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jueves, 25 de agosto de 2016

Trump, Kahn, la ola y la espuma. Por Santiago O'Donnell

Con un héroe americano NO. Artículo publicado en www. MedioExtremo.com


La ola Trump llegó, rompió y ahora es un mar de espuma. Alcanzó su pico hace un par de semanas en la convención republicana del Cleveland, donde en medio de un circo romano lleno de reaccionarios extremistas que pedían cárcel para Hillary y algo peor para Obama, las pocas autoridades partidarias con estómago suficiente alzaron su brazo y lo ungieron candidato, candidato del pueblo, candidato de todos los laburantes bien nacidos que están hartos de ver cómo el mundo globalizado los pasa por arriba, candidato que entonces peleaba cabeza a cabeza con una rival que, bueno, habrá pensado él, además de ser mujer, ni siquiera calienta a su propio marido.

Todo iba bien hasta que se metió con el soldadito. Habían festejado sus bravuconadas con los mexicanos, habían asentido en silencio cuando propuso prohibir la entrada al país a musulmanes extranjeros, miraron para otro lado cada vez que maltrató a mujeres, discapacitados, gays, pacifistas, periodistas y manifestantes. Lo siguieron mientras arrasaba en las primarias de costa a costa, surfeando el descontento popular post crisis que engendró el movimiento ultraconsdervador Tea Party, basado en el desprecio por el Estado, el establishment político y el propio Partido Republicano.

Parecía que sus votantes se habían vuelto locos, que nada los haría reaccionar, que no les importaba votar a un racista y sexista hombre de negocios entre dudosos y mafiosos, admirador de Putin y Kim Jon-un, figureti de farándulas de Miami, Los Angeles y Nueva York, caricatura gastada del americano prepotente, grandilocuente y grosero, que se lleva el mundo por delante y no se priva de ningún placer.


Pero no, no estaban locos. Los millones de seguidores que generaron la ola en las clases medias urbanas y rurales empobrecidas por el estallido de la burbuja inmobiliaria del 2008 no lo votaron a Trump por sus modales y menos aún por su, digamos, visión de política exterior. Lo eligieron porque aún empobrecidos seguían siendo conservadores y él era el único candidato del partido conservador, del partido religioso, del partido anti aborto, anti matrimonio gay, pro portación de armas, el único candidato de ese espacio que prometía no recortar Medicare (el plan de salud universal para jubilados y pensionados) ni Medicaid, (el plan de salud universal para los pobres), ni mucho menos el presupuesto del VA, el organismo encargado de asistir a los veteranos de guerra. Y era el candidato republicano que más recortes de impuestos proponía, sin importarle demasiado inflar el déficit. Y, además, como el resto de los principales precandidatos republicanos, Trump no quería saber nada con esos tratados internacionales de los demócratas y de los Bush que supuestamente les sacarían los trabajos a los estadounidenses justo cuando la economía iniciaba una frágil recuperación.






A esto Trump le agregaba una lógica del éxito que se retroalimentaba a medida que Trump sorprendía al mundo sumando adeptos, movilizando al extremo a los sectores libertarios que típicamente no participaban de actividades cívicas y políticas en un país donde no es obligatorio votar. “Apoyame porque soy exitoso”, parecía decir Trump en cada gesto, en cada discurso, en cada viaje de helicóptero, en cada edificio que lleva su nombre “Si me sigues también serás exitoso y Estados Unidos será mejor.”

Encima se manejaba con un estilo poco convencional. Si lo acusaban de algo, no importa qué, él doblaba la apuesta. Si le criticaban un insulto, él decía otro peor.

Así, por una u otra razón, se llenó de adeptos y se llenó de votos. ¿Quién puede culparlo por pensar que lo votaban por ser como es, decir lo que piensa y expresar lo que siente, por pensar que lo votarían siempre?

Hasta que llegó la convención Demócrata de Filadelfia, una semana después de Cleveland, y Trump, que ya había pasado por bancarrotas y divorcios escandalosos, se pegó el porrazo de su vida. En su enésima entrevista de campaña con la cadena ABC no tuvo mejor idea que meterse con los padres del Humayun Khan, un capitán del ejército estadounidense muerto en Irak en el 2004 a los 28 años de edad, estrella de bronce al heroísmo, hijo de inmigrantes paquistaníes que habían sido invitados por la campaña de Hillary Clinton a dar un discurso en la convención Demócrata a nombre de su hijo.


En la entrevista, casi como al pasar, Trump ironizó que el que había hablado era el padre del soldado, (vestido de impecable saco y corbata) mientras la mamá, (lucía un velo tradicional paquistaní sobre su cabeza), se había quedado callada, como diciendo que a las mujeres musulmanas no las dejan hablar. “Ella está ahí sin decir nada, como sin saber qué hacer. A lo mejor no la dejan hablar,” deslizó.


Y vaya que le contestó esa mujer que con o sin velo nunca había callado y que ya había dado varias entrevistas a los principales medios del país, cuestión que Trump evidentemente ignoraba. “Donald Trump dijo que no tengo nada que decir. Sí que tengo. Mi hijo, Humayun Khan, un capitán del Ejército, murió en Irak hace 12 años. Amaba a los Estados Unidos,” le espetó desde la página editorial del diario Washington Post.”Donald Trump no sabe lo que es la palabra sacrificio”.








Seguro que Trump había dicho cosas peores y seguro que había recibido respuestas más venenosas. Pero la mamá de Khan tocó un nervio. En un país como Estados Unidos, enraizado en el puritanismo anglosajón, donde cada generación tuvo su guerra y cada guerra es un ritual de pasaje para las nuevas camadas de jóvenes, para millones de estadounidenses de distintas razas, colores y grupos socioeconómicos, hermanados en combate bajo el juramento de que “nadie queda atrás”, faltarle el respeto al familiar de un soldado caído puede provocar un tembladeral. Importantes carreras políticas y públicas se han derrumbado en ese país por incorrecciones políticas similares o aún menores.

Es cierto que Trump ya había dicho barbaridades sin ofender demasiado al puritanismo anglosajón, o al menos sin dañar demasiado su intención de voto. Pero no las había dicho en un momento tan delicado. Trump acababa de ser nombrado candidato de su partido, finalista en una competencia de a dos, frente a un rival confiable y experimentado, con el valor agregado de la novedad de ser mujer. Pero, vamos, él sabe bien que hoy día Hillary Clinton ni siquiera despierta el entusiasmo de sus propios seguidores.

Trump había llegado tan cerca del poder que podía olerlo. Entonces se dio una versión yanqui del famoso teorema de Baglini: “el grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder.” Como el dirigente no se hacía cargo, los votantes asumieron la responsabilidad y a partir del incidente con la mamá de Khan empezó la estampida. A los norteamericanos les pasó lo mismo que a los franceses en el 2002 cuando el racista xenófobo Jean Marie Le Pen accedió a un ballotage con Jacques Chirac en medio de un clima de malestar social. Los franceses se asustaron, se movilizaron y terminaron votando en masa por Chirac. (Ahora está la hija de Le Pen compitiendo otra vez con una versión más light y aggiornada del programa del padre, pero esa es otra historia.) Como le había pasado al viejo racista francés, la luz del poder a Trump lo dejó desnudo.

Pierde en todos los grupos demográficos salvo el de los blancos sin título universitario, un segmento cada vez más minoritario al que Trump parece haberle exprimido hasta su último voto. Según las últimas encuestas quedó a cinco puntos de Clinton, lo cual no parece demasiado, pero a esta altura de la carrera, faltando siete semanas para la general, nadie ha remontado semejante ventaja desde que empezaron este tipo de encuestas, allá por los 60.

Entonces se entiende lo de Trump en estos días, cuando pide perdón, después echa por blando al jefe de su campaña, después contrata un par de halcones para volver a mostrarse “auténtico”, es la palabra que usan sus nuevos asesores, con un mensaje misógino sobre la salud mental de Hillary, después pega otro giro y trata de quedar bien con los latinos, (suman el 10 por ciento del electorado y le votan en contra 8 a 2) diciendo que está dispuesto a “suavizar las leyes contra los inmigrantes”, como si fuera posible olvidar que el Trump “autentico” había propuesto echarlos a patadas.

Manotazos de ahogado. Cuando baje la marea sólo quedará una carrera presidencial que en realidad fue una larga campaña de marketing, construida sobre chicanas y golpes bajos por un viejo pirata que se cansó de fundir casinos y empresas de construcción y que debe más de quinientos millones de dólares pero no le importa porque cuanto más debe más lo ayudan los que quieren cobrar. Quedará el recuerdo del paso por las grande ligas de la política de él, Trump, la marca, la estrella fugaz de reality show que supo mezclar como ninguno altas dosis de frivolidad y brutalidad, con sus corbatas chillonas y su peinado ridículo, y que acuñó para la posteridad el triste latiguillo televisivo “¡Estás despedido!”

Como si fuera divertido echar gente de su trabajo. Como si fuera gracioso burlarse de un minusválido imitando su discapacidad. Como si fuera una genialidad reírse de los inmigrantes pobres que vienen a ganarse el pan. O mofarse de la desesperación de los refugiados que perdieron todo. O tratar de estúpidos a los musulmanes que visten diferente. O agredir a mujeres con chanzas machistas. O reírse del dolor y el sacrificio de una madre, la mamá de un soldado valiente que murió peleando por él.

Ironía de ironías para el más rabioso chauvinista que alguna vez estuvo cerca de ser elegido presidente en el país del pato Donald. Su ola de patriotismo berreta chocó con la tumba de un soldado y ahora se diluye en un montón de espuma.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Upgrade Por Santiago O´Donnell


Estimados,

Para darles un mejor servicio me mudé a una página web que se llama "Medio Extremo" en
www.medioextremo.com. con la gran ayuda de mis colegas Julian Doyle y Gonzalo Criado.
Por favor díganme si les gusta o si prefieren que siga posteando acá. Muchas gracias por tanto acompañamiento durante tanto tiempo y por tenerme paciencia durante mis baches. En estos días por ejemplo, he estado enterrado en los Panama Papers y he escrito muy poco.  Pero espero sorprenderlos muy pronto con más material inédito. Otra vez, gracias totales y nos seguimos comunicando.

sábado, 4 de junio de 2016

El paraíso del intermediario - Por Santiago O´Donnell






El intermediario entre Cristobal López y Petrobras, acusado de pagar coimas en la venta de una refinería y una cadena de estaciones de servicio, figura en los Panama Papers como dueño de dos empresas inscriptas en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes Británicas. Las cuentas fueron abientas en agostos de 2010, al mismo tiempo que se negociaba la venta de la refinería San Lorenzo de la provincia de Santa Fe y de 360 estaciones de servicio Petrobras de la Argentina a la firma Oil Combustiobles, perteneciente al grupo Indalo que controlan López y su socio Fabián de Sousa.

Rottemberg es un ex vicejefe de gabinete de Carlos Menem que debió renunciar en 1997 tras ser acusado de intentar cobrar un cheque que no era suyo, hecho por el cual la justicia santafecina lo condenó a un año de prisión. Tanto él como representantes de Indalo reconocieron en reportajes con el diario La Nación que Rottemberg había actuado de intermediario en la operación y que había cobrado U$S 8,8 millones en torno al negocio.

Según explicaron documentos en mano fuentes de Indalo al periodista Hugo Alconada Mon en agosto del 2013, casi cuatro años antes, en octubre del 2009, Rottemberg había firmado un contrato de intermediación con la firma Oil del grupo Indalo. Dos años más tarde, al concretarse la compra, Indalo le pagó a Rottemberg U$S 2,8 millones por servicios de intermediación, incluyendo la fijación del precio de la operación, servicio que el empresario tercerizó en un estudio de abogados brasilero.

Junto a esa comisión Indalo le pagó también a Rottemberg otros U$S seis millones, que en pricipio iban a ser ocho millones, por la compra de acciones en una empresa del intermediario llamada Vía Cuántica, supuestamente dedicada a la comercialización de fuel oil, pero que según representantes de Indalo nunca llegó a arrancar en esa función por "trabas de ministerio de Planificación" (del gobierno anterior) y luego por la imposición del cepo cambiario, a lo que habría que agregarles las dificultades financieras durante el actual gobierno debido a una grave denuncia de la AFIP.

Sumando la comisión por la compra de la refinería con la compra del 35 por ciento de Vía Cuántica, Indalo le pagó a Rottemberg esos U$S 8,8 millones entre agosto y octubre del 2011, reconocieron dos años más tarde representantes del grupo.

Entre la firma del contrato de intermediación y el cobro por los servicios prestados, en agosto del 2010, el estudio de abogados panameño Mossack Fonseca registró en las Islas Vírgenes Británicas a las firmas Manorville Investment Corporatión y Helena Holdings Portfolio Ltd., ambas con Rottemberg como único accionista. Así surge de los documentos de Mossack Fonseca, que detectó y analizó este cronista en el marco de la investigaciaón impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Dichos documentos muestran que entre febrero y septiembre del 2011, al mismo tiempo que Rottemberg recibía los pagos de Indalo, el empresario otorgó un poder amplio para mover fondos y abrir cuentas de Helena Holdings a un contador santafesino con pasaporte italiano, Ariel Serafín Spataro, y a un abogado porteño con pasaporte suizo, Enrique Miguel Spinedi. Spinedi había sido miembro del primer directorio del ORSNA el ente regulador de los aeropuertos que Rottemberg se había encargado de privatizar bajo la supervisión del entonces jefe de gabinete menemista Jorge Rodríguez.

En agosto del 2013, Joao Augusto Henríquez, un ex funcionario de Petrobras y lobista del PMDB, el partido del actual presidente interino Michel Temer, denunció en una entrevista con la revista Epoca que Petrobras había cobrado coimas por vender barato a Indalo la refinería y las estaciones de servicio. Según Augusto, Rottemberg había triangulado coimas millonarias de Indalo a Petrobrás a través de una firma uruguaya llamada Millfox. La denuncia vino acompañada de un documento donde Millfox hace una "cesion de derechos de cobro" por hasta U$S 10 millones a favor del abogado Antonio Tourinho Dantas del estudio brasilero "Cedraz & Tourinho Dantas", cercano a lobiista Augusto, quien, según dijo, recibía el dinero del estudio y lo elevaba a los jerarcas de su partido.

En respuesta a la denuncia de Augusto, en agosto del 2013 tanto Rottemberg como representantes de Idalo negaron enfáticamente en La Nación el haber pagado coimas. Sin embargo, los representantes del grupo economico hicieron la siguiente salvedad: "No se pagó un dólar para sobornos, y Vía Cuántica ahora se está usando para comprar petróleo en el exterior para proveerle a la refinería San Lorenzo. No hay ningún misterio en esa sociedad...No se pagó ninguna coima. Punto. Luego qué negocio tuvo o tiene Millfox no tenemos ni idea."

En marzo del 2014 empezó en Brasil la llamada "Operación lava-autos," una megainvestigación judicial de corrupción en Petrobras que continúa hasta el día de hoy y por la que se ha apresado a importantes empresarios, conspicuos políticos y oscuros lobistas, muchos de los cuales se han acogido al régimen de delación protegida, generando una dinámica que terminó con un golpe parlamentario el mes pasado en contra de la presidente Dilma Rousseff por parte de legisladores sospechados y comprometidos por las investigaciones, algunos de los cuales terminarían confesando en escuchas telefónicas que voltear a la presidenta era la única opción para frenar el impulso de las pesquisas y preservar sus cargos y privilegios.

En ese contexto la venta mediada por Rottemberg no tardó atraer el interés de los investigadores. Un mes después del comienzo de "Operación Lava-autos (llamado así porque uno de los involucrados usaba un lavadero de autos para blanquear dinero) se informó que la Policía Federal brasilera estaba investigando la venta de la refinería y las estaciones de servicios. "El interés principal de la Policía Federal brasileña es revelar si hubo o no evasión de divisas por parte de Petrobras," escribió el corresponsal de La Nación en Rio de Janeiro, Alberto Armendáriz, Para los investigadores el precio de compra-venta había sido demasiado bajo. La represa, por caso, habría sido tasada en U$S 50 millones pero Indalo la habría comprado por 36, explicó el artículo. También habría llamado la atención de los investigadores el alto precio pagado por la intermediación, incluyendo los supuestos negocios con millfox y Vía Cuántica .

Augusto, el lobista brasilero que había involucrado a Rottemberg, fue detenido en septiembre del 2015 en el marco de la "Operación lava-autos" y rápidamente se convirtió en un delator premiado. En esa condición denunció que la campaña de Dilma Rousseff en las elecciones del 2014 habría recibido financiamiento de las constructora Odebrecht. El heredero de la megaconstructora brasilera , Marcelo Odebrecht, preso desde el año pasado y condenado a 19 años de prisión, también aceptó recientemente convertirse en informante a cambio de una reducción en su sentencia.Todo Brasil espera su confesión-delación.

Después de encontrar en los Panamá Papers a las empresas que Rottemberg opera en las Islas Virgenes Británicas desde que cerró la operación con López y Petrobras, este cronista intentó contactarse con el intermediario a través de varios teléfonos de su firma Jorge Alberto Rottemberg e Hijos S.A. y hasta llegó a comunicarse con una persona que se identificó como su padre, pero no tuvo éxito.










lunes, 30 de mayo de 2016

La ruta PRO de los Panama Papers ------- Por Santiago O´Donnell









La ruta Pro de los Panama Papers arranca con el hallazgo de más de 30 empresas offshore con sede en paraísos fiscales bajo el control del dueño de un fondo de inversión investigado en la Argentina por lavado de dinero. Sigue por un grupo de empresas que se llaman Pro, como Pro-Enter, Pro-IDS, Pro Entertainment y Pro Entertainment Holdings. Pasa por la Productora Ideas de Sur del conductor y empresario Marcelo Tinelli en la calle Olleros, pasa también por la Bombonera de la Boca, y salpica a Andrés Ibarra, un ministro clave del Gabinete nacional e íntimo colaborador desde hace más de una década del presidente Mauricio Macri.

El fondo de inversión denunciado por lavado de dinero por la AFIP y luego por la Procelac (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos) actualmente investigado por la Justicia Federal se llama Hope Funds. Su accionista principal y CEO es Enrique Blaksley. Su nombre figura en el centro de un entramado de más de 30 empresas offshore concentradas en Panamá y las Islas Vírgenes Británicas. Así surge de los documentos del estudio panameño Mossack Fonseca, que detectó y analizó Página/12 en el marco de la investigaciaón impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Según las denuncias, Hope Funds no puede justificar el origen de sumas millonarias que ha invertido en distintas empresas porque muchos de sus inversores resultaron insolventes, no declararon y no podrían justificar el dinero que invirtieron. El año pasado, después de 18 allanamientos, Blaksley fue indagado por la jueza federal Sandra Arroyo Salgado. La causa sigue abierta.

Hope Funds es un importante accionista de una empresa de marketing deportivo llamada Proenter. A partir del 2011, y hasta el año pasado, Proenter manejaba el merchandising del club Boca Juniors, primero a través de una empresa con ese nombre y después con otra llamada Ilmen. Ilmen tiene el mismo domicilio y los mismos directores que Proenter, pero distinta razón social. Mientras Proenter declara estar dedicada al mercadeo y la promoción de eventos y espectáculos, la razón social de Ilmen, según el boletín oficial de la ciudad, es la “comercialización de materiales de construcción”. Ese mismo año 2011 Hope Funds se convirtió en accionista de Proenter, participación que se extendió a Ilmen cuando ésta asumió los negocios con Boca. Blaksley, el CEO de Hope Funds, dijo al diario La Nación, en mayo de 2012, entrevistado por Carlos Masoni: “somo dueños del merchandising de Boca Juniors (todo menos la camiseta y la estática) y de la licencia de las escuelas de fútbol”. En marzo del 2015, un aviso promocional en el blog oficial de Hope Funds, blog.hopefunds.com, dejaba saber que Proenter e Ilmen forman parte del “Grupo Hope Funds” que maneja el fondo inversor. “Poseemos una importante plataforma de inversión. Una de las alternativas que ofrecemos se concentra en el rubro de entretenimiento, abarcando la realización de eventos, adquisición de derechos deportivos, licencias de marca y de merchandising, como así también en el rubro artístico y gastronómico. Además participamos en la producción de contenidos audiovisuales de calidad internacional. Las empresas de este rubro pertenecientes al grupo Hope Funds son: Pro Enter, para sus productos Sociedad Expansiva, dedicada a la explotación de los derechos comerciales de organizaciones e instituciones deportivas y culturales; Ideas Sport e Ilmen, empresa responsable de la comercialización de las licencias del club Boca Juniors”, dice el anuncio. El acuerdo duró hasta mediados del año pasado, cuando el club dejó de tercerizar la comercilización de sus licencias.

En ese tiempo Andrés Ibarra, Presidente de Marketing de Boca, era el máximo responsable de los negocios con Ilmen y Proenter. Ibarra, el ex gerente de Socma, Sideco, Correo Argentino y Autopistas del Sol del grupo Macri, ex polifuncionario del gobierno porteño bajo la jefatura de Mauricio Macri, había sido llevado a Boca en 2004 por el propio Macri, entonces presidente del club, para ocupar la gerencia general. En 2006 Ibarra llevó a Boca como jefe de Seguridad a Jorge “El Fino” Palacios, el ex comisario procesado por encubrimiento en la cuasa AMIA y primer jefe de la Policía Metropolitana creada por Macri. Casi al mismo tiemo fue acusado de llevar al espía Ciro James al Ministerio de Educación, donde Ibarra ocupaba una subsecretaría cuando fue contratado en esa dependencia el espía procesado junto a Palacios por escuchas ilegales. Tras su paso por la gerencia de Boca, Ibarra ascendió a la comisión directiva integrando listas del oficiaismo en sucesivas elecciones internas, desde donde se adueñó de la titularidad de la Comisión de Marketing con el aval del hoy presidente del Daniel Angelici, sindicado por Lilita Carrió como el operador judicial de Macri y del entonces tesorero Orlando Salvestrini, otro ex gerente del grupo Macri y a la vez ex presidente de Boca Crece SA, la empresa que manejó el merchandising en Boca hasta la llegada de Proenter. Aunque ocupó varios puestos importantes en el Gobierno de la Ciudad, de subsecretario a ministro, Ibarra siempre mantuvo la presidencia de Marketing en Boca, cuenta Jaime Rosemberg en un artículo del diario La Nación publicado en 2013. “Modificaron el estatuto para que con las firmas de Macri y la de él (Ibarra) se pudiera aprobar casi cualquier cosa”, lo criticó en ese texto el sindicalista y dirigente boquense opositor Roberto Digón, quien también le endilgó a Ibarra el manejo de la barrabrava.

Aunque la publicidad del merchandising de Boca sigue figurando de manera prominente y reiterada en la página web de Proenter (Pro-enter.com), la relación entre la empresa y el club habría terminado a mediados del año pasado, cuando Boca dejó de tercerizar y asumió la comercialización de sus licencias. “Las principales marcas deportivas de nuestro país nos eligen para el desarrollo de sus licencias de merchandising. En Argentina Boca Juniors representa el 70 por ciento del mercado en licencias deportivas”, destaca Pro-enter. (También dice representar a Newell’s Old Boys, Unión de Santa Fe, Los Pumas, los All Blacks, los Springbocks, las selecciones argentinas de voley y de básquet, los principales equipos de fútbol de Brasil, el campeoato argentino de Rally, las carreras de ciclismo La Doble Bragado y la Vuelta de San Luis, y los dibujos animados de Los Simpson, entre otras marcas, aunque varios de esos contratos también habrían caducado.) Por esa época empezaron a conocerse las denuncias en contra de Hope Funds. Por esa época también Ibarra dejó el club para encargarse de coordinar la campaña presidencial de Macri junto a Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta.

Proenter (Pro Entertainment S.A.) es un desprendimiento de la empresa TyC Sports fundada en los 90 por Carlos Avila, que arrancó en las oficinas de esa productora en la calle Balcarce y luego se mudó al edificio de DirectTV en la calle Marcelo T. de Alvear. Se trata de una sociedad entre el ex directivo de Torneos Javier Schmidt, CEO de la empresa, y su vicepresidente Eduardo Avila, hijo de Carlos. Schmidt y Avila a su vez son los apoderados de la offshore Gudere, por la cual han canalizado algunos negocios con empresas extranjeras, evitando que ese dinero ingrese al país. Según el sitio Opencorporates.com, otra empresa con el nombre Gudere, pero Holdings en vez de S.A., figura inscripta en el paraíso fscal de Panamá.

Además de Proenter e Ilmen, las otras dos empresas enumeradas como parte del “Grupo Hope Funds” por el grupo inversor son Sociedad Expansiva e Ideas Sports. Sociedad Expansiva S.A. tiene los mismos directores y el mismo domicilio que Proenter, Proenter Holdings e Ilmen (Schmidt, Avila, Sebastián Roca y Hernán García) y concentraría los negocios del grupo con la Confederación Argentina de Básquet y las selecciones de ese deporte. La otra empresa Ideas Sports, ubicada en la sede de la Productora Ideas del Sur en la calle Olleros, es presidida por Fabián Scoltore, mano derecha de Marcelo Tinelli, y estaría a cargo de los negocios con el voley. Existe una tercera empresa, Pro IDS (IDS por Ideas Del Sur), en la que comparten directorio Schmidt, Roca y García con Scoltore, Tinelli y su hija Micaela. Según varias fuentes públicas, la mitad de esa empresa pertenece a Tinelli-Scoltore y la otra a Proenter.

Según un artículo del 2 de diciembre del 2013 de Cancha Llena, el portal de deportes de Lanacion.com, el seleccionado argentino de vóleibol “es manejado comercialmente por Proenter, que posee cuatro accionistas: Javier Schmidt, Marcelo Tinelli, la financiera Hope Funds y Diego Avila, hijo del empresario Carlos”. En ese artículo, su autor Xavier Prieto cita al gerente de marketing de Proenter, Juan Diego García: “Marcelo tiene más interés y más incidencia que lo que parece”.

La sociedad Tinelli-Proenter tenía reservado un importante lugar en el esquema del desembarco del animador televisivo en el Fútbol Para Todos que se frustró en 2014, según dicen, por un veto de Máximo Kirchner y La Cámpora. “La nueva producción estará a cargo de una unión transitoria de empresas (UTE) registrada como Producción Deportiva (que forma la sigla Prode) y en la que IDS Sports (otra empresa de Tinelli, en sociedad con Pro Entertainment) y Torneos (firma conducida por Alejandro Burzaco) se asocian en partes iguales. De esa asociación no participará Ideas del Sur, la compañía de López”, anunciaba un artículo de José Crettaz en el diario La Nación en enero de ese año.

Según otro artículo de prensa, esta vez de Sabrina Santopinto y publicado en Infobae.com en septiembre del año pasado, una de la empresas de Tinelli-Scoltore, IDS Sports, figura en la investigación de la AFIP entre las beneficiarias de los fondos de origen dudoso aportados por Hope Funds. “Según la información aportada por la AFIP, los fondos captados fueron destinados a la inversión en emprendimientos inmobiliarios y la participación en sociedades comerciales como las firmas Imagen Deportiva SA, IDS Sports SA, Grileon SA, Vivir SA, SPES SA, Emprendimiento Recoleta, Pro Merchandising SA, Hope Funds Perú SA, New Viking Inv. Corp. y Auditorio Buenos Aires SA, entre otras”, dice el artículo, sin mencionar a Tinelli.

Blaksley, el CEO de Hope Funds, a su vez es socio en la empresa Musyka SA de Fernando Marín, otro ex Socma y actual coordinador de Fúbol Para Todos. Todos ellos, Macri, Tinelli, Marín y el presidente de Boca, Daniel Angelici, están entre los principales impulsores de la creación de una superliga profesional que concentre el negocio del fútbol entre los clubes más poderosos del país, un negocio potencialmente multimillonario. Lo que se dice un negocio Pro.

Después de los arreglos de Hope Funds con el Gobierno de la Ciudad, incuyendo la renovación express de la concesión de Buenos Aires Design a un precio de no creer, después de las promociones de Hope Funds del Gobierno de la Ciudad a través de megaeventos como la carrera entre Usain Bolt y el Metrobus, después de las inversiones en empresas Pro, incluyendo la de Tinelli; después de los negocios con Boca a través de Andrés Ibarra, la ruta Pro de los Panama Papers se pierde en medio de una constelación de personajes VIP del deporte y la farándula, clubes de campo, tango shows y bares temáticos de fama internacional.

Ya se sabe por dónde podría haber entrado y a dónde fue a parar. Ya se sabe quiénes le abrieron las puertas de Boca y del Gobierno de la Ciudad. Ya se sabe que estamos hablando de millones de dólares. Pero la duda persiste. ¿De dónde salió la plata?

Publicado en Página 12 el 29-5-16. Foto: Macri con Ibarra en la Casa Rosada

lunes, 23 de mayo de 2016

Las guaridas del rey de la esperanza------Por Santiago O´Donnell




El titular de la firma Hope Funds, investigado por lavado de dinero por la AFIP y la Justicia argentina, aparece en los Panama Papers como director, apoderado y/o beneficiario de una compleja red de empresas con sede en los paraísos fiscales de Panamá, las Islas Vírgenes Británicas y Singapur, junto a un grupo de socios o testaferros cuyo nombres se repiten en las distintas offshore y también en varias empresas del grupo inscriptas en la Argentina.

Así surge de los documentos del estudio panameño Mossack Fonseca, que detectó y analizó Página/12 en el marco de la investigación impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

En los últimos años Hope Funds, liderada por el empresario Juan Enrique Blaksley Señorans, ha organizado y llevado adelante eventos pagos para promocionar al gobiero de la ciudad de Buenos Aires durante la gestión del hoy presidente de la Nación, Mauricio Macri, incluyendo la carrera entre el superatleta jamaiquino Usain Bolt y el Metrobus recién estrenado en el 2013, compulsa que laudó a favor del atleta el entonces jefe de gobierno en la línea de llegada. Hope Funds también ha sido beneficiada por el gobierno de la ciudad con la extensión de una concesión de una importante propiedad comercial en la exclusiva zona de Recoleta a un precio muy por debajo del mercado y sin que el expediente pase por la legislatura porteña. Además, Hope Funds realiza tareas de mercadeo para Boca Juniors, club dirigido por Daniel Angelici, predecesor de Macri en la presidencia de la institución y apuntado como el principal operador judicial del mandatario argentino. Blacksley también está asociado en una empresa con Fernando Marín, un ex directivo del grupo Socma, el holding de la familia Macri, a quien el presidente argentino designó para coordinar el multimillonario negocio del Fútbol Para Todos.

En otros negocios con otros interlocutores Hope Funds organizó la exhibición del tenista Roger Federer en el municipio de Tigre, maneja emprendimientos gastronómicos en la ciudad de Buenos Aires, emprendimientos inmobiliarios en la provincia de Buenos Aires, es auspiciante de importantes deportistas y equipos deportivos y está asociado a locales de tango en Buenos Aires y Nueva York, entre otras iniciativas comerciales que denotan un crecimiento exponencial del grupo desde su creación como fondo de inversiones en 1989.

Semejante crecimiento llamó la atencón de las autoridades. Una investigación de la AFIP reveló que el empresario no podría justificar el crecimiento de su patrimonio, ni podría demostrar el origen de los fondos que utilizó para sus inversiones.”El informe que entregó la AFIP es contundente: de los 521 clientes que tiene la empresa Hope Funds, apenas tres estaban en regla, tenían la capacidad económica suficiente para hacer una inversión y la dejaron asentada en su declaración de impuestos. Es decir que el 99,42% de los clientes violaron de una forma u otra la ley argentina, según el escrito que firmaron Jorgelina Beritich Medina, jefa de la Sección Actuaciones Judiciales de la División Penal de la AFIP; José Antonio Bilbao, titular de la Dirección de Planificación Penal de la Subdirección General de Asuntos Jurídicos, y Diego Alejandro Franco, jefe de la División Penal Tributaria,” señala una investigación de enero del año pasado del periodista Juan Graña del sitio Infobae.com.






El informe de la AFIP originó una denuncia del entonces titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), Juan Carlos Gonella, en mayo del año pasado, denuncia que fue presentada en el juzgado federal de San Isidro a cargo de Sandra Arroyo Salgado, ya que Blaksley fijó su domcilio en esa localidad bonaerense. “Las operaciones de ‘Hope Funds S.A.’ indican que la firma habría recibido en mutuo la suma aproxmada de ocho millones y medio de pesos (puntualmente $8.428.123) por parte de clientes que, además de no presentar actividad económica suficiente, habrían ingresado al régimen jubilatorio, coincidentemente, en el año 2011. A lo expuesto aquí debe añadirse que en muchos casos ‘Hope Funds S.A.’ habría recibido aportes de terceros por fuera del circuito bancario regular, accediendo a la entrega de importantes sumas concentradas mediante un ùnico desembolso en efectivo”, dice la denuncia.

Según los Panama Paperes, Blaksley aparece como beneficiario de la empresa Marketsite S.A. en documentos de due diligence del estudio panameño Mossak Fonseca. Marketsite S.A., a su vez, aperece en el centro de un complejo entramado empresas radicadas en paraisos fiscales, incluyendo al menos 21 en Panamá, cinco en las Islas Vírgenes Británicas y dos en Singapur. Blaksley figuró como presidente de varias de estas empresas, hasta que a mediados de 2013 fue reemplazado por un contador de Mossak Fonseca, pasando a ser beneficiario de las mismas, en distitnas combinaciones, junto o por separado, con su socio minoritario (tres por ciento) en Hope Funds S.A., Federico Armando Dolinkue, su representante ante Mossak Fonseca, Alejandro Miguel Carozzino, y a su cuñada Verónica Inés Vega. En algunos casos también figuran como coapoderados de firmas del grupo el empresario gastronómico Emilio Lucini y el empresario del tango Juan Horacio Fabbri. Las offshore del grupo incluyen MKT Ltd., Global entertainmententerprisesLtd., Marketsite Ltd., International Entertainment Management Group Ltd., Tango Investments Trading, 10 A Office One Properties Corp, Twist Business Center Ltd., y Marketsite Real Estate ltd., entre otras. Este cronista intentó contactarse reiteradas veces con Hope Funds S.A. el viernes por la tarde durante el horario de oficina que aparece en la página web de la firma pero nadie contestó la llamada. Tampoco fue contestado un mensaje enviado esa tarde al email de contacto.

Hope Funds maneja varios negocios en la ciudad de Buenos Aires. Junto al accionista matoritario Grupo IRSA, Hope es dueño del 47 por ciento del complejo Buenos Aires Design. La concesión por veinte años del Buenos Aires Design venció el 18 de noviembre de 2012 y ese mismo mes fue renovada por el gobierno porteño hasta el 17 de noviembre de 2017, un día antes de que se cumplan los cinco años. Allí se aplicó la ley 3399, que permite al Ejecutivo ampliar la concesión por un plazo menor a los cinco años, sin necesidad de que la medida cuente con la aprobación de la Legislatura. Por esa concesión IRSA y Hope funds pagan “el irrisorio canon de 42.353 pesos mensuales”, denunció hace dos años la entonces diputada porteña Gabriela Cerruti. Los concesionarios del Buenos Aires Design subalquilan a otras empresas privadas 70 locales comerciales que se distribuyen en tres plantas, a un precio de 7000 pesos mensuales, lo que supone una recaudación por ese solo concepto que rondaría los 500 mil pesos mensuales. Además, el Buenos Aires Design, enclavado en una de las zonas turísticas más concurridas de la ciudad (lo rodean el Centro Cultural, el Cementerio de La Recoleta y Plaza Francia), cuenta con una terraza de tres mil metros cuadrados, 174 cocheras que subalquila y dos edificios anexos: el Hard Rock Café, cuya licencia argentina pertenece a Hope Funds, y un auditorio de más de dos mil metros cuadrados. Cuando se produjo la renovación express del predio el apoderado de IRSA era Augusto Rodríguez Larreta, hermano de Horacio, entonces jefe de gabinete del gobierno de la ciudad y actual jefe de gobierno porteño.

Un año después de la renovación de la licencia del Buenos Aires la ciudad recibió a tres deportistas ilustres. El 30 de noviembre del 2013 las hermanas estadounidenses Serena y Venus Williams jugaron un partido de exhibición en el Buenos Aires Lawn Tennis y el 14 de diciembre de ese año velocista y hombre record de los 100 y 200 metros llanos, Usain Bolt, corrió contra un colectivo de la línea 59 en una traza del recientemente inaugurado metrobus porteño, la obra pública más emblemática de la gestión macrista en la ciudad. Más allá de que los deportistas brindaron clinicas de tenis y atletismo en distintas las villas porteñas, los contribuyetes pagaron a través del gobiero porteño cinco millones de pesos por la presencia de estos destacados personajes, a razón de un millón para las hermanas Williams y cuatro para Bolt. Hope Funds organizó ambos eventos junto a la firma Imagen Deportiva del empresario Guillermo Marín.



Además, en una entrevista cn el diario La Nación en mayo del 2012, el propio Blaksley reveló un vínculo comercial que una a Hope Funds con el club Boca Juniors: “También somos dueños del merchandising de Boca Juniors [todo menos la camiseta y la estática], y la licencia de escuelas de fútbol. La cultura y el entretenimiento me cubren de cualquier avatar local” dijo entonces el “dueño” de Hope Funds, título con el que Blaksley figura en la página web de la firma.

Blaksley además está asociado a Fernando Marín en la empresa Musyka S.A. inscripta en la Inspección General de Justicia en ocutbre de 2013. El año pasado Hope Funds y Fernando Marín coprodujeron la obra musical “Pasos de amor, el musical de la paz”, exhibida en el teatro El Nacional de la calle Corrientes. También en la capital porteña, Blaksley, autoproclamado mecenas de las artes y los deportes, trajo en julio del 2012, a traves de Hope Funds y junto a la empresa italiana Artifex, la muestra Meraviglie dalle Marche, que reunió obras de Rafael, Tiziano y Rubens, entre otros maestros, y se expuso en el Museo Nacional de Arte Decorativo en la Avenida del Libertador, Palermo Chico. En diciembre del 2013 Hope Funds organizó la despedida del futblista Ariel “el burrito” Ortega en el Estadio Monumental. El año pasado la firma abrió una sucursal del afamado restaurante de comida peruana de alta gama La Rosa Náutica en un local de Puerto Madero.

Pero los negocios de Hope Funds en la Argentina no se limitan a la ciudad de Buenos Aires. En mayo del 2013 Hope Funds organizó una muestra de arte criollo en el Vaticano, ocasión que le valió a Blaksley una foto con el papa Francisco.







En el rubro deportivo, en junio del 2012 Hope Funds se anotó como sponsor oficial de la selección argentina de basquet después de firmar un convenio el titular de la CABB en las oficinas del fondo de inversión en Sarmiento al 600, a metros del obelisco. Tres meses más tarde Hope Funds se convirtió en el prinipal patrocinante del multicampeón equipo de polo La Dolfina, cuyo líder Adolfo Cambiaso es ampliamente considerado como el mejor polista del mundo. Dos meses después la firma contrató al tenista suizo Roger Federer, entonces número uno del mundo, para realizar una exhibición en el municipio de Tigre,evento que fue presentado enconferencia de prensa por el entonces intendente Sergio Massa. Durante el match, que también tuvo como protagonista al tenista argentino Juan Martín del Potro, una falla en la tribuna tubular montada a último momento casi causa una tragedia. En julio del 2013 Hope Funds, conjuntamente con la fundación Lionel Messi, entregó un cheque por 20,000 a Unicef después de un partido benéfico en Lima, Perú. Ese noche después del partido Blaksley se sacó una foto con el crack de Barcelona bajo las luces del Estadio Nacional, ambos rodeados por un grupo de niños que sostienen la gigantografía de un cheque representando dicha donación. Desde entonces Hope Funds ha patrocinado diversos eventos de polo, basquet, tenis y automovilismo, incluyendo la incursión del ex tenista David Nalbandian en el campeonato argentino de rally.



En el rubro gastronómico, un grupo vinculado a Hope Funds intenta abrir una sucursal del Hard Rock Cafe en Rosario, pero tras la denuncia de la PROCELAC el trámite se estancó en la legislatura de esa ciudad. Según informó Rosario/12 en junio del año pasado, un representante de la franquicia presentó un escrito ante la comisión de planeamiento de la legislatura de la ciudad argumentando que el proyecto debía ser aprobado porque detrás del emprendiiento no se encontraba la cuestionada Hope Funds sino la empresa HRC Rosario S.A. Sin embargo, el grupo de apoderados de la empresa incluye a Emilio Lucini, el mismo que aparece asociado a Blaksley en las offshore, y además está integrada por dos empress controladas por Blaksley,una de las cuales lleva el nombre de “Hope Funds Holding”.

En el rubro inmobiliario, Hope Funds desarrolló un club de campo lllamado “La Asunción” en Luján y proyecta otro emprendimiento similar llamado “Verazul” en el municipio de Pilar, hoy gobernado por el macrista Nicolás Ducoté. Además de las preguntas sobre el origen de los fondos para su desarrollo a partir de las denuncias contra Hope Funds, el proyecto “Verazul” ha sido duramente objetado por grupos ambientalistas locales. Sus representates afirman que la construcción del country en siete hectáreas de humedales a la vera del río Luján accarea serios riesgos de inundaciones para los vecinos de la zona.

Con la colaboración de Natalia Incolla Garay y la asistencia técnica de Mariano Blejman y Alexis Sarghel. Publicado en Página /12 el 22/5/2016.

martes, 19 de abril de 2016

La muerte de un Régimen - Por Santiago O´Donnell






En estos meses, semanas, días y horas en que vi cómo se consumaba el golpe parlamentario-mediático-empresarial en contra del gobierno de la presidenta brasilera Dilma Rousseff desde mi platea privilegiada de editor jefe de noticias internacionales del diario Página 12, cada vez que lo pensaba , me venía a la cabeza una de las muchas enseñanzas que me dejó mi querido padre, el politólogo Guillermo O´Donnell. Reconocido en el mundo, fallecido hace poco más de cuatro años, yo nunca había escrito una línea sobre él. Hoy lo hago movido por ese recuerdo recurrente y por un mensaje de mi hermana, la antropóloga brasilera Julia O´Donnell, escrito en mi muro de Facebook: “Santi, precisamos de um texto seu sobre nossa triste situação...”

Papá dedicó su prolífica e intensa vida académica al estudio de la democracia, desde su ausencia en tiempos de dictadura, a su crecimiento en tiempos de transición, a su mejoramiento en tiempos de consolidación. Casi toda su obra se referencia en Agentina y Brasil, los dos países que más amó. Si bien sus colegas, sus discípulos y también sus críticos lo leyeron mucho más y lo comprendieron mucho mejor que yo, a riesgo de equivocarme o sonar demasiado simplista o poco académico me atrevo a decir que hay una línea que él escribió en Contrapuntos: ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización, (1997), muy sencilla, muy simple, muy directa, que de tan efectiva no me la puedo sacar de mi cabeza. La leí por primera vez en un columna domincal que Mario Wainfeld publicó en mi diario en mayo del año pasado, y no deja de retumbar en mi mente desde que empezó la escalada destituyente en Brasil.

Quienes ocupan las posiciones más altas en el gobierno (democrático) no deben sufrir la terminación de su mandato antes de los plazos legalmente establecidos.

Yo no había leído ese libro Contrapuntos que mi padre me había regalado con la esperanza sincera de que yo lo leyera. Demasiado denso, no me daba la cabeza. Pero esa frase sí que la puedo entender, la puede entender cualquiera. Va de suyo. Cae de maduro. Los presidentes deben poder finalizar sus mandatos. Se trata de una regla básica de la democracia. No creo que hoy alguien la pueda discutir. Lo que no sabía, y me vengo a enterar googleando el artículo de uno de sus colegas, es qué él, mi padre, había sido el primero en incluir esa condición en la definición de lo que constituye una democracia. Según escribió el politólogo peruano Luis Meléndez en “La democracia según Guillermo O´Donnell: una revisión crítica” (2013), si lo entendí bien, para arribar a su definición de “régimen democrático”, o sea el piso básico sobre el cual se puede empezar a hablar de una democracia, mi padre había tomado la definición de “poliarquía”, de su maestro en la Universidad de Yale, Robert Dahl. Dahl señala que para que exista una poliarquía, siete instituciones deben estar presentes: funcionarios electos, elecciones libres e imparciales, sufragio inclusivo, derecho a ocupar cargos públicos, libertad de expresión, variedad de fuentes de información, autonomía asociativa. Sin embargo, a diferencia de los regímenes parlamentarios del occidente europeo y el presidencialismo republicano estadounidense que habían marcado el pensamiento de Dahl, mi padre, basándose en su experiencia latinoamericana, en nuestra particular historia periférica post colonialista de golpes militares y dependencia económica, agregó cuatro rasgos necesarios a los siete requisitos enumerados por Dahl. Primero, “quienes ocupan las posiciones más altas en el gobierno no deben sufrir la terminación de sus mandatos antes de los plazos legalmente establecidos”; segundo, “las autoridades electas no deben estar sujetas a restricciones severas o vetos, ni ser excluidas de ciertos ámbitos de decisión política por actores no electos” (como las fuerzas armadas); tercero, “debe existir un territorio indisputado que defina claramente el demos votante”; cuarto, “debe darse la expectativa generalizada de que el proceso electoral y las libertades contextuales se mantendrán en un futuro indefinido”.

Ok, lo de “demos” lo tuve que googlear: “Demos es el conjunto de personas, claramente definido, al que se circunscriben los derechos de decisión, representación y electibilidad en un conjunto político cualquiera. El demos es el listado de miembros plenos de una comunidad política.” Pero lo demás, creo, es bastante claro. Sobre todo el punto uno: los presidentes deben poder terminar sus mandatos.

Por supuesto que existen excepciones. Si el presidente queda incapacitado por muerte o enfermedad, por ejemplo, debe exisitir un mecanismo democrático para facilitar la transición hacia el próximo. Si un presidente comete crímenes aberrantes de tal magnitud que queda inhabilitado moralmente para continuar su mandato, debe existir un mecanismo democrático para que la sucesión no sea traumática. Prácticamente todas las constituciones del mundo preveen mecanismos institucionales para sortear estas situaciones. Pero estas excepciones puntuales no incluyen caídas en popularidad, ni crisis económicas o políticas, mucho menos los tecnicismos burocráticos indentificados como presunto causal jurídico de remoción en el juicio político a Dilma.

La verdad, más allá del encomiable paso adelante en la lucha contra la corrupción que significa todo el terremoto causado por las causas judiciales alrededor de las coimas pagadas por empresas constructoras para asegurarse contratos con la petrolera estatal, Petrobras, y que no involucran a la presidenta aunque han dañado sensiblemente su popularidad, dio vergüenza ajena ver cómo diputados salpicados por el escándalo invocaban a Dios, Patria y Familia como único argumento para pedir la cabeza de Dilma en el recinto antes de votar.

Recuerdo el día en que mi padre recibió orgulloso su diploma honoris causa de la Universidad de Buenos Aires hace algo más de una década. En esa ocasión dio una clase magistral sobre, claro, qué otro tema sino la democracia. Habló de las tres dimensiones qué el le reconocía a las democracias. Primero, la dimensión clásica o ateniense, esto es, simplemente, que en una democracia la mayoría elige. Segundo, la dimensión republicana para atenuar los posibles abusos de las mayorías: la división de poderes, la alternancia en el poder, los controles estatales. Tercero, el plexo de derechos liberales que se sumaron al concepto de democracia para paliar deficiencias estructurales que perpetuaban la opresión de ciertas minorías: los derechos humanos, los derechos civiles, los derechos de la mujer y todo lo que hoy se da en llamar “nuevos derechos” : matrimonio gay, porro libre, aborto. Siguiendo ese razonamiento histórico-político, podemos decir que los mecanismos republicanos como el juicio político se hicieron para garantizar la defensa de las minorías débiles ante el posible abuso de la mayoría gobernante. Para ser claros, esos mecanismos republicanos no se incorporaron a la constitución brasilera para que una elíte nostálgica de su poder perdido utilice a sus legisladores de alquiler con el fin de tomar por asalto lo que no pudieron conseguir por la vía del voto .

Googleo democracia-O´Donnell y entre muchas otras cosas me aparece esto que él escribió en la revista Nueva Sociedad poco antes de morir:

La pulverización de la sociedad en innumerables actores racional oportunistas y su enojo ante una situación que parece causada por todos y, por lo tanto, aparentemente por nadie-tiene su chivo expiatorio fundamental: el Estado y el gobierno. Ese sentimiento colectivo es un suelo fértil para las ideologías antiestatistas simplistas; y por otra parte, impulsa la abismal pérdida de prestigio del gobierno democrático, de sus tambaleantes instituciones y de todos los políticos. Claro está que esas evaluaciones están bien fundamentadas: los mencionados fracasos del gobierno, sus desatinos y vacilaciones, su omnipotencia impotente, y con demasiada frecuencia la evidencia de su corrupción, así como el deprimente espectáculo que ofrecen (también con demasiada frecuencia) los políticos, dentro y fuera del Congreso, y los partidos políticos, brindan la oportunidad perfecta para la exculpación de la sociedad mediante una proyección sobre los múltiples males del Estado y del gobierno. Lo menos que se puede decir de esos problemas es, en primer lugar, que no ayudan a avanzar hacia una democracia consolidada, institucionalizada; en segundo lugar, que hacen extremadamente difícil la puesta en práctica de políticas complejas, de largo plazo y negociadas multilateralmente, que podrían sacar a esos países del atolladero; y en tercer lugar que (ciertamente no sólo en América Latina) esos problemas interactúan fuertemente con la tradición de un estilo cesarista, antiinstitucional y delegativo de formular políticas.

También leo que mi padre hacía una distinción entre “régimen democrático” y “Estado democrático”. Para él Brasil distaba mucho de tener un Estado democrático pleno en sus distintas dimensiones sociales y territoriales. Para él, el Estado brasilero era “heterogéneo”, estaba lleno de “zonas marrones” y de “agentes” o personas a las que no les llegaban derechos y servicios que otros sí gozaban. Siguiendo su línea de pensamiento, en este momento de quiebre se me ocurre que la democracia fortalece al Estado y que un Estado débil, no por tamaño ni poder fáctico, sino por falta de legitimidad, se vuelve impotente a la hora de defender el régimen. Entonces con el golpe parlamentario Brasil pierde mucho más que un gobierno electo y un Estado legítimo: pierde su régimen democrático.

Mi padre era un optimista y un fervoroso defensor de la democracia. Pero también era realista acerca de sus problemas y limitaciones. Hasta el final de sus días buscó soluciones en la sociedad civil, en los derechos civiles, en la relación entre agencia, régimen y estado, en la teoría del juego, en la “razonabilidad” de distintos actores y procesos. Pero en sus últimos años también hablaba y escribía mucho, con temor y aprensión, y a modo de advertencia, sobre “la muerte lenta de las democracias” en nuestra región. Sin ánimo de hacer hablar al difunto, me lo imagino tan triste como mi hermana Julia, acaso pensando que la democracia brasilera había empezado a morir mucho antes del juicio político a Dilma.





jueves, 7 de abril de 2016

Detrás de los Panama Papers - Por Santiago O´Donnell




Las megafiltraciones desnudan y exponen el lado oscuro de grandes actores del poder mundial. Los secretos de la diplomacia de la primera potencia mundial, en el caso del llamado “Cablegate” de Wikileaks. El espionaje masivo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña a través de teléfonos e internet, en el caso de las revelaciones del ex espía Edward Snowden. La utilización de los poderosos y sus empresas de paraísos fiscales para ocultar movimientos financieros, en el caso de los Panama Papers que acaban aparecer.

Pero eso no es todo. Las megafiltraciones también interpelan y exhiben las limitaciones y complicidades de los grandes medios de comunicación y las de una profesión, la del periodista, que hoy se encuentra en crisis o reformulación debido a los procesos de avance tecnológico y concentración empresarial que la atraviesan. El avance tecnológico hace que hoy prácticamente todos seamos periodistas en cuanto al uso y manejo de un medio de comunicación, ya sea una página web, un blog o una cuenta de red social. Las nuevas tecnologías también hacen posibles las megafiltraciones y dinamitan la relación tradicional entre fuente y transmisor, o sea, entre filtrador y periodista. Parafraseando a Mcluhan, el medio es la megafiltración. Por otra parte en los últimos años los medios tradicionales han sufrido una profunda transformación. Pasaron de ser empresas familiares relativamente autosuficientes y sin grandes vinculaciones económicas, a un modelo de megaempresas mediáticas privadas, estatales o mixtas, que manejan decenas o centenares de medios en múltiples mercados y plataformas, y que además forman parte o están vinculados con grandes grupos económicos que controlan distintos mercados infocomunicacionales (cable, celular, cine, televisión, transmisiones y marketing deportivo, etc.). Esos vínculos producen conflictos de interés que dificultan la tarea de equilibrio periodístico a los empleados del grupo. En consecuencia cada vez más informaciones son silenciadas porque los grandes medios tienen más para ocultar que para mostrar.

A esto hay que sumarle que los anunciantes de estos medios también se han reducido y concentrado debido a la competencia de internet, mientras que los costos de producción periodística se han reducido notablemente debido a la tecnología. Este cruce hace que la relación de fuerzas entre anunciantes y medios tradicionales se ha alterado fuertemente en favor de los anunciantes, generando aún más conflictos de interés y razones para no contar en los medios tradicionales, hoy temerosos de perder a sus principales sponsors, quienes a su vez se sienten cada vez más poderosos porque invierten más dinero en los medios que sus propios dueños.

Sin embargo, a falta de un modelo noticioso alternativo de alcance masivo, los megafiltradores todavía dependen de los grandes medios para difundir pero sobre todo para hacer accesible la montaña de datos y darle espesor narrativo a lo que intentan denunciar. Claro que todo ejercicio de edición conlleva una dosis de censura. Por eso los filtradores pagan un precio al pactar con los grandes medios, que es nada menos que la pérdida de control de esos datos por los que ellos violaron leyes, arriesgaron sus vidas y en algunos casos hipotecaron su futuro, como hicieron Snowden, Chelsea Manning y Julian Assange, entre otros.

A su vez los grandes medios, la gran mayoría con su influencia, su circulación y sus ganancias en caída libre porque la noticias son gratis en internet, también necesitan a los grandes filtradores para mantenerse vigentes. Entonces aceptan publicar aunque la megafiltraciones los expongan a límites éticos rayanos con el robo, el fraude, o hasta la traición a la patria. Así surge esta alianza incómoda entre grandes medios y megafiltradores, este pacto mefistofélico, como lo describió Martín Becerra. El pacto funciona pero más o menos: a veces mejor, a veces peor.

Veamos cómo se dieron las cosas acá en Argentina. En el caso del Cablegate, los grandes diarios de uno y otro lado de la grieta se hicieron un festín con cables estadounidenses que hablan de sus respectivos enemigos políticos. Pero esos medios en su totalidad se negaron a publicar los cables referidos al grupo Clarín, al diario La Nación y a reconocidos periodistas como Jorge Lanata y Joaquín Morales Solá. Sin embargo, después de darle la exclusividad a Página 12 y luego a La Nación, a los pocos meses Wikileaks hizo públicos todos los cables que había entregado a esos diarios y así, a través de libros, blogs y demás formatos alternativos, se pudo conocer toda la información de la megafiltración que los grandes medios habían ignorado o directamente intentado ocultar.

Después vino la filtración de Snowden. La información fue difundida por el periódico inglés The Guardian, que tiene la particularidad de funcionar como una fundación sin fines de lucro solventada por la herencia de un millonario con el único fin de mantener al diario independiente de financiamiento externo. Sin embargo, la mayoría de los documentos de Snowden nunca se dieron a conocer. Primero, porque el gobierno británico allanó el diario y ordenó a su director a quemar los discos duros con los datos en presencia de las autoridades. Segundo, porque el periodista que contactó a Snowden con The Guardian y escribió los principales artículos sobre el tema, Glenn Greenwald, fue comprado por un sitio de internet dedicado a la investigación periodística llamado The Intercept, cuyo dueño es el fundador de E-Bay. Este señor, Pierre Omidyar, al parecer está más interesado en tener una herramienta periodística para defenderse de las interferencias en su negocio de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, que en la difusión completa de la información que posee. Entonces, por ejemplo, no se ha publicado una línea de lo que dicen los documentos pillados por Snowden sobre la guerra de Irak. También se sabe que la información extraída por el ex espía incluye datos sobre espionaje inglés a blancos argentinos vinculados con las islas Malvinas y no es casualidad que Cristina Kirchner es la única jefa de Estado que se sabe que se reunió con Snowden en Rusia. Pero toda esa información, que sólo poseen Snowden y dos o tres periodistas, todavía no vio la luz y es difícil que eso suceda mientras el ex espía filtrador negocia su regreso a Estados Unidos.

Finalmente llegaron Panama Papers de la mano del diario alemán Süddeutsche Zeitung y del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. El consorcio, a su vez, los repartió entre cien medios de todo el mundo,. Incluyendo el diario La Nación y Canal Trece del Grupo Clarín en Argentina. Según explicó La Nación, en los documentos que le fueron entregados hay unos 540 nombres de argentinos vinculados a empresas ubicadas en paraísos fiscales. Sin embargo, las revelaciones se han limitado a unos pocos casos. Por un lado están los argentinos con trascendencia internacional que no pueden ser ocultados por los medios locales porque sus historias serían publicadas por otros miembros del consorcio, como es el caso del presidente Mauricio Macri y de la estrella del fútbol Lionel Messí. Por otro lado aparece el típico funcionario público, en este caso Néstor Grindetti, un ejemplo de que el Estado bobo siempre es un blanco fácil para este tipo de investigación periodística. Finalmente aparecen los socios y allegados a los empresarios Cristóbal López y Lázaro Báez, que hace rato vienen siendo investigados por La Nación y Clarín como cómplices necesarios de la llamada ruta del dinero K. De los otros 500 y pico ni noticias. Y sin embargo intuimos, casi sabemos, que esa lista incluye a gran parte del empresariado argentino.

Sabemos, por ejemplo, que hace poco más de una década la revista El Guardián del banquero Raúl Moneta publicó con lujo de detalles cómo la familia Saguier habría comprado el diario La Nación a sus primos los Mitre utilizando dinero canalizado a través de sociedades off shore en el paraíso fiscal de Islas Caimán. Los fondos para la compra provendrían de la tía de los Saguier, Ernestina Herrera de Noble, a su vez accionista principal del Grupo Clarín. El Guardián dio el nombre de esas sociedades. Pero esa información no figura entre las revelaciones argentinas de los Panama Papers y sin acceso a los documentos es difícil saber si aparecen o no en la información filtrada. Pero no deja de llamar la atención que de las decenas de personalidades denunciadas en todo el mundo a partir de los Panama Papers casi no figuran empresarios de medios y de los pocos que sí figuran, ninguno es miembro del consorcio informativo. También es llamativo que teniendo más 540 nombres vinculados con paraísos fiscales, Clarín y La Nación sólo publican unos pocos casos. Y tampoco se puede apreciar que los medios de la competencia hagan mucho esfuerzo por obtener esa lista, no vaya a ser ellos también o sus allegados o avisadores figuren en la nómina. El problema para los grandes medios es que ya son más de 400 periodistas en todo el mundo que han trabajado con la información filtrada y eso hace probable que tarde o temprano los datos silenciados lleguen a manos de medios alternativos que no tienen conflictos de interés con los dueños de las empresas offshore. Cuando eso suceda, si es que sucede, los miembros del consorcio quedarán expuestos por todo lo que no contaron porque no lo podían contar.

Es que los paraísos fiscales no son simplemente cuevas de evasión impositiva al servicio de los ricos y famosos, como da a entender la narrativa periodística que hoy surge de los Panama Papers. Son, sobre todo, instrumentos financieros de las grandes corporaciones. Forman parte del sistema capitalista globalizado que impone sus normas por encima de la voluntad de los gobiernos y actores sociales que lo cuestionan. Dentro de este sistema los llamados medios de comunicación tradicionales ya no son medios en tanto mediadores entre distintos factores de poder. Han mutado de medios a extremos, extremos de grandes corporaciones, narradores de relatos hegemónicos o que pretenden serlo, antes que descubridores de verdades incómodas. La megafiltraciones, en sus distintas variaciones, a medida que se hacen cada vez más frecuentes, muestran los límites del periodismo tal como lo conocemos y vacían de contendido la pretensión de equilibrio e independencia de los grandes medios, incluso de aquellos que alguna vez pudieron serlo.

Publicado en Emergente/Medium.com