viernes, 26 de diciembre de 2014

Redrado* - por Santiago O`Donnell

*Extraído de mi libro "Politileaks. Todo lo que la política argentina quiso esconder."









Bien puede decirse que Martin Redrado es el economista de cabecera de la embajada estadounidense en Argentina, y un de sus más valiosos informantes. Los 98 cables que lo mencionan  entre principios del 2006 y principios del 2010 así lo atestiguan. La filtración de Wikileaks prácticamente coinciden con el desempeño de Redrado como presidente del Banco Central (sept. 2004- enero 2010) durante el gobierno de Néstor Kirchner y el principio del de Cristina Kirchner.  Varios de esos cables informan que las confidencias de Redrado deben mantenerase bajo reserva de identidad. 

Su figura se proyecta más allá de la Argentina kirchnerista.  Redrado también aparece en un cable de octubre del 2003 de la embajada estadounidense en Brasilia, donde se describe al entonces vicecanciller de Duhalde como un aliado en el proyecto frustrado de Estados Unidos de crear una zona de libre comercio entre Alaska y Tierra del Fuego, o ALCA (ver capítulo Lula). Además, Redrado  aparece en un cable de abril del 2009 originado en la embajada estadounidense en Beijing, informando que el entonces presidente del Banco Central  había negociado una línea de crédito con el Banco Central de China por diez mil millones de dólares, noticia que en su momento tuvo amplia difusión en la Argentina. De los cables se desprende que Redrado tuvo un contacto muy fluido con sus interlocutores de la embajada. Su discurso fue variando según fue perdiendo influencia dentro del círculo kirchnerista, hasta quedar aislado. Renunció en enero tras una dura pulseada con el gobierno sobre la disponibilidad de las reservas y la autonomía del banco. A pesar de sus vaivenes en el gobierno, lo que nunca cambió fue la fortaleza del vínculo de Redrado con la embajada. A tal punto que en varios cables los diplomáticos le piden a Redrado que haga lobby a favor de intereses estadounidenses, algo que sólo ocurre con interlocutores de máxima confianza.

Los cables del 2006 muestran a un Redrado en perfecta sintonía con el gobierno, exhibiendo los logros macroeconómicos que acompañaron el fuerte crecimiento de los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner. Ya a sea a solas con el embajador o el cónsul económico, ya sea acompañado por altos funcionarios del gobierno para conversar con los congresistas estadounidenses,  ya sea explicando su plan monetario ante el Congreso de la Nación, los cables describen a un Redrado orgulloso de ser parte de un equipo ganador.   Por ejemplo,  un despacho de noviembre del 2006 da cuenta de una conversación íntima entre Redrado, el Encargado de Negocios y el cónsul económico de la embajada: 


 En una reunión a solas y hablando perfecto inglés, aseguró que la crisis de 2001 para los medios financieros de Argentina fue equivalente a la Gran Depresión de EE.UU., sobre todo en lo que respecta a su impacto en los pobres, e instó paciencia con la secuencia de las reformas en Argentina. Sostuvo que Argentina debe completar primero el proceso de reestructuración de la deuda, reconstruir el sector financiero dañado y acumular reservas adecuadas, antes de implementar un régimen de flotación totalmente libre y fijar un techo para la inflación. A pesar de los impresionantes avances del país en estas áreas, con superávit fiscal primario, un sector bancario rentable y en crecimiento, y las reservas superando $ 28000 millones (superando el nivel de las reservas antes del pago de enero de 2006 al Fondo Monetario Internacional), Redrado llamado a la moderación, y señaló que Chile tomó diez años para hacer una transición similar.

En el 2007 la embajada empieza a percibir grietas entre el discurso de Redrado y el del gobierno kirchnerista. En un despacho de marzo del 2007 Redrado se despega a tal punto que cable pide dos veces que se proteja “estrictamente” su identidad para preservarlo como informante privilegiado de la embajada. El cable dice que Argentina no piensa usar sus reservas para financiar el Banco del Sur, aunque en público apoye el proyecto  de un banco continental impulsado por el entonces presidente venezolano Hugo Chávez.


Pidiéndole al Cónsul Económico que deje de tomar apuntes, Redrado (PROTEGER ESTRICTAMENTE) dijo que había advertido al presidente Kirchner que cualquier uso que haga el gobierno argentino con las reservas del Banco Central para financiar proyectos especiales como el Banco del Sur podía perjudicar al gobierno argentino en su causa judicial contra los “holdouts” del canje de deuda del 2005 en la Corte de Nueva York.

Según otro cable, en una reunión con el embajador estadounidense en agosto del 2007,  Redrado informó que él era el hombre de la OMC (Organización Mundial del Comercio) dentro del gobierno argentino. La OMC venía de fracasar en un intento por lograr un acuerdo comercial a nivel mundial en una reunión que se había celebrado el mes anterior en Ginebra. La reunión formaba parte de un proceso de negociación llamado Ronda de Doha, iniciado en ese país árabe en el 2001.  Argentina, como la mayoría de los países en desarrollo, venía apoyando la postura de que no habría acuerdo si los países desarrollados no reducían significativamente los subsidios y los impuestos a las importaciones en el sector agrícola. Estados Unidos, como la mayoría de los países desarrollados, bregaba por un tratado que incluyera la transparencia en las compras de gobierno, reglas aduaneras uniformes,  y acuerdos para facilitar la inversión  extranjera y garantizar su competitividad.  En diálogo con el embajador  Earl Anthony Wayne, Redrado no llega a decir que va a tratar de cambiar el voto argentino en la Ronda de Doha. Pero lo sugiere al decir “será bienvenido” cualquier argumento en favor de la postura de  EE.UU. ante la OMC. El autor del cable pide reiteradamente, una vez más, proteger la identidad de Redrado:

1."Las políticas fiscales del Gobierno argentino no son sostenibles más allá de este año”, del presidente del Banco Central (BCRA) Martín Redrado (PROTEGER), dijo al embajador durante su reunión del 31 de julio. Advirtió que habrá  problemas crecientes si la Argentina mantiene sus políticas de crecimiento impulsadas por la demanda interna (señaló que el BCRA estima la inflación en el 13%, frente a la tasa oficial de 8%). No obstante, expresó su optimismo por los cambios que habría durante los primeros 100 días de un probable gobierno de Cristina Kirchner. Redrado dijo que el BCRA había aprobado una "prueba de fuego" durante las recientes turbulencias en los mercados mundiales, lo que demostrando que puede calmar  a los mercados, y también justificó la política de acumulación del BCRA. Reconoció, sin embargo, que la revisión de precios en todo el mundo del capital de riesgo (y la "huida hacia la calidad") en la última semana había incrementado significativamente los costos de financiamiento para la Argentina. Redrado dijo que el Director General de la OMComercio, Pascal Lamy, le había instado a asumir la política comercial dentro del gobierno de Argentina, , y dio la bienvenida a las sugerencias que el gobierno de EE.UU. podría hacer sobre las negociaciones en Doha. Fin del resumen.
2. Durante una reunión del 31 de julio con el embajador, el Presidentedel BCRA  Redrado (PROTEGER ESTRICTAMENTE ), declaró que hace tiempo ya que el gobierno argentino debería haber superado su fase post-crisis, donde había llevado a cabo una serie de políticas económicas poco ortodoxas para estimular la demanda interna y lograr altas tasas de crecimiento.

A pesar de los buenos oficios de Redrado, Argentina no varió ni su heterodoxia económica, ni su voto en la OMC. En otro cable, de noviembre del 2007 el embajador directamente le pide que interceda con el gobierno argentino para que revea su postura “obstruccionista” en la Ronda de Doha. Redrado contesta que ya había hablado con el canciller Jorge Taiana y con los representantes argentinos en la OMC y les había dicho que “Argentina no podía ser percibida como un obstáculo para el acuerdo.” Redrado, según el cable, “concluyó que Estados Unidos y la Unión Europea deberían preocuparse más por India que por Argentina.” Un año más tarde la Ronda de Doha culminaría  sin acuerdo.
Ese año, 2008,  Redrado anuncia a la embajada en reiteradas ocasiones que continuaban los  cortocircuitos entre él y el gobierno. Por ejemplo, en este cable de agosto, donde se vanagloria de haber frenado una corrida al dólar con una fuerte intervención monetaria del Banco Central:

Redrado contrastó su política monetaria “prudente y anticíclica” con el gasto público excesivo del gobierno argentino que ha encogido el superávit fiscal primario de un saludable 5,2% en 2004  a 2,2% en el 2007.

Dos meses más tarde, en octubre del 2008, otro cable de la embajada da cuenta de rumores de renuncia de Redrado por el anuncio del gobierno argentino de que estatizaría el sistema de jubilaciones privadas conocido como AFJP(Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones). Según el cable Redrado le dijo al  embajador estadounidense que la medida no era “ni transparente ni bien pensada.”  También según el cable Redrado no tenía ninguna intención de abandonar su puesto al frente del BCRA por sus desacuerdos con el el gobierno:

Contrariamente a los rumores del mercado, Redrado no se mostró como un hombre a punto de dejar el cargo, de hecho, dadas las difíciles circunstancias de las últimas semanas (ver referencias para más detalles),  se mostró extremadamente relajado y confiado. (Desde entonces  Redrado ha declarado en público varias veces que  los rumores sobre su renuncia no tienen fundamento .)

En enero 2009 Redrado fue a la embajada a defender el blanqueo de capitales que el gobierno acababa de anunciar. Y  según un cable de ese mes, Redrado también defendió la decisión del gobierno de usar una cantidad limitada de reservas del Banco Central para financiar su presupuesto.  Pese a las diferencias que el economista venía marcando desde el año anterior aún no llegaba la ruptura con el gobierno.

El embajador le preguntó acerca de las disposiciones de la ley de presupuesto 2009 (Ref. B) que los analistas de mercado - incluyendo Goldman Sachs -. habían informado que erosiona la independencia del banco central, al permitir una participación más amplia de las reservas del Banco Central para ser prestados al Tesoro del gobierno argentino. Redrado dijo que se trataba de una interpretación errónea y explicó que la revisión de la carta de 2002 del BCRA limita los préstamos a corto plazo del Banco Central al Tesoro a 12% de la base monetaria y los límites de crédito a la Tesorería para el pago de la deuda a las instituciones financieras internacionales y el 10% de los ingresos fiscales de los últimos 12 meses. La ley de presupuesto 2009, aclaró, simplemente permite que dichos fondos que se utilizarán para satisfacer GoA obligaciones en moneda extranjera generales en lugar de restringir su uso a las instituciones financieras internacionales.

Un año más tarde, en enero del 2010. El gobierno vino por más reservas pero esta vez Redrado dijo que no.  El entonces todavía presidente del BCRA se negó a autorizar el uso de U$S  6,500 millones de reservas del banco para pagar deuda externa. Entonces la presidenta Cristina Kirchner le pidió la renuncia. Redrado contestó que no se iría y consiguió un fallo judicial avalando su posición. Entonces el gobierno hizo valer su mayoría en el directorio del BCRA para quitarle el manejo del banco y luego su mayoría en el Congreso para forzar su renuncia. En el medio se vivieron varios días de alta tensión política. La embajada siguió el conflicto paso a paso y de entrada dejó en claro de qué lado estaba. El 8 de enero, dos días después de un pedido de renuncia por decreto firmado por la presidenta y sus catorce ministros, un cable firmado por la embajadora Vilma Socorro Martínez  exime de toda culpa al funcionario echado:

El enfrentamiento ha provocado una nueva crisis política a causa de los instintos autocráticos de los Kirchner y las deficiencias institucionales del sistema político argentino. Fin de resumen.

El cable dice que Redrado no se esperaba que lo echaran, que ni siquiera había dicho que no al pedido del gobierno, sino que lo había mandado a consultar con los abogados del banco para protegerse, porque tenía “miedo” a las “consecuencias judiciales” que su decisión podría tener en un futuro gobierno de distinto signo. Según el autor del cable Redrado no actuó por convicción política sino por haberse sentido ninguneado.

Como presidente BCRA desde 2004, Redrado , hasta ahora, ha sido un firme defensor de los Kirchner y de sus políticas económicas poco ortodoxas, incluyendo el uso de Néstor Kirchner en el 2005 de US $ 8 mil millones en reservas del BCRA para pagar los préstamos del FMI del gobierno de Argentina  y la nacionalización de CFK en 2008 de U$S 20 mil millones en fondos privados de pensiones. Sin embargo, Redrado ha sido cada vez más marginado en la formulación de políticas económicas. El distanciamiento se remonta al anuncio de CFK en septiembre de 2008, sin consultar a Redrado , de que el gobierno argentino iba a pagar la totalidad de su deuda con el Club de París con reservas del BCRA (nada ocurrió desde el anuncio, ya que fue seguido inmediatamente por la crisis financiera global). Lo que puede estar detrás de su renuencia a transferir reservas del BCRA al Tesoro es el haberse dado cuenta que está cada vez más marginado y el miedo a las consecuencias jurídicas una vez que su mandato expire en el 2010 y, sobre todo, después de que otro gobierno asuma a fines del año que viene. No está claro, sin embargo, si finalmente si hubiera interpuesto en el camino de la transferencia de las reservas del BCRA, si hubiera sido debidamente consultado. CFK anunció la transferencia y la creación del Fondo el 14 de diciembre , justo antes de las vacaciones de verano argentino.

La filtración de Wikileaks termina en febrero del 2010, apenas días después de que Redrado renunciara. Por lo tanto, no se sabe si el economista que hoy acompaña  el proyecto político de Sergio Massa volvió a hablar con funcionarios de la embajada. Todo hace pensar que la relación continúa, aunque la última referencia a Redrado que aparece en la filtración  no es muy elogiosa. Se trata de un cable fechado el cinco de febrero del 2010, siete días después de su renuncia definitiva al Banco Central. En ese cable un informante de la embajada parece dar crédito al viejo rumor de que Redrado habría cobrado soboernos durante su gestión al frente de la Comisión de Valores en el gobierno de Menem. Y, contrariamente a la importancia que por entonces Redrado se atribuía en la lucha contra la inflación y otros temas económicos, el informante analizó que poco y nada cambiaría con su salida del BCRA y la llegada de su sucesora, Mercedes Marcó del Pont..

Un banquero privado bien conectado, Willie Stanley (Proteger) de Banco Macro, expresó una opinión similar en una conversación con Jefe de Misión. Stanley dijo que Redrado era extremadamente servicial con los Kirchner, y si el primer matrimonio hubiera tenido un poco más de paciencia en esperarlo,  Redrado  habría aceptado el Fondo del Bicentenario que desencadenó el conflicto. Stanley agregó que Redrado tenía muchos esqueletos en su armario, incluyendo apropiación  financiera ilícita, y predijo que los Kirchner, que son vengativos, irían tras él en su momento. Stanley dijo que no esperaba grandes cosas de Marcó del Pont , y que a la larga, la gestión del banco variaría muy poco con respecto a la de Redrado.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Deshielo - por Santiago O´Donnell













Por fin llegó la era del deshielo con la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, reliquia largamente innecesaria de una Guerra Fría que había terminado hace mucho y de una revolución que había terminado hace mucho más.
Pero seguían jugando a los soldaditos, unos vestidos de verde fajina con barba de comandante y otros de saco y galera chequera en mano, estilo Tío Sam. Décadas y décadas sin guerra ni revolución, pero con mucho blah blah blah.

Con un Fidel que se resistía a la muerte y al paso atrás. mezclando mística con los aciertos innegables de los primeros años de la revolución, salud y educación universal  después de los fusilamientos y las apropiaciones, con un liderazgo de hierro que castigaba con largas penas de cárcel cualquier intento de expresarse, asociarse o viajar sin la anuencia del régimen, con autocríticas parciales como la de haber puesto a los gays en cuarentena durante el comienzo de la epidemia de SIDA, con iconografía revolucionaria, el control absoluto de los medios de comunicación y las excusas perfectas para sus sucesivos fracasos económicos en la sobreabundacia de su desvalorizado monocultivo y un bloqueo económico absurdo por parte de su poderoso vecino del norte.

Con un Estados Unidos que siempre anda en busca de un villano a quien odiar para tapar su prepotencia imperial y su expansionismo económico con tintes de epopeyas que se pasan de generación en generación en forma de narrativas heroicas de guerras imprescindibles para el bien de la humanidad. Con un lobby en el Capitolio, el de la delegación del estado de Florida, con un poder desproporcionado debido a que representa "el" estado clave en las elecciones Estados Unidos, y al ser Florida un estado casi partido a la mitad entre demócratas y republicanos, un grupúsculo de estadounidenses emigrados de Cuba y de descendientes de esos inmigrantes puede hacer la diferencia en una elección presidencial, como ya ha sucedido más de una vez, la más reciente el triunfo de W.Bush sobre Al Gore en el 2001.

  Durante décadas ese grupúsculo sostuvo el boicot, obligando a Casas Blancas de todos los colores a pagar el precio de simbólicas pero vergonzosas votaciones anuales en contra de la Asamblea de Naciones Unidas, donde Washington sólo alcanzaba a rescatar el apoyo de Israel y de alguna islita perdida del Pacífico con nombre casi desconocido, contra la condena de prácticamente todos los países del mundo.

Bueno, cansado de perder negocios, hasta ese grupúsculo influyente se dio vuelta y hoy la mayoría de los cubano-estadounidenses, mayoría abrumadora entre los menores de 30 años, está a favor de normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Igual, Obama esperó hasta el último año de su mandato. Como en otros temas, como con el blanqueo migratorio que decretó el mes pasado, por ejemplo, fiel a su estilo, el presidente norteamericano se pasó los primeros años de su presidencia buscando un consenso bipartidista para reanudar relaciones con Cuba, consenso que nunca llegó. Después, a pedido de los candidatos de su partido,  dejó pasar las elecciones de mitad de término del año pasado sin tomar decisiones de peso para no perjudicarlos, aunque igual les fue mal. Ahora que ya no tiene nada que perder, ya que los presidentes estadounidenses no tienen chances de volver al poder y por lo tanto carecen de futuro político, con las manos libres, Obama fue por el bronce.

No, todavía no cumplió con su promesa de cerrar Guantánamo, básicamente porque no se animó o no quiso vetar una ley apoyada por varios miembros de su propio partido que prohibía usar fondos públicos para traer a los prisioneros de la base a territorio estadounidense a ser juzgados. Prefirió ir vaciando la cárcel de a poco enchufando prisioneros a países aliados predispuestos, incluyendo Uruguay, pero todavía le quedan unos 250 de los más de 800 que pasaron por ahí. Todavía le queda un año y pico de gobierno para dar un golpe de timón pero dado su carácter y los obstáculos políticos que enfrenta y el pánico que sigue causando en la opinión pública todo lo relacionado con el terrorismo islámico, es difícil imaginarse que Obama cumplirá esa promesa.

Pero Obama también había prometido una nueva relación con América latina, empezando por Cuba. Ya en el 2009 había permitido que la Organización de Estados Americanos, organismo multilateral con sede en Washington y financiamiento muy mayoritariamente estadounidense, invitara a Cuba a reintegrase luego de haberla expulsado en 1962, en tiempos de insurrección guevarista. Luego se dieron otros pasitos: relajamiento del permiso de viaje por acá, envió de alguna misión semioficial por allá, autorización para mandar algún insumo o medicamento en algún caso especial, menos retórica inflamada, más diplomacia silenciosa.

Cuba también hizo lo suyo. Coincidencia o no, Fidel Castro entregó el poder a su hermano Raúl en el 2008, marcando el comienzo de la lenta transición en Cuba,  el mismo año en que Obama, primer mandatario negro de la historia, asumiera la presidencia de  Estados Unidos. Y en su despedida Fidel elogió y le dio la bienvenida a Obama en un artículo publicado en el portal Cubadebate, cambiando radicalmente el tono con el que se había referido a la administración de Bush.  Raúl a su vez dejó en claro desde el principio que él  no es Fidel y que mientras su hermano era el prócer, a él le tocaba adaptarse a los nuevos tiempos con bajo perfil y dar paso a la nueva generación tratando de mantener el espíritu revolucionario bajo cierta forma de socialismo, pero dando lugar a reformas y aperturas que permitan dinamizar la economía, hacerse de divisas y generar riqueza que pueda ser derramada, sino repartida.

Primero fueron pequeños gestos, pequeñas desregulaciones, pequeñas oportunidades que sólo los cubanos más adinerados o conectados podían aprovechar. Después, en 2010 y 2011, vino el primer cambio significativo cuando el régimen liberó a sus presos políticos de larga data, decenas de disidentes que llevaban años pudriéndose en cárceles castristas. Ahora a los disidentes también se los persigue y se los encarcela, pero por períodos cortos y por cargos menores,  no más del tiempo suficiente para desbaratar un acto o protesta, lo cual no está nada bien pero marca un progreso importante con respecto a lo que era antes. Después llegó la autorización para viajar libremente al exterior en octubre del 2012. otro paso importante aunque para millones de cubanos sigue siendo difícil costearse un pasaporte. Finalmente llegó el histórico  saludo entre Raúl y Obama en el funeral de Mandela, en diciembre del 2013 (foto), un logro post-mortem del ícono universal de la reconciliación.

La mesa estaba servida y había llegado el momento. Para Cuba, porque la economía no aguantaba más con sus sponsors Rusia y Venezuela en crisis, y era mejor hacerlo con Fidel vivo y América latina inclinada a la izquierda. Para Estados Unidos, porque la presidencia de Obama se terminaba y el proximo presidente, ya sea Hillary Clinton o Jeb Bush, va a ser más conservador y probablemente no se anime o no quiera.

Esta semana el drama tuvo su desenlace. El intercambio de espías__tres cubanos con años de cárcel por un estadounidense con cáncer__puso el broche de oro simbólico al cese de hostilidades. Escenificó lo que el discurso tradujo en el anuncio de próximas "reuniones de alto nivel para normalizar la relación bilateral". La narrativa se completó con la bendición del papa Francisco en sendas cartas a los dos protagonistas, oportunamente divulgadas por voceros de los tres, para darle el vuelo espiritual que la ocasión ameritaba,

No hubo mucha sorpresa en Estados Unidos, que ya se ha acostumbrado a la forma de gobernar de su presidente. Lo mismo había pasado con Obama en su otra movida para la historia, la reforma de salud del 2012. Esa vez Obama esperó hasta último momento, hasta semanas antes de perder su mayoría en las dos cámaras, con la esperanza de avanzar a través de un consenso bipartidista que nunca alcanzó. Cuando se dio cuenta que iba a perder su mayoría en la cámara baja, forzó la votación y terminó haciendo aprobar la reforma sin un sólo voto opositor. En el proceso entregó varias concesiones, como la creación de una prepaga estatal, pero llegó hasta donde él sintió que podía llegar, y produjo un cambio significativo.

 Con la apertura hacia Cuba pasó más o menos lo mismo: esperó y esperó, el apoyo republicano nunca llegó y al final avanzó por su cuenta, cuando el tiempo se le terminaba. Y no avanzó hasta donde quería, hasta el cierre de Guantánamo, sino hasta donde sintió que podía.

Tampoco hubo gran sorpresa en Cuba. Cuando Obama finalmente avanzó, Raúl__y Fidel detrás de Raúl__ hace rato que lo estaban esperando.

Por fin llegó la era del deshielo entre Estados Unidos y Cuba.  Prácticamente toda una Asamblea de Naciones Unidas lo estaba esperando, como también espera otros cambios positivos en Cuba. Y también, claro, en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Cambios urgentes que se hacen esperar.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Tortura - Por Santiago O´Donnell













El Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos publicó esta semana un extracto de un informe sobre la tortura durante el gobierno de Bush hijo. El informe concluye que la CIA torturó regularmente a sus prisioneros, aunque tuvo la delicadeza de hacerlo fuera de Estados Unidos, en Guantánamo y en cárceles de países clientes como Egipto, Jordania y Afganistán.

Ninguna sorpresa ahí, porque más allá de los silencios, las evasivas y las explicaciones ambiguas y retorcidas de los principales responsables, que preferían el término "técnicas de interrogatorio reforzadas" (enhanced interrogation techniques), hace mucho que se sabe que Estados Unidos torturaba o tortura.

Por lo menos desde el 2004, cuando aparecieron las escalofriantes fotos de prisioneros desnudos y vendados sometidos a vejaciones con perros bajo la divertida mirada de agentes estadounidenses de antejos negros y uniformes camuflados en la cárcel iraquí de Abu Grhaib (foto).

Ese mismo año se conocieron las famosas opiniones legales del abogado de la Casa Blanca y luego Fiscal General de Bush, Alberto González,  conocidos como los "memorándums de la tortura." En uno de ellos, de agosto del 2002, González, o sea el departamento legal de la Casa Blanca, recomienda adoptar diez técnicas de "interrogatorio reforzado" hasta entonces prohibidas: "(1) atención sostenida durante horas. (2) encadenar contra la pared (3) agarrar de la cara (4) cachetear (con insultos) (5) confinar en un lugar apretado (6) parar mirando a la pared durante horas (7) colocar en posiciones estresantes (8) aplicar quita de sueño (9) Colocar insectos en la celda de confinamiento y (10) aplicar el 'submarino´". Si eso no es tortura, ¿la tortura donde está?

Pero no. Para  sostener que todo eso no es tortura, González, o sea el gobierno de Bush, llegó al absurdo de reinventar la definición del término, pretendiendo limitarlo a aquellas prácticas "específicamente diseñadas para producir un daño físico o psíquico severo", dejando a gusto del usuario la interpretación de "severo".

Por eso digo, más allá de que para negar lo obvio hasta el día de hoy Bush, los republicanos y la CIA se siguen aferrando a estos argumentos leguleyos, que de no ser tan nefastos serían casi infantiles, hace mucho que se sabe Estados Unidos torturaba o tortura.  El propio Obama lo reconoció el 10 de enero del 2009, un día después de asumir. No llegó a decir que Estados Unidos torturaba, pero prometió abolir la práctica, que es casi lo mismo.

Para que no queden dudas, semanas después del cambio de gobierno el fiscal General de Obama dio a conocer un documento del  Departamento de Justicia, fechado en el 2005. El escrito admitia oficialmente que la CIA había sometido a Khalid Shiek Mohammed, principal sospechoso detenido por la voladura de las Torres Gemelas, a 183 sesiones de submarino en el mes de marzo del 2003, poco después de capturarlo en Pakistán. Esto es más de seis sesiones de tortura por día durante 30 días sin contar las otras nueve técnicas de tormentos habilitadas que pudieron haberle aplicado en ese momento, ni las torturas que podría haber recibido antes o después, mientras espera en la cárcel de Guantánamo ser juzgado por un tribunal militar, acusado de cargos que conllevan la pena de muerte.

El informe de Senado aportó algunos detalles a lo ya conocido y recontrasabido en Estados Unidos. Por ejemplo, que durante las sesiones de tortura Sheik Mohammed llegó a estar siete días y medio sin dormir, la gran mayoría de ese tiempo parado. O que otros prisioneros fueron sometidos a las técnicas (1), (2) (6), (7), parados y encadenados contra la pared durante largas horas, con el agregado de que esos prisioneros tenían los pies fracturados. También da cuenta de otra técnica de tortura que aplicó la CIA pese a no estar incluida en el top ten de González:  la "rehidratación anal."

Pero no fueron estos detalles los que dispararon un encendido debate en Washington dentro y fuera del Capitolio, sino una de las conclusiones del informe, la que decía que la tortura, o la "interrogación reforzada" o como se quiera llamar, no había servido para nada, no había producido ninguna información valiosa. La CIA y los republicanos saltaron como leche hervida y juraron que si no fuera por las confesiones extraidas bajo esas condiciones, Bin Laden nunca hubiera sido encontrado.

En cambio, salvo por algún funcionario perdido de Naciones Unidas y algún organismo de derechos humanos,  poco y nada se habló de castigar a los torturadores y quienes los instigaron y encubrieron desde las altas esferas del poder. Para calmar las aguas, la Casa Blanca hizo saber a través de un vocero anónimo que nada de eso sucedería. Los mismo había prometido Obama años atrás en un discurso que dio en la Academia Militar al principio de su presidencia.

En otras palabras, lo que hoy se discute en Estados Unidos es si la tortura sirve o no sirve y no si está bien o está mal. La ausencia de toda consideración moral, o al menos la subordinación de lo moral a lo práctico en el debate público y legislativo demuestra hasta qué punto se ha naturalizado la tortura en Estados Unidos. Y esto no es casual, es producto de la cultura del terror generada o exacerbada por el 9-11. Sólo ese miedo explica que la tortura aparezca como algo bueno, algo positivo, desagradable quizá pero necesario, en series de prime time como "24 horas" o tanques de Hollywood como "La caza de Bin Laden". El informe del Senado es un arma valiosa para luchar contra esa idea, pero su punto de partida ilustra cuánto terreno se ha perdido en la batalla cultural contra la barbarie y el miedo irracional desde la caída de las Torres Gemelas.

En la Argentina ya vivimos esta experiencia y se supone que aprendimos de ella, pero quizás no tanto. No creo que la tortura siga siendo una práctica habitual en nuestra fuerzas armadas o de seguridad, pero hay prácticas de violencia institucional que se han naturalizadas en cuarteles, comisarías, cárceles y barrios marginales.  Aprietes, abusos, patoteadas y ninguneos de cada día en zonas grises de Estado ausente e ilegalidad, que parecen casi aceptables para el resto de la sociedad ante la amenaza de los grandes males de nuestro tiempo, la inseguridad y el narcotráfico.

Ahora que las fuerzas armadas parecen cada día más cerca de retomar públicamente tareas internas de espionaje y represión ante la creciente aceptación ge una opinión pública que cada vez pide más mano dura, el informe estadounidense viene a recordarnos lo inmoral de pagar cualquier costo con tal de sentirnos un poquito mejor. No vaya a ser que para de aliviar nuestros deseos de venganza  por hacernos sentir miedo seamos capaces de naturalizar actos degradantes para la condición humana, para terminar siendo iguales o peores que los narcos, chorros y asesinos sueltos que tanto nos atormentan,    


viernes, 21 de noviembre de 2014

Parece que va en serio - por Santiago O´Donnell







Esta vez parece que van en serio. Después de varios intentos y dos negociaciones fracasadas a lo largo de medio siglo, la guerrilla más antigua  de América latina, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fundada en 1964, parece por fin dispuesta a deponer las armas. El proceso de paz que se lleva a cabo en la Habana bajo la veeduría de Cuba y Noruega atravesó esta semana su crisis más profunda, a punto tal que el gobierno se retiró de las negociaciones de manera un tanto intempestiva y los representantes de las FARC contestaron finjiendo sorpresa y diciendo que en principio no podían hacer nada para revertir la situación. Pero la misma crisis que puso en jaque al proceso terminó demostrando  que el camino recorrido  era demasiado importante como para echarse atrás y ambas partes, empujadas por los garantes internacionales del diálogo, encontraron el modo de reencauzar la situación.

Todo empezó cuando un general colombiano Rubén Darío Alzate y tres colaboradores, todos ellos vestidos de civil, fueron secuestrados el domingo pasado  por el bloque guerrillero "Iván Ríos" uno de los más autónomos y más ligados al narcotráfico dentro de las FARC, en el departamento de Chocó, cerca de la frontera con Panamá.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos reaccionó suspendiendo el proceso de paz por primera vez desde que se inició y dijo que no se reanudaría si los rehenes no eran liberados. Ante el plantón de la delegación oficial, los representantes en La Habana de la guerrilla liderada por Timoleón Jiménez "Timochenko" respondieron señalando no sin razón que el general había sido secuestrado en plena zona de conflicto y que desde el principio de las negociaciones las FARC viene proponiendo un cese de fuego bilateral pero el gobierno se niega. Es más, durante todo ese período varios líderes guerrilleros han sido capturados o muertos en combate sin que las FARC se retire de la negociación. Si bien es cierto que la guerrilla se había comprometido a suspender los secuestros extorsivos de civiles mientras se discute el acuerdo de paz, el compromiso claramente no incluía a militares operando en el campo de batalla.  En un comunicado en respuesta a la suspensión del diálogo las FARC dijeron que respetarían la vida del general y sus derechos como prisionero a recibir un trato digno, lo mismo que los demás rehenes, pero que no podían ordenar su liberación. Santos contestó que esperaba que la guerrilla recapacite y un coro de actores internacionales se sumó a la condena del secuestro y al pedido de liberación.

Santos acababa de llegar de una gira europea para vender el plan de paz, durante la cual la canciller alemana alemana Angela Merkel le había asegurado que la Unión Europea financiaría un millonario programa para reconvertir los cultivos de coca del interior colombiano utilizados en la producción de la cocaína que guerrilleros, paramilitares y narcoestancieros comercializan, a productos legales que permitan a los campesinos una entrada económica digna. Justamente el mes pasado los negociadores de la guerrilla y el gobierno habían cerrado un acuerdo para cambiar la política sobre el narcotráfico para poner el eje en los financistas y comercializadores de la droga en vez de los cultivadores y los consumidores, los eslabones más débiles y vulnerables de la cadena criminal.

El acuerdo sobre el narcotráfico había sido el tercero alcanzado en La Habana sobre seis puntos en disputa. Antes la partes se habían puesto de acuerdo sobre una reforma agraria y la reparación a las víctimas del conflicto (con la participación de las víctimas en la negociación).  Queda pendiente el modo de inserción de las FARC en la vida política colombiana, cómo se pone fin al conflicto (tregua, desarme y desmovilización) y el mecanismo para refrendar el acuerdo, ya sea por consulta popular o ley del Congreso.

 Como se podrá apreciar era mucho lo que faltaba pero también era mucho lo que se había avanzado. Sobre todo después de 50 años de intentar el camino inverso, el de la lucha armada, a un precio de miles de muertos y centenares de miles de desplazados, con violaciones aberrantes a los derechos humanos de los dos lados, con la droga como combustible, con la ausencia del estados en vastas zonas del país donde la guerrilla se ha asentado como poder paralelo, con idas y vueltas en una guerra que lejos está de definir vencedores y vencidos.      

Al bode del abismo, tanto el gobierno de Juan Manuel Santos como el liderazgo de las Farc entendieron que ya están jugados, que no hay vuelta atrás. el miércoles las FARC anunciaron que liberarían al general y sus ayudantes sin condiciones y Santos aseguró que en cuanto eso sucediera se reanudaría el proceso de paz. Por estas horas ultiman los detalles para generar una zona de despeje donde los rehenes serán entregados a la Cruz Roja.

 El pueblo colombiano emerge como el gran protagonista de esta consolidación de un proceso que por primera vez ilusiona con un paz posible y duradera. Por un lado apostó por la paz cuando reeligió a Santos en junio pasado contra un candidato mano dura que se oponía al acuerdo y prometía el aniquilamiento del enemigo, algo que difícilmente podría concretar. Por otro lado apostó por la paz al deslegitimar la lucha armada como una opción política viable para alcanzar el poder, al menos hoy y en un país medianamente desarrollado (y pertrechado) como Colombia. Una y otra vez, las encuestas han mostrado que actualmente al menos el 95 por ciento de los colombianos repudia las acciones de una guerrilla anacrónica y pasada de moda que se proclama marxista-leninista y sobrevive gracias a la extorsión, el tráfico de drogas y el reclutamiento voluntario o forzado de menores en las zonas más pobres del país, con secuestrados civiles y uniformados que llegaron a pasar años enteros deambulando engrillados en selvas, montañas y pantanos, mientras su captores escapan las balas del ejército.

Por todo eso, la paz que parecía poco menos que imposible dos años atrás, hoy,  superada esta crisis, emerge casi inevitable. Esta vez parece que va en serio. Ojalá

jueves, 13 de noviembre de 2014

Tambalea México - Por Santiago O´Donnell







Tambalea el gobierno del presidente mexicano Enrique Peña Nieto por el horrible crimen de un grupo de estudiantes en el estado de Guerrero. En realidad el problema no es ése sino lo que subyace debajo de los asesinatos y las desapariciones, esto es, los 55 mil muertos y más de tres mil desaparecidos desde el 2006, cuando el predecesor de Peña Nieto, Felipe Calderón, militarizó la guerra contra el narcotráfico. Lo de Calderón había sido un intento desesperado por frenar la escalada de violencia que se venía acentuando desde la década del 90, cuando los cárteles mexicanos desplazaron a los colombianos del control del negocio del tráfico de estupefacientes hacia los Estados Unidos, primer consumidor mundial. Para entonces gran parte de las estructuras policiales, judiciales, municipales y estaduales habían sido cooptadas por los narcos y Calderón decidió echar mano a la siempre peligrosa opción de usar las fuerzas armadas para intervenir en un conflicto interno.

Lejos de solucionar el problema, la militarización dio lugar a una nueva camada de narcotraficante, cuya máxima expresión fue el grupo de ex fuerzas especiales entrenadas en Estados Unidos denominado Los Zetas,  que llevó la narcoviolencia a nuevos niveles. Mientras los cárteles tradicionales solían matarse entre ellos intentando mantener un bajo perfil para no llamar la atención de las autoridades, coimeando a policías, alcaldes y jueces para que hagan la vista gorda, los nuevos narcos utilizan tácticas de control social a través del terror aprendidas de las dictaduras latinoamericanas para tomar  por asalto al Estado mexicano en grandes franjas del terrotirio nacional, sobre todo en zonas costeras y fronterizas pero también en ciudades importantes como Guadalajara, Acapulco o Ciudad Juárez. En estos territorios tomados los narcos no se limitan al tráfico sino que se han diversificado hacia el secuestro de empresarios y políticos, la extorsión de comerciantes al estilo de la mafia italiana, el tráfico de personas  y  la extracción de prebendas  de entidades públicas y privadas al estilo de los barrasbravas argentinos. Los mecanismos de control social a través del terror incluyen la periódica exhibición pública de diversas formas de crueldad, incluyendo múltiples descuartizaciones y decapitamientos, que últimamente se han volcado también a las redes sociales. Por su parte los militares incurrieron en todo tipo de violaciones a los derechos humanos de la población civil atrapada en la pelea, tal como se encargaron de denunciar diversos organismos especializados.

Peña Nieto asumió en diciembre del 2012 con la idea de bajarle el perfil a la guerra y volver a cierta convivencia tranquila con los narcos, haciendo honor a la tradición de acomodos y arreglos informales que caracterizó a su  partido, el PRI, desde que asumió el poder 1929 hasta perderlo por primera vez en el 2000, cuando asumió Vicente Fox del PAN, el partido de Calderón, que lo sucedió seis años más tarde. Peña Nieto logró algunos éxitos resonantes en la lucha contra la mafia de la droga  como la captura del legendario Joaquín "El Chapo" Guzmán, jefe del poderoso cártel de Sinaloa, el narco más buscado de todo el país. Pero más allá de los golpes de efecto, más que avanzar en la guerra con los narcos, replegó al ejército y le bajó el perfil público al enfrentamiento, relegándolo entre sus prioridades, como si alcanzara con el deseo de que el problema desaparezca para dar paso a una imagen más atractiva para inversores extranjeros, empresarios locales y la población en general.

La burbuja  explotó con la brutal represión del 26 de septiembre contra los estudiantes de un liceo rural con una larga tradición contestataria en la localidad de Ayotzinapa, municipio de Iguala, estado de Guerrero.  Los estudiantes habían secuestrado varios autobuses con el fin de trasladarse a México D.F. para conmemorar la masacre de Tlateloco de 1968. Esa noche, en una calle del pueblo,  la policía abrió fuego contra tres de esos autobuses, que viajaban llenos de estudiantes. Horas más tarde, cuando lo alumnos daban una conferencia de prensa para denunciar ese ataque, la policía irrumpió en el liceo y atacó a los presentes. Entre los dos episodios seis estudiantes murieron, 27 sufrieron heridas y otros 43 desaparecieron. Esa misma noche la esposa del alcalde de Iguala, llamada María de los Angeles Pineda, celebraba una fiesta en la que planeaba lanzar su candidatura al a la alcaldía para suceder a su marido, José Luis Abarca. Pineda era el nexo entre el gobierno municipal y los narcos locales, los verdadero patrones del lugar, llamados Guerreros Unidos. Incluso un hermano de Pineda formaba parte de la banda. Como los estudiantes le arruinaron la fiesta, Pineda y su marido ordenaron la represión,  represión que arrancó con la policía y terminó con los Guerreros Unidos. Al día siguiente Pineda y Abarca se dieron a la fuga mientras cientos de estudiantes llevaban la protesta por lo ocurrido al Zócalo de la capital mexicana.,  Allí, la sede de gobierno fue blanco de piedras y bombas Molotov.

Era demasiado. Aún para un país arrasado por la violencia, matar a seis adolescentes y chuparse a otros 43 en una sola noche era más de lo que la sociedad mexicana demostró estar dispuesta a aceptar. El gobierno nacional intervino el municipio de Iguala. Junto a las tropas federales y los expertos en derechos humanos llegó el Equipo Argentino de Antropología Forense para dar una mano. Pero Peña Nieto, de gira por China, brilló por su ausencia. Mucho más cuando se supo por el testimonio de tres Guerreros Unidos  que los estudiantes desaparecidos habían sido entregados por la policía municipal a los narcos, quienes procedieron a ejecutarlos y quemarlos durante catorce horas en un basurero municipal valiéndose de leña, neumáticos, nafta y kerosene, antes de juntar los restos de polvo y hueso en bolsas de basura y tirarlas en un arroyo que pasa por ahí.

En la noche del miércoles pasado miles de personas en decenas de ciudades y pueblos, el país entero salió a protestar con velas en la mano que simbolizan el repudio a la impunidad y la connivencia entre políticos y criminales que han transformado a gran parte de México en un narcoestado que ni siquiera los grandes medios se animan a denunciar por la larga lista de periodistas que han sido asesinados en los últimos años, al menos 30 desde 1992, según la organización no gubernamental internacional Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, según sus siglas en ingles).

Pero a pesar de la protesta nacional e internacional sin precedentes, nadie en México parece saber bien qué hacer y por eso tiemblan los políticos y tambalea el presidente. El intendente de Iguala y su esposa están presos y el gobernador de Guerrero pidió licencia pero esos desplazamientos lejos están de satisfacer la demanda de justicia. A diferencia de lo que sucedió en casi todos los países sudamericanos, México lleva más de 80 años sin sufrir interrupciones del mandato presidencial. Con la masacre de Ayotzinapa y la impotencia del Estado para brindar respuestas, la penetración narco ya no sólo corroe la vida diaria de millones de personas sino que ahora amenaza con dinamitar la estabilidad del sistema político, último bastión de la devaluada democracia formal mexicana.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Ganaron los Republicanos - Por Santiago O´Donnell







Ganaron los republicanos en Estados Unidos pero no surge un liderazgo nítido ni un programa alternativo en esa fuerza conservadora, que sigue sumida en un debate interno entre el extremismo insurgente de los Tea Party y la derecha tradicional que maneja el partido desde los tiempos de Abraham Lincoln. Esta derecha a la vez se dividió entre los conservadores morales que priorizan el evangelismo, el creacionismo y la prohibición de abortar, y los conservadores fiscales que priorizan el recorte de impuestos, el aislacionismo, la desregulación estatal de las relaciones económicas y (acá es donde chocan con los conservadores morales) la privatización de las cuestiones sociales, morales y religiosas.
En otras palabras, ganaron los republicanos el martes pasado en las legislativas de medio término, un triunfo contundente: las dos cámaras del Congreso, récord de Representantes, gobernaciones en estados azules como Massachussetts e Illinois. Pero el triunfo los agarra con el río revuelto y no queda nada claro cómo lo pueden capitalizar. Aunque se pusieran de acuerdo en el Capitolio, aunque tuvieran programa propio, siguen a tiro de veto.  Y a año y pico de las primarias, ningún triunfador del martes tiene suficiente tiempo como para anotarse en la carrera a la Casa Blanca y competir con los nombres que ya están establecidos.

Termina siendo más que nada un voto castigo para Obama, no tanto por lo lo que hizo o dejó de hacer, sino por lo mucho que prometió pero no terminó de cumplir. Así las cosas, registrado ese malestar social, asumido por Obama, el resultado del martes es un golpe de aire fresco para las aspiraciones opositoras, qué duda cabe, pero más allá de la coyuntura, más allá de que "fue un buen día para los republicanos", como reconoció ayer el propio presidente derrotado, el tablero político no cambia demasiado.

Obamá tendrá que seguir gobernando por decreto como lo viene haciendo desde el 2012 cuando perdió su mayoría en el Senado, ya que nunca logro consensuar nada con los republicanos en el Congreso, ni siquiera temas que en principio interesan a la oposición como la demorada reforma migraria para legalizar a más de diez millones de indocumentados, en su gran mayoría de origen latinoamericano, que fracasó el año pasado, o la menos ambiciosa reforma impositiva que intentó mover Obama un par de meses atrás.

Mientras tanto, la oposición seguirá perdiendo tiempo y energías con inútiles embates en contra la reforma de salud que el presidente logró sin un sólo voto republicano en el 2011. Aunque los principales referentes de la bancada conservadora prometieron insistir con el tema en sus discursos victoriosos el martes pasado, será inútil que lo hagan porque están lejos de la mayoría calificada en ambas cámaras y porque Obama ya demostró más de una vez que no le tiembla el pulso para vetar leyes en contra de su reforma emblemática. Será inútil sobre todo porque la reforma rápidamente va ganando aceptación a medida que millones de estadounidenses se anotan en los planes federales y descubren que reciben más por menos en servicios de salud, sin perder libertad ni calidad, como venían asustando sus oponentes. Más allá, por supuesto, de un comienzo informáticamente torpe y complicado, que influyó en el resultado de la elecciones, la batalla cultural en favor de la reforma sanitaria parece ganada.

Como la economía se muestra en franca recuperación y sobre todo porque la tasa de desempleo finalmente empieza a caer después de años de rescates y tasas pinchadas por el Fed para alentar el gasto y la producción, es muy probable que Obama llegue al final de su mandato mejor de lo que llegó a esta eleección, lo cual haría que los candidatos demócratas no tengan que escaparle en el 2016 como en el 2014, lo cual lleva a otro dato ineludible: Hillary Clinton, demóctrata como Obama, sigue siendo la principal favorita para sucederlo.

Hillary está en campaña desde hace cuatro años y lleva millones recaudados con la ayuda de sus amigos de la izquierda champán de Hollywood. Representa tanto el cambio como la continuidad porque fue Primera Dama, senadora y canciller, pero también sería la primera mujer en llegar a la presidencia. Así como entusiasma a los feministas, su postura de intransigencia con Rusia y su apoyo irrestricto a Israel durante su gestión al frente del Departamento de Estado la convierten en una persona confiable para complejo militar-industrial. La intachable conducta fiscal de su marido durante su presidencia la acercan a los sectores financieros y su trabajo con organizaciones sociales y ONGs locales e internacionales, incluyendo por caso a las Abuelas de Plaza de Mayo, .la convierten en una opción digerible para las minorías étnicas y los sectores progresistas del partido Demócrata. 

Además, del otro lado no aparece mucho. El furor del Tea Party pasó y, como otros movimientos inorgánicos de esta época, no logró generar liderazgos competitivos. Quedan figuras gastadas como Mitt Romney y Rand Paul y otras con poco rodaje a nivel nacional como Marco Rubio o Chris Christie. Demasiado poco como para soñar con una restauración conservadora.

jueves, 23 de octubre de 2014

Ganas de cambiar - Por Santiago O´Donnell












A horas de la segunda vuelta en Brasil Dilma logró despegarse lo suficiente como para votar tranquila, sabiendo que de no mediar una sopresa mayúscula de últmo momento, seguirá siendo la presidenta de Brasil cuatro años más. Pero no la tuvo fácil y si no aprende de lo que le sucedió, a ella y a su partido, tendrá una segunda presidencia complicada.

Fue la campaña más cambiante y reñida de los últimos años. Una campaña agresiva, polarizante, de las que dividen a grupos de viejos amigos y hacen que parientes se dejen de hablar. Según coincidieron las principales encuestas en la primera vuelta iba  ganando Dilma, después la pasó Marina y después volvió tomar la delantera Dilma y en el sprint final Aecio pasó a Marina para meterse en el ballotage. En la campaña para la segunda vuelta Aecio arrancó delante de Dilma, pero la semana pasada Dilma lo alcanzó y ahora llega a la elección decisiva con siete u ocho puntos de ventaja, o sea por encima del margen de error estadístico.

Marina Silva, rara combinación de ecologista radical y evangelista antiabortista, ex ministra de Medio Ambiente de Lula, cuando tuvo su oportunidad no supo explicarle al electorado cómo pensaba zanjar sus contradictorias tendencias. Marina tiene carisma y una linda historia personal, pero sin mensaje, sin programa, con un partido político prácticamente alquilado por la muerte de su líder en un accidente de avión, liviana como espuma, tuvo sus diez minutos hasta que su capital político se evaporó.

Aecio Neves, niño bien, bien fiestero, favorito de la clase alta de San Pablo, era la fija para candidato del partido socialdemócrata desde el 2011, cuando ganó la la senaduría de Minas Gerais, después de haber gobernado ese importante estado del cordón industrial sur-centro. Nieto del ex presidente Tancredo Neves, pertenece a la derecha o extrema derecha de su partido. Durante los debates usó un lenguaje macartista y grosero para referirse a Dilma, dando a entender que ella quería convertir a Brasil en Cuba o Venezuela, como si fuera posible. El referente de su espacio político y dos veces presidente, Fernando Henrique Cardoso, optó por mantenerse a una prudente distancia de Aecio y sus posturas de mano dura en materia de seguridad y de alineamiento automático con Estados Unidos en relaciones exteriores. Pero aún así Fernando Henrique contribuyó a la imagen elitista de su partido cuando en un reportaje en plena campaña dio a entender que el nordeste pobre votaba a Dilma porque sus habitantes eran ignorantes y poco educados.

Dilma Rousseff, la actual  presidenta brasilera, es candidata a la reelección  por el Partido de los Trabajadores, formación que viene de ganar tres elecciones presidenciales seguidas con relativa tranquilidad. Fue elegida a dedo cuatro años atrás por el líder indiscutido del partido y dos veces presidente, Luiz Inacio Lula da Silva. Lula la eligió cuando ella era una funcionaria casi desconocida, sin peso electoral ni trayectoria en el partido. Alcanzó con el dedazo de Lula para que el partido primero y el electorado después le dieran un cheque en blanco. No era para menos.  Las políticas sociales que aplicó Lula durante sus presidencias sacaron a 50 millones de brasileros de la pobreza. Con tecnócratas neoliberales manejando el ministerio de Economía y el Banco Central, intelectuales de izquierda a cargo de la diplomacia y operadores del PT tejiendo alianzas políticas para imponer su agenda parlamentaria, inventó una exitosa fórmula para gobernar y para integrarse al mundo que le permitió dejar el gobierno con un insólito margen de aprobación de arriba del 80 por ciento. Por eso cuando Lula dijo hace cuatro años que había que votar a Dilma, la mayoría de los brasileros le hizo caso. Ya no.

En estos últimos años pasaron varias cosas. Fernando Henrique y los socialdemócratas hicieron reformas de estado en plena era neoliberal, allá por los años 90. Pero aunque las reformas tuvieron la impronta de la época, lejos de desmantelar el estado brasilero, lo fortalecieron. Petrobras se abrió a capital privado pero no se privatizó. Hubo recortes varios, sí, reforma previsional, reforma del sistema de salud, del régimen laboral. La moneda brasilera se fortaleció. Después, con más viento a favor y menos deuda, pero también con valentía, compromiso y visión, Lula llevó adelante una revolución social. Cuando asume Dilma Brasil es una potencia del BRICS, con vastas reservas petroleras, listo para organizar un mundial de fútbol y una olimpíada. Más que nunca, "o país mais grande do mundo".

Pasaron muchas cosas pero Brasil no cambió su sistema político corrupto, prebendario e ineficiente, Un sistema de  alianzas oportunistas, de bancas legislativas y sellos partidarios que se venden al mejor postor. Prolífico en coimas, choreos, repartos oscuros. Ocurrió con Fernando Henrique y con Lula también. Dilma fue más inflexible con los funcionarios de su gobierno involucrados en denuncias por delitos varios, pero lejos de eliminar el problema, lo visibilizó aún más. Era dinero que no llegaba a los hospitales, al transporte público, a los necesitados. En contraste con la melodía triunfalista del mundial de fútbol, apareció un concierto desafinado presupuestos inflados, sobreprecios,  trabajos mal hechos y demorados sin razón. Se construyeron  elefantes blancos en forma de estadios que nadie iba a usar después de la competencia. Fortunas despilfarradas a la vista de todos, hicieron que la gente saliera a la calle a protestar.  Primer mundo para todos y no sólo para burócratas y oportunistas. Y ahora se viene el megafestival universal de los Juegos Olímpicos, con sus demandas y sus presupuestos para adornar otra vidriera de ultima generación. Encima la economía no ayuda: años de crecimiento ínfimo, la amenaza de la inflación, la patria financiera que insiste con un clima de negocios más amigable y apuesta todo en la bolsa de San Pablo por los candidatos de la oposición.

Cansancio y desgaste tras doce años de gobierno, ya no hay cheque en blanco, ni siquiera para Lula. Da la impresión de que el electorado brasilero, lejos de enamorarse de Dilma, buscó alternativas pero al final ninguna lo convenció. Marina por liviana e impredecible, Aecio por reaccionario y poco admirable. Da la impresión de que con un candidato más centrista, más parecido a Lula o a Fernando Henrique, esta vez la opocisión llevaba las de ganar. Las clases medias brasileras, empezando por esos cincuenta millones que salieron de la pobreza de la mano del PT, ya no se conforman con un subsidio y un puesto de trabajo. Les vendieron un Brasil de primer mundo y es lógico que quieran algo más. Nada extravagante: piden viajar bien, tener buenos colegios, ser atendidos con los insumos necesarios en el hospital, ser recompensados con un salario digno.  Dilma y el PT no crearon el sistema político prebendario que drena valiosos recursos del Estado con trampas y mentiras y que parece haber cansado a los brasileros. Pero se acomodaron a ese sistema y tuvieron su mensalao.

Ahora es tiempo de cambiar, de hacer las reformas que hacen falta, de dar respuesta al mal humor social. Entender que no la votarán a Dilma el domingo porque están contentos con lo que hizo hasta ahora,sino porque esta vez la alternativa no convenció. Entender por qué la militancia del PT recién se movilizó y salió a la calle la semana pasada, cuando la amenaza de un gobierno de la derecha dura era palpable. En esta campaña tan cambiante e impredecible lo único que se mantuvo constante fue el ida y vuelta, o sea, las ganas de cambiar, Terminarán votando por Dilma, pero no tanto por ella, sino más que nada porque el otro es mucho peor. Ojalá que entienda el mensaje detrás de esta nueva oportunidad.

sábado, 18 de octubre de 2014

Entrevista con Julian Assange. Parte VII (última): Geopolítica - Por Santiago O´Donnell







El crecimiento acelerado de China, el resurgimiento de Rusia y el protagonismo de las potencias emergentes de los Brics a partir de la crisis mundial del 2008 con epicentro en Estados Unidos y Europa parecen ser los datos geopolíticos más relevantes de los últimos años. En esta tercera y última parte de la entrevista de Página/12 con Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, el factótum de WikiLeaks argumenta que la alianza de Occidente sigue siendo la única superpotencia y que en muchos aspectos relevantes ha acentuado su dominio estratégico a nivel mundial. También explica por qué una megafiltración sobre Rusia o China comparable a Cablegate sería “muy bienvenida” en WikiLeaks.
–Acaso porque las filtraciones que no involucran a Estados Unidos no tienen tanto impacto en la agenda mediática internacional, mucha gente no sabe que mientras usted estuvo encerrado en esta embajada, WikiLeaks continuó publicando filtraciones importantes, empezando por los correos electrónicos del gobierno de Siria, pasando por los borradores secretos de tratados comerciales multilaterales, hasta la ley secreta de Australia conocida como la “supercautelar”, apenas hace dos semanas (al momento de la entrevista).
–Si hablamos de publicaciones vinculadas con Estados Unidos, la más significativa mientras estuve en la embajada fue la de los cinco millones de e-mails de la agencia de inteligencia privada Stratfor, una filtración muy significativa que mantiene una gran relevancia. Hemos publicado ya dos millones de documentos del gobierno estadounidense. El año pasado publicamos documentos de tratados comerciales multilaterales secretos. Aunque estos documentos son muy secos, tienen una importancia muy significativa, ya que muestran cómo opera el nuevo sistema económico. El TTIP, por ejemplo, propone una régimen comercial para la alianza transatlántica que excluye a los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) e involucra a cincuenta países (y se negocia) por fuera de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y cubre todo tipo de temas relacionados con la banca, el dinero, las inversiones, qué tipo de leyes pueden aprobar los gobiernos con respecto a la agricultura o a las empresas multinacionales. Cincuenta países involucrados. Ninguno de los Brics. Y todo secreto. Del mismo modo el TPP, la Alianza del Transpacífico, es otro gran sistema para la regulación de inversiones y comercio y servicios de Internet creada para, a nivel estratégico, formar un bloque económico entre el sudeste asiático y los centros comerciales de intercambio con China en América latina, de manera no compatible con las prácticas comerciales de China, para dejar afuera a Beijing. Es parte de la estrategia asiática de (el presidente de Estados Unidos Barack) Obama: rodear a China desde el Sur y desde el Oeste, del otro lado del (océano) Pacífico.
–Si usted es el director de un medio de comunicación, ¿por qué les dedica tanto tiempo a sus actividades políticas y apariciones en videos con figuras públicas? ¿Teme ser pintado como un paria por Estados Unidos?
–Sí, es cierto. Estados Unidos lleva ya cuatro años y medio desde que inició una investigación de nosotros sin precedentes en cuanto a su escala y su naturaleza, según sus propias palabras. Como en todos sus conflictos, ha apelado a sus amigos en los medios occidentales, en este caso para que digan que WikiLeaks es una organización terrorista. Hasta llegaron a impulsar un proyecto de ley en el Congreso estadounidense para declararnos “combatientes enemigos” para que podamos ser matados o secuestrados a voluntad sin una orden judicial. Este año presentaron otro proyecto para excluirnos de la ley que protege el anonimato de las fuentes periodísticas. Ese tipo de señales hace que la gente tenga miedo de relacionarse con nuestra organización y facilitó el bloqueo bancario internacional que sufrimos. Visa, MasterCard, Western Union, Bank of America, etcétera, nos bloquearon igual que bloquearon a Cuba. Pero a diferencia del cubano, nuestro bloqueo fue completamente informal, no se hizo a nivel legal. Si se hubiera hecho a través de decisiones judiciales podríamos habernos defendido legalmente, o si se hubiera aprobado por ley podríamos haber contestado políticamente. Pero se hizo al nivel de “ten cuidado porque puedes perder sus contratos con el gobierno” o “cuidado que te pueden mandar una auditoría”. Por eso es necesario mostrar que la organización y yo tenemos amigos y que no es peligroso relacionarse con nosotros. Porque todo lo que se necesita para imponer autoridad es la percepción del miedo, la percepción de una capacidad de actuar en contra de la gente. No es que actúan, es sólo una percepción. Con respecto al bloqueo bancario hemos ganado dos casos en distintas jurisdicciones y como resultado MasterCard se ha rendido, Visa se ha rendido, PayPal se rindió. Ahora nosotros las estamos demandando por 17 millones de dólares por los daños causados. Eventualmente, Visa, MasterCard y PayPal empezaron a tener más miedo de nosotros y de nuestros abogados y nuestros amigos que del gobierno estadounidense.
–Me parece que la crítica más válida que se le hace a usted es que debido a su disputa con Estados Unidos a WikiLeaks se lo percibe como anti-Estados Unidos o anti-Occidente...
–Estoy de acuerdo. Es muy difícil. Antes del fragor de la pelea éramos muy cuidadosos de nunca hacer declaraciones políticas. Yo me cuidaba mucho de no hacerlas porque interfiere con la percepción de objetividad de la organización. Pero la fuerza del asalto de Estados Unidos contra WikiLeaks hizo que tuviéramos que usar toda nuestra artillería y el interés de la gente en lo que tengo para decir es una de las armas que podemos desplegar. Normalmente no la desplegaría porque necesitamos ser percibidos como objetivos, pero hemos sido una organización que luchaba por su supervivencia y es el costo que tuvimos que pagar.
¿Está de acuerdo con que de las tres superpotencias ustedes han sido más exitosos revelando los secretos de la menos opaca de las tres?
–No hay tres superpotencias. Eso es falso. Hay una, que es la alianza occidental. Es importante mantener la perspectiva. Por ejemplo, el gasto militar de Rusia es el 7 por ciento del de la OTAN. Rusia tiene una base militar fuera de su país, en Siria, mientras que Estados Unidos tiene mil bases. Entonces Rusia no es una superpotencia.
–No sé si estoy de acuerdo. Los números serán ésos, pero Rusia claramente jugó un rol clave en frenar el bombardeo de Siria, están jugando fuerte en Ucrania, Putin es un actor de primer nivel en el tablero internacional. A su vez, China se ha convertido en el principal socio económico de América latina y Africa...
–China es más interesante, pero igual hay que mantener la perspectiva. Como economía exportadora es muy importante y ha superado a Alemania, pero China sólo tiene el 25 por ciento del Producto Bruto Interno de Estados Unidos. Y el gasto en armamento es un décimo comparado al de Estados Unidos.
Pero en geopolítica uno nunca es neutral. Cuando se lastima a uno se ayuda al otro.
–Pero en términos de nuestras publicaciones, somos una organización basada en los abusos con secretos y censura. ¿Quién está generando más documentos secretos?
–Gobierno más secreto que el de China no creo que haya ningún país del mundo, salvo quizá Corea del Norte.
–Eso es falso. El gobierno de Estados Unidos gasta el 60 por ciento del presupuesto mundial de inteligencia. Y eso no incluye la alianza occidental. Estados Unidos es también el más avanzado tecnológicamente, está interceptando más de 1500 millones de comunicaciones por día. Todas secretas, y clasifica más de 60.000 documentos por año. Entonces la gran mayoría de documentos secretos en el mundo son producidos en Estados Unidos.
–Estados Unidos produce más documentos secretos porque produce más de todo, pero China es mucho más opaca. Si quiere argumentar que Estados Unidos es menos transparente que China va a recibir muchas refutaciones de organismos de derechos humanos y de defensa de las libertades civiles.
–La mayoría de las organizaciones de derechos humanos y de derechos civiles que operan a nivel global son financiadas por Estados Unidos, Gran Bretaña y Suecia.
–Está bien, pero ¿usted piensa que se puede ser opositor al gobierno en China, que se puede practicar cualquier religión en China?
–Por supuesto que no. Sólo estoy fijando una base para mantener la perspectiva. Así que China debe ser encarada manteniendo la perspectiva, teniendo en cuenta el tamaño de su economía y de su aparato de seguridad nacional, que es un cuarto del de Estados Unidos. Entonces hay que partir de ahí, y si uno lo analiza desde una perspectiva geopolítica y no de política interna, China tiene lo que se puede describir como una o dos bases fuera de China, no mil.
–Pero la cantidad de bases no es una medida de la libertad de expresión que hay en un país.
–Es una medida del interés que otras naciones pueden tener en el comportamiento secreto de un país. Los problemas de China son principalmente domésticos, comparados con los de Estados Unidos, aunque China compite con Estados Unidos para controlar recursos naturales en Africa e inversiones en Latinoamérica.
–En China hay miles de personas presas o perseguidas por expresar sus puntos de vista, en Estados Unidos no llegarán a diez.
–Eso no es cierto. China es un país más simple y menos moderno y más fiscalizado. Por ejemplo, usa leyes de sedición. China ataca desnuda a la disidencia política. En Estados Unidos, ¿quiénes son los prisioneros políticos? Hay prisioneros políticos acusados de espionaje. Hay prisioneros políticos por actos de violencia o crímenes contra la propiedad. Entonces Estados Unidos tiene un sistema político mucho más sofisticado. China adopta medidas crudas para suprimir a la disidencia y Estados Unidos adopta medidas sofisticadas. Las estructuras de poder de Estados Unidos están en contra de la libertad de expresión y hagas lo que hagas no vas a poder cambiar eso. China ejerce una censura más directa y torpe. Dicho esto, agrego que hemos publicado documentos sobre China. Publicamos millones de documentos sobre Siria. Publicamos documentos sobre todos los países del mundo, que critican a todos los países del mundo desde hace años. Pero las historias de gran impacto son sobre la costa este de los Estados Unidos y la razón es el poder del mundo, sobre todo el poder de la información emana de la costa este de Estados Unidos, y un poquito de Londres. Esto se verifica fácilmente. Durante la caída de Trípoli, con la revuelta contra Khadafi alentada por Estados Unidos, había 200 tuits por minuto sobre el tema en todo el mundo. Con el huracán Irene, que ni siquiera fue un huracán, sino una tormenta agrandada por los medios, cuando se pensó que podía barrer la costa este de Estados Unidos, hubo 1200 tuits por minuto, que es el límite de lo que soporta Twitter. Entonces la costa este es completamente dominante aun en los nuevos medios (redes sociales) y eso refleja los canales de poder en el mundo, especialmente de poder mediático. Entonces no les importa, no les importa y no informan cuando hacemos algo sobre China.
–Entonces, para que les quede claro a sus millones de seguidores y potenciales fuentes de información, si usted obtuviera una filtración de la dimensión de Cablegate sobre China o sobre Rusia, ¿sería bienvenida y ninguna interferencia política frenaría su publicación?

–Sería muy bienvenida. Extremadamente bienvenida. Para que quede claro: hemos publicado muchísimos documentos sobre censura en China, incluyendo todas las palabra clave que usadas en Internet de China automáticamente producen el cierre de la cuenta del usuario y documentos con instrucciones para funcionarios de gobierno con distintas alternativas para censurar. Pero no aparece en las noticias de Occidente. Porque a Occidente sólo le interesa Occidente y no los demás países y ése ha sido el problema geopolítico desde siempre. Y a los países de la tercera posición no les importa lo que pasa en los otros países de tercera posición, sólo le importa lo que pasa en Occidente, porque Occidente es tan poderoso. Casi toda la estructura comercial internacional y la estructura militar internacional está bajo dominio de Occidente. En cuanto a WikiLeaks, con respecto a China y Rusia también está la barrera del lenguaje. Somos una organización predominantemente de habla inglesa, aunque tenemos varios miembros que hablan español. Uno debe concentrarse en lo que mejor hace y en el lenguaje que puede hablar.

sábado, 11 de octubre de 2014

Entrevista con Julian Assange. Parte VI: Snowden - Por Santiago O´Donnell










En junio del año pasado, el entonces espía fugado Edward Snowden conmovió al mundo con una serie de revelaciones sobre cómo Washington espiaba millones de comunicaciones telefónicas y de Internet de ciudadanos de ese país y del extranjero, así como a jefes de Estado y empresas de países aliados, y organizaciones pacifistas y defensoras de derechos humanos. En esta segunda parte de la entrevista exclusiva de Página/12 con Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se encuentra asilado, el fundador y director del sitio de publicación de filtraciones WikiLeaks cuenta qué hizo su organización para evitar que Snowden fuera extraditado a Estados Unidos y valora la importancia de haberlo logrado. 

–Haciendo un repaso de lo que sucedió en estos dos años que usted pasó asilado en esta embajada, es inevitable hablar del rol de WikiLeaks en el caso Snowden (Edward, ex contratista de la Agencia Nacional de Seguridad, la estructura que coordina todas las agencias de Inteligencia de Estados Unidos, quien reveló documentos acerca del espionaje masivo que practican Estados Unidos y sus aliados).
–No está claro que las revelaciones acerca de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad, por sus siglas en inglés) han sido del todo positivas. Y digo esto porque aparecieron encuestas que muestran que la gente tiene miedo de hablar de asuntos políticos vinculados con el gobierno de Estados Unidos a través de medios electrónicos. Entonces esas revelaciones han asustado a la gente, llevándola a censurar sus comunicaciones. El resultado, claro, es que la planificación y el debate político se han aplastado. Para que una autoridad controle no hace falta que haga nada, sólo hace falta que genere una sensación de miedo, porque las personas toman decisiones basadas en sus percepciones antes que en la realidad. Me preocupa que estas revelaciones hagan que la gente no sepa cómo actuar para aliviar el miedo, sin caer en la autocensura en sus comunicaciones.
–Pero el costo valió la pena.
–Es un costo muy alto. Aunque los medios deben seguir un principio más amplio, que es documentar cómo evoluciona nuestra civilización. Y tomadas en su conjunto, la revelaciones fueron beneficiosas para la evolución de nuestra civilización. Hay un costo que se paga por sostener un ideal y en algunos casos puede ser negativo, pero uno se pone muy selectivo y el ideal se pierde.
–¿Lo hubiera hecho de otro modo?
–Por supuesto que habríamos publicado las revelaciones. Hemos desarrollado mucha experiencia sobre cómo manejar estos temas en los medios y la velocidad que es necesaria para que las publicaciones sean efectivas. Menos del 2 por ciento del material de Snowden ha sido revelado, y eventualmente la gente entra en un estado de fatiga. No se trata solamente del público sino de lo que el gobierno o la industria u otros actores importantes pueden hacer para frenar los abusos de la NSA. Entonces, varios gobiernos latinoamericanos quieren mantener su independencia y pueden usar las revelaciones, instruir a sus agencias de inteligencia y sus capitanes de la industria para poner un freno a los abusos, y proteger a la población y proteger su soberanía. Así que, sí: hay maneras de hacerlo que son mucho mejores.
–¿Me puede llevar al momento en que aparece el pedido de ayuda para Snowden, que está varado en Hong Kong? Ya le entregó todos sus documentos a un pequeño grupo de periodistas, y medio Estados Unidos lo busca para extraditarlo y juzgarlo como espía.
–En un momento, Snowden nos pidió ayuda en relación con Hong Kong.
–¿Usted lo conocía de antes? ¿Habían estado en contacto?
–Sin comentarios.
–Entonces vamos al pedido de ayuda, en junio del año pasado. Arranquemos de ahí.
–Nos piden ayuda para salir de una situación difícil en Hong Kong. Fue la persecución de inteligencia más grande de la historia de la Humanidad. Es cierto que la persecución de Bin Laden fue más grande, pero duró diez años. Pero, en un mes, ésta fue más grande por la capacidad de vigilancia masiva de la NSA y (la agencia británica) GCHQ, así que en ese sentido fue la más grande.
–Entonces le llega el mensaje pidiendo ayuda. Sé que tuvo que dejar muchas cosas de lado para ocuparse del tema.
–Así es. Estaba en el medio de una publicación, tenía temas judiciales en cinco o seis jurisdicciones y estaba en el medio de una campaña electoral, a un mes de la votación (compitió por un asiento en el Congreso australiano, sacó menos del 1 por ciento de los votos).
–¿Entendió enseguida la importancia de Snowden y dejó todo de lado para ayudarlo, o fue algo más gradual?
–Dejamos todo y nos pusimos a trabajar, pero teníamos dudas. Nos parecía que era deber de The Washington Post y The Guardian (los diarios que habían publicado sus primeras revelaciones), que tienen mejores recursos para hacerlo. Pero ellos decidieron abandonarlo en Hong Kong. Le quitaron sus activos y después lo abandonaron.
–¿Usted ya sabía eso?
–Ya habíamos visto cómo The Guardian lo había hecho con otras fuentes, así que no fue una sorpresa. Pensamos: ¿por qué otra vez tenemos que limpiar la chanchada de otra gente? La respuesta fue: porque nadie más lo va a hacer. Aparentemente nadie más tenía la voluntad o la capacidad para hacerlo, así que teníamos que hacerlo. ¿Por qué? El gobierno de Estados Unidos ha estado intentando fijar un precedente muy negativo al torturar y sentenciar a Chelsea Manning (la fuente de Cablegate) a 35 años de prisión. Y ataca agresivamente a WikiLeaks y es mayormente responsable del enfrentamiento diplomático en que me encuentro. Entonces queríamos establecer un precedente positivo. Había distintas variantes de lo que podía suceder. Primero, Snowden podía ir preso. Entonces, el mensaje a los potenciales filtradores sería que si trabajan con los medios de comunicación, serán abandonados y enviados a la cárcel por la mitad de sus vidas o más. Eso tendría un efecto muy negativo y llevaría a que más información sobre los abusos de la industria masiva de vigilancia y de los militares sería suprimida. La otra posibilidad era que la gente viera que a quienes revelan esta información les va bien. Que quedan libres y son celebrados. Pensamos que ese resultado sería un incentivo muy grande para que otras fuentes se decidan a revelar información. Por eso, desde un punto de vista filosófico, político e institucional, quisimos hacerlo.
–Pero pagaron un costo importante. Por ejemplo, usted perdió el contacto personal con su editora de publicaciones (Sarah Harrison, enviada por Assange a Hong Kong a sacar a Snowden de China, que luego acompañó durante seis semanas a Snowden en la terminal de un aeropuerto en Moscú y que después permaneció con él tres meses en Rusia; y que por consejo de sus abogados nunca más regresó a Gran Bretaña y que actualmente reside en Berlín, donde sigue trabajando para WikiLeaks).
–Ella está exiliada del Reino Unido, pero está bien.
–Pero usted ya no puede verla cara a cara, básicamente porque ella ayudó a Snowden y sé también que WikiLeaks puso a sus abogados a defender a Snowden a un costo importante para la organización.
–Pusimos muchos recursos.
–¿Piensa que haber salvado a Snowden de la cárcel (actualmente asilado en Rusia) ha sido uno de los grandes éxitos de WikiLeaks?
–Lo pensé, porque invertimos muchos recursos y pagamos un precio alto. Por ejemplo, sólo pude participar en dos de las once reuniones de campaña de mi partido político, lo cual generó luchas internas dentro de mi partido en Australia. Nuestro abogado perdió trabajos y sufrí distintas presiones por haberlo hecho. Pero creo que el juicio de la historia dirá que hicimos lo correcto.
–La cooperación que WikiLeaks le prestó a Snowden es pública y notoria, porque durante los cuarenta días en que Snowden estuvo encerrado en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, en un limbo diplomático, la única información que se tenía de él era la que revelaba WikiLeaks a través de sus comunicados. Pero no he leído muchas declaraciones de Snowden agradeciéndole a WikiLeaks o reconociendo que la ayuda de WikiLeaks fue crucial para que él pudiera preservar su libertad. ¿Es una cuestión de ego, o él no quiere quedar muy pegado a una organización que es tan atacada por Estados Unidos como WikiLeaks?
–Snowden ha hecho un reconocimiento público muy claro. Dijo que somos la organización más valiente, y agradece mucho nuestra protección y demás. Fue una declaración muy fuerte. Pero usted tiene razón.
–Una declaración fuerte hubiera sido entregarle algunos documentos para que WikiLeaks los publicara.
–No quiero hablar directamente de nuestras fuentes, pero no llevó información a Rusia. Nosotros le aconsejamos que no lo hiciera. Sí cuestiono las decisiones tomadas por las personas a quienes Snowden les confió el material (el entonces columnista de The Guardian, Glenn Greenwald; la documentalista alemana, Laura Poitras; y el periodista del The Washington Post, Barton Gellman). Snowden hizo una o dos declaraciones fuertes. Uno podría preguntarse por qué sólo fueron una o dos.
–Pero el metamensaje que le llega a la gente es que Snowden publica con los diarios y no con WikiLeaks, o sea que WikiLeaks es innecesario.
–Bueno, le sacaron sus materiales. Entendemos que él quería hacerlo con nosotros, pero le dijeron que estaba bajo una vigilancia tan intensa en la embajada que sería problemático hacernos llegar la información.
Pero WikiLeaks sigue siendo más seguro que The Guardian y The Washington Post, y realizó varias filtraciones estando usted encerrado en la embajada.
–Así es. Era mentira que no podían hacernos llegar los documentos de manera segura. Pero la gente que le mintió a Snowden tenía razones para hacerlo.

–En los últimos dos años que usted pasó en esta embajada, ¿qué ha cambiado en el mundo de la vigilancia masiva?

–Nada ha pasado. Mejor dicho, sigue creciendo, pero el crecimiento se va acelerando constantemente en los últimos diez años. Lo que ha cambiado es nuestra percepción de lo que está pasando. El cambio de percepción es que ahora la gente que está afuera de la industria masiva electrónica, empieza a ver lo que hace la industria de vigilancia masiva electrónica de la misma manera que lo vemos nosotros, que es que este sistema de vigilancia masiva transnacional basada en la alianza de los cinco ojos de países cristianos de habla inglesa (Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) ha alcanzado un nivel sin precedentes de capacidad de vigilancia, a tal punto que es más que simplemente un fenómeno tecnológico para ser estudiado, más bien es un hecho geopolítico que afecta las estructuras evolutivas de nuestra civilización. En la industria de la inteligencia, esa vigilancia masiva durante años se ha llamado “vigilancia estratégica”, del mismo modo que los sistemas de armas nucleares se llaman “armas estratégicas” porque afectan las relaciones de poder entre continentes y civilizaciones. Cuando Estados Unidos, por ejemplo, está interceptando el 98 por ciento de todas las telecomunicaciones entre América latina y el resto del mundo, eso tiene consecuencias estratégicas en la relación entre estas dos civilizaciones: Estados Unidos y América latina.
–Usted ya me había anticipado esto en nuestra última entrevista, hace casi dos años, pero me costaba creerle. Las revelaciones de Snowden le confirmaron al mundo todo lo que usted había anticipado.
–Entre los documentos de la NSA (siglas en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional) que filtró Snowden hay diagramas que muestran exactamente eso: que la NSA intercepta el 98 por ciento de las llamadas que salen de Latinoamérica. Desde una perspectiva más amplia, mirando a todo el mundo, los cinco continentes, el porcentaje de comunicaciones que Estados Unidos alcanza a interceptar también se acerca al 98 por ciento.
–Leyendo sus últimos trabajos, vemos que los dueños de las grandes empresas de Internet, a pesar de su imagen rebelde y su discurso libertario, son parte de este sistema de vigilancia y colaboran activamente con el gobierno estadounidense.
–Formalmente son parte de lo que Estados Unidos llama su base industrial de defensa. Esas compañías cumplen tareas especializadas para la maquinaria bélica estadounidense. Google, en particular, forma parte de la base industrial de defensa.
–Suena engañoso, porque una cosa es un general en uniforme militar tratando de ganar una guerra, y otra cosa es ser un actor clave en el complejo militar industrial vistiendo vaqueros y zapatillas, y diciendo que está a favor de la paz y el amor.
–Si uno observa el gran cambio después de la Segunda Guerra Mundial, lo más importante es que a partir de la informatización del gobierno y la industria, el grado de flexibilidad con que las organizaciones se organizan ha aumentado significativamente. Antes estaba muy claro qué era parte del gobierno y qué no era parte del gobierno. Ahora, la distinción se volvió borrosa. Ya no hay extremos claros en las estructuras organizativas y los ecosistemas son más fluidos. Por ejemplo, más del 80 por ciento de la NSA es manejada directamente por contratistas de industria privada. Y esta cifra no incluye subcontratistas y empresas privadas que trabajan indirectamente para la NSA.
–Bueno, Snowden trabajaba para un contratista privado de la NSA y ya vimos el nivel de acceso a documentos secretos que tenía.
–Sí.