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viernes, 25 de septiembre de 2015

Massa en Politileaks - Por Santiago O'Donnell








En noviembre de 2009, en una cena en la casa de su asesor Jorge O’Reilly, el intendente de Tigre se despachó duro contra Néstor Kirchner delante de varios testigos, entre ellos su esposa, Malena Galmarini, y dos diplomáticos estadounidenses, incluyendo a la embajadora Vilma Socorro Martínez. Lo llamó “monstruo”, “psicópata” y “cobarde”. Dijo que “su actitud de matón esconde una profunda sensación de inseguridad e inferioridad”. Dijo que “Kirchner no es un genio perverso. Sólo es un perverso”. Las declaraciones de Massa respecto del ex presidente aparecen en un cable diplomático estadounidense filtrado por WikiLeaks, fechado el 20 de noviembre de 2010 y firmado por Martínez. “La esposa de Massa se alarmó a tal punto por estos comentarios desinhibidos que él le pidió que ‘dejara de ponerle caras’”, dice el cable.

Según otro cable filtrado por WikiLeaks, la cena en lo de O’Reilly no fue el único contacto entre Massa y la embajada. Además de ese encuentro, Massa se habría reunido con diplomáticos estadounidenses el 4 septiembre de 2009. Llegó “bronceado y bien descansado” al encuentro con los funcionarios, según un cable del 15 de septiembre de 2009 que lleva la firma de quien era Encargado de Negocios, Tom Kelly. El cable da cuenta de una larga charla con un amplio temario, que abarcó desde las aspiraciones de Massa de competir por la gobernación bonaerense en 2011, cosa que no sucedió, hasta el conflicto gremial que en ese momento sacudía a la fábrica Kraft en Tigre. Allí Massa justificó, tres veces según el despacho, el despido de 155 operarios que habían participado en la toma de la fábrica.

Sin embargo, cuando las críticas de Massa a su anterior jefe político fueron publicadas por primera vez el 29 de noviembre de 2010 por el diario francés Le Monde y el diario español El País, y reproducidas con gran despliegue al día siguiente por los principales medios de la Argentina, Massa negó todo.

Consultado por el diario Clarín el 30 de noviembre de 2010, faltó poco para que Massa dijera que no tenía idea de dónde quedaba la embajada ni sabía qué idioma se habla en los Estados Unidos: “Jamás me referí en esos términos a Néstor Kirchner. No tuve charlas políticas con nadie de la embajada de los Estados Unidos. Me gustaría que la embajada me cuente quién habló conmigo, porque yo no estoy enterado. La última vez que fui a la embajada fue para renovar mi visa. Y nada más. Nunca hablé con nadie y mucho menos en esos términos”.

De esa forma, además de ser el dirigente que más se ensañó en sus críticas con Kirchner, cuando todavía era parte de su armado político y hasta pocos meses antes había sido jefe de Gabinete de su esposa Cristina, Massa también se convirtió en el primer dirigente de la Argentina —y, que se sepa, el primero en todo el mundo— en desmentir un cable del Departamento de Estado de los Estados Unidos. El cable fue filtrado a través de WikiLeaks a cinco de los diarios más prestigiosos del mundo, que tuvieron una amplia oportunidad de verificar su autenticidad, la cual a su vez fue confirmada por el propio Departamento de Estado. Hasta la entonces embajadora Martínez, que firmó el despacho con las fuertes críticas de Massa, reconoció que los cables eran ciertos, y pidió perdón por el daño causado con su publicación.

“Lamentamos profundamente que información destinada a ser privada haya sido difundida públicamente. Lamentamos especialmente la violación que esto implica a la vida privada de muchas personas. Entiendo que mucha gente se sienta apenada por lo que está escrito en los informes. Nosotros también nos sentimos apenados por lo ocurrido”, escribió en un comunicado sobre WikiLeaks que puede leerse en su totalidad en el sitio web de la embajada estadounidense en la Argentina.

Massa no volvió a hacer declaraciones sobre el tema. No las hizo en mayo de 2012, cuando el libro ArgenLeaks reveló que Massa ya criticaba a los Kirchner mientras era jefe de Gabinete y que un asesor cercano a él había defenestrado las políticas del gobierno delante de representantes de fondos de inversión extranjeros, reunidos en su despacho en la Casa Rosada. Massa tampoco hizo declaraciones sobre los WikiLeaks en junio de 2013, cuando anunció su ruptura con el kirchnerismo para presentarse como candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires, con una lista propia por fuera de oficialismo. Durante toda la campaña electoral, que terminó con un sólido triunfo de Massa, cientos de opositores al intendente de Tigre usaron las redes sociales para recordarle sus contactos con la embajada y sus críticas despiadadas y por la espalda a Néstor Kirchner. Muchos lo llamaron traidor. Massa evitó el tema. “Ya hablé de eso”, contestó cada vez que se lo preguntaron. Hasta que un día un periodista insistió con la pregunta.

El 26 de julio del año pasado, poco tiempo después de su triunfo electoral, Massa fue entrevistado en el programa La Vuelta, que conduce mi hermana María O’Donnell, por Radio Continental. Durante la entrevista, Diego Schurman, columnista político del programa, le preguntó al actual diputado nacional si había dicho lo que aparecía en el cable de WikiLeaks. Massa no quería decir que efectivamente lo dijo, pero tampoco quería decir que no lo dijo. Entonces mantuvieron el siguiente diálogo:

Schurman: Quería hacerle una pregunta a propósito de su discurso, que desde lo público no confronta. Es una decisión que ha tomado, pero ha salido últimamente una declaración suya que ha sido revelada a través de los WikiLeaks y en ArgenLeaks, el libro que escribió Santiago O’Donnell, hermano de María. Creo que nadie le preguntó al respecto. Hay un textual suyo que dice que “Kirchner es un psicópata y un perverso”. Y otra frase más…
Massa: ¿Nadie me preguntó, Diego? Eso fue diario en la Argentina todos los días hace tres años.
Schurman: Bueno, ¿dijo eso?
Massa: Es una noticia recontra vieja, en su momento la aclaré, dije lo que había dicho, digamos, desmentí lo que no había dicho, y punto. Y la verdad es que hablar de un tema de tres años atrás me parece patético. Me parece que es una noticia de tres años atrás que, bueno, algunos la quieren usar, pero la verdad es que a mí no me importa porque, le vuelvo a repetir, a mí lo único que me importa hoy es construir el futuro. Yo tomé la decisión de armar un espacio político enfrentando a todo el aparato político-electoral que se concentra en manos del Estado, con la única idea de trabajar para construir el futuro de nuestros hijos. Lo demás me tiene sin cuidado.
Schurman: Está bien, yo lo que le pido es si nos puede refrescar si efectivamente fue cierto o no.
Massa: Ya le contesté. Ya le dije que en este momento, lo que usted tiene que hacer como periodista es ir y revisar lo que dije el otro día.
Schurman: Bueno, ¿me lo puede refrescar?
Massa: Nooo, ya se lo contesté hace tres años y a usted también se lo contesté.
Schurman: No, a mí no me lo contestó, eh. Y me parece que hay mucha gente que no sabe lo que dijo.
Massa: Ya se lo contesté en su momento, Schurman.


Las preguntas del periodista dejaron expuesto a Massa, mostrando que no puede (o más bien no quiere) sostener lo que dijo sobre Néstor Kirchner, ni quiere admitir sus contactos con la embajada de los Estados Unidos. Quizá no sea porque lo que dijo de Kirchner fuera mentira, ni porque los contactos con la embajada fueran imaginados. Es muy probable que Massa tuviera muy buenas razones para pensar que Néstor Kirchner fue un psicópata, perverso, monstruoso. Pero Massa no lo sostiene porque lo perjudica políticamente con sectores afines al kirchnerismo que él desea atraer hacia su movimiento político. Tampoco puede afirmar que no lo dijo. No puede porque lo dijo, y si dice que no lo dijo, nadie le va a creer semejante mentira. Entonces se enoja, ataca al mensajero y no dice nada.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Scioli en Argenleaks - Por Santiago O´Donnell











El empresario Mario Montoto asesora al gobierno de la provincia de Buenos Aires en cuestiones de seguridad. Dicho asesoramiento incluye el trabajo a favor de un convenio con la policía de Río de Janeiro, donde la lucha contra el narcotráfico ha sido militarizada, para intercambiar experiencias. También incluiría el vínculo con la embajada estadounidense, fortalecido tras una cena íntima en la casa del empresario a la que asistieron el gobernador Daniel Scioli y el entonces embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne.

La información surge de dos cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks. La cercanía de Montoto con la embajada también quedó demostrada en otro despacho que revela cómo el empresario sirvió de nexo entre la sede diplomática y el grupo Yabrán durante el incidente por la valija de Antonini Wilson.

Es curioso cómo actúa el subconsciente, sobre todo cuando aflora en un tema sensible como puede ser la política de seguridad en la provincia de Buenos Aires. El 23 de febrero de 2011, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) ofreció una conferencia de prensa para solicitar medidas urgentes del gobierno provincial destinadas a garantizar que no se repitan casos de violencia policial como los de José León Suárez, donde la policía ejecutó a dos chicos, y Baradero, donde se fusiló a un adolescente. Durante el acto, el presidente del CELS, Horacio Verbitsky, criticó las políticas del Ministerio de Justicia y Seguridad a cargo de Ricardo Casal. Dice un comunicado del CELS:

Horacio Verbitsky remarcó que la actual conducción del Ministerio de Justicia de la provincia “se subordina a lo que la policía le marca” y consideró que, en lugar de avanzar en reformas estructurales para proteger al conjunto de la sociedad, el gobierno provincial sólo brinda “discursos huecos y amenazadores”. Entre las airadas respuestas del oficialismo bonaerense, el jefe de Gabinete de la provincia, Alberto Pérez, desmintió en declaraciones a varios medios que su gobierno haga negocios relacionados con la seguridad con los empresarios Daniel Hadad y Mario Montoto, como aseguró que había dicho el CELS.

Al día siguiente, Página/12 publicó la siguiente contradesmentida:

El Centro de Estudios Legales y Sociales respondió al jefe de Gabinete de Daniel Scioli, Alberto Pérez, quien había descalificado las afirmaciones de Horacio Verbitsky realizadas durante la presentación de un documento del Acuerdo para una Seguridad Democrática. Según Pérez, Verbitsky endilgó al gobierno bonaerense una relación con el empresario Mario Montoto. La grabación completa de la conferencia demuestra que Verbitsky nunca dijo tal cosa. Sólo se refirió a la consultora de Alejandra Rafuls, contratada a sugerencia del empresario Daniel Hadad, que supervisa cada palabra del gobierno bonaerense, como esta declaración de Alberto Pérez.


Los cables filtrados por Wikileaks explican la confusión de Pérez: el CELS no lo había dicho pero la relación exisitía. Lo confirma un cable de abril de 2008:

Mario Montoto está involucrado en las industrias de defensa y seguridad. Publica una revista mensual sobre defensa y relaciones internacionales llamada DEF y es un ex asesor del jefe de la guerrilla Montoneros. Ahora es muy pro estadounidense y hace negocios con Israel.

A continuación, el texto explicita la naturaleza de la relación entre el empresario y el gobernador bonaerense.

En materia de seguridad pública, Montoto dijo que cree que en el Gran Buenos Aires juzgarán al gobierno por lo bien que controla el crimen y le devuelve la paz a los vecindarios. Ésta es la razón por la que el gobernador de la provincia, Daniel Scioli, a quien Montoto asesora, ha emprendido un gran esfuerzo para sacar más policías a la calle: quiere mostrarles a los votantes que está actuando con coraje en este serio problema.

El cable describe más adelante el convenio que buscaba forjar Montoto con la policía carioca. Dicho acuerdo había sido anunciado el mes anterior por el entonces ministro de seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, durante la visita del ministro de Seguridad de Río, José Mariano Benincá Beltrame. Pero la fecha de la firma —si es que se firmó— y su contenido no fueron dados a conocer. Si existe, nunca fue anunciado.

Montoto dijo que acaba de terminar un borrador para un acuerdo entre el Estado de Río de Janeiro y la provincia de Buenos Aires para compartir experiencias y conocimientos de seguridad pública. Tomando a Río como ejemplo a evitar, el cable dice que el empresario le reclamó al gobernador mayor “firmeza”, o sea, mano dura.

Montoto dijo que le ha dicho a Scioli que cree que si no se actúa con firmeza ahora, en un par de años Buenos Aires podría enfrentar los mismos problemas serios que enfrenta Río.

Eso sí, Montoto también dijo que hacen falta más puestos de trabajo y le recomendó al gobernador impulsar un programa de ayuda a las pymes, señala el despacho firmado por Wayne. El cable también consigna que Montoto criticó la supuesta cercanía del gobierno argentino con el presidente venezolano Hugo Chávez, a quien acusó de desatar una carrera armamentista en la región pese a que el gasto militar de la vecina Colombia es muy superior.

 El empresario abogó por una relación de mayor cercanía con los Estados Unidos en el área de su especialidad. Los militares argentinos tienen limitaciones presupuestarias. 

Esto significa que, estratégicamente, los Estados Unidos son más importantes que nunca para la Argentina (por la carrera armamentista en la región) y que el gobierno argentino debería reforzar su diálogo y colaboración con los Estados Unidos en materia de defensa, no limitarlo.

Para entonces, Montoto ya era un viejo conocido de la embajada. El empresario había servido de anfi trión de una cena de tres horas entre el embajador estadounidense, su agregado militar, Scioli y un reducido grupo de asesores, dice un cable de mayo de 2007. En ese momento, Scioli, todavía vicepresidente, preparaba su candidatura a la gobernación. Dice el despacho:

En la noche del 14 de mayo, el embajador y el agregado militar participaron de una pequeña cena con el
vicepresidente Daniel Scioli organizada por el editor y empresario Mario Montoto. El empresario hermano
de Scioli, José (Pepe) Scioli, la senadora nacional María Laura Leguizamón (representa a la Ciudad de Buenos Aires) y el ex embajador de los Estados Unidos en Chile, Gabriel Guerra Mondragón, también participaron. Scioli le dedicó tres horas a la amplia discusión a pesar de que tenía un evento planeado para las siete de la mañana del día siguiente.

Durante el encuentro, el embajador y el agregado militar le pidieron a Scioli, entonces presidente del Senado en su calidad de vicepresidente de la Nación, que apoyara dos proyectos de ley que se debatían en el Congreso: contra el Financiamiento del Terrorismo y sobre Trata de Personas. El primero se convirtió en ley en junio de 2007 y el segundo en mayo de 2008. Anticipando el futuro, el cable afirma que la cena había sido “muy productiva”.

lunes, 14 de septiembre de 2015

-- Assange sobre libertad, terrorismo y tecnología -- Por Santiago O´Donnell

Foto: Leandro Tesseire












Julian Assange lleva tres años, dos meses, tres semanas, un día, 21 horas y varios minutos asilado en un departamentito que ocupa una parte de la Embajada de Ecuador en Londres, cuando aparece en la pantalla gigante del Teatro Cervantes de esta ciudad para contestar preguntas vía videoconferencia. Se lo ve más cansado, más débil, más golpeado que un año atrás, cuando se entusiasmaba con la posibilidad de salir de su encierro antes de que termine el gobierno de Obama. Pero se mantiene activo. Su sitio, Wikileaks sigue filtrando nuevos documentos. En lo que va del año ha publicado un plan militar de la Unión Europea para hundir botes de refugiados antes de que salgan de Africa, un instructivo de la NSA para espías estadounidenses acerca de cómo evitar ser detectados en aeropuertos europeos, cláusulas secretas de dos megatratados comerciales que Estados Unidos negocia con Europa y la cuenca del Pacífico y las confesiones de un ingeniero tripulante de submarinos nucleares británicos que alerta sobre una catástrofe inminente porque no se respetan los protocolos de seguridad. Además, esta semana salió en Gran Bretaña el nuevo libro de Assange, Los archivos Wikileaks, sobre la incidencia que ha tenido el sitio de filtraciones en distintos rincones del mundo. Invitado su abogado Baltazar Garzón a participar en el Congreso de Justicia Universal que esta semana se llevó a cabo en esta ciudad, con Garzón escuchando atentamente desde el escenario, Assange habló del doble impacto que la guerra al terrorismo y la revolución tecnológica han tenido sobre las libertades individuales en general, y la libertad de expresión en particular.

–Quisiera preguntarle por la foto del niño Aylan Kurdi que sacudió al mundo. ¿Qué dice de la crisis migratoria, el surgimiento de partidos antiinmigrante en Europa y su correlato en Estados Unidos con la candidatura de Donald Trump? ¿Cómo todo esto se relaciona con su propia situación de asilo en la Embajada de Ecuador en Gran Bretaña?

–Hubo un cambio muy importante en los flujos migratorios a Europa en los últimos diez años. Hemos publicado algunos documentos al respecto. De hecho el documento que publicamos sobre plan de la Unión Europea para destruir barcos viniendo de Libia antes de salir de los puertos muestra una militarización muy interesante de la Unión Europa. Yo sé que ésta es una conferencia sobre Justicia Universal, pero debo decir que el derecho a la protección universal invocado por muchos abogados de derechos humanos ha sido utilizado como excusa en los últimos años para bombardear a Serbia en Belgrado, bombardear a Trípoli e introducir armamentos significativos en Libia y, más recientemente, desestabilizar a Siria a tal punto que ahora vemos el surgimiento del Estado Islámico, que es el que empuja a estos refugiados provocando una catástrofe humanitaria. Esta catástrofe es causada, a nivel de inteligencia y a nivel geopolítico, por las distintas facciones y propagandistas de los servicios de inteligencia europeos, que necesitan siempre justificar sus presupuestos y quieren llevar adelante sus ambiciones geopolíticas de noquear a Siria, de hacer que Israel consolide su posición en la Alturas de Golán, de marginalizar a Hezbolá, y hasta meterse en el ombligo de Irán para influir en decisiones clave sobre su programa energético y su futuro.

En cuanto a los aspectos legales de mi situación, hay algo interesante y tiene que ver con el derecho al asilo. En el debate en Europa sobre cómo frenar el flujo de refugiados, hay dos perspectivas. Está la perspectiva conservadora, que es eliminar el flujo completamente. Y está la perspectiva humanitaria, que es que hay que disminuir la cantidad de ahogados. La perspectiva conservadora ha llevado al surgimiento, especialmente en Suecia y Finlandia, de partidos antiinmigrantes de extrema derecha. En Suecia están divididos pero está creciendo mucho el partido el partido antiimigrante Demócratas y en Finlandia el partido antiinmigrante forma parte de la coalición del gobierno. Y desde la perspectiva huamanitaria decimos que no queremos que la gente se ahogue como ese famoso niño sirio, entonces vamos a procesar pedidos de asilo en nuestras embajadas en el sur del Mediterráneo, en Libia y en otras partes, para darle a las personas acceso directo al asilo, sin que tengan que arriesgar sus vidas para que sus derechos sean reconocidos, y para facilitar su asilo dentro de la Unión Europea. Pero Suecia, que tiene mi caso, que me tiene detenido desde hace más de cinco años sin presentar ni un solo cargo en mi contra, ahora está en una situación incómoda. Porque aún cuando no hay registros que haya hecho eso (procesar pedidos de asilo en embajadas extranjeras), ahora sabe que ese proceso existe, que es una práctica internacional aceptada y que Ecuador tiene el derecho a hacerlo (conmigo). Por otra parte otros elementos humanitarios dentro de Suecia están diciendo que para cumplir con la cuota de refugiados que ha propuesto la Unión Europea, debería procesar pedidos de asilo en el norte de Africa. El Reino Unido enfrenta el mismo dilema. Si procesa pedido de asilo en embajadas, legitima el argumento de Ecuador que es práctica legal decidir sobre el asilo de una persona, no sólo cuando se llega a un territorio sino cuando se está en una jurisdicción, y esa jurisdicción incluye a las embajadas y barcos de guerra. Para la justicia británica yo no estoy ni detenido ni asilado, no acepta un salvoconducto para que pueda llegar a Ecuador.

–¿Y con respecto a Trump?

–Yo lo miro desde la siguiente perspectiva. He seguido a Hillary Clinton durante años, tú sabes que tengo un tema personal con Hillary porque ella era la secretaria de Estado cuando publicamos los cables diplomáticos y más recientemente los correos electrónicos que se negaba a dar a conocer. Y ella es mucho más guerrera que Obama. Lo que sucedió en Libia, la destrucción de ese país y el colapso de su Estado, fue más que nada una guerra de Hillary. Hillary estuvo detrás de todo. Los generales del Pentágono se oponían a intervenir pero Hillary empujó para que se bombardeara. Entonces ahora entra en escena Donald Trump, que es aún más guerrero que Hillary. Entonces cualquiera que gane va a ser aún más agresivo que Obama. El fenómeno Trump es interesante. En este momento no hay un inundación masiva de latinoamericanos queriendo entrar a Estados Unidos. Entonces es interesante ver de dónde sale este fenómeno. Trump está apelando al mismo nacionalismo grotesco que se puede ver en los debates sobre refugiados en Australia y en Europa. El tema de los inmigrantes realmente no estaba en la agenda de manera significativa hasta que Donald Trump empezó a levantarlo. El resto del Partido Republicano tiene más decoro y más deseos gustarle a los votantes de raíces hispanas.

–Yendo al tema de este congreso, la doctrina de justicia universal, su caso parece ser lo contrario a lo que se discute acá. Porque mientras el doctor Garzón y otros impulsores de la doctrina buscan crear una arquitectura legal que esté por encima de los sistemas jurídicos de cada país, en su caso un país, Estados Unidos, buscaría imponer su propia arquitectura legal por encima del sistema internacional. Y así buscan juzgarlo a usted, que está asilado en la Embajada de Ecuador en Gran Bretaña, a través de un pedido de la justicia sueca para interrogarlo en Suecia y así poder extraditarlo a Estados Unidos desde Suecia, para que pueda se juzgado por terrorismo. Al mismo tiempo, usted y Wikileaks han denunciado que Estados Unidos busca expandir su jurisdicción legal sobre gran parte del resto del mundo a través de tratados comerciales con regiones enteras como Europa y la cuenca del Pacífico y a través del alcance global de sus servidores de Internet.
–Como resultado de tener más de 400 bases militares en más de 120 países en todo el mundo Estados Unidos es el imperio militar más grande del planeta. Por lo tanto tiene mucha influencia en muchos países. Pero mientras hablamos de jurisdicción universal formal en este congreso, Estados Unidos ha estado haciendo otra cosa, ha creado una jurisdicción universal unilateral, que sólo se aplica desde los Estados Unidos hacia los demás países, y ese es mi caso. En los últimos cinco años Estados Unidos me ha sometido a una investigación de Gran Jurado muy agresiva, investigación que sigue abierta, donde se me acusa de espionaje, hackeo de computadoras, destrucción de documentos públicos y conspiración. Pero yo no soy estadounidense. WikiLeaks no está registrado en Estados Unidos. No publicamos en Estados Unidos y no hemos publicado en Estados Unidos durante el período que cubre nuestra investigación judicial. El gobierno de Estados Unidos reclama para sí jurisdicción universal en cualquier tema que tenga que ver con el gobierno de Estados Unidos. Entonces reclaman que si alguien publica información relacionada a la defensa nacional, ellos tienen jurisdicción, aunque los documentos no sean del gobierno, alcanza con que se refieren al gobierno o se refieran al aparato de defensa estadounidense. Entonces Estados Unidos reclama jurisdicción universal completa y por eso ha podido seguir este caso en mi contra y mi organización tanto tiempo, a tal punto que es la investigación más larga de la historia estadounidense en contra de una publicación. También es el caso legal más grande que ha llevado el Pentágono, lo cual ha sido admitido hace un par de meses por el fiscal que lleva adelante un aspecto del caso que tiene que ver con Chelsea Manning, mi presunto co-conspirador que ha sido sentenciada a 35 años en una cárcel militar. Pero no se trata solamente de mí o de WikiLeaks. Estados Unidos ha hecho lo mismo con muchas otras publicaciones a las que considera una amenaza, cuando considera que el costo político de perseguirlas es menor que los beneficios. Entonces los islámicos que han publicado textos en favor del talibán, aunque no estuvieran directamente vinculados con el terrorismo, fueron acusados por dar apoyo ideológico al derecho a resistir las tropas estadounidenses que invaden de Afganistán.

El centro del intento de Estados Unidos de imponer su jurisdicción en otros países del mundo está en Alexandria, Virginia, un elegante suburbio de Washington D.C. Allí se reúne el Gran Jurado una vez por mes para avanzar con el caso en contra de Wikileaks. Ya llevan cinco años haciendo eso. Alexandria tiene la densidad más alta de empleados del gobierno de todo el país, entonces los jurados son elegidos entre empleados del Departamento de Seguridad Interna, la CIA, la Fuerza Aérea, la Agencia de Seguridad Nacional, y otras agencias estatales, todas ellas con base cerca de esta localidad. Entonces, ¿cómo hacen para justificar su jurisdicción sobre mi caso? Bueno, recurren a una serie de enjuagues jurídicos para asegurarse que un Gran Jurado de seguridad nacional tome el caso. Un ejemplo es el caso reciente del topo de la CIA (Jeffrey) Sterling, que fue quien supuestamente filtró información a un periodista del New York Times (James Risen) sobre un programa de la agencia (Operación Merlín). El no vivía en Virginia, vivía en otro estado. Entonces el gobierno de Estados Unidos, encargó a Amazon el envío del libro que el periodista del New York Times había escrito, que contenía la información de Sterling acerca de la CIA, para ser enviado a una dirección en Alexandria. Cuando el libro llegó a Alexandria el gobierno reclamó que el envío constituía un fraude postal, porque Sterling había firmado un contrato que decía que no iba a revelar ninguna información de la CIA. Entonces usan todo tipo de trucos para llevar los casos allí. Así es que tienen a personas de 67 nacionalidades distintas siendo juzgadas en Alexandria. Es la política explícita de los fiscales de Alexandria intentar ganar jurisdicción de una u otra manera, con respecto a la mayor cantidad posible de países y hasta alardean públicamente de haber podido meter a 67 países dentro de su jurisdicción. Está el caso de Kim Dotcom, director Megaupload, a quien las discográficas no querían porque la gente subía a música a su sitio. ¿Quién la subía? No era Kim Dotcom, pero eso poco le importó a las autoridades y los mismo hicieron con muchos otros caso de supuesta piratería en distintos países.

–Y Kim Dotcom está en Nueva Zelanda.

–Sí, está en Nueva Zelanda, peleando para no ser extraditado. Vive y trabaja en Nueva Zelanda, su sitio está registrado en Hong Kong. no tiene nada que ver con Estados Unidos y menos con Virginia excepto que los dueños de los derechos de reproducción, como Universal, están basados en Estados Unidos.

Aquí se ha argumentado que la nueva generación de delitos penados por la justicia universal debe incluir delitos ambientales que producen catástrofes y delitos económicos vinculados a los crímenes de lesa humanidad. ¿Piensa que a esta lista habría que agregar cibercrímenes cometidos por países, corporaciones o individuos?

–El tema me interesa porque WikiLeaks ha sido atacada por actores estatales, ha sufrido hackeos, pero me pregunto si se trata de un crimen de guerra porque tenemos una infraestructura importante que es dañada y a veces destruida por estos actores. Es una pregunta interesante pero más que una pregunta legal, me parece que es una pregunta política. Si sos todo para toda la gente terminás siendo nada para nadie. Diluís el concepto a tal punto que deja de ser efectivo. Con esta idea podés llegar hasta un punto en Naciones Unidas y en los países. El concepto de Justicia Universal puede colapsar si lo usás como defensa para todas las violaciones de derechos humanos.

–Quisiera hacerle un par de preguntas vinculadas con la libertad de expresión. A través de los documentos diplomáticos sobre Argentina que usted me entregó desde el lugar de su arresto domiciliario en Londres hace cuatro años aprendí cuán delgada es la línea entre la diplomacia y el espionaje. Siguiendo su caso aprendí también cuán delgada es la línea entre el periodismo y el terrorismo. Mi primera pregunta es la siguiente: la llamada guerra contra el terrorismo, la guerra contra entidades supranacionales como Al Qaida y el Estado Islámico ya lleva catorce años. ¿Cuál ha sido su impacto en la libertad de expresión? Mi segunda pregunta es cómo ha afectado a la libertad de expresión la revolución tecnológica que estamos viviendo.

–Algo muy serio ha ocurrido acá en el Reino Unido en los últimos días porque Gran Bretaña ha lanzado por primera vez ataques de drones en Siria. Y estos ataques son asesinatos selectivos. Y han sido usados en contra de sus propios ciudadanos y como resultado de estos ataques dos o tres ciudadanos británicos han sido asesinados. Existe ahora una lista negra de cinco ciudadanos británicos para ser asesinados. Se argumenta que estos asesinatos están justificados bajo la ley porque estos ciudadanos participan en una variedad de conspiraciones en contra de Gran Bretaña. Pero la realidad es más interesante. Puede ser que participen en El Estado Islámico con la idea de llevar adelante ataques terroristas en el Reino Unido, pero no están en el Reino Unido. Están en Siria y cualquier persona que quiera proyectar su fuerza sobre un país debe llegar a ese país para hacerlo. Ahora si alientan a personas a través de internet, o si participan en una conspiración en contra del Reino Unido a través de internet, lo hacen con gente en el Reino Unido, o con gente que podría ir al Reino Unido. La gente que no está en el Reino Unido puede ser detenida en la frontera y la gente que está adentro puede ser arrestada, siempre y cuando se consiga interceptar sus comunicaciones. Pero si los matás la comunicación se interrumpe, mientras los agentes del Estado Islámico permanecen en el Reino Unido sin ser detectados. Entonces la justificación a nivel policial es bastante débil para asesinar a gente en Siria que podría estar queriendo conspirar para hacer algo en el Reino Unido. Si hay un complot querés identificar y detener a la gente involucrada. Querés permitir que el coordinador sigan comunicándose para poder identificar quiénes son los que cometerían el acto terrorismo. El servicio de inteligencia británico GCHQ, es muy avanzado, de lo más avanzado en el mundo, y controlan todas las comunicaciones, con muy pocas excepciones, comunicaciones que salen del Reino Unido y deberían poder aprovechar eso para desbaratar los complots. De cualquier manera usan una lista secreta de asesinatos, no hay proceso judicial, no hay manera de saber si uno está en la lista. Es un ejemplo cómo la política de asesinatos selectivos de Barack Obama se ha expandido al Reino Unido, lo cual es preocupante porque muy pronto Nueva Zelanda tendrá su lista, Australia la suya. Otra revelación preocupante de esta semana es que Suecia tiene un representante en el comité de asesinatos selectivos de Estados Unidos, junto con Alemania. Alemania dice que Estados Unidos lo presionó a formar parte del comité para cubrirse geopolíticamente, pero al mismo tiempo está muy preocupado por la legalidad de lo que se está haciendo. En cambio Suecia hasta ahora parece estar contenta con su participación.

También quiero señalar que la Corte Penal Internacional en teoría es un instrumento muy importante, si no para la jurisdicción universal, para algo que se le parece. En mi último libro que salió ayer (The WikiLeaks files) tenemos todo un capítulo sobre cómo Estados Unidos ha intentado marginalizar y socavar a la Corte Penal Internacional. Básicamente lo que ocurrió es que Bill Clinton había aceptado con muchas reservas formar parte de la CPI, para tener cierto control sobre la corte, intentó vender la idea a su consejo de seguridad pero no lo logró, y cuando llegó W. Bush Estados Unidos se fue de la CPI. En ese momento Estados Unidos empezó una fuerte campaña en contra de la CPI, tratando de cerrar acuerdo con una variedad de países, los llamados acuerdos del capítulo 97, para que todo país que estados Unidos pudiera convencer, firmara un acuerdo garantizando que nunca enviaría aún ciudadano estadounidense a la CPI. A través de sanciones y también de incentivos Estados Unidos logró que varios países firmen estos acuerdos secretos del artículo 97. Cuando vino Barack Obama, la política fue más sutil pero se continuó en la misma dirección. El resultado es lo que vemos hoy: sólo ciudadanos de países africanos han sido juzgados por la CPI. Ahora vemos que Palestina se ha unido a la CPI a pesar de una fuerte campaña para que eso no ocurra. Lo interesante es que la campaña fue tan fuerte, lo cual demuestra un verdadero miedo al CPI. Eso quiere decir que aún la remota amenaza de un proceso judicial en la CPI provoca un esfuerzo extraordinario para eliminar esa posibilidad. La amenaza de ser juzgado aún cuando es remota, cambia comportamientos y es importante aprender eso para valorar a la jurisdicción universal.

–¿Y con respecto a la libertad de expresión?

Algunas de nuestras investigaciones han tenido consecuencias legales. hemos demostrado crímenes de guerra en Irak y Afganistán, en relación a la tortura, el asesinato de civiles pero el gobierno de estados Unidos no investigó ninguno de esos casos, investigó a la fuente de información y esa fuente fue condenada a 35 años de prisión. Del mismo modo, con John Kiriakou el ex agente que filtró información la práctica del submarino en los interrogatorios de la CIA, fue juzgado y pasó dos años de prisión. Ya está libre nuevamente, pero es la única persona que fue juzgada, nadie fue juzgado por lo que él denunció.

–En los últimos meses Wikileaks viene denunciando y publicando información sobre dos tratados que se están negociando casi en secreto a nivel mundial: el TTP (Acuerdo Estratégico del Trans-Pacífico de Cooperación Económica) y el TPIP (Asociación del Transatlántico par el Comercio y la Inversión.


–Estados Unidos ha decidido abandonar la Organización Mundial del Comercio como herramienta efectiva para regular los intercambios financieros internacionales. Así que se está saliendo, creando distintos mecanismos y lo está haciendo a gran velocidad para rodear geopolíticamente y legalmente a China con un nuevo bloque comercial, un nuevo bloque legal. Ese bloque que está construyendo es el acontecimiento geopolítico más significativo desde la creación de la Unión Europea. Cincuenta y dos países que representan dos tercios del producto bruto mundial, 2600 millones de personas y un nuevo sistema legal que no elimina los sistemas preexistentes pero que es muy intenso y agresivo que cubre los principales temas de la economía, de la propiedad, de internet, de las estructuras corporativas, intrusivo que cubre temas de propiedad, de derechos para corporaciones, del transporte. Pero hay algo que no cubre, y es la idea de los derechos humanos. Sigue un criterio económico como la Unión Europea, pero carece de sus valores iluministas. No contempla una Corte de Derechos Humanos como la de la Unión Europea. Ya no es secreto porque hemos podido obtener y publicar algunos capítulos. A nivel geopolítico es lo más importante que está ocurriendo ahora es la reestructuración más amplia más ambiciosa y más abarcativa de relaciones legales y económicas que jamás se haya intentado. Se trata de un acontecimiento interesante, que quizás ofrezca algunas oportunidades, si se puede juntar suficiente fuerza política para descarrilar algunos de estos acuerdos, a menos que incorporen al sistema los instrumentos de derechos humanos apropiados.

–¿Algún mensaje para Argentina?
–Más que nada tengo un pedido. Me gustaría mucho estar en la Argentina. He escuchado buenas cosas de tu país. La embajadora en Londres, Alicia Castro, me ha manifestado un firme apoyo y quiero agradecerle a Argentina por ese apoyo. Los argentinos ya saben lo difíciles y engañosos que pueden ser y son los británicos en una negociación, y lo que hacen con la ley. Argentina actúa desde el punto de vista legal, y en lo geopolítico el desarrollo de América latina es muy importante, su integración e independencia son importantes, no sólo para Argentina, también para mucha gente que vive en Europa, también para WikiLeaks y para mí. Mi filosofía política básica es que cuando un grupo de personas o una nación no tiene poder de negociación, entonces no tiene libertad para elegir, lo cual te lleva a situaciones injustas. Lo que a mundo más honesto no es la política electoral. Lo que hace al mundo más honesto, lo que hace a las personas más honestas, es que podes ir a otro lado, que podés elegir a otro. A nivel de política electoral, poder elegir entre uno u otro partido. A nivel nacional es la capacidad de decir, “si Estados Unidos se está portando mal en cierto aspecto, tengo la posibilidad de negociar con China, o con Europa o cualquier otro país”. Eso es muy importante. Ha habido una gran explosión de libertad de expresión y han surgido muchos escritos diverso sobre lo que el mundo es y lo que puede ser en la globalización, donde las publicaciones no tiene por qué estar atadas a un solo público, por qué estar sometidas a un solo departamento policial por la jurisdicción que les tocó, sino que pueden comparar y elegir. Pueden elegir a qué Estado prefieren educar. Esta danza interactiva entre Estados, jurisdicciones y grupos de poder es lo que permite a personas que ha sido perjudicadas puedan elegir otro lugar donde estar. Así funciona la ley de la oferta y la demanda y esa libertad es la que hace que el mundo sea más honesto, más allá de cuál sea el sistema político o el sistema legal con el que tengas que lidiar.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Macri en Argenleaks - Por Santiago O´Donnell

















I


Seis meses antes de las elecciones presidenciales de 2007, Mauricio Macri presentó su oferta electoral a la embajada de los Estados Unidos. Y no se anduvo con vueltas: “Somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de ochenta años de historia argentina que está listo para asumir
el poder”, se despachó ante el jefe de misión y el cónsul político de la embajada, según un cable obtenido por Wikileaks.

No queda claro en el despacho con qué gobierno se comparó Macri al retrotraerse ochenta años, porque en 1926 gobernaban los radicales antipersonalistas y el presidente era Marcelo Torcuato de Alvear. La referencia más próxima a los “partidos pro negocios” vendrían a ser los gobiernos
conservadores del Fraude Patriótico de principios de siglo, o bien los de la Década Infame de los años treinta.

En cualquier caso ni Macri ni los diplomáticos parecían muy interesados en hablar de historia argentina. Más bien, los representantes de Washington se interesaban por el panorama electoral, mientras el futuro jefe de gobierno porteño buscaba transmitir que ningún otro candidato, local
o nacional, sería más amigable con el gobierno de Bush.

Como muestra del clima de negocios que sabe generar, el jefe de gobierno porteño asistió a la reunión acompañado solamente por su íntimo amigo y empresario de la construcción Nicolás Caputo, uno de los principales contratistas de la ciudad. El cable describe a Caputo como un “socio de Macri y hombre de negocios local”. Meses más tarde, a poco de asumir Macri en la ciudad, Caputo tuvo
que renunciar a una asesoría ad honorem en el gobierno porteño por negocios incompatibles con la función pública.

En su reunión con los diplomáticos, además de compararse con los gobiernos conservadores de antaño, Macri les informó cómo se estaba preparando para gobernar. Según el cable, dijo que su fundación, Creer y Crecer, estaba trabajando con el Instituto Republicano de los Estados Unidos (y
también con la fundación Konrad Adenauer de Alemania) en la formación de nuevos liderazgos. Claro, el Instituto Republicano pertenece al partido de Bush. Caputo aprovechó para meter un bocadillo: dijo que los jóvenes de la fundación estaban un poco ansiosos porque los vaivenes de la política
no les permitían concentrarse en proyectos de largo plazo.

En cuanto al panorama electoral, Macri predijo correctamente que el kirchnerismo ganaría fácilmente las elecciones de 2007 pero dio por sentado que el candidato sería Néstor. Dijo que estaba analizando una alianza con Roberto Lavagna pero que  no se convencía porque el ex ministro de Economía
se rodeaba con personajes del pasado como Duhalde y Alfonsín. Según el cable, Macri dijo que dudaba entre presentarse a jefe de gobierno o competir a nivel nacional, algo que por entonces era de público conocimiento. Finalmente optó por la elección local y en 2007 ganó la jefatura
porteña.

Macri dirigió “fuertes críticas” hacia el gobierno nacional pero también le reconoció algunos logros. El cable dice que el jefe de gobierno fustigó la política exterior de Kirchner, a la que describió como innecesariamente confrontativa, y que ridiculizó los esfuerzos del gobierno por atraer inversiones extranjeras. Dijo el líder del partido “pro mercado”:


La Argentina no está consiguiendo las inversiones que necesita, especialmente en el sector energético. Kirchner piensa que puede ir a Nueva York, tocar la campanita en la Bolsa de Comercio y decirle a los inversores “antes no cumplimos nuestras promesas pero ahora pueden confi ar en nosotros”. Va a haber que trabajar mucho para traer a los inversores de vuelta a la Argentina.

Los elogios de Macri al gobierno de Kirchner merecieron en el cable el mismo espacio que las críticas. En su valoración de los aspectos positivos del gobierno nacional, Macri se valió de otra referencia histórica, igualmente imprecisa pero más cercana en el tiempo. El autor del cable parafrasea:

Macri destacó que la disciplina fiscal del gobierno es un cambio positivo con respecto a gobiernos pasados, y reconoció que la proyección económica robusta para el año que viene significa que Kirchner probablemente ganaría la reelección.

Después añade una cita textual. Dijo Macri, según transcribió el diplomático estadounidense:

Kirchner entiende que el dinero es poder, por eso ha puesto el énfasis en mantener un superávit fiscal. Por primera vez en la historia reciente, la Argentina no tiene que preocuparse de poder pagar sus cuentas.

El cable de 2007, fi rmado por el cónsul político Mike Matera, termina diciendo con tono aprobatorio que Macri es el líder de la oposición y que “tiene suficientes recursos y es lo suficientemente joven como para competir a largo plazo”.


II



En agosto de 2008, Mauricio Macri le dijo a un funcionario del Congreso estadounidense que los argentinos estarían contentos de ver caer el gobierno de los Kirchner. Su asesor de política exterior, Diego Guelar, deslizó en la misma reunión que le daba al gobierno nacional sesenta días más
de vida, según un cable diplomático obtenido por Wikileaks. El jefe de gobierno porteño había recibido en su despacho a Carl Meacham, funcionario “senior” del comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, envalentonado por el voto no positivo de Cobos en la disputa por la resolución 125.

Macri habló con franqueza del actual gobierno de los Kirchner. Dijo que los argentinos estarían “contentos” si cayeran los Kirchner (alzando su vaso de agua, dijo “si este vaso de agua fuera los Kirchner, todos se estarían peleando por volcarlo”).

Según Macri, el principal sostén de los Kirchner en ese momento era “el miedo de que un colapso del gobierno podría traer un retorno al caos de 2001-2002”. En el mismo sentido, pero más directo, Guelar le puso fecha de vencimiento al gobierno nacional.

Diego Guelar, ex embajador argentino en los Estados Unidos, dijo al salir  de la reunión que le daba al gobierno sesenta días antes de caer.

En el encuentro con el funcionario estadounidense, Macri jugó a dos puntas. Por un lado, dijo que veía débil al gobierno nacional y reclamó que el gobierno estadounidense aumentara el volumen de sus críticas, presumiblemente para debilitarlo aún más. Pero, por otro lado, dijo que él no quería la caída del gobierno porque no era bueno para el país, y que le gustaría que mejoraran las relaciones bilaterales, cosa difícil si Washington seguía su consejo de “confrontar más” con la Argentina.

Refiriéndose al sentimiento antiestadounidense que es rampante en la Argentina, Macri dijo que es alentado desde la presidencia, que no ha dejado de criticar a los Estados Unidos. Esto se ha agravado porque el involucramiento de los Estados Unidos en la Argentina ha sido demasiado “pasivo” y (sus representantes) no han querido desafiar las provocaciones de los Kirchner. Lo cual, a la larga, deja la percepción de que los Estados Unidos “nunca están”. "A los argentinos les gusta hacerse los antiestadounidenses”, dijo, “pero son muy sensibles a las críticas de los Estados Unidos o a su falta de atención”.

Macri agregó que entiende que Bush no le pueda dedicar mucho tiempo a los Kirchner. “Igual, ellos se lo pasan faltándole el respeto y demonizando a los líderes mundiales”, disparó el jefe de gobierno. El autor del cable añadió:

Sin embargo, la Argentina necesita mejorar su relación con los Estados Unidos, afirmó Macri, y urgió a los Estados Unidos a reconocer a la Argentina independientemente de sus vecinos en vez de agruparla con países como Bolivia, Ecuador y Venezuela.

Pasando al tema de su futuro político, a ocho meses de iniciar su gestión en la ciudad, Macri desbordaba de optimismo. Dijo que duplicaba a Cristina Kirchner en intención de voto en la capital y que ya había obtenido éxito lanzando varios proyectos de infraestructura, aunque reconoció que su principal eje de campaña, la transferencia de la policía de Buenos Aires del ámbito federal al municipal, se había empantanado. Para entonces ya había puesto en funcionamiento la policía municipal, cuestión que el despacho no menciona.

En su conclusión, el autor del cable recoge el doble mensaje del jefe de gobierno, sin reparar en la aparente contradicción.

Por un lado:

 Aunque expresó un gran desprecio por los Kirchner, pareció más preocupado por la falta de continuidad en la política argentina. Por lo tanto considera que CFK debe llegar al fi nal de su término.

 Por el otro:

Claramente le gustaría que los Estados Unidos adopten una postura pública más dura con los Kirchner.

En todo caso, la gestión de Macri en la ciudad recién empezaba y el crédito estadounidense seguía abierto.

Los próximos años le darán la oportunidad de demostrar su capacidad de gestión, mientras las circunstancias y los errores del actual gobierno suman apoyo para alguien que puede definirse como diametralmente opuesto a los Kirchner.




III

Después de tres años al frente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri reconoció que su gestión no le había ganado muchos votantes a nivel nacional. “Si recibo apoyo político fuera de Buenos Aires, en el 90% de los casos es por haber dirigido a Boca y en el 10%, por ser jefe de Gobierno de Buenos Aires”, dijo Macri en febrero del 2010 durante un almuerzo con la embajadora
estadounidense Vilma Socorro Martínez en la residencia de la enviada de Washington.

En ese almuerzo, Macri “presionó” para que la embajada subiera el volumen de sus críticas al gobierno nacional, reclamo que el líder de PRO ya había formulado previamente en forma reiterada ante funcionarios estadounidenses. El cable que reseña la reunión da a entender que eso mucho
no le gustó a la embajadora:

Como ya lo ha hecho en el pasado, Macri presionó sobre el enfoque de los Estados Unidos hacia los Kirchner, urgiendo una crítica más abierta de las medidas que consideramos poco sabias. La embajadora contestó que continuaremos buscando una relación de trabajo positiva con el gobierno de la Argentina.

El jefe de gobierno aprovechó el almuerzo para confirmar su candidatura presidencial:

Macri discutió abiertamente sus ambiciones para la presidencia en 2011 (volvió aconfirmar su candidatura en público el 2 de febrero).

Sin embargo, la autora del despacho no parecía muy convencida. En su texto incluyó el testimonio de “un influyente banquero, cuya hija trabaja con Macri” diciendo que el jefe de gobierno eventualmente se retiraría de la carrera presidencial. En mayo de este año, Macri se bajó de su candidatura presidencial para competir por la reelección como jefe de Gobierno porteño.

Por su parte, Macri le explicó a la embajadora cómo el manejo del vestuario y el reparto de entradas en Boca lo habían preparado para aspirar a la primera magistratura.

Describió su presidencia del Club Atlético Boca Juniors como una educación política sobresaliente, manejar temas como el acceso a la prensa y a los vestuarios, la distribución de asientos y las decisiones comerciales al frente de un club con 15.000 socios.

Después de hablar de Boca, Macri mencionó su entusiasmo con el triunfo de su amigo Sebastián Piñera en Chile, y predijo una ola de gobiernos de derecha en la región. En tal sentido imaginó el triunfo del socialdemócrata José Serra en Brasil en las elecciones de octubre de 2010.

Macri cree que hay una tendencia regional hacia la derecha, empezando con la elección de Sebastián Piñera en Chile, alguien a quien Macri describió amistosamente como una mente inquieta que siempre sabe más que los demás, cualquiera sea el tema, cultura, deporte, negocios, gobierno e historia. Macri cree que José Serra ganará la presidencia de Brasil, y él espera seguir la tendencia en 2011.

Siete meses después, Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores ganaría las elecciones brasileñas con más de quince puntos de ventaja sobre Serra. Tras el pantallazo internacional, los comensales repasaron la actualidad nacional. El gobierno venía de echar al presidente del Banco Central, Martín Redrado, por retacearle reservas al Fondo del Bicentenario. El episodio había derivado en un enfrentamiento de poderes que tuvo en vilo a la clase política durante varias semanas. La autora del cable resumió esta parte de la charla con la frase “Los Kirchner, acabados pero peligrosos”, y describió el intercambio con Macri de la siguiente manera:

Empezando con la discusión sobre la abrupta decisión de la presidenta Fernández de Kirchner de despedir al presidente del Banco Central, Martín Redrado, Macri se lamentó de lo que describió como el asalto de la presidenta y del primer esposo, Néstor Kirchner, a las instituciones del gobierno y la responsabilidad fiscal.

 Sin embargo, en una visita anterior Macri había reconocido que el gobierno de los Kirchner era el
único que cuidó la caja y siempre tuvo superávit fiscal desde que tiene uso de la memoria.

Volviendo al cable, Macri continuó diciendo que los Kirchner habían perdido el apoyo de la clase media.

El estilo agresivo de la primera pareja ha alienado a la mayoría de la gente, dijo, algo que redescubrió recientemente en sus recorridas puerta a puerta por la ciudad

No mencionó a “Cacho” ni a “Orlando”, dos nombres a los que suele recurrir Macri al describir dichos encuentros. Sigue el cable con una frase que no queda claro si se trata de la opinión de Macri, de la embajada, o si es compartida por ambos.

Hasta aquellos en la clase media baja (la base política de los Kirchner) están frustrados y podridos
con el gobierno nacional. En el frente político, una amplia oposición política se había puesto de acuerdo en el peligro que representaban los Kirchner pero tendrán que aprender a trabajar juntos para limitar el daño que ellos puedan hacer de acá a 2010.

Sobre el fi nal del cable aparece el único tema de la gestión macrista que ameritó un par de renglones. Resulta que Macri le pidió ayuda a los Estados Unidos para entrenar a la policía municipal. Entonces la embajadora sugirió la visita de un jefe o ex jefe policial exitoso de una gran ciudad, pero Macri le dobló la apuesta: ¿qué tal si nos mandan a un “personaje emblemático” de los Estados Unidos para el
festejo del Bicentenario en el Teatro Colón?, retrucó.

El “emblemático” estadounidense nunca llegó al Bicentenario pero tampoco hizo falta. Para la gala del Colón del 24 de mayo de 2010, Macri se tuvo que arreglar con talento local. Los artistas de la orquesta, el ballet y los coros estables del teatro y la Filarmónica de Buenos Aires se fueron ovacionados tras presentar fragmentos de la ópera La Bohème, de Puccini, y del ballet El lago de los cisnes, de Tchaikovsky. Según las crónicas de la velada, entre los 2.700 invitados, la presencia más “emblemática” de la noche fue la del  presidente uruguayo José “Pepe” Mujica.



jueves, 27 de agosto de 2015

Massa en Argenleaks - Por Santiago O´Donnell











De todas las críticas hacia Néstor y Cristina Kirchner emitidas por una gran cantidad y variedad de políticos, empresarios y diplomáticos, que por diferentes motivos y en distintos momentos pasaron por la embajada estadounidense entre mediados de 2004 y principios de 2010, en los cables fi ltrados por Wikileaks nadie se despacha con más saña contra el matrimonio presidencial que el ex jefe de Gabinete y actual intendente de Tigre, Sergio Massa.

Acaso sus descalificaciones hacia la Presidenta y el fallecido ex presidente, reveladas hace unos meses por el diario El País de España, podrían atribuirse a un mal día del entonces flamante ex funcionario. Sin embargo, otro cable filtrado por Wikileaks sugiere que, aun mientras estaba en funciones, Massa no ocultaba el profundo malestar que le causaba el gobierno del que formaba parte, y lo compartía abiertamente con su equipo de trabajo. El despacho cuenta cómo un asesor de Massa, Jorge O’Reilly, defenestró al gobierno delante de una delegación de inversores y de un diplomático estadounidense. Lo que más llamó la atención al autor del cable fue el lugar elegido para ensayar esas críticas, ya que O’Reilly las formuló en su propia oficina de la Casa Rosada.

O’Reilly es un importante empresario inmobiliario de la zona norte, ex rugbier del Club Atlético San Isidro (CASI) y numerario del Opus Dei, que fue llevado al gobierno nacional por Massa como asesor ad honorem durante su paso por la jefatura de Gabinete entre junio de 2008 y julio de 2009.

Según el cable de la reunión de O’Reilly con los estadounidenses, el asesor de Massa predijo un horizonte de devaluación, recesión y fuga masiva de capitales para ese año 2009, escenario que no se materializó, contradiciendo las predicciones optimistas del gobierno. El entonces representante del gobierno opinó también que en la Argentina no había seguridad jurídica.

En respuesta a preguntas de inversores sobre los pasos que debe tomar el gobierno de la Argentina para atraer nuevos fondos para sostener la inversión en infraestructura primaria, O’Reilly dijo que para crear un buen clima de negocios en la Argentina no hace falta ser un científico de la NASA. La Argentina necesita seguridad jurídica, regulatoria y legislativa, opinó.

O’Reilly dijo que el gobierno permite o impulsa “manipulaciones cortoplacistas”, cuestión que él y Massa querían arreglar. Señaló además que estaba a favor de un ajuste en las tarifas de los servicios públicos, cosa que hasta el día de hoy no ocurrió.

Algunos de nosotros, incluyendo al ministro Massa, estamos trabajando para corregir las manipulaciones “cortoplacistas” en las políticas regulatorias e impositivas, dijo O’Reilly. La Argentina necesita ajustar las tarifas de los servicios públicos a niveles “racionales”, dijo.

El funcionario rescató algunos sectores en los que, a su criterio, exisitían oportunidades para invertir. De paso advirtió que el gobierno había intentado “destruir” el sector agrícola, y abogó por un aumento en el precio de los combustibles.

Sin embargo, O’Reilly destacó que varios sectores ofrecen oportunidades en la Argentina que podrían ser atractivas para los inversores. Aunque “hemos hecho todo lo que pudimos por destruir el sector agrícola”, dijo que ve prometedores a los sectores de bienes raíces, turismo, tecnología, servicios de call center, y energía, una vez que los precios locales de los hidrocarburos se equilibren con los niveles globales.
Las afirmaciones de O’Reilly llamaron tanto la atención del diplomático presente que una nueva reunión fue programada entre el funcionario y el equipo económico de la embajada, dice el cable. En esa reunión, O’Reilly relató que él y Massa tenían los días contados en el gobierno.

En una reunión privada de seguimiento con los consejeros económicos (de la embajada), O’Reilly habló de la frustración del jefe de Gabinete, Massa, por no haber tenido éxito en su intento de “hacer entrar en razón a otros en el gobierno de Kirchner” sobre la necesidad de declarar y sostener una mezcla racional de políticas económicas. Admitió que tanto él como Massa no durarían mucho en el gobierno y dijo que Massa espera volver a su cargo de intendente del suburbio bonaerense de Tigre.

Al final del cable, a modo de conclusión, el autor destaca la sorpresa que le causó a la embajada escuchar a funcionarios criticar a su propio gobierno delante de extranjeros en la mismísima Casa Rosada.

En la previa a las elecciones legislativas del 28 de junio, el gobierno de Kirchner ha cerrado filas —rápidamente, y muchas veces con brusquedad— disciplinando a funcionarios del gobierno de la Argentina que se apartan de la línea ofi cial sobre la inflación (bajo control), pobreza (en declive), crecimiento económico (en línea con pronósticos anteriores), y la fuente de los problemas económicos (la crisis financiera global provocada por los Estados Unidos y otros países desarrollados). Hay pocos disidentes dentro del gobierno de la Argentina que resistan. O’Reilly, un magnate inmobiliario conservador que aterrizó en la Casa Rosada por su relación cercana con Massa, es la prueba número uno. Para empezar, él nunca creyó en la línea oficial y lo hemos escuchado fustigar a los Kirchner en otras ocasiones. Lo que es llamativo, sin embargo, es que se sintió cómodo condenando las políticas del gobierno de Kirchner puertas adentro de la Casa Rosada, y que invitó a la embajada a que mandara alguien a escucharlo. Es la indicación más reciente del distanciamiento de su jefe con el matrimonio presidencial y su inminente partida del gobierno.

Massa se alejaría del gobierno en julio de 2009 durante un recambio de Gabinete tras la derrota en las elecciones legislativas, que incluyó además a los ministros de Economía y de Justicia. En esa elección, Massa presentó una candidatura testimonial en la lista de diputados por la provincia de Buenos Aires, pero la pobre performance de la boleta oficialista en el distrito de Tigre aumentó el recelo de la pareja presidencial y selló el destino del jefe de Gabinete.

Cuatro meses después de renunciar, Massa cenó con la embajadora Vilma Socorro Martínez en la casa de O’Reilly. Fue allí donde el intendente de Tigre descargó todo su rencor hacia la pareja presidencial.

“Massa dijo que los Kirchner no tenían probabilidades de capturar la presidencia en 2011. Cuando se le pidió que estimara las chances, Massa contestó ‘cero’”, arrancó el intendente

Massa fue despiadado en sus críticas a la pareja presidencial, especialmente a Néstor. Aunque ninguneó los informes de prensa que decían que él y Kirchner se habían agarrado a las trompadas en el cuartel de campaña en la madrugada previa a la derrota en las elecciones de mitad de período, en junio pasado, llamó a Néstor “psicópata” y “cobarde”, y dijo que su actitud de matón en la política esconde una profunda sensación de inseguridad e inferioridad. (La esposa de Massa se alarmó a tal punto por estos comentarios desinhibidos que él le pidió a ella que “dejara de ponerle caras”.) Massa cuestionó el argumento de que Néstor merecía crédito por ser un táctico magistral, describiendo al ex presidente como un torpe tan convencido de su propia brillantez que seguramente continuaría cometiendo errores...Dijo que Néstor no se podía relacionar con otros fuera del estrecho foco de sus propias ambiciones políticas: “Kirchner no es un genio perverso”, concluyó Massa. “Sólo es un perverso.”

Continuó el intendente:

Massa describió sus doce meses en la jefatura de Gabinete como un parto, que pasó luchando para manejarse con un primer marido controlador y una presidenta “sumisa y distante […] que estaría mucho mejor sin Néstor que con él”.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Derechos humanos® - prólogo de Santiago O´Donnell y Mariano Melamed









La historia

La historia de las violaciones a los derechos humanos en la Argentina de los setenta, de los miles de desaparecidos por la dictadura militar, es mucho más que una historia, pero también es una historia. Desde un punto de vista periodístico, es la historia más importante de los últimos cincuenta años en este país y sigue vigente. Algún día alguien podrá escribir esa historia y entonces dejará de ser actualidad y pasará a ser historia.

Mientras tanto, quedan por contar las pequeñas historias que hacen avanzar la historia, una historia que va cambiando a medida que aparecen nuevos personajes y se conjugan con nuevos escenarios, historias que nos acercan un poquito más al final, que será el principio de una nueva historia. Ojalá esta historia sirva para eso.

Esta es la historia de un grupo de personas unidas por el deseo de llegar a la verdad y de castigar a los culpables por las desapariciones de esa época a través del sistema legal  de la justicia argentina. Fundaron y trabajaron en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la organización no gubernamental que se encargó de llevar adelante la mayoría de los juicios en contra de los represores de la dictadura.

Quienes integraron e integran el CELS provienen de distintos lugares y posturas ideológicas, pero dentro de ciertos límites. Casi todos son profesionales, la mayoría abogados, y el arco político va desde la izquierda democrática hasta el liberalismo progresista. Sus fundadores son padres y madres de clase media de jóvenes desaparecidos, como Emilio y Chela Mignone, y Augusto y Laura Conte. A diferencia de sus hijos, que despreciaban la democracia burguesa y querían cambiar el sistema, ellos pensaban que la dictadura que se había llevado a sus hijos era una aberración del sistema. Supieron ver que solo conocerían la verdad sobre
las desapariciones y obtendrían justicia para sus víctimas si recuperaban ese sistema, esa democracia tan vapuleada y despreciada por la generación de sus hijos. Con las herramientas legales y políticas de la democracia ayudaron a reconquistar la democracia. A partir de ahí emprendieron un largo camino para darle sentido a esa conquista formal a través de una praxis, un lenguaje, una iconografía, un relato, al fin, una cultura de respeto a los derechos humanos que hoy se ha instalado en nuestra sociedad para dar pelea
a distintas corrientes reaccionarias y fundamentalistas.

La historia del CELS empieza con sus fundadores pero no termina con ellos. También se destacaron militantes jugados como Jorge Baños, que murió en el asalto al cuarte de La Tablada en 1989, abogados trotskistas que ven en la práctica legal un puesto de lucha prerrevolucionario, como Luis Zamora y Marcelo Parrilli, sobrevivientes de la resistencia peronista como Alicia Oliveira, jóvenes idealistas recién salidos de las universidades como Carolina Varsky y Santiago Felgueras, y profesionales de los derechos humanos,
educados y entrenados en Estados Unidos, como Víctor Abramovich, Martín Abregú y Gastón Chillier.

Sin embargo, un nombre se destaca entre todos ellos y es el del actual presidente de la organización, Horacio Verbitsky. El influyente periodista de Página/12 es una institución en sí mismo que opaca y visibiliza a la vez al CELS. Actuaciones y relaciones, odios y amores se tocan y se entrecruzan, y aunque Verbitsky dice que para él está todo muy claro, para los miembros del CELS se hace difícil discernir dónde termina la ONG y dónde empieza el periodista. Ni hablar para los de afuera.

En la actualidad, además de los juicios a los militares, el CELS monitorea la aprobación de los ascensos militares en el Congreso y participa en distintos programas, proyectos y actividades vinculados con el reclamo por los crímenes de la dictadura. También se ocupa de casos de violencia policial, de abusos en las cárceles y de libertad de expresión. Además prepara proyectos de ley para mejorar la seguridad y el funcionamiento de la justicia, haciendo de nexo entre la demanda social, la vocación de servicio de sus integrantes y los temas de interés de sus donantes.

La principal fuente de financiación del CELS es la Ford Foundation, la segunda organización filantrópica de Estados Unidos por el volumen de ayudas que maneja y con un importante programa para fortalecer los derechos humanos en América Latina. Además, entre sus principales donantes están la Unión Europea, la Fundación Oak (una ONG global con sedes en Londres, Ginebra y con base en Carolina del Norte, Estados Unidos), el Sigrid Rausing Trust (Suecia), la Fundación Heinrich Böll Cono Sur (con base en
Alemania), Open Society Foundations (OSF, la ONG de George Soros) y el Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura. No recibe fondos del gobierno nacional, excepto a través de convocatorias académicas concursadas, como la que le permitió suscribir un acuerdo con el Ministerio de Salud de la Nación a través del programa de becas Carrillo-Oñativia. El CELS también cuenta con donantes particulares. Hoy tiene unos sesenta y cinco empleados, la mayoría de ellos full time. Su presupuesto anual para el año 2014 fue de casi 2,6 millones de dólares, según su último balance.

La embajada estadounidense toma los informes del CELS como fuente principal para elaborar sus informes
anuales sobre derechos humanos para el gobierno norteamericano. El CELS es la pata local de una importante red internacional de organismos de derechos humanos, cuyos referentes principales son Amnistía Internacional, con sede en Londres, y Human Rights Watch, con sede en Nueva York. A la vez, la institución argentina está a la vanguardia de una tendencia global hacia la descentralización de esa red para democratizar su agenda y establecer nuevas alianzas en lo que se dio en llamar “marcos de cooperación Sur-Sur”.

La historia del CELS está atravesada por los debates que fueron marcando el camino de las organizaciones de derechos humanos, desde la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) hasta el apoyo al gobierno de los Kirchner, pasando por el punto final de Alfonsín y los indultos de Menem. La relación con los distintos partidos políticos y gobiernos, la aceptación de las reparaciones económicas a familiares de las víctimas de la dictadura, la distancia con las organizaciones armadas mientras existieron, las coincidencias y diferencias con los demás organismos de derechos humanos y el modelo estadounidense de ONG de derechos humanos adoptado por Mignone (encarnado por profesionales hiperformados) y continuado por sus sucesores, la simbiosis con la figura de Verbitsky.

¿Y por qué llegamos nosotros a esta historia? Porque la vivimos, porque la mamamos desde chicos y porque la fuimos a buscar. Pero también porque nos encontró. En 2008 el CELS nos había contratado para que escribiéramos su historia oficial. A insistencia de los representantes de la institución, convenimos que ellos iban a tener la edición final del libro pero nos reservamos el derecho a no firmarlo.

Nos dieron un cronograma, una guía temática, una lista de libros y documentos que debíamos incorporar en nuestro texto, así como una lista de personas que debíamos entrevistar. Cumplimos en tiempo y forma con lo pedido, pero nos echaron después de entregar el tercer capítulo. Nos hicieron saber que no entendíamos los debates principales del movimiento de derechos humanos, que no estábamos familiarizados con la literatura básica y que, en general, no estábamos a la altura de la tarea encomendada.

El golpe fue duro. Veníamos de trabajar en el Washington Post, en Radio France Internationale, en La Nación, Clarín, Perfil, Página/12. Habíamos editado publicaciones para Poder Ciudadano, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y la Fundación Síntesis. Acabábamos de terminar un libro para la Fundación Ford sobre los organismos de derechos humanos que financia esa institución en América Latina. Nunca nos había pasado algo así.

Tocados en nuestro orgullo, pedimos otra oportunidad. Hicimos autocrítica delante del director ejecutivo, prometimos mejorar, propusimos duplicar nuestros esfuerzos, ofrecimos internarnos en los pasillos de CELS durante el tiempo que hiciera falta, sin costo adicional para la institución, hasta salir de nuestra ignorancia. Pero no hubo caso.

“Yo quiero que esto termine bien, que puedas seguir escribiendo artículos sobre el CELS y que podamos tomarnos una cerveza”, le dijo a uno de nosotros el director ejecutivo. “La única manera de que podamos seguir tomando cervezas es hacer el libro”, se le contestó, pero él se mantuvo irreductible en su posición. Cuando le dijimos que por supuesto que íbamos a seguir, con o sin apoyo del CELS, porque nadie era dueño de nuestras palabras y mucho menos de nuestros silencios, el director ejecutivo se mostró sorprendido. “¿En serio quieren seguir? Dejame ver, no creo que haya problema.” Como no había más nada para hablar, nos despedimos. Ese mismo día uno de nosotros llamó a un abogado y politólogo que conocía muy bien a la institución y a su gente para contarle la triste noticia. “No te preocupes, no te calientes —consoló—. A veces esta gente del CELS se cree que mea agua bendita.”

La experiencia nos sirvió para entender un poco mejor al sujeto de nuestra observación. Aprendimos que la mayor fortaleza del CELS es, a la vez, su mayor debilidad. Como suele pasar con la gente brillante, exitosa y trabajadora, quieren todo y creen que todo lo pueden. Así, quieren y creen que pueden ser juez y parte en los procesos legales y políticos por las violaciones a los derechos humanos en la Argentina; quieren y creen que pueden hacer política y a la vez defender los derechos humanos, pero sin politizar la defensa de los derechos humanos; quieren y creen que pueden cambiar las reglas de la democracia pero dentro de
las reglas de la democracia. Y muchas veces lo consiguen.

¿Y qué querían de nosotros? ¿Qué fue lo que no les supimos dar? Querían una enciclopedia, un inventario
que comprendiera todas las acciones que había realizado el CELS, quiénes habían sido sus cultores y ejecutores, y cuáles habían sido los resultados, más los debates internos y con los demás organismos, las discusiones, los fundamentos que las sostenían y la bibliografía en la que se apoyaban. Querían algo positivo, claro, y con una postura ideológica definida. Algo no necesariamente masivo, un trabajo más bien académico, con citas al pie de página, con tapa dura quizá, algo que pudieran lucir orgullosos en sus bibliotecas y regalar a sus financistas.

En otras palabras, querían un Verbitsky. Querían algo parecido a sus tres tomos sobre los doscientos años de la historia de la Iglesia Católica argentina, pero sobre los treinta años del CELS. Y todo bien con el estilo Verbitsky. Pero nosotros queríamos contar una historia más simple y a la vez más contradictoria, más dramática y a la vez más divertida, protagonizada por personas, no por mártires o
héroes o expedientes.

Cuando uno de nosotros le explicó esto a Verbitsky tres días después de ser echados, él se sonrió. “Supongo que no servimos como escribas”, se le dijo. “Tenés razón, en eso nos equivocamos”, contestó. En ese encuentro, que tuvo lugar en su departamento, Verbitsky aseguró que él no había tenido nada que ver con la decisión del CELS de prescindir de nuestros servicios. A su vez, se le dijo que esa decisión, por muy dolorosa que nos había parecido, terminaba siendo una bendición, porque nos liberaba de ataduras
institucionales y nos permitía salir a buscar la historia a nuestra manera, con personajes, temas, tiempos y estilos elegidos por nosotros. Y que por respeto al CELS y a nosotros mismos, el libro lo íbamos a hacer. En ese momento a Verbitsky la idea mucho no le gustó. “Entonces va a haber dos libros, no sé si va a ser bueno eso”, objetó, recordándonos que el CELS pensaba seguir adelante con su libro institucional, con otros autores, proyecto que finalmente quedó trunco. “El CELS se merece dos, tres, cuatro y mil
libros también”, se le respondió.

A los tres meses, después de que retomáramos nuestra primera entrevista, el director ejecutivo nos escribió diciendo que el libro era “inconveniente” para el CELS y que si queríamos escribirlo, teníamos que devolverle lo que nos habían pagado y cierto material “no público” del CELS que supuestamente nos habían confiado. Contestamos con alguna ironía, dejando en claro que los reclamos nos parecían absurdos y particularmente abusivos para una institución que defiende la libertad de expresión, para ratificar nuestra
intención de seguir adelante.

De a poco fuimos abriendo puertas y encontrando cómplices, tanto adentro como afuera del CELS, que nos contaron historias que a nosotros nos parecían interesantes, historias de héroes y villanos, sí, pero sobre todo de seres humanos. De seres sensibles, inteligentes, comprometidos, desafiantes, estudiosos, ingeniosos, militantes, arrogantes, cabrones, ambiciosos, desconfiados, seductores y seducidos. Dejamos para casi el final las entrevistas con Verbitsky y el director ejecutivo. Ambos fueron muy generosos con su tiempo y su
disposición a contestar todo lo que les quisimos preguntar.

La historia del CELS, dijimos, está atravesada por los debates que marcaron las distintas etapas de la historia del movimiento por los derechos humanos en la Argentina. También está marcada por los sucesivos relatos de esa historia.

Primero, el relato de las “víctimas inocentes” de la era alfonsinista. La historia de las monjas, los catequistas y la turista sueca que no tenían nada que ver con la violencia y de repente desaparecieron. La de los chicos de la secundaria que eran “chupados” por reclamar un boleto estudiantil. En ese momento, con los militares todavía poderosos y la joven democracia acechada por intentos golpistas, estas historias edulcoradas parecían ser las únicas que la sociedad estaba dispuesta a aceptar.

Luego, a medida que los militares fueron perdiendo recursos e influencia, el relato empezó a cambiar. Con el
endurecimiento del discurso de Hebe de Bonafini primero y después con la publicación de la trilogía La voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós, surgió a fines de los ochenta y principios de los noventa la narrativa de “los jóvenes idealistas que dieron la vida por un país mejor”. Ya no eran meras víctimas pasivas sino militantes de armas tomar, valientes, generosos, comprometidos, que dieron todo y hasta lo que no tenían para seguir el sueño de utopías marcado a sangre y fuego por el Che Guevara.

Después, con la reapertura de los juicios, con cientos de represores en la cárcel, con plazas llenas el Día de la Memoria, con nietos emblemáticos recuperados, otro relato fue posible. Abrieron el camino la denuncia ética del filósofo y ex montonero Oscar del Barco y el diálogo público entre el politólogo y ex montonero Héctor Leis y la referente política y madre de Plaza de Mayo Graciela Fernández Meijide.

Sin caer en la trampa de los dos demonios, ahora podemos decir que además de víctimas inocentes, además de jóvenes idealistas, que muchos lo fueron, también muchos fueron ególatras, violentos y egoístas con sus familias, a las que pusieron en riesgo e hicieron sufrir. Que se alzaron en armas no sólo contra una dictadura, sino que también antes lo hicieron contra una democracia. Una democracia con paritarias, aguinaldo y salario mínimo, entre otras garantías que bastante había costado conquistar.

Ahora podemos y debemos decir también que muchos de esos jóvenes de los setenta, por responsabilidad individual o colectiva, fueron y son asesinos. Mataron y aplaudieron la muerte de personas desarmadas. Y que muchos no se hacen cargo y otros tantos ni siquiera se arrepintieron. Y que algunos hoy ocupan lugares en el Estado y ONG, desde donde juzgan la actuación que tuvieron otros en aquella época tan terrible y sangrienta. En ese contexto, no deja de ser una paradoja que un ex guerrillero que nunca habló de sus acciones armadas en una organización que atacó a civiles, un ex montonero que nunca nombró a sus víctimas y —que se sepa— nunca les pidió perdón, hoy ocupe la presidencia del CELS.

Más allá de que a las fuerzas del Estado como tales les cupieron responsabilidades mayores y que los crímenes paraestatales fueron mucho más aberrantes y masivos, no deja de ser llamativo que este tema, el de la contribución de las organizaciones armadas a la violencia en los setenta, nunca haya sido siquiera mencionado, no ya debatido, en ninguna reunión o asamblea del CELS. Para nosotros es una clara señal de que esta historia no se terminó, de que no se terminó de contar, de que sigue enterrada a la vuelta de la esquina junto con la identidad de los nietos que faltan recuperar y demás secretos que nunca soltaron los desaparecedores.

Por eso es una historia incompleta. Por eso y porque no entrevistamos a todas la personas del CELS, ni contamos todas y cada una de sus muchas y decisivas contribuciones al proceso de verdad y justicia y al fortalecimiento de la democracia. Hay personas muy reconocidas que trabajaron mucho y bien en el CELS y que merecían estar en este libro, pero ni siquiera las nombramos. Tal vez decimos cosas que no tendríamos que decir y somos injustos y estamos equivocados. En ese caso, pedimos perdón. Pero es nuestro aporte limitado, nuestra historia chiquita, nuestro aprendizaje incompleto.

Este es nuestro homenaje al CELS y a quienes desde el CELS contribuyeron a mejorar nuestro país.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Lilita en Politileaks - Por Santiago O´Donnell











Lilita Carrio también tuvo su paso por la embajada. Fue en agosto del 2006, cuando fue a presentarse como candidata presidencial para la elección del año siguiente, en la que saldría segunda detrás de Cristina con más del 24 por ciento de los votos. Carrió le dijo a los diplomáticos estadounidenses que algún día gobernaría el país con su partido ARI, hoy desaparecido. En su charla con la embajada la dirigente de la Coalición Cívica dijo que le encanta Bachelet pero no así Lula, a quien tildó de carente de visión estratégica. También advirtió que el gobierno argentino tenía negocios sucios con el venezolano a través del ministro de Planificación Julio De Vido, y que Néstor Kirchner estaba fascinado Estados Unidos aunque sólo conocía Nueva York.

Con respecto a la política local, Carrió opinaba que el apoyo popular del que gozaba Kirchner en ese entonces era superficial y que su gobierno podía caer en cualquier momento, por lo que la oposición debía estar preparada para gobernar.

El autor del cable le reconoce el entonces liderazgo de la oposición de centroizquierda y destaca que es una de las pocas figuras políticas argentinas que se preocupa por la democracia y las instituciones. Pero también señala que no se ha ganado la confianza de la población para ocupar altos cargos ejecutivos y que al parecer a Carrió le cuesta bajar de sus grandes ideas un plan concreto y realizable para gobernar el país. Así arranca el cable del 8 de septiembre del 2006:

El 24 de agosto, funcionarios de la embajada se reunieron con la líder opositora de centro-izquierda Elisa Carrió , quien dio su punto de vista de la situación política actual en Argentina. Elisa Carrió comenzó la discusión con su análisis de la política exterior del presidente Kirchner. Argumentó que dicha política estuvo marcada por un estilo de confrontación y por una relación peligrosa con el presidente venezolano Hugo Chávez. En una admisión sorprendente, Carrió dijo que la relación de Kirchner con el gobierno de Estados Unidos es lo único que está moderando la alianza de Kirchner con Chávez. Carrió lamentó lo que en sus palabras sería una falta de visión estratégica de Brasil, alabó a la presidenta de Chile Bachelet, e instó a los EE.UU. a hacer todo lo posible para asegurarse de que el presidente García tiene éxito en Perú para evitar "otro Chávez".

En cuanto a la política interna, Elisa Carrió sostuvo que el presidente Kirchner probablemente ganará la reelección en 2007, pero que el gobierno de Kirchner será un fracaso en el largo plazo. Carrió argumentó que la oposición tenía que estar lista para asumir el poder cuando Kirchner caiga y dijo que las alianzas de oposición fueron funcionales a la necesidad de los Kirchner de cooptar nuevos apoyos. Preguntado por el futuro de su antiguo partido, la Unión Cívica Radical (UCR), dijo que el partido se moría. Carrió dijo que mantenía buenas relaciones con los líderes de Propuesta Republicana (PRO) Maurcio Macri y Ricardo López Murphy, pero no estaba de acuerdo con su visión para resolver el problema de la delincuencia del país. En cuanto Al ARI y a su propio futuro, dijo que era bueno para ella se haya apartado de la dirección del partido y expresó su confianza en que ella y ARI eventualmente gobernarían el país. Carrió también lamentó debilidad de las instituciones de la Argentina y la falta de debates inteligentes en el Congreso de la Nación.

A continuación el cable nombra algunos antecedentes de Carrió como su quinto puesto en las elecciones del 2003. El párrafo incluye una opinión negativa del entonces legislador del ARI, hoy Radical K, Fernando Cantero.

El Encargado de Política de la embajada se reunió el 23 de agosto con Fernando Cantero, el líder del bloque del ARI en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, quien criticó duramente las tendencias autoritarias de Carrió y su incapacidad para explicarle a los fieles de su partido sus reuniones con los políticos de derecha Ricardo López Murphy y Patricia Bullrich.

Con respecto al estilo confrontativo de Kirchner, Carrió enumeró conflictos en Perú, Paraguay y Uruguay, pero sin entrar en detalles.

"Kirchner se pelea con todo el mundo en la región. Estuvo mal cuando le hizo un desaire al presidente peruano García al no asistir a su toma de posesión. Kirchner también ha creado conflictos con Uruguay y Paraguay." Carrió atribuyó estilo de confrontación de Kirchner al estilo insular de la Patagonia "El ve al mundo exterior como un enemigo. Tiene poca comprensión del ancho mundo que lo rodea."

Tampoco entró en detalles sobre los negocios de De Vido en Venezuela, pero los vinculó con el peligro de que Argentina sea arrastrada al conflicto de Medio Oriente.

Carrió argumentó que la relación de Kirchner con Chávez se basa principalmente en negocios corruptos gestionados por el ministro de Planificación Julio De Vido, y advirtió que dicha relación conllevaba consigo graves peligros, ya que podría sacar a la Argentina en el conflicto de Medio Oriente debido a las estrechas relaciones de Chávez con Irán. "Kirchner puede disentir públicamente con Chávez sobre ciertos temas, pero eso nunca va a afectar a los negocios que él y De Vido tiene con Chávez.” Pero para Carrió , la relación con Venezuela es arriesgada. "Estados Unidos está profundamente involucrado en el conflicto de Medio Oriente y Europa no puede evitarlo. América Latina debe evitar quedar involucrada en el conflicto. Pero la relación de Chávez con Irán es peligrosa y podría arrastrar a la Argentina al conflicto".

A continuación Carrió pronunció la definición que más llamó la atención de la embajada: que Néstor adoraba a los Estados Unidos.

En una admisión sorprendente, Carrió dijo que la relación de Kirchner con el gobierno de Estados Unidos es lo único que está moderando la alianza de Kirchner con Chávez. Para Carrió , hay límites a lo que Kirchner está dispuesto a hacer con Chávez porque Kirchner no quiere un conflicto serio con Estados Unidos. "Kirchner nunca buscará un serio conflicto con los Estados Unidos. Está fascinado con los EE.UU., aunque sólo conoce Nueva York."

Como para agregarle un poco de pimienta al asunto, Carrió opinó que el auge de Chávez en la región se debía a la “falta de visión estratégica” del gobierno brasilero de Lula. Si su opinión sobre la política exterior de Lula es al menos discutible, su aseveración de que Humala se convertiría en otro Chávez resultó ser, si no un error de apreciación, al menos un pronóstico fallido.

Carrió argumentó que la falta de visión estratégica y la debilidad de Brasil en la región han permitido que Chávez para gane influencia, situación que se ve agravada por la alianza entre Kirchner y Chávez. Reconoció que muchas personas opinan que la situación va a mejorar después de que el presidente brasileño Lula gane la reelección, pero ella no era optimista. Dijo que se sientre identificada en muchas cosas con la presidenta de Chile Bachelet y piensa que la gestión de Bachelet será exitosa Bachelet sería un éxito. Carrió sostuvo Ollanta Humala será otro Chávez si asume el poder en Perú por un fracaso del presidente García.

Habiendo pasado revista a la agenda internacional, Carrió pasó a la política local. En su análisis, que no incluye a Cristina, da por hecho que Néstor Kirchner se postularía a la reelección en el 2007, cosa que no ocurrió. Fiel a su estilo, pronosticó que el gobierno de los Kirchner “caerá rápidamente cuando llegue la próxima crisis.”

Elisa Carrió sostuvo que el presidente Kirchner probablemente ganará la reelección en 2007, pero que el gobierno de Kirchner fracasá en el largo plazo. Carrió dijo que a pesar de la aparente fuerza política de Kirchner, el apoyo que recibe es superficial. "Kirchner es un mal extendido, pero sólo tiene tres centímetros de profundidad. A diferencia de Alfonsín y Menem, Kirchner carece de carisma, y nadie siente un gran amor por él. Incluso sus más cercanos colaboradores preferirían no estar junto a él. Kirchner no tiene ningún partido político real, ya que la estructura del Partido Justicialista se le ha ido. Además, desde la crisis, a la Argentina le viene faltando la solidaridad política corporativa necesaria para apoyar a un presidente en crisis. Cuando la próxima crisis golpée, Kirchner podría caer muy rápidamente.
Después de analizar el kirchnerismo en términos catastróficos, Carrió se mostró sumamente optimista con respecto a su futuro y el de su fuerza política.

Con respecto al ARI y a su propio futuro, dijo que había sido saludable que ella de un paso al costado del liderazgo del partido y se mostró confiada en que ella y su partido eventualmente gobernarán a la Argentina. “Ellos (los dirigentes de ARI) tiene que asumir la responsabilidad. Se han corrido a la izquierda desde que me bajé pero no importa, es parte del proceso de desarrollo. ARI es un partido pequeño, pero un día se van a gobernar el país."

Después de su segundo puesto en el 2007 Carrió volvería a presentarse como candidata a presidenta en el 2011 contra Cristina Kirchner, pero sacaría menos del dos por ciento de los votos. Dos años más tarde saldría segunda en una elección para senadores nacionales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, asegurándose una banca en la Cámara alta y reposicionándose para volver a competir por la presidencia en el 2014. En el cable diplomático Carrió explica que el problema no es que ella no los sepa interpretar los deseos de los votantes, el problema es que los votantes eligen mal por pensar de manera equivocada.

Carrió dijo que las encuestas muestran que la gente la admira, pero que la mayoría nunca votaría por ella. "Yo hablo de la necesidad de un plan de 20 años para cambiar este país, sobre la necesidad de un Pacto de la Moncloa en este país entre el trabajo, los negocios y el gobierno. Los argentinos quieren que alguien les dé una solución a corto plazo y no existen soluciones a corto plazo a los problemas de la Argentina. Las personas tienen que cambiar su forma de pensar".

A la hora de sacar sus propias conclusiones el autor del cable firmado por el Encargado de Negocios Mike Matera no termina de comprar los argumentos de Lilita. Por un lado la elogia por su vocación republicana, pero por el otro la acusa de cierta falta de pragmatismo en su accionar y de claridad para enunciar sus propuestas.

La amplia educación de Elisa Carrió y su experiencia en la política argentina hacen de ella una persona interesante para hablar sobre la situación política del país. También es uno de los pocos líderes políticos argentinos que parece que realmente interesada en la salud de las instituciones democráticas del país. Pero Carrió ha tenido dificultades para explicar cómo se traducen sus amplias propuestas y soluciones a una realidad concreta. Como resultado, las encuestas muestran que a pesar de que a los argentinos en general les gusta el discurso de Carrió y piensan que ella hace una contribución positiva al diálogo en el Congreso, serían reacios a elegirla para un cargo ejecutivo. Su aparente incapacidad para gestionar su propio partido sólo refuerza esta impresión. Carrió tendrá que demostrar sus habilidades de gestión ante el público argentino en los próximos años o correrá el riesgo de entregarle el liderazgo de la oposición a la centro-derecha.