Translate

sábado, 9 de noviembre de 2013

Misiles por cohetes - Por Santiago O´Donnell



Conrado Varotto (foto) no tendrá un nombre muy conocido, pero en términos políticos es una especie de Julio Grondona de la alta tecnología . O sea, el científico más poderoso e influyente de las últimas cuatro décadas. Nacido en Italia, criado en Argentina desde los nueve años, doctorado en física en el Instituto Balseiro de Bariloche, especializado en la universidad de Stanford en Silicon Valley, creó y dirigió entre 1976 y 1991 a la empresa estatal de alta tecnología llamada INVAP, especializada en desarrollo de energía nuclear y proyectos aeroespaciales. Desde 1994 es el director ejecutivo de la CONAE, la agencia que lleva adelante el programa espacial argentino.

En el 2006 Varotto quería construir un cohete. Un cohete que sirviera para poner en órbita los satélites argentinos que el INVAP y la CONAE venían desarrollando y construyendo desde la década del 90. Varotto estaba convencido de que el cohete sería un gran avance, tanto en términos económicos como de soberanía. Con cohete propio, Argentina podría poner en órbita sus satélites sin tener que alquilar cohetes extranjeros lanzados desde plataformas en el exterior. Esto es, sin depender de las prioridades, disponibilidades y precios de terceros países. Sólo diez países en el mundo podían hacer eso y Varotto quería que Argentina ingrese en tan selecto club.
+/- Ver mas...

El plan sonaba bien, pero Varotto tenía un problema. La tecnología que usa un cohete para transportar un satélite es prácticamente la misma que usa un cohete para transportar una bomba. O sea, en términos prácticos, un cohete satelital es casi lo mismo que un misil. Y Argentina le había prometido a Estados Unidos que no iba a construir más tecnología para misiles. Por lo tanto había prometido que no iba a desarrollar cohetes. La promesa argentina de no hacer cohetes “por un tiempo razonable” data de principios de la década del 90, durante las llamadas “relaciones carnales” del gobierno de Carlos Menem, poco antes de que Varotto se hiciera cargo de la CONAE.

Argentina venía de desmantelar el proyecto Cóndor, una colaboración con Irak y Egipto iniciada después de la guerra de las Malvinas para desarrollar un misil de largo alcance. A cambio del desmantelamiento Argentina había sido premiada con el título de “Aliado extra-OTAN”. Además, en lo que se refiere específicamente a los misiles, a partir del desmantelamiento del Cóndor, Argentina pudo acceder en 1993 a un selecto grupo de 34 países aliados a Estados Unidos que comparten membresía en el llamado MTCR, un tratado de no proliferación de misiles balísticos. El MTCR impone limitaciones a la transferencia de tecnología misilística pero también funciona como una especie de certificado de buena conducta en la materia. En abril del 2011 la reunión anual del MTCR se hizo en Buenos Aires.

Sin embargo, Argentina sigue dependiendo de cohetes estadounidenses lanzados desde bases militares de ese país para poner sus satélites en órbita. El último, el satélite argentino Aquarius, fue lanzado en junio del 2011 en un cohete Delta II de la NASA desde la base Vanderburg en Santa Bárbara, California. Al mismo tiempo la CONAE sigue trabajando en su cohete lanzasatélite, el Tronador II. Esta semana un primer prototipo de este cohete fue lanzado desde la base naval de Punta Indio, provincia de Buenos Aires. Pero la fabricación del cohete satelital argentino viene sufriendo sucesivas demoras y postergaciones y en los cálculos más optimistas todavía le faltan dos años más de desarrollo.

Mientras tanto, desde por lo menos el 2009, militares argentinos trabajan abiertamente en la fabricación de un misil de largo alcance. El Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas para la Defensa, CITEDEF, desarrolló y lanzó en 2011 un cohete-misil, el Gradicom 2, que llega a los cien kilómetros de altura. Actualmente el CITEDEF, que depende del ministerio de Defensa, está desarrollando otro cohete, el Orbit, que triplicaría el alcance del Gradicom 2.

Según una serie de cables diplomáticos estadounidenses que van desde el 2006 al 2009, filtrados por la organización Wikileaks, los dos proyectos, el del cohete militar y el cohete satelital, entraron en conflicto y provocaron una pelea interna dentro del gabinete de Cristina Kirchner. Según muestran esos cables, tras un paciente trabajo de ablande por parte de Varotto y otros funcionarios argentinos, y después de superar algunos resquemores iniciales, Washington había aceptado permitir la fabricación del cohete satelital, a cambio de supervisar de cerca su desarrollo.

Los cables señalan que a su vez el gobierno argentino había aceptado los términos exigidos por Estados Unidos para darle luz verde al proyecto. Sin embargo, la aparición de proyectos misilísticos con tecnología francesa, alentados por el ministro de Planificación Julio De Vido y la entonces ministra de Defensa Nilda Garré, así como el desembarco de técnicos militares en el CONAE descolocaron a Varotto ante sus interlocutores estadounidenses. El último cable de la serie muestra a Varotto buscando tomar distancia del proyecto misilístico y a la embajada renovándole el crédito al director de la CONAE, pero claramente preocupada por el doble juego argentino.

La serie arranca con un cable de septiembre del 2006. Todavía no se habla del cohete, pero Estados Unidos acababa de votar en contra de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo para que argentina desarrolle un satélite asociado con Italia. La embajada le comunica a Varotto y a un funcionario de la cancillería argentina que el voto no es en contra de Argentina, sino que parte del convencimiento de Estados Unidos de que los préstamos del BID deben enfocarse en “necesidades más inmediatas de desarrollo”. Varotto contesta que el voto “hará mi vida más difícil,” dando a entender que sería aprovechado por sectores más belicistas o antiestadounidenses dentro del gobierno.

Varotto de la CONAE le dijo a un Funcionario de la Embajada que el voto de EE.UU. “hará mi vida más difícil”. Explicó que, si bien todos los proyectos espaciales de Argentina están diseñados para promover el desarrollo económico y social, este mensaje de desarrollo será ahora más difícil de transmitir a quienes dentro del gobierno argentino determinan el presupuesto de la agencia.

El siguiente cable, de septiembre del 2007, va directo al grano: Varotto quiere fabricar un cohete. El despacho diplomático describe a un Varotto enérgico, determinando y con suficiente experiencia como para hablar de la historia del programa aéreo espacial argentino en términos personales, hablando desde el lugar de un protagonista que ha vivido esas sensaciones. El comienzo del cable es bastante elocuente:

Resumen ----E jefe de la agencia espacial argentina Dr. Conrado Varotto dijo que el desarrollo de un vehículo de lanzamiento espacial es esencial para el programa espacial de Argentina, y que Argentina ha perseguido el desarrollo de esa capacidad durante años de manera transparente. Varotto hizo hincapié en el compromiso de la Argentina con el Régimen de Control de Tecnología de Misilística (MTCR) y expresó su disposición personal para reunirse con funcionarios de Estados Unidos para explicar la posición de Argentina, abordar las preocupaciones de Estados Unidos sobre la dirección del programa espacial de Argentina, y trabajar hacia una solución mutuamente aceptable. Fin del resumen.

El cable describe el tono de Varotto como “agitado” cuando su interlocutor en la embajada de le hablaba de un compromiso que había asumido Argentina de no fabricar cohetes.

Varotto pareció agitado cuando el funcionario de la embajada señaló que desde 1992 Argentina había dado varios reaseguros en el sentido de que no procuraría tecnología autóctona para fabricar vehículos de lanzamiento de al espacio (SLV). Contestó que Argentina tiene un largo historial en la búsqueda de ese desarrollo de forma transparente. Varotto indicó que el primero de esos pasos se tomó en 1994, cuando él mismo le llevó a un miembro del personal de la embajada (el "asesor científico") el borrador del capítulo del Plan Espacial de Argentina que articulaba claramente el deseo de Argentina de desarrollar capacidad SLV. El funcionario de la embajada consultó con sus superiores en Washington y más tarde dijo que el gobierno de Estados Unidos no tenía ningún problema con el documento, según dijo Varotto. Afirmó que esa "garantía" llevó a la firma de un decreto presidencial del Gobierno de Argentina GOA en 1997 que especifica que Argentina debería tener acceso al espacio, lo cual a su vez condujo a sociedades eventualmente abortadas con Lockheed y con Brasil y Ucrania. 

A continuación, según el cable, Varotto argumentó que la promesa argentina había expirado. La promesa, hecha en 1992 consistía en no fabricar cohetes en el “foseeable future” o sea un futuro predecible o inmediato. Y ya habían pasado quince años.

Varotto también señaló que cuando el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Argentina Di Tella aceptó el desmantelamiento del misil Cóndor en la década de 1990 y se comprometió a evitar el desarrollo de SLV, el compromiso era sólo "para el futuro previsible." Varotto sostenía que nada más allá de 5-7 años se podía considerar "previsible". Cuando el funcionario de la embajada le recordó a Varotto que el gobierno de Argentina había reiterado su compromiso en el año 2000, Varotto dijo que el gobierno de Argentina había afirmado entonces que era necesario desarrollar capacidad SLV, y que no ha cambiado su punto de vista. 

Cuatro meses después del planteo de Varotto la embajada contestó en febrero del 2008 con una recomendación al Departamento de Estado para que apruebe el pedido argentino. El autor del cable reconoce que el argumento de Varotto sobre el “futuro previsible” es bastante convincente.

El Gobierno de Argentina entiende que los argumentos sólidos en contra de todos los puntos anteriores existe, pero cree que tiene una carta de triunfo. Es decir, el Gobierno de Argentina cree que debido a que calificó sus garantías al gobierno de Estados Unidos y para ingresar al MTCR con la frase "en el futuro inmediato", en lugar renunciar al desarrollo SLV para siempre, sostiene que esas garantías ya no son válidas. Argentina ha tenido ocho presidentes diferentes desde 1992, argumenta, y no es razonable exigir coherencia en las políticas a través de tantos cambios y durante casi dieciséis años en ausencia de un acuerdo internacional más vinculante. (Comentario: Encontramos considerable mérito en este argumento Fin de Comentario).

El cable, firmado por el entonces embajador Earl Anthony Wayne, concluye que lo mejor para los intereses de Estados Unidos es permitir el desarrollo de un cohete argentino, y a cambio de tener información detallada y control directo sobre su desarrollo y fabricación.

 --Nuestra recomendación: Aprovechar al máximo de la situación— Debido a que no tenemos conocimiento de ninguna información que indique que el programa SLV de Argentina representa un peligro para la no proliferación (de armas de destrucción masiva), y tomando en cuenta los factores citados anteriormente, consideramos que el mejor camino para alcanzar una solución mutuamente aceptable y definitiva a este irritante de larga data sería liberar Argentina de sus compromisos 1992. Como condición, podríamos pedir que Argentina nos informe sobre su programa y lo mantenga abierto al MTCR y/o a expertos que nosotros elijamos, un paso que Varotto ha indicado que el Gobierno de Argentina está dispuesta a dar (aunque Varotto también señaló que los dirigentes políticos de Argentina, probablemente sólo estarán de acuerdo con informes / inspecciones discretos). Convertir las promesas de transparencia de VAROTTO en acciones será un esfuerzo conjunto, en nuestra opinión. Además, tal curso de acción sería interpretado por el Gobierno de Argentina como un gesto de amistad, y sería visto como un reconocimiento y reivindicación de la fuerte vocación de lucha contra la proliferación en Argentina desde la cancelación del programa Cóndor. Lo mejor para todos, sería cerrar este tema sin costos, lo cual nos da poder para intervenir en caso de desarrollos de programas que dan lugar a preocupaciones sobre la proliferación, y demostrar que hablamos en serio cuando decimos que todos los estados deberían poder cosechar los beneficios del espacio con fines pacíficos. WAYNE

El siguiente cable de la serie parte del Departamento de Estado. Dice que Washington acepta el cohete aunque no le guste y está dispuesto a negociar, siempre y cuando Argentina le garantice acceso y poder de supervisión. El despacho de mayo del 2008 contiene una larga descripción del conflicto a partir de la decisión de Argentina en los años ochenta de desarrollar un misil. El cable recuerda que Argentina intentó disimular ese desarrollo misilístico, diciendo que se trataba de un cohete para lanzar satélites, ya que las tecnologías para fabricar uno u otro vehículo son prácticamente idénticas. Ese antecedente hacía que Washington desconfíe de cualquier propuesta para un cohete argentino, señala el cable. Ahora el Departamento de Estado se entera que Varotto y la CONAE están desarrollando un cohete, el Tronador, en la misma fábrica de Falda del Carmen, Córdoba, donde había funcionado la fábrica del Condor II, advertía con preocupación el cable diplomático.

En la década de 1980 / principios de 1990, Argentina participó activamente en el desarrollo del programa de misiles balísticos Cóndor, que claramente tenía la intención de producir misiles militares MTCR Categoría I, incluso para exportar a Egipto e Irak. (NOTA:.. Un sistema de misiles MTCR Categoría I es el que puede transportar una carga útil de por lo menos 500 kg a un alcance de al menos 300 kilometros FIN NOTA) El programa Cóndor generaba una grave preocupación de proliferación de misiles y un irritante importante en nuestra relación bilateral. Esa situación se vio agravada por los intentos de la Argentina de camuflaje - y por lo tanto mantener - el programa Cóndor llamándolo un SLV. El programa de SLV y los misiles balísticos son casi idénticos en diseño, fabricación y funcionamiento. Sus tecnologías son esencialmente intercambiables, y prácticamente no hay tecnologías que apoyan el desarrollo SLV que no faciliten también el desarrollo de misiles balísticos. Cualquier cohete capaz de poner en órbita un satélite también es, por definición, un MTCR Categoría I. También es intrínsecamente capaz de transportar armas de destrucción masiva (WMD) contra objetivos en tierra, y muchos países han cargado con armamento los mismos cohetes que usaron para lanzar satélites.

Al final del cable Washington le indica a la embajada cuáles son los reaseguros necesarios que los diplomáticos deberían exigirle a los funcionarios argentinos para facilitar la aceptación del proyecto para desarrollar el cohete satelital.

En particular, instamos a que su gobierno acceda a consultas anuales sobre la situación del programa SLV de Argentina - y que, cuando sea necesario y apropiado, se discutan posibles importaciones / exportaciones en relación con el programa -, así como la opción de periódicos inspecciones de funcionarios estadounidenses. - Además, nos gustaría pedir que Argentina haga una presentación ante sus socios del MTCR explicitando su intención de desarrollar un programa SLV. También exhortamos a Argentina a describir su programa SLV en su declaración anual ante el Código Internacional de Conducta contra la Proliferación de Misiles Balísticos de La Haya (ICOC). Sabemos que Argentina comparte nuestro compromiso con los esfuerzos internacionales de no proliferación y esperamos seguir cooperando estrechamente con la Argentina en cuestiones de interés mutuo. Esperamos que podamos trabajar juntos para hacer frente al tema SLV tema de una manera satisfactoria para ambas partes. FIN DE PUNTOS DE DISCUSIÓN

Diez días más tarde la embajada le contestó al Departamento de Estado. Informó que continuaba el dialogo con Varotto y que el director de la CONAE había dicho que la decisión de aceptar la propuesta norteamericana lo tomarían la presidenta Cristina Kirchner y sus asesores más cercanos. Existe incertidumbre acerca del desenlace. El cable da cuenta del lanzamiento del cohete Tronador I en Puerto Belgrano, al que fue invitado el delegado científico de la embajada, pero no militares estadounidenses. Varotto dijo que los militares habían sido excluidos del lanzamiento “para que nadie se imagine que el programa SLV tiene un componente militar.” El cable de fines de mayo del 2008 arranca con el siguiente resumen:

El jefe de la agencia espacial de Argentina confía en que eventualmente el Gobierno de Argentina aceptará a la solicitud de una mayor transparencia en el programa de desarrollo de un vehículo de lanzamiento espacial (SLV) de Argentina. Sin embargo, explicó que la decisión será tomada al más alto nivel político, y es probable que el nivel de intrusión de las medidas que proponemos sea objeto de una evaluación. También sospechamos que el gobierno de Argentina le pedirá al gobierno de Estados Unidos que lo libere formalmente de su compromiso de 1992 de no desarrollar un SLV antes de permitir que su programa sea completamente transparente.

Dos meses más tarde, durante una visita a la CONAE del responsable de Educación Ciencia y Tecnología de la embajada el 31 de julio del 2008, Varotto le informó que Argentina aceptaba las precondiciones estadounidenses para avalar el desarrollo del cohete argentino.

Varotto le informó al Funcionario de Educación, Ciencia y Tecnología que el gobierno de Argentina aceptaba todos términos y condiciones que se han establecido. Varotto dijo que, como Director del CONAE, su aprobación era autorizada y vinculante, y que no hacían falta más aprobaciones de otros organismos del gobierno. Varotto pidió que el gobierno de Estados Unidos considere a la CONAE como el interlocutor oficial para todos los temas referidos al programa SLV, y pidió que el gobierno de Estados Unidos canalice toda su comunicación a través de la CONAE. Varotto afirmó que otros organismos del gobierno argentino estarán involucrados en el diálogo bilateral, pero como cabeza de proyecto del programa SLV, la CONAE servirá como foco central del gobierno argentino. 

El Departamento de Estado contestó un mes más tarde que aceptaba la promesa argentina de aceptar que el desarrollo de su cohete sea supervisado por Estados Unidos. EL cable, fechado 3 de septiembre del 2008 instruía a la embajada a transmitir la aceptación del acuerdo por parte de Washington, más algunas precisiones sobre cómo se podría llevar adelante la supervisión.

Se solicita a la Embajada Buenos Aires que transmita lo siguiente al director de la CONAE Varotto y a las autoridades correspondientes de la cancillería argentina: --- Estados Unidos valora y agradece que Argentina acepte ofrecer una total transparencia en su programa SLV, incluidas las consultas anuales sobre el estado del programa y la importaciones / exportaciones vinculadas al programa, además de la opción de las visitas periódicas. ---A Estados Unidos le agradaría recibir un "informe de situación" del programa SLV de Argentina y estaría dispuesta a acoger una reunión a tal efecto en Washington, DC a finales de enero o principios de febrero de 2009. --- Estados Unidos visualiza consultas anuales entre Estados Unidos y Argentina sobre el programa SLV, en reuniones de medio día o de un día, que se celebrarían en una fecha mutuamente convenida cada año y que estas discusiones se llevarían a cabo, ya sea en Washington o en Buenos Aires (el lugar se alternaría). Lo ideal sería que la primera de esas consultas se lleve a cabo en Buenos Aires, entre mayo y julio del 2009.

En enero del 2009 el acuerdo seguía viento en popa. Un cable del Departamento de Estado le pedía a la embajada que contacte a Mariotto para arreglar una presentación en la capital estadounidense del plan argentino para hacer el cohete.

Solicitamos que la Embajada en Buenos Aires transmita al director de la CONAE Varotto y otros funcionarios de Argentina involucrados en el tema, el interés de Estados Unidos en recibir un informe de “estado de situación” del programa SLV argentino, tal como se ha acordado. También le pedimos a la embajada que averigüe si funcionarios argentinos estarían dispuestos a reunirse en Washington DC el 19 o el 20 de febrero, y si prefieren empezar la reunión a las 9:30 de la mañana o a las 2 de la tarde. Como alternativa proponemos el 27 de febrero para la presentación del informe. Si ninguna de esas fechas le sirve al gobierno de Argentina, la embajada le debería pedir a los funcionarios argentinos que propongan fechas alternativas, incluso en marzo. NOTA: Funcionarios estadounidenses no estarán disponibles en la semana del 9 de fe3brero. FIN DE NOTA. Una vez que hayamos acordado una fecha le daremos al gobierno de Argentina una lista de participantes de Estados Unidos para coordinar la logística. 

El ultimo cable de la serie es de diciembre del 2009 y marca un quiebre con los demás. Argentina estaba por lanzar un cohete fabricado por los militares y ya no ocultaba su intención de construir un misil. Varotto trató de explicarle a los norteamericanos que se trataba de un emprendimiento separado del suyo. Destacó que el cohete de los militares funcionaría con combustible sólido (una vez encendido, el motor no se puede apagar) mientras que el suyo funcionaría con combustible líquido. Afirmó taxativamente que él no tiene nada que ver con los militares, pero confesó que fue invitado al lanzamiento. Según dijo Varotto, no aceptó ir al lanzamiento pero le pidió a los militares que prueben un componente del cohete de la CONAE en el cohete militar para ver si funcionaba a gran altitud. Nada de colaboración: apenas una gauchada de los militares, intentó explicar.

Varotto también informó al Consejero de Educación, Ciencia, Tecnología y Salud de la embajada sobre el lanzamiento previsto el 17 de diciembre de un cohete sonda construido por la agencia de investigaciones del Ministerio de Defensa, CITEFA. Señaló que había recibido una invitación de CITEFA para asistir al lanzamiento, que erróneamente se promocionaba como parte del programa SLV. Varotto dijo que había escrito a CITEFA para protestar por esta caracterización y declinar la invitación al lanzamiento. Explicó que la CONAE sólo le había pedido a CITEFA que permita que la CONAE coloque equipos de dirección en el cohete sonda con el fin de probar el equipo a gran altura, nada más. De ninguna manera está cooperando CITEFA con la CONAE en el desarrollo del SLV, subrayó. Varotto estaba preocupado por lo que podría ser percibido como una "militarización" de un programa puramente civil como es el desarrollo del SLV de la CONAE. Reiteró su pleno compromiso con la transparencia y quería asegurarse de que Washington estuviera informado. Creía que CITEFA había entendido mal el alcance de su cooperación con la CONAE. "No tenemos ningún acuerdo por escrito para cooperar con CITEFA en el vehículo de lanzamiento espacial", dijo Varotto ", “y no tiene sentido para nosotros que lo hagamos." Explicó que el SLV está diseñado como un lanzador de combustible líquido, mientras CITEFA solo maneja cohetes de combustible sólido. 

Según el cable, Varotto contó que estaba preocupado porque el ministro de Planificación, Julio De Vido estaba negociando fabricar misiles de corto alcance con la firma francesa Dessault y porque funcionarios de Fabricaciones Militares habían estado visitando el centro espacial en Falda del Carmen como avanzada de un proyecto para fabricar el misil en el mismo lugar donde la CONAE fabricaba el cohete satelital, combinando ambos programas. (Fabricaciones Militares pasaría del ámbito del ministerio de Planificación al de Defensa en junio de 2013). Antes de denunciar la injerencia de De Vido, Varotto pidió a los estadounidenses que no digan nada de lo que estaba por contar:

Tras solicitar confidencialidad, Varotto compartió un problema "grave" que creía que podría afectar al programa SLV de la CONA. Dijo que el fabricante de equipos militares francés militar francés Dassault se había contactado con Fabricaciones Militares (una empresa estatal bajo la esfera del ministro de Planificación De Vido) para explorar la posibilidad de renovar viejos cohetes militares argentinas de combustibles sólidos de corto alcance (30-40 km), para venderlos en la región. Funcionarios de Fabricaciones Militares habían visitado el Centro Espacial de la CONAE en Córdoba, donde el SLV se está desarrollando. Varotto dijo que más tarde se enteró de que el motivo de la visita fue que el Ministerio de Planificación está considerando el uso de algunas de las instalaciones y la maquinaria para la fabricación de cohetes de combustible sólido de la CONAE. 

Varotto les contó a los diplomáticos estadounidenses que para detener la "militarización del proyecto de la CONAE había acudido al entonces canciller Jorge Taiana, ya que en el organigrama del gobierno, la CONAE dependía del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Varotto dijo que se comunicó inmediatamente con el canciller Taiana (el jefe titular del programa espacial de Argentina) para indicar de manera inequívoca que la CONAE se opone totalmente a cualquier uso militar de sus instalaciones. "Esto significaría el fin del programa SLV para la Argentina", subrayó. "Alguien tendría que asumir la responsabilidad por esto".  

 La disputa por independencia de la CONAE había derivado en una interna ministerial entre Taiana, por un lado y De Vido y la entonces Ministra de Defensa Nilda Garre por el otro, Varotto le informó a la embajada.

Si bien parece que al final Dassault decidió negociar con los brasileños en lugar de los argentinos, Varotto dijo que Fabricaciones Militares está considerando llevar adelante su propio proyecto de cohetes de fabricación para el uso de los militares argentinos y para vender a militares en la región. Dijo que el ministro de Planificación, Julio De Vido está impulsando esta idea para reequipar completamente el centro espacial de la CONAE para fabricar cohetes militares. La situación ha escalado en una confrontación entre el Ministro de Relaciones Exteriores Taiana contra el Ministro de Planificación De Vido y la Ministra de Defensa Nilda Garré, dijo Varotto. Añadió que había pedido al canciller Taiana que presente una apelación personal  a la Presidenta. "Es una cuestión existencial para nosotros", dijo, "por eso apelo a la Presidenta." Varotto insistió en que "compartir nuestro centro espacial civil con la fabricación militar significaría el final de nuestro programa de SLV." Hizo hincapié en que la CONAE se opone completamente a que los dos proyectos convivan dentro del mismo centro. Además, dijo, el centro espacial está totalmente centrado en el desarrollo de los propulsores de combustible líquido y no está equipado para la fabricación a gran escala de los cohetes de combustible sólido.

El comentario final del cable firmado por la entonces embajadora Vilma Soccorro Martínez, muestra a un Varotto buscando salvar su “credibilidad” después de haber prometido en reiteradas oportunidades que el cohete que Argentina buscaba desarrollar tenía fines pacíficos. Ahora debía explicar que en Villa María, a 170 kilómetros al sur del centro espacial de Falda del Carmen, los militares argentinos estaban desarrollando otro cohete, pero con fines bélicos. Y además debía convencer a los estadounidenses de que los dos cohetes no tenían nada que ver, a pesar de que los militares hacían un seguimiento in situ del cohete de la CONAE, y la CONAE probaba su instrumental en el cohete de los militares. El cable destaca la relación de años de cooperación entre la CONAE de Varotto y la NASA, la agencia espacial estadounidense. Es en función de esa larga y estrecha relación que el cable finaliza dándole a Varotto el beneficio de la duda.

Comentario: Varotto estaba claramente preocupado por el daño a su credibilidad, e insistió en que se transmita a Washington su compromiso inquebrantable con la plena transparencia. El programa espacial de Argentina implica mucho más que el proyecto SLV, y CONAE ha tenido durante muchos años una cooperación muy productiva con la NASA en el diseño y la construcción de satélites (el más reciente, el SAC-D, será lanzado desde California a finales de 2010.) Varotto no quiere que rumores de un posible uso militar de su centro espacial ponga en peligro la cooperación espacial con los Estados Unidos. Al final, él confía en que CFK mantendrá el enfoque civil de larga data de la investigación espacial y dejará que CONAE mantenga el uso exclusivo de su centro espacial en Córdoba. Fin de comentario. MARTINEZ

Desde entonces, en los papeles, los dos proyectos de cohete avanzan por carriles separados. La CONAE mantuvo el control exclusivo del centro espacial en Falda del Carmen, pero sufrió demoras por problemas presupuestarios mientras el gobierno priorizaba el trabajo de CITEFA, que en julio de 2011 lanzó en La Rioja el cohete Gradicom 2, prototipo de un cohete de "aplicación dual" (militar y civil) que a futuro pueda usarse como misil,  según la explica propia CITEFA, en su página web.

Aunque la finalización  de la filtración de Wikileaks no permite conocer los intercambios más recientes, es razonable suponer que la decisión del gobierno de Cristina Kirchner de reconocer el componente bélico de su programa aeroespacial habría inhibido la colaboración de la NASA con la Argentina. Sin embargo, un mes antes del lanzamiento del Gradicom II la NASA puso en órbita un satélite de observación fabricado por la CONAE.

En noviembre del 2013 el sueño de Varotto  volvió a cobrar impulso. Fue cuando el gobierno transfirió a la CONAE del ámbito de Cancillería al del Ministerio de Planificación, a la vez que duplicaba el presupuesto de la agencia. Con fondos frescos (dos mil millones de pesos presupuestados para los próximos dos años) y liberada del tutelaje del Departamento de Estado, la CONAE retomó el proyecto a toda máquina. Esta semana se probó el primer prototipo del cohete desde la base naval de Punta Indio y se anunció que el Tronador II estaría listo para despegar a fines del 2015.

"El plan Nacional Satelital también incluyó la recuperación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), organismo que había sufrido el desmantelamiento de la década del '90 estableciéndose su pase bajo la esfera del Ministerio de Planeamiento Federal, Inversión Pública y Servicios. Nuestra cartera designó el incremento de su presupuesto para así potenciar su acción de campo", escribió De Vido este domingo en el suplemento especial "Soberanía y desarrollo tecnológico" del diario Página/12.

Los tiempos cambian.  De Vido y los militares ya no representan una amenaza para el cohete de Varotto, ahora son sus salvadores. El 13 de noviembre de 2013  Varotto condujo a un grupo de periodistas en un tour del hangar de la base militar de la Armada donde se hacen los ensayos del el cohete. De Vido también iba a participar, pero su helicóptero no pudo despegar de Buenos Aires por la lluvia.

Los tiempos cambian. Los misiles se disfrazan de cohetes lanza-satélites, después desaparecen, después resurgen los lanza-satélites, después reaparecen los misiles y después se reactivan otra vez los lanza-satélites pero esta vez sin la NASA y con los militares, que ya no disimulan sus planes para hacer misiles.
Todo pasa en el espacio argentino. Todo, menos Varotto.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Drones en América - Por Santiago O`Donnell



Drones por acá, drones por allá. Cada vez más drones. Drones que espían, drones que buchonean, drones que pueden matar. Drones buenos también, drones que estudian volcanes y drones que ayudan con la agricultura. Drones secretos producidos en silencio por empresas privadas y fábricas militares en Argentina, Brasil, Costa Rica o Trinidad y Tobago. Drones en América Latina.

 Aviones no tripulados. Pueden ser del tamaño de una avioneta, o pequeños artefactos que caben dentro de una mochila. Todavía no los vemos, pero se reproducen a ritmo endemoniado. Así, más temprano que tarde formarán parte de nuestro campo visual, como un pájaro o una nube. O, mejor dicho, como una plaga de langostas, ya que los drones son peligrosos, se multiplican rápido y nadie los controla.
+/- Ver mas...

Ayer viernes un grupo de académicos y expertos en derechos humanos presentó el problema ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la sede de ese organismo en Washington D.C. Se trata de la primera audiencia pública que la comisión le dedica a tema. Y eso que desde el 2004, y por orden presidencial, Estados Unidos viene usando drones para realizar ejecuciones extrajudiciales de presuntos terroristas en Pakistán. Desde entonces al menos catorce países del continente americano, además de Estados Unidos, han anunciado programas para contar con drones.

 Pero según un relevamiento de la fundación Socios de Robert F. Kennedy por los Derechos Humanos, la región no está preparada. Salvo en Estados Unidos, Canadá y Brasil, prácticamente no existen leyes ni regulaciones en el continente para controlar el uso de aviones no tripulados. Además, "los programas de drones en Latinoamérica los manejan los ejércitos y sabemos que los ejércitos de la región no tienen buenos antecedentes en lo que hace al respeto por los derechos humanos," explica Santiago Cantón, director de la fundación.

 Cantón está al teléfono desde la capital estadounidense horas antes de prestar testimonio ante la CIDH, la misma entidad que lo tuvo como director ejecutivo durante once años hasta diciembre del 2012. Lo acompañaron en una presentación conjunta Rut Diamint, Profesora de Seguridad Internacional del Departamento de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales Universidad Torcuato Di Tella; Stephan Sonnenberg de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Stanford, y Jay Stanley, coordinador del Proyecto de Privacidad y Tecnología de la Asociación Americana por los Derechos Civiles (ACLU en inglés).

Lo acompañaron también, en un sentido más amplio, la publicación este mes de cuatro informes sobre drones. Dos de esos informes llevan la firma de relatores de Naciones Unidas: Christof Heynes, de Ejecuciones Extrajudiciales, Sumarias o Arbitrarias, y Ben Emmerson de Lucha Antiterrorista y Derechos Humanos. Los otros dos vienen con el sello de reconocidas organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos: Amnistía International y Human Rights Watch. La sociedad civil parece haber despertado toda junta y al mismo tiempo al peligro que acecha desde el cielo.

En el caso de la CIDH, hay dos temas que encara por primera vez esta semana. Uno es el uso de drones en las matanzas extrajudiciales que Estados Unidos realiza en la llamada Guerra al Terrorismo. El otro tema es la propagación descontrolada de tecnología de drones en la región.

Con respecto al primer tema, Estados Unidos es el principal sostén financiero de la CIDH a través de la Organización de Estados Americanos. El poder coercitivo de la CIDH con respecto a su principal patrocinante es muy relativo. Estados Unidos no firmó la llamada Carta de Derechos Humanos y no reconoce a la Corte Interamericana de Derechos Humanos de Costa Rica, donde la CIDH actúa como fiscal. Sin embargo, Estados Unidos forma parte del sistema interamericano como firmante de la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Por lo tanto está al alcance de las medidas cautelares de la CIDH, aunque rara vez las cumpla. La CIDH fue el primer organismo internacional en dictar una medida cautelar en favor de los prisioneros de Guantánamo. Las cárceles en territorio estadounidenses también han recibido numerosas medidas cautelares de CIDH. Cantón dice que hoy día hay más personal de la Fuerza Aérea en Estados Unidos que se está entrenando para manejar drones que para pilotear aviones. "No hay transparencia en el uso de drones en operaciones antiterroristas y existen serias dudas de que esas operaciones respeten el derecho internacional," dice Cantón. "Tampoco queda claro que el argumento de que los drones evitan muertes civiles sea válido. El informe de Amnistía Internacional demuestra que en Pakistán murieron muchos más civiles de los que el gobierno de Estaods Unidos había informado".

Con respecto al segundo tema, el de los drones en América Latina, es muy difícil saber quién los tiene y para qué se usan, dice el experto de la fundación Robert F. Kennedy. "En términos de tecnología, la diferencia es mínima entre un dron que lleva un arma y un dron que lleva un cámara," acota. En América Latina, dice Cantón, hay empresas privadas que fabrican drones, pero no hay ningún control ni información para saber a quién le venden sus productos y tecnología. Podría ser la guerrilla en Colombia, o los cárteles en México, o bandas de delincuentes en el conurbano de cualquier gran ciudad. O patrullas parapoliciales o escuadrones militares. Sin un control efectivo, es sólo cuestión de tiempo.

"Nuestro primer objetivo es plantear el tema, que la CIDH le diga a los estados lo importante que es la transparencia en esto, tomar los recaudos necesarios en el uso de drones para temas de seguridad," dijo el experto. "¿Está bien que se usen drones para filmar protestas? En caso de ser así, ¿debería autorizarlo un juez? Aunque los ejércitos y policías de la región todavía no se usen los drones con armamento, hay un derecho a la privacidad que los estados deben respetar en todo lo que tiene que ver con tareas de vigilancia".

 Cuenta Cantón que no fue fácil juntar datos sobre drones en la región, y que no es mucho lo que pudo averiguar. Pero los datos que juntó impresionan.

Argentina fabrica drones, tanto en instituciones militares como en empresas privadas. Brasil también, y además compra drones de Estados Unidos. Los usa para vigilancia en la frontera y en grandes ciudades. Empresas de ese país fabrican drones desde el 2005. Bolivia acaba de comprarle drones a Brasil para vigilar campos de coca ilegal. Chile tiene drones israelíes que usa para vigilar fronteras. Uruguay acaba de lanzar un programa de drones para tener cobertura en todo el país, para usos agrícolas. Ecuador tiene drones vigilando la frontera con Colombia. Trinidad y Tobago usa drones con cámaras para vigilar el tráfico de drogas. Costa Rica, para estudiar volcanes y Belice para estudios arqueológicos. Colombia utiliza drones estadounidenses contra la guerrilla y México hace lo mismo en su guerra antinarco. En México y Colombia, países en que la lucha "antiterrorista" se ha militarizado, es posible que Estados Unidos haya utilizado drones armados.

 "Se trata de una tecnología nueva, que puede tener aplicaciones maravillosas, pero mal usada puede ser muy peligrosa," dice Cantón. "Por eso hay que empezar a ponerle límites desde el derecho."

sábado, 26 de octubre de 2013

Plásticos, remeras y acorazados - Por Santiago O`Donnell




Dos protestas en Brasil esta semana, ninguna de ellas demasiado numerosa, una en Rio de Janeiro y otra en San Pablo, una que derivó en violencia, otra que no. Dos protestas que en apariencia no tenían nada que ver entre sí,  llevaron a la calle, quizá por primera vez, el debate sobre el avance económico de China en América latina, al visibilizar algunas consecuencias evidentes que, hasta ahora, no se dejaban mostrar.

La de Río ocurrió el lunes pasado alrededor del hotel donde se licitaba el derecho de explotación del 60% del campo de Libra, descubierto en 2010, donde Brasil atesora su mayor reserva de petróleo. La protesta reunió a unos cuatrocientos ecologistas y gremialistas que pedían suspender la licitación  porque para ellos equivalía a la entrega a capitales extranjeros de los recursos naturales de Brasil.
+/- Ver mas...

Algunos manifestantes intentaron sin éxito romper el doble vallado de seguridad custodiado por mil agentes que rodeaba al hotel de Barra de Tijuca donde se hacía la licitación. Cargaron con chapas tirando piedras, la policía respondió con gases y balas de goma que causaron seis heridos. Más allá del encontronazo los organizadores de la licitación la declararon un éxito.

El contrato de explotación fue adjudicado al único ofertante tras un acuerdo cerrado a última hora entre los principales interesados. El consorcio ganador lo integran Petrobras (40%), la petrolera brasilera de capitales mixtos y mayoría estatal, la francesa Total (20%)  y  la anglo-holandesa Shell (20%), ambas de capital privado, y las estatales chinas China National Corporation (10 %) y China National Offshore Oil Corporation (10 %).

Si bien los manifestantes no hicieron diferencias entre los grupos extranjeros, no pocos analistas habían señalado en la semana previa la ausencia de ofertantes estadounidenses en la licitación del mayor campo petrolero descubierto en los últimos 30 años. Los análisis relacionaban las recientes revelaciones de espionaje estadounidense del agente arrepentido Edward Snowden como causante del enfriamiento en la relación bilateral, que desembocó en la cancelación de la visita oficial de la presidenta brasilera Dilma Rousseff a la Casa Blanca el mes pasado.

Entonces el ingreso de China en la licitación petrolera vendría a simbolizar, en un sentido geoestratégico, que en Brasil, y por extensión en Sudamérica, la potencia asiática ha reemplazado a Estados Unidos, como nuevo “socio principal”, o “potencia dominante”,  según la perspectiva centro-periferia que cada uno prefiera.

Algo de eso hay. China ya es el mayor socio comercial de Brasil, habiendo desplazado de ese lugar a Estados Unidos. China es también el principal socio de Chile, Perú y, más recientemente, Uruguay, y el segundo de Argentina detrás de Brasil. Según distintas estimaciones, desde 1990 el comercio entre China y la región creció más del mil por ciento y el intercambio hoy supera holgadamente los 200 mil millones de dólares.

El traspaso de influencia se extiende, claro, al terreno militar, donde a falta de maniobras militares estadounidenses que eran rutinarias en todo el continente en los 90 y hoy se limitan casi exclusivamente al territorio colombiano, Sudamérica se prepara para el desembarco de una flotilla china. Según la agencia oficial China Xinua, en las próximas semanas arribarán a puertos de Brasil, Argentina y Chile el destructor lanzamisiles Lanzhou y la fragata lanzamisiles Liuzhou, ambos parte de la Flota del Mar Meridional de China, así como el barco de abastecimiento Boyanghu, que sirve en la Flota del Mar Oriental de China. Será la primera visita de la Marina china a la Argentina, aclara la agencia.

Al día siguiente de la licitación del campo de Libra, Rousseff salió a contestarle a los manifestantes. En un acto donde firmó la extensión de un programa de asistencia médica, la mandataria brasilera dijo que el 85% de toda la renta que va a ser producida en el campo de Libra va a pertenecer al Estado brasileño y a Petrobras. “Vamos a transformar el petróleo en educación y salud. Con  más desarrollo tendremos más recursos y más reales.”

Al otro día apareció la segunda protesta, la de Sao Paulo. Unos doscientos trabajadores textiles cortaron la calle frente a la Feria China de Sao Paulo para protestar por la pérdida de empleo debido a las importaciones textiles desde China.Las crónicas del miércoles pasado no mencionan ningún incidente y las fotos muestran a algunos manifestantes con máscaras chinas de plástico y kimonos de polyester detrás de carteles de “Fuera China”, marchando frente al centro de convenciones y exposiciones de Anhembí y donde cerca de 500 comerciantes chinos promovían sus productos.

La marcha había sido convocada por un grupo de sindicatos y asociaciones profesionales del sector, que firmaron un comunicado conjunto quejándose del “aumento indiscriminado” de las importaciones del sector desde China, y también India, a pesar de numerosas medidas anti-dumping anunciadas en los últimos años. Los organizadores de la protesta señalaron que desde principios de año el sector textil perdió 55,000 empleos, según un estudio del Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE).

"Estamos lanzando un grito de alerta a la sociedad y al Gobierno brasileño ya que la industria textil de este país, la cuarta mayor del mundo esta siendo atacada violentamente por los productos importados de Asia ", apuntó a la agencia de noticias Efe Fernando Pimentel, de la Asociación Brasileña de Industria Textil (ABIT), durante la manifestación.

Según el comunicado conjunto, en la última década el valor de los textiles importados pasó de 120 millones a 2100 millones de dólares. “No podemos permitir una invasión desenfrenada de productos extranjeros, ya que supone la ruptura de industrias y la pérdida de miles de puestos de trabajo,” agregó el diputado federal Paulo Pereira da Silva, líder de Fuerza Brasil, una de las principales centrales obreras del país, que también firmó el documento de protesta.

Sao Paulo no es la primera ciudad en manifestarse en contra de las importaciones del gigante asiático. El 28 de agosto pasado en Gamarra, el principal centro textil de Lima, Perú, comerciantes montaron una protesta que consistió en cortar el tránsito la quemando ropa importada de China en medio de la calle.

Las protestas contra las importaciones chinas registran un antecedente con las protestas de zapateros españoles por la invasión de zapatos chinos en la década del 90. Pero son todavía manifestaciones aisladas. Por ahora la preocupación por el impacto de las importaciones de Asia en la industria y el empleo de la región se limitan a trabajos académicos y relevamientos sectoriales de asociaciones profesionales.

Por ejemplo, según un informe de la consultora argentina Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), el flujo de productos textiles desde China a Argentina creció del 25,2% en 2008 al 31,5%, frente a una caída de 8,8 puntos de las importaciones provenientes de Brasil. "esta evolución pone en duda la eficacia plena de las restricciones aplicadas a las importaciones desde China," señala la consultora en el informe.

Las dos protestas, la de Río de Janeiro y la de Sao Paulo, son la contracara de la presencia china en sudamérica.

La primera es una presencia glamorosa, es la inyección de grandes capitales para favorecer el desarrollo de Brasil, para que la presidenta pueda financiar proyectos de salud, educación y obra pública, proyectos de desarrollo que en otros tiempos se financiaban con créditos de organismos multilaterales controlados por Estados Unidos y Europa. Es la foto con la presidenta, es el anuncio en el hotel cinco estrellas de Barra de Tijuca con los policías vigilando la playa.

La segunda es una marcha silenciosa de humildes operarios sentados en la vereda de un centro de convenciones, alentados  por los sindicatos y las cámaras empresariales, que buscan salvar a la cuarta industria textil del mundo, nada menos, de una competencia que no puede sostener.  Por la disparidad en el costo de la mano de obra entre uno y otro país, por las prácticas laborales y ambientales en China que en Brasil serían consideradas de explotación, y por la política monetaria de no permitir la apreciación del yuan, la moneda china, para facilitar las exportaciones de ese país. Y no sólo textiles sino también juguetes, calzado, electrodomésticos artículos para el hogar y un largo etcétera, no sólo en Brasil sino en todo Sudamérica, a costa de miles de empleos industriales, por fábricas que cierran y por fábricas que no abren.

Por supuesto que los socios comerciales no siempre se pueden elegir y China e India son responsables por el aumento en el precio de las materias primas que exporta Sudamérica, lo cual trajo bienestar, en mayor o menor medida, a millones de personas durante la última década de crecimiento en la región.

Pero sería un error pensar, como algunos marxistas, que abrirse al dominio comercial de China es prácticamente una declaración de independencia de Estados Unidos y el fin del yugo imperial.

Primero, los intereses de Estados Unidos y Europa en Sudamérica siguen siendo vastos y complejos, con una larga historia y proximidad geográfica que hace difícil que esos vínculos desaparezcan de la noche a la mañana.

Por ejemplo, Estados unidos y Brasil son los dos principales productores de biocombustibles y prácticamente se reparten el mercado mundial. China podrá ser un gran comprador de petróleo y demás commodities, pero Estados Unidos mantiene la delantera en alta tecnología

Segundo, depender comercialmente de un país con mano de obra barata y prácticas comerciales agresivas hacen más difícil el desarrollo de industrias y tecnologías locales con capacidad de competir contra el aluvión de importaciones. Como dijo Rouseff en su visita a la potencia asiática en abril del 2011, China necesita diversificar sus importaciones para incluir no sólo materias primas sino también sus derivados.Sin embargo hasta ahora la tendencia es al revés, ya que China procesa localmente cada vez más productos primarios importados, tanto energéticos como alimentarios.

En Brasil, en Perú, en Chile y Argentina, el avance chino se mide en millones de dólares y se manifiesta en invasiones de ropa y juguetes, en compras millonarias de petróleo, cobre y soja, y en visitas de ferias intinerantes y acorazados lanzamisiles. Llega en silencio, sin reabrir, por ahora, el debate antiimperialista. Pero de a poco la calle empieza a reaccionar.

sábado, 19 de octubre de 2013

GreenPutin - Por Santiago O’Donnell

En la pelicula todo sale muy bien. Con imágenes de alta calidad y música de cello que incita a la aventura, el film empieza con un veterano capitán de barco de la organización ambientalista Greenpeace explicando cómo elige a su tripulación. “Compromiso, tenacidad y determinación” dice con voz rasposa, mientras aparecen imágenes de voluntarios de Greenpeace realizando distintas tareas en el barco. Después se lo ve al capitán en su cabina hablándole a la tripulación reunida allí, explicando los peligros de la misión que están a punto de emprender: el abordaje de una plataforma petrolera de la empresa estatal Gazprom en el mar ártico ruso.

 El capitán advierte sobre el fuerte viento y oleaje del mar ártico que padecerán los botes de goma al aproximarse a la plataforma petrolera previo al abordaje, y el daño que pueden causar los cañones de agua que los defensores de la plataforma seguramente usarán para contrarrestar el accionar de los ambientalistas. El capitán señala que el chorro de agua es tan fuerte que si les pega van a terminar en el agua a 30 metros del bote. Avisa que es posible que los gomones sean perseguidos por otros gomones de la prefectura o la marina rusa y remata: “mi consejo es que maniobren más rápido que ellos y no se dejen atrapar.” 
+/- Ver mas...

Hablándole a la cámara, el capitán explica: “tratamos de presentar el peor escenario posible y hacerlo cuando todavía pueden abandonar la misión, si piensan que no podrán soportarlo.” Volviendo a la reunión con la tripulación, el capitán agrega un último consejo, referido a una posible detención . Mostrando por primera vez su sentido del humor, adereza el consejo legal con dos chistes de los que hoy seguramente estará arrepentido.

 “En caso de ser detenidos, busquen inmediatamente a un abogado o a alguien de su embajada. Pueden decir ‘sin comentarios, sin comentarios hasta hablar con mi abogado´ y cuando hablen con el abogado, éste seguramente les dirá que digan ‘sin comentarios`. (Primer chiste, nadie se ríe). Si nos deportan tendrán que volver a sus países, el país del cual es su pasaporte. Su país paga por esto, Rusia no paga. Si no es posible inmediatamente, entonces serán enviados a una estación especial llamada “campo de filtración”, donde ustedes…serán filtrados. (Segundo chiste, risas de la tripulación). No estarán en prisión pero no se podrán ir hasta que sean deportados.”

 La película sigue con un ambientalista de barba, anteojos y gorrita sentado junto al capitán, explicando por qué la extracción petrolera en el ártico es nociva para el planeta y sus animales. La película no nombra a ninguno de sus protagonistas: todos somos, todos podemos ser Greenpeace, parece decir.

 El gran final está lleno de acción, con gomones persiguiendo gomones y escaladores colgando de la plataforma petrolera bajo el chorro de los cañones. Mientras, se escucha suave la música del cello y por encima las voces del capitán y el ambientalista denunciando la peligrosidad del uso de cañones de agua en esas circunstancias, y la necesidad de generar un debate en Rusia sobre los riesgos de extraer petróleo cerca del polo norte, respectivamente. “Si las cosas están mal hay que pelear para cambiarlas, y la lucha continúa,” cierra la película el ambientalista de barba, anteojos y gorrita, en un inglés europeo ligeramente acentuado. 

La película es de septiembre de 2012 y en ella todo sale muy bien: los voluntarios consiguen provocar a las autoridades rusas lo suficiente como para generar imágenes que permiten visualizar a los de Greenpeace como heroicos guerreros que luchan por salvar el planeta. El video, a su vez, le permite a Greenpeace recuadar millones de dólares en todo el mundo. Con eso Greenpeace financia más viajes para hacer más películas de voluntarios peleando con distintas autoridades, que a la vez generan más millones de dólares que a la vez permiten mantener activa a una maquinaria propagandística al servicio de la defensa del medio ambiente, o por lo menos de las causas vinculadas al medio ambiente que la organización elige defender.

 En la película todo sale muy bien pero en la vida real no tanto. Este año cuando Greenpeace quiso hacer otro video en la plataforma petrolera polar, el presidente ruso Vladimir Putin los estaba esperando. Se ve que no le había gustado la película del año anterior, esa que mostraba a los orgullosos pioneros de Gazprom como villanos payasescos persiguiendo con torpeza a los románticos aventureros de Greenpeace.

 Entonces Putin dio la orden. En cuanto un voluntario de Greenpeace empiece a escalar la plataforma, que la marina rusa tome posesión del barco ambientalista y meta preso a todos los tripulantes. Así sucedió el 18 de septiembre. Treinta marineros ecologistas presos, incluyendo los argentinos Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi.

 Pero nada de deportación directa o “centros de filtración” como se mostraba en la película. Derecho a la cárcel y con cargos de piratería de hasta 15 años de reclusión. Y a esperar el juicio en una prisión allá, cerca del círculo ártico, con poca calefacción, con problemas de traducción, con cámaras que los filman las 24 horas, en “condiciones inhumanas”, según el abogado de Greenpeace.

 Me permito decir que Putin dio la orden de meter presa a la tripulación de Greenpeace, incluyendo al camarógrafo y al sonidista que viajaban en la expedición, por una simple razón. Es porque es público y notorio que el Kremlin maneja los hilos de la justicia en Rusia y que la palabra de su autocrático presidente es palabra sagrada para los burócratas a cargo de los tribunales.

 Por algo será que todos los pedidos de clemencia para los ambientalistas presos le llegan, no al juez, sino al mismísimo Putin, incluyendo un carta con la firma de once premios Nobel de la Paz enviada anteayer.

 Se trata de una justicia donde tres adolescentes de una banda punk llamada “Pussy Riot” pueden ser condenadas a tres años de cárcel cada una por parodiar a Putin dentro de una catedral ortodoxa. Una justicia donde el principal investigador de la corrupción del gobierno de Putin, el bloguero Alexei Lavalmy, es condenado a cinco años de trabajos forzados por cargos de corrupción a todas luces inventados y de repente, sin mediar explicaciones, su condena cambia por una pena en suspenso. Una justicia que mantiene bajo rejas desde el 2003 al principal rival político de Putin, el ex archimillonario Mikhail Khodorkovsky, bajo sucesivos cargos económicos de difícil comprobación, que se van acumulando a medida que se acerca el vencimiento de sus distintas sentencias. Una justicia, al fin, que mantiene la apariencia de imparcialidad y debido proceso, pero que condena en más del 98 por ciento de los casos en los que le toca actuar.

Por eso hay que ver qué decide Putin. Aunque tiene la costumbre de opinar sobre casos judiciales resonantes, no siempre lo que dice en público es lo mismo que le llega a los jueces. En este caso dijo que los activistas de Greenpeace habían cometido delitos pero no creía que hubieran incurrido en actos de piratería. Sin embargo, fue por ese cargo que fueron procesados los treinta activistas. Traducción para Greenpeace y sus aliados: la pena es negociable.

 Mientras tanto, más allá de la discretas gestiones diplomáticas de los países con ambientalistas presos en Rusia, Greenpeace busca presionar a Putin a través de la opinión pública. Con una campaña urgente de nuevos videos, carteles y protestas en todo mundo, pero esta vez sin las acciones directas más o menos agresivas que suelen alimentar su aparato de propaganda.

 Si fuera una película con final feliz la campaña de Greenpeace haría reflexionar a Putin, quien ordenaría que liberen a los activistas en los próximos días para que vuelvan como próceres a sus respectivos países, generando grandes expectativas para un nuevo asalto a la plataforma de Gazprom el año que viene. Y así se frenaría el calentamiento global y se garantizaría la superviviencia de los osos polares. Ojalá.

 Pero por ahora no hay señales a la vista en esa dirección. El viernes iba a haber una protesta en Moscú para exigir la libertad de los activistas. Putin ni siquiera tuvo que prohibirla. La noche anterior un grupo de encapuchados irrumpió en el local de Greenpeace de la capital rusa. Los encapuchados se robaron la jaula de metal que iba a usar Greenpeace al día siguiente para llamar la atención en Gorky Park con una representación del encarcelamiento de los voluntarios. Al salir de local tuvieron tiempo para tajear las gomas de un auto de los voluntarios.

 Es cierto que algunas protestas son difíciles de digerir. La acción directa, en cuanto lesiona intereses de terceros, sólo se justifica en grupos marginados en situaciones extremas sin alternativas viables para expresarse. Difíclmente Greenpeace, con su nombre engañoso (quiere decir “paz verde”) y su presupuesto millonario, encaje con este criterio.

 Pero hay que reconocerle y agradecerle a Greenpeace que haya desnudado, una vez más, el autoritarismo y personalismo del régimen ruso, que no por nada es dirigido con puño de hierro por un ex agente de la KGB. El recordatorio llega en un buen momento, ya que hace pocas semanas el mismo régimen ruso le dio asilo al informante estadounidense Edward Snowden, según dijo Putin, para defender la libertad de expresión. A no confundir los tantos.

 Si hubiese libertad de expresión en Rusia Lavalmy no habría sido condenado, las Pussy Riot no estarían en Siberia y los voluntarios de Greenpeace saldrían en libertad pagando una multa o a lo sumo una fianza. Lo que hay, como bien sabe Snowden, es libertad para perjudicar a los enemigos o a los rivales de Putin, ya sean rusos o extranjeros, ya sea una agencia de espionaje o un grupo de aventureros.

sábado, 12 de octubre de 2013

Filtraciones - Por Santiago O´Donnell

 The New York Times, que bien puede considerarse el mejor diario del mundo, publicó el jueves pasado un artículo que sin querer desnuda la crisis del periodismo. O, por lo menos, que pone en jaque a uno de los principios sagrados del prestigioso diario.

Esto es, que el buen periodismo, a diferencia de la buena propaganda, informa desde cierta neutralidad. Enseguida, rápido, viene la aclaración: esa neutralidad nunca llega a ser absoluta. La falta de neutralidad es inherente a nuestros ideales y nuestros principios y sobre todo nuestras simpatías. Pero nuestro trabajo, el de periodistas, consiste en registrar los hechos y las noticias de todos los días que quedarán en la historia.
+/- Ver mas...

Entonces, más allá de las columnas de opinión, el periodismo reconoce en la búsqueda de cierta neutralidad, de ciertas reglas de juego, el mejor camino para acercarse a una verdad reconocible. En cuanto a la falta neutralidad, que no podemos ni queremos evitar, se compensa con una ética y una técnica predeterminadas y específicas, reconocidas en un pacto de lectura, más o menos explícito, que se aplica de manera uniforme a todos los temas, todas las fuentes y todas las noticias. Al menos se intenta. Esto es lo que nos enseñaron, y enseñamos, en las escuelas de periodismo.

Pasamos al artículo en cuestión, firmado por Eric Schmitt. Dice que el “topo” Edward Snowden ya había sido investigado por la CIA cuatro años antes de fugarse del país con una computadora llena de secretos. Snowden es un ex agente de inteligencia estadounidense, actualmente exiliado en Rusia, que en los últimos meses filtró información secreta a un diarios, revistas y programas de televisión sobre el espionaje masivo e indiscriminado que Estados Unidos viene desarrollando en todo el mundo, hasta entonces sin el conocimiento de la opinión pública estadounidense o mundial.

El artículo dice que ya en el 2009 sus entonces jefes en la CIA notaron que Snowden andaba en algo raro y que hasta escribieron un informe alertando sobre su conducta. El informe decía que un supervisor lo había sorprendido a Snowden intentando acceder a información secreta y lo había mandado a su casa y alertaba sobre un “abrupto cambio de hábitos” en el proceder del entonces contratista de la CIA. Sin embargo, ese informe nunca circuló entre las distintas agencias de seguridad y por eso Snowden pudo conseguir trabajo en otra agencia, la NSA, de donde se robaría los secretos cuatro años más tarde. Eso informó Schmitt en The New York Times. Hasta ahí todo muy lindo.

Pero tarde o temprano el periodista nos tendrá que decir de dónde sacó la información. En el quinto y sexto párrafos, esto escribe Schmitt:

Voceros de la C.IA., la NSA y el FBI declinaron comentar sobre la naturaleza precisa del alerta y por qué no circuló, citando la investigación en curso sobre las actividades del Sr. Snowden. Media docena de funcionarios de inteligencia, seguridad y del Congreso con conocimiento directo del informe del supervisor fueron contactados para este artículo. 

Todos los funcionarios aceptaron hablar a cambio de mantener el anonimato por la investigación criminal en curso. 

Y acá viene el problema porque, señores, esto es una filtración. Media docena de funcionarios y voceros de agencias de espionaje pasando información secreta al Times. Encima es información incomprobable y que pinta a Snowden como un loquito. Justo lo que esos voceros buscan.

Sin poner un solo nombre, una sola prueba sobre la mesa, pero con el sello de The New York Times, el diario más influyente del mundo, y la firma de un periodista. (El viernes, en el mismo diario, Schmitt publicó una firme desmentida de la CIA diciendo que dicho informe nunca existió. El periodista mantuvo que dos fuentes, ya no seis, le habían contado lo del informe. “No está claro por qué hay una divergencia de opinión” sobre los hechos, escribió Schmitt en su artículo del viernes.)

Filtraciones light, con filtradores oficiales, aprobados desde el poder. Eso se puede hacer en The New York Times, sin que nadie lo cuestione. En cambio filtraciones que demostrarían delitos, violaciones de privacidad y de tratados internacionales, como las de Snowden, son tratadas en el mismo artículo como un peligro para la seguridad nacional, obra de un criminal que "se escapó entre las grietas” de la comunidad de inteligencia estadounidense.

Como dice un lector del artículo en la página web, los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar delitos. Si es delito revelar secretos sobre una "investigación criminal" como la de Snowden , ¿por qué no se castiga a los seis funcionarios que hablaron del tema con el periodista Schmitt?

Es cierto, las filtraciones son más que habituales en el periodismo. Pero lo bizarro de este caso es que se trata de unos funcionarios que filtran información secreta para hacer quedar mal a un tipo por filtrar información secreta.

O sea, The New York Times se presta de tribuna para funcionarios anónimos que extraen datos de manera ilegal de un informe secreto sobre Snowden. Esos mismos funcionarios, sin que se les mueva un pelo, pintan a Snowden como un traficante de información secreta y, por lo tanto, un peligro para Estados Unidos.

Entonces, a riesgo de ser reiterativo,  el gobierno de Estados Unidos recurre a la filtración para denunciar la filtración, y The New York Times le hace el juego, pasando por alto la evidente contradicción. Lejos de buscar un espacio neutral, el diario se deja usar por el gobierno para perseguir a Snowden, descripto en el artículo como presunto criminal con un historial de conductas sospechosas.

Mientras tanto, los nuevos filtradores de secretos de Estado, los perseguidores de Snowden, son presentados por el Times en el mismo artículo como fuentes privilegiadas, merecedoras de la protección del anonimato por ser poseedoras de valiosa información.

Claro, el Times no tiene acceso a los secretos de Snowden, que ha optado por otros medios para propagarlos. Entonces echa mano a lo que hay, a los filtradores profesionales de secretos banales, intrascendentes y de difícil comprobación que pululan en los servicios de inteligencia de todos los países. 

Cuando estas cosas pasan desapercibidas en el diario más reconocido de todo el mundo, el desafío se extiende al periodismo en general y a los principios que gobiernan su forma de comunicar.

Esta bien, sólo se trata de un artículo. Desde el punto de vista del periodista, podemos creer que pecó de ingenuo y se dejó operar. Desde el punto de vista del diario podemos decir que simplemente se trata de un artículo malo o mal ejecutado y que por cada artículo flojo que se le cuela, el  Times publica un montón de artículos muy buenos.

Pero desde el punto de vista del periodismo tradicional, ese que busca reinventarse en medio de una revolución tecnológica, el artículo muestra cómo esas nuevas tecnologías sirven para desnudar los intereses ocultos detrás del mensaje que los medios buscan imponer. El Times no tiene filtraciones de Snowden pero sí del gobierno, entonces le conviene quedar bien con el gobierno y entonces lo ayuda, pero sin avisarle al lector.

Así, el artículo desnuda la imperiosa necesidad de un nuevo pacto de transparencia con el lector, de límites más estrechos y verificables,  que redefinan la función social de los medios dedicados a la difusión de noticias y demás información.

sábado, 5 de octubre de 2013

Cierra Obama - Por Santiago O`Donnell

El cierre del gobierno de Estados Unidos significa que a partir del lunes pasado cientos de miles de empleados públicos en parques, escritorios y dependencias varias de ese país tuvieron que irse a sus casas hasta nuevo aviso, ya que el gobierno suspendió todas sus actividades no esenciales. Eso sí, los militares que se salvaron por una votación de última hora en el Congreso.

Sucedió porque Estados Unidos tiene una deuda pública que se calcula en cerca de 12 billones (millones de millones) de dólares, equivalente al 75 por ciento de su PBI, o sea tres cuartas partes de todo lo que producen los estadounidenses. Esto puede ser malo, muy malo o no tanto.
+/- Ver mas...

Nadie sabe cuánto déficit aguanta Estados Unidos, ya que la demanda de sus bonos del Tesoro parece casi ilimitada. Pero existe un consenso entre los políticos de Washington y la opinión pública de que tener tanto déficit genera desconfianza y demora el crecimiento de la economía. Es lo que dice Obama, es lo que dicen los republicanos con mayoría en la Cámara baja del Congreso.

Sin embargo, salvo por un período de relativa austeridad durante el gobierno de Bill Clinton, el déficit fiscal estadounidense ha venido creciendo desde el New Deal de los años 40 hasta la fecha, tanto por los programas sociales de los demócratas como por las guerras de los republicanos. Año a año el debate se hace más difícil porque los compromisos se alcanzan pateando para más adelante la solución de fondo, a cambio de cláusulas-gatillo que dificultan el próximo acuerdo. Entonces se permite aumentar el déficit a cambio de que sea por última vez, sino se cierra el gobierno.

El año pasado , a causa de otra ley-gatillo, el gobierno estuvo a punto de aplicar de manera automática una serie de recortes militares y gubernamentales que ninguno de los dos partidos políticos quería hacer. Entonces lograron un acuerdo de último momento, pero ese mismo acuerdo estipulaba que de no identificarse nuevos recortes para compensar el nuevo gasto aprobado, entonces cerraría el gobierno. Y se hizo una lista de todas las dependencias “no esenciales”, a las que harían sentir poco menos que inservibles si el acuerdo no se alcanzaba. Y así sucedió, en una situación que no ayuda a ninguno de los dos contrincantes.

Una tercera ley-gatillo, la más peligrosa de todas, es la que vence dentro de dos semanas y que impide pagar compromisos financieros de no mediar un acuerdo para elevar el techo de la deuda, poniendo al país en situación de default.

El problema es que el gobierno y la oposición están enroscados en un falso debate, un juego de suma cero que les impide encontrar un una solución consensuada. Primero hay que sincerar los términos de la discusión. Todos dicen que hay que recortar gastos pero cuando tienen la oportunidad de hacerlo no lo hacen, o no lo hacen del todo porque saben que siempre hay una buena razón para seguir gastando y que el ahorro puede esperar. Antes el tema se podía arreglar con un reparto criterioso de lo que en Washington se conoce como “pork” o grasa de cerdo, esto es, complacer a los congresistas clave con obras públicas en sus distritos para que aflojen en su celo fiscal y le permitan al gobierno otra ronda de gastos. Pero las cláusulas-gatillo obligan a los bandos a redoblar la apuesta en cada batalla presupuestaria y así llegamos al día de hoy, el quinto desde que empezó este cierre de gobierno.

No es la primera vez que sucede algo así. Hubo otro cierre similar en 1996 durante la rebelión fiscal encabezada por Newt Gringrich. Esa vez terminó mal para los republicanos, ya que la opinión pública los responsabilizó por el cierre y Bill Clinton fue fácilmente reelegido. Esta vez los republicanos piensan que la cosa va a ser distinta. Con nuevo líder, Jim Boehner, y en control de la Cámara baja, buscan torcerle el brazo a Obama.

Este año empieza a funcionar, con todos sus millonarios costos, un nuevo programa de salud nacional que se votó en el Congreso y que extiende la cobertura obligatoria a millones de estadounidenses. Es el programa insignia de la presidencia de Obama y la ley que lo regula fue su mayor victoria legislativa. Pero los republicanos dicen que la reforma es muy cara y quieren frenarla. Como perdieron cuando se votó la ley, en marzo del 2010, siendo que Obama entonces tenía mayoría en las dos cámaras, ahora buscan frenar la reforma con la ley de presupuesto.

Entonces usan su mayoría en la Cámara baja para aprobar, con media sanción, presupuestos que incluyen diversas combinaciones de recortes y demoras en el programa de salud de Obama, apodado "Obamacare". Entonces el senado con mayoría demócrata vota en contra y derrota los recortes y las demoras, y todo vuelve empezar. Pasó tres veces en los diez días previos al cierre del gobierno. La última votación en Representantes, a tres horas y veinte minutos del cierre del año fiscal, fue rechazada por el senado a dos horas y media de que venciera el plazo.

Después llegaron las historias humanas de los verdaderos perdedores. Los empleados públicos, para empezar. Siguiendo con millones de jubilados e inversionistas por el desplome de Wall Street, siguiendo con el resto de los estadounidenses por el fuerte desaliento a la economía local, y terminando con la psiquis de un país acostumbrado a mandar en el mundo, ahora al borde de la bancarrota, viendo que los plazos se acortan y ninguna solución aparece en el horizonte.

El problema, hay que decirlo, no es sólo el corset de las cláusulas gatillo, ni el fuerte enfrentamiento partidario en el Capitolio, ni la obsesión de la derecha republicana o "Tea Party"con el programa de salud de Obama, ni la falta de muñeca de Boehner para sacar provecho de su mayoría legislativa parcial. Acá hay un problema con Obama.

O sincera su discurso y dice que no es momento de ahorrar, o presenta un presupuesto con recortes como piden los republicanos. Un recorte creíble a cambio de no tocar Obamacare. Pero Obama no hace ni una cosa ni la otra. Llama a reuniones inútiles con los líderes de la oposición, echa la culpa a los republicanos y propone iniciar una negociación sin condiciones previas entre representantes de los dos partidos. O sea, nada.

Mientras tanto, los republicanos apuntan a poner en funcionamiento distintas partes del gobierno con propuestas puntuales para distintas oficinas o programas que consideran útiles o populares.Así, en los últimos días aprobaron en la Cámara baja una serie de proyectos de ley, el primero para reactivar el Instituto Nacional de Salud, el programa de Parques Nacionales y servicios básicos en Washington D.C.;el segundo para devolverle el salario a la Guardia Nacional y sus reservistas y los beneficios a los veteranos de guerra; el tercero para reactivar la agencia de emergencias federales, FEMA, y un programa alimentario federal para chicos pobres llamado WIC. Todos esos proyectos de ley murieron en el Senado, donde el líder de bancada, Harry Ried, advirtió que la cámara alta no aprobará ninguna partida presupuestaria hasta que no se considere un plan de gasto en su totalidad. O sea, nada.

Las agujas del reloj siguen volando. Cada día que pasa con el gobierno cerrado, el país pierde millones de dólares y desanima a millones de personas. Falta, nada, dos semanas para que venza el plazo para evitar el default de Estados Unidos. Obama necesita reducir drásticamente su presupuesto, o que le autoricen subir el techo de la deuda pública, pero sigue enroscado en un falso debate que necesita sincerar de cara a la sociedad. Si quiere achicar el déficit que lo haga: si no les saca muchos juguetes de guerra, los republicanos lo van a apoyar. Pero si no quiere achicar la deuda porque tiene otras prioridades o no cree demasiado en la ortodoxia económica, entonces que lo diga y que asuma los costos y las consecuencias. Porque esta vez la posición de los republicanos es bastante transparente.

Es él, Obama, quien debe fijar una pocisión clara y ser coherente con su discurso. O sea, hablar menos sobre lo que no va a permitir y más sobre lo que piensa hacer para evitarlo.

sábado, 28 de septiembre de 2013

ONU show - Por Santiago O´Donnell

Tuvimos esta semana la Asamblea General de las Naciones Unidas, una especie de mundial de presidentes que se juega todos los años en Nueva York. Es la única cita a la que acuden todos los presidentes y en la que todos hablan, uno por uno, en discursos uniformes para la televisión, en un imponente salón de audiencias, dentro del icónico rascacielos de la ONU en el sureste de Manhattan, sobre el East River mirando a Queens.

El juego mezcla diplomacia, marketing y relaciones públicas. Alrededor del discurso en la Asamblea suceden reuniones bilaterales, firmas de tratados, encuentros casuales, plantones, ninguneadas, conferencias de prensa, doctorados honorarios en universidades, entrevistas en cadenas de televisión, seminarios abiertos al público, sesiones en estricto off-the-record, propuestas formales y borradores de propuestas, hoteles seis estrellas, traslados en helicóptero y visitas guiadas a las iglesias más pobres de Harlem. Audios, videos, fotos y palabras escritas para todos los idiomas e ideologías. Imágenes, relatos, historias y coreografías de los más poderosos, pintorescos y rebeldes líderes mundiales, todos juntos y en descarnada competencia por la atención de una audiencia global.
+/- Ver mas...

Este año, como casi siempre sucedió desde el fin de la Guerra Fría, volvió a ganar un clásico: el enfrentamiento Islam-Occidente, con Estados Unidos e Irán como principales protagonistas de un culebrón de acercamientos y distanciamientos que se suceden al compás de la irrupción y desenlace de distintos conflictos laterales, como pasa ahora con la guerra civil siria. Hubo otras historias, claro, en Nueva York. A nivel regional, por ejemplo, Dilma llevó su queja por el espionaje estadounidense y reiteró su reclamo por un asiento en el consejo permanente de la ONU para Brasil, Cristina cargó contra los fondos buitre, Evo chicaneó a Piñera por la salida al mar y Pepe Mujica dijo “nuestro mundo necesita menos organismos mundiales, que sirven más a las cadenas hoteleras, y más humanidad y ciencia.” Pero salvo con sus respectivas audiencias cautivas, ningún latinoamericano movió el amperímetro.

Como viene pasando en las últimas asambleas, la historia dominante fue la del líder islámico en el centro del capitalismo. ¿Cómo se ve bajo las luces, marquesinas y carteles publicitarios de la Gran Manzana? ¿Es informal y amigable o sobrio y distante? ¿Está cómodo o está enojado? ¿Vino a pelearse o a arreglarse? ¿Vino a ganarse a los estadounidenses o enfrentarlos para hacer puntos con los iraníes que lo miran por tevé?

Este año la zaga tuvo galán nuevo y final hollywoodense. Hizo su estreno en la asamblea el nuevo presidente iraní, Hasan Rohani, elegido en junio con el mandato de ampliar los derechos ciudadanos en Irán y mejorar las relaciones con Occidente. En Nueva York lo esperaba una agenda acorde con la ocasión: discursos en el Council for Foreign Affairs y la Asia Society, pieza editorial en el Washington Post, entrevistas con las cadenas NBC y CNN y un mano a mano con Charlie Rose en la televisión pública, PBS. También lo esperaba Obama ,el otro protagonista, el más conocido, el que juega de local. Un presidente demócrata ni paloma ni halcón, más bien pragmático, que venía golpeado por un escándalo de espionaje a sus propios aliados y que acababa de echarse atrás en su intención de bombardear al principal aliado de Irán, Siria, por haber usado armas químicas en su guerra civil.

Las expectativa se venía armando desde antes del comienzo de la Asamblea. Se sabía que en la víspera Obama y Rohani habían intercambiado cartas personales privadas. Si bien el contenido completo de las cartas no se había dado a conocer, desde ambos lados se había filtrado que ambos líderes habían coincidido en que que valía la pena resolver el principal obstáculo en la relación. Esto es, la falta de controles sobre el programa nuclear iraní y la subsecuente imposición de duras sanciones económicas de Naciones Unidas, en particular la imposibilidad de hacer transacciones financieras a través del sistema internacional SWIFT. En sus discursos ante la Asamblea, tanto Obama como Rohani reiteraron que estaban dispuestos a negociar en serio. Obama ofreció una reunión mano a mano, pero Rohani contestó que la opinión pública iraní no estaba preparada para ir tan rápido. Entonces acordaron una reunión a nivel de cancilleres y una conversación telefónica entre los dos presidentes que se haría pública, como primeros pasos para alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear.

En paralelo Estados Unidos y Rusia acordaron un calendario y hoja de ruta para el desarme de armas químicas de Siria. Además, a instancias del secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, las potencias convocaron a una conferencia internacional en el marco de Naciones Unidas, para intentar hallar un camino hacia la paz, tras dos años de inacción de la ONU, durante los cuales murieron unos cien mil sirios en la guerra civil. En otro hecho simbólicamente significativo para superar el duelo occidente-islam, el primer ministro palestino Mahmud Abbas dio su primer discurso en la Asamblea como jefe de estado reconocidos por la ONU.

Todas esta noticias hablan de una Asamblea inusualmente efectiva, en la que sus principales operadores lograron pasar del terreno discursivo al de las negociaciones directas y de los acuerdos vinculantes. Pero lo que pasa y se escenifica en la cita anual de Naciones Unidas no es un reflejo fiel de lo que pasa en el mundo, sino más bien un pantallazo de su costado más dramático.

Es cierto que el terrorismo islamista representa hoy la mayor amenaza a la seguridad a nivel mundial, tal como recuerda el sangriento ataque del grupo Al Shabaab esta semana a un shopping de Nairobi, con jihadistas reclutados en Estados Unidos y Europa que dejaron un tendal de muertos en una batalla que duró más de tres días. Sin embargo, cuando hablamos de los grandes conflictos, de las grandes batallas geopolíticas que hoy se libran a nivel mundial, Irán no aparece en primera fila.

En el famoso choque de las civilizaciones que había planteado el ideólogo conservador Samuel Huntington, el desafío a la hegemonía de Occidente surge de la economía, la cultura y el poder de China. Con la reemergencia de una Rusia, la Rusia neo zarista de Putin, que vuelve a ocupar su lugar de tercero en discordia. Más el despertar de India, con Brasil y el bloque latinoamericano, y Sudáfirica post-apartheied como referente de un bloque africano. Y dentro de ese contexto, un lugar importante también para las distintas corrientes islámicas y del mundo árabe,donde la corriente chiíta, liderada desde afuera de Arabia por Teherán, rivaliza con la corriente sunita liderada por Egipto y Arabia Saudita.

Quizá la razón por la que rivalidad no se muestra en el mundial de los presidentes tiene que ver con una estrategia de China. Igual que Irán, China tenia presidente nuevo para estrenar. Xi JingPing, que había asumido en noviembre del año pasado, podría haber sido la gran novedad en Nueva York. Venia de ser acusado por el gobierno de Estados Unidos de permitir que agentes de su gobierno hackeen y espíen las principales empresas tecnológicas estadounidenses. Venía de cargarse a sus rivales internos del Partido Comunista Chino con una serie de juicios por corrupción en las más altas esferas del poder.

Pero esta vez pegó el faltazo. Xi no estuvo en la Asamblea, se quedó en China. Eso sí: mandó un video al comité de Educación de la ONU para elogiar un programa apadrinado por el secretario general,en el que agradece el trabajo realizado desde que el programa se lanzó en el año pasado y que espera continuar este año con la participación de miles de maestros y millones de estudiantes chinos.

Xi también mandó al canciller a dar el discurso en nombre de China. Se trata de recurso habitual, para los jugadores que no participan en este mundial de presidentes por lesión, enfermedad, urgencias políticas en el frente interno o simple decisión táctica. El discurso del canciller chino Wang Yi no llamó demasiado la atención. Más que plantarse como representante de una superpotencia, pareció casi que pedía disculpas por la confusión de haber aparentado una hegemonía que China supuestamente no busca ni ambiciona de ninguna manera.

"Así con China ha disfrutado de una vía rápida al desarrollo a lo largo de los años, alguna gente se preocupan de que China podría repetir el ya transitado camino de un país que inevitablemente se vuelve arrogante y busca hegemonías cuando crecen sus fuerzas y se vuelve poderoso. Por eso han surgido muchas versiones de la 'amenaza china`. Pero lo que ocurrió en el pasado no puede aplicarse indiscriminadamente a la China de hoy. China se va a mantener firme en el camino hacia el desarrollo pacífico." dijo Wang. "Hace cuarenta años en este mismo podio Deng Xiao Ping declaró solemnemente en nombre del gobierno de China que China nunca buscaría la hegemonía mundial. Hoy su declaración permanece nuestro compromiso y nuestra convicción inalterable. China ha honrado y seguirá honrando su promesa de ser una fuerza determinada en mantener la paz mundial."

Alguien habrá estado escuchando, seguramente, al canciller chino. Pero en este ONU show tan lleno de fotos de buenos augurios, las marquesinas lucieron otros nombres y las luces apuntaron en otra dirección.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Dilma no va - por Santiago O´Donnell

No por nada Dilma suspendió su viaje a Estados Unidos. O sea, este martes suspendió (unos dicen canceló, otros dicen postergó) la visita oficial de la presidenta de Brasil a la Casa Blanca. Visita oficial quiere decir el programa completo: cena oficial, reunión a solas con Obama, firma de acuerdos multimillonarios, foto en el Salón Oval, conferencia de prensa conjunta en el Jardín de Rosas. Etc. Etc. Meses o años de diplomacia para conseguirlo. Algo que muy pocos presidentes del mundo están dispuestos a dejar pasar. No puede haber sido una decisión fácil. Dilma había invertido mucho para limar asperezas con Washington, asperezas surgidas durante la presidencia de Lula, por la audacia del ex presidente brasilero, no sólo en la región, donde enfrentó, al principio casi en soledad, el proyecto estadounidense para crear un mercado común interamericano a su medida, sino también en Medio Oriente, donde Lula había forjado una alianza con Turquía para buscar un entendimiento entre israelíes y palestinos, con la venia de Irán y la simpatía de Rusia, pero sin la aprobación de Estados Unidos, irrumpiendo así en las grandes ligas de la política internacional.

Dilma había dado vuelta esa página. Había sacado al canciller de Lula, Celso Amorin, a quien los estadounidenses consideran como poco menos que un enemigo, según revelaron cables diplomáticos filtrados por Wikileaks, y lo había reemplazado con Antonio Patriota, un diplomático abiertamente pro estadounidense. Dilma también archivó la iniciativa de Medio Oriente y suspendió la diplomacia de alto perfil con Irán, al tiempo que mantuvo su apoyo a la posición aperturista de Estados Unidos en la Organización Mundial del Comercio. Dilma había tenido un montón de gestos amistosos hacia Estados Unidos y Estados Unidos había retribuido con la visita del año pasado de Obama y con la invitación oficial para Dilma.
+/- Ver mas...

Todo iba bien entre Dilma y Obama hasta que aparecieron las revelaciones de un ex contratista de la CIA muy bien documentado llamado Edward Snowden, hoy exiliado en Rusia. Snowden mostró muchos documentos que demostraron un espionaje masivo e indiscriminado de la agencia de inteligencia estadounidense NSA y su socia británica GCHQ. A principios del mes pasado Snowden filtró un documento en el cual Brasil aparecía en una lista de 16 países que habían sido espiados por la NSA. Aún sabiendo eso, continuando con los gestos amistosos hacia Estados Unidos, el 9 de julio el (entonces) canciller Patriota anunció formalmente que Brasil había rechazado la solicitud de asilo presentada por Snowden.

Pero el 2 de septiembre la televisión brasilera mostró más documentos de la NSA filtrados por Snowden y la situación se complicó. Los documentos decían, entre otras cosas, que la NSA había espiado a Dilma, incluso que había grabado conversaciones entre ella y sus colaboradores más cercanos. Hasta ahí no digamos que todo bien, pero la visita seguía en pie. Dilma se había quejado en la cumbre del G20 en San Petersburgo y Obama había quedado en contestarle. El tema es que a esa altura ya se sabía que varios líderes del mundo, incluso varios aliados de Estados Unidos, habían sido espiados también. Cada vez que Snowden pelaba un documento saltaba un nombre pesado. El secretario general de la ONU. La canciller de Alemania. El presidente francés. El mandatario de México. Los estadounidenses y sus socios ingleses, con quienes los estadounidenses tercerizaron gran parte de su espionaje para no violar leyes propias, decían que el espionaje que hacían era para combatir el terrorismo. O sea, poco menos que espiaban presidentes extranjeros para cuidarlos, para que no les pase nada. O para que no se hagan los pícaros amigándose con los que ponen bombas y/o con quienes los financian. Antes de partir a San Petersburgo Obama lo había explicado así. “En cuanto a la recolección de inteligencia a nivel internacional, nuestro foco está en el contraterrorismo, armas de destrucción masiva, ciberseguridad, ése es el centro del interés nacional de EE.UU. Le puedo asegurar al público en Europa y el resto del mundo que no andamos husmeando los correos electrónicos ni pinchando los teléfonos de la gente. Le estamos apuntando a áreas muy específicas que nos preocupan.”

Las cosas cambiaron para peor el 9 de septiembre cuando el mismo programa de tevé brasilero, “Fantástico”, mostró un documento que Snowden había sacado de la NSA. El documento “top secret” demostraba que la NSA tenía un programa de computación llamado “Blackpearl” para extraer datos redes privadas. El documento decía que la NSA había usado “Blackpearl” para espiar a Google, a la red de trasferencias financieras SWIFT, al ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y...a la petrolera brasilera Petrobras. El programa de tevé “Fantástico” también mostró un documento titulado “Explotación de Redes” del GCHQ británico. Ese documento destacaba la importancia de espiar a empresas en industrias estratégicas incluyendo compañías petroleras, instituciones financieras y aerolíneas, así como gobiernos extranjeros. Los documentos no aclaraban cuando habría sucedido el espionaje ni qué información se habría extraído.

Petrobras es una de las 30 empresas más grandes del mundo, de capitales mixtos, y acaba de descubrir, en el 2006, un gigantesco campo petrolero en el Atlántico llamado Tupi, que convirtió a Brasil en una potencia petrolera. Petrobras planea explotar ese campo con socios extranjeros a través de un proceso de licitaciones que empieza el mes que viene. Por eso las últimas revelaciones de Snowden provocaron un revuelo en el los círculos políticos y empresariales de Brasil. Legisladores opositores le pidieron que excluya a las firmas estadounidenses de las futuras licitaciones petroleras. Dilma, que había sido presidenta del directorio de la petrolera y ministra de Energía de Lula, entendía quizás mejor que nadie la importancia estratégica de Petrobras y la gravedad de lo que había revelado Snowden.

Parafraseando a Obama, Estados Unidos había cruzado una línea roja. Porque una cosa es espiar a terroristas para evitar atentados y otra muy distinta es espiar a empresas para sacar ventajas económicas. “Las últimas revelaciones del programa periodístico brasilero Fantástico, han generado acusaciones de que la NSA está realizando operaciones de recolección de inteligencia que excede su proclamada misión de seguridfad nacional, un argumento que a menudo se utiliza como una distinción clave entre la agencia estadounidense y sus pares de Rusia y China,” analizó el periódico británico The Guardian. “Aunque usó las mismas técnicas que emplearon hackers chinos para robar secretos industriales y de todo tipo, la NSA dice que sus objetivos son diferentes. 'Esta agencia no hace espionaje económico en ningún campo, incluyendo el cibernético,' había dicho la agencia el mes pasado en respuesta a un artículo del Washington Post.”



Después de la revelación sobre Petrobras, el director de Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper, intentó explicar lo inexplicable. “Juntamos esta información por muchas razones importantes. Primero, para proveer a EE.UU. y sus aliados detección temprana de crisis financieras internacionales que podría impactar negativamente en la economía global. También para adquirir conocimientos sobre políticas económicas de otros países o comportamientos que podrían afectar la economía global.”

La explicación, claro, no satisfizo a Dilma. “Si se confirman los hechos, quedaría en evidencia que el espionaje no es por seguridad o lucha contra el terrorismo, sino que responde a intereses económicos y estratégicos”, dijo la mandataria en un comunicado horas después de conocerse el espionaje a Petrobras. “Los intentos de violación y espionaje de datos e informaciones son incompatibles con la convivencia democrática entre países amigos, siendo claramente ilegítimos”, añadió.

Toda la semana pasada Dilma buscó razones para no cancelar el viaje. Incluso mandó a su nuevo canciller, Luiz Figueiredo, a Estados Unidos a intentar un acercamiento. Pero lo que fue a buscar el canciller, lo que necesitaba Dilma, Obama no le podía dar. No le podía decir cuándo y dónde había espiado a Petrobras, ni qué datos le había sacado. No le podía pedir disculpas a Dilma y a todo el mundo, como había sugerido Lula. No podía admitir ni reconocer que lo que denuncia el tal Snowden es verdad. Al menos hasta ahora no ha podido hacerlo. Con su credibilidad por el piso, con sus alianzas resquebrajadas, la semana pasada Obama debió dar marcha atrás en su intención de castigar a Siria por su presunto uso de armas químicas.

Entonces Dilma tuvo que suspender el viaje, volver sobre sus pasos y tomar distancia de Washington. Fue una decisión de alto contenido simbólico, que en la práctica no pone en peligro los acuerdos estratégicos entre los dos países, pero deja la relación en un punto delicado. No habrá sido una decisión sencilla para Dilma, pero no podía hacer otra cosa.


sábado, 14 de septiembre de 2013

El plan ruso - Por Santiago O´Donnell

El plan ruso funcionó. Por el momento, el presidente de Estados Unidos Barack Obama ha suspendido el bombardeo de Siria. El plan en si es bastante ingenuo y a todas luces impracticable. Nadie puede creer seriamente que el dictador Bashar al Asad, en plena guerra civil, con cien mil muertos a cuestas, va a rendir su arsenal de mil toneladas de armas químicas y dejar que Naciones Unidas se lo destruya, a cambio de nada o casi nada.

El plan funcionó porque Obama cambió de opinión sobre el ataque, mejor dicho fue cambiando de opinión a lo largo de las últimas dos semanas. Encerrado en su promesa de castigar al régimen sirio si usaba armas químicas, la iniciativa rusa le dio una salida elegante, o al menos eso parece creer.
+/- Ver mas...

Recapitulando, el 21 de agosto pasado se produjo un ataque con gas sarín en un suburbio de Damasco controlado por opositores al régimen en el que murieron más de mil civiles. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia llegaron a la conclusión que había sido Asad, pero el gobierno sirio y Rusia dijeron que los opositores se habían echado el gas sobre sí mismos para forzar una intervención de Estados Unidos en una guerra civil que empezaba a inclinarse en favor de las fuerzas del gobierno. El caso fue investigado por inspectores independientes de Naciones Unidas y a esta altura se puede decir con bastante certeza, basándose en comentario de secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, de que el régimen de Asad habría sido el autor de la masacre.

El tema es que Obama había dicho el año pasado que el uso de armas químicas equivalía a cruzar una “línea roja”, o sea, que no sería tolerado. La semana después del ataque químico el gobierno de Obama movilizó buques, apuntó misiles, hizo planes de ataque y listas de blancos, se esperaba que las bombas empezaran a caer en cualquier momento.

Pero el 31 de agosto, en un discurso desde el Jardín de Rosas de la Casa Blanca destinado a explicar por qué Estados Unidos se metía nuevamente en conflicto bélico en Medio Oriente, Obama sorprendió al mundo entero. En su mensaje fundamentó la intervención militar en la supuesta responsabilidad moral de Estados Unidos de no permitir el uso de armas de destrucción masiva, ante la negativa de Rusia y China de actuar de manera decisiva desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Dijo que el ataque sería acotado y no involucraría a tropas estadounidenses en territorio sirio. Agregó que el objetivo se limitaba a castigar el uso de armas de destrucción masiva y no incluía el derrocamiento de Asad.
Hasta ahí todo muy esperable. Pero después Obama dio un giro y dijo que atacar a Siria era una decisión muy importante y que iba a consultarla con el Congreso. “Estoy preparado para dar la orden (de atacar). Pero así como estoy convencido como Comandante en Jefe de dar la orden por razones de seguridad nacional, también tengo en cuenta que soy el presidente de la democracia constitucional más vieja del mundo,” explicó.

La sorpresa fue mayúscula. Al convocar al Congreso, Obama delegaba un poder que siempre había pertenecido al presidente. Si bien la Constitución estadounidense dice que es el Congreso quién debe decidir sobre las guerras, hasta hace dos semanas, ningún presidente de la historia de ese país le había prestado atención a ese detalle. En la tradición presidencialista imperial de Washington, las guerras las decide el Comandante en Jefe. Siempre fue así, al menos desde la Pimera Guerra Mundial. Primero se ataca, después se vota para darle el respaldo a los muchachos que están peleando. Además, los congresistas estaban de vacaciones desde hacía más de una semana y hasta ese momento nadie los había llamado para que decidan nada sobre Siria.

Si bien es cierto que Obama es un abogado constitucionalista, nadie se va a creer que mandó el tema al Congreso de puro garantista. No había pedido permiso para entrar a Pakistán a limpiar a Bin Laden, y no había pedido permiso al Congreso cada vez que manda a un dron a matar a un sospechosos de terrorismo en Yemen. Obama tenía que saber que llamar al Congreso era mandar la guerra al freezer.

¿Entonces por qué lo hizo? Esa semana el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le había bochado el uso de fuerza y el Parlamento británico le había quitado a su principal aliado al votar en contra de la participación británica en el ataque a Siria. La opinión pública estadounidense estaba siete a tres en contra de la intervención y el Congreso se mostraba muy dividido en las dos bancadas. Obama se mostraba convencido de bombardear, pero ya no tanto como para sumir toda la responsabilidad. Se venía la cumbre del G20 en San Petersburgo y quería llevarse algo de respaldo doméstico para convencer a sus aliados. Pero se le hizo cuesta arriba. Antes de partir a Rusia consiguió un tibio respaldo del senado en votación dividida. En San Petersburgo consiguió armar una lista de 25 países que supuestamente apoyarían un ataque a Siria, pero chocó con los BRICS, la Liga Arabe y la totalidad de América Latina, exceptuando Honduras.
Pero hasta el domingo pasado Obama aún daba a entender que el bombardeo era inminente. La Casa Blanca anunció ese día que el presidente de Estados Unidos había aceptado seis entrevistas con las principales cadenas de televisión para el lunes y que el martes hablaría por cadena nacional. El tema sería la crisis siria y el objetivo, venderle la intervención armada a la opinión pública y especialmente al Congreso. Al día siguiente, miércoles, se votaba en la Cámara de Representantes la autorización final para el bombardeo

El lunes, mientras Obama promovía el bombardeo, salió a la luz la propuesta de Rusia, un aliado histórico e incondicional del régimen sirio. Según Moscú, a cambio de que Estados Unidos suspenda el bombardeo, Siría aceptaría entregar su arsenal químico a inspectores internacionales para que procedan con su destrucción. Además y en lo inmediato, Siria firmaría la convención internacional contra el uso de armas químicas. En medio de la guerra de propaganda, y a horas de la declaración del inicio de hostilidades, el secretario de Estado de Estados Unidos se apuró en responder. Dijo que la propuesta era poco seria, dilatoria e impracticable y que no le creía nada a Asad. Por su parte Obama, en pleno raid televisivo para promover la guerra, apenas le dedicó tiempo a responderle a los rusos. “Esto no es nuevo,” minimizó. “El presidente (Vladimir) Putin y yo lo venimos hablando desde hace mucho tiempo.” Consultado sobre si atacaría aún si el Congreso le votaba en contra, contestó: “Creo que es justo decir que aún no lo he decidido.”

Al día siguiente, martes, en su discurso por cadena nacional, Obama volvió a sorprender. En un mensaje de dieciséis minutos, reiteró los argumentos en favor de la intervención, invocando la supuesta “excepcionalidad” de Estados Unidos para actuar por encima de Naciones Unidas. Pero en el mismo discurso dijo que la propuesta rusa “merece ser estudiada con seriedad” y pidió a los representantes que posterguen su votación para darle una oportunidad a las negociaciones.

Al otro día, miércoles, el plan ruso funcionaba a pleno y ya nadie hablaba de bombardear Siria. Los cancilleres de Rusia y Estados Unidos iniciaban reuniones formales en la sede de la ONU en Ginebra para ponerse de acuerdo sobre el tamaño del arsenal químico sirio y cómo se procedería para destruirlo.

El jueves los cancilleres de Rusia y Estados Unidos ofrecieron una conferencia de prensa conjunta, junto al delegado negociador de la Liga Arabe para darle un marco de seriedad a todo el asunto. Ese mismo día los funcionarios de Naciones Unidas aportaron su cuota para el optimismo al anunciar que representantes sirios ya habían solicitado los formularios necesarios para la firma de la convención contra las armas químicas. Ya la amenaza de un ataque estadounidense parecía cosa del pasado..

Envalentonado, Asad empezó a ponerle condiciones al acuerdo. Que Estados Unidos pare de amenazar. Que Estados Unidos y Europa dejen de mandarle armas a los insurgentes. Que esto va a llevar tiempo. La agencia oficial de noticias siria editorializó que Obama había dado marcha atrás, que había arrugado.

El plan ruso había funcionado. Estados Unidos, por ahora, no va a atacar a Siria. No hay más “línea roja” de Washington en caso de que un dictador decida masacrar a su propio pueblo. Ya no hay limites para el uso de armas de destrucción masiva, ni países excep