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martes, 27 de abril de 2010

Esclavos en tiempos de Evo - Por Santiago O’Donnell


En el Chaco boliviano, cerca de la frontera con Argentina y Paraguay, actualmente viven unas 600 familias guaraníes en condiciones que constituyen formas contemporáneas de esclavitud. Lo dice así, con todas las letras, un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicado esta semana.

Por supuesto que el Chaco boliviano no es el único lugar del mundo, ni de la región, ni siquiera de Bolivia, donde se practica la esclavitud. Según la Organización Internacional del Trabajo, en América latina y el Caribe la incidencia de trabajo forzoso es de 2,5 víctimas por cada mil habitantes. Pero el caso del Chaco boliviano es quizás el más flagrante y alevoso, o simplemente el mejor documentado. Según la comisión, las prácticas esclavistas en esa zona se vienen llevando adelante desde hace más de un siglo, “ante la pasividad de las autoridades regionales e internacionales”.+/- Ver mas...

Lo llamativo es que cuatro años del gobierno más progresista de la región no han podido revertir esta situación. Se trata del gobierno del primer presidente indígena de América latina, símbolo y emergente de las luchas políticas de los movimientos sociales. Un gobierno indudablemente comprometido con los derechos de los pueblos originarios, que lleva adelante la reforma agraria más radical de toda la región.

Ese gobierno no ha podido erradicar la esclavitud en su propio país, ni generar las condiciones para que el pueblo guaraní del Chaco boliviano pueda subsistir dignamente. Y no es que no lo haya intentado.

El informe de la CIDH detalla la batería de iniciativas que adoptó el gobierno de Morales en favor de los guaraníes chaqueños, pero también cómo distintos factores y actores conspiran en contra de esas medidas hasta tornarlas poco menos que inútiles –y en algunos casos hasta contraproducentes– para los intereses de sus supuestos beneficiarios.

Por decirlo mal y pronto, los enclaves esclavistas están situados en territorio controlado por la oposición. Por esa razón, el interés de los latifundistas por mantener el statu quo se mimetiza con el reclamo autonomista que la oposición utiliza para obstaculizar las reformas del gobierno.

Embanderados en la causa opositora, los hacendados resisten por la fuerza cualquier intento del gobierno por comprobar los abusos in situ y por redistribuir tierras en favor de los guaraníes. La situación se complica porque esos hacendados además forman parte de la elite política que gobierna la región. Como la presencia del Estado boliviano en el Chaco es casi nula, son esos hacendados quienes controlan la administración de la justicia y de la seguridad.

La comisión pudo constatar que ese control se extiende a la circulación de los habitantes de la región, ya que la mayoría de los caminos están atravesados por tranqueras con cadena y candado, porque los hacendados los reclaman como propios.

Y a todo esto se suma el factor racial. Los esclavos son todos guaraníes y sus patrones son todos blancos. Esto, en un país que acaba de sancionar una Constitución plurinacional que reconoce la autonomía de los pueblos originarios.

Según la CIDH, las prácticas esclavistas en el Chaco fueron alentadas durante décadas por el Estado boliviano, que despojó a los habitantes originarios de sus tierras para entregárselas a grandes latifundistas. La reforma agraria de la década del ‘50, que transformó al resto del país, pasó casi inadvertida en el Chaco, donde la elite local consiguió preservar todos sus privilegios.

“Efectivamente, dicha reforma en algunos aspectos fortaleció el poder económico y político de los hacendados del Chaco, los cuales tenían fuertes vínculos con el partido del gobierno”, dice el informe. “Los guaraníes fueron forzados a someterse a las condiciones impuestas porque no tenían acceso a su propio territorio, que les hubiese permitido autosustentarse.”

Sin tierra en la región más pobre del país más pobre de Sudamérica, los guaraníes se vieron obligados a someterse a pagos miserables a cambio de jornadas interminables. “Las jornadas laborales son generalmente de más de 12 horas al día, y en muchos casos se les asigna realizar un trabajo específico que debe ser terminado en el día de faena, lo cual normalmente es de imposible cumplimiento. Un hombre guaraní de la comunidad de Itacuatía narraba lo siguiente: ‘Cuando yo era chico, me levantaba para ir a trabajar a las tres de la mañana porque antes era el toque de campana para trabajar a esa hora’... Otros testimonios confirmaban que el pago que recibían era ínfimo y el trato que recibían era degradante”, señala el documento.

Ese régimen lleva indefectiblemente al endeudamiento y al sometimiento. “La situación de endeudamiento se genera mediante el registro que tienen los patrones de sus trabajadores en un cuaderno donde anotan su nombre, las actividades que realizan, los adelantos entregados en especies o el dinero que se entrega en pago al trabajo desarrollado. Este cuaderno es el único documento para realizar los ‘arreglos’ que se efectúan, y en casi todos los casos los trabajadores resultan debiéndole al patrón. Esto genera las obligaciones de trabajar a futuro, situación que puede llegar a ser vitalicia e incluso heredarse de una generación a otra”, explica la comisión.

En esta situación, el castigo corporal y el trabajo infantil son moneda corriente, constató la comisión: “Durante las visitas del 2006 y 2008, la Comisión tomó conocimiento e incluso recibió testimonios relacionados con eventos de maltrato físico de guaraníes mediante ‘huasqueadas’ (latigazos), quema de sus cultivos y muerte de sus animales como castigo por ‘desobediencia’. En palabras de un hombre de Itacuatía, ‘nos tratan con garrotes y chicote... siempre nos sabían chicotear, maltratarnos. Estos actos de violencia siempre han existido’”.

Todo esto iba a revertirse con la llegada al poder del gobierno de Evo Morales. Ese gobierno sancionó en el 2006 una ley de Reforma Agraria por la cual los latifundios esclavistas debían ser confiscados y entregados a los pueblos originarios. Pero cuando los técnicos del Instituto Nacional de Reforma Agraria se presentaron en el Chaco para hacer el saneamiento de las tierras, fueron repelidos a balazos por los hacendados.

Igualmente, el INRA llegó a fallar en dos casos en favor de los guaraníes. La decisión del INRA fue avalada por el Tribunal Agrario creado por la nueva Constitución para dirimir pleitos de propiedad de tierras. Pero los hacendados recurrieron el fallo del Tribunal Agrario ante el Tribunal Constitucional, potestad también incluida en la nueva Constitución. Como el Tribunal Constitucional aún no se ha constituido, las tierras en disputa siguen en poder de los hacendados y las prácticas esclavistas continúan.

El bajo nivel de alfabetización de los guaraníes y las dificultades que tienen para acceder a los servicios de justicia son otro obstáculo que el gobierno aún no ha podido solucionar. En el 2007 Morales firmó un decreto para lanzar un plan con el fin de mejorar la salud, la educación y el acceso a la justicia en el Chaco boliviano, pero se trata de una acción cuyos resultados se podrán apreciar a mediano plazo.

La fiscalía encargada de la región se muestra permeable a la influencia política de los hacendados. Sólo inició una investigación de oficio sobre las prácticas esclavistas después de un duro informe de la CIDH en 2006. Pero en esa investigación el fiscal ingresó a las haciendas acompañado por políticos locales y en su presencia interrogó a las víctimas. Como en esas condiciones intimidatorias nadie se animó a decir esta boca es mía, el fiscal concluyó que todos los hacendados pagaban sueldo y aguinaldo y daban un trato digno a sus empleados. El caso fue archivado.

Según el informe publicado esta semana, las políticas del gobierno de Morales para revertir las prácticas esclavistas en el Chaco tuvieron el efecto indeseado de dividir y debilitar a la comunidad guaraní. Algunos se fueron de las haciendas y formaron comunidades independientes, donde subsisten en condiciones paupérrimas. Otros se quedaron en las haciendas por voluntad propia, otros se fueron a cambio del pago de sus supuestas deudas, otros quisieron irse pero no pudieron, otros fueron echados por querer organizarse.

“Según diversas fuentes, muchos guaraníes han sido expulsados por los hacendados como consecuencia del proceso de saneamiento que se realiza en sus respectivas zonas y como represalia por su participación en la Asamblea del Pueblo Guaraní. La Comisión recibió otros testimonios que indican que la situación de los guaraníes expulsados es muy precaria, debido a que carecen de lugar donde vivir y donde cultivar lo mínimo para garantizar su subsistencia”, dice el informe.

En la presente coyuntura, dada la relación de fuerzas, para expropiar las tierras de los hacendados esclavistas y devolvérselas a los guaraníes, Evo Morales debería mandar al ejército a invadir el Chaco, lo cual equivaldría a incendiar el país.

La alternativa es fijar políticas claras y dejar que las instituciones actúen, aun cuando muchas de esas instituciones están cooptadas, colonizadas, funcionan mal, no existen o figuran sólo en papel. Morales parece haber elegido ese camino, más largo y más incierto, en función del interés nacional.

Mientras tanto, todo está como era entonces para las familias esclavas del Chaco boliviano. O tal vez peor, por la brutal respuesta de los hacendados a las acciones reformistas del gobierno. Y por saberse esclavos aun en tiempos de Evo.

Publicado en Página/12 el 25 de abril de 2010

lunes, 19 de abril de 2010

Café negro - Por Santiago O’Donnell


Bufanda marrón al viento, pelea sin suerte contra el frío y el futuro. Un catarro perruno lo persigue por las cavernosas calles del microcentro de Buenos Aires, rumbo al café de la esquina. Mañana se vuelve a Colombia y ya sabe lo que le espera. Allá, su historia sale en los diarios.

“Cuando vuelva el fiscal general de vacaciones, el 20 de abril, uno de sus primeros actos va a ser, seguramente, acusarme de obstrucción de justicia. Me irán a buscar y tendré que pasar unos días, o unas semanas, o unos meses, en la cárcel.” Lo dice con tono resignado mientras apura el paso por Independencia, hombros encogidos, brazos apretados y manos enterradas en bolsillos de campera.+/- Ver mas...

Después, ya en el bar, aclarada la garganta, el sacerdote jesuita colombiano Javier Giraldo explicará su encrucijada mientras revuelve un café. No tiene apuro. Tampoco, parece, demasiadas dudas.

No usa sotana, pero tiene la voz suave, el hablar pausado y la mirada atenta de un cura. El físico es más bien de un jockey, pero impone presencia con una cara redonda y bronceada enmarcada en anteojos, nariz ancha, frente pelada y su pelo corto y canoso. Defiende sus ideas con pasión, se indigna rápido y le gusta que lo escuchen.

Vino a Argentina para hablar con Adolfo Pérez Esquivel y para hacer un seguimiento del último tribunal penal de los pueblos que presidió el Nobel argentino en Colombia hace dos años. También, o más bien, vino para hablar de la situación en Colombia tras medio siglo de conflicto armado, miles de muertes y millones de desplazados. Trae información nueva que busca encauzar.

Pero su dilema es tan grande que representa a un país. ¿Qué hacer cuando la Justicia no es justa, pero no deja de ser el último recurso?

Giraldo es un histórico líder del movimiento de los derechos humanos de su país. Dice que se cansó de hacer denuncias que terminaron en nada. Que se la pasaba en tribunales respondiendo citaciones mientras los culpables de los crímenes caminaban tranquilos por las calles. Que la justicia en el interior de Colombia la ejercen de facto las fuerzas de seguridad. Que esas fuerzas rutinariamente plantan pruebas y compran testimonios. Que la Corte Suprema y la Corte Constitucional podrán tener fallos acertados, como el que impidió al presidente Alvaro Uribe un tercer término, pero que esas altas instancias no representan a la Colombia real, que los fallos de esos tribunales sólo sirven para llenar los titulares de los periódicos.

Eso no es todo, advierte el sacerdote con el café a medio tomar. Hay más. Hace cinco años un coronel llamado Néstor Iván Diego López lo denunció por calumnias e injurias. Giraldo había dicho que el coronel era un torturador y diversos testigos habían corroborado la denuncia en sede judicial, pero el proceso se dio vuelta como un panqueque. “El coronel les pagó a los testigos para que se desdijeran de sus testimonios y después él me hizo la denuncia a mí. Esta vez yo soy el acusado”, cuenta con amargura.

Entonces, dice, hace dos años decidió que no respondería más citaciones, que no cooperaría más con una Justicia corrompida irremediablemente, que no sería cómplice del sistema. Entonces escribió un documento de cuarenta carillas en el que fundamentó su objeción de conciencia, citando en detalle los casos que denunció que quedaron truncos, y fundamentando su postura en las distinciones que hacían Hans Kelsen y Max Weber entre la ética y la justicia. Para Giraldo, en la Colombia de hoy, esos principios son excluyentes. “Entonces presenté el fundamento de mi objeción de conciencia en el juzgado por el juicio del coronel. Desde entonces cada vez que me citan en algún caso les mando una copia del mismo escrito”, dice ahora divertido, y acepta otro café.

Mientras se lo traen, cuenta que la causa del coronel se abrió y cerró dos veces y que ahora se abrió otra vez el mes pasado. Dice que esta vez la cosa es más seria porque el fiscal general agarró el caso.

Claro, corren tiempos electorales y el padre Giraldo es una figura conocida. Ordenado en Medellín en 1975, educado en la Francia de los ’70, licenciado en Sociales por La Sorbona, tomó contacto con los movimientos de derechos humanos durante sus pasantías de verano en Londres con Amnesty International. Esos estudios y esos contactos lo llevaron a abrazar la causa de la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos. Volvió a Colombia en 1983 y desde entonces trabaja en defensa de campesinos desplazados y abusados desde distintas instituciones religiosas.

A través de los años ha denunciado a numerosos jefes militares, policiales y paramilitares. En 1998 debió exiliarse tras recibir amenazas de muerte. Enviado por su superior, pasó un tiempo en una comunidad jesuita de California y luego otra temporada en La Haya, en otra comunidad de la orden. Allí pudo observar de cerca el funcionamiento del tribunal penal internacional para crímenes en la ex Yugoslavia. “Iba todos los días a ese gran edificio de seis pisos, nuevo, con cientos de empleados. Como recién empezaba iba poca gente, los pasillos y los salones estaban vacíos. Veía las audiencias, usaba la biblioteca, hablaba con los abogados. Quería aprender y llevar esos conocimientos a mi país, pero me decepcioné un poco con la Justicia internacional. Vi cómo la fiscal Carla del Ponte se negaba a investigar los crímenes de la OTAN en Kosovo, que fueron crímenes atroces. Había muchas pruebas, pero ella las ignoró por razones políticas.”

Volvió a Colombia en el 2000 y su trabajo lo acercó a una comuna campesina en Apartadó, cerca de la frontera con Panamá, en territorio dominado por la guerrilla. La comuna, llamada Comunidad de la Paz, se constituyó en 1997, formada por unos 1200 habitantes de la zona con el propósito de evitar ser desplazados por el conflicto armado. Con el apoyo del obispo local, la comunidad declaró su neutralidad entre el ejército y la guerrilla. Pero esa declaración violaba la política de “neutralidad activa” de Uribe, que exige alineamiento con el ejército. Por esa razón, cuenta el padre Giraldo, los miembros de la comunidad fueron brutalmente reprimidos. Las muertes en la comunidad ya suman más de 200 y el caso está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También ha recibido una cobertura importante en la prensa colombiana.

Tanto el padre como los miembros de la comunidad suelen ser acusados de apoyar a la guerrilla, pero él sabe que ésa no es la solución. “Desde el punto de vista práctico la guerrilla no tiene ninguna posibilidad de llegar al poder. Ya hay un acuerdo en el mundo de no legitimar a ningún actor armado que llegue al poder en ningún país. Yo he hablado con miembros de las FARC y por supuesto que hay algunos fundamentalistas, pero muchos de ellos saben que no tienen ninguna posibilidad. Pero dicen, `yo prefiero morir diciendo un no rotundo a este sistema’.”

El problema es el sistema, dice Giraldo. “En Colombia todos los fundamentos de la democracia han sido corrompidos: la libertad de prensa, la separación de los poderes, las elecciones libres.”

Encima la presidencia colombiana la ejerce Alvaro Uribe, un nombre que figura con el numero 86 en una lista de la agencia antinarcóticos estadounidense, acusa el cura, citando información conocida. Un presidente que participó junto a miembros de su familia en la creación de estructuras paramilitares en el estado de Antioquía en los años ’90, agrega el religioso, esta vez apelando a pruebas y testimonios que obran en su poder.

Por todo eso el padre Giraldo dice que no cree más en la Justicia y se dispone a pasar una temporada en la cárcel. Pero al mismo tiempo maneja información y recoge testimonios para hacerlos llegar a la Justicia de la cual reniega. No ve una contradicción. Al contrario, está convencido de que no le queda otra.

Por todo eso se vienen días difíciles, para el padre Giraldo y para Colombia. “En este momento no tenemos ninguna posibilidad de cambiar la situación. En Colombia hay formalidades democráticas pero no realidades democráticas”, se fastidia.

El pocillo se vació hace rato y él lo mira, mira su fondo negro y duro. Tose por última vez, se levanta y sale a la calle, donde se despide con un apretón de manos. Sonríe apenas. El viento baila su bufanda y empieza a lloviznar.

Publicado en Página/12 el 18 de abril de 2010
Imagen: Guadalupe Lombardo

miércoles, 14 de abril de 2010

Apuesta nuclear - Por Santiago O’Donnell


La cumbre nuclear que arranca hoy en Washington es una apuesta arriesgada que pone a prueba el liderazgo mundial de su anfitrión Barack Obama. El marco será grandioso, acorde con la ocasión. Cuarenta y pico jefes de Estado, incluyendo a todos los más importantes. Semejante desfile no se ve en Washington desde hace varias décadas. Están ahí por una razón. El año pasado Obama había dicho en Praga que soñaba con un futuro sin armas nucleares. Y que Estados Unidos, por ser el único país que había usado armas nucleares, tenía la responsabilidad histórica de liderar ese cambio, responsabilidad que él como presidente estaba dispuesto a asumir. Ahora los convoca para poner en práctica esa visión.+/- Ver mas...

El mensaje es simple. Hay que cambiar porque el mundo cambió. La principal amenaza nuclear ya no es una guerra entre las superpotencias sino la transferencia de tecnología para fabricar armas nucleares a grupos terroristas o Estados rebeldes.

Entonces la propuesta consiste en ponerse de acuerdo en una serie de medidas para impedir esas transferencias. Claro que eso implica blanquear los arsenales nucleares y los stocks de uranio altamente enriquecido y someterlos al escrutinio internacional.

Para que no haya malos entendidos, aclara que la cumbre sólo se ocupará de seguridad nuclear, excluyendo específicamente otros temas relacionados, como el desarme y el uso de energía nuclear con fines pacíficos.

Obama calcula que hay suficientes razones para un acuerdo. Todos los países con arsenales nucleares han sufrido ataques terroristas en su territorio mientras la doctrina de Destrucción Mutua Asegurada prevenía ataques nucleares entre países. Para darle un marco más universal, Obama convocó a un importante grupo de países que desarrollan energía atómica con fines pacíficos, como Argentina. Y como la caridad bien entendida empieza por casa, en la semana previa a la cumbre hizo dos anuncios para reflejar el compromiso de Estados Unidos con la reducción de los arsenales nucleares.

Primero anunció un plan nuclear para reemplazar el que George W. Bush había anunciado cuatro meses después del 11/9. De acuerdo con el plan Estados Unidos se comprometía a no atacar con armas nucleares a países que no las tuvieran. También estableció que el objetivo principal de las armas nucleares era defenderse contra la amenaza de un ataque nuclear. Bush había establecido un uso más liberal del armamento nuclear y había identificado más amenazas que requerían la presencia del arsenal atómico.

El plan de Obama recibió ataques de la izquierda y la derecha. Por un lado se le criticó no haber ido más lejos y comprometerse a nunca usar armas nucleares primero y haber dicho que repeler era el objetivo “principal” en vez del “excluyente”. Por el otro lado, se le criticó sacar la opción nuclear ante un ataque químico, bacteriológico o cibernético de gran escala, aunque Obama había dejado abierta una excepción en caso de “ataque masivo”. Eso sí, el presidente estadounidense se encargó de agregarle un par de cláusulas a su plan dirigidas específicamente a Irán y Corea del Norte. Por eso el documento aclara que la doctrina sólo es aplicable a los países que forman parte del Tratado de No Proliferación Nuclear y a los que no violan sus normas. Y resulta que Corea del Norte se salió del tratado, mientras que Irán esta en violación de sus normas, según la agencia nuclear de Naciones Unidas.

El otro anuncio fue el acuerdo alcanzado con Rusia para reducir el arsenal nuclear en un 70 por ciento. Ambos países mantienen la capacidad para destruirse varias veces, pero el convenio le da continuidad a una política de desarme progresivo que ya lleva décadas.

Con el tratado de desarme y el plan nuclear Obama espera ganarse el apoyo que necesita para acordar el sistema de seguridad internacional que plantea como primer paso hacia el mundo con el que dice soñar. Pero la apuesta del presidente estadounidense no deja de ser arriesgada. Para empezar, cualquier control internacional implica la cesión de cierto grado de soberanía. Ese punto suele ser sensible en cualquier negociación sobre material radiactivo. Israel, Pakistán e India tienen armas nucleares pero no han firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear.

El tratado, además, incorporó un Protocolo Adicional que permite, entre otros controles, visitas sorpresa de los inspectores de la agencia nuclear de la ONU. Ni Estados Unidos ni Rusia, dueños de más del 90 por ciento de las cabezas nucleares, han firmado el Protocolo Adicional. Tampoco Brasil o Argentina, pero sí lo firmaron más de cincuenta países, muchos de los cuales estarán representados en la cumbre.

Las tensiones ya empezaron a aflorar. Egipto y Turquía hicieron saber a través de sus cancillerías que aprovecharán la cumbre para preguntar por las doscientas cabezas nucleares que se niega a blanquear Israel. Tel Aviv contestó con el anuncio de que su premier, Benjamin Netanyahu, no asistirá.

Obama apuesta a superar estos escollos con el aura de esa cualidad intangible que sus colaboradores describen como su visión. Esto es, Obama fue elegido para hacer historia y no precisamente para emparchar la economía o dirimir rencillas raciales en su país. Fue elegido para hacer un trabajo más grande, más universal. Para llevar adelante su visión, una visión que empieza con el sueño de un mundo sin armas nucleares.

En los últimos meses la popularidad de Obama había sufrido una merma, fruto de una larga y desgastante batalla política para reformar el sistema de salud. Obama parecía un político más. La gente le reclamaba, y le sigue reclamando, que se ocupe de la economía. Pero él apuesta a otra cosa. Debe ser porque cree que hay límites para lo que el Estado puede hacer en materia económica. Que hay que intervenir, pero no todo el tiempo. Está bien: el desempleo no baja y la gente está enojada. Pero un líder debe saber mirar más allá. El desempleo no baja pero tampoco sube y la economía está creciendo bien y los expertos dicen que sólo es cuestión de tiempo. Para recuperar la popularidad perdida, esa herramienta indispensable para cualquier transformación, lo que hace falta es menos política doméstica y más visión. Lo que por estos pagos se conoce como mística. Entonces agarra el teléfono y llama al presidente chino y lo convence a Hu Jin Tao de que no falte a la cumbre. Y se va a Praga a firmar el tratado con Rusia y después se reúne con los europeos del Este para asegurarles que no los va a abandonar. Y le dice al mundo que no va a usar armas nucleares contra países sin ellas y después los invita a Washington para unirse al club nuclear en una cruzada antiterrorista.

Ahora empieza la cumbre y Obama vuelve a subir la apuesta. Vende su visión, la idea romántica de un mundo sin “nukes”, como se dice allá, para imponer su plan. O sea, aislar a Irán y Corea del Norte e impedir cualquier desarrollo atómico por fuera de un estricto control de Naciones Unidas. Si consigue todo eso, Obama va derecho al bronce. No lo hará más popular de la noche a la mañana, pero sumará y mucho a la hora de contar.

Pero si la jugada le sale mal, Obama quedará como un vendedor de humo, un soñador frustrado o, peor, un cínico que se pavonea en el escenario internacional para escaparles a sus obligaciones domésticas.

Las apuestas fuertes son así, a todo o nada. Ante la amenaza concreta y creciente de un ataque con armas nucleares en el futuro cercano, con la dispersión de las armas entre un creciente club de propietarios, con la multipicidad, el desarrollo y el poder de devastación que han adquirido esas armas desde que fueron usadas por única vez en 1945, lo que está en juego, en última instancia, es la supervivencia misma de la especie humana.

Publicado en Página/12 el 11 de abril de 2010

jueves, 8 de abril de 2010

Resignación - Por Santiago O’Donnell


Primero vino el horror. Esa foto de la estación de subte Park Kultury de Moscú con cadáveres desmembrados en la puerta de un vagón. El mismo escenario, horas después, cubierto de flores, velas y caras tristes.+/- Ver mas...

Después vino el miedo. La inseguridad. La sensación de que algo había cambiado en esa inmensa, moderna y cosmopolita ciudad que es Moscú, y en ese inmenso, orgulloso y ascendente país que es Rusia. Un país que es potencia mundial, segundo exportador de petróleo detrás de Arabia Saudita y primero de gas natural, del cual depende gran parte de Europa para pasar el invierno. Un país que vivió el colapso y desmembramiento de la Unión Soviética como un trauma y recuerda la década de los ’90, la de la transición democrática, como una de sus peores, un cóctel de libremercadismo, burocracia estatal y corrupción que lo dejó arrodillado ante Occidente, con jubilaciones irrisorias que no siempre se pagaban, con un presidente con fama de borracho como Boris Yeltsin como símbolo de su patética debilidad. Tan patética como sobreactuada. En 1994, para demostrarle al Kremlin y al mundo que el oso ruso había despertado, Yeltsin mandó al ejército ruso a invadir Chechenia, una república en los Cáucasos de mayoría islámica que había declarado su independencia el año anterior. Ese ejército entrenado para combatir tropas de la OTAN entró con sus tanques a Grozny, la capital chechena, y la destruyó. Más de 60.000 personas, casi todos civiles, murieron durante la invasión y miles más perdieron sus casas y se desperdigaron por toda la federación rusa. Prácticamente no quedó nada. Mejor dicho, quedó la insurgencia y la sed de venganza y dos años más tarde las tropas rusas se retiraban derrotadas y humilladas. Ahora el nuevo líder de la resistencia chechena, heredero de esas luchas, dice que él mandó a volar las estaciones de subte en Moscú, nervios de un sistema que es el orgullo nacional en Rusia, como las Torres Gemelas eran orgullo nacional en Estados Unidos.

Después vino el enojo. Todavía no habían enterrado a las víctimas cuando Vladimir Putin, el hombre fuerte de Rusia, apareció en la televisión. Se lo veía lívido, casi desencajado. Dijo que iba a sacar a los terroristas de las cloacas, que iba a aniquilarlos, que iba a exterminarlos. En 1999, cuando era primer ministro, Putin mandó al ejército ruso de vuelta a Chechenia, para terminar el trabajo que Yeltsin había dejado inconcluso. Meses después Putin asumía la presidencia rusa con la promesa de limpiar Chechenia de terroristas. Tras dos años más de tanques y bombardeos, en 2002 Putin pactó una tregua con el líder separatista Akhmad Kadyrov, quien al año siguiente fue elegido presidente de Chechenia. En 2004 una bomba mató a Akhmad Kadyrov. En 2006 asumió la presidencia chechena su hijo, Ramzan Kadyrov, un notorio violador de derechos humanos al servicio del Kremlin que lanzó escuadrones de la muerte de la policía secreta rusa contra los insurgentes y sus familiares. Según Human Rights Watch, desde 2002 unos 5000 chechenos, en su mayoría jóvenes, fueron “desaparecidos” por las fuerzas de seguridad rusas y chechenas. A poco de asumir Akhmad Kadyrov, Putin proclamó orgulloso que había terminado con el terrorismo y replegó sus tropas del Cáucaso. “Recibimos la noticia con satisfacción —le contestó el presidente checheno—. Chechenia es hoy un territorio pacífico y en desarrollo. La cancelación de la operación antiterrorista sólo servirá para promover el crecimiento económico en la república.” Pero la guerra no había terminado. Había mutado. Ya no era tan sólo un conflicto separatista. Aunque nunca se comprobaron los vínculos con la red Al Qaida, los grupos islamistas del Cáucaso habían adoptado el lenguaje, la ideología y las tácticas de los yihadistas de Medio Oriente y Afganistán. Así empezó el reclutamiento de “viudas negras” para llevar adelante atentados suicidas. Mientras Putin comparaba a los terroristas chechenos con los seguidores de Bin Laden, toda Rusia empezó a llamarlos el Emirato. En los últimos años el Emirato había trasladado sus operaciones a las vecinas Igusetia, Daguestán y zonas aledañas, en vez de dar pelea franca en Chechenia o llevarla a Moscú. Algo parecido había hecho Al Qaida en la península arábiga, cuando trasladó sus operaciones al caótico Yemen para escaparle al estado policial de Arabia Saudita. Todo terrorismo es brutal, pero el salvajismo del Emirato es legendario. En septiembre de 2004, un comando del Emirato asaltó una escuela de Beslan, en Osetia del Norte. Tomó 1500 rehenes y empezó a tirar cadáveres por la ventana hasta que las fuerzas de seguridad retomaron el edificio a sangre y fuego. La batalla dejó un saldo de más de 300 muertos, incluyendo 171 niños, casi todos baleados por la espalda mientras intentaban huir. Al día siguiente, cuando un grupo de periodistas occidentales le preguntó a Putin si no había llegado la hora de negociar con los separatistas chechenos, el hombre fuerte de Rusia respondió con sarcasmo: “¿Y por qué no se reúnen con Bin Laden? Invítenlo a Bruselas o a la Casa Blanca, abran negociaciones, pregúntenle qué quiere y dénselo así los deja en paz”.

Después vino la negación. En Moscú se vivía una falsa sensación de seguridad porque habían pasado seis años desde el último atentado. Putin aseguraba que el terrorismo se había terminado y la red federal de televisión es la principal fuente de información para millones de moscovitas. Bajo un férreo control del Kremlin, sus programas evitaban reflejar lo que estaba pasando en el Cáucaso. Pero desde 2009 hubo al menos 15 atentados suicidas en el sur de Rusia, según estimó The New York Times. El último verano ruso fue de los más violentos que se recuerden en la zona del conflicto. En agosto pasado un camión-bomba se estrelló contra una comisaría en Igusetia, matando a veinte personas e hiriendo a 138. Después de las víctimas, el principal perjudicado fue Yunus-Bek Yevkurov, el presidente, populista, de ese país, que había sido elegido el año anterior con una plataforma de negociación con las fuerzas separatistas. Yekurov había sido herido en un ataque al convoy en que viajaba en junio del año pasado y ya había perdido a un par de ministros en ataques terroristas desde su asunción cuando ocurrió lo del camión-bomba. Pero el Kremlin no fue compasivo. “Sugiero que esto no es sólo el resultado de problemas relacionados con el terrorismo, sino que también es el resultado de un trabajo insatisfactorio de las agencias de seguridad en la república”, dijo en un comunicado el presidente Dimitri Medvedev, el delfín de Putin, para concluir: “Este ataque terrorista pudo haberse prevenido”. Debilitado, Yekurov debió aceptar que su brutal colega checheno mande a sus comandantes a Igusetia para llevar adelante acciones contraterroristas. Pero no sólo había fracasado la postura dialoguista de Yekurov en Igusetia. El terrorismo de Estado del carnicero Kadyrov tampoco había funcionado en Chechenia. Además de convertirse en una fábrica de terroristas para Igusetia y Daguistán, Kadyrov ni siquiera conseguía pacificar a su propia república. Una semana después de la voladura del camión en Igusetia, cuatro altos jefes policiales morían en un ataque suicida en Grozny. Todo eso pasó el verano boreal pasado. Ahora empieza otro verano, otra temporada de terrorismo que arranca con un atentado en Moscú, como viene sucediendo periódicamente desde la invasión de Yeltsin. En los últimos veinte años terroristas chechenos destruyeron edificios enteros, tomaron un teatro lleno de rehenes y mataron a políticos y policías en la capital rusa. En 2004 dos mujeres chechenas se habían inmolado en el subte de Moscú, matando a cincuenta personas. Esta semana una adolescente de Daguestán de diecisiete años y una joven de veinte, también del Cáucaso norte, repitieron el logro. Según anticipó el líder del Emirato de los Cáucasos al adjudicarse los últimos atentados, va a ser un verano movido. Putin contestó que iba a destruir a los terroristas, repitiendo casi palabra por palabra lo que prometió en 1999 cuando llegó a la presidencia. Pero esta vez sus palabras sonaron huecas.

Después vino la resignación. Putin sigue siendo por lejos el político más popular de su país. Un duro, un orgullo. En Rusia hay muñequitos Putin, personajes de historieta Putin, hasta escarbadientes marca Putin hay. Los jueces le responden. Maneja la Legislatura como si fuera la Duna soviética. Medvedev le cuida la presidencia hasta la próxima elección, y sólo está donde está porque Putin no podía presentarse. Los empresarios que lo enfrentaron están muertos, presos o exiliados. La oposición no junta más de 200 personas cuando consigue permiso para reunirse, y cuando se juntan deben soportar los insultos y las escupidas de los cuadros juveniles pro-Kremlin que armó Putin para hostigarlos. Putin se formó en la KGB, sus principales colaboradores provienen de la agencia de espionaje soviética y hoy esa élite controla a la policía secreta FSB, que es una de las instituciones más importantes de Rusia, cumpliendo funciones parecidas a las de la KGB en los tiempos soviéticos. El terrorismo es enemigo de la democracia. En cambio, a los dictadores y a los líderes autoritarios les calza muy bien. En el 2004, después de una serie de atentados, Putin aprovechó para eliminar por decreto las elecciones para gobernadores regionales, y desde entonces los designa el Kremlin. Con los atentados del subte de esta semana largó la campaña para reinstalar la pena de muerte en Rusia. Con el 9/11 llegaron los secuestros, las torturas y las cárceles secretas de Bush. En Colombia, cada vez que aparecen las FARC, ya sea para atacar, ya sea para devolver rehenes, se fortalecen Uribe y su política de mano dura, y se debilita la oposición democrática. Israel responde a los cohetes lanzados desde Gaza con bombardeos masivos. Cuando mueren civiles al voleo, no importa la causa, los gobernantes blandos se vuelven duros y los duros echan mano al terrorismo de Estado. Pasó acá, pasa allá, sigue pasando en todo el mundo. Entonces el horror se convierte en miedo, y el miedo en enojo, y el enojo en negación, y la negación en resignación.

Publicdo en Página/12 el 4 de abri de 2010
Imagen: EFE

lunes, 29 de marzo de 2010

Siguen - Por Santiago O’Donnell


Siguen llegando noticias escalofriantes desde Honduras. Hace tres semanas la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había denunciado que existe una acción coordinada de fuerzas represivas para secuestrar, violar, torturar y asesinar a los hijos e hijas de militantes del Frente para la Resistencia. Ahora nos enteramos del asesinato de tres periodistas en la primera quincena de marzo. Y cómo los mataron.

El viernes se sumaron dos nuevas muertes. Los periodistas Bayardo Mairena y Manuel Juárez aparecieron baleados dentro de un auto cuando regresaban a la ciudad de Julticalpa, en el departamento de Olancho. Venían de la ciudad vecina de Catacamas de transmitir un programa de radio.+/- Ver mas...

Según denuncia un grupo de organizaciones de derechos humanos europeas, casi treinta balazos de AK-47 contra Nahúm Palacios, más de cuarenta tiros a Joseph Ochoa y, ejecutado “en similares circunstancias que las de Palacios”, David Meza Montecinos.

El caso Nahúm Palacios da una idea del nivel de impunidad de que gozan las fuerzas represivas.

“El pasado domingo, 14 de marzo, a las 11 de la noche fue asesinado el periodista Nahúm Palacios, quien fue director del Canal 5 de televisión en el Aguán. Según fuentes policiales, los criminales le asestaron casi treinta balazos de AK-47 antes de que llegara a su vivienda en el barrio Los Pinos de Tocoa, mientras conducía su vehículo. La persona que lo acompañaba fue gravemente herida. Desde el golpe de Estado el 28 de junio del 2009, Nahúm Palacios había sido víctima de múltiples amenazas y atropellos por parte de los militares de la zona, en particular por el mismo capitán tercero de la Base Naval de Castilla, quien además ordenó la detención de cuatro miembros de Televisora del Aguán, Canal 5, tal como fue documentado posteriormente en el informe que entregamos el 7 de agosto del 2009 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Comisión Interamericana, por su parte, exigió al Estado hondureño decretar medidas cautelares de protección a favor del periodista Palacios. En su informe del 20 de enero del 2010, la CIDH hizo referencia explícita al caso de Nahúm Palacios y el Canal 5 en los siguientes términos: “En el departamento de Colón, al menos dos canales fueron obligados a cortar su transmisión por varios días. Tal fue lo que sucedió con el Canal La Cumbre y Televisora de Aguán, Canal 5. Nahúm Palacios, director de Canal 5, relató a la CIDH que el 28 de junio “varios miembros de las Fuerzas Armadas ingresaron al canal” y lo “obligaron a cortar la transmisión”. Durante los últimos días, Palacios transmitió vasta información sobre el conflicto agrario en el Bajo Aguán.

La noticia sale de un comunicado de organizaciones humanitarias encabezadas por la Federación Internacional de Derechos Humanos, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional y la Iniciativa de Copenhaguen para Centroamérica y México. No se lee en los grandes diarios, sino que aparece, entre los correos basura, en la casilla de esta columna.

El caso de Ochoa está también lejos de esclarecerse. El blanco del ataque del 5 de marzo aparentemente era la persona que viajaba con él y que resultó gravemente herida, Karol Cabrera, una conductora televisiva que había apoyado el golpe de Estado. Pero la conductora también había sufrido el asesinato de su hija en diciembre y en ese caso, que tampoco se esclareció, los investigadores no encontraron pruebas de una motivación política. Por eso no queda claro si el asesinato de Ochoa está relacionado con la periodista que lo acompañaba, o si está vinculado con los problemas familiares de la periodista, aunque Cabrera culpó a “partidarios de Zelaya”, en referencia al presidente derrocado.

En el mismo día en que sucedió, el caso Ochoa fue denunciado por el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York. Lamentablemente, el asesinato de Nahúm Palacios no recibió el mismo tratamiento por parte del CPJ, pese a que en el caso de Palacios la relación entre su muerte y su trabajo de periodista es clarísima, mucho más que en el caso de Ochoa.

A esta altura, lo menos que puede decirse de este régimen que gobierna Honduras es que nació en terapia intensiva y sobrevive con pulmotor. Cuando el gobierno de Estados Unidos decidió avalar las elecciones de noviembre pasado, debió saber que hoy gobernarían los sectores que llevaron adelante el golpe y que buscarían continuar con la política estatal de represión abierta y clandestina que tantos resultados les trajo durante la dictadura. Debió saber también que esa política represiva, a la larga o a la corta, genera respuestas.

¿Qué otra cosa puede esperarse de un gobierno elegido bajo estado de sitio y con el presidente legítimo encerrado en una embajada rodeada de milicos? Pero da la impresión de que lo único que le importa a Washington es el compromiso del presidente Porfirio Lobo de retirarse de Petro Caribe y el ALBA, esto es, borrar cualquier vestigio de chavismo en el país, esto es, frenar a cualquier costo la expansión del chavismo en la región, como si fuera una remake de la Guerra Fría y su triste capítulo centroamericano. Por eso presiona a sus clientes centroamericanos para que pidan la readmisión de Honduras a la Organización de los Estados Americanos. Por eso deja hacer a Lobo y a su secretario de Seguridad de super-mano dura, Oscar Alvarez.

Resultado: el periodista de la Resistencia Nahúm Palacios muere bajo una lluvia de balazos, pagando el precio de haberse atrevido a denunciar la censura ante un organismo internacional. Tres periodistas acribillados a balazos en menos de un mes.

Podría llamar la atención que ante semejante agresión, para colmo en las narices de la CIDH, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) no haya encontrado tiempo para pronunciarse. Sin embargo, el organismo que nuclea a los grandes medios de la región, empezando por los estadounidenses, parece priorizar otras libertades por encima del derecho a no ser asesinado por expresar una opinión. Denuncia regularmente a los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, a veces con razón, de atropellos a sus empresas y sus periodistas. La página web de la SIP está llena de información sobre esos países. Pero sólo le dedica dos párrafos a la situación en Honduras en un informe colgado hace doce meses. La mención es para el asesinato del periodista Carlos Salgado, ocurrido un año y medio antes del golpe, por razones aún desconocidas. En ese caso la SIP, tardíamente y sin demasiadas precisiones, decidió “requerir a las autoridades que profundicen y avancen en las investigaciones del asesinato de Carlos Salgado hasta dar con los culpables intelectuales y materiales y conocer los móviles del crimen; así como a garantizar la seguridad de los periodistas”. Salgado era un locutor radial, comentarista y humorista que molestaba a muchos políticos, incluyendo a Manuel Zelaya, el entonces presidente que luego sería derrocado por el golpe.

Está muy bien que la SIP lo recuerde, pero su página web nada dice de la feroz censura y represión desatada por el golpe de junio del 2009, empezando con la alevosa toma militar de estaciones de radio y televisión que criticaban a los golpistas, la descarada represión y detención de los periodistas que cubrían las protestas, y la grosera interrupción de señales internacionales en el mismo momento en que el dictador Goriletti usurpaba el poder. Tampoco dice nada sobre la seguidilla de asesinatos que inauguró la presidencia de Lobo.

Tampoco parece importarles demasiado a las organizaciones para la defensa de los periodistas que afloraron en los últimos años en la región, tanto las que reciben financiamiento del Departamento de Estado estadounidense como las más independientes.

Y los poderes que apuntalan al gobierno hondureño no hacen nada y los grandes medios no dicen nada mientras mueren en Honduras los hijos e hijas de los militantes de la Resistencia. Y mientras mueren, también, los periodistas que denuncian esas muertes. Y siguen. Y no pasa nada.

Publicado en Pagina/12 el 28 de marzo de 2010

Opinines encontradas sobre Vía muerta (última entrada)

Hola,

felicitaciones por la nota en Página 12 de este domingo. Me gustó la claridad y el lenguaje coloquial con que enfrenta un tema por demás arduo y complejo.

Un saludo cordial,

Fabiana Montenegro+/- Ver mas...





Señor O Donnell:
termino de leer su articulo en pagina l2 sobre el conflicto arabe israeli.Si bien busca ser imparcial,no lo logra,y donde puede le pega a Israel,y le explico:cuando ud. dice invasion condenada por NU,por aberrantes violaciones cometidas por israelies,Ud. sabe muy bien que esta mintiendo.Violacion hubiera sido ingresar a gaza y matar indescrinadamente,si asi se hubiera hecho, la invasion dura media hora y los muertos hubieran sido miles.Los hechos le demuestran todo lo contrario,caen 800 terroristas y 400 civiles,esto para una persona honesta que quiere dar un informe imparcial,es suficiente muestra de como actuo Israel.?sabia Ud. que los jefes de Hamas tenian su bunker en los sotanos del hospital de Ramalah?Ademas por que no informa que el l4 de agosto del 2005 Israel se retira completamente de Gaza.'por que no informa que esos misiles caseros que tambien matan comienzan a caer en territorio israeli a partir del 2000 y siguen cayendo hasta el dia de hoy.Señor, el ingreso a Gaza se hace por lo que explico anteriormente.Ademas Israel en ningun momento dijo que iba hacer desaparecer a Iran del mapa.'que quiere Ud.?que Israel se calle la boca ante este dictador loco? Ya tuvimos uno y costo seis millones de victimas,un millon de ellos niños,simplememnte por el hecho de ser judios,y este incluso lo niega,y no he escuchado al mundo criticarlo por el solo hecho de haberlo dicho.Si coincido con Ud. de un estado para los arabes que estan en la cisjordania, pero depende de ellos .Ya Barak en el año 1995 les dio el 97 por cuiento de la Cisjordania y el Señor Arafat dijo no.Y a Jerusalem hace tres mil años DAVID la declaro capital del reino de Israel.Se tienen que terminar los grupos ultra islamicos como los de ultra derecha de Israel para que haya paz.
Yo me pregunto:?por que los arabes en el 48 no aceptaron la particion? Hoy la historia seria otra.Mucho se puede hablar sobre el tema,hay cinco mil años de historia de Israel,el pueblo mal llamado palestino,?tiene historia?no laconozco,me gustaria que escribiera sobre ello.
Lo saluda atte. y quedo a su entera disposicion
LEON MARCOS PODJARNY
DNI 7304135


RTA: hola leon gracias por escribir. por supuesto que nadie es neutral pero vos como leector me parece que tampoco. muchas de las criticas que les haces a los palestinos e iraníes están en mi articulo. lo que no podes negar es el informe condenatorio de la ONU, ni tampoco ls criticas de USA, rusia, naciones unidad y europa al anuncio de nuevos asentamientos en jerusalén del este. si querés podes pensar que todos elos y también este cronista somos terroristas, pero me parece, cmo digo al final, que ya es hora de dejar de discutir quien tiene razon, ceder un poco y empezar a buscar una solucion pacífica.
saludos, s.







Buenas,
Gracias por la claridad y enfoque del artículo Via Muerta.
Me cuesta entender a veces toda esa rueda de poder, mas siendo descendiente de libaneses y palestinos.
A ver si algun dia se ponen de acuerdo y estamos todos mas tranquilos.

Un saludo,

Rodrigo








si importa quien es la victima;si importa quien tiene razon; si importa quien empezo. GAZA ES WARSCHAU.
sebastian micolo


RTA:hola sebastian,

esta bien: quiero decir, mientras solo pensemos en eso, las victimas seguiran siendo los palestinos.

Vía muerta - Por Santiago O’Donnell


Difícil negar la lógica detrás de la sencilla explicación del primer ministro israelí: si hace 42 años que lo venimos haciendo, ¿por qué íbamos a parar ahora? Se refería, por supuesto, al anuncio de su gobierno de que va a construir 1600 viviendas en un barrio ultraortodoxo de Jerusalén del Este, territorio palestino ocupado en la Guerra de los Seis Días, de 1967. El anuncio concitó la condena de prácticamente todo el mundo, condena que el canciller israelí, siguiendo la misma lógica, tildó de “irracional”. ¿Y qué esperaban después de que los israelíes votaran un gobierno liderado por la derecha y la ultraderecha? ¿Que sea ese gobierno el que rompa la tradición colonialista, que se entregue mansamente a las exigencias de los palestinos y les sirva un Estado en bandeja?+/- Ver mas...

Tampoco puede sorprender que los palestinos moderados que apuestan o apostaron a un acuerdo de paz se sientan defraudados y estafados, y que los palestinos islamistas retomen sus ataques contra civiles israelíes, pagando la muerte de un inmigrante tailandés con el bombardeo de seis ciudades de Gaza, preludio de la espiral de muerte y destrucción que seguramente sobrevendrá.

En todo caso el problema lo tienen Estados Unidos y su presidente Barack Obama, que por un lado se la pasa reafirmando su “alianza inquebrantable” con Israel, y por el otro prometió, en su famoso discurso de El Cairo, una nueva relación con el mundo musulmán. Según Obama esa nueva relación reemplazaría la doctrina de “Guerra al Terrorismo”, de su predecesor, partiendo de un acuerdo de paz en Medio Oriente que daría luz a un Estado palestino en los territorios ocupados.

Pero nada va a cambiar en Medio Oriente mientras la mayoría de los israelíes siga votando gobiernos conservadores e intransigentes, y la mayoría de los palestinos siga apoyando la idea de vengarse de Israel.

Esta semana Obama exigió que paren las construcciones en los territorios ocupados, que se discutan las fronteras del nuevo Estado palestino, o sea la retirada israelí, y que se negocie el status de Jerusalén del Este para que los palestinos puedan instalar allí la capital de su nuevo Estado. Los otros negociadores, que son Rusia, Europa y Naciones Unidas, dijeron lo mismo. Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, contestó “minga”. Mejor dicho, contestó con más diplomacia que no puede hacer eso porque se le viene abajo el gobierno.

Obama tampoco puede ir más lejos. No puede poner en riesgo cuarenta y dos años de “alianza inquebrantable” entre Estados Unidos e Israel porque se le pudre el rancho a él. Los moderados de la Autoridad Palestina tampoco pueden enojarse del todo porque sin negociaciones de paz no tienen razón de ser y se los devoran los islamistas.

Entonces Estados Unidos, Israel y los palestinos moderados se ponen de acuerdo en bajar los decibeles y retomar las llamadas “conversaciones indirectas” a través del delegado de Obama, un franeleo que no puede llegar a ningún lado, pero sirve para cuidar las apariencias de los que juegan a negociar lo que en las condiciones actuales no tiene arreglo.

En medio del bolonqui aparece Lula. No se sabe si Lula quiere que lo nombren secretario general de las Naciones Unidas para arreglar el conflicto de Medio Oriente, o si quiere arreglar el conflicto de Medio Oriente para que lo nombren secretario general de las Naciones Unidas. Pero por ahí anda la cosa.

Lula tiene un plan: quiere ampliar la mesa de negociaciones para incluir a Irán y a los palestinos islamistas de Hamas.

Nuevos interlocutores, nuevas ideas, nuevas perspectivas para poner en marcha algo que pueda funcionar. Por eso apoya públicamente el programa nuclear iraní y manda a su canciller a Damasco para tomar contacto con el liderazgo de Hamas en el exilio.

Lo que no dice Lula, porque no vale la pena ahondar en esos detalles, es que quiere ampliar la mesa con dos enemigos de Israel. La intención declarada de Hamas y Teherán de destruir el Estado hebreo no parece un punto de partida auspicioso para una negociación de paz.

Lula no es tonto. Arranca la gira en Israel y se pone un kipá para visitar el Museo del Holocausto. Netanyahu tampoco es tonto y lo recibe bien, tranqui, sin excesivos honores, cumpliendo con el protocolo. Pero si Netanyahu no está dispuesto a darles bola en serio a Obama y a los palestinos moderados, difícil que atienda los planteos de Lula y los “nuevos interlocutores” islamistas y negacionistas. No importa: Lula queda instalado como negociador en Medio Oriente y Brasil como alternativa de poder a los Estados Unidos en esa región. Ganancia pura. Objetivo cumplido.

Lula es un optimista. En Brasil no se cansó de presentarse hasta que lo eligieron presidente. Ahora dice que el desacuerdo entre Estados Unidos e Israel puede ser bueno para la paz. Piensa que al restarles apoyo incondicional a los halcones, Washington altera el equilibrio de fuerzas en favor de los sectores más moderados de la inestable coalición que gobierna Israel. Ese gobierno está dominado por la derecha dura, empezando por Netanyahu (Likud) y siguiendo con su canciller neofascista Avigdor Lieberman, pero incluye a los laboristas de centroizquierda y deja afuera a los centristas de Kadima.

Claro que habría que aclarar, para precisar los términos “centro” y “centroizquierda” en el contexto israelí, que el representante laborista en el gobierno de Netanyahu es el mismo ministro de Defensa que hace un año y medio, cuando gobernaba Kadima, condujo la última invasión de Gaza, invasión condenada en Naciones Unidas por aberrantes violaciones a los derechos humanos.

No está mal que Lula exprese optimismo en una región donde ese bien escasea. Pero los sucesos de esta semana se pueden interpretar de otra manera. Da la impresión de que los palestinos se están cansando del franeleo y las promesas huecas de Obama mientras los israelíes siguen colonizando territorios ocupados. Da la impresión de que nuevamente están dispuestos a inmolarse tirando piedras a la policía israelí en Cisjordania y cohetes caseros contra civiles desde la Franja de Gaza.

Y qué duda cabe de que son acciones suicidas, invitaciones casi para que Israel despliegue todo su poderío militar contra los palestinos, indefensos en comparación, como viene sucediendo cada vez que estalla el conflicto.

Y qué duda cabe de que la esperable respuesta israelí generaría una nueva oleada de repudio internacional, que a su vez profundizaría el aislamiento diplomático del gobierno de Netanyahu, empujándolo más y más hacia la derecha chauvinista, alimentando una espiral bélica que cerraría las puertas a cualquier intento de paz, al erosionar la base de apoyo para los moderados de uno y otro lado.

Para que esta dinámica cambie tendría que pasar algo impensado, algo que sirva de disparador para un entendimiento entre israelíes y palestinos. Qué sé yo, por ejemplo un acercamiento entre Estados Unidos e Irán. Estados Unidos e Israel, ambos potencias nucleares, acusan a Irán de querer fabricar una bomba atómica. Rusia y China, dos países con poder de veto en Naciones Unidas, dicen que no les consta. El canciller ruso le dijo a la canciller estadounidense esta semana que la mejor manera de asegurarse de que Teherán use su energía nuclear con fines pacíficos es hacer lo que hace Rusia, que es construir las plantas nucleares de los iraníes para poder controlarlas in situ. En cambio Estados Unidos apuesta a voltear al régimen iraní vía Twitter, YouTube y la amenaza de sanciones que serán vetadas, e Israel apuesta a bombardear las instalaciones nucleares de Irán cuando llegue el momento apropiado.

Es difícil saber bien qué está pasando en Irán desde Occidente, pero no es descabellado pensar que la oposición moderada o antibelicista ha puesto en jaque al régimen revolucionario del Líder Supremo. Si esto es así, se abren posibilidades que antes no existían, sobre todo teniendo en cuenta la influencia de Irán en Irak y Afganistán, donde los estadounidenses necesitan desesperadamente que Teherán les dé una mano.

También se podría trabajar la relación con Turquía, que venía mediando un acuerdo entre Israel y Siria por las Alturas de Golán hasta que la invasión de Gaza pudrió las negociaciones. Desde entonces la relación entre Turquía y Occidente se tensó por el tema del genocidio armenio y por el demorado ingreso del país musulmán a la Unión Europea.

Pero el nudo del conflicto sigue ahí, en Medio Oriente. Muchas cosas cambiaron durante las últimas cuatro décadas. Egipto es hoy un vecino confiable. Irak fue ocupado. Israel amasó suficiente poderío militar como para no depender de ninguna potencia extranjera. Y se fue de Gaza aunque sea para asfixiarla. Hubo elecciones en Palestina y Palestina se partió en dos.

Demasiadas cosas pasaron como para que Netanyahu diga que todo está como entonces. Pero el nudo sigue ahí y nadie parece encontrarle la vuelta. Mientras israelíes y palestinos insistan con más de lo mismo no importará quién tiene razón, ni quién la empezó, ni quién es la víctima. Tampoco servirá de mucho lo que hagan los de afuera.

Si esto sigue así, el camino a la paz termina otra vez en vía muerta.

Publicado en Página/12 el 21 de marzo de 2010

Videos y reflecciones sobre Un pato es un pato (última entrada)

Estimado Santiago O'Donnell,

Acabo de leer con gratitud su articulo sobre la situacion hondurena actual, "Un pato es un pato".

Cabe senalar algo que me parece importante en relacion a la idea -o "mito"- de que "Las elecciones hondureñas del 29 de noviembre promovidas por Estados Unidos fueron razonablemente participativas", ya que no solo, como usted lo observa, "ningún organismo internacional de talla las monitoreó", sino que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hondureno, que habia anunciado 62% de participacion en el dia, cifra que luego que bajara la atencion mediatica reviso a 49% (Ver Pagina 12 22 Diciembre 2009) sabia en el momento que las cifras de 62% eran falsas, como lo admiten en el video que le envio.+/- Ver mas...

La conclusion que se esta en derecho de sacar, es que la institucion responsable de contar votos demostro su innegable mala fe, con lo cual, cualquier vestigio de legitimidad se deshace.

No me canso de llamar la atencion a este articulo-hasta la fecha poco visto-, que fue publicado en ingles y castellano, porque dentro de la marea de apoyo al gobierno de Lobo, la verdad tiene que poder prevalecer.

Me parece que valdria realmente la pena que le de una mirada.

Muchas gracias,

Nicholas Csergo.

Version original en ingles: "Exclusive: Honduran elections exposed"

Version castellana: "Prueba de fraude electoral en Honduras"

Excelente artículo. Y curiosamente, la autodenominada oposición, ahora en franca organización hacia el mejor progresismo posible entre ellos, no se ha pronunciado al respecto sino al nivel de las expresiones de la Sra. Mirta Legrand. No han tenido suficiente tiempo de reflexionar.

Saludos
Luis Herrera






Su artículo sobre la realidad hondureña y la complicidad de los imperios, el yanqui y el de Amercia latina, Brasil. Soy periodista y vengo siguiendo el tema de Honduras, un precedente preocupante para la región.
Debo decirle, además, que como lector de Página desde hace años, su artículo desentona algo en un medio que a mi entender viene dedicandose demasiado a coyunturas muy alejadas de las necesidades de la gente, lease por ejemplo DNU, sin abordar en ese caso el asunto de fondo, el pago de la deuda externa.
Atte

Adrian Camerano







Santiago, excelente tu articulo sobre Honduras. Lamentablemente mañana vamos a
tener que sacar otro Comunicado porque a un periodista de la Resistencia lo mataron
con mas de 40 balazos. Ademas vamos a pedir hacer otra visita.

Saludos a tu hna y hno. Abrazo. Santiago Canton de la CIDH.

Un pato es un pato - Por Santiago O’Donnell


Si camina como un pato y dice cuac, debe ser un pato. Más allá de algunas formalidades importantes, el gobierno de Porfirio Lobo (foto) en Honduras se parece demasiado a una dictadura. O por lo menos a lo que muchos argentinos entendemos por dictadura.

Hace dos semanas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó un informe lapidario. “Deplora asesinatos, secuestros y agresiones en Honduras” desde el título y cuenta cosas que suenan conocidas.+/- Ver mas...

“La CIDH condena y lamenta los asesinatos de tres miembros activos de la resistencia al golpe de Estado, registrados el último mes en Honduras. Asimismo, la CIDH deplora los secuestros, detenciones arbitrarias, violaciones sexuales y allanamientos ilegales de que han sido víctimas personas de la resistencia contra el golpe de Estado y sus familiares. La CIDH expresa también su profunda preocupación ante la información obtenida de que hijos e hijas de activistas están siendo amenazados y hostigados, y que en dos casos han sido asesinados.”

El informe pasó desapercibido en los grandes medios que entonces desplegaban la noticia de Orlando Zapata Tamayo, quien había muerto haciendo huelga de hambre en una cárcel de Cuba. Uno no puede defender que un recluso muera de inanición en su celda, ya sea prisionero de conciencia o delincuente común. Pero ésa es otra historia.

El caso es que al mismo tiempo, no muy lejos de Cuba y casi en silencio, un grupo de represores, escuadrones de la muerte activados por un golpe de Estado, inventaba una nueva metodología terrorista para suprimir la protesta social: usar a los hijos.

“La Comisión observa con consternación que se estaría asesinando, secuestrando, agrediendo y amenazando a los hijos de los líderes del Frente de Resistencia, como una estrategia para acallarlos. En este sentido, el 17 de febrero de 2010 apareció ahorcada Dara Gudiel, de 17 años de edad, en la ciudad de Danlí, departamento de Paraíso. Dara Gudiel era hija del comunicador social Enrique Gudiel, quien dirige un programa de radio llamado Siempre al Frente con el Frente, donde se transmiten informaciones sobre la resistencia. Días antes de aparecer ahorcada, Dara Gudiel había sido liberada, luego de permanecer secuestrada dos días, durante los cuales habría sido maltratada físicamente.

“Por otra parte, el 9 de febrero de 2010 fueron secuestrados cinco miembros de una familia que es activa en la resistencia, por siete hombres fuertemente armados que vestían uniforme militar y tenían el rostro cubierto con gorros pasamontañas. Una de las personas secuestradas era una joven que había denunciado en agosto de 2009 haber sido violada sexualmente por cuatro policías luego de haberla detenido en una manifestación contra el golpe de Estado perpetrado el 29 de junio. El 9 de febrero, los hombres armados interceptaron un vehículo en el cual viajaba la joven junto a su hermano, su hermana y otras dos personas, cuando les ofrecieron las llaves del auto, respondieron que lo que querían era a la joven, ‘a ver si esta vez los denunciaba’. Los cinco fueron obligados a caminar montaña adentro, donde dos de las mujeres fueron violadas sexualmente, la tercera fue víctima de robo y amenazas de muerte, y los dos hombres fueron sometidos a torturas físicas.”

Quizá la denuncia no llamó la atención porque no fue nada a contracorriente de los últimos acontecimientos a nivel regional. En la cumbre de Cancún del mes pasado, Brasil dio luz verde para el regreso de Honduras a la Organizacion de los Estados Americanos. No es un dato menor. Además de ser el país más poderoso de Latinoamérica, Brasil había sido el que más se había comprometido con la continuidad democrática en Honduras, al punto de albergar durante varios meses en su embajada de Tegucigalpa al presidente derrocado, con la esperanza de que el golpe se pudiera revertir.

La semana pasada, bajo la atenta mirada de la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, de gira por la región, los países de Centroamérica, incluida la Nicaragua sandinista, aceptaron el regreso de Honduras al organismo regional, SICA, y comprometieron su apoyo para su vuelta a la OEA. Horas más tarde, el flamante presidente salvadoreño y referente del frente Farabundo Martí, Mauricio Funes, fue recibido por Obama en el Salón Oval, un logro que líderes de países más importantes y gobiernos más afines todavía esperan concretar. Al salir de la reunión, Funes abogó por la reinserción de Honduras en la comunidad internacional.

El aislamiento ha terminado. Las elecciones hondureñas del 29 de noviembre promovidas por Estados Unidos fueron razonablemente participativas, aunque hasta el día de hoy no se conoce bien el nivel de abstención que tuvieron, ya que ningún organismo internacional de talla las monitoreó. Pasó el tiempo, Brasilia y Washington arreglaron sus cuitas y Manuel Zelaya, el presidente derrocado, quedó en el olvido. Salvo honrosas excepciones, claro está.

Pero como todo fruto de un árbol envenenado, el gobierno electo de Porfirio Lobo ha continuado ciertas prácticas de la dictadura que son mortales para la salud de cualquier democracia que se precie de tal.

La persistencia del terrorismo de Estado en Honduras no es casual. En este gobierno el dictador Goriletti ocupa una banca de diputado vitalicio y el general golpista Romeo Vázquez Velázquez ha sido premiado con un puesto gerencial en la telefónica estatal.

Para colmo, la seguridad está a cargo del sobrino y ladero del militar que introdujo a los represores argentinos de la dictadura que llegaron a Honduras en 1979 para enseñar su metodología terrorista.

En efecto, el secretario de Seguridad de Lobo es Oscar Alvarez. El funcionario es sobrino del general Gustavo Alvarez Martínez, graduado en el Colegio Militar de El Palomar en los años ’70, jefe de las fuerzas armadas hondureñas entre 1982 y 1984, el más notorio violador de derechos humanos de su país, confeso admirador de la dictadura argentina y huésped en Palmerola del destacamento del Batallón 601 enviado a Centroamérica para dictar cátedra sobre torturas y desapariciones.

El actual secretario de Seguridad es además el arquitecto de la política de súper mano dura contra las “maras” o pandillas, cuando ocupó el mismo cargo que tiene ahora durante la presidencia de Ricardo Maduro (2002-2006). A su cruzada contra la “delincuencia” de jóvenes sin futuro ahora le ha acoplado un nuevo enemigo, los “subversivos” sobrevivientes de la campaña de aniquilación del tío Gustavo.

Es bajo su política de seguridad que aparece una nueva forma de terrorismo de Estado. Ya no se ataca frontalmente a los blancos elegidos, sino que se hace a través de lo que esas personas más quieren, que son sus hijos. Para lograr mayor eficiencia se hace gradualmente, desde la amenaza de muerte a la violencia física y al asesinato liso y llano, buscando así quebrar a los padres para que desistan de sus activistas políticas.

Como suele pasar en estos casos, la represión persigue fines tanto políticos como económicos, ya que los líderes de la resistencia son también, en muchos casos, líderes comunales y sindicales, especialmente del gremio docente, el más activo de la resistencia. Y los mismos empresarios mediáticos y grupos económicos que apoyaron el golpe hoy se benefician con el clima de terror que siembran las patotas activadas por Romeo y Goriletti, que hoy actúan a la sombra del manto de legalidad que consiguieron Alvarez y Lobo.

Está bien. Lo hecho, hecho está. Los hondureños eligieron y es lógico que no quieran volver atrás. El tiempo pasó. Pero en el apuro de Washington y Brasilia por cerrar este desagradable capítulo, no estaría de más exigirles que en vez de preparar una fiesta de bienvenida le exijan a Honduras un mínimo respeto por los más elementales derechos humanos.

Porque un pato es un pato y ya sabemos lo que hacen los patos. Hacen lo que hacen porque no saben hacer otra cosa, y también lo hacen porque no pueden parar.

Publicado en Página/12 el 14 de marzo de 2010
Imagen: EFE

Comentarios sobre Matar a un monseñor (última entrada)

Muy interesante la nota y los datos.

Nada más una crítica de mi parte: En medio un relato escalofriante, aparecen los pobres Sandinistas "negando información".

Para el lector desprevenido, poco informado, la asociación de uno y otro hecho es casi automática. No voy a subestimar la inteligencia delcronista, todos sabemos que estamos hablando bandos enfrentados a muerte, sin eufemismos.

A pesar del sentimiento del periodista respecto de la revolución bolivariana y sus socios, entre los que se cuentan, precismente, los sandinistas, quiero creer que fue una consecuencia no buscada, involuntaria (dato alambicado que, además, afea la coherencia interna del texto, en mi modesta opiníón).

Ya bastantes problemas tienen los nicaraguenses como para que les cuelguen el sanbenito de protectores de represores argentinos.

saludos.
horacio brignone+/- Ver mas...


RTA:Hola horacio gracias por escribir. creo que estas leyendo demasiado en lo que escribí. hay mil razones para retacear informacion. si miras la bota de al lado, el gobierno hace lo mismo. hay mil razones: resistencia interna de las ffaa, acuerdos de "reconciliacion", oobando y bravo, ect. de ninguna manera hay una intencion de igualarlos moralmente con los represores. yo conte lo que averigue, sin mordazas. bastante dificil es hacer periodismo como para querer cambiar el mundo, je.
saludos, s


RTA:No se me haga el modesto. Todo suma (o resta, según se mire)

Gracias por responder, siempre es un honor.

Saludos.






Estimado Sr. O'Donnell,

Muchas gracias por su informativo artículo sobre la posible actuación de militares argentinos en el asesinato del Arzobispo Romero.

No se si Ud. sabe de mi libro, Los Estados Depredadores: Operación Cóndor y la Guerra Encubierta en América Latina. Fue publicado por Editorial LOM en Chile y Banda Oriental en Uruguay en 2009 y tiene mucha información basada en documentos desclasificados de la CIA y otra agencias estadounidenses, asi como tambien fuentes latinoamericanas. He aqui un comentario uruguayo:

http://www.larepublica.com.uy/cultura/389428-las-mafias-fascistas-funcionales-al-criminal-proyecto-autoritario

Me interesa mucho su investigación sobre el supuesto Emilio Antonio Mendoza. Tengo la hipótesis de que el asesinato de Romero fue un crimen tipo Cóndor. Tiene varias caracteristicas de la Fase III de Cóndor--el uso de extranjeros para encubrir los autores intelectuales, por ejemplo. Hay un capítulo en mi libro sobre el trasplante de estructuras de Cóndor a Centroamérica llevado a cabo por militares argentinos y la CIA, lo cual empezo en 1979 y 1980.

Leere sus nuevos artículos con mucho interes. Suerte con su importante trabajo.

Atentamente,

J. Patrice McSherry


RTA:hola patrice,

muchas gracias por sus comentarios. seguire con atencion su trabajo. cualquier cosa, avise.
saludos,s.







Sr. Santiago O Donnell:
Lei con atención su nota de ayer en Pagina/12 "Matar a un Monseñor" y recorde la historia de uno de los personajes argentinos citados en la nota.

Carlos Durich fue candidato a Diputado Nacional en 1983 y sus afiches se imprimieron en la ESMA.

Tengo una historia sobre el ya que lo conocí personalmente.
Mi nombre es Pablo Andres Vassel, me desempeñe como Subsecretario de Derechos Humanos de Corrientes y Diego Martinez del diario, entre otros le pueden dar referencias mías.

De interesarle el tema llameme.

Atentamente.

PABLO ANDRES VASSEL






Ayer, entre la estación de Plaza Italia y Catedral, fui leyendo su nota periodística (La de Monseñor Romero), ya sabe usted, cuando un escrito logra su cometido, uno levanta la cabeza para pensar.

Así me fui todo el camino, pensando en esta triste historia de Centroamérica.

Le cuento brevemente: tengo 30 años, soy un periodista hondureño que se vino a vivir una temporada a Buenos Aires. He escrito dos libros sobre derechos humanos y uno sobre literatura; recientemente, durante el golpe de Estado en mi país formé junto con otros colegas un periódico - justo el mismo día del golpe- que pretendía recoger desde un principio la información que los grandes medios iban a omitir; sin darnos cuenta, convertimos una humilde publicación - en la que solamente quedamos cuantro periodistas- en el único medio en ese momento que se mantuvo frente a la censura (también frente a la censura auto impuesta por la Resistencia, que insistió en todo momento resaltar el atropello estatal como un atentado contra el ex presidente y no más allá de eso, como lo es en la realidad). Ya se imaginará, no quedamos bien ni con Dios ni con el Diablo, pero ¿qué decir? Así es el periodismo, no se pretende quedar bien con nadie - aunque uno no esperaría ganarse animadversiones de los que se siente más cercano.

Los meses pasaron y los derechos, uno por uno, se fueron borrando (la estupidez, por supuesto, alcanzó límites inimaginables). Al cabo de unas semanas - después del golpe- Honduras había regresado, con todos sus vestidos, a la Doctrina de la Seguridad Nacional que asoló al país a principios de los años ochenta. Los medios internacionales dejaron de hablar de Honduras y cuando lo hacían, era centrándose básicamente en el tema Zelaya. Como siempre sucede, la noticia desplaza a la noticia, o mejor dicho, la noticia suele desplazar a la historia y cuando un pueblo - porque también el pueblo tiene mucha culpa- ha perdido su lucidez, no hay más que tinieblas.

Y la historia es que en Honduras, a partir de este golpe, nació un nuevo Frankenstein, que cobra vida por medio de los mismos personajes que hace poco menos de 30 años desparecieron gente, sembraron el terror en todo el país y se encargaron de imponer una transición vertiginosa hacia el modelo neoliberal: ahora lo sabemos perfectamente, siguen mandando y están congelados en el tiempo, con serias intenciones de perpetuarse unos cien años más. Personalmente, no he sufrido ningún atentado, pero ya tengo amigos asesinados - sobre todo jóvenes valientes y contrariados, con deseos de "hacer algo". Y me he ido del país porque hace más de un año que quería vivir una temporada en esta región. Después del golpe, pensé quedarme un tiempo más, pero después pensé que mi vida debía seguir, que soy joven y que mi deber, es seguirme preparando.

Lo contacto a usted - ya le había escrito a Página 12, en la sección Política pero no he recibido ninguna respuesta- con los deseos de felicitarle nuevamente por su reportaje y en segundo lugar, para ver si me puede orientar con algunas personas de este país, para hacerles entrevistas sobre el tema Honduras. Me he contactado con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, con Las Madres, pero hay algunas fuentes que he leído en Página 12 a las que me gustaría acceder y si es posible, también continuar con este tema de la relación militar Argentina-Centroamérica (¿a dónde debo acudir?, ¿cómo acceder a documentos?).

Agradeciéndole de antemano,
un saludo cordial,
José Manuel Torres Funes.


RTA:hola jhse, no problem llalme al diario de martes a viernes de 5 a 19 de la
noche
saludos s-.









Querido Santiago, he leido tu reportaje en Pagina 12. Aunque me has
citado, cosa que agradezco, debo decirte que me has citado mal. El
cable de la CIA y muchas cosas extra fueron revelados en una edicion
de la revista Enfoques del matutino salvadoreño la prensa grafica.Te
envio los archivos pdf del reportaje original en el que basaste el
tuyo.

Un abrazo Ricardo Valencia Pineda


RTA: hola ricardo, gracias por la aclaracion y de paso te felicito por tu reportaje. el tema es que el unico texto de ese reportaje en internet proviene de un diario italiano que se lo atribuye al diario El Día y no pude dar con el link original. por eso me alegro de haberte atreuibuido a vos específicamente tanto el cable como las entrevistas con white y aldrige como las busquedas en la conadep. el cels y el cemida para separarlas de las entrevistas y averiguaciones que hice yo en el corto tiempo que tuve para escribir mi columna semanal sobre los 30 años del asesinato. tenes novedades del tema? hubo rebote allá? sigamos en contacto y te cuento lo que pueda averiguar desde acá. (ayer publicamos un cable de DPA con repercusiones desde san sdalvador de mi nota) basada en tu revelación. tampoco sabia si el cable lo encontraste vos o te lo dio carlos osorio, me imagino que los NSarchives trabajaron con vos pero no puse nada por no estar seguro.
abz, s.


RTA: Estimado, Santiago. Todas las preguntas sobre como consegui el cable las respondere en una columna que pronto publicare . Yo te aviso cuando sale para que podas verla.

Abrazos Ricardo Valencia Pineda


RTA:ok estare a la espera. mil grax y seguiremos en contacto.
abz s

Matar a un monseñor - Por Santiago O’Donnell


A treinta años del asesinato del célebre religioso salvadoreño, el crimen no se esclareció, pero la pista más firme apunta a un represor del Batallón 601 llamado o apodado Emilio Antonio Mendoza. Pero nunca fue investigada por la Justicia.

Este mes se cumplen treinta años del asesinato del arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, icono universal de la defensa de los derechos humanos. El crimen aún no se esclareció, pero la pista más firme dice que lo mató un argentino, un represor de la dictadura llamado Emilio Antonio Mendoza.+/- Ver mas...

Su nombre figura en un documento de la CIA, desclasificado por el gobierno de Clinton en 1993, junto a otros 12.000 documentos que se refieren a El Salvador producidos por la CIA, la embajada, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y otras agencias federales, en respuesta a un pedido del Congreso que acababa de cerrar una investigación sobre abusos de derechos humanos en ese país. El documento sobre “Mendoza” fue revelado por el periodista salvadoreño Ricardo Valencia en el 2006 en una investigación periodística del diario El Día de ese país.

El cable dice taxativamente, sin apelar a los verbos condicionales, que “el oficial militar argentino Emilio Antonio Mendoza, fue enviado en 1980 a Honduras junto a otros argentinos por el general Viola” y que Mendoza “admitió de hecho haberle disparado a Romero”, y pide a la Agencia que recabe más información sobre el sujeto.

Puede ser un bolazo. El documento desclasificado está lleno de tachaduras de los censores de la Agencia y no precisa la fuente original de la información, no dice cómo el agente se enteró. Duane Claridge, un jefe de la CIA que supervisaba la inteligencia de la región en esos años, le dijo a Valencia que se trata de información cruda, que no había sido procesada por los analistas en Washington. Pero no negó su existencia. El diplomático estadounidense Robert White, que asumió la embajada pocas semanas después del asesinato, reconoció en la misma investigación periodística que estaba al tanto de la existencia del cable, aunque su impresión era que no se había producido “un hallazgo”.

No habría que descartarlo. El cable lo manda el “agente legal” de la embajada en San Salvador, o sea un hombre de la compañía. Los agentes de la CIA podrán ser unos mentirosos para el resto del mundo, pero tratan de pasarle buena información a sus supervisores. Aunque sea para ganarse el bonus de fin de año. Además, está probado que al momento del crimen el autor intelectual, Roberto D’Aubisson, recibía instrucción de militares argentinos que habían sido enviados a El Salvador por el entonces jefe del Ejército argentino, que era Viola. Y según muestran otros cables desclasificados por el gobierno estadounidense, cada vez que se entrevistaba con funcionarios de los gobiernos de Carter y Reagan, Viola demostraba una obsesión por el conflicto centroamericano.

Cuando apareció el documento de la CIA la causa judicial por el asesinato de Romero estaba cerrada y sellada por una ley de amnistía. Por eso “Emilio Antonio Mendoza” nunca fue investigado por la Justicia salvadoreña.

En la Argentina mucho se ha escrito e investigado sobre la participación de represores argentinos en el conflicto centroamericano. Pero por distintas razones muy poco se sabe sobre el funcionamiento de las estructuras de Inteligencia que la Marina y el Ejército montaron en la región. Se conocen los nombres de al menos un marino, Carlos Dürich, y un miembro de Ejército, Alfredo Zarattini, que estaban en El Salvador alrededor de marzo de 1980, en contacto directo con quienes ordenaron y planificaron el asesinato. Pero la existencia de Mendoza –si ése es su verdadero apellido– sigue siendo un misterio.

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Monseñor Romero sabía que lo iban a matar y sabía desde dónde vendría la bala. Murió el 24 de marzo de 1980 de un solo disparo al corazón mientras daba misa en la capilla de un hospital para enfermos de cáncer. Era entonces el líder más popular del país y también un pacifista molesto en un país al borde de la guerra civil. Sus homilías, que se transmitían por radio, llegaban a todos los rincones del país.

Lo habían nombrado arzobispo en 1977 con el apoyo de los sectores más conservadores de la Iglesia. Pero la muerte de un sacerdote de base muy amigo, asesinado por paramilitares junto a dos campesinos, lo llevó a denunciar cada vez con más fuerzas las matanzas de los grupos paramilitares que se sucedían a diario. También lo llevó a profundizar su opción por los pobres a partir de los textos del II Concilio y el Congreso de Medellín.

Quince días antes del asesinato encontraron 72 candelas de dinamita bajo el altar mayor de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de San Salvador, activados por reloj para estallar mientras él daba misa. “Podrán matarme pero no podrán callar la verdad”, les contestó en la siguiente homilía.

El día antes de morir dio un sermón sobre la muerte. “A los soldados les digo que los campesinos son su gente y que tengan en cuenta el mandamiento No Matarás. Ninguna orden está por encima de la ley de Dios. En nombre de Dios, en nombre de este sufrido pueblo, les pido, les ruego, que paren con la represión”, predicó. En El Salvador, en esos días, se mataba por mucho menos.

Al día siguiente del asesinato una bomba estalló en la catedral y francotiradores abrieron fuego contra la multitud que participaba de la procesión, con un saldo de seis muertos y decenas de heridos.

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Al principio, la investigación judicial fue una farsa. Tres días después de asumir el caso el juez salió ileso de un atentado, lo balearon en la puerta de su casa. Desde entonces no demostró ningún interés por acercarse a la verdad. Tardó nueve días en mandar peritos a la escena del crimen, cuando ya no quedaban evidencias ni testigos. Nunca encontró nada.

La causa se reabrió en 1986 con otro juez durante el gobierno del demócrata cristiano Napoleón Duarte. Fue gracias a un hecho, digamos, fortuito. Tres meses después del asesinato, el ejército salvadoreño había allanado una finca donde el entonces mayor Roberto D’Aubisson conspiraba con un grupo de civiles y militares para derrocar a la junta militar que entonces gobernaba. D’Aubisson era el jefe de los escuadrones de la muerte y más tarde sería fundador del partido de ultra derecha Arena, que gobernó el país durante buena parte de los últimos treinta años.

Entre los presentes estaba también el capitán de la fuerza aérea Alvaro Saravia. Los conspiradores fueron liberados poco tiempo después, pero en el allanamiento, los militares secuestraron y presentaron a la Justicia varios documentos, entre ellos la agenda de Saravia. En esa agenda figuraban registros de compras de armamentos y entre ellos las de dos rifles calibre 22 compatibles con los fragmentos de proyectil encontrados en el cuerpo de Romero.

También figuraban los datos del chofer personal de Saravia, Antonio Garay, un miembro de la Guardia Nacional. Garay declaró que estuvo presente cuando D’Aubisson ordenó la muerte de Romero y le encargó a Saravia que contrate a un francotirador delante de varios testigos que consintieron la decisión, a quienes Garay también nombró. Dijo que él condujo al francotirador hasta la escena del crimen, que su pasajero era “un hombre barbudo y bien parecido” a quien no conocía, que estacionó su auto frente a la capilla y que vio cómo el pasajero salía del auto y apoyaba la mira de un rifle sobre la rueda trasera. Dijo que después escuchó un disparo y que el barbudo se subió otra vez al auto y que él lo llevó a un lugar seguro. Se cansaron de mostrarle fotos de barbudos bien parecidos, pero Garay no pudo identificar a su pasajero.

El juez incorporó el expediente del allanamiento a la causa del asesinato de Romero y en base a los datos de la agenda y el testimonio de Garay imputó a D’Aubisson como autor intelectual y a Saravia como autor operativo. Pero no acusó a nadie por la autoría material.

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D’Aubisson nunca fue procesado porque tenía fueros de diputado y murió de cáncer antes de que pudieran quitárselos. Saravia se había mudado a Modesto, California, donde contrató un abogado caro para pelear la extradición. En 1987 la Corte Suprema salvadoreña le dio la razón a Saravia y retiró el pedido de captura cursado a las autoridades estadounidenses. Según el Center for Justice and Accountability (CJA), una ONG estadounidense que sigue el caso desde hace varios años con el apoyo de la archidiócesis de San Salvador, el presidente de la Corte que retiró el pedido de extradición había sido el abogado de D’Aubisson durante el primer juicio. El caso Romero fue incluido en el informe de la Comisión de la Verdad publicado en 1993 y semanas después Saravia fue incluido en una ley de amnistía aprobaba por el Congreso salvadoreño.

Saravia vivió tranquilo por un tiempo. En 1996 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó reabrir la investigación y resarcir a los deudos del arzobispo por la responsabilidad que le cupo al Estado salvadoreño en el asesinato. El gobierno tardó tres años en contestar y cuando lo hizo dijo que no reabriría el caso porque los responsables estaban cubiertos por la ley de amnistía.

En noviembre del 2004 una corte civil de California citó a Saravia a declarar sobre el asesinato en una causa abierta por el CJA en nombre de los familiares de Romero. El capitán nunca se presentó y la corte lo condenó en ausencia a pagar diez millones de dólares.

Desde entonces Saravia se encuentra prófugo pero da la impresión que la Justicia estadounidense no lo busca demasiado. En una entrevista con el Miami Herald desde la clandestinidad en el 2006, Saravia se negó a hablar del caso, salvo para decir que él no había sido el francotirador. Ofreció negociar su testimonio con las autoridades de su país y amenazó: “Si yo hablo, El Salvador tiembla”. No dejó más precisiones.

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“D’Aubisson era el principal nexo entre la dictadura salvadoreña y los represores argentinos”, dice al teléfono desde Maine el politólogo de Colby College, Ariel Armony, autor de Argentina, Estados Unidos y Cruzada Anticomunista en América Central 1977-1984 (UNQ, 1999), el libro de referencia sobre el tema.

“Los salvadoreños admiraban a los argentinos. No necesitaban que les enseñen a ser violentos, porque su historia está plagada de violencia. Lo que aprendían era cómo usar esa violencia de manera más efectiva. En Guatemala tiraban campesinos al mar desde aviones y helicópteros, algo nunca visto hasta la llegada de los argentinos.”

El propio D’Aubisson reconoció haber sido instruido por militares argentinos en El Salvador en una entrevista de 1983 con Laurie Becklund del Los Angeles Times: “Ellos (los argentinos) estuvieron acá un corto tiempo pero ese tiempo fue muy útil.
Transmitieron sus experiencias e informaron a nuestra gente para sugerirles que actúen de esta forma o de esta otra forma usando este sistema, cómo conseguir información y cómo analizarla”.

Según el testimonio secreto del represor Leandro “Lenny” Sánchez Riesse, ante un subcomité del Congreso de Estados Unidos, a partir de 1979 desembarcó en Centroamérica un “Grupo de Tareas Exterior (GTE)” del Batallón 601, la estructura de inteligencia del Ejército, al mando del coronel José Osvaldo “Balita” Riviero. Armony obtuvo una transcripción de ese testimonio a través de la ley de información pública. Otras investigaciones académicas y periodísticas aportaron más nombres y más pruebas de la presencia de represores argentinos en la región.

“Cuando ocurrió el asesinato de Romero el GTE se encontraba en su apogeo, ya que recién meses después, en 1981, en las últimas semanas del gobierno de James Carter, el gobierno estadounidense aprobó la primera operación encubierta de la CIA contra los sandinistas. Hasta entonces el trabajo sucio lo hacían los argentinos”, dice Armony.

Los cables desclasificados en 1993 indican que para la CIA los militares argentinos eran útiles, pero también difíciles de manejar. “Están dispuestos a todo. Sólo hace falta que les digamos lo que tienen que hacer”, dice uno. “En un buen día son parcos y malhumorados, en un mal día actúan por cuenta propia en contra de la política de nuestro gobierno”, dice otro.

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El año pasado la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional ganó por primera vez las elecciones presidenciales en El Salvador. En el discurso del día del triunfo, el flamante presidente Mauricio Funes proclamó que seguiría el ideario de monseñor Romero. En el día de la asunción, horas antes de la ceremonia, Funes visitó la tumba del arzobispo en la catedral de San Salvador. La semana pasada repitió la visita con Lula.

Por eso, cuentan en El Salvador, el aniversario treinta de la muerte de Romero será como ningún otro, con importantes actos y ceremonias oficiales. Dicen que un gigantesco mural del arzobispo está siendo pintado en la entrada del aeropuerto internacional para recibir con su imagen a los visitantes que llegan al país.

En noviembre del año pasado la embajadora ante la OEA del gobierno de Funes anunció la reapertura de la causa por el asesinato de Romero en respuesta al pedido de la CIDH de 1986.

Mientras tanto, en la Argentina, la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa no ha recibido aún pedido alguno de información sobre el supuesto asesino Emilio Antonio Mendoza, dijo la directora de la secretaría, Ileana Arduino. La funcionaria aclaró que sí ha recibido otros pedidos de otros gobiernos sobre otros represores.

El tal Mendoza no figura con ese nombre en los archivos de la Conadep, ni en los del CELS, ni en los del Cemida, constató el periodista salvadoreño Valencia en el 2006. Este cronista pudo comprobar que tampoco hay datos sobre “Mendoza” en las distintas dependencias del gobierno que se ocupan del tema, ni en los listados de personal civil de Inteligencia del Batallón 601, recientemente desclasificados por decreto del gobierno de Cristina Kirchner, ni en la base de datos que publicó la revista Veintitrés con el personal que actuó en el 601 durante la dictadura. Allí figura un José Emilio Mendoza con categoría de “dactilógrafo”, pero este diario pudo averiguar que durante la dictadura estuvo destinado en Formosa.

No es fácil investigar la actividad de espías en el exterior en ningún país. El decreto firmado por Cristina Kirchner excluye actividades en el extranjero y la guerra de las Malvinas. Además, la colaboración desde Centroamérica ha sido exigua o nula. “Nosotros le escribimos muchas veces al gobierno sandinista preguntando por la actuación de militares argentinos en la época de la dictadura pero los nicaragüenses nunca nos dieron información y a veces ni siquiera nos contestaron”, precisa una fuente del gobierno.

Este mes se cumplen treinta años del asesinato de monseñor Romero, icono universal de la defensa de los derechos , y su asesino anda suelto. En este momento podría estar tomando una piña colada en Miami. O comiendo una pupusa de chicharrón en San Salvador. O, por qué no, caminando tranquilo por las callecitas de Buenos Aires.

Publicado en Página/12 el 7 de marzo de 2010

Ruido - Por Santiago O’Donnell


Cuando hay ruido un tema plomazo se pone interesante. Por ejemplo, hay ruido con las elecciones de la OEA, La OEA es la Organización de Estados Americanos, un organismo multilateral que agrupa a todos los países de las Américas, una especie de Naciones Unidas continental, pero sin el poder de fuego. Y hay ruido, No sólo por la fundación en Cancún (foto) esta semana de una institución paralela que excluye a Estados Unidos y Canadá, la por ahora llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, o CELC. Hay ruido porque los norteamericanos están inquietos. Bah, los norteamericanos. Para ser más precisos, los que están inquietos son los halcones especializados en la región que revolotean las oficinas pertinentes del Departamento de Estado. El tema es que esos eternos ex funcionarios de administraciones republicanas ya no están en el gobierno, pero parecen dictar las políticas hacia la región desde que impusieron la idea de avalar el golpe de Honduras. Entonces el ruido se escucha en todo el continente.+/- Ver mas...

Artículo del dinosaurio Roger Noriega en El Mercurio de Chile en contra de la reelección del secretario general de la OEA, el chileno Miguel Angel Insulza. Dice que Insulza incumplió su compromiso con Estados Unidos al levantar la suspensión de Cuba y permitir el deterioro de las democracias latinoamericanas. Informe negativo para la continuidad de Insulza del veterano Dick Lugar en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Críticas por la rápida expulsión de Honduras de la OEA después del golpe. Quejas porque Estados Unidos financia la mitad del presupuesto de la OEA y aun así no consigue imponer su voluntad. Dictamen negativo del mismo cuerpo parlamentario.

Las elecciones son el 24 de marzo y Estados Unidos ya le anticipó al socialista Insulza que no apoyará su continuidad en el cargo por otros cinco años. A esto hay que sumarle que los demás países de la región tampoco parecen muy conformes con el rumbo de la institución, y por eso acaban de fundar otra en Cancún, supuestamente para reemplazarla. Y sin embargo, a menos de un mes de las elecciones, Insulza es el único candidato.

Cerca de él cuentan que ya se ha asegurado el apoyo de todos los países miembro con la excepción de Estados Unidos. Esa lista va desde aliados otrora incondicionales de Washington, como Canadá y gobiernos de derecha como Colombia, México y Perú, hasta el bloque bolivariano. En el caso de Venezuela la fuente aclara “hasta ahora”, porque Caracas acaba de retirar a su representante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un organismo autárquico que funciona bajo la esfera de la OEA, y Chávez acaba de decir en Cancún que la OEA no sirve para nada. Pero hasta ahora Insulza cuenta con su apoyo. Balanceando el rechazo de Washington con el ninguneo bolivariano, sin rivales a la vista, con mucho lobby, mucho café en despachos presidenciales, Insulza parece encaminarse a una reelección segura. Por eso es llamativo el nivel de ruido.

Que haya ruido en las elecciones de la OEA es noticia porque antes no había. Salvo en la anterior, la del 2005, cuando Insulza ganó por primera vez en la historia del organismo sin el apoyo de Estados Unidos. Primero derrotó al salvadoreño Francisco Flores, el candidato de Washington, y luego al mexicano Ernesto Derbez, el candidato “consensuado” con Washington, en sucesivas rondas de votaciones.

Antes no había ruido porque la OEA era un sello de goma de Washington que se activaba cada vez que Estados Unidos necesitaba legitimar una decisión importante en la región, ya sea invadir un país o boicotear a Cuba. Entre una y otra decisión la OEA funcionaba como una burocracia gris, con señores feudales a cargo de distintos proyectos, o sea, presupuestos que poco tenían que ver entre sí. Antes del 2005, en la secretaría política de la OEA, la oficina encargada de trazar las políticas del organismo, funcionaba un programa de dos millones de dólares para la inseminación artificial de ballenas.

Las elecciones para conducir la OEA sólo interesaban al cerrado círculo diplomático, ya que el cargo de secretario general sólo servía para recibir instrucciones de Foggy Bottom y para entrar a formar parte del circuito de cócteles de Connecti
cut Avenue.
En los últimos años la OEA ha tenido una presencia importante, con aciertos y errores, éxitos y fracasos, en los principales conflictos de la región: el intento de golpe en Bolivia, el bombardeo colombiano en Ecuador, la tensión entre Bogotá y Caracas y, por supuesto, el golpe en Honduras.

“El grupo Río tuvo una actuación muy destacada en el conflicto entre Ecuador y Venezuela, y todas sus resoluciones se fundamentaron en instrumentos legales de la OEA”, declaró hace poco Insulza en la CNN.

Precisamente el Grupo Río, reunido en Cancún, aprobó esta semana una resolución para dejar de ser un grupo itinerante de presidentes y convertirse en una institución con edificios, funcionarios y mecanismos de resolución. Así nació el CELC: para ser como la OEA, pero sin Estados Unidos y Canadá.

El funcionario encargado de la región del gobierno de Obama, Arturo Valenzuela, guarda silencio sobre la elección en la OEA, al menos en público, Pero le dedicó una ironía a la fundación del CELC. Dijo que le parece muy bien, que Estados Unidos no se opone, pero que las agendas presidenciales son limitadas. En otras palabras, la reciente proliferación de organismos multilaterales en la región –Grupo Río, Unasur, Mercosur, Caricom, CAN– no se ha traducido en un mayor grado de institucionalidad de los mecanismos regionales, ya que esos organismos básicamente siguen funcionando a través de reuniones cara a cara entre los presidentes.

Una cosa en fundar el CELC y otra cosa es reemplazar a la OEA. Hasta ahora ningún país ha manifestado la intención de retirarse del organismo con sede en Washington ni tampoco explicado de dónde va a salir el presupuesto del Celc. La OEA cuesta unos 160 millones de dólares por año. Tampoco hay unanimidad en la idea de reemplazar a la OEA. Algunos países como Perú y Costa Rica han hecho saber que prefieren que el Celc funcione como organismo paralelo.

Tampoco es seguro que los países del Celc puedan ponerse de acuerdo en los alcances del nuevo organismo. Lo que algunos interpretan como legítima intervención para suprimir actitudes golpistas, otros lo ven como injerencia indebida en los asuntos internos de un país. En la reunión fundacional, los presidentes de Colombia y Venezuela se cruzaron feo: “sea varón”, “vete al carajo”. Con ese clima es difícil trabajar.

Mientras tanto, por las dudas, está la OEA. Con sus aciertos y errores, fortalezas y debilidades, con la incómoda presencia de Estados Unidos, con su Carta Democrática que tanto cuesta imponer, con sus limitaciones.

Al principio de su mandato Insulza propuso una reforma para que representantes del Poder Legislativo y del Poder Judicial tuvieran acceso al plenario de embajadores, la instancia decisoria de la OEA. La idea sería que hoy en día, en algunos países, es el Poder Ejecutivo el que amenaza la continuidad democrática. Digamos Uribe en Colombia, por mencionar un ejemplo simpático. Abrir las puertas de la OEA a los Congresos y a las Cortes Supremas podría servir para aliviar tensiones y evitar finales indeseados, imaginó Insulza.

“Pero los mismos países que se quejan de que la OEA está dibujada son los que votaron en contra de la reforma con el argumento de que la OEA debe seguir siendo un organismo intergubernamental, entendiendo al gobierno como Po
der Ejecutivo”, dijo la fuente.
Esta semana Cristina Kirchner habló de la desilusión que resultó Obama para los países latinoamericanos y del quiebre que se produjo con el golpe de Honduras. Se podrá cuestionar la conveniencia de hacer esas declaraciones, pero no es fácil refutar su contenido. Quien más, quien menos, no pocos líderes de la región piensan lo que opinó la presidenta argentina. Para evitar que el malestar se profundice hay que apelar a los mecanismos de mediación.

Por eso está bueno que haya ruido en la OEA: porque es lo que hay,

Publicado en Página/12 el 28 de febrero de 2010