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lunes, 7 de junio de 2010

Dialéctica violenta - Por Santiago O’Donnell


A pesar de lo mucho que ya se dijo sobre el asalto a la flotilla humanitaria el lunes pasado cerca de la costa de Gaza, más allá de las especulaciones que surgen de la coyuntura y de los análisis que se puedan hacer sobre eventuales beneficiados y perjudicados, es muy poco lo que se informó acerca del porqué del accionar criminal de las tropas israelíes.

Se sabe que un comando de ese país atacó en aguas internacionales a una flotilla de seis barcos que llevaba a 600 tripulantes y diez mil toneladas de ayuda humanitaria para la Franja de Gaza. Unos treinta periodistas viajaban a bordo y pudieron observar el abordaje, amén de sufrirlo en carne propia. Los comandos llegaron en lanchas rápidas. A cinco de los seis barcos los asaltaron lanzando gases y balas de goma primero y golpes y descargas eléctricas después. Pero el quinto barco, el más grande, el Mavi Marmara, de bandera turca, recibió un tratamiento especial. En vez de lanchas rápidas, los comandos se valieron de helicópteros artillados para el abordaje. Cuando la tripulación intentó defenderse con piedras, palos y cuchillos, los comandos abrieron fuego con munición viva, matando a al menos nueve voluntarios. Algunos testigos dicen que vieron a los soldados tirando cadáveres fuera de borda en el Mavi Marmara.+/- Ver mas...

Se sabe también que desde hace tres años Israel somete a la Franja a un bloqueo comercial con la colaboración de Egipto, el otro país que comparte frontera con Gaza. El bloqueo empezó cuando los habitantes de la Franja eligieron a un gobierno dominado por el movimiento islamista Hamas, declarado organización terrorista por Israel, Estados Unidos y Europa. De hecho, Estados Unidos y Europa vienen apoyando el bloqueo con observadores militares en los puestos fronterizos lindantes con la Franja, tanto en Egipto como en Israel. A consecuencia del bloqueo, el millón de habitantes de la Franja vive en condiciones precarias, al borde de la crisis humanitaria, sin suficiente energía eléctrica ni agua potable. Como Israel sólo deja entrar insumos básicos, el bloqueo ha dado lugar a una fuerte economía negra con el comercio que se hace a través de túneles en la frontera egipcia.

Se sabe que la vía marítima es una opción para la entrada de bienes a Gaza que ha sido explotada en el pasado por organizaciones humanitarias con suerte diversa. Algunos cargamentos llegaban a destino, otros eran interceptados y enviados de vuelta a sus puertos de origen. El gobierno israelí acusó a las organizaciones humanitarias de traficar armas y se puso duro: ni un barco más.

Se sabe que en el asalto actuaron tropas de elite, las mejores del mundo. Las que entrenan a las demás tropas de elite. No van a entrar en pánico por recibir un piedrazo o porque algún loco lindo los apunte con un lanzabengala. Y nueve cadáveres es una masacre, una carnicería. Nueve personas prácticamente desarmadas, masacradas por un grupo experto en medir y calibrar el poder de fuego enemigo y actuar en consecuencia. Con tropas de apoyo en completo dominio de los barcos a su alrededor, con la situación perfectamente controlada, el baño de sangre y el consecuente escándalo internacional. Descontando el profesionalismo de las Fuerzas Especiales israelíes, sólo queda pensar que alguien dio la orden.

¿Quién fue? ¿Netanyahu? ¿Para romper con Turquía? ¿Para frenar a Obama? ¿O se lo hicieron a Netanyahu? ¿O se lo hicieron a Ehud Barack, el ministro de Defensa que cargó con las culpas, referente del ala “blanda” del gobierno? ¿O fue una interna militar?

El primer ministro israelí no se mostró sorprendido. Asumió la responsabilidad, invocó el derecho de Israel a defenderse del contrabando de armas y a ejercer soberanía marítima en la costa de Gaza. Ni siquiera se disculpó ante el gobierno turco por haber atacado a una flota de ese país en aguas internacionales. Pero tampoco dijo “yo ordené que abrieran fuego a mansalva” ni nada por el estilo. Sus próximos pasos aportarán algunas pistas. Si mantiene la alianza con la extrema derecha de Avidgor Lieberman, querrá decir que no hay desacuerdos sobre lo actuado con la flotilla humanitaria.

Si rompe con Lieberman para formar gobierno con Kadima, significará un respaldo para la investigación que hoy demanda la líder de la oposición, y una señal de ruptura con los supuestos responsables de la masacre.

Pase lo que pase, Netanyahu seguramente designará una comisión investigadora, aunque sea para diluir responsabilidades penales antes de que se diriman en la Justicia israelí o, peor, en Cortes extranjeras.

Otro destinatario del asalto podría ser Turquía. El gobierno de Recep Rayyip Erdogan venía jugando fuerte en Medio Oriente. Con su Estado laico y membresía en la OTAN, próxima a ser extendida a la Unión Europea, Turquía se venía perfilando como un interlocutor creíble entre Occidente y el mundo musulmán. Había patrocinado en su territorio las negociaciones entre Israel y Siria por la devolución de las Alturas de Golán hasta que la ofensiva sobre Gaza del año pasado provocó un enfriamiento de la relación diplomática entre Israel y Turquía. El mes pasado Turquía alcanzó un acuerdo con Brasil para enriquecer uranio iraní como parte de un acuerdo para poner fin a la crisis por el programa nuclear de Teherán. La flotilla humanitaria había zarpado desde Turquía y la mayoría de sus tripulantes eran turcos. Turquía venía de firmar un acuerdo nuclear con Irán, el principal enemigo del gobierno israelí. Después del asalto a la flotilla, Turquía congeló sus relaciones con Israel y retiró a su embajador. Un regalo para los halcones israelíes.

Otro destinatario del asalto podría ser Obama. Estados Unidos lleva medio siglo de una alianza militar prácticamente inquebrantable con Israel, que involucra intercambios de tecnologías y desarrollo industrial de tal complejidad que es difícil saber dónde terminan los intereses de un país y dónde empiezan los del otro.

Pero de todos los presidentes de Estados Unidos de Jimmy Carter a esta parte, Obama es el menos pro-israelí (decir “pro-árabe” sería una exageración). En otros tiempos, un presidente como Obama no representaría una amenaza para el gobierno israelí, pero este gobierno israelí es especial. Está formado por una coalición entre un partido de derecha dura y otro de ultraderecha, más un grupo minoritario del ala derechista de la socialdemocracia. Por la relación de fuerzas de su gabinete, si no por convicción propia, Netanyahu no tiene margen para complacer a Obama con una negociación con los palestinos.

El ataque a la flotilla llevó a Netanyahu a cancelar una reunión con el presidente estadounidense, quien busca avanzar en un acuerdo con Israel para declarar un Estado palestino en Cisjordania. Netanyahu no quiere saber nada. Hace poco autorizó nuevos asentamientos en Jerusalén oriental justo cuando el vice norteamericano Joe Biden visitaba la región. De más está decir que a partir del asalto del lunes pasado la situación de Gaza toma precedente por sobre la de Cisjordania, Hamas reaparece en la ecuación, y se empioja cualquier posibilidad de acuerdo. Justo lo que buscaba Netanyahu.

Entonces se sabe mucho, pero no se sabe quién dio la orden ni por qué. Quizá nunca se sepa la verdad, pero en un punto poco importa. Al asumir las acciones de los comandos como propias, Netanyahu asumió la responsabilidad política y también la responsabilidad penal.

Porque los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles y de jurisdicción universal, por más que ningún tribunal israelí se anime a juzgarlos. El asalto a la flotilla reúne las características que ameritan esa tipificación. Fue cometido por fuerzas del Estado, al amparo de poderes del Estado, en el contexto de un ataque sostenido a una población definida por raza o religión. Netanyahu podrá argumentar que con los palestinos existe un conflicto armado con organizaciones terroristas y no un ataque sostenido a una población. Pero los números del conflicto lo desmienten, ya que en los últimos años la proporción de bajas entre israelíes y palestinos es de casi mil a uno.

Netanyahu también podrá decir que el contrabando de armas afecta la seguridad de Israel. Pero la relación de fuerzas es tan desigual que el ejército israelí barrió Gaza de punta a punta tres veces en los últimos cinco años, casi sin enfrentar resistencia armada. Desde el secuestro de un soldado israelí en el 2006, prácticamente la única arma que han usado los palestinos de Gaza en contra de ciudadanos israelíes han sido los cohetes Kazam. Se trata de explosivos de fabricación casera, que no necesitan ser contrabandeados. Y desde la invasión israelí de principios del año pasado, salvo por algún incidente aislado, los lanzacohetes palestinos han sido silenciados.

En ese contexto, el asalto a la flotilla humanitaria parece un buen caso para llevar a La Haya. Claro que la fiscalía de la Corte Penal Internacional no ha mostrado ningún interés en juzgar los crímenes de guerra de las potencias occidentales. Prefiere concentrar sus esfuerzos en llevar a la Justicia a una runfla de dictadores africanos. Sin embargo, la variada nacionalidad de los tripulantes de la flotilla habilita instancias judiciales promisorias en Europa y Estados Unidos. Tampoco hay que esperar milagros. A lo sumo se les hará más difícil a algunos políticos israelíes viajar al exterior. De hecho, algunos ya tienen vedada la entrada a ciertas capitales europeas por otras masacres del pasado reciente.

Lo demás sigue igual. La rutina ya sale de memoria: masacre, tibia condena internacional, desafiante respuesta israelí, iniciativa de paz al freezer, comisión investigadora, olvido. El gobierno israelí, el que votó su gente, cada vez más duro y más intransigente pero también más aislado. Subiendo la apuesta para abortar iniciativas diplomáticas que amenazan sus conquistas militares. En nombre de una supuesta búsqueda de mayor seguridad que nunca alcanza para vivir tranquilo. Agrandando al enemigo y exagerando el peligro para justificar su brutalidad represiva. Atrapado en su dialéctica violenta, al punto de querer racionalizar una masacre de voluntarios indefensos en alta mar.

Publicado en Página/12 el 6 de junio de 2010

martes, 1 de junio de 2010

Será victima de lo que siembre (respuestas a "Idiotas inútiles", última entrada)

Con gran tristeza leo este tipo de comunicados que solo dejan y crean mas odio, venganzas entre nuestros pueblos y cada dia mas daño a las personas de bien como somos los lectores, hasta cuando los periodistas se dan el prebiligio de hablar, caluniar y sufren tanto, por lo que no les importa, acaso no saben que nadie tiene la autoridad moral para tirar la primera piedra, yo le recomiendo señor periodista que reflecione y deje que si hay justicia sea ella la que haga su trabajo y no incite mas al odio porque por eso estamos como estamos, dediquese mejor a construir y no a destruir y hacer llamados publicos a que reflexionemos y tratemos de construir nuestros pueblos con principios y valores, porque un dia no muy lejano toda persona recoje lo que siembra y le cuento que los que usan un permiso para sembrar odio y incitar a mas guerras usted recibira y serà victima de lo que siembre.
L e recomiendo como personas comun y corriente, que mejor pongase a cuentas con Dios que El serà, El que al fin tiene el control y si puede hacer justicia perfecha.
Te perdono por haberme hecho sentir triste con estos comunicados tan dañinos y te prometo que de ahora en adelante siempre orare por ti, si que lo necesitas.
Hasta pronto D. T P.+/- Ver mas...





Estimado señor Odonnel, hemos leído su carta al presidente de la república y está usted en todo su derecho de replicar.
Pero no parece muy justo, ciertamente, que esas noticias circulen en el mismo momento que desean derrotar al candidato del gobierno, con un testigo que vive en Venezuela, desde donde se hace tanto daño a Colombia.
Si viviera Ud entre nosotros, si llevara mas de medio siglo padeciendo una guerra implacable y cruel, si fuera Ud colombiano.
Y que le parece que ahora son los más horrendos criminales quienes llevan a la cárcel a los políticos mediante el arte de incriminarse.
En Colombia es muy buen negocio, lo ha sido hace años, pagar cárcel por millones de pesos. Incluso cambiando de identidad.
Si viviera Ud aqui.
Reciba un saludo cordial y perdone la molestia.

Harold Alvarado Tenorio


RTA:Estimado señor tenorio.

Al contrario, ninguna molestia le agradezco mucho su carta y su sinceridad. Paso a contestarle: creo entender su argumento y respeto su forma de pensar, pero no soy yo, sino la historia la que se empecina en volver en los momentos más inoportunos para cobrar deudas no saldadas. Es cierto que no tenía obligacion de publicarlo, atento al cronograma electoral colombiano. Pero confío en la
madurez de su pueblo para darle la importancia que se merece y no soy quien para tomar decisiones que vayan en contra de su derecho a estar informado.
saludos codiales,
s.





Estimado Sr O"Donell,
desde Colombia, quería felicitarlo por su nota de respuesta a Uribe en la edición de hoy del Página.
Me permito una aclaración: el nombre del cartel de narcos al que Uribe intenta responsabilizar por la declaración de Meneses es el de Los Comba (por combatientes) Pertenecen al Cartel del Norte del Valle, co-responsable de que en la última elección legislativa se haya presentado un alevoso fraude electoral a favor de los candidatos del oficialismo en esa región. Para más información al respecto: www.semana.com
Saludos cordiales,
Omar Bravo





Si bien la nota publicada con el testimonio de Meneses fue muy útil para comprender algo más el intrincado proceso político colombiano y conocer mejor al personaje que preside el Estado hermano, tu respuesta a Uribe es no solamente excelente, sino también de alto contenido moral y llena de coraje. Felicitaciones. Este es el tipo de periodismo que me mantiene fiel a Página 12 desde su primera edición.

Duval Carlos ruiz Diaz





Distinguido colega:
Valiente, justa y necesaria su carta a Uribe. Este es un personaje atípico, pues cuando no está hablando de programas que han fracasado estruendosamente -seguridad democrática ("falsos positivos", "chuzadas" del DAS, organismo bajo su directa jefatura), confianza inversionista (que sólo ha servido para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres) y cohesión social (que ha disparado la inequidad hasta límites inimaginables), está acusando a los contradictores de ser auspiciadores del terrorismo, sembrando cizaña contra Mockus o utilizando metáforas tan infantiles como que la gallina no se le puede cambiar a los tres huevitos susodichos, que, en realidad, no son de gallina sino de serpiente,
considerada su altísima dosis de veneno.
Muchísimos colombianos nos la estamos jugando toda con el profesor Mockus, el único candidato que puede derrotar a Santos, rey de tránsfugas, mentiroso contumaz y en general individuo muy poco confiable.
Créame que los colombianos de bien estamos contando con impaciencia casi desesperada cada uno de los días que le faltan a Uribe en el poder.
Yo tengo lista una extensa novela sobre estos ocho años de caudillismo rupestre pero, pese a mi larga trayectoria como escritor de historias para muchachos, aún no he podido encontrarle un editor serio e importante, pues todo aquí está dominado por intereses afines al régimen, empezando por Planeta.
Le anexo una sinopsis de la obra por si algún buen editor bonaerense quisiera leerla. En un término prudencial y no muy largo, claro.

La ternura y la rabia

Cuando el poeta, narrador y columnista Máximo de Armas cumple sesenta y seis años decide contar la historia de su vida y la de las siete mujeres con las cuales convivió de orgasmo en orgasmo y de tormenta en tormenta. Maduro pero sano, energético y bien conservado, decide, asimismo, buscar la octava mujer para quemar sus últimos cartuchos.

Erótica, poética, política, testimonial, quijotesca e intertextual, además de muestra y compuesto de la mayoría de los géneros literarios, esta novela de la sexualidad en la edad madura, escrita con frescura casi brutal, retoma la tradición de los cafés literarios en el mundo, pues se escribe en la mesa 47 de uno de ellos, y constituye un retrato implacable y fidedigno de la sociedad colombiana en los albores del siglo XXI, concretamente en la era de la reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez, con el trasfondo ominoso de los problemas del narcotráfico, la guerrilla y la parapolítica, que han hecho de su régimen uno de los más discutidos de la moderna historia latinoamericana.

Saludos de su amigo

Hernando García Mejía





ACABO DE LEER LA NOTA, Y ME PARECIÓ EXCELENTE.......

Y NO PUEDO DEJAR DE FELICITARLO..........

PARA NADA ESTOY EN EL TEMA, PERO ME BASTÓ LEERLO, PARA ENTERARME Y TOMAR CONSCIENCIA...........

DE NUEVO, MIS FELICITACIONES........

LO SALUDO CORDIALMENTE

MUNI, DE ROSARIO






Viva el futuro

Si,el futuro, pero con Mockus.
Neil Semak





Sin Pardo, seguiremos con Mockus
Aldo María Corzo





creible para unos pocos en este país que perdío la memoria y la dignidad. Nos esperan cien años de soledad.

heliodoro velasco

Idiotas inútiles - Por Santiago O’Donnell


Excelentísimo presidente
de la República de Colombia
Don Alvaro Uribe Vélez

Señor Uribe, Perdone la molestia. Me tomo el atrevimiento de hacerle llegar estas líneas atento a la airada reacción que han tenido usted y altos funcionarios de su gobierno ante la difusión pública que ha tenido el testimonio del mayor retirado de la Policía Nacional Juan Carlos Meneses Quintero (foto). Como usted sabe, el mayor Meneses acusó a su hermano menor, Santiago Uribe Vélez, de armar y dirigir a un grupo paramilitar en los años ‘90. El testimonio también lo salpica a usted, ya que según el testigo usted estaba al tanto y/o apoyó dichas actividades.+/- Ver mas...


Disculpe que me haya dado por aludido el jueves pasado cuando usted tildó de “idiotas útiles” a los activistas por los derechos humanos Adkfo Pérez Ezquivel y Javier Giraldo que facilitaron el testimonio en Buenos Aires y a los periodistas del diario The Washington Post que lo difundieron en Estados Unidos. Es que yo presencié ese testimonio, y ese testimonio salió publicado primero en este diario.

Entonces quería escribirle para darle la tranquilidad de que la entrevista con Meneses y su testimonio se publicaron porque son de un valor periodístico innegable y no por otra razón. Usted dijo que quienes difundimos el testimonio de Meneses fuimos serviciales a los intereses de los narcoterroristas. Pero no fue por el accionar psicológico de los narcos que la noticia tuvo tanta difusión en Colombia. Después de ocho años de Seguridad Democrática no me va a decir que, además de Página y el Post, las FARC manejan también a los medios colombianos, incluyendo el multimedios propiedad de la familia de su excelentísimo señor vicepresidente. Sin embargo, todos se hicieron eco de la noticia.

Es que, señor Uribe, vamos, hay que decirlo, sobre su hermano Santiago pesa un estado de sospecha. El testimonio de Meneses no cayó del cielo. Se inserta en un contexto que es bueno recordar. Su hermano es un importante hacendado de Antioquia, donde prácticamente nacieron las bandas paramilitares, y muy cerca de la finca de su hermano operó un sanguinario escuadrón de la muerte conocido como los Doce Apóstoles. Es bien conocido, usted lo sabrá, que los escuadrones paramilitares fueron creados por hacendados y empresarios para combatir con métodos ilegales la guerrilla y la delincuencia, y que esos grupos se vincularon con fuerzas militares y de seguridad a través de los políticos locales. En los tiempos de los Doce Apóstoles usted fue senador por y luego gobernador de Antioquia. La estrategia de los paramilitares de aliarse, o para usar un término suyo, “penetrar” la clase política colombiana fue muy exitosa. Si lo sabrá usted: cerca de un tercio del Parlamento y varios gobernadores y alcaldes, incluyendo su primo Mario, están presos o bajo proceso por sus vínculos con los paramilitares. Casi todos son o fueron aliados suyos.

Volviendo al estado de sospecha que pesa sobre su hermano, no es que simplemente estaba en el momento justo, en el lugar justo, y en las condiciones ideales como para gestar y financiar una formación paramilitar. Seguramente no todos los hacendados asediados por la guerrilla en los ’90 respondieron a la amenaza con escuadrones de la muerte. Hasta es posible imaginar que los Doce Apóstoles hayan limpiado a los enemigos de Santiago y (de los demás hacendados) de gusto nomás, por iniciativa propia. Pero hay más.

Santiago Uribe ya había sido investigado dos veces como presunto cabecilla de los Doce Apóstoles, por la Fiscalía de Antioquia en 1998 y por Fiscalía General en el 2002. En ambos casos se dictó una falta de mérito o auto inhibitorio, como dicen ustedes allá, porque las fiscalías consideraron que no había suficientes pruebas para procesar o sobreseer a su hermano. El año pasado el dirigente opositor Gustavo Petro intentó abrir una investigación parlamentaria por el mismo tema pero no consiguió suficientes votos. Usted dirá: lo investigaron dos veces porque los fiscales son idiotas útiles del narcoterrorismo, y lo acusaron en el Congreso porque el narcoterrorismo penetró la bancada parlamentaria del Polo Democrático.

De hecho el testimonio de Meneses corrobora los dichos de un testigo de identidad reservada que figuran en el expediente judicial de los crímenes de los Doce Apóstoles. El testigo secreto sería un agente que habría servido de nexo entre la policía local y los paramilitares. Meneses era el jefe directo de este testigo y el responsable de la seguridad de toda la zona, amén de un oficial de alto rango de la institución policial. Dada la situación en que se encontraba, bajo cualquier parámetro de razonabilidad, hay que admitir que se trata de un testigo clave.

Y como bien apuntó el fiscal general de su país, Guillermo Mendoza Diago, al ser consultado sobre la situación de su hermano hace un par de días: “Cuando hay resoluciones inhibitorias y sobreviene una prueba, la obligación del funcionario correspondiente es revocar dicha resolución e iniciar una investigación según lo que amerite esa nueva prueba”. De sus dichos se desprende que Mendoza Diago reabriría la investigación de su hermano, sumándose así a su extensa lista de idiotas útiles al servicio del narcoterrorismo. Le recuerdo que Santiago Uribe nunca ha sido juzgado aún por los crímenes de los Doce Apóstoles, por lo que su derecho a no ser juzgado dos veces por el mismo cimen está prácticamente garantizado.

Está bien, es cierto, su hermano y su vicepresidente se encargaron de recordar esta semana que Meneses había sido pasado a retiro por problemas legales y/o disciplinarios, dando a entender que es un testigo poco confiable. Yo lo entrevisté y le confieso que no le compraría un auto usado. Pero Meneses cobraba la pensión militar, sus causas judiciales se habían archivado y tenía un negocio informático que andaba bien. Todos sus afectos están en Colombia.

¿Qué necesidad tenía de exiliarse, pasar a la semiclandestinidad y autoincriminarse a riesgo de pasar años en la cárcel? ¿Qué necesidad tenía de confesarle a sus hijos que él es un asesino que mató y mandó a matar por orden de Santiago Uribe? ¿Todo eso por un puñado de dólares de los narcos? ¿Dónde y con quién iba a disfrutar ese dinero?

¿Y cómo hizo Meneses para convencer a los idiotas útiles de Naciones Unidas de que le dieran status de refugiado en Venezuela porque su vida corría peligro en Colombia? ¿Los miembros de los Doce Apóstoles que han muerto en circunstancias poco claras en los últimos años, se hicieron matar a propósito, para que Meneses tuviera una excusa para escaparse del país?

Qué sé yo. Hay que reconocer, señor presidente, que su jefe de Policía, el general Oscar Naranjo, estuvo rápido de reflejos. No bien salió publicado mi artículo citó al coronel Benavídez, ex jefe directo de Meneses, para un interrogatorio. Meneses me había dicho que tiene una grabación secreta de Benavídez donde el coronel avala la denuncia contra su hermano y contra usted. La cosa es que Naranjo salió del interrogatorio del coronel con un hallazgo: el testimonio de Meneses había sido comprado por un grupo narco llamado “los cambas”. El coronel no hizo declaraciones pero no importa: con lo que dijo Naranjo alcanzó para que usted, su hermano, su vice y su candidato en las elecciones de hoy salieran a difundir la idea de que Meneses es un agente del narcoterrorismo.

Lo que no termino de entender es lo que dijo su hermano. Explicó que el testimonio de Meneses fue armado para influir en la campaña electoral. Pero resulta que mientras su candidato se cansó de hablar del tema, el principal candidato de la oposición lo ignoró por completo. Entonces, más que de idiotas útiles habría que hablar de idiotas

inútiles, porque instalamos un tema en la agenda mediática supuestamente para perjudicarlo a usted, señor presidente, pero el tema lo termina capitalizando su candidato, el candidato oficialista.

Ojo que a mí no me molesta. Siempre digo que bastante difícil es hacer periodismo como para querer cambiar el mundo. Si la información vale, lo que se haga con ella o se deje de hacer ya no es mi problema.

No hace falta que diga que considero a su hermano inocente hasta que se demuestre lo contrario. Eso se da por descontado. Tampoco me compro todo lo que dijo Meneses, aunque todo lo que dijo me resulta creíble por el contexto antes mencionado. Pero me parece que no se puede negar que se trata de un testigo clave. Acusa a su hermano de asesino y a usted de cómplice. Dice que estuvo reunido con Santiago Uribe en presencia de otros testigos “unas cinco o seis veces”. Aporta datos sobre hechos, nombres y lugares en minucioso detalle, datos que podrían ser corroborados con inspecciones oculares, careos, documentos y demás diligencias judiciales para saber si dice o no la verdad. Ya verá el fiscal si conviene reabrir la causa.

Si no, hay otras instancias a las que tanto su hermano como los familiares de las víctimas de los Doce Apóstoles pueden acudir en busca de justicia. Usted sabe que tanto la fiscalía de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica han realizado visitas a Colombia durante su mandato e informado sobre serias deficiencias en el funcionamiento de la Justicia de su país, sobre todo en zonas de conflicto. Es un mandato del derecho internacional que cuando las condiciones no están dadas para llevar a juicio a personajes importantes en un determinado país, las cortes internacionales tienen la obligación de intervenir y juzgar a los acusados.

Convengamos que su decisión de extraditar a Estados Unidos a los principales jefes paramilitares justo cuando empezaban a revelar sus contactos con políticos y militares no dejó muy bien parada a la Justicia colombiana. No es un detalle menor que la Corte Suprema recién se enteró de las extradiciones cuando los paras ya estaban arriba de un avión en vuelo a Florida.

Por todo lo antedicho, señor presidente, permítame la osadía de ofrecerle un consejo. Me parece que en casos como éste no conviene sacar conclusiones precipitadas sobre la salud mental de quienes difunden ciertos testimonios. Es posible que algunos no sean tan idiotas como usted piensa.

Saludos.

Publicado en Página/12 el 30 de mayo de 2010

viernes, 28 de mayo de 2010

Derrame en inglés, El arrepentido en portugués y Los Doce apóstoles en frances

Santiago,

Soy estudiante extranjero de maestría acá en Buenos Aires. Te quería comentar que admiro mucho tu escritura, tanto que traduje una de tus columnas al ingles y la posteé en mi blog, foreigntranquility.blogspot.com.foreigntranquility.blogspot.com. Es la que se llama "Derrame", pero yo le puse el nombre "Black Swan, Brown Pelicans" para el aniversario de un mes desde la explosión en el Golfo de México. Es una tragedia, realmente, y creo que lo que escribiste capta muy bien el sentimiento de desesperación que uno tiene acerca de acontecimientos así.

Ojala no haya ningún problema con postearlo así en mi blog para hacerle llegar a los pocos lectores que tengo (puse el link a Pagina 12 y al blog tuyo). Y espero que estes disfrutando el feriado.

Saludos,
Kyle



Para leer El arrepentido en portugués clik aqui

Para leer Los doce apóstoles en francés clik aqui
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Che,
Muy buena nota, va, el chabón un hijo de puta, pero la nota tiene un donaire Arltino muy bueno. Me hace acordar a la nota del fusilamiento de Severino di Giovanni.

Bueno, saludos y felicitaciones.

--
Giménez Gerardo Daniel.

lunes, 24 de mayo de 2010

El arrepentido - Por Santiago O’Donnell


El arrepentido es alto, grandote y viste bien: traje azul, camisa blanca, zapatos recién lustrados. Pelo negro, tupido y corto pero no rapado, con jopo canchero y raya al costado, onda Jaime Bayly. Sentado a la mesa con un grupo de respetados hombres de leyes que viene a escuchar su confesión en una oficina de San Telmo, él parece un abogado más. Se lo ve cómodo y distendido pero sin salirse de la formalidad, sonríe y gesticula con las manos, visiblemente contento con la atención dispensada. Sin embargo, hay un detalle que lo hace distinto a los demás presentes. Su mirada es huidiza y libinidosa, como la de un conductor televisivo de programa de chimentos.+/- Ver mas...

Pero lo que vino a contar no es trivial. El arrepentido es un ex mayor de la policía colombiana que actualmente vive en Venezuela como huésped de la Acnur, la agencia de refugiados de Naciones Unidas. Dice que se escapó de Colombia porque empezó a recibir amenazas de muerte por su conocimiento directo de la formación de un grupo paramilitar organizado por Santiago Uribe Vélez, hermano del presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez. Dice que el grupo se llamó los Doce Apóstoles y aporta detalles de cinco matanzas llevadas adelante por ese escuadrón.

El testimonio fue grabado en presencia de un grupo de juristas y activistas por los derechos humanos, quienes hicieron algunas preguntas cuando el arrepentido terminó su presentación. La idea es usar el testimonio para abrir una causa en Colombia y al mismo tiempo difundir el caso en el exterior, para que organismos internacionales monitoreen su curso y en caso de que no prospere en la Justicia local, lo lleven a la Corte de Costa Rica.

“Esto sirve para denunciar la complicidad del presidente Uribe y su hermano con las matanzas, los desplazamientos de los pobladores”, dijo Pérez Esquivel. “Esto se hace con la complicidad de las empresas, no se hace porque sí, es para sacarles las tierras a los campesinos. Nos importa mucho la seguridad de la gente que denuncia violaciones de derechos humanos en Colombia, como el padre Javier Giraldo.”

Fue Giraldo, junto al abogado Daniel Prado, quien acercó al arrepentido al Serpaj. Hoy Giraldo está condenado a muerte por “cura marxista” en pintadas que empezaron a aparecer por todo Medellín.

Cuando el arrepentido termina de grabar su testimonio se sienta a hablar con Página/12. De entrada se presenta como si fuera un prisionero de guerra: Juan Carlos Meneses Quintero, 42 años, cédula de identidad 91.256.381. Ingresó a la Policía Nacional en 1987 y fue pasado a retiro con el grado de mayor en el 2002.

Después confiesa otra vez que fue testigo y partícipe del accionar del escuadrón paramilitar de los Doce Apóstoles. “El jefe era Santiago Uribe Vélez”, acusa.

Las vejaciones de los Doce Apóstoles son conocidas en Colombia, y hay causas abiertas por muchos de los crímenes que cometieron. Pero hasta ahora ningún miembro o ex miembro del aparato represivo había acusado de conducirlo al mismísimo hermano del presidente, y encima con el conocimiento del mandatario.

El arrepentido toma envión y dice que tuvo cinco o seis reuniones con Santiago Uribe para coordinar las tareas represivas de los Doce Apóstoles. Asegura que Santiago Uribe le dijo que el hoy presidente estaba al tanto de todo.

Después empieza a hablar de casos puntuales. No le gusta decir “matar” o “asesinar”. Prefiere eufemismos como “dar de baja” o “hacer lo pertinente”. Cuenta que una vez encontraron las vainas servidas de su rifle en la escena de un asesinato. Asegura que no estuvo allí, que un policía suyo tomó prestado el fusil sin avisarle, pero eso es difícil de creer. Vamos. Ningún cuatro de copas usa el rifle de su jefe en un fusilamiento clandestino.

Seguimos de largo porque a esta altura poco importa si el arrepentido jaló el gatillo. El mismo reconoce que dio la orden. Dice que le dijo “haga lo pertinente” al policía que supuestamente usó su fusil. Esa orden lo convierte en asesino.

El arrepentido no lo ve tan así. Dice que la causa judicial está politizada, que fue armada para llegar a Santiago Uribe, y que ahora él está dispuesto a contar lo que sabe porque la causa está archivada y ya no le interesa proteger a la familia presidencial.

Según el arrepentido, la decisión de cambiar de bando llegó de manera casi natural como consecuencia de un análisis militar de sus chances de supervivencia. Veía que los Doce Apóstoles iban cayendo uno a uno, en asesinatos que nunca se esclarecían. Lo estaban amenazando y no quería ser el próximo de la lista. Entonces se tomó el raje a Venezuela en unas falsas vacaciones con su mujer y sus cuatro hijos, de 20, 17, 15 y 6 años de edad.

Antes de borrarse el arrepentido habría tomado algunas precauciones. Dice que llamó a su mentor, el coronel Benavídez, y lo grabó en secreto mientras éste, sin saberlo, corroboraba sus denuncias sobre Santiago y Alvaro Uribe. Con cinismo sigue llamando “mi coronel” al jefe que traicionó.

“Lo que yo quiero es estar seguro”, se justifica. “Tengo dos caminos: denunciar lo que viví o esperar a que me asesinen. Por encima de todo están mis hijos y tengo que pensar en ellos.”

Se le pregunta si sus hijos tienen idea de que él al menos mandó a matar gente, liberó zonas para facilitar asesinatos y protegió o encubrió a un grupo de asesinos. “Ellos no lo saben. Pero saben el calvario que he vivido durante todos estos años”, dice con tono dolido.

Pobre arrepentido. Dice que lo que más lo apena es que ya no puede juntarse con sus camaradas del Club Militar para llenarse la panza con historias de guerra. Toda una vida combatiendo a los zurdos y ahora su suerte depende de ellos. Encima lo tratan bien.

“¿Qué voy a hacer? No puedo buscar un abogado amigo de Uribe. No voy a buscar un abogado de derecha. Si quiero sobrevivir tengo que pensar primero yo, segundo yo, tercero yo”, dispara.

A esta altura queda muy claro que el arrepentido no se arrepiente de mucho. Su único remordimiento parece ser el haber confiado en los Uribe. Asesino seguro, arrepentido más o menos. “Tengo que seguir huyendo toda mi vida, no me voy a dejar asesinar por ellos”, dice buscando simpatía.

Entonces se le pregunta sin mucho tacto si no le preocupa pasar a la historia como un vil traidor que sólo buscó salvar su pellejo. No acusa recibo.

“Lo que no quiero es pasar a la historia como el testigo que tenía las pruebas, pero que nunca vieron la luz porque fue asesinado”, contesta.

La cosa no daba para más. Mejor dicho, daba para que el arrepentido siga dando cátedra de asesinato con su irritante desparpajo, como si fuera el héroe involuntario de un película de superacción, un Pepe Sánchez perdido en la selva colombiana, rodeado de malandras y guerrilleros rudos y malos.

Y daba para que el arrepentido siga mirando con esos ojos lascivos al acecho de cualquier gesto de complicidad, por mínimo que sea, que humanice su existencia.

Pero para aguantar eso hay que tener estómago. Uno prefiere cerrar la libretita y sentir su mano fría y resbaladiza a modo de rápida despedida. Ya está, que la denuncia siga su curso por los canales correspondientes.

Chau, arrepentido, gracias por compartir tus historias. Quedate tranquilo que tus hijos no se van a enterar.

Publicado en Página/12 el 23 de mayo de 2010

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hermoso

Soy Viviana García de City Bell. Acabo de leer tu nota y me pareció un fantástico relato de una pesadilla que no es tal, porque ha sucedido algo terrorífico en el planeta. Excelente la idea de relatarlo en segunda persona.

Viviana García

P.D.: y pensar que algunos creyeron que Obama era mejor que Bush.... El Imperio manda, lamentablemente.+/- Ver mas...


RTA:hola viviana mil gracias me alegro que haya salido bien. saludos s.





santiago, escribiste un texto hermoso... muy hermoso, gracias,

adriana sarramea






Hola Santiago, muy bueno su artículo titulado "Derrame" en el Página12 de hoy.
Quería comentarle sobre un sitio web que tiene información relacionada con el inevitable final de la era del petróleo y la transición que debe encarar la humanidad, temas que vienen cobrando cada vez mayor dimensión y ningún medio masivo está abordando:
http://sites.google.com/site/sinpetroleo
Si usted tiene interés en abordar periodísticamente esta problemática, me pongo con mucho gusto a su disposición para colaborar.
Cordiales saludos desde la Patagonia,
Horacio Drago
El Hoyo / Chubut

RTA:hola y muchas gracias me voy a meter, estamos en contacto. saludos s






Muy buena nota, gracias.
La pregunta sigue en pie: ¿qué queremos?

José

RTA:buena pregunta y gracias por escribir. saludos s






Excelente nota... clara y esclarecedora para los que no conocemos bien
el tema. Cristina


RTA:muchas gracias!

lunes, 17 de mayo de 2010

Derrame - Por Santiago O’Donnell


Sos uno de los 126 operarios que trabajan en la plataforma petrolera Deepwater Horizon del yacimiento Macondo en el Golfo de México, a 66 kilómetros de la costa de Luisiana. Hace unos días tu empresa Transocean LTd. terminó de perforar un pozo de petróleo de cinco mil metros en el fondo del mar, que está a mil quinientos metros. Instalaste un dispositivo de seguridad llamado BOP para sellar el pozo en caso de incendio. Ahora estás con tareas de mantenimiento, mientras la gente de Halliburton se encarga de cubrir el ducto con una capa de cemento, a la espera de que la British Petroleum, la empresa dueña del campo petrolero, empiece la extracción.+/- Ver mas...

Estás ahí en el medio del mar en una plataforma que mide 121 por 78 metros sentado sobre un oleoducto de 1500 metros que se entierra en el fondo del mar y de repente una burbuja de gas metano se cuela en el caño y produce una explosión al llegar a la superficie y se prende fuego toda la plataforma. La explosión mata a doce operarios, pero sos uno de los sobrevivientes. Pasás cinco horas en un bote salvavidas soportando una temperatura tan alta que se derrite la pintura de la embarcación. Después llegás a la orilla pero no te espera tu familia, sino un grupo de ejecutivos y abogados de la empresa, que te sube a un micro y te lleva a un hotel, pasás las próximas seis horas ahí, mientras te toman declaración y te hacen firmar documentos. Después te vas a tu casa creyendo que lo peor ya pasó.

Pensás que, bueno, que ya habrán llegado los famosos “fire rangers”, esos intrépidos personajes de película que recorren el mundo apagando incendios en pozos petroleros. Sabés que en los últimos diez años hubo más de una docena de incendios en plataformas del Golfo de México, sin que el asunto pasara a mayores. Sólo hace falta que alguien accione el BOP para cerrar la boca del pozo y limpiar lo que ya se derramó. Pero esta vez la válvula no funciona. Entonces preguntás por la otra válvula, la automática, la que se activa por indicadores sensoriales. Pero no, no tienen esa válvula, obligatoria en los pozos brasileños y noruegos, porque en Estados Unidos no la exige y las empresas argumentan que es demasiado cara. Prendés la tele. La plataforma arde durante más de un día hasta derrumbarse y hundirse en el mar. Entonces te das cuenta de que ni los robots enviados al siniestro pueden tapar el agujero, y que ese agujero despide entre uno y cuatro millones de litros de petróleo por día. Ahí tomás la verdadera dimensión del problema: se trata del peor derrame de la historia, salvo la vez que los muchachos de Saddam Hussein prendieron fuego a los pozos de Kuwait durante la primera Guerra del Golfo.

Esta vez no podés echarle la culpa a un dictador, ni tampoco a un capitán borracho como el que provocó el derrame del Exxon Valdes en Alaska en 1989, cuyo daño ecológico aún se sigue estudiando.

Ahora no tenés villanos de carne y hueso, sino una empresa que mandó a hacer un pozo, British Petroleum, tu empresa que hizo el pozo, Transocean, y otra que lo selló, Halliburton. Wall Street las castiga sin piedad y el Capitolio demanda el desfile de sus principales ejecutivos por distintos comités para que aparezcan sus caras en la tele y los diarios y la gente tenga con quién descargarse.

Porque también tenés al Estado, que no exigió la válvula sensorial y que eximió a la petrolera de un examen minucioso de impacto ambiental, como marca la ley, porque el informe preliminar decía que el riesgo de que un derrame en el campo Macondo llegue a la costa era mínimo. Y tenés a un presidente que acaba de levantar una moratoria de treinta años en nuevas perforaciones costeras. La moratoria se había impuesto precisamente para evitar derrames como el que acaba de ocurrir. Pero parte del Golfo de México quedó afuera de la moratoria porque ya se venía perforando en esa costa desde hace ochenta años. Hace un par de meses Obama había levantado la moratoria y habilitado perforaciones en Alaska y en Florida. Alaska ya había sufrido al Exxon Valdez y Florida nunca había permitido perforaciones costeras. ¿Y ahora qué va a decir Obama? Cambiás de canal justo para verlo recular. Con tono solemne, el presi está anunciando una nueva moratoria hasta que se verifique la seguridad de todas las operaciones de extracción costera. Pero ya es tarde: una gran mancha negra de casi 10.000 kilómetros cuadrados avanza contra el delta del Mississippi.

Mientras tanto te enterás de que quieren tapar el pozo con una gran campana conectada por un tubo a un buque cisterna. La idea es drenar el pozo a través del tubo conectado a la campana. Ya se hizo un par de veces, pero nunca en aguas tan profundas. Esta vez no funciona. Partículas de gas se cristalizan en la cúpula de la campana y tapan el tubo de drenaje. Entonces van por el plan B, que consiste en perforar otro pozo al lado del derrame para aliviar el reservorio. Eso va a llevar 40 días. Y el petróleo sigue saliendo. Obama y BP tiran toda la carne al asador: cinco mil barcos, cincuenta aviones, diez mil voluntarios, toneladas de disolventes, kilómetros de vallas y esponjas.

Y vos estás en tu casa en la costa, muy cerca del derrame, mientras meteorólogos y oceanógrafos intentan descifrar hacia dónde se dirige la mancha. ¿Va para México porque cambió el viento? ¿Da la vuelta a Florida arrastrada por la corriente del Niño? Lo único seguro es que la gran mancha negra ya llegó al delta del Missisippi, y vos sos uno de los 200.000 habitantes de la ciudad de Nueva Orleáns. Cuando llegaste hace diez años, Nueva Orleáns era la capital del jazz, del carnaval y de la joda y tenía el doble de habitantes. Cuna de Louis Armstrong, Tennessee Williams y los hermanos Marsalis, la ciudad tenía un trago marca registrada, el “Huracán”: sombrilla, alcohol, ponche hawaiano. Como un Manhattan pero mucho más divertido. Como bailar zydeco borracho en medio de Bourbon Street. Una fiesta. Hasta que un día Katrina convirtió a Nueva Orleáns en Chernobyl. Ahora avanza una gran mancha negra, como si fuera la segunda plaga de un castigo bíblico.

Pero vos sabés que no hay nada sobrenatural en esta desgracia. Y sabés que lo saben las empresas y las aseguradoras y los reguladores y los congresistas y los lobbistas y los ecologistas. Porque la destrucción del planeta es fácil de explicar. No hace falta trabajar en Transocean para saber que es muy arriesgado sacar petróleo en la costa. Se sabe desde los tiempos de las cavernas: si jugás con fuego, te podés quemar.

Publicado en Página/12 el 16 de mayo de 2010
Imagen: EFE

miércoles, 12 de mayo de 2010

Desde San Martín de los Andes

Estimado Santiago O'donnell:

hace un tiempo que queria escribirte, para comentarte que tus articulos de los domingos es lo primero que leo del diario Pagina 12. La calidad de la informacion es brillante, ojala tuvieramos en la Argentina algun periodista que escribiera nuestra realidad de la misma manera que contas la del resto del mundo. en otras epocas Pagina se destacaba con periodistas que lo hacian en lo nacinal, pero los tiempos historicos cambiaron los personajes y las noticias tambien.+/- Ver mas...

bueno, el hecho es que lei tu articulo anterior sobre Giraldo, el cual imprimi y pase a los compañeros, y ahora me decido a enviarte este. Tube oportunidad el año pasado de conocer en Cuba una militante de los Derechos de los desplazados quien me conto su historia de persecuciones y aberraciones para con su familia, y la verdadera historia de Colombia, por lo que se que lo que cuenta Giraldo es totalmente cierto mas cuantas cosas que no podemos ni siquiera imaginar. Yo me habia ofrecido con aquella compañera en difundir aquel espanto,. Y ahora viene este militante humano Giraldo y digo bueno, que podemos hacer entre todos, lo que vos estas haciendo es grandioso, pero habria que hacer cadenas mundiales, prosesiones mundiales, desnudarnos frente a la embajada todos los argentinos, no se, no hay modo de permitir un solo atropello mas en el pais hermano de Colombia, no debemos permitir este estado de impunidad tan grave comparado solo con Irak, igual o peor. Nada, darle de mi parte un enorme abrazo, agradecerle por lo que hace con la humanidad toda. E invitarlo eventualmente si quiere venir a conferenciar y ademas conocer San Martin de los Andes, que estoy a su disposicion y con gusto lo recibiriamos. Te doy mis datos:

Ana Ambrogi, secretaria adjunta CTA Regional Sur Neuquen, Concejal de Partido UNE.





NO AL ASESINATO DEL PADRE GIRALDO EN COLOMBIA.

Que en nuestro país. reclamemos el debido accionar de las instituciones y funcionarios, es porque tal como el Padre Giraldo, consideramos que las instituciones y funcionarios, deben investir de legitimidad, la de la obediencia a los propósitos, por los que la ciudadania los eligió, como sus representantes. También lo reclamamos por la tarea que el Padre Giraldo, cumplió y cumple, seguridad para él, juicio y castigo, acorde al delito cometido, de tal atrocidad como el del martirizado Padre Tiberio Fernádez del Valle de Cauca, y el abogado Eduardo Umaña Mendoza, y todos los asesinados cuyas masacres, denuncia este hombre de Cristo. Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y El Salvador, recibieron la sangre de estos hombres que adjunto en breve e incompleta reseña, por el único motivo de anunciar y ejercer la construcción de la Paz y el Bien en nuestro continente. NO AL DERRAMIENTO DE LA SANGRE DEL PADRE GIRALDO DE COLOMBIA. Basta de martirios, que el anuncio de este, sea frustrado por el accionar efectivo de un continente que los repudia en sacerdotes, campesinos, indígenas, hombres mujeres y niños, de toda profesión, religión, elección sexual, condición social y pertenencia o no a cualquier pueblo, partido político, filiación sindical, o a cualquier organización legítima y lícita. Comprometámos a difundir, elevar reclamos y demandar garantías, para Giraldo y todos los colombianos. Es justo, es necesario.

Delia Hermosí, sudamericana ciudadana argentina L.C. 4.246.907

lunes, 10 de mayo de 2010

Pintadas - Por Santiago O’Donnell


Tomamos café hace un par de semanas con el cura jesuita Javier Giraldo en una tarde gris de Buenos Aires. Contamos que el padre es el principal denunciante de los abusos cometidos por militares, hacendados, narcos y paramilitares en contra de indígenas y campesinos en Colombia. También contamos que en pocos días el padre podría ir a la cárcel por negarse a declarar en un juicio por calumnias e injurias que le había iniciado un ex coronel, a quien Giraldo había acusado de torturador. Dijimos que en respuesta a la acusación del ex coronel, Giraldo había presentado un escrito en el que se declaraba objetor de conciencia y anunciaba que ya no colaboraría más con la Justicia colombiana.+/- Ver mas...

Lo que no sabíamos entonces era que esta semana aparecieron pintadas en diversas partes de Bogotá con amenazas de muerte en contra de Giraldo. Tampoco conocíamos los documentos que reveló el lunes pasado la revista Semana, que demuestran que la policía secreta colombiana, el DAS, venía siguiendo los pasos del padre desde hace varios años.

Fiel a sus convicciones, Giraldo se negó a denunciar las amenazas y el espionaje. Simplemente, no colabora más con la Justicia colombiana. Ante la inquietud de algunos periodistas, el vicepresidente Francisco Santos, de gira por China, salió por televisión a garantizar la vida del sacerdote, repudiar las escuchas y las pintadas y anunciar que el gobierno le había pedido a la fiscalía general que abriera una investigación.

“Con el padre Javier Giraldo mantenemos diferencias pero estamos comprometidos en garantizar el ejercicio de sus derechos y libertades, como con todas las personas que están en nuestro territorio. Diferimos en su falta de cooperación con la Justicia a pesar de los evidentes esfuerzos y resultados, como lo demuestra el juicio a los culpables de la masacre del 21 de febrero del 2005 y en su apreciación de que en Colombia nada ha cambiado a pesar de que todos los jefes paramilitares están en la cárcel y este grupo, desmovilizado”, dijo Santos.

La notoriedad que ha adquirido Giraldo en estos días hace dudar al fiscal, que por ahora no se decide entre encarcelar o sobreseer al sacerdote jesuita. “La situación sigue sin resolverse. El fiscal ha vuelto de vacaciones, pero por ahora no toma ninguna decisión. Es que han venido muchos periodistas a hacerme entrevistas, quizá piense que no es el momento”, cuenta Giraldo, al teléfono desde el colegio jesuita bogotano donde vive.

No hay miedo ni abatimiento en su voz. Habrá perdido la esperanza, pero no las ganas de luchar. Las caras de los campesinos que le piden ayuda lo empujan a seguir adelante, aun a falta de fe en los resultados. Dice que esta semana se presentará ante una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para aportar evidencias en el caso de la llamada masacre de San José de Apartado. Dice que sigue mandando a la fiscalía del Tribunal Penal Internacional de La Haya las pruebas que acumula y sistematiza de presuntas violaciones al Estatuto de Roma. En su visita a Buenos Aires días atrás, Giraldo trajo el testimonio de un ex oficial de la policía colombiana involucrado en masacres paramilitares bajo las órdenes de un personaje muy cercano al presidente colombiano, Alvaro Uribe. El testigo grabó su confesión en una oficina de San Telmo ante una comisión de juristas notables encabezada por el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

Cuando Giraldo habla de la Justicia colombiana, lo hace con conocimiento de causa. Semana resumió de esta manera la carrera judicial del cura: “Giraldo se ha dedicado por más de 30 años a documentar y denunciar atrocidades sufridas por distintas comunidades remotas del país. Su labor ha sido riesgosa y solitaria. Ese compromiso lo ha puesto como un testigo de excepción en varios de los episodios más luctuosos del país.

“A finales de los ’80, Giraldo intentó, con el abogado Eduardo Umaña Mendoza, que fuera esclarecido el caso de los desaparecidos del Palacio de Justicia, asaltado a sangre y fuego por el M19, y luego retomado a la fuerza por el Ejército. Umaña fue asesinado y valiosas pruebas que ambos aportaron al proceso durmieron el sueño de los justos hasta hace un par de años, cuando la Fiscalía reactivó el proceso. Varios militares de alto rango están siendo juzgados por este caso y está a punto de producirse la primera sentencia, 25 años después.

“Algo similar ocurrió con la masacre de Trujillo, en Valle del Cauca. Giraldo, junto con el párroco de la comunidad, Tiberio Fernández, recopiló amplia información sobre los crímenes que sufrieron los habitantes de este municipio entre 1988 y 1994, que dejaron más de 300 víctimas. En medio de esta labor, el padre Tiberio fue descuartizado y lanzado al río Cauca. La impunidad reinó por años, hasta que en 2008 el Grupo de Memoria Histórica publicó un detallado informe que rememora lo denunciado por Giraldo en su momento, lo que le dio un nuevo impulso a este proceso en la Justicia.

“También ha documentado centenares de crímenes en zonas como El Carmen del Chucurí, Santander; Magdalena Medio, Chocó y Meta. Su labor con la Comunidad de Paz de San José de Apartado, en el Urabá antioqueño, ha sido más que minuciosa: Giraldo ha activado todo tipo de recursos legales, dentro y fuera del país, para que la Justicia esclarezca 201 homicidios perpetrados entre 1996 y 2009. Y en especial la masacre ocurrida en 2005, por la que hay en la cárcel más de 20 militares.

“El jesuita trabaja con el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), donde sistematiza la información y semestralmente la publica bajo el título ‘Informe Noche y Niebla’, un documento que paradójicamente está siendo usado por los fiscales de Justicia y Paz para esclarecer los crímenes de los paramilitares.”

Giraldo, 66, cuenta que lo llamaron un ministro, un jefe policial y un comandante militar para ofrecerle custodia, pero él se ha negado. Dice que no quiere que nadie lastime a otra persona para defender su vida. Además, dice, los autores de las amenazas ya estarían identificados. “No creo que las amenazas estén relacionadas con lo que fui a hacer en Buenos Aires ni con los casos que menciona Semana, que son casos viejos. Tengo entendido que las amenazas provienen de un grupo de empresarios productores del aceite de palma, que buscan desplazar a las comunidades afrodescendientes del Chocó para hacerse de sus tierras. Estos grupos están muy cerca del gobierno y de las fuerzas armadas.”

Acorralado entre el acoso judicial, el espionaje, las amenazas de muerte y su falta de fe en las instituciones, Giraldo no se permite vacilar. “No es la primera vez que me hacen pintadas”, dice con voz clara. “No te preocupes, por ahora estoy bien.”

Pero es difícil no preocuparse. Por Colombia y por él.

Publicado en Página/12 el 9 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

There is no Arizona

Canción: There is no Arizona

Esta es la letra: http://www.azlyrics.com/lyrics/jamieoneal/thereisnoarizona.html


Estela Dominguez+/- Ver mas...




RTA:muy bueno! MUCHAS GRACIAS! s.


RTA:My pleasure! Te recomiendo este enlace en You Tube con la canción favorita para mí donde menciona a Arizona y de: The Eagles (Take it Easy... donde habla de Winston, Arizona, en la Route 66).
http://www.youtube.com/watch?v=L9lMadRHf-A&feature=related


Y como suele ocurrir en estos casos alguien alguna vez en Internet trató de obtener el dato de canciones sobre Arizona y le dieron esta respuesta:
Song) (Band or Singer)
By the time I get to Phoenix: Glen Campbell
Take It Easy: The Eagles
Yuma Arizona: Damien Jurado
By The Time I get to Arizona: Public Enemy
Hotel Arizona: Wilco
Arizona: Mark Lindsay
Arizona: Kings of Leon
Big Iron: Marty Robbins
Ride Cowboy Ride: Marty Robbins
There is no Arizona: Jamie O' neal
Cordiales saludos


RTA:ahi tenés_ las de glen campbell y la de eagles son de viaje y los otros son
unos ignotos! SALUDOS;


RTA:Es que me parece que es mejor estar de paso por Arizona,,,,,





"una ley antiinmigrante que parece escrita para la Alemania nazi o la Sudáfrica del apartheid."

Faltó poner " el Israel del apartheid". Todas ramas del mismo árbol.

Marisol Sanz





Estoy seguro q la federal detiene primero al 'bola' antes q al blanquito para interrogarlo en la investigacion de un crimen... La asociacion entre 'ilegal' y 'criminal' es universal creo. Siendo 'indocumentado' me sentiria mas vulnerable en la Buenos Aires de Macri q en Arizona.
Roberto Richards





Estimado Sr O’Donell,

Usted empieza su primer párrafo con dos errores bastante graves. La población de Phoenix no es de 5,5 millones (esa es la población total del estado) y Tucson no es la capital de Arizona. Tampoco existe ningún diario influyente liberal llamado Phoenix Sun. Estos errores dan la impresión que no investigó bien sus datos e inmediatamente entra en duda su profesionalismo. Le pido perdón Sr. O’Donell, pero desde su primer párrafo me perdió. No lo seguí leyendo.

Un abrazo,

Steve

Phoenix, Arizona


RTA:estimado steve, acepto la critica puse un par de datos de memoria que debi chequear y lo de la poblacion lo saque de wikipedia: tenes razon me traiciono el exceso de confinza en un tema que conozco bien por haber vvido mucho tiempo en estados unidos: gracias por escribir y tambien por no insultar; como suelen hacer algunos lectores cuando descubren un error

saludos s;





Arizona no tiene canciòn afortunadamente,
el desierto no resistirìa nada màs àrido
que sus propias palabras
una buena nota....
Cordialmente,
Rolando Gabrielli

martes, 4 de mayo de 2010

Arizona - Por Santiago O’Donnell


Arizona, lo dice su nombre, es una zona. Zona árida, pero zona al fin. No llega a ser un lugar. A mitad de camino entre Texas y California, parte hippie, parte cowboy. Tiene una megalópolis como Phoneix (5,5 millones de habitantes) que es un monumento al modernismo, y una capital como Tucson (un millón) que es un ícono del Far West. Arizona es grande como la Patagonia, pero el noventa por ciento de su población se concentra en sus dos grandes ciudades. Ahí se ubican dos universidades estatales de buen nivel y legendarios logros deportivos como los “Gatos Salvajes” de Arizona y los “Demonios del Sol” de Arizona State. También un diario “liberal” de lo más respetados e influyentes del oeste norteamericano como el Phoenix Sun. No hay mucho más. Aquí y allá una población de 280 mil indígenas, casi todos muy pobres. Al oeste una perla de pueblos, ciudades y emprendimientos agrícolas sobre la cuenca del río Colorado. Al este y al norte minas de cobre y el Gran Cañón. Al sur, el desierto de Sonora y más de mil kilómetros de frontera seca con México. Aquí y allá 280 mil aborígenes nativos, casi todos pobres y marginados. Todo eso en medio de grandes extensiones de planicies polvorientas y deshabitadas.+/- Ver mas...

Arizona no es ni grande ni chica ni importante ni marginal. Arizona no tiene canción. Es una gran autopista, un gran laboratorio. Zona árida como dice su nombre, de tierra mezquina y tránsito fatigoso.

Los políticos de Arizona son tan híbridos como el distrito que representan. Demócratas conservadores como Janet Napolitano o republicanos liberales como John McCain, políticos que reflejan la ambivalencia de sus votantes. Arizona es, junto a Ohio y Florida, uno de los llamados “swing states”, los que suelen decidir las presidenciales porque su voto oscila entre demócrata y republicano. Arizona es un buen lugar para medir el humor social de Estados Unidos.

Bueno, esta semana el termómetro se rompió. Estalló en pedazos cuando el Congreso de este estado insulso aprobó una ley antiinmigrante que parece escrita para la Alemania nazi o la Sudáfrica del apartheid.

La ley permite que cualquier persona pueda ser revisada si un policía sospecha que se trata de un inmigrante ilegal, y convierte en crimen la no portación de documentos de identidad. Como en Arizona casi todos los inmigrantes ilegales son morochos y vienen de México, la ley prácticamente le ordena a la policía detener gente por portación de cara. O por “respirar siendo de ascendencia mexicana”, como describió un político local.

La ley desató un escándalo nacional e internacional. Juristas respetados denunciaron su manifiesta inconstitucionalidad en los diarios más importantes del mundo. Tras recibir quejas de las cancillerías de México y de los países de Centroamérica, Obama salió a decir que la ley le parecía un error. “Una persona puede ser estadounidense de tercera generación y no poder salir de su casa tranquila porque podría ser detenida por tener rasgos latinos. No me parece bien”, declaró. Napolitano, secretaria de Seguridad del gobierno, dijo que la ley promovía la inseguridad. “Nos obliga a las agencias federales a procesar a los detenidos por la ley estatal, y eso nos quita recursos para perseguir a los inmigrantes peligrosos”, argumentó.

La extrema derecha con Sarah Palin a la cabeza no dejó pasar la oportunidad. Además de defender la ley racista con giros patrioteros, la ex gobernadora de Alaska acusó a los grandes medios (“the lamestream media”) de descalificar la iniciativa no por inconstitucional sino por ideología.

Subidos a la ola de publicidad, media docena de legisladores ultraconservadores propusieron leyes similares en sus respectivos estados, aun sabiendo que no tienen chance. En cambio, los líderes del Partido Republicano eludieron el tema, conscientes de que su base política está a favor, pero también que los hispanos representan el sector de mayor crecimiento demográfico en el país.

La reacción del sector progre del Partido Demócrata no se hizo esperar. Un legislador nacional hispano por Arizona llamó a un boicot de convenciones en ese estado, cuya industria turística ya venía golpeada por la recesión. La ciudad de San Francisco adhirió rápidamente a la propuesta y una sociedad de abogados hispanos anunció que cancelaba su reunión anual en Tucson. Ayer hubo grandes manifestaciones de repudio a la ley en todo Estados Unidos (foto) y algunas pequeñas contramanifestaciones en el sur de apoyo a la ley y a la decisión de la gobernadora de no vetarla.

La ley aún no ha sido implementada y está por verse si supera el control constitucional de la Corte Suprema ante un desafío legal del gobierno federal como el que prometió el fiscal general Eric Holder. Tampoco está claro el criterio que seguirá la policía en caso de implementarse, ya que en Arizona uno de cada tres de sus habitantes tiene ascendencia hispana.

Pero el pasaje de semejante ley en un estado como es Arizona no deja de ser una señal. ¿Cómo puede ser que los representantes de un estado tan moderado hayan votado una ley tan picante en contra de los inmigrantes?

Como suele suceder en estos casos de patente intolerancia, el detonante fue un caso policial. El brutal asesinato de un granjero y la huida de los asesinos a través de la frontera. Al mejor estilo Blumberg, la ola de indignación empujó el pasaje de la ley de mano dura. Detrás había un coctel nefasto de recesión, inseguridad, racismo y política. A la crisis económica con desocupación record que no termina de resolverse hay que sumarle la ola de violencia desatada por los narcos en México, que empieza a cruzar la frontera. A lo que hay que agregarle la discriminación histórica que sufren los latinos en Estados Unidos, exacerbada por la presencia de un negro en la Casa Blanca. Todo eso al calor de una campaña electoral. Resulta que tanto la gobernadora Jan Bewer como el senador McCain enfrentan rivales de extrema derecha en la primaria republicana. Esos rivales que no tendrían chances en la general por su prédica extremista, pero juntan apoyo entre los republicanos como para correr por derecha a las principales figuras del partido. Por eso, para no mostrarse como blandos en un tramo decisivo de la campaña, Brewer firmó la ley después de mucho dudar, y McCain le dio un tibio apoyo, pero apoyo al fin.

¿Cómo sigue esto? Imposible saberlo, pero es probable que la decisión de Arizona acelere el proyecto de ley de reforma migratoria que impulsa Obama, hasta ahora sin mucho apuro. La idea es legalizar a los doce millones de inmigrantes indocumentados que actualmente viven en Estados Unidos, a cambio de más recursos y penas más duras para vigilar la frontera y castigar a patrones que contraten a indocumentados. Esa es la misma fórmula que se viene repitiendo desde hace un siglo. La última reforma exitosa fue la de Reagan en 1986 y Bush hijo fracasó hace dos años con un proyecto consensuado con Ted Kennedy. Si se aprueba, la nueva ley será fruto de un consenso tan amplio y trabajoso que Arizona no tendrá otro remedio que adaptarse.

El problema pasa por otro lado. Estados Unidos adoptó hace dos meses la decisión estratégica de tratar a los cárteles de droga mexicanos como organizaciones no ya criminales sino directamente terroristas. Esa decisión se tradujo en el envío a México de expertos estadounidenses en contrainsurgencia para entrenar a las fuerzas de seguridad locales. Nadie puede negar que los narcos mexicanos han cometido crímenes atroces contra civiles que bien pueden catalogarse de terrorismo. Ni que el gobierno mexicano fracasó en la guerra antidrogas ni que ese fracaso representa la amenaza para la seguridad fronteriza de Estados Unidos. Pero al mezclarse con el tema migratorio, el enfoque antiterrorista de la Casa Blanca coloca a toda la población latina en estado de sospecha. Ya le pasó a la comunidad islámica después del 911, con las razzias ordenadas por el gobierno de Bush. Ya les pasó a los estadounidenses descendientes de japoneses que fueron internados en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, al menos en una zona de Estados Unidos, hasta que no se demuestre lo contrario, el terrorista sos vos.

Publicado en Página/12 el 2 de mayo de 2010

martes, 27 de abril de 2010

Esclavos en tiempos de Evo - Por Santiago O’Donnell


En el Chaco boliviano, cerca de la frontera con Argentina y Paraguay, actualmente viven unas 600 familias guaraníes en condiciones que constituyen formas contemporáneas de esclavitud. Lo dice así, con todas las letras, un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicado esta semana.

Por supuesto que el Chaco boliviano no es el único lugar del mundo, ni de la región, ni siquiera de Bolivia, donde se practica la esclavitud. Según la Organización Internacional del Trabajo, en América latina y el Caribe la incidencia de trabajo forzoso es de 2,5 víctimas por cada mil habitantes. Pero el caso del Chaco boliviano es quizás el más flagrante y alevoso, o simplemente el mejor documentado. Según la comisión, las prácticas esclavistas en esa zona se vienen llevando adelante desde hace más de un siglo, “ante la pasividad de las autoridades regionales e internacionales”.+/- Ver mas...

Lo llamativo es que cuatro años del gobierno más progresista de la región no han podido revertir esta situación. Se trata del gobierno del primer presidente indígena de América latina, símbolo y emergente de las luchas políticas de los movimientos sociales. Un gobierno indudablemente comprometido con los derechos de los pueblos originarios, que lleva adelante la reforma agraria más radical de toda la región.

Ese gobierno no ha podido erradicar la esclavitud en su propio país, ni generar las condiciones para que el pueblo guaraní del Chaco boliviano pueda subsistir dignamente. Y no es que no lo haya intentado.

El informe de la CIDH detalla la batería de iniciativas que adoptó el gobierno de Morales en favor de los guaraníes chaqueños, pero también cómo distintos factores y actores conspiran en contra de esas medidas hasta tornarlas poco menos que inútiles –y en algunos casos hasta contraproducentes– para los intereses de sus supuestos beneficiarios.

Por decirlo mal y pronto, los enclaves esclavistas están situados en territorio controlado por la oposición. Por esa razón, el interés de los latifundistas por mantener el statu quo se mimetiza con el reclamo autonomista que la oposición utiliza para obstaculizar las reformas del gobierno.

Embanderados en la causa opositora, los hacendados resisten por la fuerza cualquier intento del gobierno por comprobar los abusos in situ y por redistribuir tierras en favor de los guaraníes. La situación se complica porque esos hacendados además forman parte de la elite política que gobierna la región. Como la presencia del Estado boliviano en el Chaco es casi nula, son esos hacendados quienes controlan la administración de la justicia y de la seguridad.

La comisión pudo constatar que ese control se extiende a la circulación de los habitantes de la región, ya que la mayoría de los caminos están atravesados por tranqueras con cadena y candado, porque los hacendados los reclaman como propios.

Y a todo esto se suma el factor racial. Los esclavos son todos guaraníes y sus patrones son todos blancos. Esto, en un país que acaba de sancionar una Constitución plurinacional que reconoce la autonomía de los pueblos originarios.

Según la CIDH, las prácticas esclavistas en el Chaco fueron alentadas durante décadas por el Estado boliviano, que despojó a los habitantes originarios de sus tierras para entregárselas a grandes latifundistas. La reforma agraria de la década del ‘50, que transformó al resto del país, pasó casi inadvertida en el Chaco, donde la elite local consiguió preservar todos sus privilegios.

“Efectivamente, dicha reforma en algunos aspectos fortaleció el poder económico y político de los hacendados del Chaco, los cuales tenían fuertes vínculos con el partido del gobierno”, dice el informe. “Los guaraníes fueron forzados a someterse a las condiciones impuestas porque no tenían acceso a su propio territorio, que les hubiese permitido autosustentarse.”

Sin tierra en la región más pobre del país más pobre de Sudamérica, los guaraníes se vieron obligados a someterse a pagos miserables a cambio de jornadas interminables. “Las jornadas laborales son generalmente de más de 12 horas al día, y en muchos casos se les asigna realizar un trabajo específico que debe ser terminado en el día de faena, lo cual normalmente es de imposible cumplimiento. Un hombre guaraní de la comunidad de Itacuatía narraba lo siguiente: ‘Cuando yo era chico, me levantaba para ir a trabajar a las tres de la mañana porque antes era el toque de campana para trabajar a esa hora’... Otros testimonios confirmaban que el pago que recibían era ínfimo y el trato que recibían era degradante”, señala el documento.

Ese régimen lleva indefectiblemente al endeudamiento y al sometimiento. “La situación de endeudamiento se genera mediante el registro que tienen los patrones de sus trabajadores en un cuaderno donde anotan su nombre, las actividades que realizan, los adelantos entregados en especies o el dinero que se entrega en pago al trabajo desarrollado. Este cuaderno es el único documento para realizar los ‘arreglos’ que se efectúan, y en casi todos los casos los trabajadores resultan debiéndole al patrón. Esto genera las obligaciones de trabajar a futuro, situación que puede llegar a ser vitalicia e incluso heredarse de una generación a otra”, explica la comisión.

En esta situación, el castigo corporal y el trabajo infantil son moneda corriente, constató la comisión: “Durante las visitas del 2006 y 2008, la Comisión tomó conocimiento e incluso recibió testimonios relacionados con eventos de maltrato físico de guaraníes mediante ‘huasqueadas’ (latigazos), quema de sus cultivos y muerte de sus animales como castigo por ‘desobediencia’. En palabras de un hombre de Itacuatía, ‘nos tratan con garrotes y chicote... siempre nos sabían chicotear, maltratarnos. Estos actos de violencia siempre han existido’”.

Todo esto iba a revertirse con la llegada al poder del gobierno de Evo Morales. Ese gobierno sancionó en el 2006 una ley de Reforma Agraria por la cual los latifundios esclavistas debían ser confiscados y entregados a los pueblos originarios. Pero cuando los técnicos del Instituto Nacional de Reforma Agraria se presentaron en el Chaco para hacer el saneamiento de las tierras, fueron repelidos a balazos por los hacendados.

Igualmente, el INRA llegó a fallar en dos casos en favor de los guaraníes. La decisión del INRA fue avalada por el Tribunal Agrario creado por la nueva Constitución para dirimir pleitos de propiedad de tierras. Pero los hacendados recurrieron el fallo del Tribunal Agrario ante el Tribunal Constitucional, potestad también incluida en la nueva Constitución. Como el Tribunal Constitucional aún no se ha constituido, las tierras en disputa siguen en poder de los hacendados y las prácticas esclavistas continúan.

El bajo nivel de alfabetización de los guaraníes y las dificultades que tienen para acceder a los servicios de justicia son otro obstáculo que el gobierno aún no ha podido solucionar. En el 2007 Morales firmó un decreto para lanzar un plan con el fin de mejorar la salud, la educación y el acceso a la justicia en el Chaco boliviano, pero se trata de una acción cuyos resultados se podrán apreciar a mediano plazo.

La fiscalía encargada de la región se muestra permeable a la influencia política de los hacendados. Sólo inició una investigación de oficio sobre las prácticas esclavistas después de un duro informe de la CIDH en 2006. Pero en esa investigación el fiscal ingresó a las haciendas acompañado por políticos locales y en su presencia interrogó a las víctimas. Como en esas condiciones intimidatorias nadie se animó a decir esta boca es mía, el fiscal concluyó que todos los hacendados pagaban sueldo y aguinaldo y daban un trato digno a sus empleados. El caso fue archivado.

Según el informe publicado esta semana, las políticas del gobierno de Morales para revertir las prácticas esclavistas en el Chaco tuvieron el efecto indeseado de dividir y debilitar a la comunidad guaraní. Algunos se fueron de las haciendas y formaron comunidades independientes, donde subsisten en condiciones paupérrimas. Otros se quedaron en las haciendas por voluntad propia, otros se fueron a cambio del pago de sus supuestas deudas, otros quisieron irse pero no pudieron, otros fueron echados por querer organizarse.

“Según diversas fuentes, muchos guaraníes han sido expulsados por los hacendados como consecuencia del proceso de saneamiento que se realiza en sus respectivas zonas y como represalia por su participación en la Asamblea del Pueblo Guaraní. La Comisión recibió otros testimonios que indican que la situación de los guaraníes expulsados es muy precaria, debido a que carecen de lugar donde vivir y donde cultivar lo mínimo para garantizar su subsistencia”, dice el informe.

En la presente coyuntura, dada la relación de fuerzas, para expropiar las tierras de los hacendados esclavistas y devolvérselas a los guaraníes, Evo Morales debería mandar al ejército a invadir el Chaco, lo cual equivaldría a incendiar el país.

La alternativa es fijar políticas claras y dejar que las instituciones actúen, aun cuando muchas de esas instituciones están cooptadas, colonizadas, funcionan mal, no existen o figuran sólo en papel. Morales parece haber elegido ese camino, más largo y más incierto, en función del interés nacional.

Mientras tanto, todo está como era entonces para las familias esclavas del Chaco boliviano. O tal vez peor, por la brutal respuesta de los hacendados a las acciones reformistas del gobierno. Y por saberse esclavos aun en tiempos de Evo.

Publicado en Página/12 el 25 de abril de 2010

lunes, 19 de abril de 2010

Café negro - Por Santiago O’Donnell


Bufanda marrón al viento, pelea sin suerte contra el frío y el futuro. Un catarro perruno lo persigue por las cavernosas calles del microcentro de Buenos Aires, rumbo al café de la esquina. Mañana se vuelve a Colombia y ya sabe lo que le espera. Allá, su historia sale en los diarios.

“Cuando vuelva el fiscal general de vacaciones, el 20 de abril, uno de sus primeros actos va a ser, seguramente, acusarme de obstrucción de justicia. Me irán a buscar y tendré que pasar unos días, o unas semanas, o unos meses, en la cárcel.” Lo dice con tono resignado mientras apura el paso por Independencia, hombros encogidos, brazos apretados y manos enterradas en bolsillos de campera.+/- Ver mas...

Después, ya en el bar, aclarada la garganta, el sacerdote jesuita colombiano Javier Giraldo explicará su encrucijada mientras revuelve un café. No tiene apuro. Tampoco, parece, demasiadas dudas.

No usa sotana, pero tiene la voz suave, el hablar pausado y la mirada atenta de un cura. El físico es más bien de un jockey, pero impone presencia con una cara redonda y bronceada enmarcada en anteojos, nariz ancha, frente pelada y su pelo corto y canoso. Defiende sus ideas con pasión, se indigna rápido y le gusta que lo escuchen.

Vino a Argentina para hablar con Adolfo Pérez Esquivel y para hacer un seguimiento del último tribunal penal de los pueblos que presidió el Nobel argentino en Colombia hace dos años. También, o más bien, vino para hablar de la situación en Colombia tras medio siglo de conflicto armado, miles de muertes y millones de desplazados. Trae información nueva que busca encauzar.

Pero su dilema es tan grande que representa a un país. ¿Qué hacer cuando la Justicia no es justa, pero no deja de ser el último recurso?

Giraldo es un histórico líder del movimiento de los derechos humanos de su país. Dice que se cansó de hacer denuncias que terminaron en nada. Que se la pasaba en tribunales respondiendo citaciones mientras los culpables de los crímenes caminaban tranquilos por las calles. Que la justicia en el interior de Colombia la ejercen de facto las fuerzas de seguridad. Que esas fuerzas rutinariamente plantan pruebas y compran testimonios. Que la Corte Suprema y la Corte Constitucional podrán tener fallos acertados, como el que impidió al presidente Alvaro Uribe un tercer término, pero que esas altas instancias no representan a la Colombia real, que los fallos de esos tribunales sólo sirven para llenar los titulares de los periódicos.

Eso no es todo, advierte el sacerdote con el café a medio tomar. Hay más. Hace cinco años un coronel llamado Néstor Iván Diego López lo denunció por calumnias e injurias. Giraldo había dicho que el coronel era un torturador y diversos testigos habían corroborado la denuncia en sede judicial, pero el proceso se dio vuelta como un panqueque. “El coronel les pagó a los testigos para que se desdijeran de sus testimonios y después él me hizo la denuncia a mí. Esta vez yo soy el acusado”, cuenta con amargura.

Entonces, dice, hace dos años decidió que no respondería más citaciones, que no cooperaría más con una Justicia corrompida irremediablemente, que no sería cómplice del sistema. Entonces escribió un documento de cuarenta carillas en el que fundamentó su objeción de conciencia, citando en detalle los casos que denunció que quedaron truncos, y fundamentando su postura en las distinciones que hacían Hans Kelsen y Max Weber entre la ética y la justicia. Para Giraldo, en la Colombia de hoy, esos principios son excluyentes. “Entonces presenté el fundamento de mi objeción de conciencia en el juzgado por el juicio del coronel. Desde entonces cada vez que me citan en algún caso les mando una copia del mismo escrito”, dice ahora divertido, y acepta otro café.

Mientras se lo traen, cuenta que la causa del coronel se abrió y cerró dos veces y que ahora se abrió otra vez el mes pasado. Dice que esta vez la cosa es más seria porque el fiscal general agarró el caso.

Claro, corren tiempos electorales y el padre Giraldo es una figura conocida. Ordenado en Medellín en 1975, educado en la Francia de los ’70, licenciado en Sociales por La Sorbona, tomó contacto con los movimientos de derechos humanos durante sus pasantías de verano en Londres con Amnesty International. Esos estudios y esos contactos lo llevaron a abrazar la causa de la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos. Volvió a Colombia en 1983 y desde entonces trabaja en defensa de campesinos desplazados y abusados desde distintas instituciones religiosas.

A través de los años ha denunciado a numerosos jefes militares, policiales y paramilitares. En 1998 debió exiliarse tras recibir amenazas de muerte. Enviado por su superior, pasó un tiempo en una comunidad jesuita de California y luego otra temporada en La Haya, en otra comunidad de la orden. Allí pudo observar de cerca el funcionamiento del tribunal penal internacional para crímenes en la ex Yugoslavia. “Iba todos los días a ese gran edificio de seis pisos, nuevo, con cientos de empleados. Como recién empezaba iba poca gente, los pasillos y los salones estaban vacíos. Veía las audiencias, usaba la biblioteca, hablaba con los abogados. Quería aprender y llevar esos conocimientos a mi país, pero me decepcioné un poco con la Justicia internacional. Vi cómo la fiscal Carla del Ponte se negaba a investigar los crímenes de la OTAN en Kosovo, que fueron crímenes atroces. Había muchas pruebas, pero ella las ignoró por razones políticas.”

Volvió a Colombia en el 2000 y su trabajo lo acercó a una comuna campesina en Apartadó, cerca de la frontera con Panamá, en territorio dominado por la guerrilla. La comuna, llamada Comunidad de la Paz, se constituyó en 1997, formada por unos 1200 habitantes de la zona con el propósito de evitar ser desplazados por el conflicto armado. Con el apoyo del obispo local, la comunidad declaró su neutralidad entre el ejército y la guerrilla. Pero esa declaración violaba la política de “neutralidad activa” de Uribe, que exige alineamiento con el ejército. Por esa razón, cuenta el padre Giraldo, los miembros de la comunidad fueron brutalmente reprimidos. Las muertes en la comunidad ya suman más de 200 y el caso está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También ha recibido una cobertura importante en la prensa colombiana.

Tanto el padre como los miembros de la comunidad suelen ser acusados de apoyar a la guerrilla, pero él sabe que ésa no es la solución. “Desde el punto de vista práctico la guerrilla no tiene ninguna posibilidad de llegar al poder. Ya hay un acuerdo en el mundo de no legitimar a ningún actor armado que llegue al poder en ningún país. Yo he hablado con miembros de las FARC y por supuesto que hay algunos fundamentalistas, pero muchos de ellos saben que no tienen ninguna posibilidad. Pero dicen, `yo prefiero morir diciendo un no rotundo a este sistema’.”

El problema es el sistema, dice Giraldo. “En Colombia todos los fundamentos de la democracia han sido corrompidos: la libertad de prensa, la separación de los poderes, las elecciones libres.”

Encima la presidencia colombiana la ejerce Alvaro Uribe, un nombre que figura con el numero 86 en una lista de la agencia antinarcóticos estadounidense, acusa el cura, citando información conocida. Un presidente que participó junto a miembros de su familia en la creación de estructuras paramilitares en el estado de Antioquía en los años ’90, agrega el religioso, esta vez apelando a pruebas y testimonios que obran en su poder.

Por todo eso el padre Giraldo dice que no cree más en la Justicia y se dispone a pasar una temporada en la cárcel. Pero al mismo tiempo maneja información y recoge testimonios para hacerlos llegar a la Justicia de la cual reniega. No ve una contradicción. Al contrario, está convencido de que no le queda otra.

Por todo eso se vienen días difíciles, para el padre Giraldo y para Colombia. “En este momento no tenemos ninguna posibilidad de cambiar la situación. En Colombia hay formalidades democráticas pero no realidades democráticas”, se fastidia.

El pocillo se vació hace rato y él lo mira, mira su fondo negro y duro. Tose por última vez, se levanta y sale a la calle, donde se despide con un apretón de manos. Sonríe apenas. El viento baila su bufanda y empieza a lloviznar.

Publicado en Página/12 el 18 de abril de 2010
Imagen: Guadalupe Lombardo

miércoles, 14 de abril de 2010

Apuesta nuclear - Por Santiago O’Donnell


La cumbre nuclear que arranca hoy en Washington es una apuesta arriesgada que pone a prueba el liderazgo mundial de su anfitrión Barack Obama. El marco será grandioso, acorde con la ocasión. Cuarenta y pico jefes de Estado, incluyendo a todos los más importantes. Semejante desfile no se ve en Washington desde hace varias décadas. Están ahí por una razón. El año pasado Obama había dicho en Praga que soñaba con un futuro sin armas nucleares. Y que Estados Unidos, por ser el único país que había usado armas nucleares, tenía la responsabilidad histórica de liderar ese cambio, responsabilidad que él como presidente estaba dispuesto a asumir. Ahora los convoca para poner en práctica esa visión.+/- Ver mas...

El mensaje es simple. Hay que cambiar porque el mundo cambió. La principal amenaza nuclear ya no es una guerra entre las superpotencias sino la transferencia de tecnología para fabricar armas nucleares a grupos terroristas o Estados rebeldes.

Entonces la propuesta consiste en ponerse de acuerdo en una serie de medidas para impedir esas transferencias. Claro que eso implica blanquear los arsenales nucleares y los stocks de uranio altamente enriquecido y someterlos al escrutinio internacional.

Para que no haya malos entendidos, aclara que la cumbre sólo se ocupará de seguridad nuclear, excluyendo específicamente otros temas relacionados, como el desarme y el uso de energía nuclear con fines pacíficos.

Obama calcula que hay suficientes razones para un acuerdo. Todos los países con arsenales nucleares han sufrido ataques terroristas en su territorio mientras la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada prevenía ataques nucleares entre países. Para darle un marco más universal, Obama convocó a un importante grupo de países que desarrollan energía atómica con fines pacíficos, como Argentina. Y como la caridad bien entendida empieza por casa, en la semana previa a la cumbre hizo dos anuncios para reflejar el compromiso de Estados Unidos con la reducción de los arsenales nucleares.

Primero anunció un plan nuclear para reemplazar el que George W. Bush había anunciado cuatro meses después del 11/9. De acuerdo con el plan Estados Unidos se comprometía a no atacar con armas nucleares a países que no las tuvieran. También estableció que el objetivo principal de las armas nucleares era defenderse contra la amenaza de un ataque nuclear. Bush había establecido un uso más liberal del armamento nuclear y había identificado más amenazas que requerían la presencia del arsenal atómico.

El plan de Obama recibió ataques de la izquierda y la derecha. Por un lado se le criticó no haber ido más lejos y comprometerse a nunca usar armas nucleares primero y haber dicho que repeler era el objetivo “principal” en vez del “excluyente”. Por el otro lado, se le criticó sacar la opción nuclear ante un ataque químico, bacteriológico o cibernético de gran escala, aunque Obama había dejado abierta una excepción en caso de “ataque masivo”. Eso sí, el presidente estadounidense se encargó de agregarle un par de cláusulas a su plan dirigidas específicamente a Irán y Corea del Norte. Por eso el documento aclara que la doctrina sólo es aplicable a los países que forman parte del Tratado de No Proliferación Nuclear y a los que no violan sus normas. Y resulta que Corea del Norte se salió del tratado, mientras que Irán esta en violación de sus normas, según la agencia nuclear de Naciones Unidas.

El otro anuncio fue el acuerdo alcanzado con Rusia para reducir el arsenal nuclear en un 70 por ciento. Ambos países mantienen la capacidad para destruirse varias veces, pero el convenio le da continuidad a una política de desarme progresivo que ya lleva décadas.

Con el tratado de desarme y el plan nuclear Obama espera ganarse el apoyo que necesita para acordar el sistema de seguridad internacional que plantea como primer paso hacia el mundo con el que dice soñar. Pero la apuesta del presidente estadounidense no deja de ser arriesgada. Para empezar, cualquier control internacional implica la cesión de cierto grado de soberanía. Ese punto suele ser sensible en cualquier negociación sobre material radiactivo. Israel, Pakistán e India tienen armas nucleares pero no han firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear.

El tratado, además, incorporó un Protocolo Adicional que permite, entre otros controles, visitas sorpresa de los inspectores de la agencia nuclear de la ONU. Ni Estados Unidos ni Rusia, dueños de más del 90 por ciento de las cabezas nucleares, han firmado el Protocolo Adicional. Tampoco Brasil o Argentina, pero sí lo firmaron más de cincuenta países, muchos de los cuales estarán representados en la cumbre.

Las tensiones ya empezaron a aflorar. Egipto y Turquía hicieron saber a través de sus cancillerías que aprovecharán la cumbre para preguntar por las doscientas cabezas nucleares que se niega a blanquear Israel. Tel Aviv contestó con el anuncio de que su premier, Benjamin Netanyahu, no asistirá.

Obama apuesta a superar estos escollos con el aura de esa cualidad intangible que sus colaboradores describen como su visión. Esto es, Obama fue elegido para hacer historia y no precisamente para emparchar la economía o dirimir rencillas raciales en su país. Fue elegido para hacer un trabajo más grande, más universal. Para llevar adelante su visión, una visión que empieza con el sueño de un mundo sin armas nucleares.

En los últimos meses la popularidad de Obama había sufrido una merma, fruto de una larga y desgastante batalla política para reformar el sistema de salud. Obama parecía un político más. La gente le reclamaba, y le sigue reclamando, que se ocupe de la economía. Pero él apuesta a otra cosa. Debe ser porque cree que hay límites para lo que el Estado puede hacer en materia económica. Que hay que intervenir, pero no todo el tiempo. Está bien: el desempleo no baja y la gente está enojada. Pero un líder debe saber mirar más allá. El desempleo no baja pero tampoco sube y la economía está creciendo bien y los expertos dicen que sólo es cuestión de tiempo. Para recuperar la popularidad perdida, esa herramienta indispensable para cualquier transformación, lo que hace falta es menos política doméstica y más visión. Lo que por estos pagos se conoce como mística. Entonces agarra el teléfono y llama al presidente chino y lo convence a Hu Jin Tao de que no falte a la cumbre. Y se va a Praga a firmar el tratado con Rusia y después se reúne con los europeos del Este para asegurarles que no los va a abandonar. Y le dice al mundo que no va a usar armas nucleares contra países sin ellas y después los invita a Washington para unirse al club nuclear en una cruzada antiterrorista.

Ahora empieza la cumbre y Obama vuelve a subir la apuesta. Vende su visión, la idea romántica de un mundo sin “nukes”, como se dice allá, para imponer su plan. O sea, aislar a Irán y Corea del Norte e impedir cualquier desarrollo atómico por fuera de un estricto control de Naciones Unidas. Si consigue todo eso, Obama va derecho al bronce. No lo hará más popular de la noche a la mañana, pero sumará y mucho a la hora de contar.

Pero si la jugada le sale mal, Obama quedará como un vendedor de humo, un soñador frustrado o, peor, un cínico que se pavonea en el escenario internacional para escaparles a sus obligaciones domésticas.

Las apuestas fuertes son así, a todo o nada. Ante la amenaza concreta y creciente de un ataque con armas nucleares en el futuro cercano, con la dispersión de las armas entre un creciente club de propietarios, con la multipicidad, el desarrollo y el poder de devastación que han adquirido esas armas desde que fueron usadas por única vez en 1945, lo que está en juego, en última instancia, es la supervivencia misma de la especie humana.

Publicado en Página/12 el 11 de abril de 2010

jueves, 8 de abril de 2010

Resignación - Por Santiago O’Donnell


Primero vino el horror. Esa foto de la estación de subte Park Kultury de Moscú con cadáveres desmembrados en la puerta de un vagón. El mismo escenario, horas después, cubierto de flores, velas y caras tristes.+/- Ver mas...

Después vino el miedo. La inseguridad. La sensación de que algo había cambiado en esa inmensa, moderna y cosmopolita ciudad que es Moscú, y en ese inmenso, orgulloso y ascendente país que es Rusia. Un país que es potencia mundial, segundo exportador de petróleo detrás de Arabia Saudita y primero de gas natural, del cual depende gran parte de Europa para pasar el invierno. Un país que vivió el colapso y desmembramiento de la Unión Soviética como un trauma y recuerda la década de los ’90, la de la transición democrática, como una de sus peores, un cóctel de libremercadismo, burocracia estatal y corrupción que lo dejó arrodillado ante Occidente, con jubilaciones irrisorias que no siempre se pagaban, con un presidente con fama de borracho como Boris Yeltsin como símbolo de su patética debilidad. Tan patética como sobreactuada. En 1994, para demostrarle al Kremlin y al mundo que el oso ruso había despertado, Yeltsin mandó al ejército ruso a invadir Chechenia, una república en los Cáucasos de mayoría islámica que había declarado su independencia el año anterior. Ese ejército entrenado para combatir tropas de la OTAN entró con sus tanques a Grozny, la capital chechena, y la destruyó. Más de 60.000 personas, casi todos civiles, murieron durante la invasión y miles más perdieron sus casas y se desperdigaron por toda la federación rusa. Prácticamente no quedó nada. Mejor dicho, quedó la insurgencia y la sed de venganza y dos años más tarde las tropas rusas se retiraban derrotadas y humilladas. Ahora el nuevo líder de la resistencia chechena, heredero de esas luchas, dice que él mandó a volar las estaciones de subte en Moscú, nervios de un sistema que es el orgullo nacional en Rusia, como las Torres Gemelas eran orgullo nacional en Estados Unidos.

Después vino el enojo. Todavía no habían enterrado a las víctimas cuando Vladimir Putin, el hombre fuerte de Rusia, apareció en la televisión. Se lo veía lívido, casi desencajado. Dijo que iba a sacar a los terroristas de las cloacas, que iba a aniquilarlos, que iba a exterminarlos. En 1999, cuando era primer ministro, Putin mandó al ejército ruso de vuelta a Chechenia, para terminar el trabajo que Yeltsin había dejado inconcluso. Meses después Putin asumía la presidencia rusa con la promesa de limpiar Chechenia de terroristas. Tras dos años más de tanques y bombardeos, en 2002 Putin pactó una tregua con el líder separatista Akhmad Kadyrov, quien al año siguiente fue elegido presidente de Chechenia. En 2004 una bomba mató a Akhmad Kadyrov. En 2006 asumió la presidencia chechena su hijo, Ramzan Kadyrov, un notorio violador de derechos humanos al servicio del Kremlin que lanzó escuadrones de la muerte de la policía secreta rusa contra los insurgentes y sus familiares. Según Human Rights Watch, desde 2002 unos 5000 chechenos, en su mayoría jóvenes, fueron “desaparecidos” por las fuerzas de seguridad rusas y chechenas. A poco de asumir Akhmad Kadyrov, Putin proclamó orgulloso que había terminado con el terrorismo y replegó sus tropas del Cáucaso. “Recibimos la noticia con satisfacción —le contestó el presidente checheno—. Chechenia es hoy un territorio pacífico y en desarrollo. La cancelación de la operación antiterrorista sólo servirá para promover el crecimiento económico en la república.” Pero la guerra no había terminado. Había mutado. Ya no era tan sólo un conflicto separatista. Aunque nunca se comprobaron los vínculos con la red Al Qaida, los grupos islamistas del Cáucaso habían adoptado el lenguaje, la ideología y las tácticas de los yihadistas de Medio Oriente y Afganistán. Así empezó el reclutamiento de “viudas negras” para llevar adelante atentados suicidas. Mientras Putin comparaba a los terroristas chechenos con los seguidores de Bin Laden, toda Rusia empezó a llamarlos el Emirato. En los últimos años el Emirato había trasladado sus operaciones a las vecinas Igusetia, Daguestán y zonas aledañas, en vez de dar pelea franca en Chechenia o llevarla a Moscú. Algo parecido había hecho Al Qaida en la península arábiga, cuando trasladó sus operaciones al caótico Yemen para escaparle al estado policial de Arabia Saudita. Todo terrorismo es brutal, pero el salvajismo del Emirato es legendario. En septiembre de 2004, un comando del Emirato asaltó una escuela de Beslan, en Osetia del Norte. Tomó 1500 rehenes y empezó a tirar cadáveres por la ventana hasta que las fuerzas de seguridad retomaron el edificio a sangre y fuego. La batalla dejó un saldo de más de 300 muertos, incluyendo 171 niños, casi todos baleados por la espalda mientras intentaban huir. Al día siguiente, cuando un grupo de periodistas occidentales le preguntó a Putin si no había llegado la hora de negociar con los separatistas chechenos, el hombre fuerte de Rusia respondió con sarcasmo: “¿Y por qué no se reúnen con Bin Laden? Invítenlo a Bruselas o a la Casa Blanca, abran negociaciones, pregúntenle qué quiere y dénselo así los deja en paz”.

Después vino la negación. En Moscú se vivía una falsa sensación de seguridad porque habían pasado seis años desde el último atentado. Putin aseguraba que el terrorismo se había terminado y la red federal de televisión es la principal fuente de información para millones de moscovitas. Bajo un férreo control del Kremlin, sus programas evitaban reflejar lo que estaba pasando en el Cáucaso. Pero desde 2009 hubo al menos 15 atentados suicidas en el sur de Rusia, según estimó The New York Times. El último verano ruso fue de los más violentos que se recuerden en la zona del conflicto. En agosto pasado un camión-bomba se estrelló contra una comisaría en Igusetia, matando a veinte personas e hiriendo a 138. Después de las víctimas, el principal perjudicado fue Yunus-Bek Yevkurov, el presidente, populista, de ese país, que había sido elegido el año anterior con una plataforma de negociación con las fuerzas separatistas. Yekurov había sido herido en un ataque al convoy en que viajaba en junio del año pasado y ya había perdido a un par de ministros en ataques terroristas desde su asunción cuando ocurrió lo del camión-bomba. Pero el Kremlin no fue compasivo. “Sugiero que esto no es sólo el resultado de problemas relacionados con el terrorismo, sino que también es el resultado de un trabajo insatisfactorio de las agencias de seguridad en la república”, dijo en un comunicado el presidente Dimitri Medvedev, el delfín de Putin, para concluir: “Este ataque terrorista pudo haberse prevenido”. Debilitado, Yekurov debió aceptar que su brutal colega checheno mande a sus comandantes a Igusetia para llevar adelante acciones contraterroristas. Pero no sólo había fracasado la postura dialoguista de Yekurov en Igusetia. El terrorismo de Estado del carnicero Kadyrov tampoco había funcionado en Chechenia. Además de convertirse en una fábrica de terroristas para Igusetia y Daguistán, Kadyrov ni siquiera conseguía pacificar a su propia república. Una semana después de la voladura del camión en Igusetia, cuatro altos jefes policiales morían en un ataque suicida en Grozny. Todo eso pasó el verano boreal pasado. Ahora empieza otro verano, otra temporada de terrorismo que arranca con un atentado en Moscú, como viene sucediendo periódicamente desde la invasión de Yeltsin. En los últimos veinte años terroristas chechenos destruyeron edificios enteros, tomaron un teatro lleno de rehenes y mataron a políticos y policías en la capital rusa. En 2004 dos mujeres chechenas se habían inmolado en el subte de Moscú, matando a cincuenta personas. Esta semana una adolescente de Daguestán de diecisiete años y una joven de veinte, también del Cáucaso norte, repitieron el logro. Según anticipó el líder del Emirato de los Cáucasos al adjudicarse los últimos atentados, va a ser un verano movido. Putin contestó que iba a destruir a los terroristas, repitiendo casi palabra por palabra lo que prometió en 1999 cuando llegó a la presidencia. Pero esta vez sus palabras sonaron huecas.

Después vino la resignación. Putin sigue siendo por lejos el político más popular de su país. Un duro, un orgullo. En Rusia hay muñequitos Putin, personajes de historieta Putin, hasta escarbadientes marca Putin hay. Los jueces le responden. Maneja la Legislatura como si fuera la Duna soviética. Medvedev le cuida la presidencia hasta la próxima elección, y sólo está donde está porque Putin no podía presentarse. Los empresarios que lo enfrentaron están muertos, presos o exiliados. La oposición no junta más de 200 personas cuando consigue permiso para reunirse, y cuando se juntan deben soportar los insultos y las escupidas de los cuadros juveniles pro-Kremlin que armó Putin para hostigarlos. Putin se formó en la KGB, sus principales colaboradores provienen de la agencia de espionaje soviética y hoy esa élite controla a la policía secreta FSB, que es una de las instituciones más importantes de Rusia, cumpliendo funciones parecidas a las de la KGB en los tiempos soviéticos. El terrorismo es enemigo de la democracia. En cambio, a los dictadores y a los líderes autoritarios les calza muy bien. En el 2004, después de una serie de atentados, Putin aprovechó para eliminar por decreto las elecciones para gobernadores regionales, y desde entonces los designa el Kremlin. Con los atentados del subte de esta semana largó la campaña para reinstalar la pena de muerte en Rusia. Con el 9/11 llegaron los secuestros, las torturas y las cárceles secretas de Bush. En Colombia, cada vez que aparecen las FARC, ya sea para atacar, ya sea para devolver rehenes, se fortalecen Uribe y su política de mano dura, y se debilita la oposición democrática. Israel responde a los cohetes lanzados desde Gaza con bombardeos masivos. Cuando mueren civiles al voleo, no importa la causa, los gobernantes blandos se vuelven duros y los duros echan mano al terrorismo de Estado. Pasó acá, pasa allá, sigue pasando en todo el mundo. Entonces el horror se convierte en miedo, y el miedo en enojo, y el enojo en negación, y la negación en resignación.

Publicdo en Página/12 el 4 de abri de 2010
Imagen: EFE