“Hemos revelado la corrupción en los medios y la hipocresía de Occidente”
Julian Assange es muy blanco. Pelo blanco, piel blanca, ojos chiquitos, manos suaves, dedos de pianista. Tiene muchos blancos que persigue a través de su sitio Wikileaks: gobiernos, bancos, ejércitos, agencias de espionaje. A su vez, es blanco de procesos judiciales en Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Lleva casi cien días encerrado en la Embajada de Ecuador en esta ciudad y desde entonces se ha asomado al balcón para ver la luz del sol una sola vez, el 19 de agosto, cuando pronunció un discurso para agradecerle a Ecuador por darle asilo y a América latina por defender a Ecuador. No volvió a asomarse, dice que porque no quiere ser blanco de los paparazzi. Saluda con la mano izquierda porque se lastimó la derecha practicando boxeo. Hace poco empezó a tomar lecciones de castellano una vez por semana, pero todavía no se anima a pronunciar palabras en ese idioma delante de las visitas. Recibe a Página/12, con su laptop HP cerrada, en un cuarto de tres por cuatro metros que funciona como su oficina. Afuera la policía británica vigila y un grupito de manifestantes despliega algunos carteles pidiendo su libertad. Acepta preguntas durante poco más de tres horas sin mirar su computadora y sin que su celular suene ni una sola vez.
–Usted ha visitado todo el mundo, con excepción de América latina. La última vez que hablamos, le dije que en Europa lo amaban, en Estados Unidos lo odiaban y en América latina no lo conocían. Cada vez que hablo de Wikileaks me preguntan quién es Julian Assange y qué es Wikileaks. Sé que suena estúpido, pero me gustaría trasladarle esas dos preguntas.
–No estoy seguro de que acepte completamente la premisa. Estados Unidos es muy interesante porque allí mucha gente me apoya a pesar de los ataques despiadados en los medios de EE.UU. Siento un afecto especial por la habilidad de la gente de ver más allá de la mierda. Así que aún en un medio ambiente como EE.UU. donde hay ataques de Obama, Biden y todos los demás, apoyados por los medios –la cadena Fox de un lado, el New York Times del otro–, todavía hay 30-40 por ciento de la gente, según la encuesta que elijas, que apoya a Wikileaks o me apoya a mí, y también apoya la publicación de documentos clasificados del gobierno de Estados Unidos sobre Afganistán y otras guerras, aun cuando en los medios de EE.UU., estas publicaciones son consideradas un acto de traición. Eso me hace bastante optimista, porque muestra que dentro de un mar de mentiras hay un reservorio de gente que, aun cuando no pueden ver a través de la mentira, sienten que hay una agenda para influenciarlos y la resisten.
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miércoles, 26 de septiembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
Reverenda expresión (Mensajes sobre "Reverendo") y dos notas sobre la entrevista con Assange
Una agudeza deliciosa (tragedia aparte pero no olvidada). Abrazo y gracias.
José Massoni
Felicitaciones por "Reverendo", que extiende también la mirada a colegas que, en nombre de la libertad de expresión en nuestro país, son "Reverendos" hdp.
Abrazo Santiago!
Claudio Ferri
Para ver la nota de Infonews sobre la entrevista en radio Vorterix clik aquí.
Para ver la entrevista de Todo Provincial clik aquí.
José Massoni
Felicitaciones por "Reverendo", que extiende también la mirada a colegas que, en nombre de la libertad de expresión en nuestro país, son "Reverendos" hdp.
Abrazo Santiago!
Claudio Ferri
Para ver la nota de Infonews sobre la entrevista en radio Vorterix clik aquí.
Para ver la entrevista de Todo Provincial clik aquí.
Reverendo - Por Santiago O’Donnell
Bombardear consulados y matar embajadores está mal. No importa el país, no importa la razón, asesinar está mal. Y hacerlo asaltando un consulado empeora las cosas, porque violar el principio de inmunidad diplomática degrada la convivencia entre los países. Eso ya lo sabemos. El tema es qué hacemos con el reverendo.
Prácticamente todo el mundo salió a condenar la muerte del embajador Chris Stevens durante un ataque con cohetes lanzagranadas al consulado estadounidense en la ciudad libia de Benghazi el martes pasado. También, la quema de la embajada alemana en Túnez y las agresiones varias a distintas sedes diplomáticas estadounidenses en distintos países con población musulmana esta semana a partir de un nuevo aniversario del derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. Más allá del significado y la historia de la presencia estadounidense y europea en cada uno de esos países, el detonante de la ola de furia antioccidental habría sido la difusión por Internet de un video blasfemo e insultante que muestra al profeta Mahoma en diversas situaciones como mujeriego, homosexual y tonto. El video es la promoción de una película que casi nadie vio, dicen que muy bizarra, que propagandiza en contra de la religión musulmana y que habría llegado a estrenarse hace algunas semanas en algún cine de California sin que nadie lo notara demasiado. Hasta que llegó el reverendo.
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El reverendo Terry Jones (foto) es un pastor anglicano de Gainesville, Florida, que odia a los musulmanes. Además es un especialista en llamar la atención. La iglesia de Jones casi no tiene feligreses. Empezó con unos treinta, pero ahora que se hizo famoso sólo le quedan “tal vez doce”, según confesó en la conferencia de prensa que dio en el patio de su iglesia el jueves pasado, el mismo día en que su embajador en Libia volvía al país en un cajón. No tendrá feligreses, pero lo que hace Jones es seguido por millones de personas en todo el mundo. Hace dos años tuvo la ocurrencia mediática de declarar el 9-11 “Día del juicio a Mahoma” y, para marcar el aniversario, anunciar una jornada de quemas del Corán. Los medios cayeron en masa sobre la iglesia para fotografiar al pastor con cara de malo y carteles llenos de insultos. Todo el mundo salió a pedirle que no queme los libros, hasta presidentes de varios países. Una ola de protestas y manifestaciones barrió Afganistán y se contaron once muertos. Finalmente, a horas del 9-11, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llamó a Jones y le pidió que no quemara los coranes.
El reverendo aceptó, pero después cambió de idea. En marzo del 2011 le hizo un “juicio al Corán”, lo declaró culpable de crímenes de lesa humanidad, y procedió a quemar una copia del libro, todo debidamente filmado, reproducido y listo para consumir. Para entonces ya era el ídolo de todos los grupos neonazis del mundo y empezaba a formarse una red de Internet, contactos que reproducían las declaraciones inflamatorias del reverendo y las hacían llegar a los países musulmanes, disfrazadas de denuncia, para máximo impacto. El video de la quema del Corán le llegó al presidente afgano Hamid Karzai, y Karzai lo denunció en un discurso, desatando otra ola de protestas. En la ciudad de Mazar i Sharif fue asaltado un puesto de asistencia humanitaria de Naciones Unidas con un saldo de treinta muertos. El reverendo, como de costumbre, dijo que él no tiene nada que ver y que los musulmanes son muy violentos.
Hace tres meses el reverendo volvió a las andanzas y se juntó con unos veinte secuaces para quemar copias del Corán en frente de su iglesia. No tuvo éxito. Los vecinos lo abuchearon, el departamento de bomberos de la ciudad de Gainesville le puso una multa de 271 dólares por provocar un incendio sin estar autorizado y, lo peor para él, la noticia no trascendió más allá de la prensa local. Entonces dobló la apuesta y en mayo generó un pequeño alboroto cuando armó una horca en el jardín de su iglesia y procedió a ahorcar una silueta de cartón de Obama, primer presidente negro de los Estados Unidos, como si fuera un linchamiento de los tiempos de Jim Crow. El golpe de efecto causó su buena cuota de indignación, pero la figura sigue colgando en el jardín del reverendo. Además, aunque el reverendo remarcó que había colgado simbólicamente a Obama por no denunciar a los musulmanes, la noticia no generó mucho interés fuera de los Estados Unidos. Entonces llegó el video.
El reverendo no paró de promoverlo y difundirlo por Internet toda la semana previa al 9-11 y aprovechó para pasarlo en su iglesia como parte de la conmemoración de su “Dia del juicio a Mahoma”. Así, el video llegó primero a la prensa egipcia y de ahí al mundo.
La ola de indignación no tardó en llegar. En algunos lugares prendió más, en otros menos, según las circunstancias y los intereses en juego. La gran mayoría de las protestas fueron pacíficas, pero algunas resultaron violentas y hasta mortíferas en ciudades arrasadas por la guerra como Benghazi o Khartoum. Las delegaciones diplomáticas fueron los blancos elegidos, sobre todo las estadounidenses, pero también algunas europeas. En Líbano fue atacado un McDonald’s y el Papa la pasó mal, en muchos otros lugares la cosa no pasó de la quema de banderas.
Según informó la Casa Blanca después del asalto al consulado en Libia, unas horas antes de que se produjera el ataque, el secretario de Defensa, León Panetta, había llamado al reverendo para pedirle que deje de promover el video. “No estoy haciendo otra cosa que expresar mi libertad de expresión,” le contestó Terry Jones el jueves en conferencia de prensa en su iglesia, armado como de costumbre con un revolver de calibre grueso en la cintura.
El tema es qué hacemos con el reverendo. Hasta ahora el único castigo que ha recibido, además de la multa de los bomberos, es que le quitaron los descuentos impositivos a su iglesia porque descubrieron que usaba el galpón del fondo para vender muebles usados por e-Bay. Es que el tipo vive en un país con una tradición muy fuerte de libertad de expresión, donde es muy difícil censurar actos y discursos, aun los que conllevan fuertes contenidos de violencia simbólica. En Estados Unidos desde hace décadas los jóvenes abogados negros y judíos de la Asociación de Libertades Civiles (ACLU) defienden de la censura estatal a miembros del Ku Klux Klan y del Partido Nazi, bajo la consigna “odio lo que dices, pero daría mi vida para que puedas decirlo”.
Claro que la libertad de expresión tiene límites y en Estados Unidos ese límite lo marcó un famoso fallo de 1919 de Oliver Wendell Holmes, donde dijo: “Si uno grita ¡fuego! en un cine, puede provocar una estampida”. O sea, el límite es un lenguaje falso y peligroso que puede provocar en lo inmediato una acción ilegal, como puede ser, en el caso del cine, una estampida. Con todas las idas y vueltas en la jurisprudencia a lo largo del siglo en lo que hace al secreto de Estado, doctrina de real malicia, Ley Patriota, etcétera, etcétera, la Justicia y la sociedad estadounidenses tienden a privilegiar el derecho a la libre expresión por sobre otros, como el derecho a la privacidad o a la seguridad.
Es difícil probar una relación directa entre el reverendo y la muerte del embajador. Es difícil acusar al reverendo de algo, obligarlo a que se calle la boca, con las leyes de Estados Unidos. Ya ni se trata de lo que dice, sino de lo que reproduce y promociona. Pero el reverendo está lleno de odio y no va a parar por las buenas. Si lo dejan hacer y le siguen dando bola, va a seguir provocando hasta que explote la próxima tragedia.
Prácticamente todo el mundo salió a condenar la muerte del embajador Chris Stevens durante un ataque con cohetes lanzagranadas al consulado estadounidense en la ciudad libia de Benghazi el martes pasado. También, la quema de la embajada alemana en Túnez y las agresiones varias a distintas sedes diplomáticas estadounidenses en distintos países con población musulmana esta semana a partir de un nuevo aniversario del derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. Más allá del significado y la historia de la presencia estadounidense y europea en cada uno de esos países, el detonante de la ola de furia antioccidental habría sido la difusión por Internet de un video blasfemo e insultante que muestra al profeta Mahoma en diversas situaciones como mujeriego, homosexual y tonto. El video es la promoción de una película que casi nadie vio, dicen que muy bizarra, que propagandiza en contra de la religión musulmana y que habría llegado a estrenarse hace algunas semanas en algún cine de California sin que nadie lo notara demasiado. Hasta que llegó el reverendo.
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El reverendo Terry Jones (foto) es un pastor anglicano de Gainesville, Florida, que odia a los musulmanes. Además es un especialista en llamar la atención. La iglesia de Jones casi no tiene feligreses. Empezó con unos treinta, pero ahora que se hizo famoso sólo le quedan “tal vez doce”, según confesó en la conferencia de prensa que dio en el patio de su iglesia el jueves pasado, el mismo día en que su embajador en Libia volvía al país en un cajón. No tendrá feligreses, pero lo que hace Jones es seguido por millones de personas en todo el mundo. Hace dos años tuvo la ocurrencia mediática de declarar el 9-11 “Día del juicio a Mahoma” y, para marcar el aniversario, anunciar una jornada de quemas del Corán. Los medios cayeron en masa sobre la iglesia para fotografiar al pastor con cara de malo y carteles llenos de insultos. Todo el mundo salió a pedirle que no queme los libros, hasta presidentes de varios países. Una ola de protestas y manifestaciones barrió Afganistán y se contaron once muertos. Finalmente, a horas del 9-11, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llamó a Jones y le pidió que no quemara los coranes.
El reverendo aceptó, pero después cambió de idea. En marzo del 2011 le hizo un “juicio al Corán”, lo declaró culpable de crímenes de lesa humanidad, y procedió a quemar una copia del libro, todo debidamente filmado, reproducido y listo para consumir. Para entonces ya era el ídolo de todos los grupos neonazis del mundo y empezaba a formarse una red de Internet, contactos que reproducían las declaraciones inflamatorias del reverendo y las hacían llegar a los países musulmanes, disfrazadas de denuncia, para máximo impacto. El video de la quema del Corán le llegó al presidente afgano Hamid Karzai, y Karzai lo denunció en un discurso, desatando otra ola de protestas. En la ciudad de Mazar i Sharif fue asaltado un puesto de asistencia humanitaria de Naciones Unidas con un saldo de treinta muertos. El reverendo, como de costumbre, dijo que él no tiene nada que ver y que los musulmanes son muy violentos.
Hace tres meses el reverendo volvió a las andanzas y se juntó con unos veinte secuaces para quemar copias del Corán en frente de su iglesia. No tuvo éxito. Los vecinos lo abuchearon, el departamento de bomberos de la ciudad de Gainesville le puso una multa de 271 dólares por provocar un incendio sin estar autorizado y, lo peor para él, la noticia no trascendió más allá de la prensa local. Entonces dobló la apuesta y en mayo generó un pequeño alboroto cuando armó una horca en el jardín de su iglesia y procedió a ahorcar una silueta de cartón de Obama, primer presidente negro de los Estados Unidos, como si fuera un linchamiento de los tiempos de Jim Crow. El golpe de efecto causó su buena cuota de indignación, pero la figura sigue colgando en el jardín del reverendo. Además, aunque el reverendo remarcó que había colgado simbólicamente a Obama por no denunciar a los musulmanes, la noticia no generó mucho interés fuera de los Estados Unidos. Entonces llegó el video.
El reverendo no paró de promoverlo y difundirlo por Internet toda la semana previa al 9-11 y aprovechó para pasarlo en su iglesia como parte de la conmemoración de su “Dia del juicio a Mahoma”. Así, el video llegó primero a la prensa egipcia y de ahí al mundo.
La ola de indignación no tardó en llegar. En algunos lugares prendió más, en otros menos, según las circunstancias y los intereses en juego. La gran mayoría de las protestas fueron pacíficas, pero algunas resultaron violentas y hasta mortíferas en ciudades arrasadas por la guerra como Benghazi o Khartoum. Las delegaciones diplomáticas fueron los blancos elegidos, sobre todo las estadounidenses, pero también algunas europeas. En Líbano fue atacado un McDonald’s y el Papa la pasó mal, en muchos otros lugares la cosa no pasó de la quema de banderas.
Según informó la Casa Blanca después del asalto al consulado en Libia, unas horas antes de que se produjera el ataque, el secretario de Defensa, León Panetta, había llamado al reverendo para pedirle que deje de promover el video. “No estoy haciendo otra cosa que expresar mi libertad de expresión,” le contestó Terry Jones el jueves en conferencia de prensa en su iglesia, armado como de costumbre con un revolver de calibre grueso en la cintura.
El tema es qué hacemos con el reverendo. Hasta ahora el único castigo que ha recibido, además de la multa de los bomberos, es que le quitaron los descuentos impositivos a su iglesia porque descubrieron que usaba el galpón del fondo para vender muebles usados por e-Bay. Es que el tipo vive en un país con una tradición muy fuerte de libertad de expresión, donde es muy difícil censurar actos y discursos, aun los que conllevan fuertes contenidos de violencia simbólica. En Estados Unidos desde hace décadas los jóvenes abogados negros y judíos de la Asociación de Libertades Civiles (ACLU) defienden de la censura estatal a miembros del Ku Klux Klan y del Partido Nazi, bajo la consigna “odio lo que dices, pero daría mi vida para que puedas decirlo”.
Claro que la libertad de expresión tiene límites y en Estados Unidos ese límite lo marcó un famoso fallo de 1919 de Oliver Wendell Holmes, donde dijo: “Si uno grita ¡fuego! en un cine, puede provocar una estampida”. O sea, el límite es un lenguaje falso y peligroso que puede provocar en lo inmediato una acción ilegal, como puede ser, en el caso del cine, una estampida. Con todas las idas y vueltas en la jurisprudencia a lo largo del siglo en lo que hace al secreto de Estado, doctrina de real malicia, Ley Patriota, etcétera, etcétera, la Justicia y la sociedad estadounidenses tienden a privilegiar el derecho a la libre expresión por sobre otros, como el derecho a la privacidad o a la seguridad.
Es difícil probar una relación directa entre el reverendo y la muerte del embajador. Es difícil acusar al reverendo de algo, obligarlo a que se calle la boca, con las leyes de Estados Unidos. Ya ni se trata de lo que dice, sino de lo que reproduce y promociona. Pero el reverendo está lleno de odio y no va a parar por las buenas. Si lo dejan hacer y le siguen dando bola, va a seguir provocando hasta que explote la próxima tragedia.
Publicado en Página/12 el 16 de septiembre de 2012
Imagen: AFP
martes, 11 de septiembre de 2012
Nueve once dos mil doce - Por Santiago O’Donnell
Estamos ante un nuevo aniversario del nueve once, el martes, y la sombra que proyecta sobre la vida de los estadounidenses hace difícil soslayarlo. Esta semana en ese país se llevó adelante la convención del Partido Demócrata, que proclamó a Obama candidato a la reelección en los comicios de noviembre. Dicen que estuvo divertida. Habló la primera dama, Michelle Obama, habló Bill Clinton, habló Julián “Obama latino” Castro, habló el candidato, hubo suelta de globos y lluvia de papel picado azul, blanco y rojo.
Hace dos semanas había ocurrido la convención del Partido Republicano, que proclamó a Mitt Romney candidato por la oposición. El primer día se suspendió por culpa de un huracán, pero dicen que los otros dos fueron divertidos. Habló la aspirante a primera dama, Ann Romney, habló Clint Eastwood, habló Paul “Tea Party” Ryan, habló el candidato y hubo suelta de globos y lluvia papel picado rojo, blanco y azul.
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Hace dos semanas había ocurrido la convención del Partido Republicano, que proclamó a Mitt Romney candidato por la oposición. El primer día se suspendió por culpa de un huracán, pero dicen que los otros dos fueron divertidos. Habló la aspirante a primera dama, Ann Romney, habló Clint Eastwood, habló Paul “Tea Party” Ryan, habló el candidato y hubo suelta de globos y lluvia papel picado rojo, blanco y azul.
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Y sí. Fueron muy parecidas. Aunque los candidatos digan que es la elección más decisiva de esta generación, como exageró Obama, y más allá de las diferencias históricas entre los dos partidos, se trata de dos candidatos similares, moderados y pragmáticos, que buscan el centro del espectro político. Es cierto que ambos parten de extremos casi opuestos. Romney basa su relato en el mito del empresario exitoso de familia tradicional, hijo de gobernador, que viene a ponerle el hombro al país, por vocación de servicio. Obama representa la historia del negro pobre de madre soltera que logra el sueño americano porque alguien le da una mano y ahora es su turno de devolver. Pero las políticas que Obama ha puesto en práctica en Washington en los últimos cuatro años se parecen bastante a las que Romney había adoptado cuando le tocó gobernar el estado de Massachusetts, entre el 2003 y el 2007.
Eso sí: los candidatos se apoyan en discursos distintos. Los republicanos se la pasaron toda la convención diciendo que Obama es un fracasado que no entiende nada de economía y que los estadounidenses se merecen algo mucho mejor. Los demócratas se la pasaron toda la convención diciendo que Romney es un ricachón insensible que no entiende que un país no es lo mismo que una empresa. Los republicanos hablaron de seguridad y de reducir el déficit; los demócratas hablaron de los derechos de los gays y de haber matado a Bin Laden gracias al liderazgo del “comandante en jefe” Obama. Otra diferencia notable surgió en la proclamación de las dos candidaturas. Mientras en la convención demócrata la estrella fue Obama, o sea el candidato, en la convención republicana la estrella fue Clint Eastwood, o sea un invitado. Eso habla de algún error de cálculo, pero también de un déficit de carisma del candidato republicano, cuestión que probablemente le termine costando la elección a Romney.
Pero más allá de lo que se dijo en las convenciones, y de los pocos matices que separan a los candidatos, lo novedoso de esta elección presidencial estadounidense es que por primera vez desde el nueve once no se está plebiscitando la Guerra contra el Terror.
Tanto la guerra de Afganistán (2001) como la guerra Irak (2003) habían sido lanzadas desde un profundo deseo de venganza. Venganza para las cerca de tres mil personas que murieron el nueve once. Ese día, diecinueve terroristas suicidas secuestraron cuatro aviones de línea y sucesivamente impactaron dos contra las Torres Gemelas de Nueva York y un tercero contra el Pentágono en Virginia, mientras el cuarto cayó derribado en Pennsylvania. Fue un golpe devastador. Estados Unidos había sufrido muchísimos atentados terroristas en su país y había peleado muchísimas guerras alrededor del mundo, pero nunca había sido atacado por fuerzas extranjeras dentro de su territorio continental. Según la comisión que se formó para investigar los sucesos, el atentado había sido ordenado por el saudí Bin Laden, planificado y ejecutado por el kuwaití Khalid Sheik Mohammed y llevado a cabo por terroristas nacidos en Emiratos Arabes, Líbano y Arabia Saudita, y dirigidos por un egipcio, Mohamed Ata.
En 2004, George W. Bush convenció al electorado de que había que avanzar en Irak, seguir adelante en Afganistán, que ganar las guerras era necesario para dar con Bin Laden y así cerrar la herida del nueve once. Porque los diecinueve terroristas suicidas estaban bien muertos y Sheik Mohamed estaba preso en Guantánamo. Sólo faltaba Bin Laden.
En 2008 Obama convenció al electorado de que ya era suficiente, que ya habían muerto demasiados muchachos en Irak y Afganistán y que era hora de retirarse de esos países. Dos años y medio más tarde, en mayo de 2011, Obama pudo anunciar que había encontrado a Bin Laden. No estaba en Irak o Afganistán, sino en un barrio militar de Pakistán, un país aliado que recibe más ayuda militar de Estados Unidos que ningún otro país en el mundo salvo Israel. El presidente estadounidense explicó que no hubo más remedio que matarlo a Bin Laden y tirarlo al mar, y que, bueno, no es que haya nada para festejar, pero los estadounidenses pueden sentirse muy contentos. Millones de estadounidenses festejaron a lo loco. La guerra de Irak terminó el año pasado y la de Afganistán termina el año que viene, sin que nadie entienda bien qué tienen que ver esos conflictos con Bin Laden o con el nueve once. Salvo que para los códigos cowboy de los norteamericanos, semejante atentado merecía una tremenda respuesta bélica y en algún lado había que atacar.
Es que las consecuencias del nueve once en la sociedad estadounidense son muy profundas y no hace falta husmear mucho para percibirlas. Esta semana, sin ir más lejos, un juez federal confirmó la validez de la ley antiinmigrante de Arizona, la más dura de una serie de leyes antiinmigrante aprobadas después del atentado. La ley de Arizona le permite a su policía pedirle papeles sin causa previa a cualquier morocho que se pasee por ahí.
Mientras tanto, en Guantánamo, desde mayo y con gran sigilo se lleva adelante el juicio en contra de Sheikh Mohammed, el supuesto cerebro del nueve once. El fiscal militar quiere condenarlo a muerte, pero es difícil hacer justicia condenando a un hombre que fue torturado 183 veces por vía del llamado submarino, según documentos desclasificados de la CIA, cuyos agentes aplicaron los tormentos.
Al mismo tiempo, pero en Afganistán, los soldados estadounidenses están abocados a entrenar a los policías y militares afganos que supuestamente van a reemplazar a los gringos en la custodia de la seguridad de su propio país. Lo cual ha dado lugar a una seguidilla de ataques de soldados y policías afganos en contra de sus instructores extranjeros. Según el portal Huffington Post, esta semana se interrumpió el entrenamiento de nuevos reclutas afganos para mejorar los procedimientos de selección, ya que hubo treinta y cuatro ataques armados en contra de instructores estadounidenses en lo que va del año, doce de los cuales ocurrieron en el último mes. Se ve que los soldados afganos tampoco entienden el sentido de la guerra contra el talibán, y menos ahora, con Bin Laden fuera de escena.
La xenofobia antiinmigrante, la legalización de la tortura y las guerras de venganza, sombras legadas por el nueve once, siguen ahí, oscuras y amenazantes, acechando las noticias del nuevo día. Pero la novedad es que Estados Unidos empieza a mirar para adelante, otra vez, a fuerza de globos multicolores y promesas de papel picado.
Eso sí: los candidatos se apoyan en discursos distintos. Los republicanos se la pasaron toda la convención diciendo que Obama es un fracasado que no entiende nada de economía y que los estadounidenses se merecen algo mucho mejor. Los demócratas se la pasaron toda la convención diciendo que Romney es un ricachón insensible que no entiende que un país no es lo mismo que una empresa. Los republicanos hablaron de seguridad y de reducir el déficit; los demócratas hablaron de los derechos de los gays y de haber matado a Bin Laden gracias al liderazgo del “comandante en jefe” Obama. Otra diferencia notable surgió en la proclamación de las dos candidaturas. Mientras en la convención demócrata la estrella fue Obama, o sea el candidato, en la convención republicana la estrella fue Clint Eastwood, o sea un invitado. Eso habla de algún error de cálculo, pero también de un déficit de carisma del candidato republicano, cuestión que probablemente le termine costando la elección a Romney.
Pero más allá de lo que se dijo en las convenciones, y de los pocos matices que separan a los candidatos, lo novedoso de esta elección presidencial estadounidense es que por primera vez desde el nueve once no se está plebiscitando la Guerra contra el Terror.
Tanto la guerra de Afganistán (2001) como la guerra Irak (2003) habían sido lanzadas desde un profundo deseo de venganza. Venganza para las cerca de tres mil personas que murieron el nueve once. Ese día, diecinueve terroristas suicidas secuestraron cuatro aviones de línea y sucesivamente impactaron dos contra las Torres Gemelas de Nueva York y un tercero contra el Pentágono en Virginia, mientras el cuarto cayó derribado en Pennsylvania. Fue un golpe devastador. Estados Unidos había sufrido muchísimos atentados terroristas en su país y había peleado muchísimas guerras alrededor del mundo, pero nunca había sido atacado por fuerzas extranjeras dentro de su territorio continental. Según la comisión que se formó para investigar los sucesos, el atentado había sido ordenado por el saudí Bin Laden, planificado y ejecutado por el kuwaití Khalid Sheik Mohammed y llevado a cabo por terroristas nacidos en Emiratos Arabes, Líbano y Arabia Saudita, y dirigidos por un egipcio, Mohamed Ata.
En 2004, George W. Bush convenció al electorado de que había que avanzar en Irak, seguir adelante en Afganistán, que ganar las guerras era necesario para dar con Bin Laden y así cerrar la herida del nueve once. Porque los diecinueve terroristas suicidas estaban bien muertos y Sheik Mohamed estaba preso en Guantánamo. Sólo faltaba Bin Laden.
En 2008 Obama convenció al electorado de que ya era suficiente, que ya habían muerto demasiados muchachos en Irak y Afganistán y que era hora de retirarse de esos países. Dos años y medio más tarde, en mayo de 2011, Obama pudo anunciar que había encontrado a Bin Laden. No estaba en Irak o Afganistán, sino en un barrio militar de Pakistán, un país aliado que recibe más ayuda militar de Estados Unidos que ningún otro país en el mundo salvo Israel. El presidente estadounidense explicó que no hubo más remedio que matarlo a Bin Laden y tirarlo al mar, y que, bueno, no es que haya nada para festejar, pero los estadounidenses pueden sentirse muy contentos. Millones de estadounidenses festejaron a lo loco. La guerra de Irak terminó el año pasado y la de Afganistán termina el año que viene, sin que nadie entienda bien qué tienen que ver esos conflictos con Bin Laden o con el nueve once. Salvo que para los códigos cowboy de los norteamericanos, semejante atentado merecía una tremenda respuesta bélica y en algún lado había que atacar.
Es que las consecuencias del nueve once en la sociedad estadounidense son muy profundas y no hace falta husmear mucho para percibirlas. Esta semana, sin ir más lejos, un juez federal confirmó la validez de la ley antiinmigrante de Arizona, la más dura de una serie de leyes antiinmigrante aprobadas después del atentado. La ley de Arizona le permite a su policía pedirle papeles sin causa previa a cualquier morocho que se pasee por ahí.
Mientras tanto, en Guantánamo, desde mayo y con gran sigilo se lleva adelante el juicio en contra de Sheikh Mohammed, el supuesto cerebro del nueve once. El fiscal militar quiere condenarlo a muerte, pero es difícil hacer justicia condenando a un hombre que fue torturado 183 veces por vía del llamado submarino, según documentos desclasificados de la CIA, cuyos agentes aplicaron los tormentos.
Al mismo tiempo, pero en Afganistán, los soldados estadounidenses están abocados a entrenar a los policías y militares afganos que supuestamente van a reemplazar a los gringos en la custodia de la seguridad de su propio país. Lo cual ha dado lugar a una seguidilla de ataques de soldados y policías afganos en contra de sus instructores extranjeros. Según el portal Huffington Post, esta semana se interrumpió el entrenamiento de nuevos reclutas afganos para mejorar los procedimientos de selección, ya que hubo treinta y cuatro ataques armados en contra de instructores estadounidenses en lo que va del año, doce de los cuales ocurrieron en el último mes. Se ve que los soldados afganos tampoco entienden el sentido de la guerra contra el talibán, y menos ahora, con Bin Laden fuera de escena.
La xenofobia antiinmigrante, la legalización de la tortura y las guerras de venganza, sombras legadas por el nueve once, siguen ahí, oscuras y amenazantes, acechando las noticias del nuevo día. Pero la novedad es que Estados Unidos empieza a mirar para adelante, otra vez, a fuerza de globos multicolores y promesas de papel picado.
Publicado en Página/12 el 9 de sptiembre de 2012
jueves, 6 de septiembre de 2012
Entrevistas en The Nation y Radio Nacional
Click aquí para escuchar la entrevista de Luciano Galende y Cynthia Ottaviano durante el programa Mañana más en Radio Nacional.
Click aquí para leer la nota en The Nation (En inglés)
Click aquí para leer la nota en The Nation (En inglés)
martes, 4 de septiembre de 2012
Santos momentos - Por Santiago O’Donnell
Siempre es un buen momento para buscar la paz. Esta semana el presidente colombiano Juan Manuel Santos (foto) anunció que su gobierno había empezado conversaciones exploratorias con la guerrilla de las FARC, que ya lleva medio siglo de lucha armada. La noticia fue muy bien recibida en Colombia, donde desde la Iglesia hasta las cámaras empresariales, pasando por el Congreso y el Poder Judicial, surgieron manifestaciones de apoyo para el proceso que acaba de empezar. En el mundo también se anotaron casi todos para aplaudir, desde Estados Unidos y la Unión Europea hasta Cuba y Venezuela, pasando por las Naciones Unidas y los países de la región. Las declaraciones, los comunicados se sucedieron toda la semana. En tono cauto pero optimista celebraban la decisión del presidente y de los guerrilleros de iniciar un diálogo.
La nota discordante la dieron el ex presidente Alvaro Uribe y sus seguidores. Insisten con la idea de solucionar el problema que plantea la guerrilla a través del aniquilamiento militar. Sienten que estaban más cerca de hacerlo cuando gobernaba Uribe y que en estos últimos dos años han retrocedido, porque bajo Santos los militares se han ablandado.
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La nota discordante la dieron el ex presidente Alvaro Uribe y sus seguidores. Insisten con la idea de solucionar el problema que plantea la guerrilla a través del aniquilamiento militar. Sienten que estaban más cerca de hacerlo cuando gobernaba Uribe y que en estos últimos dos años han retrocedido, porque bajo Santos los militares se han ablandado.
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Es difícil medir eso. Algunos expertos señalan que en los últimos años las FARC se han reducido en tamaño y alcance, pero otros dicen que hay un resurgimiento. Sin ir más lejos esta semana, horas antes del anuncio del inicio de las negociaciones, una serie de atentados con bombas atribuidos a las FARC causaron seis muertes en Meta. Horas después, el ejército anunciaba que había abatido a cinco guerrilleros y capturado a un jefe en combates en Cauca.
La violencia continúa y ese es un tema crucial. La ex senadora Piedad Córdoba, que viene mediando desde hace años, lo dijo con crudeza: “Sería bueno que ahora dejen de dispararse aunque sea por un día”. El cese del fuego debería ser el próximo paso lógico de este proceso.
Para los uribistas fue un error haber empezado a negociar sin que los rebeldes depongan sus armas, pero también deberían reconocer que los guerrilleros hicieron otro tipo de concesiones, igualmente valiosas, para que pueda empezar un proceso que todos saben que no va a ser fácil. Por primera vez desde que fracasaron las negociaciones en San Vicente del Caguán, en 1999, las FARC aceptaron negociar sin que se les garantice una zona de despeje, un santuario libre de militares colombianos. Y el despeje no era ningún capricho sino la consecuencia natural del fracasado diálogo de los ochenta, cuando las FARC depusieron las armas y formaron un partido político, la Unión Patriótica, sólo para ver a sus líderes masacrados por grupos paramilitares.
Ahora empieza de nuevo. Sin despeje, sin cese de fuego, sin grandes anuncios ni gestos exagerados, con la ayuda de Noruega y Cuba, que son los países garantes, más Venezuela y Chile, que fueron nombrados países “acompañantes” del proceso.
En esto hay que reconocerle algunos méritos al presidente colombiano. Santos llegó al gobierno después de haber sido ministro de Defensa de Uribe. En esa época Santos era visto como el más duro dentro de un gobierno duro, renuente hasta para negociar la suerte de rehenes famosos con años de cautiverio, apostando todo a la solución militar. Uribe gobernaba bajo la doctrina que él llamaba “seguridad democrática”, y consistía en una guerra frontal financiada con los millones del Plan Colombia, un programa que hizo de aquel país el tercer receptor de ayuda directa militar de Estados Unidos en los últimos años, sólo detrás de Israel y Paquistán.
Cuando la fuerza aérea colombiana cruzó la frontera ecuatoriana para bombardear en campamento de Raúl Reyes en el 2008, Santos fue querellado en la Justicia ecuatoriana como presunto responsable de aquella invasión. Por eso sorprendió que, dos años más tarde, lo primero que hizo al asumir fue recomponer las relaciones con los vecinos, tensadas peligrosamente durante el régimen uribista. Primero arregló con Chávez, a horas de asumir, después llamó a Quito y recompuso con Correa, y después con Brasil y Cuba. Precisamente en Cuba, que es el país más cercano de las FARC, sin llegar a ser aliado, es donde empezaron las conversaciones entre el gobierno de Santos y la guerrilla. El acuerdo preliminar entre el gobierno y la guerrilla difundido esta semana precisa la fecha: 23 de febrero.
Según lo firmado el anuncio formal del comienzo de las negociaciones se hará en Oslo en una fecha que no fue precisada, y continuará en La Habana hasta su culminación. No se pone plazos, pero se compromete a publicar informes periódicos para evaluar el progreso. Propone cinco o seis temas puntuales que se deben acordar: los temas agrarios y de participación política que le interesa instalar a la guerrilla y los temas de alto el fuego, entrega de armas y reinserción en la sociedad que le interesa resolver al gobierno. El acuerdo incluye además algunas reglas de juego: cinco voceros-representantes por lado, no más de treinta personas por delegación, el proceso arranca con la discusión de los temas agrarios.
Parece bastante, suficiente al menos para sentar las bases de un buen acuerdo, o sea un acuerdo duradero. Se ve que en Colombia sobran negociadores con experiencia. Pero cuando se viene de la guerra, la paz es algo muy frágil, muy difícil de sostener, porque cualquier chispa puede encender un enfrentamiento que ya lleva tres generaciones. Conflicto armado que se despliega entre indígenas y campesinos en territorios vacíos de la presencia del Estado colombiano, y cuyo combustible es el negocio multimillonario de la producción, transporte y comercialización de la cocaína. Es así: la falopa alimenta y abastece las FARC para sobrevivir a los cañones del Plan Colombia, en una especie de empate catastrófico que frena el desarrollo y desangra al país.
Por eso va a ser difícil, porque el problema de la falopa sigue estando, porque hay integrantes de las FARC que no están convencidos, porque los uribistas están al acecho para decir, en cuanto puedan, “yo te avisé”.
Pero se trata de una oportunidad única, no sólo para el gobierno colombiano, sino también para las FARC. Durante cuarenta años las FARC tuvieron como único líder al legendario Tirofijo Marulanda. Su muerte por causas naturales a los 78 años marcó el fin de una era. Desde entonces las FARC perdieron en combate a dos sucesores de Tirofijo, Mono Jojoy y Alfonso Cano. El nuevo líder, Timochenko, asumió en noviembre del año pasado. A los 53 años es el primero de la nueva generación que alcanza el puesto máximo en la guerrilla. Formado militarmente en la Unión Soviética, doctor en Medicina, pertenece al sector militarista de la organización, el más intransigente. Pero otros jefes con perfil más político, como Iván Márquez y Rodrigo Granda, llevarán adelante la negociación, según informó la propia guerrilla. Imposible saber sin actúan de buena fe, pero al no haber despeje, ni tregua, ni cese del fuego, es más difícil sospechar que pusieron en práctica la vieja táctica guerrillera de negociar para ganar tiempo y reagruparse.
Por otro lado, Uribe acusa a Santos de especular políticamente y abrir el diálogo de paz para reasegurarse la reelección. También puede ser. Pero esta semana el presidente renovó su gabinete, entre otras razones para hacerle lugar en su gobierno a figuras extrapartidarias comprometidas en ayudarlo con el proceso de paz. Más allá de sus motivaciones, Santos demostró estar dispuesto a apostar todo su capital político en esta jugada.
El diálogo con las FARC no significa el fin de la violencia en Colombia, aunque sea un paso necesario y fundamental. También está el ELN, una guerrilla más chica que fue invitada a sumarse. Pero sobre todo persiste y evoluciona el fenómeno narco-paramilitar, con bandas de ex desmovilizados que vuelven a reciclarse en nuevas bandas de terroristas delincuentes con modalidades parecidas a las anteriores, pero cada vez más al margen de la política y más cerca del crimen organizado.
También hay lugar para el optimismo. “Con Juan Manuel es otra cosa. Con él se puede hablar”, me dijo Correa en marzo del 2010, pocas semanas después del cambio de gobierno en Colombia. Anteayer Correa saludó el proceso de paz en el país vecino. “Es ahora o nunca que se puede alcanzar la paz en Colombia”, alentó. “Adelante y mucha suerte.”
La violencia continúa y ese es un tema crucial. La ex senadora Piedad Córdoba, que viene mediando desde hace años, lo dijo con crudeza: “Sería bueno que ahora dejen de dispararse aunque sea por un día”. El cese del fuego debería ser el próximo paso lógico de este proceso.
Para los uribistas fue un error haber empezado a negociar sin que los rebeldes depongan sus armas, pero también deberían reconocer que los guerrilleros hicieron otro tipo de concesiones, igualmente valiosas, para que pueda empezar un proceso que todos saben que no va a ser fácil. Por primera vez desde que fracasaron las negociaciones en San Vicente del Caguán, en 1999, las FARC aceptaron negociar sin que se les garantice una zona de despeje, un santuario libre de militares colombianos. Y el despeje no era ningún capricho sino la consecuencia natural del fracasado diálogo de los ochenta, cuando las FARC depusieron las armas y formaron un partido político, la Unión Patriótica, sólo para ver a sus líderes masacrados por grupos paramilitares.
Ahora empieza de nuevo. Sin despeje, sin cese de fuego, sin grandes anuncios ni gestos exagerados, con la ayuda de Noruega y Cuba, que son los países garantes, más Venezuela y Chile, que fueron nombrados países “acompañantes” del proceso.
En esto hay que reconocerle algunos méritos al presidente colombiano. Santos llegó al gobierno después de haber sido ministro de Defensa de Uribe. En esa época Santos era visto como el más duro dentro de un gobierno duro, renuente hasta para negociar la suerte de rehenes famosos con años de cautiverio, apostando todo a la solución militar. Uribe gobernaba bajo la doctrina que él llamaba “seguridad democrática”, y consistía en una guerra frontal financiada con los millones del Plan Colombia, un programa que hizo de aquel país el tercer receptor de ayuda directa militar de Estados Unidos en los últimos años, sólo detrás de Israel y Paquistán.
Cuando la fuerza aérea colombiana cruzó la frontera ecuatoriana para bombardear en campamento de Raúl Reyes en el 2008, Santos fue querellado en la Justicia ecuatoriana como presunto responsable de aquella invasión. Por eso sorprendió que, dos años más tarde, lo primero que hizo al asumir fue recomponer las relaciones con los vecinos, tensadas peligrosamente durante el régimen uribista. Primero arregló con Chávez, a horas de asumir, después llamó a Quito y recompuso con Correa, y después con Brasil y Cuba. Precisamente en Cuba, que es el país más cercano de las FARC, sin llegar a ser aliado, es donde empezaron las conversaciones entre el gobierno de Santos y la guerrilla. El acuerdo preliminar entre el gobierno y la guerrilla difundido esta semana precisa la fecha: 23 de febrero.
Según lo firmado el anuncio formal del comienzo de las negociaciones se hará en Oslo en una fecha que no fue precisada, y continuará en La Habana hasta su culminación. No se pone plazos, pero se compromete a publicar informes periódicos para evaluar el progreso. Propone cinco o seis temas puntuales que se deben acordar: los temas agrarios y de participación política que le interesa instalar a la guerrilla y los temas de alto el fuego, entrega de armas y reinserción en la sociedad que le interesa resolver al gobierno. El acuerdo incluye además algunas reglas de juego: cinco voceros-representantes por lado, no más de treinta personas por delegación, el proceso arranca con la discusión de los temas agrarios.
Parece bastante, suficiente al menos para sentar las bases de un buen acuerdo, o sea un acuerdo duradero. Se ve que en Colombia sobran negociadores con experiencia. Pero cuando se viene de la guerra, la paz es algo muy frágil, muy difícil de sostener, porque cualquier chispa puede encender un enfrentamiento que ya lleva tres generaciones. Conflicto armado que se despliega entre indígenas y campesinos en territorios vacíos de la presencia del Estado colombiano, y cuyo combustible es el negocio multimillonario de la producción, transporte y comercialización de la cocaína. Es así: la falopa alimenta y abastece las FARC para sobrevivir a los cañones del Plan Colombia, en una especie de empate catastrófico que frena el desarrollo y desangra al país.
Por eso va a ser difícil, porque el problema de la falopa sigue estando, porque hay integrantes de las FARC que no están convencidos, porque los uribistas están al acecho para decir, en cuanto puedan, “yo te avisé”.
Pero se trata de una oportunidad única, no sólo para el gobierno colombiano, sino también para las FARC. Durante cuarenta años las FARC tuvieron como único líder al legendario Tirofijo Marulanda. Su muerte por causas naturales a los 78 años marcó el fin de una era. Desde entonces las FARC perdieron en combate a dos sucesores de Tirofijo, Mono Jojoy y Alfonso Cano. El nuevo líder, Timochenko, asumió en noviembre del año pasado. A los 53 años es el primero de la nueva generación que alcanza el puesto máximo en la guerrilla. Formado militarmente en la Unión Soviética, doctor en Medicina, pertenece al sector militarista de la organización, el más intransigente. Pero otros jefes con perfil más político, como Iván Márquez y Rodrigo Granda, llevarán adelante la negociación, según informó la propia guerrilla. Imposible saber sin actúan de buena fe, pero al no haber despeje, ni tregua, ni cese del fuego, es más difícil sospechar que pusieron en práctica la vieja táctica guerrillera de negociar para ganar tiempo y reagruparse.
Por otro lado, Uribe acusa a Santos de especular políticamente y abrir el diálogo de paz para reasegurarse la reelección. También puede ser. Pero esta semana el presidente renovó su gabinete, entre otras razones para hacerle lugar en su gobierno a figuras extrapartidarias comprometidas en ayudarlo con el proceso de paz. Más allá de sus motivaciones, Santos demostró estar dispuesto a apostar todo su capital político en esta jugada.
El diálogo con las FARC no significa el fin de la violencia en Colombia, aunque sea un paso necesario y fundamental. También está el ELN, una guerrilla más chica que fue invitada a sumarse. Pero sobre todo persiste y evoluciona el fenómeno narco-paramilitar, con bandas de ex desmovilizados que vuelven a reciclarse en nuevas bandas de terroristas delincuentes con modalidades parecidas a las anteriores, pero cada vez más al margen de la política y más cerca del crimen organizado.
También hay lugar para el optimismo. “Con Juan Manuel es otra cosa. Con él se puede hablar”, me dijo Correa en marzo del 2010, pocas semanas después del cambio de gobierno en Colombia. Anteayer Correa saludó el proceso de paz en el país vecino. “Es ahora o nunca que se puede alcanzar la paz en Colombia”, alentó. “Adelante y mucha suerte.”
Publicado en Página/12 el 2 de septiembre de 2012
Imagen: EFE
lunes, 27 de agosto de 2012
Saludos desde Amsterdam (Mensajes sobre "Debilidades")
el final es grandioso
saludos de amsterdam, tierra santa
Emilio Ruchansky
Estimado Sr. O'Donnell
He notado en repetidas ocasiones el tono critico hacia la persona de J Assange en las notas que Usted escribe. Los conceptos vertidos se hacen eco de otros articulos y la tendencia en los medios del establishment 'progresista' (entre comillas).
Le mando un par de enlaces con informacion alternativa. Es una lastima que no halla la posibilidad de hacer comentarios en la pagina.
http://www.abc.net.au/4corners/stories/2012/07/19/3549280.htm
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/aug/22/julian-assange-media-contempt
Saludos
Richard Lustemberg
+/- Ver mas...
Daniel Ellsberg, "el periodista (?) de los Papeles el Pentágono", fue terminante en su defensa de Assange (http://www.democracynow.org/2012/8/17/daniel_ellsberg_i_congratulate_ecuador_for). Ecuador no tuvo reparos en entrar en este conflicto. Los amigos que pagaron la fianza, no sé que pensarán ni si alguien les preguntó.
Assange permaneció cinco semanas en Suecia antes de ir a Londres. La denuncia contra él fue desestimada, luego reabierta. (http://www.craigmurray.org.uk/)
ANDREW FOWLER: It was now the case took a strange twist. Within 24 hours, a more senior prosecutor dismissed the rape allegations, leaving only the lesser accusation of molestation. Assange willingly went to the police on August 30th and made a statement.
During the interview he expressed his fears that anything he said would end up in the tabloid newspaper Expressen. The interviewing police officer said: “I’m not going to leak anything.” The interview was leaked.
PER E. SAMUELSON: Why did you leak his name to a tabloid paper? How… how can you drop the case and reopen the case and how can you… how can you not say that he waited for five weeks in Sweden voluntarily to participate in the investigation? (...)
Su artículo revela una fe en el sistema legal de los Estados Unidos algo extravagante para un periodista, de una ingenuidad digna de Lewis Carroll. Una ironía de muy bajo vuelo, como el del chancho. Y sus reproches morales, bueno...
Todo lo cual lleva, involuntaria e inevitablemente, a la famosa pregunta: Y usted, Santiago, ¿a quién le ganó? Porque habría que haberle ganado a alguien para atreverse a escribir lo que usted firmó.
Emilio Ghergo
Estimado Santiago, generalmente leo todos sus artículos en Página 12 y me resultan inteligentes e interesantes. En el artículo publicado en la fecha relacionado con Assange me preocupa su "confianza", para mi un tanto excesiva, en la "justicia" de los EE.UU, por lo menos me vienen a la memoria los Cinco Patriotas cubanos presos en sus cárceles, además de Guantánamo y de las "cárceles itinerantes" de la CIA. Un cordial saludo, Héctor Marrese (un simple lector)
Muy malo el artículo sobre Assange.
Franco
Debilidades - Por Santiago O’Donnell
No es tan fácil entender quién es este tipo Julian Assange, qué significa el fenómeno Wikileaks, y por qué se habla del tema en todo el mundo. Refugiado en la embajada de Ecuador, el viernes logró que lo salieran a bancar treinta y cuatro países de las Américas y el Caribe reunidos en la OEA por la amenaza británica de entrar a la embajada para ir a buscarlo.
Hay una parte que es personal e intransferible. El tal Assange tiene la rara habilidad de transformar sus debilidades en las grandes causas de la humanidad.
Empezó como hacker y fue condenado en Australia por robo de información. De esa experiencia surgió Wikileaks, un sitio seguro para que los ladrones informáticos pudieran publicar información de interés público sin ser detectados. Después de un tiempo sin grandes resultados se alió con los diarios más importantes del mundo para publicar despachos de guerra y cables diplomáticos de Estados Unidos. Dijo que publicaba esos cables y despachos para denunciar la guerras y los abusos del gobierno y de las principales empresas de ese país. Los documentos revelaron distinta información que fue reproducida en miles de artículos periodísticos en prácticamente todos los medios de comunicación del mundo. Así, Assange transformó su debilidad por el robo de información en un gran debate sobre la libertad de expresión.
Después fue a Suecia a promocionar su megafiltración y tuvo sexo con dos señoritas que lo denunciaron por violación. Una fiscal quiso interrogarlo pero nunca lo encontró. Entonces pidió su captura y lo agarraron en Gran Bretaña. Estuvo unos días preso en Londres y después lo dejaron en libertad condicional y se fue a vivir a un castillo. Peleó la extradición y su caso llegó a la Corte Suprema. Assange cuestionó la ley europea de extradición, que es más laxa que la británica y que algunos defensores de los derechos humanos ya venían denunciando. Es que la extradición europea no requiere intervención de un juez del país solicitante, alcanza con el pedido de un fiscal. Sin control judicial, esta suerte de extradición express se presta a ser usada políticamente para perseguir perejiles y discriminar a los inmigrantes, sostienen sus críticos. Assange ensayó la defensa del perejil y perdió en fallo dividido. La decisión de la mayoría fue explicada por televisión por el presidente de la Corte Suprema británica, ante una audiencia cautiva de expertos de todo el continente. Así, Assange transformó su debilidad en el trato con las mujeres en un gran debate europeo sobre la ley de extradición, el garantismo y los derechos humanos.
Después se metió en la embajada de Ecuador y dejó a los ingleses pagando. Tanto luchar en la Justicia para quedarse en Gran Bretaña, ese gran país donde se sentía seguro, lejos del alcance de los suecos, y los dejó de garpe. Se metió en la embajada ecuatoriana, que es como irse a otro país. Los ingleses se pusieron locos y mandaron una cartita a los ecuatorianos amenazando con meterse en la embajada para llevarse a Assange de los pelos y así cumplir con la orden judicial de entregarlo a los suecos. Entonces los ingleses dejaron de ser los grandes garantistas y se convirtieron en los piratas que se negaron a extraditar a un dictador como Pinochet, pero no tienen problemas en entregar a un revolucionario como Assange para que lo agarren los suecos y eventualmente termine en Estados Unidos condenado a muerte por la megafiltración. Ecuador mostró la cartita de los ingleses, saltaron todos los países latinoamericanos para recordarle a los ingleses que las embajadas no pueden ser asaltadas. Así Assange transformó su debilidad para cumplir con su palabra en un gran debate sobre el derecho al asilo, la inviolabilidad del recinto diplomático y la condescendencia británica a la hora de tratar con ciertos países en vías de desarrollo.
¿Cómo sigue la película? Assange puede pasarse mucho tiempo en la embajada ecuatoriana porque vive en casas ajenas durmiendo en sillones desde hace años. Es muy difícil que consiga un salvoconducto para irse a Ecuador porque los ingleses están furiosos. Entonces, eventualmente, uno se imagina que podría terminar en Suecia, generando un gran debate sobre la diferencia entre violación y sexo consensuado. En la ley sueca se distinguen tres niveles de violación. Assange podría ser acusado de la menos grave, cuya pena va de uno a cuatro años, o sea dentro del rango de un delito excarcelable.
Pero, claro, detrás de las últimas decisiones de Assange está el temor de ser mandado a Estados Unidos donde un Gran Jurado de Alexandria, estado de Virgina, lo investiga por el delito de traición a la patria, delito que puede ser castigado con la pena de muerte. ¿Cómo funciona el Gran Jurado? Es importante entenderlo porque no es tan sencillo condenar a Assange por traición a la patria en Estados Unidos, por más que ese sea el deseo del presidente Obama y su fiscal general, Eric Holder.
Cuando alguien hace una denuncia criminal en el estado de Virgina, el juez que la recibe puede hacer tres cosas: decidir que hay suficiente evidencia para abrir una causa, desestimar la denuncia o enviarla a un Gran Jurado para que decida si hay suficiente evidencia como para abrir la causa. El Gran Jurado recibe la acusación del fiscal y se reúne en secreto. Cita testigos y revisa evidencia. Si es un Gran Jurado especial el fiscal puede estar presente en las deliberaciones, si es un Gran Jurado común el fiscal no puede escuchar las discusiones. El de Assange parece ser un Gran Jurado especial que empezó en mayo, según contaron algunos testigos que ya fueron citados. El gobierno de Estados Unidos se niega a confirmar en público que esta investigación existe, quizá por razones políticas, pero también porque por su naturaleza las actuaciones de los Grandes Jurados deben mantenerse en secreto. Una vez que termina la investigación el presidente del Gran Jurado le entrega su dictamen al juez, que se toma por mayoría simple. Los testigos dicen que la investigación por traición involucra a Assange y sus colaboradores más cercanos, pero los interrogatorios hasta ahora se centraron en las actividades del soldado Bradley Manning, el presunto autor de la megafiltración que Assange publicó en Wikileaks. Es que no es fácil encontrar argumentos judiciales para acusar de traición a Assange en un país que garantiza, en su segunda enmienda constitucional, el derecho a la libertad de expresión. Hasta ahora nunca fue condenado por traición en Estados Unidos alguien que no haya trabajado al servicio de un país extranjero. La única vez que se intentó acusar por traición a un periodista fue en la década del setenta, cuando el gobierno de Nixon intentó usar la figura contra Daniel Ellsberg, por publicar en el New York Times una megafiltración de documentos sobre la guerra de Vietnam, conocida como Los Papeles del Pentágono. Ese intento terminó en fracaso. Por eso es muy difícil que Assange termine condenado a muerte y ni siquiera es seguro que algún juez estadounidense esté dispuesto a pedir su extradición, no porque no quiera, sino por miedo a meterse en un lío y pasar un papelón. A Estados Unidos le sirve tenerlo a Assange amenazado con un gran castigo por más que no pueda castigarlo. Assange también aprovecha la situación, arma el debate, tira la bomba que da vuelta al mundo, suma y resta aliados y enemigos, baraja y da de nuevo. Hace lo que mejor sabe hacer, llama la atención. Así funciona Wikileaks, el nuevo fenómeno de la comunicación mundial.
Assange podría haber hecho otra cosa. Podría haber cumplido con los ingleses y con los amigos que perdieron las doscientas mil libras que pusieron de fianza. Podría haberle evitado a Ecuador el conflicto con la Unión Europea y la futura pérdida de sus preferencias arancelarias en Estados Unidos. Aun hoy podría hacer otra cosa. Podría presentarse en Suecia a defender su conducta sexual. Podría poner la cara en Estados Unidos y dar pelea por la libertad de expresión, como hizo el periodista de Los Papeles del Pentágono. Pero entonces no sería Assange.
Publicado en Página/12 el 26 de agosto del 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
Plegaria Punk (Mensajes sobre "Chicas quilomberas" y "Acorralado acorralador" más la canción de Pussy Riot
Las cosas por su nombre. "Pussy Riot" means "Conchas Revoltosas" in spanish.
Gustavo Tissera
Estimado Santiago, nuevamente te has pasado con una excelente nota: 'Chicas quilomberas'.
Me alegra, pues corrobora una valiente línea y que se ha cumplido el deseo que te manifestara oportunamente (cuando escribiste la de Osetia del Sur): 'Espero puedas seguir siendo leal a tu conciencia y tengas fortaleza ante los chubascos que te pueden venir por escribir con esa libertad de pensamiento, a pesar de los guiños que debés hacerle a veces al poderoso complejo de la izquierda autoritaria local...
Y aparte, muestra también que hay gente que intenta ser honesta intelectualmente en todos lados: es un favorable testimonio que da ánimo.
Saluda atte., y que la presión del discurso único antiliberal tan en boga en nuestros lares no te venza ni rinda ni licue ni haga ceder (demasiado, por lo menos…)'
Desde Mar del Plata
Lucas Fiorini
+/- Ver mas...
En algunos juicios la noticia es el acusador, y si suena a URSS, tanto mejor...(http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-201392-2012-08-19.html)
en otras, como máximo, se hablará del acusado, dependiendo de la bajada de línea de los lobbies imperialistas...
De este modo las agencias van "seleccionando" aquéllo que conviene a sus intereses y omitiendo lo que le fuera adverso, más allá del "atractivo" de la noticia...Y si el fulano en cuestión es medio (o del todo) nazi, tanto mejor.
En 2010, tras más de diez años de transitar pasillos de tribunales "occidentales y cristianos" y ser liberado sus 70 años, todo lo que pudo leerse sobre Ernst Zündel fue: "Otro responsable de la construcción del mito es el ideólogo Ernst Zündel, uno de los más conspicuos negadores del Holocausto y editor de numerosas publicaciones neonazis. Zündel fue quien editó y difundió los libelos de Willibald Mattern, un alemán radicado en Chile, que hacía lo suyo para mantener vivo el mito." http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-2421-2010-10-02.html
Canadá, EEUU y Alemania, dirigidos por la AIPAC, el lobby sionista mundial y el gobierno de Israel, lograron que los distintos juicios a Ernst Zündell, una vergüenza jurídica en tiempos de "derechos humanos" internacionales, pasara desapercibido, para que la actual conducción de ese estado pudiera seguir sacando chapa de "víctima" y justificar su constante bombardeo a vecinos (y no tan vecinos), a pesar de la nula asistencia que Israel prestó a los sobrevivientes de los campos de concentración nazis hasta que necesitó "levantar" su imagen internacional, tras la guerra de los 6 días (1967); como relata Norman Finkenstein, precisamente un judío hijo de sobrevivientes de campos de concentración, en "LA INDUSTRIA DEL HOLOCAUSTO"...
La crónica del último "proceso" (2007, Alemania) tras su extradición desde EEUU, cuenta que "El juicio se desarrolló en las mismas condiciones impuestas a otros "criminales de pensamiento". El acusado no puede declararse inocente con la idea de demostrar que todas sus afirmaciones son ciertas. Si su abogado lo declara inocente por esos motivos, este sería arrestado bajo el rótulo de "negación del Holocausto" o "discurso de odio". El juez tiene además la facultad de prohibir la presentación de pruebas a favor del acusado. En esta oportunidad el magistrado llegó incluso a reemplazar al abogado de Zündel por un defensor público. Para facilitar la condena de Zündel, se presentaron cargos contra su abogada por negar el Holocausto en la corte, durante la defensa de su cliente. Sylvia Stolz cumple actualmente una condena de tres años y medio de cárcel."
http://es.metapedia.org/wiki/Ernst_Z%C3%BCndel
El atropello a los derechos de Julián Assange, otro que decidió "revelar", tiene precedentes.
Horacio.
Sr O donnell: Mas que chicas quilomberas, la revelion de las conchas..Por lo demas su articulo es excelente
Saludos
Norberto Cappiello
Más allá de la anécdota que no tiene mayor importancia porque estas pelotudas,(porque no cabe otra definición) que sabían lo que hacían no son revolucionarias,sino más bien elementales en sus propósitos,llamar la atención del mundo entero,captar el interés de la prensa occidental para que las utilice políticamente y salir del anonimato y cuando salgan en libertad conseguir emigrar a los EEUU y entonces conseguir con su fama el comienzo de una carrera que las llenará de dinero,o alguien se anima a decir que eso no es muy posible que suceda?,pero lo paradójico de toda esta payasada mediática con trasfondo político es que cuando se instalen en occidente quizás no les convenga esta vez comprometerse políticamente en un mundo donde la corrupción no tiene nada que envidiarle a Rusia,porque no creo que ese sea su obejtivo.Sus "convicciones" serían más sinceras si esa misma actitud la hubieran puesto en escena en un país como Irán,donde seguramente hubieran sido sentenciadas a muerte.
Un país sin justicia dice usted,puede ser que haya injusticias,pero desearía que me informe cuál es el país donde hay justicia,seguramente en esos países que bombardean a los más indefensos para sacarles sus recursos naturales,o en EEUU (el país terrorista más criminal del planeta) donde el racismo es impune,donde se sacrifican vidas humanas de sus mismos ciudadanos para justificar invasiones criminales hacia otros países.Creo que hay cierta hipocresía en sus conclusiones de dicha nota.
Saludos. Carlos Bruera.
Hola Santiago,
No sé si te interesa pero el sesgo casi racista de lo que ha salido en la prensa británica. Nadie habla/escribe a favor de Assange, solo el Huffington Post, “hardly British”!
Un abrazo,
W
Con todo respeto,permítame decirle,que su artículo ACORRALADO ACORRALADOR,
es una verguenza.
ramiro paternina zuluaga
que diferencia hay entre la justicia Putin y la de Cristina de Kirchner.
Desde ya muchas gracias
Rodolfo
Acorralado acorralador - Por Santiago O’Donnell
Assange desde el balcón de la embajada. Acorralado acorralador. Ahora es el abanderado del sagrado derecho al asilo político y su aliado es el floreciente bloque de países latinoamericanos. Los gestos se van encadenando. Primero Assange se refugia en la embajada ecuatoriana para que no lo extraditen a Suecia. Después Gran Bretaña amenaza con violar la inmunidad diplomática de la embajada ecuatoriana. Después Ecuador le concede asilo en la embajada al fundador de Wikileaks. Siguen los gestos. El canciller ecuatoriano muestra la carta de los ingleses y dice que Ecuador no es ninguna colonia. El presidente Rafael Correa agrega que Ecuador no se va a arrodillar ante Gran Bretaña. Siguen los gestos. En orden cronológico, apoyos de Perú, Argentina, votación en la OEA, comunicado de los países del ALBA, más tarde vendría el apoyo del bloque sudamericano de la Unasur.
No se anima a pisar el balconcito del entrepiso de la embajada ecuatoriana porque tiene una fila de policías parados abajo suyo, a menos de tres metros, listos para agarrarlo si por casualidad se llega a caer. Para estar más tranquilo habla con el micrófono en el balcón, pero desde un pasito adentro del edificio. No se hace el lumpen ni tampoco el canchero, prefiere un look de ciudadano respetuoso. Camisa celeste planchada, corbata abrochada hasta el último botón. Tiene policías parados a menos de tres metros, pero tiene a Baltasar Garzón, a Correa, a América latina toda, y una nueva causa: el derecho al asilo.
+/- Ver mas...
Habla diez minutos. Agradece a quien corresponde. Nombra uno por uno a los países de América latina. Se solidariza con las Pussy Riot, el grupo punk que acaba de ser condenado en Rusia, por cantar en contra de Putin en una catedral. Dice que está en guerra con los que quieren censurar la libertad de expresión.
Acorralado acorralador acaba de avivar el debate sobre libertad de expresión en una región donde los medios tradicionales están bajo ataque y en un país como Ecuador, donde el diario que recibió los Wikileaks, El Universo, fue condenado a pagar una multa multimillonaria por publicar un editorial que criticaba al presidente.
No se anima a pisar el balconcito del entrepiso de la embajada ecuatoriana porque tiene una fila de policías parados abajo suyo, a menos de tres metros, listos para agarrarlo si por casualidad se llega a caer. Para estar más tranquilo habla con el micrófono en el balcón, pero desde un pasito adentro del edificio. No se hace el lumpen ni tampoco el canchero, prefiere un look de ciudadano respetuoso. Camisa celeste planchada, corbata abrochada hasta el último botón. Tiene policías parados a menos de tres metros, pero tiene a Baltasar Garzón, a Correa, a América latina toda, y una nueva causa: el derecho al asilo.
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Habla diez minutos. Agradece a quien corresponde. Nombra uno por uno a los países de América latina. Se solidariza con las Pussy Riot, el grupo punk que acaba de ser condenado en Rusia, por cantar en contra de Putin en una catedral. Dice que está en guerra con los que quieren censurar la libertad de expresión.
Acorralado acorralador acaba de avivar el debate sobre libertad de expresión en una región donde los medios tradicionales están bajo ataque y en un país como Ecuador, donde el diario que recibió los Wikileaks, El Universo, fue condenado a pagar una multa multimillonaria por publicar un editorial que criticaba al presidente.
Publicado en Página/12 el 20 de agosto de 2012
Chicas Quilomberas - Por Santiago O’Donnell
Bueno, esta vez nos toca estar con las Pussy Riot, o Chicas Quilomberas, si usamos una traducción livianita. Son tres chicas rusas que formaron un grupo punk con nombre inglés y que acaban de ser condenadas a dos años de cárcel con trabajos forzados por haber gastado a Putin en una catedral ortodoxa.
Para hacerla corta, la chicas hicieron una joda irreverente o irrespetuosa, según como se mire, y les dieron con un caño. Eso solamente pasa en un país con un presidente todopoderoso cuando alguien critica, carga o dice algo que molesta mucho a ese presidente todopoderoso. En febrero, las chicas entraron a la Catedral Cristo Salvador de Moscú pintadas, sacadas, puro pinche y cuero negro, riendo a carcajadas. Otras veces se habían desnudado y se habían tocado para llamar la atención. Esta vez limitaron su performance a un rezo sarcástico llamado “Madre de Dios, échalo a Putin”. Consistió en el recitado en voz alta y con tono solemne de la letra de una de las canciones del grupo. Enseguida llegaron los guardias de seguridad y se las llevaron. Todo duró menos de un minuto. El patriarca se enfureció. “Fue un acto de blasfemia y de vileza espiritual... de tal escala que no puede ser ignorado”, declaró el patriarca Kirill, líder de la Iglesia Ortodoxa rusa.
+/- Ver mas...
Las chicas contestaron que la idea era denunciar el apoyo de la Iglesia Ortodoxa a la re-re-reelección de Putin. “A través de la canción ‘Madre de Dios échalo a Putin’ describimos la reacción de muchos ciudadanos rusos ante el llamado del patriarca a votar en favor de Vladimir Vladimirovich Putin en las elecciones de 4 de mayo”, declararía durante el juicio Nadezhda Tolokonnikova, 22, la más joven del trío. “Simplemente reaccionamos a lo que pasa en nuestro país, los tiempos nos dictan los temas de nuestras canciones y nuestras actuaciones.”
Las Pussy no tenían antecedentes policiales, pero las llevaron a la comisaría y nunca más las soltaron: derechito a juicio como si fueran sospechosas de asesinato. Wow. Eso solo, que no las soltaran hasta el juicio, seis meses de cana por una joda que no lastimó a nadie, ya parecía demasiado.
Por eso empezaron a saltar los apoyos de los rockeros, primero Björk y Madonna, después Paul McCartney y Sting y Yoko Ono. Putin al principio no venía diciendo mucho del tema, pero cuando saltaron los rockeros se lo tomó como un desafío de Occidente. Por eso todo el mundo sabía que en el juicio a las chicas les iban a dar con un caño, que Putin les iba a dar con un caño. Las acusaron de vandalismo incitado por el odio religioso.
El viernes escucharon sus sentencias en un juzgado de Moscú esposadas detrás de una jaula de vidrio antibala (foto). Se veían serenas y fuertes y sonrientes en casi todas la fotos. Sabiendo lo que iba a pasar y dispuestas a pagar el precio. “A juzgar por cómo empezó el juicio, la decisión ya ha sido tomada”, anticipó el abogado de las tres chicas, Mark Feygin, horas antes de la sentencia. “No tengo dudas de que la Corte las encontrará culpables y que recibirán penas de uno a tres años de prisión.”
El abogado de las cantantes no es el primero en cuestionar a la Justicia rusa bajo el régimen de Putin. “Para decirlo de manera sencilla, la Justicia no es independiente en Rusia, y esto significa toda la Justicia. Un juez ruso debe cumplir una orden que recibe, práctica que transforma al juez en un burócrata estatal ordinario, o debe abandonar el sistema. Durante mis ocho años de encarcelamiento me he cruzado con varios ejemplos de jueces que admiten abiertamente que no tienen el poder de actuar de manera independiente. Un sobreseimiento o una decisión contraria a las instrucciones que llegan desde arriba simplemente será revertida, el juez le dirá al acusado, y entonces ambos serán castigados. Los jueces rusos típicamente sobreseen a menos de dos de cada cien acusados y algunas estimaciones dicen que menos de uno en cien. Expertos legales y defensores de derechos creen que las cárceles rusas retienen a decenas de miles de personas convictas ilegalmente con casos fabricados. Cuando se les pregunta a los siloviki de Putin, sus matones de los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas, te van a decir con un guiño que los criminales siempre dicen que son inocentes. Lo contrario es cierto. En el mundo retorcido del sistema judicial ruso muchos inocentes se declaran culpables aunque tratan de justificar su comportamiento diciendo que estaban borrachos o son estúpidos o cometieron un error. Todos saben que una confesión consigue una pena mucho más corta y la posibilidad de salir en libertad condicional. Y todos saben que quienes no cooperan con el fiscal igual serán condenados de una u otra forma. Su intransigencia significa que tendrán que cumplir la condena completa. Y son condenas muy largas.”
Quien describe de esta manera el sistema judicial ruso no es ningún perejil. Se trata del multimillonario Mikhail Khodorkovsky, un tipo que antes de caer preso en el 2003 ocupaba el puesto trece en las lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes. La descripción que hace de la Justicia rusa aparece en un artículo de opinión que escribió hace dos meses desde la cárcel para la revista Time.
Uno de esos jueces que Khodorkovsky describe lo había embocado por fraude y evasión de impuestos. Ocurrió así: un día el empresario discutió fuerte por televisión con Putin. A los pocos días fue citado como testigo en el juicio de un socio, lo metieron preso en el tribunal y no lo soltaron más Estando en la cárcel lo volvieron a condenar por corrupción en otro caso y ahora tiene condena hasta el 2018. Muchos dicen que Putin le tiene miedo a Khodorkovsky y que por eso lo va a tener preso todo el tiempo que Putin siga en el poder, donde ya lleva doce años sin señales de querer aflojar.
Ya sea un chorro, un cómplice o un honorable hombre de negocios, da la impresión de que este magnate Khodorkovsky sabe lo que dice. El sistema que describe se parece demasiado al que acaba de condenar a las chicas punk en las narices de todo el mundo. De hecho, algunos periodistas que cubrieron el juicio este viernes repararon en el detalle de que las Pussy Riot fueron condenadas en el mismo juzgado donde había sido sentenciado Khodorokovksy.
En el juicio de las Pussy Riot, las chicas admitieron su culpa y pidieron perdón: “Si nuestra performance insultó a alguien, cometimos un error ético. No somos enemigas del cristianismo, y la opinión de los creyentes nos importa”, declaró la Pussy más joven en nombre de las tres. El fiscal pidió dos años y la jueza le dio dos años, repitiendo casi con las mismas palabras los argumentos de la acusación. “Teniendo en cuenta la naturaleza y el grado de peligrosidad de lo que hicieron, la corrección de las acusadas sólo es posible mediante el castigo real”, sentenció la magistrada.
Pobres. Dos años de trabajos forzados por hacerle un chiste al presidente. No debe ser fácil vivir en un país sin justicia.
Para hacerla corta, la chicas hicieron una joda irreverente o irrespetuosa, según como se mire, y les dieron con un caño. Eso solamente pasa en un país con un presidente todopoderoso cuando alguien critica, carga o dice algo que molesta mucho a ese presidente todopoderoso. En febrero, las chicas entraron a la Catedral Cristo Salvador de Moscú pintadas, sacadas, puro pinche y cuero negro, riendo a carcajadas. Otras veces se habían desnudado y se habían tocado para llamar la atención. Esta vez limitaron su performance a un rezo sarcástico llamado “Madre de Dios, échalo a Putin”. Consistió en el recitado en voz alta y con tono solemne de la letra de una de las canciones del grupo. Enseguida llegaron los guardias de seguridad y se las llevaron. Todo duró menos de un minuto. El patriarca se enfureció. “Fue un acto de blasfemia y de vileza espiritual... de tal escala que no puede ser ignorado”, declaró el patriarca Kirill, líder de la Iglesia Ortodoxa rusa.
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Las chicas contestaron que la idea era denunciar el apoyo de la Iglesia Ortodoxa a la re-re-reelección de Putin. “A través de la canción ‘Madre de Dios échalo a Putin’ describimos la reacción de muchos ciudadanos rusos ante el llamado del patriarca a votar en favor de Vladimir Vladimirovich Putin en las elecciones de 4 de mayo”, declararía durante el juicio Nadezhda Tolokonnikova, 22, la más joven del trío. “Simplemente reaccionamos a lo que pasa en nuestro país, los tiempos nos dictan los temas de nuestras canciones y nuestras actuaciones.”
Las Pussy no tenían antecedentes policiales, pero las llevaron a la comisaría y nunca más las soltaron: derechito a juicio como si fueran sospechosas de asesinato. Wow. Eso solo, que no las soltaran hasta el juicio, seis meses de cana por una joda que no lastimó a nadie, ya parecía demasiado.
Por eso empezaron a saltar los apoyos de los rockeros, primero Björk y Madonna, después Paul McCartney y Sting y Yoko Ono. Putin al principio no venía diciendo mucho del tema, pero cuando saltaron los rockeros se lo tomó como un desafío de Occidente. Por eso todo el mundo sabía que en el juicio a las chicas les iban a dar con un caño, que Putin les iba a dar con un caño. Las acusaron de vandalismo incitado por el odio religioso.
El viernes escucharon sus sentencias en un juzgado de Moscú esposadas detrás de una jaula de vidrio antibala (foto). Se veían serenas y fuertes y sonrientes en casi todas la fotos. Sabiendo lo que iba a pasar y dispuestas a pagar el precio. “A juzgar por cómo empezó el juicio, la decisión ya ha sido tomada”, anticipó el abogado de las tres chicas, Mark Feygin, horas antes de la sentencia. “No tengo dudas de que la Corte las encontrará culpables y que recibirán penas de uno a tres años de prisión.”
El abogado de las cantantes no es el primero en cuestionar a la Justicia rusa bajo el régimen de Putin. “Para decirlo de manera sencilla, la Justicia no es independiente en Rusia, y esto significa toda la Justicia. Un juez ruso debe cumplir una orden que recibe, práctica que transforma al juez en un burócrata estatal ordinario, o debe abandonar el sistema. Durante mis ocho años de encarcelamiento me he cruzado con varios ejemplos de jueces que admiten abiertamente que no tienen el poder de actuar de manera independiente. Un sobreseimiento o una decisión contraria a las instrucciones que llegan desde arriba simplemente será revertida, el juez le dirá al acusado, y entonces ambos serán castigados. Los jueces rusos típicamente sobreseen a menos de dos de cada cien acusados y algunas estimaciones dicen que menos de uno en cien. Expertos legales y defensores de derechos creen que las cárceles rusas retienen a decenas de miles de personas convictas ilegalmente con casos fabricados. Cuando se les pregunta a los siloviki de Putin, sus matones de los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas, te van a decir con un guiño que los criminales siempre dicen que son inocentes. Lo contrario es cierto. En el mundo retorcido del sistema judicial ruso muchos inocentes se declaran culpables aunque tratan de justificar su comportamiento diciendo que estaban borrachos o son estúpidos o cometieron un error. Todos saben que una confesión consigue una pena mucho más corta y la posibilidad de salir en libertad condicional. Y todos saben que quienes no cooperan con el fiscal igual serán condenados de una u otra forma. Su intransigencia significa que tendrán que cumplir la condena completa. Y son condenas muy largas.”
Quien describe de esta manera el sistema judicial ruso no es ningún perejil. Se trata del multimillonario Mikhail Khodorkovsky, un tipo que antes de caer preso en el 2003 ocupaba el puesto trece en las lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes. La descripción que hace de la Justicia rusa aparece en un artículo de opinión que escribió hace dos meses desde la cárcel para la revista Time.
Uno de esos jueces que Khodorkovsky describe lo había embocado por fraude y evasión de impuestos. Ocurrió así: un día el empresario discutió fuerte por televisión con Putin. A los pocos días fue citado como testigo en el juicio de un socio, lo metieron preso en el tribunal y no lo soltaron más Estando en la cárcel lo volvieron a condenar por corrupción en otro caso y ahora tiene condena hasta el 2018. Muchos dicen que Putin le tiene miedo a Khodorkovsky y que por eso lo va a tener preso todo el tiempo que Putin siga en el poder, donde ya lleva doce años sin señales de querer aflojar.
Ya sea un chorro, un cómplice o un honorable hombre de negocios, da la impresión de que este magnate Khodorkovsky sabe lo que dice. El sistema que describe se parece demasiado al que acaba de condenar a las chicas punk en las narices de todo el mundo. De hecho, algunos periodistas que cubrieron el juicio este viernes repararon en el detalle de que las Pussy Riot fueron condenadas en el mismo juzgado donde había sido sentenciado Khodorokovksy.
En el juicio de las Pussy Riot, las chicas admitieron su culpa y pidieron perdón: “Si nuestra performance insultó a alguien, cometimos un error ético. No somos enemigas del cristianismo, y la opinión de los creyentes nos importa”, declaró la Pussy más joven en nombre de las tres. El fiscal pidió dos años y la jueza le dio dos años, repitiendo casi con las mismas palabras los argumentos de la acusación. “Teniendo en cuenta la naturaleza y el grado de peligrosidad de lo que hicieron, la corrección de las acusadas sólo es posible mediante el castigo real”, sentenció la magistrada.
Pobres. Dos años de trabajos forzados por hacerle un chiste al presidente. No debe ser fácil vivir en un país sin justicia.
Publicado en Página/12 el 19 de agosto de 2012
Imagen: EFE
martes, 14 de agosto de 2012
Vivo en Chengdu (Mensajes sobre "Sombras Chinas")
Hola Santiago,
bueno hace muchos años que leo Página y hoy me encontré con este artículo tan detallado sobre Bo Xilai y me pareció muy bueno. Es raro leer noticias de acá en un medio argentino. Vivo en Chengdu hace más de 3 años y me acuerdo cuando cayó el poli de Bo Xilai el quilombo que se armó.
El tipo es un salvaje de aquellos. En Chongqing tienen un museo sobre las purgas de Bo Xilai, espeluznante, es como el museo de una carnicería.
China está que arde con el traspaso de este año y los chinos siguen siendo víctimas de este sistema.
Un gran saludo y sigo tus artículos desde acá!
nico
Me imagino que toda la información tan detallada proviene de algún organismo oficial chino. No?
O de alguna agencia de noticias occidental? Usted da por cierto muchas cosas. De algo hay que vivir. No?
Celio Merkin
bueno hace muchos años que leo Página y hoy me encontré con este artículo tan detallado sobre Bo Xilai y me pareció muy bueno. Es raro leer noticias de acá en un medio argentino. Vivo en Chengdu hace más de 3 años y me acuerdo cuando cayó el poli de Bo Xilai el quilombo que se armó.
El tipo es un salvaje de aquellos. En Chongqing tienen un museo sobre las purgas de Bo Xilai, espeluznante, es como el museo de una carnicería.
China está que arde con el traspaso de este año y los chinos siguen siendo víctimas de este sistema.
Un gran saludo y sigo tus artículos desde acá!
nico
Me imagino que toda la información tan detallada proviene de algún organismo oficial chino. No?
O de alguna agencia de noticias occidental? Usted da por cierto muchas cosas. De algo hay que vivir. No?
Celio Merkin
domingo, 12 de agosto de 2012
Sombras chinas - Por Santiago O’Donnell
Ahora sí, vamos con el juicio a la esposa de Bo Xilai. Lo que se dice un notición. Bo Xilai es, o era, o alguna vez fue el político más popular de China. Su esposa Gu es una poderosa abogada que acaba de ser condenada hace tres días por matar a un empresario inglés. Bo Xilai y su esposa pertenecen o pertenecían a una élite casi desconocida en esta parte del mundo, nada menos que la élite que maneja al segundo país más poderoso del mundo. Conozcámoslos.
Bo Xilai, de 67 años, es hijo del revolucionario Bo Yibao, a quien Mao encarceló diez años durante la revolución cultural. En esos años murió la madre de Bo en circunstancias poco claras. Hay quienes dicen que fue el joven Bo, entonces un Guardia Roja de la juventud comunista, quien delató a su papá y sus ideas liberales. En todo caso, de poco le sirvió porque él también terminó en la cárcel y purgó cinco años hasta que Deng ganó la pulseada por la sucesión de Mao y reivindicó a los Bo. Bajo el padrinazgo del nuevo líder Bo Xilao y su padre recibieron cargos importantes en la estructura del Partido Comunista Chino (PCCh).
+/- Ver mas...
Tras divorciarse de su primera esposa, Bo se casó con Gu, hija de un general de la revolución. Tuvieron un hijo, Bo Guagua, a quien mandaron a estudiar a Oxford primero y a Harvard después. El joven no se distinguió por su dedicación a los libros, sino por sus excesos a la hora de gastar. Según un informe del instituto Hurun basado en Shanghai, citado por la revista Time, el patrimonio combinado de los setenta miembros del Parlamento chino llega a noventa mil millones de dólares. Para esa élite, las mansiones en el exterior, los hijos estudiando en las universidades más caras o los altos puestos en empresas estatales para los miembros de la familia son premios esperables.
En el 2004, Bo Xilai fue nombrado ministro de Comercio del actual gobierno que preside Hu Xintao. Pronto se hizo muy conocido porque hablaba bien inglés y le gustaban las cámaras y las entrevistas y defendía con fuerza la posición china en toda la negociación que derivó en la entrada de su país a la Organización Mundial del Comercio. Para entonces, Bo Xilai ya era uno de los 25 miembros del Politburó del PCCh y candidato a ascender al Comité Permanente del PCCh, el órgano de nueve miembros que dirige el país. Pero el recambio de gabinete le llegó en el 2007 y Bo Xilai no fue promovido al Comité Permanente como sus dos antecesores en el ministerio. A él lo mandaron a hacerse cargo de Chonqing como secretario general del PCCh en esa provincia, un enclave montañoso de 30 millones de habitantes en el centro de China, lejos de la costa, lejos de Beijing, Shanghai y Hong Kong, lejos del poder.
Pero en vez de desanimarse, Bo aprovechó la oportunidad para aumentar su fama. Se trajo a un superpolicía con fama de inescrupuloso llamado Wang y emprendió una lucha sin cuartel en contra de la mafia local, el mayor operativo policial en toda China, con amplia difusión en la prensa oficial. Además impuso una onda neomaoísta que cayó muy bien en las zonas rurales de Chonqing y alrededores. Bo Xilai convocaba a multitudinarias manifestaciones en las que se entonaban cánticos de la revolución cultural y mandaba millones de mensajes de texto con citas de Mao a la población, y en sus discursos Bo Xilai siempre mencionaba con admiración a la vieja guardia revolucionaria. Todo esto, por supuesto, mientras su esposa abogada cerraba suculentos contratos y su hijo reventaba tarjetas de crédito en los lugares top de Inglaterra y Estados Unidos.
Además parece que el superpolicía Wang en su cruzada antimafia cometió todo tipo de tropelías y abusos en contra de los rivales políticos de Bo Xilai. Según cuenta The New York Times, el superpolicía Wang tenía una obsesión por la pinchadura telefónica. Habría pinchado a Bo Xilai, a su esposa y también al mismísimo presidente Hu Jintao, quien se habría molestado bastante y responsabilizado a Bo Xilai, según el periódico estadounidense. Algunos enemigos o al menos ciertas antipatías se había generado Bo Xilai con su estilo populista y personalista. No era del agrado del sector reformista del partido que lideran el presidente Hu Xintao y el primer ministro Wen Jibao. A fin de año se viene un cambio de guardia en el liderazgo del PCCh y del gobierno chino, que se realiza cada diez años. Se va Hu de la presidencia y Wen deja el puesto de primer ministro. Sus reemplazantes respectivos, Xi Jinping y Li Keqiang, se muestran más modernos y reformistas todavía que la generación anterior. Si el congreso promovía al popular Bo Xilai al Comité Permanente, como se esperaba, sería un competidor peligroso para el flamante liderazgo, sobre todo en la frágil etapa de transición.
Cuestión que el 6 de febrero se pudre todo cuando el superpolicía Wang visita el consulado estadounidense de la ciudad de Chengdu y les cuenta a los diplomáticos norteamericanos que la esposa de Bo Xilai había envenenado a un empresario inglés. El tipo se llamaba Neil Heywood y había aparecido muerto en un hotel de Chongqing en noviembre. El superpolicía contó que el inglés era el bolsero de Bo y su esposa Gu, el que les sacaba la plata afuera. Parece que Gu le había pedido que sacara una suma muy grande y Heywood pidió a cambio una comisión demasiado suculenta y entonces Gu, para no pagarla, le puso cianuro en el té. La muerte del bolsero había despertado las sospechas del consulado británico porque el cuerpo del inglés había sido incinerado inmediatamente y las autoridades de Chongqing habían dicho que Heywood había muerto de un coma etílico, pero los familiares del muerto dijeron que él era abstemio.
Parece que el superpolicía Wang les imploró a los estadounidenses que le den asilo, pero no tuvo suerte. En cuanto salió de la embajada, la policía secreta china se lo llevó a un lugar desconocido y nunca más se supo de él hasta esta semana, cuando la agencia oficial Xinhua anunció que próximamente Wang irá a juicio, aunque no se precisó la fecha ni se detallaron los cargos.
El testimonio del superpolicía en la embajada estadounidense destruyó la carrera de Bo Xilai. A mediados de marzo fue destituido como secretario general del PCCh de Chongqing y el 10 de abril, el mismo día en que su esposa Gu era arrestada por el asesinato de Heywood, Bo fue expulsado del Politburó por “graves faltas disciplinarias”.
Así llegamos al juicio de Gu. Se hizo el jueves pasado en Anhui, la provincia de Hu Jintao, muy lejos del lugar donde ocurrieron los hechos y sin la presencia de la prensa extranjera, aunque sí estuvieron presentes dos empleados del consulado británico que figuraron prominentemente en las fotos que acompañaron cobertura que hicieron los medios chinos. Sabemos que en China la Justicia no es independiente. Gu fue hallada culpable y la sentencia se conocerá en los próximos días. El tribunal nombrado por el PCCh tardó siete horas en resolver el juicio. Eso es menos de lo que tardan en Paraguay en destituir a un presidente.
Según el vocero del tribunal, Gu confesó todo. Gu dijo que fue a buscar al inglés a Beijing y que lo llevó al hotel de Chongqing. Entonces lo emborrachó, lo hizo vomitar y después le sirvió el tecito con cianuro, contó el vocero judicial. Por el viaje desde Beijing y la estadía en el hotel y alguna pinchadura del superpolicía se especuló con una relación amorosa entre el inglés y la esposa de Bo. Pero nada de esto apareció en el juicio. Tampoco la supuesta extorsión por la plata que Gu sacaba al extranjero. El vocero de tribunal dijo misteriosamente que Heywood tenía cierta responsabilidad en el crimen, ya que Gu habría actuado ante una amenaza contra la seguridad de su hijo Bo Guagua, el yuppie de Harvard. Con esto, el vocero parecía decir que Gu no será condenada a muerte, ya sea porque colaboró con la investigación como porque existirían circunstancias atenuantes para su accionar. El vocero judicial agregó que esta semana cinco policías serán enjuiciados por encubrir el asesinato de Heywood. Como para que el consulado inglés se quede tranquilo.
Pero nada dijo el vocero judicial sobre la suerte de Bo Xilai. No dijo si el político fue o no fue cómplice de su esposa, si la ayudó a encubrir el asesinato, si mandó a cremar el cadáver. Tampoco queda claro por qué el superpolicía lo mandó al frente a Bo Xilai con los estadounidenses, salvo que Bo Xilai haya mandado matar al superpolicía para que no cuente sus chanchullos.
Para la Justicia china todo quedó en un tema personal entre la abogada y el inglés, pero para los millones de chinos que siguieron el proceso a través de la prensa oficial seguramente hay mucho más en juego. Por un lado, muchos piensan que hay una campaña en contra de Bo Xilai, que quieren sacarlo de la cancha porque descolló demasiado. Por otro lado, pareciera que lo que está en juicio no es la conducta individual de una persona, sino la de todo un sistema, el que rige la vida de los chinos. Bo Xilai vendía el discurso del sacrificio heroico en nombre del bien común mientras eliminaba rivales internos y llenaba sus cuentas bancarias en el extranjero. Así llegó a ser el político más popular de China. Veremos cómo sigue la historia.
Bo Xilai, de 67 años, es hijo del revolucionario Bo Yibao, a quien Mao encarceló diez años durante la revolución cultural. En esos años murió la madre de Bo en circunstancias poco claras. Hay quienes dicen que fue el joven Bo, entonces un Guardia Roja de la juventud comunista, quien delató a su papá y sus ideas liberales. En todo caso, de poco le sirvió porque él también terminó en la cárcel y purgó cinco años hasta que Deng ganó la pulseada por la sucesión de Mao y reivindicó a los Bo. Bajo el padrinazgo del nuevo líder Bo Xilao y su padre recibieron cargos importantes en la estructura del Partido Comunista Chino (PCCh).
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Tras divorciarse de su primera esposa, Bo se casó con Gu, hija de un general de la revolución. Tuvieron un hijo, Bo Guagua, a quien mandaron a estudiar a Oxford primero y a Harvard después. El joven no se distinguió por su dedicación a los libros, sino por sus excesos a la hora de gastar. Según un informe del instituto Hurun basado en Shanghai, citado por la revista Time, el patrimonio combinado de los setenta miembros del Parlamento chino llega a noventa mil millones de dólares. Para esa élite, las mansiones en el exterior, los hijos estudiando en las universidades más caras o los altos puestos en empresas estatales para los miembros de la familia son premios esperables.
En el 2004, Bo Xilai fue nombrado ministro de Comercio del actual gobierno que preside Hu Xintao. Pronto se hizo muy conocido porque hablaba bien inglés y le gustaban las cámaras y las entrevistas y defendía con fuerza la posición china en toda la negociación que derivó en la entrada de su país a la Organización Mundial del Comercio. Para entonces, Bo Xilai ya era uno de los 25 miembros del Politburó del PCCh y candidato a ascender al Comité Permanente del PCCh, el órgano de nueve miembros que dirige el país. Pero el recambio de gabinete le llegó en el 2007 y Bo Xilai no fue promovido al Comité Permanente como sus dos antecesores en el ministerio. A él lo mandaron a hacerse cargo de Chonqing como secretario general del PCCh en esa provincia, un enclave montañoso de 30 millones de habitantes en el centro de China, lejos de la costa, lejos de Beijing, Shanghai y Hong Kong, lejos del poder.
Pero en vez de desanimarse, Bo aprovechó la oportunidad para aumentar su fama. Se trajo a un superpolicía con fama de inescrupuloso llamado Wang y emprendió una lucha sin cuartel en contra de la mafia local, el mayor operativo policial en toda China, con amplia difusión en la prensa oficial. Además impuso una onda neomaoísta que cayó muy bien en las zonas rurales de Chonqing y alrededores. Bo Xilai convocaba a multitudinarias manifestaciones en las que se entonaban cánticos de la revolución cultural y mandaba millones de mensajes de texto con citas de Mao a la población, y en sus discursos Bo Xilai siempre mencionaba con admiración a la vieja guardia revolucionaria. Todo esto, por supuesto, mientras su esposa abogada cerraba suculentos contratos y su hijo reventaba tarjetas de crédito en los lugares top de Inglaterra y Estados Unidos.
Además parece que el superpolicía Wang en su cruzada antimafia cometió todo tipo de tropelías y abusos en contra de los rivales políticos de Bo Xilai. Según cuenta The New York Times, el superpolicía Wang tenía una obsesión por la pinchadura telefónica. Habría pinchado a Bo Xilai, a su esposa y también al mismísimo presidente Hu Jintao, quien se habría molestado bastante y responsabilizado a Bo Xilai, según el periódico estadounidense. Algunos enemigos o al menos ciertas antipatías se había generado Bo Xilai con su estilo populista y personalista. No era del agrado del sector reformista del partido que lideran el presidente Hu Xintao y el primer ministro Wen Jibao. A fin de año se viene un cambio de guardia en el liderazgo del PCCh y del gobierno chino, que se realiza cada diez años. Se va Hu de la presidencia y Wen deja el puesto de primer ministro. Sus reemplazantes respectivos, Xi Jinping y Li Keqiang, se muestran más modernos y reformistas todavía que la generación anterior. Si el congreso promovía al popular Bo Xilai al Comité Permanente, como se esperaba, sería un competidor peligroso para el flamante liderazgo, sobre todo en la frágil etapa de transición.
Cuestión que el 6 de febrero se pudre todo cuando el superpolicía Wang visita el consulado estadounidense de la ciudad de Chengdu y les cuenta a los diplomáticos norteamericanos que la esposa de Bo Xilai había envenenado a un empresario inglés. El tipo se llamaba Neil Heywood y había aparecido muerto en un hotel de Chongqing en noviembre. El superpolicía contó que el inglés era el bolsero de Bo y su esposa Gu, el que les sacaba la plata afuera. Parece que Gu le había pedido que sacara una suma muy grande y Heywood pidió a cambio una comisión demasiado suculenta y entonces Gu, para no pagarla, le puso cianuro en el té. La muerte del bolsero había despertado las sospechas del consulado británico porque el cuerpo del inglés había sido incinerado inmediatamente y las autoridades de Chongqing habían dicho que Heywood había muerto de un coma etílico, pero los familiares del muerto dijeron que él era abstemio.
Parece que el superpolicía Wang les imploró a los estadounidenses que le den asilo, pero no tuvo suerte. En cuanto salió de la embajada, la policía secreta china se lo llevó a un lugar desconocido y nunca más se supo de él hasta esta semana, cuando la agencia oficial Xinhua anunció que próximamente Wang irá a juicio, aunque no se precisó la fecha ni se detallaron los cargos.
El testimonio del superpolicía en la embajada estadounidense destruyó la carrera de Bo Xilai. A mediados de marzo fue destituido como secretario general del PCCh de Chongqing y el 10 de abril, el mismo día en que su esposa Gu era arrestada por el asesinato de Heywood, Bo fue expulsado del Politburó por “graves faltas disciplinarias”.
Así llegamos al juicio de Gu. Se hizo el jueves pasado en Anhui, la provincia de Hu Jintao, muy lejos del lugar donde ocurrieron los hechos y sin la presencia de la prensa extranjera, aunque sí estuvieron presentes dos empleados del consulado británico que figuraron prominentemente en las fotos que acompañaron cobertura que hicieron los medios chinos. Sabemos que en China la Justicia no es independiente. Gu fue hallada culpable y la sentencia se conocerá en los próximos días. El tribunal nombrado por el PCCh tardó siete horas en resolver el juicio. Eso es menos de lo que tardan en Paraguay en destituir a un presidente.
Según el vocero del tribunal, Gu confesó todo. Gu dijo que fue a buscar al inglés a Beijing y que lo llevó al hotel de Chongqing. Entonces lo emborrachó, lo hizo vomitar y después le sirvió el tecito con cianuro, contó el vocero judicial. Por el viaje desde Beijing y la estadía en el hotel y alguna pinchadura del superpolicía se especuló con una relación amorosa entre el inglés y la esposa de Bo. Pero nada de esto apareció en el juicio. Tampoco la supuesta extorsión por la plata que Gu sacaba al extranjero. El vocero de tribunal dijo misteriosamente que Heywood tenía cierta responsabilidad en el crimen, ya que Gu habría actuado ante una amenaza contra la seguridad de su hijo Bo Guagua, el yuppie de Harvard. Con esto, el vocero parecía decir que Gu no será condenada a muerte, ya sea porque colaboró con la investigación como porque existirían circunstancias atenuantes para su accionar. El vocero judicial agregó que esta semana cinco policías serán enjuiciados por encubrir el asesinato de Heywood. Como para que el consulado inglés se quede tranquilo.
Pero nada dijo el vocero judicial sobre la suerte de Bo Xilai. No dijo si el político fue o no fue cómplice de su esposa, si la ayudó a encubrir el asesinato, si mandó a cremar el cadáver. Tampoco queda claro por qué el superpolicía lo mandó al frente a Bo Xilai con los estadounidenses, salvo que Bo Xilai haya mandado matar al superpolicía para que no cuente sus chanchullos.
Para la Justicia china todo quedó en un tema personal entre la abogada y el inglés, pero para los millones de chinos que siguieron el proceso a través de la prensa oficial seguramente hay mucho más en juego. Por un lado, muchos piensan que hay una campaña en contra de Bo Xilai, que quieren sacarlo de la cancha porque descolló demasiado. Por otro lado, pareciera que lo que está en juicio no es la conducta individual de una persona, sino la de todo un sistema, el que rige la vida de los chinos. Bo Xilai vendía el discurso del sacrificio heroico en nombre del bien común mientras eliminaba rivales internos y llenaba sus cuentas bancarias en el extranjero. Así llegó a ser el político más popular de China. Veremos cómo sigue la historia.
Publicado en Página/12 el 12 de agosto de 2012
Imagen: AFP
lunes, 6 de agosto de 2012
Obama latino - Por Santiago O’Donnell
Se llama Julián Castro (foto) y ya le dicen “el Obama latino”. Tiene 37 años y es alcalde de San Antonio, la séptima ciudad de Estados Unidos, la de Manu Ginóbili. Esta semana el Partido Demócrata lo eligió para dar el discurso de fondo en la convención partidaria que se hará en Charlotte el mes que viene. Lo va a escuchar todo el país. Es el lugar reservado para las estrellas en ascenso. En el 2004 Obama era apenas un senador recién elegido cuando le tocó dar el discurso de fondo en la convención demócrata. Cuatro años más tarde lo elegían presidente. Ahora le toca dar el discurso a Julián Castro, y todos dicen que es la joven esperanza latina para llegar por primera vez a la Casa Blanca, así como Obama fue el primer negro.
Las similitudes no terminan ahí. Ambos nacieron de madres solteras en hogares humildes, Castro en Texas, Obama en Hawaii y ambos se recibieron de abogados en Harvard, la universidad más prestigiosa de Estados Unidos. Ambos dicen representar el ideal estadounidense de que a través del trabajo duro se puede progresar, y ambos reconocen y valoran la ayuda que recibieron del Estado, a través de programas de integración racial llamados “Acción Afirmativa”. Ambos comparten un pasado vinculado con la defensa de los derechos civiles de sus respectivas minorías étnicas. Sin embargo, más que militantes ambos se consideran demócratas modernos, de trato fluido con el mundo de los negocios pero con sensibilidad social, liberales en temas sociales como el aborto y el matrimonio gay, promueven el uso de energías alternativas y la conciencia ecológica y se jactan de ser buenos administradores que privilegian la responsabilidad fiscal.
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Las similitudes no terminan ahí. Ambos nacieron de madres solteras en hogares humildes, Castro en Texas, Obama en Hawaii y ambos se recibieron de abogados en Harvard, la universidad más prestigiosa de Estados Unidos. Ambos dicen representar el ideal estadounidense de que a través del trabajo duro se puede progresar, y ambos reconocen y valoran la ayuda que recibieron del Estado, a través de programas de integración racial llamados “Acción Afirmativa”. Ambos comparten un pasado vinculado con la defensa de los derechos civiles de sus respectivas minorías étnicas. Sin embargo, más que militantes ambos se consideran demócratas modernos, de trato fluido con el mundo de los negocios pero con sensibilidad social, liberales en temas sociales como el aborto y el matrimonio gay, promueven el uso de energías alternativas y la conciencia ecológica y se jactan de ser buenos administradores que privilegian la responsabilidad fiscal.
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Pero, claro, no son lo mismo. Obama es negro. Es un emergente de la guerra civil, el movimiento de emancipación, la lucha por los derechos civiles de los años ’60, de figuras míticas como Rosa Parks, Malcolm X y Martin Luther King. Castro es latino. Representa sobre todo a una población de inmigrantes en rápido ascenso pero que recién ahora empieza a hace sentir su peso político, y que en un futuro no muy lejano podría convertirse en un actor decisivo en las contiendas políticas. Obama es una realidad, es el presidente de Estados Unidos. Castro es una promesa, una apuesta a futuro del Partido Demócrata, más allá de su importancia actual por el estado que representa, Texas, tercer distrito del país. Texas no es un estado fácil. En la última elección votó al demócrata Obama a nivel nacional, pero todas sus autoridades electas a nivel estadual son republicanos. Las últimas encuestas sitúan a Romney un par de puntos por encima de Obama en Texas. Si quiere seguir soñando con la Casa Blanca, Julián Castro tendrá que revertir esa situación.
A nivel nacional el voto latino no llega todavía al diez por ciento del total, pero es decisivo en algunos de los estados que suelen decidir las elecciones presidenciales: California, Texas, Florida y Colorado. Históricamente los latinos votan dos tercios demócratas, un tercio republicanos, aunque algunos republicanos de estados del sur como Reagan y W. Bush han logrado arañar cerca del 40 por ciento del voto latino. No será el caso de Mitt Romney, el rival de Obama. A pesar de que el presidente incumplió su promesa electoral de lograr la aprobación de una reforma migratoria que permita la legalización de diez millones de inmigrantes latinos, para una fuerte mayoría del electorado latino la alternativa es peor. Los candidatos republicanos típicamente sufren la prédica de mano dura en la frontera y leyes migratorias discriminatorias como la recientemente aprobada en el estado de Arizona. No será la excepción Romney, un mormón de Nueva Inglaterra sin grandes vinculaciones con el mundo hispanoamericano.
Julián Castro fue elegido intendente de San Antonio hace cuatro años con poco más de la mitad de los votos. Parece que hizo las cosas bien, porque dos años más tarde lo reeligieron, esta vez con más del 84 por ciento del sufragio. Es hijo de Rosita Castro, una reconocida dirigente de La Raza, un movimiento social que defiende los derechos civiles de los latinos, promueve la identidad de los pueblos originarios y defiende la unidad latinoamericana. Julián dijo que aprendió a valorar la democracia y la importancia del voto desde niño, acompañando a su mamá a registrar votantes latinos en las campañas electorales. Rosita y Julián viven cerca de la frontera con México, en San Antonio, en cuyo centro se preservan las ruinas de una guarnición militar llamada El Alamo. Allí, según la leyenda estadounidense, un grupo de voluntarios dirigidos por Davey Crockett resistió durante tres semanas el ataque del ejército mexicano, sellando la “independencia” de Texas, que no tardó en anexarse a los Estados Unidos. Para Rosita Castro, El Alamo es un monumento a un grupo de forajidos y aventureros imperialistas que perpetraron el robo de Texas. Para Julián, se trata simplemente de “la principal atracción turística de esta ciudad”. Rosita Castro se define como “chicana”, un término militante que marca una postura política. Mucho más diplomático, Julián se define como “mexicano-estadounidense”, aclarando que les da importancia a los dos términos de la frase.
Rosita nunca le enseñó castellano a Julián, siempre le habló en inglés. En la universidad Julián estudió latín y japonés. Hace un par de años Julián contrató discretamente a un profesora de español porque ya no podía ir a las colonias de inmigrantes, su base electoral, sin conocer el lenguaje de la gente que representa. El miércoles, en un video donde se anunciaba su discurso en la convención demócrata, Julián Castro dijo unas palabras en inglés pero se despidió diciendo “estamos unidos”.
Además de hijo de Rosita, Julián es el mellizo idéntico de Joaquín. Julián y Joaquín fueron juntos a la universidad de Stanford, la más distinguida de California, donde se recibieron de politólogos antes de recalar juntos en Harvard para estudiar abogacía. En Stanford Julián y Joaquín compitieron una vez en una elección estudiantil. Salieron empatados. Pero Julián es dos minutos más viejo que Joaquín, quien suele diferir ante la presencia de su hermano mayor. Joaquín es representante en la Legislatura de Texas y actualmente se candidatea para representar a su estado en el Capitolio. Julián gobierna San Antonio y aspira en lo inmediato a la gobernación de Texas. Alguna vez Joaquín reemplazó a Julián en un acto de campaña, la gente se enteró y se armó un revuelo. Muchos celebraron la picardía, otros dijeron que el engaño demostró que los mellizos no son serios.
Julián Castro es la nueva esperanza latina y los republicanos toman nota. Dicen que en su propia convención partidaria le van a dar similar protagonismo a su estrella latina, el senador cubanoamericano por Florida Marco Antonio Rubio. Lo cual demuestra que lo de Julián Castro no es casualidad, que hay una sensación en el aire, así como la que precedió la llegada de Obama a la Casa Blanca, de que ahora son los latinos quienes piden pista. Entonces podemos empezar a imaginarnos el impacto que tendría en la región un presidente estadounidense de origen latinoamericano. En líneas generales, podría decirse que los demócratas han hecho poco y nada en la región desde los tiempos de la Gran Sociedad que propuso John F. Kennedy allá lejos y hace tiempo a principios de los sesenta. Los republicanos en cambio nos suelen prestar más atención, antes apoyando abiertamente golpes militares, después ideando instrumentos financieros como el Plan Brady para navegar las crisis financieras de los ochenta y los noventa, ahora enfrentando al bloque bolivariano con una agenda de tratados de libre comercio (TLC) para todos los países de la región. En este punto hay que decir que Julián Castro se ha manifestado a favor del Nafta, el TLC que une a México con Estados Unidos y Canadá.
A la región le fue mejor cuando Estados Unidos se distrajo en otros rincones del mundo. Pero la creciente presencia latina en la sociedad y la política estadounidense hacen que tarde o temprano el gigante del Norte tendrá que volver sus ojos a lo que alguna vez definió como su patio trasero. Si le toca a Julián Castro, tendrá que procesar el recuerdo del barrio y las lecciones de Rosita con la currícula de Harvard y la alta política de Washington.
A nivel nacional el voto latino no llega todavía al diez por ciento del total, pero es decisivo en algunos de los estados que suelen decidir las elecciones presidenciales: California, Texas, Florida y Colorado. Históricamente los latinos votan dos tercios demócratas, un tercio republicanos, aunque algunos republicanos de estados del sur como Reagan y W. Bush han logrado arañar cerca del 40 por ciento del voto latino. No será el caso de Mitt Romney, el rival de Obama. A pesar de que el presidente incumplió su promesa electoral de lograr la aprobación de una reforma migratoria que permita la legalización de diez millones de inmigrantes latinos, para una fuerte mayoría del electorado latino la alternativa es peor. Los candidatos republicanos típicamente sufren la prédica de mano dura en la frontera y leyes migratorias discriminatorias como la recientemente aprobada en el estado de Arizona. No será la excepción Romney, un mormón de Nueva Inglaterra sin grandes vinculaciones con el mundo hispanoamericano.
Julián Castro fue elegido intendente de San Antonio hace cuatro años con poco más de la mitad de los votos. Parece que hizo las cosas bien, porque dos años más tarde lo reeligieron, esta vez con más del 84 por ciento del sufragio. Es hijo de Rosita Castro, una reconocida dirigente de La Raza, un movimiento social que defiende los derechos civiles de los latinos, promueve la identidad de los pueblos originarios y defiende la unidad latinoamericana. Julián dijo que aprendió a valorar la democracia y la importancia del voto desde niño, acompañando a su mamá a registrar votantes latinos en las campañas electorales. Rosita y Julián viven cerca de la frontera con México, en San Antonio, en cuyo centro se preservan las ruinas de una guarnición militar llamada El Alamo. Allí, según la leyenda estadounidense, un grupo de voluntarios dirigidos por Davey Crockett resistió durante tres semanas el ataque del ejército mexicano, sellando la “independencia” de Texas, que no tardó en anexarse a los Estados Unidos. Para Rosita Castro, El Alamo es un monumento a un grupo de forajidos y aventureros imperialistas que perpetraron el robo de Texas. Para Julián, se trata simplemente de “la principal atracción turística de esta ciudad”. Rosita Castro se define como “chicana”, un término militante que marca una postura política. Mucho más diplomático, Julián se define como “mexicano-estadounidense”, aclarando que les da importancia a los dos términos de la frase.
Rosita nunca le enseñó castellano a Julián, siempre le habló en inglés. En la universidad Julián estudió latín y japonés. Hace un par de años Julián contrató discretamente a un profesora de español porque ya no podía ir a las colonias de inmigrantes, su base electoral, sin conocer el lenguaje de la gente que representa. El miércoles, en un video donde se anunciaba su discurso en la convención demócrata, Julián Castro dijo unas palabras en inglés pero se despidió diciendo “estamos unidos”.
Además de hijo de Rosita, Julián es el mellizo idéntico de Joaquín. Julián y Joaquín fueron juntos a la universidad de Stanford, la más distinguida de California, donde se recibieron de politólogos antes de recalar juntos en Harvard para estudiar abogacía. En Stanford Julián y Joaquín compitieron una vez en una elección estudiantil. Salieron empatados. Pero Julián es dos minutos más viejo que Joaquín, quien suele diferir ante la presencia de su hermano mayor. Joaquín es representante en la Legislatura de Texas y actualmente se candidatea para representar a su estado en el Capitolio. Julián gobierna San Antonio y aspira en lo inmediato a la gobernación de Texas. Alguna vez Joaquín reemplazó a Julián en un acto de campaña, la gente se enteró y se armó un revuelo. Muchos celebraron la picardía, otros dijeron que el engaño demostró que los mellizos no son serios.
Julián Castro es la nueva esperanza latina y los republicanos toman nota. Dicen que en su propia convención partidaria le van a dar similar protagonismo a su estrella latina, el senador cubanoamericano por Florida Marco Antonio Rubio. Lo cual demuestra que lo de Julián Castro no es casualidad, que hay una sensación en el aire, así como la que precedió la llegada de Obama a la Casa Blanca, de que ahora son los latinos quienes piden pista. Entonces podemos empezar a imaginarnos el impacto que tendría en la región un presidente estadounidense de origen latinoamericano. En líneas generales, podría decirse que los demócratas han hecho poco y nada en la región desde los tiempos de la Gran Sociedad que propuso John F. Kennedy allá lejos y hace tiempo a principios de los sesenta. Los republicanos en cambio nos suelen prestar más atención, antes apoyando abiertamente golpes militares, después ideando instrumentos financieros como el Plan Brady para navegar las crisis financieras de los ochenta y los noventa, ahora enfrentando al bloque bolivariano con una agenda de tratados de libre comercio (TLC) para todos los países de la región. En este punto hay que decir que Julián Castro se ha manifestado a favor del Nafta, el TLC que une a México con Estados Unidos y Canadá.
A la región le fue mejor cuando Estados Unidos se distrajo en otros rincones del mundo. Pero la creciente presencia latina en la sociedad y la política estadounidense hacen que tarde o temprano el gigante del Norte tendrá que volver sus ojos a lo que alguna vez definió como su patio trasero. Si le toca a Julián Castro, tendrá que procesar el recuerdo del barrio y las lecciones de Rosita con la currícula de Harvard y la alta política de Washington.
Publicasdo en Página/12 el 5 de agosto de 2012
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–Teniendo eso en cuenta, ¿cómo se definiría, cómo definiría a Wikileaks y cómo le explicaría a un no iniciado lo que está haciendo?
–No creo que sea interesante definirme, pero fundé y dirijo Wikileaks.
–Entonces hablemos de Wikileaks.
–Wikileaks es una organización y una publicación. La organización tiene una tarea, que consiste en ser una serie de cosas. Una es ser la publicación de última instancia, así que en vez de protestar contra la censura, la deshacemos. La atacamos y publicamos. Otra función es alentar a gente que tiene conocimientos de planes o actos injustos que hayan ocurrido en el pasado a que nos den la información, así la publicamos. Luchamos por esos derechos en general porque creemos en ellos y como organización son necesarios para nuestra existencia. Y hacemos todo esto no solo porque alguna gente lo aprueba, no solo porque es divertido, y lo es, sino porque vemos que lleva a actos individuales de justicia a partir de las publicaciones que producimos, y también marca una tendencia general que altera el ambiente político en la dirección correcta.
–¿Cómo evalúa el impacto que ha tenido Wikileaks?
–Hay tres áreas de impacto. Primero están los casos individuales. Publicamos en promedio un millón de documentos por año de todo el mundo que han afectado elecciones, han afectado revoluciones, han sido usados en casos judiciales importantes, con respecto a la guerra de Irak, a los vuelos secretos de prisioneros de la CIA, corrupción, asesinatos. (En segundo lugar) hemos empujado las fronteras de lo que es aceptable publicar en Internet. Eso es muy importante porque ahora se acepta a cualquier organización que publique documentos de gobiernos que son menos controvertidos que lo que hace Wikileaks. De esa manera hemos agrandado el abanico, lo que sirve para proteger a todos los demás que vienen detrás nuestro. Por último, en la reacción hacia Wikileaks, hemos revelado algo importante acerca de la hipocresía de Occidente, de cómo la censura moderna ocurre en Occidente y también en sus países aliados; hemos revelado la corrupción en los medios y, quizás nuestro mayor éxito, hemos radicalizado y educado políticamente a la juventud de Internet y la juventud de Internet es ahora la mayoría de la juventud. La mayoría de la juventud hoy recibe su educación política de Internet.
Cuestión de valores
–Quisiera preguntarle por una anécdota de su niñez, usted me dirá si es cierta, que me llamó la atención porque habla de sus valores éticos. La historia se refiere a que, siendo niño usted se robó unos tomates de la huerta de una familia adinerada. Y que después se enojó mucho cuando esa familia le reclamó. ¿Cree que en algunas situaciones está bien robar?
–No sé de dónde salió eso. Me suena que de esa biografía no autorizada que se publicó....
–Sí, de la biografía no autorizada. Sé que usted dice que ese libro contiene muchas falsedades, por eso pregunto, para entender si usted cree que bajo algunas circunstancias...
–La mitad de los problemas que Wikileaks enfrenta como organización, así como muchas otras organizaciones de activistas y periodistas en general, es la deformación del lenguaje. El intento de hacer trampa con el lenguaje para sacar de contexto un tema...
–Por eso quiero ser claro. Estoy hablando de robar.
–Entonces es un abuso del lenguaje usar la palabra “robar” en lugar de la palabra “copiar”. Porque “robar” es quitarle un ítem a su dueño original. Wikileaks, cuando recoge información de gobiernos y grandes corporaciones, está copiando esa información. Cuando le pasás un dato a un amigo, por ejemplo, ¿sabías que Suecia es el principal fabricante de armas per cápita en el mundo? Yo no perdí ese dato por pasárselo a alguien. Entonces, si la pregunta es si creo que copiar información y diseminar información está mal...
–No, ya conozco esa respuesta. Por eso le pregunto si robar tomates siempre está mal o a veces se justifica. Ya sé que usted era solo un niño y ya sé que usted le da mucha importancia a la ética. Lo que quiero entender es si, dentro de sus parámetros éticos, en ciertas circunstancias se puede justificar el robo.
–Me está preguntando por mis parámetros éticos de cuando tenía cinco años.
–No, quiero saber lo que piensa ahora.
–Tendría que ver... en general está mal, pero habría que ver la circunstancia específica. Cobrar impuestos es robar, por ejemplo.
–¿Entonces en un punto está bien robar, si le robás a una persona muy mala, por ejemplo?
–Creo que nunca está bien, pero puede ser el mal menor entre dos males. Cobrar impuestos es un ejemplo en el que puede o no ser el mal menor, pero parece que los países que no recaudan no sobreviven mucho tiempo.
El papel de América latina
–¿Cuál es su opinión sobre la importancia de Wikileaks en América latina?
–Mi conocimiento sobre la interacción de cualquier país latinoamericano con Wikileaks es limitado, pero tengo una perspectiva sobre la región en general porque establecimos acuerdos de publicación en casi todos los países de la región. Así que es posible establecer algunas conclusiones. La más obvia, y no es sorpresa para los latinoamericanos, es el rol de Estados Unidos en América latina. Las acusaciones históricas de las interferencias de Estados Unidos aún se sostienen, aunque por suerte la mayoría de los países en Latinoamérica no están en una situación de poder tener dictaduras agresivas. Esa influencia ahora se expresa en la financiación de ciertas ONG y grupos por parte de Usaid (la agencia de asistencia del Departamento de Estado estadounidense) y en mantener a otros grupos dentro de la órbita de Estados Unidos, ya sea a través de la OEA (Organización de Estados Americanos), la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) o por medio de otros arreglos. La progresión en América latina en relación con Estados Unidos es muy positiva, pero hay un aspecto que me preocupa y que América latina debe resolver, y es que todas la comunicaciones de América latina a Europa, a Asia, se hacen a través de Estados Unidos, donde son interceptadas por la agencia de seguridad nacional. Aun un porcentaje importante de las comunicaciones entre países latinoamericanos rebotan en Estados Unidos y vuelven a la región. Esto abarca a las grandes empresas telefónicas, a los grandes proveedores de Internet, a las transferencias en dólares. Es un tema serio de soberanía para América latina. También vemos problemas serios con los medios en América latina. Esa caricatura de los medios latinoamericanos que son muy cercanos a una familia, o a un partido político, en general es correcta. La interferencia en la última elección en Perú fue muy seria (Ollanta Humala ganó a pesar de una fuerte campaña negativa del diario El Comercio). Como región, América latina fue la más exitosa en la difusión de los cables diplomáticos, con la posible excepción de Medio Oriente, que vivía una situación especial. Mejor que Europa, y mucho mejor que Africa, Asia y también Estados Unidos. Creo que eso habla bien de América latina. Europa se vio afectada por sus relaciones con la OTAN, obviamente Estados Unidos también. En Africa la infraestructura era demasiado pobre y quizás estos países también se preocupaban por su relación con Estados Unidos, no porque fueran fuertes aliados como los países de la OTAN, sino porque eran países pequeños y no tenían organismos regionales fuertes que los protegieran, mientras que en América latina, si bien los países pueden ser pequeños, están insertos en organismos regionales que los protegen. China suprimió los cables completamente y en las ex repúblicas soviéticas la reacción fue mixta.
–Volviendo a la región...
–Ecuador fue especial. El gobierno ecuatoriano nos pidió que publiquemos todos los cables sobre Ecuador. Nos pidieron, querían que publiquemos todo. Hubo otro país caribeño, creo que Jamaica, que también nos pidió que publiquemos todos los cables.
–¿Y Argentina? ¿Qué sabe de Argentina?
–La embajadora argentina (Alicia Castro) vino acá para apoyarme.
–Alguna gente en la Argentina se puso contenta cuando usted, en el discurso que dio en el balcón, mencionó al país dos veces.
–Sí, la repetí por un error en el cortado y pegado de ese párrafo de mi discurso, así que dejé afuera a otros países que pensaba mencionar, pero obviamente Argentina estaba cerca de mi corazón en ese momento, por eso la mencioné dos veces, lo cual no es sorprendente porque en este tema del asilo, Argentina me ha apoyado mucho y la embajadora argentina en Londres, que es una mujer muy carismática, vino a demostrarme su apoyo. Quiero decir, estoy al tanto de algunas cosas que han pasado con Cristina y el gobierno de Argentina, pero no tengo opiniones particulares sobre el país. Pero sí aprecio su independencia en el tema del asilo. Hay una cosa (de la) que nosotros, en Wikileaks, hemos recibido varias quejas, y tiene que ver con el programa biométrico (de impresión de documentos) en Argentina.
–¿Tiene que ver con que hay que aportar demasiados datos? Sé que una parte de la comunidad de hackers argentinos se opone.
–Es una transferencia de datos desde los individuos a una organización que es mucho más poderosa que ellos. Entiendo la seriedad de los carteles narco en América latina. Es un tema serio y no lo subestimo.
–Nosotros lo vemos como una solución que permite atravesar los aeropuertos más rápido, haciendo menos trámites. ¿Es una mirada demasiado ingenua?
–Sí. La tecnología casi nunca es neutral. Y cada individuo es conocido por el Estado, y todos sus amigos también, y puede ser rastreado con exactitud, como resultado de las comunicaciones. Entonces, cuando el Estado se vuelve malo, los individuos no tienen dónde esconderse. En una filtración que hicimos a principios de año mostramos que hay 175 agencias de Inteligencia que les proveen equipos espía a diferentes gobiernos para intercepciones masivas en Internet. Entonces, por ejemplo, con solo diez millones de dólares por año se puede comprar un equipo de Dastec en Sudáfrica para grabar todas las llamadas telefónicas de un país mediano. Todas las llamadas telefónicas. Ese es el nuevo patrón tecnológico. Ya no se trata de elegir a un activista en particular para seguir sus llamadas. Ahora se interceptan correos electrónicos y llamadas de poblaciones enteras y se almacenan de forma permanente porque es mucho más barato tener archivos permanentes de poblaciones enteras que seguir a ciertos individuos. Mejor que todos sean el blanco y no tener que gastar en discriminar. Más adelante, cuando te interesás por una persona, podés ir al archivo permanente y rastrear los datos de esa persona y encontrarlo fácilmente y seguir su rastro. Hay programas que pueden ser buenos para combatir la criminalidad, pero hay que recordar que son los gobiernos los que definen los crímenes. Tenemos presuntas fuentes en prisión. Jeremy Hammond está preso en Nueva York. Ellos dicen que su crimen es haber copiado datos de la agencia privada Stratford y habernos pasado esa información. Es un prisionero político. Doscientos días encarcelado sin ser juzgado. No hay dudas de que él copió información. Se lo acusa del acto político de copiar información de una agencia de inteligencia, pero no lo acusan de hacer pasar vergüenza a una compañía poderosa e influyente. Se lo acusa de hackear computadoras. Del mismo modo a Bradley Manning (presunto filtrador de los cables diplomáticos, preso en Virginia) no se lo acusa de poner al descubierto crímenes de guerra, se lo acusa de comunicar al enemigo al hacer que la información sea pública. Entonces los Estados y las personas influyentes dentro de ellos definen como criminal una actividad que todos realizamos, que es copiar información, y aplican esa interpretación criminal a la gente que les hace pasar vergüenza. (Un asistente insiste en terminar la entrevista, que lleva hora y media por encima del tiempo pautado.)
–¿Algo más?
–Solo que el consejo y el apoyo de Argentina es muy importante para mí, porque Argentina tiene experiencia confrontando con el Reino Unido.
“Facebook es algo abominable”
–Pienso que Facebook es algo abominable y extremadamente peligroso. Es gente poniendo literalmente millones de horas de trabajo gratuito al servicio de la CIA. Metiendo a todos su amigos y parientes en una base de datos centralizada para que sea accesible para las agencias estadounidenses. No estoy diciendo que Facebook es la CIA, estoy diciendo que es prácticamente la CIA porque le da acceso al material. Muy pero muy peligroso. Con respecto a Twitter soy más optimista. Es malo que esté centralizado. El gobierno estadounidense o cualquier interés comercial pueden cerrar cualquier cuenta de Twitter o hacer que entregue información. La investigación judicial en contra nuestra (de un gran jurado en Virginia) logró que Twitter le entregue nuestras cuentas, nuestros archivos y los archivos de gente que nos apoya. Peleamos en las Cortes desde hace más de un año.
–Ambas redes sirven para organizar protestas. En la Argentina, la última marcha de la oposición se organizó a través de Facebook.
–Sí, supongo que desde esa perspectiva está bien, pero sería bueno que los argentinos tengan en cuenta que toda esa información está siendo recolectada por Estados Unidos. Si sos un activista y estás alineado con los Estados Unidos está todo bien. Si no, entonces tenés un problema.
–¿Por qué trabaja con los medios tradicionales? ¿Esa colaboración va a continuar? Yo veo que cada vez más trabaja con medios alternativos.
–Hay un par de razones para trabajar con los medios tradicionales. Una es que le prometimos a nuestras fuentes que nunca revelaríamos sus identidades y que siempre intentaríamos maximizar el impacto de sus actos. Para maximizar el impacto hay que incluir a los grandes medios. Los medios convencionales son un componente de la cadena, por el entrenamiento de algunos de sus periodistas pero sobre todo por su capacidad de distribución. No es lo que había pensado hacer cuando empecé con esto. Pensaba que tendríamos gente en Internet que analizaría y distribuiría el material, pero encontramos que era poco práctico trabajar sin ellos porque los periodistas eran los que hacían el trabajo pesado de analizar el material, y ocasionalmente algunos académicos y algunos estudiantes de posgrado. O sea, personas que estaban subsidiadas económicamente en términos de tiempo para poder usarlo en esto. Los medios convencionales son esencialmente corruptos, diría que todos lo grandes medios de comunicación son esencialmente corruptos. La razón por la cual aun los mejores son corruptos es porque por definición son influyentes. Si sos influyentes durante mucho tiempo, la gente que busca ganarte te invita a la mesa del poder. Entonces pasás a formar parte del establishment que deberías estar controlando. Pasa a nivel institucional en términos de dueños y editores, y también a periodistas individuales que se acercan demasiado a la gente con la que almuerzan y comparten fiestas. Pasan a ser parte del mismo sistema de patronazgo que deberían vigilar. No me gusta manejarme con ese aspecto del negocio. Me gusta la otra parte del periodismo: en los medios hay gente bien entrenada, eficiente, buenos sistemas logísticos para llevarle la información a la gente. O sea: tenés que cargar en la Shell si querés llegar a alguna parte, pero eso no quiere decir que estés de acuerdo con las políticas energéticas de Shell. Al mismo tiempo nos han quemado tanto, nuestro material fue tan malamente quemado por The New York Times, por The Guardian, en la etapa de pospublicación. Por eso cuando publicamos los cinco millones de correos electrónicos de la agencia de Inteligencia Stratford elegimos a propósito 25 medios (incluyendo Página/12) de los cuales muchos eran del tercer mundo y algunos medios digitales muy nuevos. Fue para evitar este tipo de corrupción que se encuentra en los grandes medios. Además, para ser franco, algunas de estas grandes organizaciones tenían miedo de ser querelladas por usar ese material. Les daba más miedo usar material de una influyente organización privada estadounidense que usar material del gobierno, porque a las organizaciones privadas les resulta más fácil usar los resortes de la justicia. Fuimos bastante exitosos con este nuevo esquema de distribución. Así que no es sólo la publicación en sí, queremos subir el nivel de estos pequeños medios de periodismo de investigación para que sean más sostenibles y tengan mejor distribución. Entonces, en vez de forzar siempre a los grandes medios a que se comporten debidamente, estamos trabajando para fortalecer medios medianos y pequeños, subsidiándolos de hecho con nuestra colaboración.
“No tengo miedo de ir a la cárcel”
–Bastante bien. Quizás no está bien que me haya acostumbrado a vivir bajo arresto domiciliario y ahora bajo arresto diplomático en una embajada. No es algo demasiado bueno acostumbrarse, pero para bien o para mal me acostumbré. Sí extraño mucho a mi familia, ver el amanecer y ver cosas físicas. Pero esto es así para cualquier prisionero.
–¿Tiene miedo de volver a la cárcel?
–No, pero me preocupa que pueda estar en un lugar donde no pueda trabajar. No tengo miedo para nada de ir a la cárcel. Tenía... miedo es quizás una palabra demasiado fuerte, pero estaba preocupado antes de pasar cuatro días en una celda de aislamiento (durante su detención en Gran Bretaña a pedido de Suecia el año pasado) pero después de eso aprendí que puedo sobrevivir.
–¿Se juró no volver nunca más a prisión?
–No, para nada. Es más, durante mi tiempo en la celda de aislamiento me preguntaba: ¿Cometí un error? ¿Me equivoqué en esta suerte de partida de ajedrez, no anticipé la jugada del contrario? ¿Volvería a correr el riesgo? ¿Valió la pena? Y sí, totalmente, completamente. No es que no haya pagado un precio. Otros miembros de Wikileaks lo pagaron también y otros lo pagarán más adelante. Tenemos presuntas fuentes encarceladas, gente investigada, gente detenida, trabajos perdidos, bloqueos financieros y por supuesto mi propia situación. Pagamos un precio. Pero siempre se paga un precio cuando algo vale la pena. Por supuesto que es una injusticia, pero ganamos mucho. Por eso estaba completamente contento y confiado cuando estaba en la celda de aislamiento, porque al final era un precio pequeño que tuve que pagar por algo en lo que realmente creo y lo mismo con mi situación acá. Y, por supuesto, no puedo ponerme en el lugar de los demás ni hablar por ellos y decir que también están contentos de haber pagado un precio, pero el hecho de que han permanecido leales a Wikileaks demuestra que piensan parecido a mí.
–Usted fue a Suecia porque dijo que Suecia tiene un gran Poder Judicial y buenas leyes, pero cuando se le volvieron en contra se fue a Gran Bretaña y peleó para quedarse aquí. Y cuando piden su extradición le promete a un juez británico que respetará su prisión domiciliaria, pero cuando le fallan en contra se refugia en una embajada extranjera. ¿No es el zorro y las uvas?
–No creo que... me parece que el zorro y las uvas es ir demasiado lejos. Fue un proceso educativo para mí y otra gente. No es el caso de que haya pensado que Suecia tenía un gran sistema legal. Solo pensaba quedarme en Suecia una semana.
–Pero pensaba abrir una sede de Wikileaks en ese país y había elogiado su sistema legal.
–Cuando querés que alguien haga algo lo elogiás diciendo que ya lo está haciendo, aun antes de que lo haga. Le das a alguien una reputación para que se la gane. Entonces las declaraciones que hice en Suecia diciendo que la libertad de prensa ahí es importante y algo bueno, no fueron porque pensaba que Suecia estaba a la altura de lo que decía, sino más bien porque temía que no lo estuviera. Pero quería darle todas las oportunidades para que alcance ese nivel.
–En los ranking internacionales la Justicia de Suecia siempre ocupa los primeros lugares.
–Ya le contestaré eso. Yo fui a Suecia a tratar de activar un ingrediente legal necesario para proteger a nuestros servidores en ese país porque predije que serían atacados y sin esa protección legal adicional no sobrevivirían fácilmente a esos ataques. El sistema legal sueco se parece bastante al de Estados Unidos. Nadie se fijó en esos valores, incluyendo la primera enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se centralizó el poder en Washington a tal punto que el presidente dijo que la Constitución federal tenía precedencia sobre las constituciones de los estados. Durante la Guerra Fría la libertad de expresión se usaba para comparar con la Unión Soviética, no porque el complejo militar industrial creyera en ella, al contrario, sino porque era un matrimonio de conveniencia para atacar a los soviéticos. En ese tiempo los editores también alentaron el uso de la primera enmienda porque querían más libertad a nivel doméstico. Así que tenías esta alianza inusual entre halcones, los hijos del iluminismo liberal y los medios de comunicación. Suecia siguió el mismo proceso. Tras la caída de la Unión Soviética esa inusual alianza empezó a quebrarse. La neutralidad sueca desapareció. Pero dos generaciones de inercia cultural se habían acumulado y se decía que la libertad de expresión era un concepto estadounidense muy importante, un concepto sueco muy importante. Esa inercia cultural todavía existe en alguna gente y en unos pocos legisladores, pero a la mayoría de la gente en Suecia y Estados Unidos ya no le importa. Entonces en Suecia tenemos apoyo, por eso la libertad de expresión tiene apoyo entre cierta gente por inercia cultural, por eso el sitio The Pirate Bay fue fundado por suecos. Sin embargo es instructivo ver lo que sucedió con ellos. En 2006 Estados Unidos presionó a Suecia y The Pirate Bay tuvo que irse de Suecia, los cuatro fundadores fueron condenados a un año de cárcel y multas multimillonarias y tuvieron que irse del país. Uno de ellos, que es mi amigo, acaba de ser extraditado desde Camboya la semana pasada y está detenido incomunicado. Entonces, uno no debería confundirse: la falta de quejas en contra de un sistema no significa que el sistema sea libre. El sistema sueco no es tan controlante en cuanto a que la policía no golpea la puerta de la gente. Es controlante en cuanto al clientelismo que existe en Estocolmo. Entonces hay muchas cosas que no se pueden decir de ninguna manera en la prensa sueca. Tiene que ver con que el 60 por ciento de los medios suecos están controlados por el grupo Bonnier y la red de periodistas se fusionó con la red de políticos y empresarios. Así que cuando ves esas listas de libertad de expresión, depende de lo que estás midiendo. Algo puede ser controlado antes de llegar a una causa judicial. Así trabaja la censura en Occidente, se controla a través del clientelismo. Me gusta el chiste que dice que la libertad de prensa en Suecia es tan buena en el papel que nadie la usa. Si los suecos realmente usaran esa libertad el establishment cambiaría para frenarla. Pero nadie la usa, o se usa rara vez porque otras presiones hacen que los periodistas no sigan ese sendero. Lo que es muy interesante es que Suecia es un ejemplo fascinante de cooptación de un país por parte de los Estados Unidos. Siempre estuvo cooptada aún durante la presidencia radical de Olof Palme, asesinado en 1986. Suecia es vecino de Rusia y es natural que busque la alianza de Estados Unidos para protegerse. Lo que es inusual es que haya pretendido ser un país neutral.
–Pero ahora participa en la guerra de Afganistán...
–Sus fuerzas están bajo control estadounidense en Afganistán desde 2003. Suecia es el principal fabricante de armas per cápita del mundo, era el principal exportador de armas a los Estados Unidos durante la guerra de Irak, fue el quinto país en entrar en Libia. En los cables (diplomáticos filtrados por Wikileaks) se demuestra que Suecia exigió que sus aviones de guerra fueran usados en Afganistán como estrategia de marketing. En 2007 la embajada de Estados Unidos en Suecia mandó un cable que decía que Suecia tiró la neutralidad a la basura y colabora en armar a Arabia Saudita, lo cual generó un gran escándalo. Todo esto es bien conocido dentro del ambiente político europeo. Nunca vas a ver a los suecos y los británicos en un mismo comité porque ambos son grandes aliados europeos de Estados Unidos.
–¿Entonces usted piensa que Estados Unidos está presionando en el caso de sus presuntos crímenes sexuales en Suecia?
–No es como suceden las cosas, aunque el diario The Independent informó que desde diciembre de 2010 hay conversaciones informales entre Suecia y Estados Unidos en relación a mi extradición. Lo que pasa en mi caso es que simplemente un país ya sabe lo que sus amigos quieren, entonces hace lo que les gusta y recibe una palmadita en la espalda.
–Entonces lucha para quedarse en Gran Bretaña y cuando pierde la batalla legal se escapa.
–Nunca luché para quedarme en Gran Bretaña. Luché para irme de Gran Bretaña y no me lo permitieron por el caso de la extradición.
Obama, el peor de todos
–¿Qué opina del presidente Barack Obama?
–Lo que pienso de él como persona no creo que sea relevante. Me interesa el efecto que producen, así que no voy a especular si Obama es un buen tipo o no. Creo que su efecto político es muy corrosivo y peligroso. Si comparamos los últimos dos años de Bush con los últimos cuatro años de Obama, entonces en un instante elijo los últimos dos años de Bush. Y si preguntamos cuál fue el gran cambio bajo el gobierno de Obama, es que pasamos de detenciones extrajudiciales a matanzas extrajudiciales. Fuimos, en el contexto de Estados Unidos, de secuestrar a extranjeros extrajudicialmente a matar extrajudicialmente hasta ciudadanos estadounidenses.
–¿Ciudadanos estadounidenses?
–Por ejemplo Anwar al Awlaki y su hijo, ciudadanos estadounidenses asesinados en un ataque de drones (aviones no tripulados) en Yemen. Los mataron. Ahora tenemos una Casa Blanca donde cada martes el presidente revisa un fichero con nombres y fotos de personas para elegir a quién matar en secreto, de manera sumaria, sin ningún proceso judicial, sin ninguna supervisión pública. De hecho mis abogados en Estados Unidos, el Centro para los Derechos Constitucionales, intentó abrir un caso para prevenir uno de esas personas que sospechaban que estaba en la lista de asesinables, pero el gobierno ha definido la representación legal de presuntos terroristas como asistencia al terrorismo, por lo cual abogados estadounidenses han sido enviados a la cárcel. Así que no pudieron siquiera alegar que esta persona no debería ser asesinada en un proceso secreto, porque esa defensa sería interpretada como una asistencia al terrorismo. En cuanto al debido proceso eso es tan malo como la peor de las dictaduras latinoamericanas, o más bien es peor. Obama también ha presidido el ataque en contra de Wikileaks y ha desechado cualquier investigación acerca de las torturas que aplica la CIA. Y los programas de secuestros y vuelos secretos de la CIA, y los programas de vigilancia masiva de la población. Incluso la Agencia de Seguridad Nacional aprobó indemnizar a las empresas de seguridad que desarrollaron esos programas de vigilancia, empresas que conspiraron con el gobierno estadounidense para vigilar masivamente a la población y sus comunicaciones. Obama también dijo que nuestra presunta fuente Manning era culpable aun antes de que empezara su juicio. Entonces, la pregunta es por qué todo está tan mal y yo digo que todos los estadounidenses deberían votar a Romney y lo digo en serio. Para hacer que los demócratas se tomen en serio las libertades civiles hay que votar por los republicanos. Porque quien llega al gobierno se fusiona con las instituciones del gobierno en seis meses. Obama al gobierno significa que Obama se ha fusionado con la CIA, que Obama se ha fusionado con el Pentágono, que Obama se ha fusionado con la dirección impositiva. Se ha fusionado y su gobierno se ha fusionado con las propias instituciones que debía controlar. Y es natural. Fíjese el tamaño del gobierno. La idea de que treinta personas en la Casa Blanca... mírelo de esta manera: imagínese que las instituciones gubernamentales estadounidenses son un tren que se va desplazando por las vías, y el tamaño del tren es enorme. Millones de millones de dólares. Y pone a treinta personas enfrente de ese tren, el nuevo gobierno, con el presidente en primera fila. Entonces abren sus brazos y dicen: Paren. No pasa nada, el tren sigue de largo por la tremenda inercia que lleva en términos de la cantidad de gente, la sofisticación de sus instituciones, instituciones que han existido por más de medio siglo. Tiene un gobierno fresco con cero días de experiencia y las instituciones han estado permanentemente durante muchos gobiernos. Han evolucionado para derrotar la influencia de los gobiernos y para capturarlos y cooptarlos y eso es exactamente lo que le pasó a Obama y a cada gobierno. Entonces ¿cuál es el actor político que puede ser semiindependiente? Es la oposición. La oposición es la que restringe el poder del gobierno. Es la oposición la que agita a los medios, es la oposición la que castiga al gobierno cuando el gobierno se desplaza en una u otra dirección. En Estados Unidos hemos tenido a los republicanos en la oposición. Deberían ser los republicanos la fuerza moderadora en el gobierno estadounidense. Y, por supuesto, las familias políticas republicanas están completamente encamadas con la industria del petróleo, con la industria del armamento, con el complejo militar industrial, entonces no van a ser una fuerza moderadora efectiva para frenar la expansión del complejo militar industrial, o para frenar a la industria del petróleo o controlar el fraude bancario.
–¿Y entonces para qué votarlos?
–Para llevar a los demócratas a la oposición. Los demócratas en la oposición son una fuerza moderadora con respecto a las libertades civiles, con respecto al complejo industrial militar, son significativamente más efectivos como fuerza moderadora que los republicanos. Por eso los dos últimos años de Bush fueron bastante buenos, Bush revirtió los excesos de sus primeros cuatro años bajo presión de la oposición demócrata y los periodistas y los medios aliados a los demócratas. Bajo Obama, el complejo militar industrial ha despegado como nunca antes: lista secreta de asesinatos, 25 bases para drones, el jefe de la CIA convirtiéndose en el jefe de las fuerzas armadas, el jefe de las fuerzas armadas convirtiéndose en el jefe de la CIA. Hay algo que no se menciona mucho en los medios tradicionales, incluyendo los de América latina, y es que en Estados Unidos se está centralizando el poder bajo una sola pirámide de patronazgo definida como el complejo militar industrial. Se dirá que siempre pasó eso, pero está pasando mucho más ahora. Las 16 agencias de inteligencia estadounidenses han sido agrupadas bajo un mismo paraguas. El intercambio entre los jefes de la CIA y de las fuerzas armadas significa que la CIA ha sido arrastrada bajo la influencia del complejo militar industrial. Y, sin que llamara la atención, este año el presupuesto del Departamento de Estado y el presupuesto de Usaid han pasado a ser parte del presupuesto de seguridad nacional. Entonces toda esta ficción de que Usaid era una agencia asistencial independiente, como se le decía a los latinoamericanos, ya no lo puede decir más el gobierno de Estados Unidos, ya no se sostiene de ninguna manera. Entonces, cuando ves al presidente de Ecuador Rafael Correa quejarse de que Fundamedios (una ONG muy crítica del gobierno ecuatoriano) se financia con fondos de Usaid, yo me quejo también. Ya no hay disimulo. Usaid forma parte del esquema de seguridad nacional estadounidense y eso representa un importante traspaso de poder. El Departamento de Estado había sabido ser un punto de poder independiente en Estados Unidos, lo mismo que la CIA. Y ambos han sido barridos bajo la misma pirámide de patronazgo. Lo cual representa una consolidación del poder. Es lo mismo que pasó con Putin cuando domesticó a los oligarcas rusos. Todos quedaron bajo la pirámide central del poder militar ruso.
“Los lectores nunca deberían ser pasivos”
–Mirando su juventud, quería preguntarle cómo influyó en su trabajo actual su pasado como hacker.
–Muchas veces veo palabras y definiciones de palabras que toman un poder no esperado. Por ejemplo, la definición de tortura, ¿incluye la práctica del submarino? ¿O no? En Estados Unidos esa definición tiene consecuencias legales tremendas que llegan hasta el potencial del procesamiento de Dick Cheney, John Yoo y otras figuras importantes del gobierno de Bush. De igual manera, en nuestro caso, si Wikileaks se define como un medio de comunicación, si soy o no un periodista, tiene consecuencias legales importantes y el Departamento de Estado ha luchado para decir que Wikileaks no es un medio de comunicación, que yo no soy un periodista o un editor y por lo tanto la protección de la Primera Enmienda (que protege la libertad de expresión en Estados Unidos) y el lobby de la prensa, el poder institucional de la prensa, no debería desplegarse para defendernos porque no somos uno de ellos.
–Entiendo lo que dice, pero mi pregunta se refería a la influencia...
–A eso voy. Entonces Associated Press y Reuters muchas veces se niegan a referirse a Wikileaks como un medio de comunicación y me describen como un ex hacker para adecuarse a la agenda del Departamento de Estado y no comportarse ellos como un medio de comunicación en nuestra defensa. O sea, “no nos persigan a todos por lo que hace Wikileaks, sólo persigan a Wikileaks porque Wikileaks no es uno de nosotros”. Es también lo que hizo el New York Times para defenderse. Así que si volvemos a mi adolescencia yo era un hacker, pero eso fue hace más de 20 años. Estoy bastante orgulloso de las cosas que hice como hacker, pero la definición puede ser engañosa. A menos que se le explique a la gente que los hackers pueden averiguar lo que está haciendo el Pentágono, por ejemplo, la gente cree que los hackers son mafia rusa robando los datos de la tarjeta de crédito de tu abuela, y ese ataque se lanzó sobre mí para tratar de remover la legitimidad de Wikileaks.
–Yo tenía entendido que usted empezó como hacker no tanto para penetrar las grandes corporaciones sino para defender a los individuos, para que los datos de los individuos no sean fácilmente robados por las grandes corporaciones.
–Es una combinación. La preocupación por lo que los militares estadounidenses y las grandes corporaciones estaban haciendo a los individuos sobrevino a partir del conocimiento desde adentro de las grandes corporaciones. Pasé mucho tiempo junto a otros desarrollando sistemas de criptografía para proteger a los individuos, empezando por uno de los primeros tres servicios de Internet en Australia, ayudé a llevar a la Internet a Australia. Nos hicimos famosos por administrar la primera Internet de libertad de expresión en Australia, que protegió a mucha gente que estaba siendo perseguida judicialmente por la iglesia de cientología o por criticar a grandes corporaciones.
–Preguntaba más bien qué fue lo que aprendió de la ideología hacker que haya influido en su posterior desarrollo de Wikileaks.
–Aprendí cómo instituciones están conectadas entre sí y cómo trabajan las agencias de espionaje, no como las describen los medios, sino cómo se ven desde dentro, que es una perspectiva muy diferente y provee un entendimiento mucho más claro. Y aprendí cierto entrenamiento mental para tomar algo muy grande y complejo y ver la pequeña falla dentro de ella y focalizar en esa falla y hacerla más y más grande, hasta que podés penetrarla con un camión. Así es como penetré instituciones bastante importantes con esta técnica, y ese entrenamiento mental es el mismo que tienen los buenos periodistas investigativos. Juntan un montón de información y encuentran la falla...
–El detalle revelador....
–Usan el detalle revelador que se abre y encuentran todo un mundo debajo de ese detalle revelador.
–La siguiente etapa de su vida involucró el estudio de la matemática y la mecánica cuántica. ¿Cómo influyó esa educación en la posterior creación de Wikileaks?
–Fue bastante importante porque tenía la idea para hacer Wikileaks allá por los noventa, pero el concepto no era lo suficientemente riguroso en esa etapa y la lección de la mecánica cuántica es cómo decir si te estás engañando cuando hacés una teoría sobre el mundo. En los años ’20 y ’30 ves el desarrollo de la mecánica cuántica moderna y ves que había mucha gente desarrollando teorías sobre el mundo que se enfrentaban entre sí. Entonces los físicos desarrollaron distintas maneras de distinguir entre las distintas teorías y su calidad. Y para simplificar, no debería haber nada en la teoría que no se pueda demostrar a través del resultado de un experimento. La otra parte que ha influenciado lo que hemos hecho es la noción particular de la mecánica cuántica de causa y efecto. Entonces, dada una secuencia de causas y efectos, puedes revertir la cadena de entendimiento y entonces ver, bueno, al final tengo un efecto particular, entonces cuáles son los senderos que podrían haber llevado a eso. Y volver un paso atrás y ver cuáles son los senderos que pudieron llevar a eso y mirar otro paso atrás y así. Es un sistema riguroso, pero también se puede usar como una analogía para entender procesos. Entonces, si hay actos de justicia en el mundo –y sabemos que los hay–, ¿cuáles fueron los hechos que derivaron en esos actos? Si volvés para atrás, si el acto de justicia no fue casualidad, por ejemplo el árbol cae sobre el asesino, entonces es algo que se puede predecir. Entonces volvés para atrás hasta donde una persona hace una observación sobre el mundo y comunica esa observación y así esa cadena de proceso de mecánica cuántica tiene una analogía en el Cuarto Poder (los medios de comunicación). La analogía es que en un punto alguien observa algo del mundo real y no es una opinión, no es una derivación, no es un debate, es algo que actualmente alguien tiene como el documento original, alguien tiene la foto, alguien tiene la grabación, alguien tiene la declaración de alguien en una posición importante y todo deriva de eso. En tanto lleva al acto de justicia, todo deriva de ese documento original y cualquier cosa que no deriva de este entendimiento primario del mundo sólo puede llevar a la justicia de casualidad y generalmente lleva a la injusticia, porque no está basado en información verdadera sobre el mundo. Uno puede ser posmoderno y decir qué importa si deriva de información verdadera, si hay distintas perspectivas sobre la verdad y nada es verdaderamente real, etcétera, etcétera.
–Pero usted piensa que algunas cosas son verdaderas.
–Sí. Yo creo que no hace falta ponerse en estúpido. Si yo digo que tu vaso de agua contiene cianuro, lo podemos probar. Podés beber el agua o dársela de beber a tu perro. No necesitamos hablar de tu perspectiva o mi perspectiva. Hay una perspectiva compartida. Mi argumento para los relativistas posmodernos que dicen que todo depende de la perspectiva es: está bien, no hace falta discutir más porque no hay un conocimiento compartido sobre el cual discutir. ¿Para qué estamos teniendo esta conversación? ¡Andate! Entonces una entrada a una conversación, a un debate político debe estar basada en la noción de que hay una percepción de la realidad que es compartida. Si no, palabras como manzana y taza y mesa y muerte súbita no tendrían ningún significado cuando son comunicadas. Salvo que exista una realidad compartida. Quizás algunas cosas no son claras, pero hay algunas partes que sí son claras. Medir esta realidad compartida para el Cuarto Poder significa documentos, fotografías, grabaciones, entrevistas originales. Y necesitamos hacer eso porque al final cómo se realizan las acciones y qué significan forman esta realidad compartida. Entonces un acto de justicia, la decisión que lleva a la justicia, su implementación, el efecto que tiene, siempre es una realidad compartida. Entonces si estamos tomando decisiones de hacer algo o no hacer algo, como individuos o como instituciones, la capacidad de tomar decisiones sólo es tan buena como la información que tenemos, que deriva de la realidad compartida que vamos a afectar. La teoría detrás de Wikileaks es que en un extremo tenemos nuestras observaciones sobre la realidad compartida y, en el otro extremo, las acciones que instituciones e individuos realizan para desviar nuestra realidad compartida. Y una vez que una acción que afecta nuestra realidad compartida se realiza, eso lleva a otra observación de la gente acerca de esa acción, entonces se produce un proceso circular que se puede observar desde cualquier punto, pero lo obvio es que puede empezar con la observación de una acción. Entonces, si queremos maximizar la cantidad de acciones justas, mover nuestra realidad compartida hacia un estado mejor, para nuestro bien y el de toda la sociedad, entonces necesitamos maximizar el flujo a través de este proceso. Eso significa maximizar el número de observaciones sobre la realidad compartida. Y en el contexto del Cuarto Poder eso significa maximizar el número de filtraciones, maximizar el número de videos sobre procesos políticos o abusos de derechos humanos o campañas militares y también las cosas positivas: maximizar el número de observaciones de los éxitos y entonces maximizar las transferencias de esas observaciones a la gente que es capaz de combinarlas con observaciones previas para lograr lo mejor del periodismo, que es decir: acá hay una observación, cómo encaja con todo lo que sabemos de antes, qué inferencias podemos hacer, etc. Maximizar la distribución, así que una vez que ese análisis o esa inferencia se han establecido de la fuente primaria de observación, cómo puede llegar a la gente a la que le importa. Es una cuestión de distribución y todos conocemos los diarios. Los diarios pueden tener, por ejemplo, una circulación de un millón de lectores, un millón de personas que leen su portada. Tenemos un millón de personas diferentes con intereses diferentes mirando la misma portada. Es completamente absurdo. Debería haber por lo menos diez mil portadas distintas para un millón de intereses diferentes. Así que uno busca maximizar la eficiencia de la distribucion para que la información le llegue a la gente que mejor puede actuar en consecuencia. Dando la misma información a todos no es una manera de maximizar la eficiencia de acciones subsiguientes porque la mayoría de la gente no puede reaccionar a esa información. Debes darles algo que les haga reaccionar. Si quieres maximizar el impacto de la información que se le distribuye a esa gente, para alentarlos –y con eso no quiero decir manipularlos–, quiero decir, creo que la gente debe actuar de acuerdo con su interés, siempre, sólo que su interés frecuentemente incluye el interés de otros.
–Usted muchas veces hace la distinción entre actores y observadores. Lo que me dice ahora es que los observadores también son actores.
–Exactamente. Los observadores a través de la comunicación de sus observaciones se convierten en actores. Pero hay dos lugares en esta tubería teórica que describen cómo ocurren cambios como resultado del flujo de información. Primero la observación, la fuente primaria de observación. La persona que estuvo ahí, el testigo, la foto, el video, el documento y quién lo obtuvo. Y la segunda observación es después de la amplificación a través de la distribución mediática, o la distribución a través de Facebook o Twitter. La gente realiza observaciones a través de todos los medios de comunicación y después actúa o no en base a esas observaciones. Los lectores nunca deberían ser pasivos. Nunca, nunca. Y si son pasivos es porque están leyendo su propia información. ¿Cuál es el sentido de estudiar el mundo de un modo particular a menos que hagas uso de esa información para afectar el mundo en el que vives? Si estás leyendo información sobre la que no puedes actuar, ya sea en el momento o a futuro, entonces estás perdiendo el tiempo. Muchos periodistas politizados dirían: “Oh, Argentina es tan provinciana, sus preocupaciones son tan provincianas”, y lo mismo se puede decir de Australia o el Reino Unido. Todos estos países deberían preocuparse más por lo que sucede en Ghana, dirían estos periodistas. Yo contesto que esto es absurdo. Deberían preocuparse por ellos mismos, su familia, su barrio y su ciudad. Y su preocupación debería ser proporcional a su capacidad de acción. Todos tenemos una cantidad de tiempo limitada. Entonces si te peocupas más por Ghana, te preocupas menos por tu familia. Si te importa más Botswana, te importa menos tu pueblo. Creo en esencia que lo que le preocupa a la persona promedio está bien. Sus preocupaciones son legítimas. Está bien que le importe más su familia que un país lejano. Lo que no está bien es que muy pocas veces reciben la información adecuada para que puedan actuar en el interés de su familia, su ciudad y su país y, muy ocasionalmente, el mundo en general.
–Otra influencia en su juventud fue el movimiento okupa, que es muy importante en América latina. ¿Qué aspectos de su pasado como activista okupa, de su uso de la desobediencia civil, trasladó a su experiencia con Wikileaks?
–Cuando tenía 17 años ayudé a conducir el sindicato de okupas (de Melbourne). Desde una base ética sentí que era injusto que hubiera muchas casas que se mantenían vacías porque eran meras inversiones, casas que esperaban que subiera el precio. Y había mucha vivienda pública y la burocracia se había desmoronado y las casas no se entregaban y se mantenían vacías durante diez años. Pero a esa edad mi desarrollo político y filosófico todavía no había madurado. Así que no diría que mi motivación principal estaba bien fundamentada intelectualmente, pero había un espíritu de aventura.
–¿O sea que hoy no apoyaría a un movimiento okupa?
–Al contrario, por supuesto que lo apoyaría. Pero en esa época si bien tenía una justificación moral, también lo hacía porque era divertido. Nuestra oficina era una estación de bomberos de tres pisos que estaba desocupada. Ir a trabajar todas las mañanas bajando un tubo como Batman era muy divertido. Y me convertí en un experto en cómo entrar en las casas. Pegábamos posters por todo Melbourne pidiéndole a la gente que nos avisara de cualquier propiedad desocupada para que los sin techo tuvieran un lugar donde vivir. Recibíamos los informes y los anotábamos en una ficha y lo archivábamos: dirección, cuántos dormitorios, en qué condiciones estaba la propiedad. Yo era un experto en tomar esos informes, ponerlos en un mapa y buscar la manera más eficiente de visitar todas las propiedades y determinar la manera más eficiente de entrar a las casas: a través de postes de luz, ventanas, sótanos. Después veía cómo hacer para que conectaran la electricidad, el gas o el teléfono. Anotaba cuántos dormitorios tenía la casa, la calidad de las alfombras y cosas así y después una familia llamaba y decía: “Nos acaban de desalojar, ¿tenés algo en tal o cual barrio, dos o tres dormitorios?”. Entonces revisábamos el fichero y decíamos “Acá tenés tres dormitorios en tal barrio, recién pintado, la electricidad está conectada y se entra así”. Eramos una inmobiliaria para okupas.
–Está sonriendo. Supongo que le daba mucha satisfacción ayudar a los sin techo.
–Mucha. No es lindo estar en la calle con niños. Para los inmigrantes puede ser muy difícil alquilar en Australia porque los inquilinos piden siete referencias, recibo de sueldo y generalmente hay 30 o 40 candidatos por casa y puede llevar mucho tiempo conseguir una, así que la gente puede estar sin techo durante meses por más que tenga el dinero para alquilar porque la burocracia es tan pesada. Era divertido y dramático. Muchas veces gente joven tiene un instinto de aprendizaje y aprender una habilidad es muy satisfactorio. A veces vas en la dirección correcta y a veces en la dirección equivocada. Pero siendo un joven hacker y un dirigente okupa que se especializaba en llevar adelante esas campañas y en entrar en una gran variedad de casas abandonadas, me producía mucho placer la creciente sofisticación de mi habilidad.
–También da placer la transgresión, ¿no?
–La forma más placentera de aprendizaje es cuando alcanzás el límite de tu habilidad. Una de las formas más fáciles de saber si estás al límite de tus habilidades es cuando alguien empuja en sentido contrario.
“Soy influyente, no poderoso”
–En nuestro encuentro anterior usted me dijo que prefería hablar de ideas antes que hablar de su vida. Entonces le pregunto por la relación entre intimidad y transparencia. Usted señala que ser transparente no implica revelar la intimidad.
–La forma más infantil de contraataque retórico consiste en decir que tu oponente es un hipócrita. Entonces, después de revelar 250 mil documentos del Departamento de Estado, el contraataque es decir que yo debo revelar todos los detalles sobre mis hijos y mi vida íntima. Esas revelaciones no son para nada conmesurables. Instituciones grandes y poderosas y ocasionalmente personas que manejan esas instituciones necesitan ser transparentes en proporción con su poder.
–Usted es poderoso.
–Soy influyente, no poderoso. Hay una diferencia. Si fuera poderoso no estaría encerrado en una embajada. Pero desde mi adolescencia luché por el derecho de la gente de mantener su intimidad lejos del alcance del gobierno y otras grandes instituciones. Entonces la información es poder. La pregunta es quién va tener el poder, si los individuos o las organizaciones que ya son muy poderosas. ¿Vamos a darle más poder? ¿Permitirles que cometan más abuso con el poder adicional que les damos al permitirles que obtengan más información? Los alemanes tienen un dicho: “gobiernos transparentes, no gente transparente”, y el dicho tiene una razón de ser por los abusos en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno se volvió muy opaco y la gente muy transparente, por ejemplo la colección de información que hacían los nazis acerca de tu origen racial y con quién te juntabas. Entonces, para revertir ese desequilibrio de la información que se obtiene de la gente y que va a las organizaciones poderosas, la gente necesita incrementar el flujo de información que va en sentido contrario. Wikileaks es una publicación que se especializa en obtener los datos internos de las organizaciones más poderosas para dárselos a todos los individuos, lo cual ayuda a revertir ese desequilibrio, pero debemos reconocer que la tendencia general es completamente en la dirección contraria. Esta vigilancia estatal masiva y barata como consecuencia de Internet ahora hace que lo esencial de la vida de la gente está siendo recolectado por las agencias de seguridad estadounidenses y agencias similares en otros países.
–¿Entonces no siempre la transparencia es buena? A usted lo acusan de hipócrita diciendo que promueve la transparencia, pero Wikileaks es una de las organizaciones más secretas del mundo. ¿Cómo es que la transparencia conduce a la justicia pero Wikileaks no puede ser transparente?
–Intente entrevistar al jefe del MI5 (el servicio secreto británico). Ni siquiera lo va a recibir.
–Touché.
–O trate de obtener la estructura impositiva de The Guardian o de cualquier medio de comunicación. Muchos tienen fondos escondidos en las islas Caimán. La realidad es que Wikileaks es una pequeña organización de gente muy dedicada que está siendo el objeto de una de las investigaciones más grandes en la historia de los Estados Unidos. Estados Unidos ha desplegado lo que llama un equipo (task force) de “todo el gobierno” en contra de nosotros, para marginalizarnos, destruirnos y llevarnos a juicio. Y el gobierno de Estados Unidos no es nuestro único oponente, ni de lejos. Así que tenemos que defendernos. Tenemos que defender nuestras fuentes. Tenemos que defender a nuestros seguidores.
–Entonces la transparencia es un medio y el fin es la justicia.
–Sí, y no debería confundirse una cosa con la otra. Un recurso retórico que se usa en contra de nosotros, es decir que estamos a favor de abolir todos los secretos y eso es absurdo, nunca dijimos eso.
“Los monopolios mediáticos son un problema serio”
–Tengo una pregunta sobre Ecuador. Usted le entregó los cables de Wikileaks a diarios de la oposición y después el presidente Correa le dio asilo. ¿Cuál es su relación actual con esos diarios?
–Les dimos los cables en la mayoría de los países a medios de comunicación que eran críticos del gobierno, por razones obvias, porque los gobiernos tienen poder y son las instituciones poderosas las que deben ser controladas. Por ejemplo, en Brasil apuramos nuestras publicaciones para que aparezcan antes de que el primer gabinete post-Lula sea elegido (se refiere al gobierno de Dilma Rousseff), así la gente podría decidir a quién quería apoyar para que ocupe un cargo en el gabinete, basado en su actuación durante el gobierno anterior. No es que estuviéramos en contra del gobierno de Lula, simplemente estaba en el gobierno y ése fue el caso también en Ecuador, donde elegimos a los dos diarios de mayor circulación en ese país, que además estaban alineados con la oposición. Creo que pudimos cometer un error con uno de esos diarios, que fue un poco demasiado hostil, y vimos que en esencia distorsionaron algunos de los cables que les entregamos.
–¿Se acuerda cuál de los dos?
–Sí, pero me reservo el comentario por el momento.
–Entonces ¿cómo quedó su relación con esos diarios? ¿Se mantiene?
–La relación está lo más bien. El Universo nos ha lanzado algunos ataques por el tema del asilo, pero dentro de Ecuador tanto los medios pro gobierno como los opositores apoyan el tema del asilo, hay un consenso nacional.
–Es una ironía que seguramente no se le escapa, que Correa es el presidente más duro de toda la región en cuanto a la tolerancia con la prensa, en cuanto a los castigos y las leyes que usa para aplicar esos castigos. O sea, el gobierno que menos tolera las críticas de la prensa aloja a un icono de la libertad de expresión. ¿Cómo ve esta paradoja?
–Es el viejo truco retórico otra vez. Si querés atacar a alguien, decí que es un hipócrita.
–¿Se refiere a usted o a Correa?
–A mí. Mis oponentes habituales me han atacado por pedir asilo en Ecuador, tratando de vender las críticas agresivas de Correa a los medios de comunicación como que de alguna manera eso significa que A) yo apoyo todas las políticas del gobierno de Correa, o B) que yo soy un hipócrita respecto de esto. Pero seamos serios. Estados Unidos está conduciendo una megainvestigación de Wikileaks en la cual diplomáticos australianos han dicho formalmente que es de una escala y naturaleza sin precedentes. Una de mis presuntas fuentes en esa investigación está presa sin ser juzgada en Estados Unidos desde hace dos años y medio en condiciones que las Naciones Unidas formalmente han descripto como “similares a la tortura”. Reino Unido es un aliado militar de los Estados Unidos. Suecia es un aliado militar de los Estados Unidos. Mi país de origen, Australia, es un aliado militar de los Estados Unidos. El ataque a la organización Wikileaks y su gente es extremadamente serio y, salvo Bradley Manning, el ataque más serio es hacia mi persona. No es el caso de que refugiados políticos eligen sus países para hacer pronunciamientos políticos. Sin embargo, era importante para mí que si tenía alguna posibilidad de elegir, eligiera una democracia que fuera ferozmente independiente y mejor aún si pudiera tener ideas nuevas interesantes, y Ecuador era el caso. La otra oferta que recibí de un país democrático ferozmente independiente y con ideas nuevas es Túnez. El presidente en persona me invitó a ser protegido por su país, pero Túnez no tiene las alianzas regionales que tiene Latinoamérica. Tengo un gran aprecio por lo que está pasando en Túnez y por su gente, y Túnez siente un gran aprecio por Wikileaks, pero es un país demasiado joven para sentirse confiado en su posición respecto de nosotros en el largo plazo. Así que si queremos mirar al tema como algo no relacionado con mi asilo, Correa se peleó con los medios y yo entiendo completamente de qué se está quejando porque Wikileaks como organización y yo hemos sufrido el mismo tipo de corrupción mediática. Al gobierno de Correa le cabe la vieja expresión de que no es conveniente pelearse con gente que compra barriles de tinta. Si Correa eligió bien sus batallas al señalar estas faltas con los medios, es otro tema.
–Más que la elección de sus batallas se le critica los instrumentos que eligió para darlas.
–Hay dos partes. Primero tiene su programa de los sábados y revisa la prensa y dice “esto es mentira, este editor está conectado con esta persona y por eso publica esto”, etcétera, etcétera. Así que pienso que es eso más que cualquier otra cosa lo que ha engendrado un clima combativo.
–Bueno, la criminalización del lenguaje es lo que más le critican.
–Pero eso es algo normal, es algo preexistente en Ecuador. Es una ley preexistente en Ecuador. La criminalización de la calumnia es algo común a muchos países. Entonces en cuanto a su actitud combativa en contra de los abusos de la prensa, estoy contento de que alguien lo haga. No sé si el método preciso o cada aspecto del método es... perfecto. Dudo en contestarle porque hay aspectos de la política ecuatoriana que obviamente no manejo. Pero si vamos a las distintas reformas (ley de medios) que Correa promueve, puedo ver que al menos la mitad son correctas, las reformas al espectro (radial y televisivo), por ejemplo, la introducción de una televisión pública.
–Es cierto.
–Estas reformas fueron aprobadas en un referéndum, el público estuvo de acuerdo. Si vamos a los casos específicos, por ejemplo, el juicio que Correa le entabló a El Universo por decir que ordenó un ataque sobre un hospital donde había sido secuestrado y que el presidente dio la orden de matar gente, estudié ese caso como parte de mi investigación cuando entrevisté a Correa (para el programa de Assange en la televisión rusa). Los videos de esos ataques mostraban que se trató de una situación muy seria y todos admiten que la cobertura de El Universo era falsa, fácticamente falsa. Entiendo que ésta es una situación en la que el gobierno democrático había sido amenazado por las acciones de El Universo y otros en falsas coberturas que originaron el episodio y que después hubo más información falsa sobre lo que sucedió en el hospital. Entonces acepto que bajo ciertas circunstancias la gente querelle por calumnias e injurias. ¿Si creo que Correa fue políticamente astuto al demandar al diario bajo esas circunstancias? ¿O que las penalidades económicas hayan sido tan altas (diez millones de dólares, que Correa eventualmente perdonó)? No estoy seguro. En Estados Unidos, por ejemplo, no lo harías. No sería aconsejable que Obama demande a un medio. Pero es un ambiente mediático distinto. En Estados Unidos los medios están demasiado cerca del gobierno.
–La crítica que se ha hecho a Correa es que medio habría elegido al juez, quien falló que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Tratado de Roma) no aplica para Ecuador. Estamos hablando de un tratado que firmaron Mao y Stalin junto a Roosevelt y Churchill para establecer un piso mínimo de protección a los derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión. El juez que recibe la demanda de Correa falla que para Ecuador el tratado no es aplicable, ni tampoco los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
–No conozco los detalles del caso. En general, como alguien que ha visto actuar a la Justicia en muchos países, no creo en la independencia judicial. En cualquier caso político no hay independencia judicial, eso es una fantasía. Nunca son independientes. De qué lado están puede ser debatible, o quién influye sobre ellos. Y hasta podría haber un argumento de que no debería existir un Poder Judicial independiente porque entonces los jueces sólo responderían a sus intereses particulares y no a los intereses de la comunidad.
–¿Y qué piensa de esos argumentos?
–No queremos que los jueces sean robots. Deberían tener en cuenta los intereses de la comunidad. Por otra parte, no deberían defender los intereses de sus hermanos o aceptar coimas. El Poder Judicial debería representar a la comunidad y en ese punto no debería ser independiente, aunque tendría que ser lo más independiente posible de otros grupos de interés privados. La pregunta es: si tenés un gobierno democrático votado por una mayoría significativa de la población, y elige nombrar a un juez, ¿acaso ese juez no está representando a la comunidad al representar a ese gobierno propiamente elegido? Alguien siempre nombra a los jueces. La pregunta que hay que hacerse es si la persona o el grupo que los nombra está cumpliendo correctamente su función de representar a la comunidad. Por supuesto, distintos jueces van a tomar caminos diferentes. Si vemos mi caso en la Corte Suprema británica, nosotros sabíamos antes de que el caso se presentara, cuáles jueces probablemente votarían a nuestro favor, basándonos en el hecho de que algunos tenían una inclinación más conservadora y otros tenían una opinión más liberal. Y de hecho los dos jueces liberales votaron a favor nuestro. Si el sistema judicial fuera independiente en Gran Bretaña, no podríamos predecir eso. Si se basara solamente en la ley no podríamos decir estos dos jueces seguramente votarán en contra nuestra y estos otros dos probablemente nos apoyen.
–Y el quinto juez le votó en contra.
–Y sí, tenés a los que flotan en el medio, siguiendo distintos intereses. Quiero decir sobre Ecuador, que he pedido información de las leyes de medios que se proponen, de cómo se elaboran los proyectos y cuáles son las críticas.
–¿Piensa aconsejar a Correa en este tema?
–Si me lo pide, pero hasta ahora no lo ha hecho. Está siendo... hipotéticamente se habla de la posibilidad.
–Pero aun si no le pide consejo, seguramente se lo dará en privado, ¿no?
–Sí, sí, porque he luchado por el derecho de la gente a publicar información, por la libertad de expresión para los individuos, no sólo las instituciones. A tal punto que viajé a Islandia para ayudar a reformar las leyes para crear un paraíso para los medios de información de todo el mundo y de hecho conseguimos que aprobaran leyes, así que es algo que me importa mucho. Pero también entiendo que los monopolios mediáticos son un problema serio y que actúan en contra de la libertad de expresión. En Suecia, por ejemplo, el 60 por ciento de los medios son controlados por un solo grupo, el grupo Bonnier. En Australia los Murdoch controlan la mayoría de los medios y ése es un serio problema para Suecia y para Australia. En Brasil, Ecuador, Honduras, menciono estos países porque conozco los casos, también tienen serios problemas.
FUERON EL PRINCIPAL PROBLEMA DE WIKILEAKS
Los secretos de los bancos
–Usted ha sido muy crítico del complejo militar industrial desde su adolescencia. La religión organizada y los bancos también han sido blancos de sus críticas desde hace mucho tiempo. ¿Esas instituciones son los blancos favoritos de Wikileaks?
–Si nos preguntamos qué organizaciones se comportan de manera injusta, si nos preguntamos qué organizaciones pueden ser reformadas sin mucho costo, diría que estas preguntas están conectadas. Cuanto más secretas son las organizaciones, más injusticias cometen. No quiere decir que cada acto de ocultamiento sea injusto. Wikileaks hace un esfuerzo tan grande por ocultar la identidad de nuestras fuentes que ni siquiera grabamos el nombre de los denunciantes. Pero una buena señal de que una organización debe ser investigada es que mantiene muchos secretos. Hay una razón por la cual gastan tanto dinero y tiempo y trabajo en mantener secretos. Y sabemos que ninguna organización gasta dinero y trabajo en algo a menos de que le aumente su poder institucional. En segundo lugar, si una institución está gastando sus recursos en mantener secretos, ya sea porque esos secretos son la documentación de injusticias previas o planes para cometer injusticias a futuro, entonces es lógico que si el público se entera, se enoje y haga lobby para atacar a esas instituciones. Si esa información se conoce, se va a producir la reforma que la institución quería evitar y por eso mantenía el secreto. Entonces debemos asumir que estas instituciones no son tontas. Ellas predicen que si esta información se conoce, habrá malas reacciones a esta información que mermará su capacidad para realizar planes injustos o los disciplinará por injusticias cometidas en el pasado. Bueno, ¿quién está haciendo eso, más que nadie? El complejo militar industrial. En cuanto a escala, en cuanto a recursos empleados, pero hay otras instituciones también. Algunas religiones organizadas como la Iglesia de Cientología son extremadamente secretas.
–Seguramente escuchó hablar de los “Vatileaks”.
–Sí, no seguí eso muy de cerca. Hay algunos documentos de dependencias del Vaticano que hemos publicado...
–No, me refiero a una filtración muy importante que ocurrió hace poco y que se habría inspirado en los Wikileaks.
–Los archivos secretos del Vaticano son completamente secretos. Qué tesoro histórico representan volviendo atrás más de mil años, escondiendo tremendas injusticias, algunas de las cuales conocemos, como el encarcelamiento de Galileo y los crímenes de la Inquisición, por nombrar sólo algunas de esas injusticias.
–Su otro blanco preferido son los bancos.
–Respecto de los bancos, hay muchos secretos. Pero los bancos fueron nuestro problema número uno hasta que tuvimos esta tremenda pelea con los militares estadounidenses a principios del 2010. Tuvimos muchas complicaciones con los militares estadounidenses antes de eso, pero el Pentágono decidió que debíamos ser destruidos a principios del 2010. Tuvimos más de cien ataques legales entre el 2007 y el 2010 y la mayoría provino de bancos. Entonces los bancos guardan muchos secretos, y tienen recursos tremendos.
–¿Cuándo va a dar su próximo discurso en el balcón de la embajada?
–Lo vengo pensando últimamente. Ya va siendo hora, ¿no le parece? No creo que falte mucho.
DURA VISION DE LA ORGANIZACION
“Amnesty es hipócrita”
–¿Cómo juega Estados Unidos en Ecuador?
–Hay algo que no se menciona mucho en los medios tradicionales, incluyendo los de América latina, y es que en Estados Unidos se está centralizando el poder bajo una sola pirámide de patronazgo definida como el complejo militar industrial. Dirás que siempre pasó eso. ¿Pero está pasando más ahora? Sí, está pasando mucho más. Las dieciséis agencias de Inteligencia estadounidenses han sido agrupadas bajo un mismo paraguas. El enroque entre el jefe de la CIA y el de las fuerzas armadas significa que la CIA ha sido arrastrada bajo la influencia del complejo militar industrial. Además, y sin que llamara la atención, este año el presupuesto del Departamento de Estado y el presupuesto de la Usaid (agencia de asistencia del Departamento de Estado) han pasado a ser parte del presupuesto de seguridad nacional. Entonces toda esta ficción de que la Usaid era una agencia independiente, como se les decía a los latinoamericanos, ya no lo dice más el gobierno de Estados Unidos, ya no se sostiene de ninguna manera. Según la descripción de esta maniobra que aparece en la página web del Departamento de Estado, ya que éste estaba trabajando codo a codo con los militares y la Usaid estaba trabajando codo a codo con los militares, entonces es natural que sus presupuestos pasaran a formar parte del presupuesto para la seguridad nacional. La Usaid forma parte del esquema de seguridad nacional y eso representa un importante traspaso de poder. El Departamento de Estado había sabido ser un punto de poder independiente en Estados Unidos, lo mismo que la CIA. Ambos han sido barridos bajo la misma pirámide de patronazgo, lo cual representa una consolidación del poder. Es lo mismo que pasó con Putin cuando domesticó a los oligarcas rusos. Todos quedaron bajo la pirámide central del poder militar ruso. Entonces cuando ves a Correa y los suyos quejarse de que Fundamedios (una ONG muy crítica del gobierno de Correa) se financia con fondos de la Usaid, yo me quejo también. Ya no hay disimulo.
–¿Cómo han reaccionado las principales organizaciones internacionales de derechos humanos a las denuncias filtradas por su organización?
–De manera absurda y altamente hipócrita. Human Rights Watch y Amnesty International y otras ONG occidentales de derechos humanos no se pronuncian acerca de Ha-mmond (Jeremy, preso en Nueva York, acusado de filtrar a Wikileaks más de dos millones de correos electrónicos de la agencia de inteligencia privada Stratfor). Se niegan a decir que es un prisionero político.
–¿No lo apoyan?
–No dijeron una puta palabra.
–¿Y Manning (Bradley, preso en Virginia, acusado de filtrar 250.000 cables diplomáticos a Wikileaks)?
–Durante el pico de la campaña para que dejen de torturarlo psicológicamente dijeron algo, pero sólo después de que todo el mundo estaba hablando del tema.
–A usted le dieron un premio (fue Amnesty International).
–Me dieron un premio en el 2009, antes del conflicto con Estados Unidos. Desde entonces no han dicho nada. Es muy interesante lo que ha pasado con Amnesty. ¿Cuál es la perspectiva latinoamericana acerca de Amnesty?
–Hay una valoración muy positiva de lo que hicieron durante las dictaduras.
–Exactamente. Entonces Amnesty tuvo un rol bastante interesante y Human Rights Watch, en menor escala, hizo exactamente lo mismo. La misión original de Amnesty era bastante simple. Era hacer que sean liberados los prisioneros de conciencia. Ahora, Amnesty nunca habló de los prisioneros de conciencia en el Reino Unido o en Estados Unidos, nunca lo hizo en un grado significativo. Para ganar su legitimidad, para pegarle a la Unión Soviética con un bastón moralizador y denunciar a los prisioneros de conciencia soviéticos, Amnesty también habló de los prisioneros de conciencia en América latina. Esto es correrse dos pasos de Reino Unido (Amnesty tiene su base en Gran Bretaña). Reino Unido es un aliado de Estados Unidos, que a su vez era un aliado de las dictaduras latinoamericanas. Entonces estás a dos pasos de Reino Unido, pero eso le dio a Amnesty la reputación necesaria de neutralidad, que después usó para castigar a la Unión Soviética por sus prisioneros de conciencia. Ahora que la Guerra Fría ha terminado y las dictaduras de derecha en América latina han terminado, ¿qué va a hacer Amnesty para tratar de ganar alguna percepción de legitimidad? Bueno, no puede atacar en terreno propio, no puede atacar en Reino Unido o algo demasiado cercano a Reino Unido como es Estados Unidos, entonces se ha expandido y se dedica a campañas ridículamente desproporcionadas, sobre cosas como (la detención de grupo de rock ruso) Pussy Riot y otras acciones mediáticas en contra de presuntos enemigos de Reino Unido y Estados Unidos. Pero no dicen nada sobre mi estadía acá, sobre el asilo que me dieron, sobre mi detención domiciliaria por 560 días sin haber sido acusado, ni los cuatro días que pasé en una celda de aislamiento, no dicen nada de gente como Hammond y otras presuntas fuentes nuestras que han sido detenidas.
Estuvo bueno
Por eso estuvo bueno conocerlo a Assange. Saber que hay cierto método detrás de la locura, cierta dimensión ética detrás de la diversión, cierta capacidad de aprendizaje detrás de la rebeldía.
El jueves pasado se cumplieron cien días desde que Assange se asiló en la Embajada de Ecuador en Londres. Una semana antes habíamos estado con él, compartiendo más de tres horas de entrevista, en una pieza más bien apretada.
Hacía semanas que no veía la luz del sol y se notaba en la palidez de su piel, la estrechez de su mirada y la economía de sus movimientos. Sólo una vez durante toda su estadía de más de cien días había salido al balcón. El dijo que era para evitarse los paparazzi y porque “no quiero molestar a la policía”. Pero después de escucharlo da la impresión de que el no asomarse es por miedo a algo mucho peor.
Llevamos quesos y fruta y flores del Harrods de ahí a la vuelta, una especie de retribución por el café con galletitas de limón que él me había convidado durante nuestro anterior encuentro, en el Palacio de Elligham Hall, en febrero del año pasado, durante su detención domiciliaria.
Aquella vez estaba más tenso. Venía de pelearse con el New York Times y The Guardian y parecía desconfiar de todos los periodistas. Esta vez seguía alerta: no permitió fotos hasta después de dos horas de preguntas y respuestas, no permitió filmaciones de él ni fotos en las que no figurara también yo, ni fotos que mostraran detalles del interior de la embajada, ni fotos de él con terceras personas. Pero habló libremente. Y explicó cómo fueron cambiando sus relaciones con los medios y sus periodistas.
“Hicimos nuestro gran cambio después de lidiar con los grandes medios (New York Times, The Guardian, Le Monde, El País y Der Spiegel). Pasamos de hacer arreglos institucionales con los principales responsables (de las publicaciones), a trabajar de manera individual con cada periodista. Los grandes medios son naturalmente corruptos porque son tan grandes, pero hay buena gente que trabaja en ellos, entonces buscás esa gente buena y trabajás con ellos. Y a través de esa relación hacés que esa gente buena se haga más influyente dentro de sus propio medio.”
Antes de empezar a contestar, a veces se tomaba diez, veinte segundos que parecían interminables, y después arrancaba: principio, desarrollo y conclusión con hablar pausado y monocorde, acompañando el relato con gestos de las manos, casi como si estuviera leyendo de texto escrito.
Parecía inconmovible, como si su corazón latiera a un ritmo más bajo que los demás. Aún cuando denunciaba atrocidades inconfesables o grandes injusticias, nunca perdía la calma. Por eso impactó ver cómo se le humedecieron los ojos cuando terminamos con la parte formal de la entrevista pero seguimos hablando sobre su encierro delante del grabador encendido.
Acababa de agradecerle el tiempo que nos había dedicado cuando le pregunté si necesitaba algo. Lo pensó un rato y contestó con picardía: “Mantené los ojos abiertos por si te llegás a encontrar con miles de archivos del Servicio Secreto de Argentina”.
Entonces pedí sacarle una foto en el famoso balcón (la embajada ocupa el primer piso de un edificio de cuatro) y me contestó que de ninguna manera, pero agregó: “(El discurso del balcón) fue lo más interesante que me pasó. Había mil doscientas personas, ciento cincuenta policías y un helicóptero dando vueltas y salí y dije ‘wow’, y pasaron tres meses, y hasta la posibilidad de ver ladrillos distintos es muy interesante (el balcón da a una fila de edificios de ladrillos de tres pisos)”. “Llevo tres meses acá y lo que más me molesta, como a todos los prisioneros, es no ver cosas que sean distintas, salvo, por supuesto, las visitas.”
Era su manera de decir que había disfrutado nuestra irrupción en su rutina.
Se ve silencioso y suave, pero su corazón debe estar bastante pesado, se le pregunta.
“No he visto a mis hijos en más de dos años y medio”, contesta con la voz quebrada por primera vez, lágrimas brillando en sus ojos.
“¿Cuántos hijos tiene?”, pregunto, sabiendo que nunca lo había contado en un reportaje.
“Ni siquiera lo puedo decir”, contesta sollozando. “No puedo porque han tenido que cambiar sus nombres y se han tenido que mudar porque alguien amenzó con matarlos.”
¿Siente impotencia por todo lo que sabe y todo lo que desearía cambiar?
“Sí. Hay muchas cosas que no puedo decir y eso es frustrante. Necesito callarlas para proteger a mi gente y para protegerme a mí. Por ejemplo, no puedo hablar de las maniobras políticas que están ocurriendo en Suecia (donde Assange es buscado por presuntos delitos sexuales).”
Después de ponerse de pie para posar en algunas fotos, Assange se arrimó hasta el borde de una ventana. “¿Ves ahí?”, señaló con el dedo índice, extendido detrás de la cortina, apuntándole a una camioneta utilitaria blanca estacionada cruzando la calle. “Es de ellos. La policía. También hay uno ahí”, agregó, cambiando la dirección con el dedo para señalar a un agente uniformado apostado en la puerta de su edificio.
La última vez que yo había estado con Assange, en febrero del año pasado, él se había despedido con un consejo: “Tené cuidado, este lugar está lleno de espías”.
Esta vez sus palabras finales fueron de advertencia: “La vigilancia es constante, se hace las veinticuatro horas. No dejes de registrarlo”.