Translate

sábado, 27 de julio de 2013

Antes del naufragio - Por Santiago O`Donnell

Antes de que su captura dispare un incidente internacional de proporciones, el Chong Chon Gang  ya venía navegando aguas peligrosas. En los últimos cuatro años, en orden cronológico, el viejo buque mercante (1977) de bandera norcoreana se había tiroteado con piratas somalíes en el mar Arábigo, sufriendo la baja de dos marineros heridos por el impacto de un misil RPG; había anclado en la base naval que Rusia mantiene en Tartus, Siria, en los albores de la guerra civil en ese país; había sido confiscado en el puerto de Oktiabrsk por autoridades ucranianas que le habían encontrado heroína sintética y munición para rifles automáticos AK 47; había sido denunciado por Egipto por llevar “un cargamento peligroso” y había pasado por Pyongyang y La Habana, hasta que finalmente fue apresado el 15 de julio pasado en la entrada al canal de Panamá.

Era como si lo estuvieran esperando. El ministro de Seguridad panameño informó que el abordaje de las autoridades de su país fue resistido por la tripulación norcoreana y que el capitán del barco sufrió o fingió un ataque al corazón y luego intentó suicidarse. Como los marineros se negaron a levantar el ancla, los panameños tuvieron que cortarla para mover la nave, contó el ministro. El Chong Chon Gang fue abordado en la ex base militar estadounidense de Fort Sherman, en la punta del canal, donde la tripulación de 35 norcoreanos quedó detenida en una dependencia militar panameña. Ese mismo día, rodeado por cámaras de televisión que transmitían en vivo, llegó al barco el mismísimo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli. Subido a bordo mientras lo enfocaban desde el muelle, el presidente supervisó la requisa como si fuera un funcionario judicial. Martinelli es un magnate de los supermercados devenido en político exitoso, transitando su segundo mandato, a quien le gusta tuitear fotos y noticias de sus encuentros con famosos como Robert de Niro o Carlos Slim. Cuando terminó el allanamiento de la nave norcoreana Martinelli tuiteó una foto. Mostraba la punta de una estructura mecánica de acero pintado de marrón, dentro de las paredes metálicas acanaladas de un contenedor de carga (twitter.com/rmartinelli/status/356968267019083776/photo/1). “Panamá capturo barco de bandera Norcoreana proveniente de cuba con cargamento bélico no declarado,” escribió el presidente en el tiut que acompañaba la imagen. Así, a las apuradas, con “cuba” escrita en minúscula y “capturo” sin acento. Así fue como se dio a conocer esta historia.
+/- Ver mas...

La noticia dio la vuelta al mundo. El ministro de Seguridad se encargó de dar los detalles: el abordaje había sido “violento”, sí, y debajo del cargamento declarado de diez mil toneladas de azúcar marrón habían encontrado 240 toneladas de armamento oculto en 27 contenedores. Cargamento que iba camino a Norcorea, un país al que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mantiene bajo estricto embargo militar en castigo por el programa de desarrollo de armas nucleares que tanto enorgullece al Líder Supremo del país asiático. La dinastía Kim va por su tercera generación de reinado despótico del país más retrasado, opaco y aislado del mundo, cuya población viene de atravesar hambrunas severas en las últimas décadas, y cuyo gobierno apenas mantiene relaciones diplomáticas con China, Vietnam, Cuba y alguno más.

Sin perder tiempo, autoridades panameñas solicitaron a la ONU que envié una comisión a inspeccionar el cargamento para determinar si se había violado el embargo y para decirles qué hacer si éste era el caso. La ONU no tardó ni un día en contestar, confirmando que dicha comisión inspectora llegará al Panamá el próximo cinco de agosto.

Era como si lo estuvieran esperando. Fuentes del Pentágono le contaron a la cadena CNN que al Chong Chon Gang lo venían siguiendo desde hace rato, entre otras razones, porque un informe de Naciones Unidas del 2012 lo incluía en una lista de barcos sospechosos de transportar drogas ilegales. Al día siguiente de la captura, el portavoz del departamento de Estado, Patrick Ventrell, celebró la intervención panameña: "Estados Unidos apoya fuertemente la decisión soberana de Panamá de inspeccionar la nave de bandera norcoreana y saluda las acciones que el gobierno de Panamá ha emprendido en este caso".

Norcorea tardó diez días en contestar. En cambio Cuba respondió al día siguiente. Lo hizo a través de un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores, leído por el conductor de Cuba Hoy de la televisión estatal durante la emisión del 16 de julio de ese noticiero. "En la citada nave se transportaban 240 toneladas métricas de armamento defensivo obsoleto -dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig-21 Bis y 15 motores de este tipo de avión, todo ello fabricado a mediados del siglo pasado-, para ser reparado y devuelto a nuestro país", dice la declaración de la cancillería cubana. "Los acuerdos suscritos por Cuba en esta esfera se sustentan en la necesidad de mantener nuestra capacidad defensiva para preservar la soberanía nacional".

O sea, nada. Armas de la década del 50 y 60 que sus viejos aliados comunistas soviéticos le habían regalado a los cubanos cuando ya no las usaban más. Armas tan viejas que ya ni los rusos las arreglan. Hay que llevarlas a Norcorea, donde a causa de años de embargos y la necesidad de pertrechar a un ejército de más de un millón de soldados, todo armamento se ata con alambre y se usa otra vez. Ahí se las iban a reparar para que vuelvan a Cuba, a cambio del cargamento de azúcar.

Al menos eso dio a entender la cancillería cubana. En cambio el ex presidente colombiano Álvaro Uribe denunció que las armas iban a Ecuador para ser trianguladas a la guerrilla colombiana de la Farc. También se habló del Congo, de Siria y de muchos lugares más donde estas armas obsoletas serían bienvenidas.

La respuesta panameña al anuncio cubano fue moderada. "La carga es ilícita porque no está declarada. Lo que no está consignado, aunque sea obsoleto, es contrabando", dijo a una estación de televisión el ministro de Seguridad. Martinelli siguió yendo al barco la semana pasada, donde una fila constante de empleados portuarios bajaban a mano las 240,000 bolsas de 45 kilos de azúcar que llevaba el barco norcoreano. No pudieron bajar las bolsas con las grúas del amarradero porque los marineros norcoreanos habían cortado los cables durante la refriega del abordaje, explicó el ministro de Seguridad. Mientras otros se ocupaban de las bolsas de azúcar, los marineros norcoreanos tomaban sol en una playita, jugaban al ping pong o miraban películas norteamericanas en sus cuartos con aire acondicionado, cuando no estaban recibiendo ropa, comida y elementos de higiene de la delegación de la Cruz Roja que iba todos los días a visitarlos.

El domingo pasado el presidente panameño tuiteó una segunda foto del barco (pic.twitter.com/diFFmHM2zR). Esta vez la imagen era fácil de identificar: dentro del contenedor se podía distinguir claramente la parte delantera de un avión. “El segundo avión Mig 21 encontrado en el barco de Corea del Norte” escribió el mandatario a sus 227 mil seguidores en la red social. La Procuradora General de Panamá acusó a los marineros norcoreanos de “contrabando agravado” y de “atentado contra el orden público” por transportar un arsenal no declarado, crímenes que acarrean hasta cuatro y seis años de cárcel en el país centroamericano, respectivamente. Esta semana la procuradora, acompañada por fiscales, defensores públicos y traductores oficiales fue dos veces al barco para tomar declaración testimonial a los marineros norcoreanos, el martes y el viernes. Pero no logró arrancarles ni una palabra.

Pasaban los días y ni noticias de Pyongyang. El miércoles pasado, a diez días del incidente, Norcorea finalmente contestó. Con el tono desafiante que caracteriza sus cruces diplomáticos con Estados Unidos y sus aliados, lo hizo a través de un comunicado firmado por un portavoz de la cancillería y difundido por la agencia de noticias oficial. "Este cargamento no es más que armas ya viejas que serán enviadas de vuelta a Cuba después de ser reacondicionadas, según un contrato legítimo", indicó el comunicado. "Las autoridades de Panamá deberían liberar a la tripulación detenida y dejar partir cuanto antes al buque."

El canciller panameño le contestó que antes de pedir por el barco Norcorea podría presentarse. "Con Corea del Norte no tenemos relación y, desde luego, el líder coreano a principios de este año actuó de manera irresponsable al intentar probar que era tan macho como su padre y abuelo. Eso es un error y tuvimos que evacuar parte de nuestra embajada en Corea del Sur por sus amenazas. No tenemos relaciones ni intención de tenerlas. En el caso de Cuba, creo que no fueron conscientes del problema que le estaban ocasionando a un país amigo,” declaró el jefe de la diplomacia panameña.

Anteayer Martinelli salió a suavizar los dichos de su canciller. El presidente panameño declaró que lamentaba no tener relaciones con Corea del Norte porque a él le parecía que había que encontrar un acuerdo diplomático que permitiera liberar al barco y a la tripulación y devolver el cargamento de azúcar a sus dueños. Con el visto bueno de las Naciones Unidas, claro, porque el conflicto ya está instalado en ese ámbito, y más allá de lo que determine la justicia panameña, que ya está actuando a través de la Procuraduría General, aclaró el presidente, como para que nadie se ofenda.

Así llegamos al día de hoy con varias preguntas sin contestar. ¿Qué hacían los coreanos en Panamá? ¿Qué hacía el presidente de Panamá arriba del barco? ¿Qué hacían las reliquias bélicas cubanas ocultas debajo del azúcar? ¿Qué hacía el Departamento de Estado estadounidense festejando la captura de un viejo barco lleno de azúcar y chatarra de siglo pasado? ¿Qué va a hacer Naciones Unidas con los descartes soviéticos? ¿Qué va a hacer Panamá con el azúcar y con los marineros norcoreanos? ¿Qué va a hacer Cuba con el papelón? ¿Cómo va a hacer Norcorea para seguir amenazando al mundo con una hecatombe nuclear, sólo para vender su desarme por un puñado de dólares, si no consigue que sus cohetes vuelen y sus barcos no sean interceptados?

Cuando todo pase, cuando termine el show de Martinelli, los gringos y las Naciones Unidas, lo único que va a quedar es un montón de espuma. Y algo más: un cuento, una metáfora, tal vez una alegoría. La historia de un barco a la deriva perdido en el tiempo, conducido por un timonel suicida que hace rato no sabe a dónde va ni de dónde viene, que carga con un pasado oscuro, un andar sinuoso y montón de fierros retorcidos sobrevivientes de guerras anacrónicas, más un montón de azúcar que nadie quiere ni necesita, cargados en un país perdido en el tiempo que sigue peleando guerras anacrónicas, navegando bajo bandera de otro país perdido en el tiempo que fabrica miedo porque es su único bien exportable y canjea azúcar por viejos trastos con el único camarada comunista que le queda, mientras espías avezados y tecnológicos alertan a presidentes mediáticos que es hora de montar un show grotesco con los despojos del fracaso soviético que sus viejos satélites reciclan en clave de farsa. Nave triste y decadente que se aleja a contracorriente de la historia, perdiéndose en la tormenta, cerca de naufragar.

sábado, 20 de julio de 2013

Nueve topos - Por Santiago O'Donnell

Son nueve los topos acusados de espionaje por filtrar información secreta a periodstas en toda la historia de Estados Unidos. Son nueve pero antes del gobierno de Obama sólo habían sido tres. Tres en toda la historia de Estados Unidos. Desde entonces Obama ya enjuició a seis. Seis topos en seis años. El dato refleja el nivel de nerviosismo alcanzado por la Casa Blanca bajo el presente mandato, producto de su falta de capacidad para controlar el flujo de información supuestamente secreta y potencialmente vergonzante. Cada vez más, esa información  baja a la esfera públca a través de empleados infieles con acceso privilegiado a los servicios de inteligencia y las agencias de seguridad. Las reacciones espasmódicas y sobreactuadas de las máximas autoridades estadounidenses, producto del citado nerviosismo, incluyen por supuesto el torpe e inadmisible acoso a Evo Morales, falsamente acusado de esconder a un topo en su avión presidencial, y la presión diplomática a nivel mundial para lograr la repatriación de ese topo, el ex contratista de la CIA Edward Snowden, quien lleva varias semanas en un aeropuerto ruso esperando que se le conceda asilo en ese país.
Son nueve pero topos no es la palabra exacta para decribirlos, al menos no como se usa esa imagen en Argentina. Estos topos no son doble agentes. No fueron plantados por nadie para extraer información de determinado lugar. Son más parecidos a lo que acá se conoce como arrepentidos, pero no asumen la carga de culpa que el arrepentimiento sugiere. En Estados Unidos son concidos como “sopla-silbatos”. Son personas que llegan a un lugar, ven algo malo y lo denuncian públicamente, valiéndose de un medio de comunicación. Metafòricamente “soplan el silbato” para denunciar y corregir una injusticia, como un referí que pita para frenar una acción ilegal en una cancha de fútbol. El “sopla-silbato” es una institución respetada en Estados Unidos. Existen asociaciones de sopla-silbatos, premios para los mejores sopla-silbatos y hasta leyes para defender a los sopla-silbatos. Pero el gobierno de Obama los trata como topos, o sea espías. Una breve recorrida por sus historias ayuda a entender por qué.


I y II

Daniel Ellsberg y Anthony Russo.
 Son los responsables por la publicación de los llamados “Papeles del Pentágono” la segunda filtración más grande de la historia de Estados Unidos después de la de Wikileaks. Ellsberg y Russo trabajaban para Rand Corporation, un contratista del Pentágono. En 1969 fotocopiaron más de cuatro mil documentos secretos a los que tenían acceso y se los pasaron primero a distintos miembros del Congreso para que los hagan públicos, pero los legisladores se negaron. Entonces se los pasaron a The New York Times y The Washington Post, que aceptaron publicar, aún bajo amenaza de la Casa Blanca de hacerlos perder sus licencias televisivas. Los documentos mostraban que el gobierno estadounidense sabía desde el principio que no ganaría la guerra y que la guerra costaría muchos más muertos de lo que el gobierno admitía y que el presidente Lyndon Johnson y miembros de su gabinete le habían mentido al Capitolio al informar sobre el curso de la guerra. La publicación de los papeles en 1971 aceleró la retirada estadounidense. En 1973 Ellsberg y Russo fueron juzgados en Los Angeles por espionaje, conspiración y otros cargos, un paquete acumulado de 115 años de cárcel si fueran hallados culpables. “Sentí que como ciudadano estadounidense, como ciudadano responsable, no podía seguir cooperando con el encubrimiento de esta información. Al hacerlo claramente asumo el riesgo y estoy preparado para asumir las consecuencia de esta decisión,” declaró Ellsberg al comenzar el juicio. Durante el proceso la defensa demostró que el gobierno de Nixon había juntado pruebas en contra de los acusados de manera ilegal, incluyendo seguimientos y pinchaduras telefónicas no autorizadas. El juez desestimó las pruebas ilegales y la fiscalía se quedó sin caso. Fueron sobreseídos. Años más tarde, en el 2011,  Ellsberg (foto) haría campaña por la libertad de otro topo acaso tan famoso como él , el soldado Bradley Manning. Por entonces ya era un importante colaborador y embajador de Wikileaks, el sitio de divulgación de megafiltraciones fundado y dirigido por un ex hacker australiano llamado Julian Assange.

+/- Ver mas...


III

Samuel Loring Morison
Agente de inteligencia de la Marina, nieto de un contraalmirante. Loring Morison fue condenado a dos años de cárcel por espionaje y robo de información en 1985. Filtró dos fotos satelitales, una de un portaaviones ruso y otra de un vehículo anfibio ruso, a la prestigiosa revista británica de temas militares, Jane´s Defence Weekly, de la cual era colaborador. En 1985 el gobierno de Reagan lo acusó de espionaje y robo de información gubernamental. Loring Morison se declaró inocente y dijo que había filtrado las fotos por razones patrióticas. “El público debería ser consciente de lo que pasa del otro lado,” explicó. “Si los estadounidenses supieran lo que están haciendo los soviéticos, aumentarían el presupuesto de defensa. Los fiscales lo acusaron de hacerlo por dinero, aunque la revista le pagaba cinco mil dólares al año por sus artículos. Un jurado lo condenó a dos años de prisión en suspenso. Recibió un indulto presidencial el 20 de enero del 2001, último día del mandato de Bill Clinton.

IV

Thomas Drake.
 El hombre que inspiró a Snowden. Drake era un agente “senior” de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés). Currículum intachable, militar condecorado, experto en computación y criptología, profesor de la escuela de guerra de Fuerte McNair, Washington D,C,. testigo del juicio por 9-11, donde en represención de la NSA debió explicar las fallas en el sistema, tenía acceso a los secretos más secretos del país cuando empezó a pasar información sobre el malgasto y los abusos que ocurrían en la agencia. Año 2000. En ese momento, como ahora, la agencia se dedicaba al espionaje masivo de personas. Según contaría Drake, en ese momento Estados Unidos venía probando un programa secreto para interceptar masivamente datos de internet. El programa, llamado “Thinthread”, le gustaba a Drake porque garantizaba la privacidad a traves de la encriptación automática de los datos recogidos. La información permanecía encriptada hasta que se identificaba a una “persona peligrosa”. En ese caso el mismo programa informático hacía que los datos se des-encripten autmáticamente. Sin embargo, según Drake, la NSA había eligido otro programa, uno mucho más intrusivo. Se llamaba “Project Trailblazer” y no respetaba la privacidad de nadie. Según denunciaría Drake, “Project Trailblazer”, además de invasivo, era ineficiente y mal manejado y costaba cientos de millones de dólares malgastados. Filtró la denuncia a personas clave del comité de inteligencia del Senado estadounidense, quienes presentaron un informe a la Inspección General de la Nación. El Inspector General le dio la razón a los denunciantes: según su informe, la NSA había gastado 1,200 millones en “Project Trailblazer", cuando se podía haber logrado lo mismo por tres millones. En su parte dispositiva, el informe  impuso restricciones a la NSA para desarrollar programas por encima de cierto costo. Pero según Drake, básicamente la NSA siguió espiando de forma masiva e ineficiente. Entonces, en el 2005 y el 2006, le pasó información una periodista del diario The Baltimore Sun, aunque él dice que nunca le contó nada demasiado secreto. En el 2007 el FBI allanó la casa de Drake y se llevó sus libros, documentos y computadoras. El Departamento de Justicia le inició una causa y en el 2010 un Gran Jurado lo acusó de once delitos, incluyendo cinco casos de espionaje. Drake se declaró inocente. “Hice lo que hice con la profunda convicción de que mi deber es hacia los ciudadanos de Estados Unidos...yo sabía que no hay que espiar a los estadounidenses y que tenìamos el deber de gastar sabiamente el dinero de los contribuyentes estadounidenses,” declaró al conocer la acusación. La noticia armó cierto revuelo y hubo artículos en los principals diarios y revistas del país. La Casa Blanca debió explicar que no estaba en contra de los sopla-silbatos. En mayo del 2011, poco después de que el caso se ventilara en el prime time de 60 Minutes el fiscal del Departamento de Justicia hizo una oferta que Drake consideró demasiado buena como para ser rechazada. A cambio de que Drake se declarase culpable de “excederse en el uso autorizado de computadoras de gobierno ", el gobierno desistía de los once cargos que había presentado el Gran Jurado . Bajo el acuerdo, Drake fue sentenciado a un año de prisión en suspenso y trabajo comunitario. Poco más de dos años después de esa sentencia otro empleado del NSA denunciaría que la agencia hacía espionaje a gran escala de teléfonos celulares, sitios web y redes sociales, tanto de ciudadanos estadounidenses como de líderes mundiales, universidades extranjeras y organismos multilaterales.  Se trata del ex contratista de la CIA Edward Snowden cuya historia y revelaciones ya recorrieron el mundo, mientras él permanece en un aeropuerto  de Moscù a la espera de que se le conceda asilo, algo que el presidente ruso dijo que estaba dispuesto a hacer. Snowden dice que lo inspiró  Drake.

V
Shamai Leibowitz.
 Abogado, doble nacionalidad estadounidense e israelí. En el 2007 trabajaba como traductor de hebreo para el FBI. Filtró transcripciones de pinchaduras de la embajada israelí en Washington, mostrando cómo la Casa Blanca espiaba a uno de sus aliados más cercanos. Sacó unas 200 páginas con las transcripciones del edificio del FBI y se las entregó al bloguero Richard Silverstein del blog “Tikum Olan: hacer del mundo un lugar mejor.” En mayo del 2010 un juez federal de Maryland lo condenó  a 20 meses de libertad vigilada en una casa de transición y pèrdida de su licencia de abogado tras declararse culpable de un cargo de “revelar información clasificada”. Según The Washington Post, En la audiencia de sentencia , Leibowitz reconocíó que había cometido un error en la forma en que dio a conocer la información, pero que creía que había estado bien en divulgar las transcripciones porque “revelan violaciones de la ley.” Leiboweitz no volvió a hablar del tema pero el bloguero Silverstein le dijo a The New York Times: “El señor Leibowitz entregó los documentos porque le preocupaba el esfuerzo agresivo de Israel para influenciar a la opinión pública (estadounidense), y miedo de que Israel pueda atacar instalaciones nucleares de Irán, movida que veía como potencialmente desastrosa.”


VI
Stephen Jin-Woo Kim
Experto en desarme nacido en Corea del Sur, máster de Harvard en Seguridad Nacional,  doctorado de Yale en Historia Militar, contratista del Departamento de Estado, programa de Seguridad Nacional del laboratorio Lawrence Livermore. En junio del 2009 le pasó a un periodista de Fox News el dato de que Norcorea preparaba ensayos nucleares. En agosto del 2010 fue acusado de espionaje y de haberle mentido al FBI acerca de su reunión con el periodista. Sus abogados dicen que lo del ensayo nuclear norcoreano ya se sabía, que el libro del periodista Bob Woodward, Las guerras de Obama , contiene mucha más información clasificada que la que puede haber divulgado Kim en su conversación con el hombre de la Fox.  En una página creada para apoyar la defensa de Kim su hermana escribió: “Estoy tan orgullosa del hombre que terminó siendo mi hermano, y mi mayor deseo es que se le permita  volver, salir airoso de esta acusación tan dolorosa, con su cordura, respeto, integridad y dignidad intactas, para continuar su vida con su familia en su amado país.

VII
Bradley Manning.
  Apenas un soldado raso asignado a una oficina de inteligencia de la segunda división de la décima brigada de combate del ejército estadounidense que ocupaba Irak. Operando desde su oscura oficina en Bagdad, el soldado Manning habría realizado la filtración más importante de la historia de Estados Unidos, más de 500.000 cables militares y 250.000 cables diplomáticos que serían difundidos a través del sitio Wikileaks en abril y noviembre del 2010, generando una gran conmoción en todo el mundo. Manning fue arrestado en mayo de ese año y alojado en una prisión militar de Quantico, Virginia, donde permaneció once meses aislado en una celda de dos por un metro, mientras sus interrogadores intentaban forzarlo a involucar a Julian Assange, director de Wikileaks, en un supuesto complot para perjudicar a Estados Unidos. Según el Relator Especial para la Tortura de las Naciones Unidas, el argentino Juan Mendez, Manning fue sometido a “un trato cruel, degradante e inhumano ”. En una carta dirigida al gobierno estadounidense en diciembre del 2010 Mendez escribió: “El régimen de confinamiento solitario fue impuesto con la intención de obligarlo a `cooperar' con las autoridades, supuestamente con el propósito de convencerlo de que involucre a otros.” Lo acusaron de 22 crímenes incluyendo "ayudar al enemigo,"  que conlleva la pena de muerte."Sentí que estábamos arriesgando tanto (en Irak) por gente que no parecía dispuesta a cooperar con nosotros, causando enojo y frustración en los dos bandos. También me deprimió que pasaban los años y seguíamos en la misma situación...Al intentar acciones de contraterrorismo y contrainsurgencia, nos obsesionamos con capturar o eliminar a los blancos humanos en nuestras listas," afirmó durante el juicio. En febrero de este año se declaró culpable de diez de los 22 delitos por los que había sido acusado, por lo que podría recibir una sentencia de hasta 20 años de cárcel.  

VIII
Jeffrey Sterling 
Ex agente de la CIA acusado de filtrar información a un periodista de The New York Times sobre una fallida operación de inteligencia del gobierno de Clinton llamada "Operación Merlin" (2003). La maniobra consistía en  sabotear el programa nuclear iraní a través del suministro de planos truchos a un científico nuclear  ruso que había cambiado de bando y actuaba de doble agente para los estadounidenses. Según escribió el periodista, el plan salió mal porque el científico se puso nervioso, confesó y terminó ayudando a los iraníes a corregir los errores en los planos. Sterling, de origen afroamericano, dejó la CIA en el 2002 después de hacerle juicio a la agencia  por discriminación racial. En diciembre de 2010 Sterling vivía en Saint Louis y se dedicaba a investigar fraudes contra los jubilados y los pobres en el programa federal de salud, cuando el Departamento de Defensa sorpresivamente de diez crímenes, incluyendo espionaje, revelar información de defensa nacional, fraude al correo y obstrucción de justicia. Dos semanas más tarde lo metieron preso y lo trasladaron a una cárcel de Virginia, muy cerca de la sede de la CIA. Sterling se declaró inocente y el juicio aún no comenzó.


IX
John Kiriakou.
 Este ex jefe de contrainteligencia de la CIA en Pakistán, es responsable de hacer público que a partir del 9-11 la CIA empezó a practicar la técnica de interrogatorio forzado conocida como "submarino," método que Kiriakou no dudó en denunciar como tortura. Kiriakou había trabajado diez años en la CIA cuando se retiró en el 2004 para aceptar un trabajo en la firma contable Delloite & Touche. A partir del 2007 empezó a hablar sobre las torturas de la CIA  en varios programs periodísticos, y rápidamente se convirtió en el experto en el tema más requerido por los periodistas. En algunos de esos programas contó cómo un líder de la red terrorista Al Qaida, llamado  Abu Zubayda, había sido sometido al submarino 83 veces por interrogadores de la CIA. Kiriakou lo sabía bien porque él mismo había dirigido el  arresto de Abu Zubayda en Pakistán y su posterior traslado a una cárcel de Afganistán  En el 2010, siendo ya consultor en terrorismo de la cadena ABC, Kiriakou escribió un libro autobiográfico llamado El Espía Reticente: mi vida secreta en la Guerra al Terror de la CIA. En enero del año pasado fue acusado de pasarle información clasificada a periodistas, de revelar la identidad de un agente encubierto y de mentirle a un panel de la CIA para poder sacar su libro.  Kiriakou se declaró inocente pero a principio de año fue condenado a veinte meses de prisión de cumplimiento efectivo. El tres de julio Kiriakou escribió una carta abierta desde la cárcel de Loretto, Pennsylvania, donde cumple su pena, dirigida a Snowden, el topo varado en el aeropuerto de Moscú."Gracias por sus revelaciones de desmanejos del gobierno en las últimas semanas," escribió Kiriakou. "Le has hecho un gran servicio al país.Yo sé como se siente el tener todo el peso del mundo sobre tus hombros en este momento pero cuando los estadounidenses empiecen a darse cuenta que nos estamos convirtiendo en un estado policial, con la pérdida de derechos civiles que eso implica, verán tus acciones por lo que son: heroicas."


Son nueve los topos. Son la última línea de defensa en contra de la sociedad totalitaria del Gran Hermano que imaginó Orwell en 1984. A partir de lo que cuentan estos sopla-silbatos, resulta tentador denunciar a Estados Unidos como el gendarme del mundo que subyuga y somete a los demás países con su fenomenal aparato de espionaje. Pero más allá de la persecución y el castigo que sufren y sufrieron estos denunciantes, la reciente proliferación  de estos defensores de la libertad de expresión y el derecho a la privacidad dentro de las agencias de inteligencia no parece casual. Así como refleja los excesos del aparato de seguridad estatal,  también muestra cómo el mismo sistema estadounidense genera anticuerpos contra esos abusos. No todas las  potencias que hoy compiten  por la hegemonía global se permiten esos lujos.

        

sábado, 13 de julio de 2013

Golpe a Egipto - Por Santiago O`Donnell

Empecemos con la noticia. El tres de Julio del 2013 Egipto sufrió un golpe de estado. No fue una insurrección popular, aunque millones de egipcios —liberales, cristianos, izquierdistas y agrupaciones juveniles— habían tomado las calles para pedir la renuncia del presidente islamista Mursi. No fue un golpe económico, aunque los principales empresarios se opusieron el gobierno islamista y la economía estaba en caída libre. No fue una intervención extranjera, aunque contó con la complicidad de Estados Unidos  (“El pueblo Egipcio ha hablado” dijo la vocera del Departamento de Estado cuando voltearon y metieron preso a Morsi ) y las monarquías árabes, especialmente Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, salieron apoyar al nuevo régimen de facto con miles de millones de dólares de ayuda económica, ayuda que le habían retaceado al gobierno de los Hermanos Musulmanes por miedo a que los movimientos islamistas  se popularicen en sus comarcas y hagan peligrar a sus reinados

Fue, sobre todo, un golpe militar, porque a Mursi no lo sacó la multitud, ni los empresarios, ni las potencias mundiales o regionales  sino que lo sacaron los militares. Los sacaron, lo metieron preso y además metieron presos a prácticamente todos los líderes del movimiento que pudieron agarrar.  Al derrocamiento de Mursi  le siguió una brutal represión en contra de sus seguidores, que protestaban en manifestaciones también masivas pero de signo opuesto a las de la semana anterior, por lo que los militares habían hecho con el primer presidente democráticamente elegido en la historia de Egipto, a no más de un año de su asunción.
+/- Ver mas...


Fue un golpe de Estado con todos los ingredientes clásicos, por más que lo quieran disfrazar de otra cosa.

Entonces asume el poder un general nacionalista con cara de malo (foto) que dos días antes había dado un ultimátum de 48 horas para que Mursi abra un diálogo con la oposición.  Da un discurso por cadena de televisión contando que Mursi está preso y que empieza un gobierno de salvación nacional. Temporario, claro, para transitar el heroico camino hacia la democracia verdadera.  Nombra presidente al juez  que hasta entonces presidía la cámara constitucional, o sea al principal enemigo político de Mursi. El general, que sigue a cargo del asunto, pronuncia un dictamen constitucional, una especie de constitución express por la cual  las fuerzas armadas mantienen su poder sin subordinarse  a la autoridad civil, con derecho a nombrar al ministro de Defensa y manejo discrecional del presupuesto militar. Con eso en claro, al otro día el general agrega como primer ministro a un economista liberal y como vicepremier a un diplomático famoso que se había ganado el Premio Nobel de la Paz, para gestionar el día a día del gobierno egipcio.

El dictamen constitucional del general golpista es un mamarracho. Provee una “hoja de ruta” para una nueva constitución y elecciones generales en cuatro meses, como si semejante nivel de compromiso político fuera posible en pocas semanas mientras el país se hunde cada vez más cerca de la guerra civil. El dictamen también conserva la preeminencia de la ley islámica o sharia para mantener de su lado a los salafstas de Al Nur, único grupo islámico en apoyar el golpe. Pero  una semana después del cambio de gobierno Al Nur se retira de la coalición de partidos que apoya a los militares por la brutal represión de los Hermanos y sus seguidores del lunes pasado, que dejó un saldo de por lo menos 52 muertos después de que la policía abriera fuego contra manifestantes desarmados o que se defendían con rocas, según pudieron constatar organismos internacionales de derechos humanos.

Los mismos generales que manejaron tan mal la transición en 2011 tras la caída del dictador Mubarak, ahora hacen lo mismo. Conocidos en Egipto como “el Estado dentro del Estado”, tienen cierta fama de ser la única institución seria y sólida del país. Mantienen todo tipo de privilegios: subsidios, bonificaciones,  exenciones impositivas, tierras, participación en importantes negocios. Según distintas estimaciones los militares egipcios manejan entre el 15 y el 25 por ciento de la economía de ese país, al que gobernaron ininterrumpidamente desde que el rey Faruk abdicara en 1952 hasta la elección de Mursi. También reciben mil cuatrocientos millones de dólares anuales de ayuda militar bilateral de sus socios y patrocinadores, el gobierno de Estados Unidos. A diferencia de la policía y las fuerzas de seguridad, que llevan una larga historia de represión sangrienta, , los militares se ganaron el reconocimiento popular al negarse a cumplir a las órdenes del dictador Mubarak de reprimir a los manifestantes de plaza Tahrir,  forzando así la caída del régimen. Durante la transición, los militares hicieron todo lo posible para  condicionar la futura presidencia de Mursi, al punto de demorar durante varios días el reconocimiento de su triunfo electoral. Durante los meses que gobernó Mursi,  los  militares defendieron sus intereses desde un discreto segundo plano, dejando hacer a los demás, sin grandes muestras de lealtad ni tampoco de insubordinación, hasta que en medio de un crisis política y social generalizada llegó el ultimátum y enseguida el golpe.

Es cierto que Mursi y los Hermanos Musulmanes cometieron errores. Se trata de una fuerza política creada en 1928 que ha pasado gran parte de su existencia proscripta, alternando ciclos en que era ferozmente perseguida, como ahora, con otros cuando era tolerada, como antes de la elección. Tantos años forjados en la resistencia le dieron un alto grado de organización y una importante penetración en sectores medios y profesionales a partir de sus emprendimientos sociales como el eficaz mantenimiento de escuelas y hospitales. Para participar del proceso eleccionario del 2011 Mursi debió renunciar a los Hermanos Musulmanes y presentarse con un partido político de cobertura llamado Libertad y Justicia. También acordó con los militares que no impondría su mayoría en la asamblea constituyente para trazar una constitución teocrática. El acuerdo no escrito permitió que Mursi participara y ganara las elecciones, pero después no se trasladó a la asamblea constituyente, donde los miembros de la minoría renunciaron y los demás redactaron una Carta Magna a medida de los Hermanos Musulmanes. El texto fue impugnado por la Justicia pero Mursi empujó su ratificación llamando a elecciones, lo cual derivó en una gran pelea con distintos tribunales, muchos de ellos cargados de jueces nombrados por el dictador Mubarak. La disputa disparó movilizaciones callejeras de la oposición, que chocaron con formaciones de militantes progubernamentales. En un clima de creciente tensión por la suba de precios y escasez de productos de consumo, las manifestaciones callejeras se hicieron cada vez más masivas. A su vez Morsi doblaba la apuesta, endureciendo su posición islamista y reafirmando la intangibilidad de su constitución, lo cual lo fue llevando a un progresivo aislamiento. Así fue  perdiendo el apoyo de intelectuales progresistas e islámicos moderados, a quienes Los Hermanos Musulmanes habían seducido durante la campaña electoral con un discurso pragmático e inclusivo, y un candidato supuestamente moderado como Mursi, quien había obtenido un doctorado en Estados Unidos .

También cometieron errores los supuestos liberales que golpearon las puertas del cuartel. Pensaron que si esperaban tres años a que Mursi finalizara su período presidencial, Egipto se habría transformado irrevocablemente en una teocracia fundamentalista y ya no habría nada por qué luchar. Por no saber respetarlas reglas de la democracia terminaron entregándole el poder a una banda de burócratas ineptos y además asesinos, en tanto responsables por la represión del lunes pasado. En vez de confundir al golpe con una gesta emancipadora, los distintos sectores de la coalición opositora deberían darse cuenta de que no hay democracia posible si no incluye a los Hermanos Musulmanes.

No hace falta mucho para desestabilizar a una democracia frágil e incipiente, sobre todo cuando es dirigida por una fuerza de raíz revolucionaria sin experiencia en compartir y alternarse en  el poder.  El camino inverso es más complicado: para pasar del autoritarismo a la democracia no alcanza con llamar a elecciones.  Se trata de un proceso arduo, complicado y azaroso, donde se requiere de habilidad política para lograr el fortalecimiento progresivo de distintos acuerdos, que sostenidos en el tiempo derivan en un orden institucional. En Egipto, la Primavera Árabe barrió con la dictadura y no hubo tiempo para nada. Los acuerdos fundacionales entre islamistas, liberales y militares no existieron o fueron ignorados. En vez de ceder, los principales actores de este drama se agreden y se alejan, los muertos se apilan de uno y otro lado, las traiciones nuevas recuerdan a las viejas prácticas de exclusión mutua. Tan solo queda la mínima esperanza de que el abismo de la guerra civil los haga reflexionar y eventualmente acordar un camino que puedan transitar juntos, esta vez en serio, dejando de lado el odio y la soberbia.

Imagen: huffingtonpost.com

sábado, 6 de julio de 2013

Snowden no está - Por Santiago O´Donnell


http://blu.stb.s-msn.com/i/7B/75B27A8BE41A2BA7271C3235BABA4.jpgAlgo extraño está sucediendo con el caso Snowden y el atropello a los derechos de Evo Morales, presidente de Bolivia. El espía, digámoslo ya, no aparece. No se muestra, no se comunica con la superficie. Fue visto por última vez, dicen, el 23 de junio en la terminal de tránsito de un aeropuerto de Moscú. Evo fue para allá esta semana. Cuando volvía, los europeos, o sea varios países europeos, no lo dejaron pasar. Inventaron una excusa y no lo dejaron pasar. Tuvo que hacer una parada de emergencia en Austria donde, según la versión austríaca, Evo autorizó que un oficial ingresara a la nave y revisara los documentos de los pasajeros. Según la versión boliviana Evo no permitió que se revisara nada por una cuestión de soberanía y dignidad. Evo pasó catorce horas varado en Viena. Al final aflojaron los españoles y lo dejaron pasar y también recargar combustible en las Islas Canarias.

Evo volvió como un héroe. Le colocaron un aro de flores y le tiraron papel picado. Lo abrazaron los amigos bolivarianos, los amigos antiimperialistas, y entre todos armaron una respuesta sudamericana. Evo había sido humillado por los vasallos del imperio, había sido castigado por atreverse a ser independiente. Porque Evo no es como los europeos, que de colonizadores pasaron a colonizados y hoy son meros felpudos y lamebotas de Estados Unidos. Para peor, esos mismos europeos, tan pusilánimes cuando de Estados Unidos se trata, se transforman otra vez en los colonialistas soberbios, explotadores y racistas que supieron ser cinco siglos atrás cuando dirigen su atención hacia América latina. Sí, América latina, esa Patria libre, pujante y soberana que supieron parir entre Néstor, Hugo y Lula.
+/- Ver mas...


Al bajar del avión en El Alto, Bolivia, pasada la medianoche, en vivo por televisión para toda Sudamérica, tras la inspección de las tropas y después de entonar con entusiasmo un cántico patriótico con los uniformados que vestían su mejor gala, Evo se paró delante de un micrófono de pie al costado de la pista y se dirigió al mundo. Primero agradeció a su pueblo y a su vicepresidente, Álvaro García Linera, por haberle cuidado la espalda durante toda la crisis. Después agradeció a sus aliados en la región, nombrándolos por país y no por el apellido de sus presidentes.  Después se detuvo un minuto para contar algunos detalles de su reunión con Vladimir Putin antes de volver de Moscú, a donde había viajado para asistir a una cumbre de gas. Destacó que la reunión con el presidente ruso había sido muy provechosa y muy buena. Putin, un tipo bárbaro, pareció decir Evo. Después contó cómo había sido demorado por los europeos. Descartó que cuatro países le cerraran el paso por problemas técnicos, todos al mismo tiempo, como habían aducido, y llegó a la conclusión de que la demora estaba relacionada con el espía Snowden ya que él, Evo, había mencionado la posibilidad de asilarlo en Bolivia. Entonces Evo responsabilizó directamente a Estados Unidos por el bloqueo a la aeronave presidencial boliviana, por ser Estados Unidos el principal interesado en Snowden, quien de algún modo u otro había sido el causante de la demora. Evo concluyó diciendo que no lo iban a intimidar y que la embestida yanqui no había sido en contra de él sino de todo el continente. Dio a entender que es absurdo pensar que llevaba al espía a bordo, pero no lo dijo.

Al día siguiente llegaron los amigos. Cristina Kirchner, Rafael Correa, Nicolás Maduro y Pepe Mujica se fundieron en un abrazo colectivo y solidario con Evo, no por nada y después de todo el primer presidente indígena de la región. Raúl Castro y Daniel Ortega mandaron muchos saludos y proclamaciones de apoyo absoluto e incondicional. La derecha regional acompañó el show a distancia, con silencio piadoso, como para no arruinar el mito de la unidad latinoamericana. Colombia, Chile y Paraguay no formaron parte de la cumbre presidencial de Unasur para desagraviar a Evo en Cochabamba al día siguiente de su regreso después de la epopeya. Mujica fue a la cumbre pero no participó del acto público de desagravio, sino que eligió quedarse en su hotel.  Los presidentes de Brasil y de Perú mandaron su asesor especial y su canciller, respectivamente, para representarlos. Ambos funcionarios mantuvieron un bajo perfil durante la cumbre y se quedaron en el hotel con Mujica, marcando una diferencia con las posturas más combativas del bloque argentino-bolivariano.

Mucho más llamativa fue la reacción de los europeos y los estadounidenses. ¿Por qué hicieron lo que hicieron? ¿Por qué no dicen nada? ¿Por qué cuando dicen algo, son ambiguos o directamente mienten? Hay una primera respuesta fácil y es que no importa si el mismísimo Snowden estaba en el avión, lo que hicieron está mal, no se puede hacer, es una clara violación al derecho internacional. No tiene justificación de ninguna manera. No se puede hacer, por lo tanto no se puede justificar ni legitimar con ningún tipo de explicación. Entonces, a riesgo de parecer soberbios y altaneros, mejor no decir nada.

En síntesis, hace cuatro días que esto pasó y se sabe poco y nada. Los italianos tardaron tres días y dieron una explicación confusa, afirmando que autorizaron al avión de Evo, pero después no porque el permiso había caído “automáticamente” cuando el avión debió cambiar su ruta por culpa de los demás países. En cambio los portugueses hasta ahora no dijeron nada. Los españoles tardaron dos días en contestar y tampoco fueron muy claros. A través de su canciller, dijeron que tenían información que Snowden viajaba en el avión y por eso le negaron el tránsito, pero después lo dejaron pasar porque Evo, “presidente de un país hermano,” afirmó que no llevaba al espía a bordo. Sin embargo, el jefe de la diplomacia española aclaró que su país no tiene por qué pedirle perdón ni a Evo ni a nadie. Por su parte el presidente de Francia, otro de los países apuntados, dijo que autorizó el vuelo “en cuanto supo que viajaba el presidente de Bolivia,” admitiendo así, de manera implícita, que la autorización se había demorados hasta que el mandatario se enteró que un presidente viajaba a bordo.  Pero los dichos de mandatario galo_el único presidente europeo en dar explicaciones_sonaron inverosímiles. ¿Por qué?  Resulta poco creíble que Francia negara el permiso al avión donde presuntamente viajaba Snowden, sin que el presidente autorizara  semejante decisión. Y es difícil de creer que el presidente autorizaría semejante decisión sin estar mínimamente informado que se trataba del avión de Evo. Ah, y Francia tampoco pidió perdón, ni siquiera dijo que “lamentaba” el incidente. Mientras en Bolivia quemaban banderas francesas, la cancillería de ese país dijo apenas que los inconvenientes sufridos por Evo le causaban “tristeza”.

Muy rara la reacción de los europeos. También la de Estados Unidos, que sólo se expresó a través de la vocera del departamento de Estado mientras el presidente y su canciller hicieron mutis por el foro. “Cada país tomó la decisión de manera individual. Pregúntenle a ellos por qué tomaron esas decisiones” dijo el vocero, dando a entender: A) que los americanos presentaron pruebas contundentes a sus aliados y B) que esas pruebas se sostienen contra las desmentidas de los funcionarios bolivianos. Nada de pedir perdón ni nada que se le parezca. Suspendieron los festejos del 4 de julio en la embajada estadounidense de La Paz y mandaron una carta al canciller boliviano solicitando la extradición de Snowden “en caso de que llegara a encontrarse en ese país.”

Entonces, volviendo al principio, ¿dónde está Snowden? Hace rato que no da señales de vida, por lo menos desde que el avión de Evo partió de Moscú. Imaginemos que pasa una semana, pasa un mes sin señales de Snowden y de repente puff, los rusos avisan que desapareció. Nadie revisó bien el avión de Evo en el vuelo de vuelta, apenas un oficial austríaco se habría subido en Viena para pedir pasaportes, pero sin buscar en los baños o bauleras donde tranquilamente podría esconderse un polizón. En la escala en Canarias Evo no dejó que nadie se acerque al avión. Mucho menos en Brasil, la última parada antes de volver a Bolivia.

Quiero ser claro. Nada justifica que demoren el avión de Evo, por más que llevara a quien sea. El atropello merece y debe ser denunciado. Pero la conducta de los europeos, el silencio de los rusos, las insinuaciones de los yanquis y la distancia que tomaron algunos latinoamericanos tienen sentido si Snowden efectivamente estaba escondido en el avión de Evo. De ser así Evo no lo va a decir y es posible que nunca se haga público. En cambio si Snowden no estaba en el avión de Evo, no se entiende por qué los norteamericanos harían lo que hicieron para transformar al presidente boliviano en un héroe de la resistencia antiyanqui. Ni por qué los europeos, tan legalistas ellos en las formalidades diplomáticas, rompieron todos los protocolos y fueron descubiertos pero no se hacen cargo ni ofrecen una explicación creíble sobre su proceder.

Para ser muy crudo, Evo en Estados Unidos no existe. Nadie lo conoce, nadie lo reconoce como villano de occidente, nadie sabe que se la pasa hablando mal del Tío Sam. No está en la liga de los Castro, los Chávez, los Khadafy o los Saddam Hussein, ni se acerca. Tendrá su peleítas en Bolivia con burócratas estadounidenses expatriados de tercer y cuarto nivel, pero la inmensa mayoría de los estadounidenses, incluyendo muchos poderosos en Washington, ni siquiera saben dónde queda Bolivia. Con todo lo que está pasando en Egipto, Siria, China y el resto del mundo, hay que tener una mentalidad del siglo pasado para creer que todo lo que le pasó a Evo fue consecuencia directa de las ínfulas imperialistas de Estados Unidos y los reflejos colonialistas de los europeos. De mínima tiene que haber algo más.

Claro que Snowden puede reaparecer mañana en Moscú y echar por tierra esta hipótesis, pero por el momento parece prematuro descartarla: Snowden en Bolivia, calladito la boca, bajo el ala protectora de la Patria Grande, nueva Mecca para la libertad de expresión antiestadounidense.

Imagen: Reuters

sábado, 29 de junio de 2013

Vigilantes - Por Santiago O`Donnell

La delgada línea que separa periodismo de propaganda, propaganda de espionaje y espionaje de terrorismo se estrechó hasta  hacerse casi invisible en estos días con la novela de Edward Snowden.

Snowden, de 30 años (foto), es un ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA en inglés). . El 20 de mayo vació su departamento y dejó su trabajo de analista de sistemas en una base que la NSA tiene en Hawai y se trasladó, junto a su novia y todas sus pertenencias, a la ciudad china de Hong Kong. Había conseguido una licencia médica temporaria para tratarse su epilepsia pero no tenía intención de hacerse tratamiento alguno. El pedido de licencia médica era apenas una excusa para evitar sospechas prematuras sobre lo que estaba a punto de hacer. Snowden permaneció en Hong Kong hasta la semana pasada, mientras tres reconocidos periódicos de Asia, América y Europa publicaban impactantes revelaciones basadas en información que él le había provisto a sus respectivos periodistas.

En sucesivas exclusivas con The Washington Post y The Guardian, Snowden reveló con pelos y señales los programas secretos de vigilancia de internet y fibra óptica de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña. La filtración daba cuenta de una intercepción masiva de datos a través de las principales empresas de telefonía celular, motores de búsqueda en la web y redes sociales. Snowden también reveló a esos diarios que servicios secretos británicos habían interceptado las comunicaciones de los líderes del mundo durante una reunión del G20 que se celebró en Londres en el 2009. Por su parte el South China Morning Post de Hong Kong publicó declaraciones de Snowden diciendo que la NSA había hackeado a empresas de celulares chinas para interceptar sus mensajes de texto y que la agencia estadounidense había espiado las comunicaciones de una universidad china.
+/- Ver mas...

La reacción desde Washington no tardó en llegar. El secretario de Estado John Kerry dijo que Snowden era un traidor, acto seguido la fiscalía federal lo acusó de espionaje y el 21 de junio •Estados Unidos presentó a China un pedido por su extradición. Pero los chinos no dieron curso al pedido por Snowden y dos días más tarde lo dejaron partir a Moscú, donde quedó varado en la sala de tránsito de aeropuerto moscovita de Sheremetievo. Con el pasaporte revocado y sin documentos válidos, Snowden no tenía dónde ir. Estados Unidos le trasladó a Moscú el pedido de extradición que en vano había presentado ante autoridades chinas, pero otra vez se quedó con las manos vacías. El miércoles pasado fue el mismísimo Putin quien se encargó de comunicar que no veía la razón para entregarle a Estados Unidos a “un defensor de los derechos humanos que dice luchar por la libertad de información”.

A esa altura había entrado en escena Julian Assange, fundador del sitio de megafiltraciones Wikileaks, a quien Putin también definió como un luchador por la libertad de expresión al descartar la extradición de Snowden a Estados Unidos. Assange está refugiado en la embajada de Ecuador en Gran Bretaña desde hace poco más de un año. Lo busca el gobierno sueco por un crimen sexual, pero también pende sobre él una causa por espionaje en una corte federal de Virgina donde aún no ha sido formalmente acusado, pero donde tampoco se detiene la acumulación de datos y testimonios tras la orden del fiscal federal Eric Holder de investigar al fundador de Wikileaks por una megafiltración de un cuarto de millón de cables diplomáticos estadounidenses a partir de noviembre del 2010.

Desde el momento en que Snowden aterrizó Moscú, Assange, que estaba en plena gira virtual para promocionar su último libro, dejó lo que estaba haciendo para convertirse en el único e informal vocero de Snowden. Primero twiteó que el ex espía estaba “bien y seguro” el miércoles. Ese mismo día, en una videoconferencia promocional de su libro Criptopunks (editorial Marea), dijo que Snowden no es un traidor sino un topo que reveló secretos muy importantes, y que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se mostraba dispuesto a darle asilo a Snowden. Al día siguiente, el sitio Wikileaks anunció que esa organización había conseguido un abogado estadounidense para representar a Snowden después de que el abogado de Assange, Baltazar Garzón declarase que él no se haría cargo de la defensa del ex agente varado en Moscú.

La relación entre Snowden y Assange no es casual. Las primicias documentadas por Snowden sobre los programas de vigilancia masiva de Estados Unidos y Gran Bretaña confirman casi al dedillo las denuncias que Assange hace en Criptopunks, el libro que esta semana salió a la venta en la Argentina. “Con el control de la fibra óptica, por donde pasan los gigantes flujos de datos que conectan a la civilización mundial, ocurre lo mismo que con los oleoductos. Este es el nuevo juego: controlar la comunicación de miles de millones de personas y organizaciones,” escribe Assange. “Mientras tanto Estados Unidos está acelerando la próxima gran carrera armamentista. Los descubrimientos de los virus Stuxnet, Duqu y Frame, anuncian una nueva era de programas altamente complejos con finalidad destructiva concebidos por Estados poderosos para atacar a Estados más débiles. La criptografía no solo puede proteger las libertades de los individuos, sino la soberanía y la independencia de los países enteros, la solidaridad entre grupos con una causa común, y el proyecto de una emancipación global. Puede ser usada no solo para luchar contra la tiranía del Estado sobre el individuo, sino contra la tiranía del imperio sobre la colonia.”

Además de exponer secretos incómodos de corporaciones poderosas, Assange y Snowden comparten el haber mostrado el cinismo de los grandes medios. Dos años atrás Assange sufrió la publicación de un perfil devastador que lo pintaba como un caprichoso paranoico en The New York Times, justo el diario que más se había beneficiado con los archivos de Wikileaks, y justo cuando el diario había terminado de publicar la megafiltración y buscaba recomponer relaciones con sus fuentes en el gobierno estadounidense. Algo perecido le sucedió a Snowden esta semana con The Washington Post, diario que después de publicar en exclusiva la información de Snowden, lo defenestró en un editorial, donde hasta se critica la posibilidad de que Ecuador le dé asilo. "¿Se dan cuenta del poder de la prensa internacional? Han logrado centrar la atención en Snowden y en los 'malvados' países que lo 'apoyan', haciéndonos olvidar las terribles cosas que denunció contra el pueblo norteamericano y el mundo entero. 'El orden mundial no sólo es injusto, es inmoral'", twiteó el miércoles el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Pero así como las revelaciones de Snowden comprobaron las denuncias de Assange, también sirvieron para desnudar las contradicciones que amenazan con destruir la credibilidad del fundador de Wikileaks

La primera contradicción es entre Assange el periodista y Assange el activista criptopunk. Por razones legales y culturales, Assange insiste en ser reconocido como periodista bajo la protección de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Esa enmienda garantiza la libertad de expresión y las leyes estadounidenses que derivan de ella a su vez garantizan, por ejemplo, la protección del anonimato de las fuentes periodísticas. En este momento el soldado Bradley Manning, presunta fuente de la megafiltración de los cables diplomáticos de Wikileaks, está juzgado por traición a la patria en un tribunal militar de Estados Unidos. “En mi trabajo como periodista he luchado contra guerras y para que los grupos poderosos rindieran cuantas ante el pueblo,” escribió en Cripotopunks.

Pero en ese mismo libro, como su título indica Assange se pone el de anarquista revolucionario. Muy lejos de la función periodística, Assange nos informa que su misión es transformar el sistema. O, si no puede cambiar el sistema, propiciar su autodestrucción: “Es hora de tomar las armas de nuestro nuevo mundo, de luchar por nosotros y por nuestros seres queridos. Nuestro deber es resguardar la autodeterminación donde podamos, contener la inminente distopía donde no podemos, y, si todo el resto fracasa, acelerar su autodestrucción,” escribió.

La segunda contradicción tiene que ver con que Assange reconoce que los programas de megavigilancia se implementaron en Estados Unidos y Gran Bretaña con el objetivo declarado de combatir el terrorismo globalizado. Sin embargo en todo su libro Assange ni siquiera menciona la palabra “Al Qaida.”

Assange reconoce que al terrorismo hay que combatirlo con las herramientas más modernas de la tecnología, pero no se le ocurre ninguna alternativa eficaz a la intercepción masiva de teléfonos y computadoras, ni justifica porqué una agencia de seguridad no habría de echar mano a semejante herramienta para capturar a un criminal peligroso. Apenas deja entrever que estos sistemas de vigilancia podrían ser más transparentes y deberían funcionar bajo estricto control judicial. Pero resulta casi un sinsentido reclamarle a un país que espíe con más transparencia.

Lo cual lleva a una tercera contradicción, acaso la más peligrosa. Mientras Assange y sus vigilantes arrojan sus dardos filosos contra Estados Unidos, Gran Bretaña y Occidente en general, el daño que causan las filtraciones de Wikileaks es capitalizado por regímenes que no se destacan precisamente por su tolerancia a la libertad de expresión como China, Rusia, Ecuador, Venezuela y Cuba. En esos países, oh casualidad, la prensa oficialista e hípercontrolada celebra a diario las andanzas de Assange y sus informantes secretos mostrando las grietas y el lado oscuro del imperio estadounidense.

En Criptopunks Assange intenta zafar de esta contradicción aclarando que “este libro...no se detiene en las cuestiones geopolíticas de fondo.” En la videoconferencia del jueves pasado con tres periodistas del portal Infobae, Assange explicó que su lucha principal es contra los sistemas de vigilancia estadounidenses porque son, de lejos, los más extendidos y eficientes, dando a entender que los rusos y los chinos son apenas unos pobres imitadores del Gran Hermano yanqui. El problema con esta explicación es que no toma en cuenta para qué se usan los datos recogidos por los programas de vigilancia masiva. En el libro de Assange, el hacker alemán Andy Muller-Maghun reconoce, aunque a regañadientes, que en este aspecto hay una diferencia entre Europa y Estados Unidos, por un lado, y China y Arabia Saudita, por el otro: “Diría que no hay mucha diferencia entre Europa y los otros países. Bueno, hay países con un marco democrático, lo que significa que puedes leer, comprender y tal vez incluso resistirte legalmente a la infraestructura de censura, lo que no significa que no exista, mientras que te resultará muy difícil hacer eso mismo en países como Arabia Saudita o China.”

Cuando Assange habla en su libro de la censura y la persecución de activistas en China, lo hace de manera ambigua. “En Occidente, cuando hablamos de China y de su gran firewall (bloqueo informático), lo hacemos en términos de censura: qué es lo que se impide que los ciudadanos lean, qué dicen sobre el gobierno chino en Occidente, qué dicen los chinos disidentes, qué dice la disciplina Falung gong, qué dice la BBC y, qué dice la verdadera propaganda sobre China. Pero a los chinos con los que he hablado no parece preocuparles la censura. Su preocupación radica en que para que haya censura en internet debe haber vigilancia. Para poder verificar lo que una persona está viendo en internet, para determinar si está permitido o no —en tanto Estado de control—debes estar viéndolo, y por lo tanto si lo estás viendo puedes registrarlo todo. Y esto ha tenido un tremendo efecto intimidatorio sobre la población china—no por sufrir la censura sino porque todo lo que leen está siendo vigilado y registrado—. De hecho, eso nos ocurre a todos,” escribió.

O sea, Assange se presenta como un abanderado de la libertad de expresión, pero sus principales filtraciones son funcionales y benefician a los regímenes más cerrados y menos tolerantes del planeta.

Y, volviendo al principio de esta historia, lo que diferencia al periodismo de la propaganda es el equilibrio. Esto es, el periodismo intenta reflejar los distintos intereses y puntos de vista que forman parte de una historia, mientras que la propaganda presenta a la realidad de manera panfletaria, unidimensional. Lo que diferencia la propaganda del espionaje es que hacer propaganda es una actividad legal, mientras que espiar o robar secretos de Estado es uno de los crímenes más duramente castigados por casi todos los países del mundo. Lo que diferencia el espionaje del terrorismo es que robar secretos puede ser bueno o malo, según el caso, mientras que el terrorismo asesina vidas inocentes y eso siempre es malo.

Para ser creíble ante una audiencia mundial, para seguir siendo relevante, Assange y Wikileaks deben encontrar el equilibrio perdido tras la megafiltración del Cablegate. Conseguir data que ponga en evidencia las violaciones flagrantes a la libertad de expresión, reunión y circulación que a diario cometen los países que hoy resultan ser sus aliados tácticos. Megafiltraciones que comprometan no sólo a Estados Unidos, sino también a China, Rusia, Cuba o Irán.

Sólo entonces podrá decirse, con algún grado de certeza, que Assange y los criptopunks buscan un mundo más justo y por eso hicieron una revolución.

sodonnell@pagina12.com.ar
Imagen: REUTERS/Jim Urquhart

sábado, 22 de junio de 2013

Brasil - Por Santiago O’Donnell

Debe haber un motivo muy profundo para lo que está pasando en Brasil. Nadie sabe. Hablo y en Brasilia, San Pablo y Rio la gente está asustada por que no sabe lo que va a pasar.

Un millón de personas en la calle; violencia, desmanes, saqueos y descontrol. Empezó con el precio de los pasajes de colectivos, carísimos, pésimo servicio, dos viajes horribles de dos horas cada día para ir a trabajar en las grandes ciudades. Protestas en Sao Pablo de un grupo de estudiantes por un aumento de menos de diez centavos de dólar. Convoca un grupo por la gratuidad del transporte público llamado Movimiento Pase Libre, miembro del foro social de Porto Alegre. La protesta crece: mil, cinco mil, diez mil manifestantes porque el aumento irrita, porque hay mal humor. La inflación irrita. La oficial (en Brasil es posta) no pasa del siete por ciento, pero en alimentos es más del doble, llegando al quince por ciento. Hace muchos años que en Brasil no hay tanta inflación y encima le llega a una economía estancada. Encima se juega la Copa de las Confederaciones de futbol, una fiesta nacional, y muchas veces el goce ajeno acentúa las miserias propias.

Hasta hace diez días no pasaba más que eso: estudiantes de izquierda con una buena causa, protestas crecientes estimuladas por un sutil mal humor social. Protestas, cuando no ignoradas, retratadas con cierto desprecio por los grandes diarios y noticieros, como transgresiones de jóvenes revoltosos y a veces violentos que no respetan la ley. Una semana más tarde la calle era otra. El jueves, en el clímax de la protesta, ya no era unos pocos miles de estudiantes politizados de San Pablo y eventualmente Rio, sino un millón de jóvenes mayormente despolitizados de las clases medias de todo el país.

+/- Ver mas...

En el medio pasó de todo. Primero, la brutal represión de las distintas policías, empezando por la de la gobernación de San Pablo, que dejó un saldo de dos muertos y cientos de heridos. También, la incapacidad para negociar y consensuar de los alcaldes y gobernadores que impusieron el aumento del colectivo, y la demora en dar marcha atrás con la medida ante la ola de rechazo. También, en medio de las protestas empezó a jugarse la Copa, con sus lujos, sus extravagancias, su realeza y sus elefantes blancos. Los jugadores, acaso un poco avergonzados por el contraste, se solidarizaron con la protesta y la hicieron crecer.  Los grandes medios se dieron vuelta y empezaron a promover las protestas con letras de molde. En un clima a esa altura ya descontrolado, el lunes Dilma fue abucheada hasta por los privilegiados que pudieron pagar casi un salario mínimo por una entrada del partido inaugural.

Cuando llegó la multitudinaria protesta del jueves la calle había cambiado. Ya no estaban los grupos gay, los grupos indigenistas, y los demás movimientos sociales que había acompañado al principio a los estudiantes de Pase Libre. Tradicionales aliados del gobierno, aunque se le acuse a Dilma de no cobijarlos tanto con Lula, uno a uno fueron anunciando en las redes sociales que ya no participarían en la protesta. Su lugar fue ocupado por jóvenes vestidos con los colores de Brasil que protestaban sin ninguna consigna clara contra el gobierno, contra los políticos, que gritaban “el Pueblo despertó” y se largaban a cantar el himno. Jóvenes alienados y desilusionados que denunciaban la corrupción, bandas fascistoides que les pegaban a quienes osaran salir a la calle con remeras rojas, borrachos que rompían botellas en el asfalto y tránsfugas que saqueaban negocios aprovechando la confusión. Nadie parecía demasiado enojado por nada en particular y casi todos querían salir en televisión. Un carnaval sin música, según alguien que estuvo ahí, entre 300,000 cariocas movilizados.

El viernes, después de un día de furia, Pase Libre anunció que ya no convocaría protestas porque no estaba de acuerdo con muchas de las nuevas consignas y porque quería contribuir a la paz social. El clima se apaciguo, aunque la tensión y el miedo persiste, los manifestantes se desmovilizaron, al menos por ahora.

No es fácil descubrir por qué el fastidio estalla en enojo, menos cuando un gobierno tiene un alto nivel apoyo en la opinión pública, en el caso de Dilma, por encima de los dos tercios. Pero si de Brasil se trata, seguro que el fútbol tuvo algo que ver. Quizás tuvo que ver con el absurdo de hacer construir un gran estadio en Brasilia, Para que lo usen en la copa y el mundial en una ciudad sin tradición futbolera, donde el equipo más importante languidece en la primera C. Quizás influyó la gentrificación de las masas que acudían al viejo y querido estadio Maracaná, cita obligada de negros y pobres, de putos y putas, durante décadas de precios populares para la torcida, hoy transformado en un crucero de lujo para la elite blanca que puede pagar los más de cien dólares que cuesta asistir a un match. En la calle, en medio de consignas difusas la gente hacía saber su malestar por los gastos exorbitantes por esta Copa de Confederaciones, que demandó la construcción a nuevo de algún estadio y la remodelación de varios más, más la Copa Mundial del año que viene más las Olimpíadas del 2016. Pero al mismo tiempo están chochos. Van a las marchas y queman sus boletos de la Copa, pero antes usan esos boletos para ir a la cancha y disfrutar del espectáculo. Se quejan por la falta de transparencia en el manejo de los fondos para los megaeventos deportivos, pero no dejan de destacar la actuación del equipo y los goles Neymar. Protestan porque los estadios deben tener “Estándar FIFA” por más que cueste una fortuna. Los aeropuertos deben tener “Estándar FIFA” y los hoteles que alojan a los jugadores también deben tener “Estándar FIFA”. Todo bien, pero semejantes logros abren el apetito para tener una educación “Estándar FIFA” y sobre todo un sistema de transporte público “Estándar FIFA”. Más allá de los matices y las mutaciones, me parece que lo que la gente salió decir, por razones profundas que apenas intuimos, es, simplemente, que el campeón de mundo se merece algo mejor.

sodonnell@pagina12.com.ar

lunes, 8 de abril de 2013

Fábula real - Por Santiago O’Donnell


Empezó como un cuento infantil, como una fábula soñada, pero terminó en pesadilla. Tanto es así que el jueves pasado el canciller español salió a pedir que se termine rápido porque le hace daño a la imagen del país.

Había una vez una princesa y un campeón. Se conocieron en las olimpíadas de Atlanta en 1996. El, Iñaki Urdangarín, era alto, rubio, pintón, estrella de handball del Barcelona, en su primera participación olímpica como integrante de la selección española. Ella, Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia, la infanta Cristina, era la segunda hija del rey de España. Rubia también, menuda, linda, sonrisa ancha y cejas fuertes, había sido la abanderada del equipo español en las olimpíadas de Seúl de 1988, donde le había tocado participar como suplente del equipo de yachting clase 470.

Se hablaron por primera vez en una fiesta durante la competencia y parece que hubo flechazo: dicen que no volvieron a separarse. Nueve meses más tarde la casa real blanqueaba el romance con un anuncio de matrimonio y el 4 de octubre de 1997 se casaban en la catedral Santa Eulalia ante 1500 invitados, incluyendo representantes de cuarenta casas reales y pasaron a llamarse duques de Palma. Tuvieron cuatro hijos. El tuvo dos olimpíadas más con la selección de balón mano, y en ambas se alzó con medallas de bronce. Ella no volvió a competir a nivel olímpico, pero siguió siendo una entusiasta deportista, sobre todo de la náutica, el squash y el esquí.
+/- Ver mas...

Hasta ahí la parte linda. Después pasó lo que pasó. El campeón y la princesa terminaron imputados por estafas, fraude, evasión y malversación de fondos. La investigación en curso determinó que una fundación presidida por el duque, supuestamente sin fines de lucro, captaba fondos públicos y los derivaba a una oscura empresa privada cuya propiedad compartían el duque y la duquesa. El duque fue imputado en diciembre del 2011 y la cosa no pasó a mayores porque era algo esperable, dadas las pruebas que se venían acumulando en la causa judicial. Dos semanas antes, el rey había apartado al duque de Palma de todas sus funciones oficiales por su conducta “no ejemplar”. Cuando imputaron al duque, el rey declaró que no quería privilegios para la familia real y que confiaba en lo que resolviera la Justicia. Un mes más tarde borraron el perfil del duque de la página web de la familia real.

Después de soltarle la mano al duque, la Casa Real salió a defender a la hija del rey el jueves, apenas conocida su imputación. En un comunicado, expresó su “sorpresa” por la medida judicial y pidió que se respete la presunción de inocencia de la duquesa. El comunicado armó un revuelo político. El Partido Socialista Obrero Español, principal fuerza de oposición, hizo saber a través de una portavoz que no consideraba feliz el comentario real y pidió que no se presione a la Justicia. A su vez, el presidente Mariano Rajoy buscó bajarle los decibeles al asunto tras la alarmista declaración de su canciller, que había alertado sobre un presunto daño a la imagen de España por la imputación a la duquesa. “No es cuestión de manifestar el estado de ánimo de nadie” corrigió a su canciller. “Respetamos a la Justicia y la presunción de inocencia.” El viernes, el príncipe Felipe, heredero directo del rey, mandó un mensaje de apoyo a los jueces en una jura de nuevos magistrados, como para matizar el comunicado de “sorpresa” que el Palacio de la Zarzuela había emitido el día anterior. “Los miembros de la carrera judicial sois merecedores de mi mayor confianza”, dijo Felipe.

Para entonces el juez de la causa había aceptado aplazar la indagatoria de la duquesa, habida cuenta de que el fiscal había apelado la imputación, al no estar de acuerdo con los argumentos y la valoración de la prueba que había hecho el juez.

El caso no es sencillo. Además de involucrar a los duques de Palma, involucra también a un ex socio del duque y a la esposa del ex socio. El ex socio sintió que le iban a echar el fardo y prendó el ventilador. Perdido por perdido, con su esposa imputada desde el primer día, igual que él, el ex socio procedió a enviar al juzgado, en siete entregas espaciadas cada cuatro o cinco meses, miles de correos electrónicos que involucraban al duque, a la duquesa, a funcionarios de la Casa Real y hasta al mismo rey en distintas gestiones y conversaciones que demostrarían un conocimiento de la operatoria que manejaban el duque y su ex socio.

El caso también involucra a importantes políticos del gobernante Partido Popular en Islas Baleares y Valencia, responsables de haber entregado fondos públicos a la fundación del duque, llamada Fundación Nóos. Esos políticos han declarado que entregaron el dinero sin preguntar demasiado simplemente porque detrás de la fundación estaba el yerno del rey. Pero hay más. El tesorero de la fundación, que también figura como imputado en la causa, es un funcionario a sueldo de la casa del rey que actúa como secretario de las dos hijas del monarca español. Además, la propia duquesa de Palma ocupaba una vocalía en el directorio de la fundación. La duquesa argumenta que su puesto era simplemente decorativo, pero algunos correos sugieren que entre su marido y su secretario la mantenían informada de al menos parte de lo que pasaba en la fundación.

Que el rey hizo gestiones en favor de la fundación creada en el 2003 está fuera de disputa. También, que el rey fue quien obligó al duque, a la duquesa y al secretario a abandonar la fundación en el 2006, después de que la oposición preguntara en el Congreso de Baleares por los fondos enviados a la institución que presidía el duque.

A los pocos meses de irse de la Fundación Nóos el duque abrió otra fundación y, según los mails, al principio volvió a contar con el apoyo del rey, que aportó contactos para cerrar negocios. Esa fundación duró menos de un año y otra vez fue el rey quien habría presionado por su cierre. Desde entonces la duquesa continúa con su trabajo diario en la fundación La Caixa de Barcelona, el mismo que viene haciendo desde 1993, mientras el duque se queda en su casa, prepara su defensa y cría a sus hijos. En cada presentación judicial del duque, docenas de españoles, aquejados por la peor crisis económica de los últimos tiempos, descargan su bronca. Dicen que el dinero público robado por la banda del duque podría haberse usado para evitar recortes presupuestarios o para recuperar empleos perdidos.

Aunque ahora el ex socio amaga con mostrar correos revelando supuestas infidelidades del duque de Palma, aunque ahora el rey le puso un abogado a su hija para despegarla judicialmente de su marido, la princesa abanderada sigue firme junto al campeón de balón mano. Los voceros de la realeza aseguran que no hay crisis matrimonial y que a ella ni se le ocurre separarse. El viernes, tras ser imputada la tarde anterior, partió a trabajar en un auto sin vidrios polarizados y entró a la fundación caminando por la puerta principal (foto), en vez de escabullirse por el portón del garaje. La pesadilla continúa. Para ella, sí, porque la miran y sospechan y porque pescaron a su marido. Pero más aún la pesadilla continúa para todos los españoles hartos de corrupción, que ahora se ven estafados por su propia monarquía, cada vez un poquito más, al ritmo de las nuevas revelaciones.
Publicado en Página/12 el 7 de abril de 2013
Imagen: EFE

lunes, 1 de abril de 2013

Chipre - Por Santiago O’Donnell


Chipre es una pequeña isla del Mediterráneo de unos 170 por 40 kilómetros aproximadamente, ubicada en Asia Menor, a unos cien kilómetros al sur de Turquía y unos 480 al este de las islas de Grecia. Desde la guerra civil de 1974, un tercio de la isla, la parte norte, es ocupado por la República Turca del Norte de Chipre, Estado que sólo reconoce Turquía. Los otros dos tercios de la isla pertenecen a la llamada República de Chipre, que forma parte de la Unión Europea (UE) y está ligada históricamente a Grecia. Esa parte no turca no llega al millón de habitantes y es uno de los países más pequeños de la UE, tanto en población como en superficie y en producción económica.

Como Malta y Luxemburgo, los otros países chiquitos de la UE, Chipre es un paraíso fiscal. Sus bancos pagan tasas de interés más altas que otros países, casi no se cobran impuestos y nadie hace demasiadas preguntas. Por eso atraen millones de euros provenientes de otros países. En el caso de Chipre, por una cuestión de cercanía, se trata de uno de los paraísos fiscales preferidos de los inversores rusos, que constituyen su principal clientela, con 3200 millones de dólares en depósitos. El sector financiero de Chipre maneja ocho veces más dinero que el producto bruto interno del país. Es el motor económico de la isla.
+/- Ver mas...

Al menos así estaban las cosas hasta hace un par de semanas, cuando el sistema colapsó por la crisis europea, especialmente la debacle griega. Los bancos chipriotas tenían demasiado dinero invertido en ese país. Durante casi todo el año pasado el Banco Central Europeo fondeó al segundo banco de Chipre, que estaba completamente quebrado. Finalmente, el 16 de marzo, le cortaron el chorro. Entonces el gobierno puso un corralito para frenar la corrida, ya que el primer banco de Chipre tampoco estaba mucho mejor y, entre los dos, manejaban dos tercios de los depósitos de toda la banca chipriota.

Los depósitos quedaron congelados, los bancos cerraron y los ahorristas apenas podían sacar unos poco euros por día de sus cajeros automáticos, entre 100 y 300 según el banco, mientras el gobierno negociaba un rescate. Fueron a hablar con la llamada “troika” que maneja estos asuntos, un triunvirato formado por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Las imágenes de ahorristas enfurecidos rodeando a los bancos y gritando insultos (foto)hicieron recordar lo que pasó acá en el 2001, aunque en Chipre todavía no se han registrado escenas de vandalismo.

La postura de la troika con el pequeño país fue mucho más dura de lo que había sido con otros países que recibieron rescates desde que la crisis financiera estalló en Europa en el 2008. Además de las habituales medidas de austeridad y recortes presupuestarios, Bruselas le exigió a Nicosia que les aplique a todos los ahorristas del país una quita de sus depósitos de entre el 30 y el 40 por ciento. Ese plan fue rechazado por la Legislatura chipriota el viernes pasado y miles de personas salieron a la calle a protestar, mientras los bancos seguían cerrados, el dinero en los cajeros automáticos se agotaba sin que nadie lo reponga y la economía se derrumbaba porque nadie quería gastar.

A principios de esta semana apareció el plan B. Para acceder a un rescate de 10.000 millones de dólares, la zanahoria salvadora que ofrece la troika, y para evitar que el costo recaiga en los pequeños ahorristas, es decir la clase media y la trabajadora, el gobierno de Chipre debió hacer otras concesiones. Según el nuevo plan, el segundo banco de Chipre debe cerrar y sus grandes ahorristas e inversores perderán todo o casi todo, mientras que los pequeños ahorristas con cien mil euros o menos pasarán al primer banco de Chipre. En este banco los pequeños ahorristas de menos de cien mil euros tampoco sufrirán penalidades, pero a los depósitos que excedan esa cantidad sufrirán quitas del 37,5 por ciento. El mismo esquema de quitas se aplicará a los demás bancos del país.

El jueves reabrieron los bancos. Los depósitos siguen congelados, las operaciones de todo tipo están muy restringidas y las extracciones diarias siguen limitadas a pequeñas cantidades. Sin embargo, no se registraron incidentes ni escenas de pánico. El viernes, el presidente de Chipre dijo que su país no abandonará el euro y que tendrá que hacer un fuerte ajuste, pero se ilusionó con que no haga falta recortar sueldos en el sector público.

A pesar de la relativa tranquilidad demostrada por los ahorristas chipriotas, queda claro que la solución aplicada está muy lejos de ser la solución definitiva. Más que dar respuesta a la crisis abre una serie de interrogantes, no sólo sobre porvenir de Chipre, sino sobre el futuro de toda Europa.

Para hacerse una idea de lo que está en juego para Europa en esta pequeña y remota isla del Cercano Oriente basta decir que un importante funcionario holandés, nada menos que el presidente de los ministros de Finanzas de la Eurozona, salió a decir que la solución alcanzada en Chipre es un modelo para futuros rescates en Europa. Dijo que hasta ahora los rescates los pagaban los contribuyentes con sus impuestos porque eran los gobiernos los que tomaban los préstamos para inyectar liquidez en los bancos. A partir de la crisis de Chipre, los inversores y grandes ahorristas que arriesgaron para conseguir mejores dividendos en paraísos fiscales tendrán que asumir también una parte del costo, explicó el funcionario europeo.

La reacción no se hizo esperar. El primero en salir a cruzarlo fue el presidente español Mariano Rajoy, quien declaró enfáticamente que el caso de Chipre es único y excepcional. España viene bregando para que la troika rescate directamente a sus bancos sin que ese rescate se incorpore a la deuda pública del país. Con el apoyo de Italia y Francia, y en contra de la austeridad que impulsa Alemania, España había conseguido que el Eurogrupo apruebe este mecanismo de ayuda directa a los bancos en una reunión de ministros de Finanzas dos meses atrás.

Temiendo que los grandes ahorristas busquen horizontes más seguros en el norte de Europa para evitar grandes quitas, y que los pequeños ahorristas saquen su dinero también, para evitar caer en un corralito, los países más golpeados por la crisis como Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, Bulgaria y Eslovenia se sumaron a España y lograron que los principales funcionarios políticos y económicos de la Eurozona expresaran su desacuerdo con los dichos del funcionario holandés, haciendo notar que cada país es un mundo en sí mismo.

Visto desde acá, el problema sigue siendo el mismo desde el comienzo de la crisis, más allá de cómo se pagan los platos rotos. Como vivimos acá, los programas de austeridad y el corset de la moneda única generan un círculo vicioso que aborta cualquier intento de reactivación. Por más que los deberes se hagan bien, los rescates, blindajes y megacanjes de deuda se diluyen en una espiral recesiva que provoca la necesidad de nuevos rescates. En Chipre todavía no llegó el rescate y ya se está hablando de un segundo rescate para pagar el costo devastador que tendrán las condiciones acordadas para el primer rescate en la economía de la isla.

Cómo se generó el agujero y cómo se reparte el costo de cerrarlo, no es un tema menor. Según como se mire, la deuda puede ser de los bancos, de los ahorristas, de los contribuyentes, de los gobiernos o de las instituciones multilaterales, en distintas proporciones y combinaciones.

Pero mientras se evite la discusión de fondo sobre cómo se regulan los mercados financieros, qué se hace con los paraísos fiscales y cómo se estimula el crecimiento económico en los países endeudados, las distintas fórmulas, recetas o planes serán meros parches para aguantar hasta el próximo ataque especulativo.

Por eso la izquierda de Tsipras en Grecia o el movimiento de indignados que articuló Grillo en Italia aparecen como alternativas con posibilidades reales de alcanzar el poder. No porque tengan la solución, que no la tienen, sino porque proponen una alternativa al capitalismo materialista, consumista y competitivo, un cambio de paradigma basado en valores como la honradez y la transparencia y la búsqueda del bien común. Porque los banqueros serán siempre banqueros, pero en democracia, los que deciden en última instancia son los representantes de los pueblos. En Chipre, en Europa y en todo el mundo, la responsabilidad de los gobernantes es cumplir el mandato de poner las cosas en su lugar.
Publicado en Página/12 el 31 de marzo de 2013

jueves, 28 de marzo de 2013

El quilombo italiano (Mensajes sobre "Meloneando")


Finalmente, un buen articulo sobre la politica italiana en pagina12!
Me imagino no haya sido facil entender el quilombo italiano, te felicito!

Un italiano residente a Bs.As.
Roberto Lampa
+/- Ver mas...





Muy bueno su artículo! Estoy en Italia en este momento, y hay pocos comentarios que reflejen tan claramente la realidad italiana de estos días. Lo felicito. Y gracias por informar tan bien.
Atentamente
Maria E. Horler






Quiero trasmitirle mi admiración por dos artículos, el titulado "No hay derecho", donde, en medio de las alabanzas generalizadas a Chavez, hizo constar todas las irregularidades cometidas durante el proceso de su enfermedad y muerte (amén de las tropelías durante su mandato). Y, sobre todo, el "mea culpa" que usted se animó a hacer sobre su tarea de periodista, en el artículo sobre la asunción del papa Francisco. En mis largos años de lectora de diarios, jamás leí nada igual. Que alguien reconozca que quizá, a veces, no chequeó suficientemente una información, que dió por bueno un dato, sin comprobar del todo su veracidad...la verdad, la verdad, señor Santiago O´Donnell, ¡me saco el sombrero! Usted hace honor a la estirpe de Kapuzinski, tan devaluada en los últimos tiempos...!
   Sentí un privilegio doble, el de leerlo y el de ser lectora de Página, que admite el disenso dentro de sus filas. Gracias por estas bocanadas de "aire fresco". Lo saludo cordialmente. Ana Selci

lunes, 25 de marzo de 2013

Meloneando - Por Santiago O’Donnell


Italia lleva varias semanas sin gobierno, lo cual no sería tan grave si supiera qué gobierno va a tener. Claro que al final los melones se terminan acomodando, pero falta y no siempre caen en el mismo lugar.

La elección del mes pasado dejó al país partido en tres grandes bloques, que cosecharon una cantidad muy parecida de votos y bancas. La coalición de centroizquierda liderada por Bersani, la coalición de derecha encabezada por Berlusconi y una coalición impredecible de indignados que debutan en el Congreso, liderada por Grillo (foto). A ellos se suma con un porcentaje muy menor, pero aún relevante, la coalición centrotecnocrática que encabeza Monti, el primer ministro saliente. Dentro de esas alianzas hay actores importantes, como la izquierda que lidera Vendola dentro de la coalición de Bersani, y la Liga del Norte ultraderechista que lidera Bossi dentro de la coalición de Berlusconi. Bersani tiene una gran ventaja en la Cámara baja porque aunque ganó por un pelo, la ley italiana le garantiza al ganador 340 de las 630 bancas por el solo hecho de ganar, para facilitar la gobernabilidad. En el Senado eso no pasa y los votos están muy repartidos.
+/- Ver mas...

Así las cosas, Berlusconi quiere aliarse con Bersani pero Bersani no quiere saber nada. No quiere porque se la pasó haciendo campaña en contra de los sucesivos gobiernos de Berlusconi que dominaron la última década y media de política italiana, a los que responsabilizó por la actual crisis económica que vive el país. No puede dar marcha atrás: perdería votos y legitimidad, ya que fue elegido como la alternativa posible a Berlusconi. En cambio, Bersani no pudo culpar mucho por la crisis al gobierno saliente del tecnócrata Monti. Esto es así porque el partido de Bersani, el Partido Democrático, heredero del viejo Partido Comunista italiano, apoyó al gobierno de Monti votando sus leyes de ajuste en el Congreso. Por eso mismo Grillo no quiere aliarse con Bersani. Dice que Bersani representa lo viejo, la continuidad, la transa política, la falta de audacia, la rosca de siempre.

Así no se puede formar gobierno, porque Italia tiene un sistema parlamentario en el que el Ejecutivo requiere el voto de confianza de las dos cámaras para gobernar. Pero ése no es el problema, ya que Italia tiene una larga historia de gobiernos débiles que dependen de alianzas circunstanciales. El problema está en las coaliciones. Durante décadas Italia fue gobernada por coaliciones encabezadas por los demócrata cristianos. Prodi gobernó brevemente en los ’90 con coaliciones lideradas por el centroizquierda. También en los ’90 apareció Berlusconi, cuya coalición de derecha fue la fuerza dominante en la primera década del siglo. Para los empresarios, para los inversores, para los políticos, esas grandes coaliciones eran las garantes de las reglas del juego, más allá de los gobiernos que iban y venían. Así, en los ’60, ’70 y ’80 mantuvieron fuera del gobierno al PC italiano, más allá de alguna alianza parlamentaria, pese a que los comunistas sacaban el treinta por ciento del voto. Lo hicieron, justamente, para que no se toque la continuidad del modelo político y económico de capitalismo más o menos salvaje y compromiso con el proyecto de integración a nivel europeo.

Ahora la cosa cambió. La Unión Europea exige un ajuste, otro ajuste. Berlusconi no tiene problemas en cumplir, aunque con sus fiestas y populismo se presente como la contracara de la austeridad que ordena Merkel desde Alemania. Bersani también haría el ajuste, aunque trate de suavizar el impacto sobre los pobres y los jubilados. Pero Grillo quién sabe.

Grillo fue la gran novedad de la última elección. Berlusconi perdió seis millones de votos con respecto a la anterior. Bersani perdió tres millones. Grillo debutó con nueve. No es muy difícil darse cuenta de para qué lado sopla el viento. Grillo es impredecible. Plantea salirse de la Unión Europea. Plantea la cogestión en las fábricas, lo cual conlleva la abolición de los sindicatos. Exige que se les quite financiamiento a los partidos políticos para usar el dinero en microcréditos. Practica la democracia directa a través de asambleas virtuales en las redes sociales. Denuncia el capitalismo. Y no quiere saber nada con Bersani, el viejo Bersani de la vieja política. Grillo ve para donde sopla el viento y exige ser él quien lidere el gobierno.

Pero los italianos no quieren otras elecciones. No quieren otro empate y vuelta a barajar. Quieren que los políticos que votaron se arremanguen y se pongan a trabajar por el bien del país. Grillo lo entiende. Sabe que no puede quedar como el obstáculo para la formación de un gobierno, mucho menos si el partido de Bersani le ofrece una serie de medidas y caras innovadoras. Porque una de las demandas fundamentales de los seguidores de Grillo es la transparencia. En ese aspecto, el Partido Democrático puede proponer muchas medidas, empezando por una reforma del financiamiento electoral, y poner a la gente de Grillo a cargo del control de transparencia mientras ellos manejan la economía.

La otra opción, la salida del euro que proponen los economistas de Grillo, es una opción complicada. Italia es un país fuertemente industrializado. A diferencia de Grecia o España, es mucho más que turismo, servicios y mercado inmobiliario y tiene mucho para perder si se desprende de la unión aduanera.

Por ahora las cosas se van acomodando. La semana pasada se eligieron las autoridades del congreso. En Diputados nombraron a Laura Boldrini, y en el Senado a Pietro Grasso. En lo formal, Boldrini es diputada del partido de izquierda de Vendola, aliado del partido de Bersani, y Grasso es un senador del Partido Democrático que lidera Bersani. Pero el dato importante es que él viene de la Justicia y ella de una ONG y ambos llevan menos de un año metidos en la política partidaria. Eso sedujo a suficientes seguidores de Grillo, porque es precisamente lo que vienen pidiendo, y así consiguieron los votos necesarios como para hacerse elegir.

Boldrini, hasta el año pasado, era la vocera del Alto Comisionado para Refugiados de Naciones Unidas. Periodista, llevaba más de una década trabajando en organismos de la ONU. Había escrito un libro sobre sus experiencias durante una crisis humanitaria.

Grasso, hasta el año pasado, era un reconocido magistrado antimafia. Juez asociado de la megacausa contra la Cosa Nostra en los ochenta, luego fiscal de Palermo, luego fiscal nacional antimafia desde el 2006 hasta diciembre del año pasado, cuando pidió licencia para presentarse como candidato a senador por el partido de Bersani. O sea, dos personas ajenas a la vieja política, con fama de transparentes y capacidad de gestión. En Diputados la elección era esperable desde el momento en que la coalición de Bersani, mostrando buenos reflejos, candidateó a Boldrini. Con los 340 votos propios sobraba. En cambio en el Senado, el fiscal anticorrupción debió sumar el apoyo de buena parte de la bancada de Grillo para alcanzar la presidencia.

Los diarios italianos informan que Grillo se puso furioso ante la falta de disciplina partidaria de los diputados de su formación, llamada Movimiento Cinco Estrellas o M5S. Cuentan que Grillo llegó a amenazar con sanciones y hasta expulsiones del M5S a quienes habían ignorado su orden de abstenerse en la votación del fiscal Grosso. La reacción negativa de sus seguidores en las redes sociales habrían persuadido a Grillo de dar marcha atrás con las medidas.

¿Cómo sigue la cosa? Bersani intentará formar gobierno con votos grillinos, pero es muy difícil que logre seducirlos a menos que ofrezca un programa prácticamente revolucionario. Si no lo consigue, su coalición podría ofrecer una cara nueva o relativamente nueva, como el ascendente alcalde de Florencia Matteo Renzi –aunque Renzi viene de perder la interna del PD con Bersani–. Con una cara nueva y algunas leyes para poner en caja y transparentar el gasto de la política, podrían tentar a los grillistas, que sienten la presión de la opinión pública de asumir su responsabilidad.

Si no hay acuerdo entre democráticos y grillistas, hay que saber que el presidente Giorgio Napolitano está dentro de los seis meses finales de su mandato y por lo tanto la ley no le permite disolver el Congreso y llamar a nuevas elecciones. Napolitano es un hombre de 87 años que viene del Partido Comunista y es respetado por todos los sectores, algo que no muchos políticos italianos pueden decir. A pesar de su edad, cuando termine su mandato de siete años, en mayo, Napolitano podría ser reelegido, algo inédito en la política italiana, como para salir de la crisis, y entonces sí, Napolitano podría disolver las cámaras y llamar a nuevas elecciones. Si en cambio se eligiera a otro presidente, no le sería tan fácil disolver a las cámaras que acaban de elegirlo y la negociación política en el Congreso se estiraría.

Más tarde o más temprano, al final de este proceso, podrá conocerse la nueva coalición que gobernará Italia. Así, con los melones acomodados, podrá empezar el debate sobre metas y métodos, límites y limitaciones.


Publicado en Página/12 el 24 de marzo de 2013
Imagen: EFE