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martes, 26 de junio de 2012

Atardece - Por Santiago O’Donnell

Atardecer en El Cairo. Desde hace días se miran las caras y ninguno pestañea, ninguno desenfunda. Máxima tensión en Egipto. En la plaza, cien mil almas para defender el triunfo electoral de los Hermanos Musulmanes. En el palacio, la junta militar gobernante que se niega a ceder las riendas del poder.

Hace dos semanas, la junta disolvió el Congreso votado meses atrás con mayoría de los Hermanos Musulmanes. Ese Congreso acababa de elegir a los estatuyentes que escribirían la nueva Constitución. Como justificación, la junta invocó un fallo de una corte nombrada por el ex dictador Mubarak. No contentos con eso, los militares redactaron su propia Constitución provisoria. La Constitución de los militares que le deja al nuevo presidente poco más que el poder de nombrar a sus ministros, salvo el jefe de Gabinete, que podrían ser los propios militares.
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Los Hermanos tragaron saliva y dijeron, en esencia, todo bien, hablamos después de que terminen las elecciones. Ya habían ganado en la primera vuelta. En el ballottage de la semana pasada volvieron a ganar. Según un conteo oficial y público, divulgado por la agencia estatal egipcia, Mohamed Mosri, el candidato de los Hermanos, sacó el 52 por ciento de los votos, contra el 48 por ciento del brigadier retirado Ahmed Shafik, último jefe de Gabinete de Mubarak, candidato del régimen, de la junta militar.

Shafik, por su parte, dijo que había ganado él. Lo cual sería anecdótico si no fuera porque el jueves pasado, cuando la comisión electoral debía anunciar el resultado, en vez de hacerlo anunció una postergación para revisar impugnaciones, casi todas presentadas por Shafik. Esto, a pesar de que numerosos veedores internacionales habían constatado que se trató de una elección limpia, aunque en la segunda vuelta los militares le imprimieron un clima intimidatorio y limitaron el acceso de los observadores al conteo de las urnas.

No era lo que esperaban los Hermanos Musulmanes. Habían confiado que los militares aceptarían irse al finalizar la transición entre Mubarak y el nuevo presidente electo. A cambio recibirían inmunidad legal, mantener algunos privilegios y manejar el presupuesto militar. Los Hermanos Musulmanes venían trabajando con diplomáticos estadounidenses para que la transición sea tranquila, informó The New York Times. Washington le manda a Egipto mil trescientos millones de dólares por año de ayuda económica directa desde los tiempos de Mubarak. Los Hermanos no pueden despreciar semejante filón. Por eso buscan limpiar su imagen, fuertemente asociada con el islamismo radical. Así, se muestran como garantes del proceso democrático que finalmente los llevará al poder, pacientes y comprensivos ante las trampas y maniobras de la junta militar. Pero los aliados de Estados Unidos en la región, Israel, Arabia Saudita y Emiratos Arabes están con la junta y dicen que Estados Unidos es ingenuo con respecto a los Hermanos.

La junta militar duda, busca apoyos, emite comunicados marciales y acusa a los Hermanos de generar la crisis por haber adelantado los resultados de la elección, argumento que no resiste un análisis serio. Los Hermanos llenan la plaza, se rodean de intelectuales independientes y otros aliados pro democracia y desafían a la junta a que termine con las demoras y nombre a su ganador.

Las transiciones son jorobadas. La democracia, hay que bancársela. Si no, no es democracia. Una junta militar sólo pueden ser militares que se juntan. Atardecer en El Cairo. El pueblo en la plaza, las botas en el palacio. Democracia o dictadura, revolución o contrarrevolución. Ayer la Comisión Electoral anunció que los resultados se conocerán hoy. A horas del desenlace, se miran a los ojos y ninguno pestañea.
Publicado en Página/12 el 24 de junio de 2012

lunes, 25 de junio de 2012

“El fuerte de Lugo no fue la construcción política” (Entrevista en "La Vuelta" con María O'Donnell)

Click aquí para escuchar la entrevista

Emitido por Radio Continental el 22 de junio de 2012

Estuvo colgando de un hilo (Mensajes sobre "Apetitos insaciables")

Santiago,todos sabíamos que Lugo estuvo colgado de un piolín todo este tiempo. En otros momentos de la historia  funcionaba de inmediato el internacionalismo y los gobiernos y partidos amigos sostenían con ayuda y asesoramiento político y económico(Urss-Cuba...Cuba-Venezuela...etc.) .Hoy se pueden hacer muchas declaraciones pero hay que reconocer gruesos errores en el apoyo de los países progresistas de la región.

Rubén Vadagnel.
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Compañero vivo en Misiones, y tengo amigos y conocidos en Paraguay, y la verdad una siente tanta vergüenza y frustración al ver como todavía el residuo de Stroessner y su fascismo y su desprecio por los humildes sigue inserto en lo mas profundo de la sociedad Paraguaya que añora las relaciones carnales con los EEUU, que desprecia la asistencia social, la educacion gratuita, la salud comunitaria gratuita y la jubilación de los pobres, pero todo eso que desprecian, vienen por la cercanía a buscar a Argentina, salud gratis, educacion, jubilaciones. Hoy mas que nunca se ve como los sectores económicos mas conservadores y reaccionarios no quieren compartir ni una porción de la torta. Resulta no menos que preocupante que los pobres sigan atados por lazos tan fuertes de cuasi servidumbre, mi padre tenia un par de dichos, uno de ellos que los pobres solo podíamos ser peronistas, que no entendía a los pobres que eran radicales, lo mismo digo ahora, por que sin dudas sin el apoyo de ciertos sectores de la sociedad paraguaya ( pobres además) esto no se podría llevar adelante y que al igual que los adictos a las drogas (aceptadas socialmente o no) necesitan el maltrato, el empleo en negro, la continua degradación y la insistencia de que en Paraguay solo hay Paraguay para la oligarquía, el resto son casi paraguayos!. Lugo seguro no pudo profundizar el cambio. El ir por todo, pero también eso se debe a que tantos años de dictadura tantos años de colorados      no se pueden borrar con 4 años de Lugo. Como ultima opinión, la sociedad paraguaya, machista, homofobica no le perdono a Lugo ser un hombre, es cierto el elegio ser cura, el también cometió el pecado de ser hombre y no poder REPRIMIRSE y cometió el pecado de necesitar amar y ser amado cosa que la iglesia catolica les tiene prohibido a los curas 

Rossler







Estimado Santiago, muy bueno el artículo, solo que tenés que saber que el actual presidente es Federico Franco, no Yoyo, que es el apodo que tiene su hermano, que es senador liberal y fue vicepresidente durante el gobierno de Luis González Macchi, el que quedó luego del marzo paraguayo, de 1999 a 2003.

El viernes publicaron un artículo firmado por mí en Página12, y ya le dije a Mercedes que pueden contar conmigo para lo que necesiten, que seguro se van a venir muchas cosas por acá.

Diego Brom








Distinguido Santiago: gracias por tu espacio solidario con la verdad histórica y la larga marcha del pueblo paraguayo.

Sólo que el YOYO FRANCO es el hermano del presidente golpista, y ni siquiera es Yoyo, es Yoyito Franco.
Este tipo de errores y confusiones se hacen reiterativos en los artículos de Uds. Y da lugar a que la derecha se burle y diga que Uds. ni siquiera saben de quién están hablando.
Con todo gusto te paso mi dirección de correo para que cada vez que vos y tus compañeros escriban algo sobre Paraguay, pueda aportarte las precisiones del caso, y colaborar con mi querida Página 12.
Aun puedo pasarte referencias personales,  en caso de que mi desconocida persona te plantee dudas, lo cual es lógico.
Esas referencias incluyen, a pesar de ser sobrino del conocido asesino de la dictadura Sabino Montanaro, artículos firmados en contra suya en medios masivos, y una militancia contra la dictadura desde los 17 años.

Gracias por tu tiempo, tengas buenos días.

Marcos Maiz Montanaro







Hola Santiago:
leyendo tu artículo te quería preguntar qué te pareció el papel que jugó la UNASUR.
Me parece que ante otros conflictos los reflejos han sido más rápidos y los presidentes reaccionaron más enérgicamente. Sé que el escenario era complicado ya que Dilma estaba con la cumbre ambiental, Cristina acá lidiando con el paro de Moyano, pero otras veces se han movilizado algunos de los presidentes ante conflictos como los que sucedieron en Bolivia por ejemplo.
Por ahí esto que digo suena un poco ingenuo pero me dio esta sensación.
Igual, es amargo y desolador ... ya teníamos lo de Honduras y ahora el golpe de estado en Paraguay, es gravísimo para estos países y para toda la región.
Saludos y felicitaciones no solo por tu libro Argenleaks sino por tus artículos en Página.

Bernardina Igoa








Estimado periodista.

He visto con atención y profundo dolor su nota.
Usted tiene parte de razón, ciertas verdades paciales.

Pero lo invito, como abogado y ambientalista, a que estudie un poco más seriamente los intereses que han destituido a Lugo.

Y por favor, cuando escriba, no lea lo que en EEUU ha dicho su Presidenta sobre Monsanto, Cargill, y las semillas genéticamente modificadas, no lo haga por favor, no sea que se sienta mal.

Le ruego que haga una investigación seria y luego la publique aquí, en la Página 12 que fue hace un tiempo un honor leer, y ya no lo es tanto.

Lo abrazo.

Jorge Oscar Daneri
Paraná, Entre Ríos. Argentina.
Fundación M Biguá, Ciudadanía y Justicia Ambiental.







Soy Oscar un argentino que vive en Asuncion hace 10 años; lei tu nota en el pagina de hoy y te queria aclarar que este Franco que asumio ahora es Federico, yoyito (y no yoyo) es el hermano que ya fue vice anteriormente despues del marzo paraguayo.
Coincido en tus apreciaciones pero a esta sociedad es dificil de caracterizar dicen q es de matriz conservadora pero creo que solo la clase alta, el resto inclusive el campesinado pobre solo sigue una matriz de supervivencia todo es corto plazo. Yá, tomar lo que se puede y que no queden prisioneros es mas o menos el modo de moverse en la vida cotidiana. Pertenezco al pensamiento del campo popular por eso aunque duela te cuento que Lugo solo fue apoyado(lo poco apoyado) por la institucion y ya no por la persona, el subio  un poco por el progresismo pero la mayoria de los votantes vio una vida franciscana y a alguien q "por lo menos no va a robar...despues vinieron los hijos y demas y esa imagen se pulverizo

Oscar Sánchez






Hola Santiago, quiero felicitarte por tu nota Apetitos insaciables! Necesitaba conocer y comprender casi todo del asunto con Lugo, y en tu nota lo encontré con creces. Ahora la recomendaré en twitter.
Abrazo

Hugo Paredero







Sólo para felicitarlo por el excelente artículo sobre el golpe de estado en el paraguay

Diego Codas






El tipo que quedo como presidente no es el Yoyo Franco sino el hermano Federico Franco.
Seria bueno para que pongas una fe de erratas para no distraer la atencion de tan buena nota.
Un abrazo desde New York
Hector Jojot







Poder, poder…nos falta poder para domar a los salvajes que no tienen capacidad para alimentar valores positivos.

Jorge h: Barbich

Apetitos insaciables - Por Santiago O’Donnell

El Congreso de Paraguay cree que echó al presidente Lugo en un juicio que duró menos de dos días. Mucho más no se puede decir. Una payasada. Ningún juicio a un presidente puede durar un día y medio desde el momento en que se anuncia. El Congreso de Paraguay cree que puede echar como un perro al presidente de la nación. En este caso, a un cura de pueblo que llegó a la más alta magistratura del país. ¿Y por qué? Los señores dicen que lo echan por incompetente. Porque no pudo frenar la matanza en la finca que supuestamente pertenece a un caudillo colorado, en la franja sojera que limita con Brasil. Dicen que se quedó sin respaldo político. Y dicen que el motivo para hacerlo tan rápido es que Lugo habría convocado a “grupos violentos” que habrían rodeado el Congreso.

Bueno. Lugo no pudo frenar una situación explosiva que se viene gestando desde mucho antes de que él llegara a la presidencia. Tiene su origen en los repartos de tierras tramposos que se hicieron durante la dictadura de Stroessner y los gobiernos colorados que la continuaron. El gran pecado de Lugo es tener diálogo con los sectores sociales desplazados. Ni siquiera se lo puede acusar de ser un representante de ellos, ya que es muy poco lo que su gobierno ha obtenido en materia de mejoras para el sector, y la reforma agraria sigue en promesa. Pero dialoga, contiene, le busca la vuelta. Los cables de la agencia de seguridad de Stratfor que Wikileaks filtró hace unos meses muestran lo delicado de la situación, y cómo el gobierno de Lugo viene trabajando con sus contrapartes brasileños, en silencio, en busca de una solución. Los cables que este diario publicó en exclusiva afirman que para los espías de Stratfor, una especie de CIA en la sombra, y sus contactos militares brasileños, Lugo era el único político paraguayo capaz de controlar la situación y hasta especulaban con una intervención militar brasileña si la situación se salía de cauce. Entonces acusar a Lugo así a la ligera por la muerte de los once campesinos y seis policías esta semana es una ridiculez.
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En cuanto a la falta de apoyo político, Lugo tiene a un vicepresidente, el Yoyo Franco, que ambiciona su cargo desde el primer día, y que encabeza un partido político que viene esperando desde hace 60 años gobernar al país. Nunca lo habían apoyado demasiado, ahora directamente lo traicionaron. Lugo no será un gran político. No supo transformar sus votos en una formación política con fuerza legislativa. Activó políticamente a sectores hasta entonces marginados, más acostumbrados a la acción directa que a los mítines políticos, pero esas fuerzas no supieron o no pudieron ganar representatividad electoral. La jugada para desplazarlo es casi infantil. No bien ocurrió la matanza, los Colorados se le vinieron encima con todo tipo de reclamos y amenazas. Frustrado, dolido, cansado, Lugo cometió un error fatal. Les tiró por la cabeza el Ministerio del Interior que tanto reclamaban a sus adversarios Colorados y les dijo listo, arréglense, a ver si con sus políticas corruptas de mano dura consiguen arreglar las cosas. Pero se olvidó de avisar o convencer a sus entonces socios, los liberales. Entonces llegó el chantaje Liberal: o echás al ministro Colorado, con lo cual quedás como una marioneta nuestra, o nos vamos del gobierno. ¿Ah, que no renuncia tu ministro Colorado en 24 horas? Entonces nos vamos del gobierno y encima te hacemos juicio político. Y los Colorados, que terminaban de colocar a su ministro, se dan vuelta y lo dejan a Lugo solo para enfrentar el pelotón de fusilamiento. Había sido cura. Había sido obispo. Se metió en política e hizo un montón de cosas buenas. Llegó a la presidencia con lo justo. Un tipo como él, tan bendecido, seguramente podría construir una fuerza propia prácticamente de la nada. Pero no. El milagro no sucedió.

Con respecto a los tiempos del Congreso, Lugo no convocó a “grupos violentos”. En todo caso, su partido convocó a sus seguidores, como no podía ser de otra manera. El problema no es la convocatoria, sino la falta de legitimidad del Congreso, la institución más desprestigiada del país. Cómo estará de mal que hace un par de semanas ese mismo congreso intentó destituir a la Corte Suprema pero no pudo. Que una institución para nada confiable quiera cargarse a un presidente y encima no respete el derecho a la defensa y al debido proceso, eso es lo que provoca violencia. En todo caso el Congreso paraguayo debería depurarse y ganarse la confianza del pueblo antes de avanzar sobre los otros poderes del Estado.

Pero acá lo que está en juego es algo mucho más mezquino y patético. Los liberales se mueren por gobernar, el vice se muere por gobernar. Ocho meses para ver si pueden ordeñar el Estado a su favor lo suficiente como para frenar la vuelta cantada de los Colorados en las próximas elecciones presidenciales. Después, lo que pasa con los carperos, con los títulos de tierra, con la demorada e imprescindible reforma agraria, lo que pasa con la violencia, con Lugo, con Paraguay, no parece molestar demasiado a estos señores de traje y corbata, gestos payasescos y apetitos insaciables.

¿Y qué hizo Lugo? Se sometió mansamente al juicio político. Se llamó ex presidente aún antes de que asumiera Franco y “pacificó” a sus seguidores. Sus colegas de la Unasur se quedaron con las ganas de ayudar al ex obispo y ahora ex presidente, aunque ni locos piensan reconocer así nomás a su reemplazante. El Yoyo Franco no será invitado a las cumbres, pero el daño ya está hecho.
 
Publicado en Página/12 el 23 de junio de 2012

lunes, 18 de junio de 2012

Insurgencia, terrorismo y guerra civil - Por Santiago O’Donnell

Terrorismo, insurgencia, guerra civil. Distintas palabras para describir lo que viene escalando los últimos quince meses en Siria, donde según Naciones Unidas más de trece mil civiles han muerto por la violencia en curso. Al principio, durante más de un año, mientras el gobierno de Bashir Al Assad parecía en control de la situación, era muy difícil comprobar lo que estaba pasando. Las denuncias que surgían bajo el anonimato de las redes sociales hablaban de una violenta represión, con muertes incluidas, de protestas pacíficas en el contexto de la Primavera Arabe. Los manifestantes pedían más apertura y reformas democráticas al régimen baasista de la dinastía Assad que viene gobernando a Siria desde hace décadas. Difícil saber qué pasaba porque los medios sirios siguen el modelo propagandístico de la prensa china y los medios extranjeros no alineados tenían prohibida la entrada al país.

La situación se espesó cuando los manifestantes pacíficos –represión mediante, intereses extranjeros mediante, o ambos a la vez– mutaron en insurgentes y terroristas. Los insurgentes se hicieron de armas pesadas y empezaron a ocupar ciudades enteras. Los terroristas se despacharon con una serie de atentados contra objetivos del régimen ubicados en zonas de alta densidad poblacional, matando a docenas de civiles. Assad mandó a sus tanques y sus aviones a las ciudades insurgentes y las bombardeó sin piedad hasta que los insurgentes se marcharon. A los terroristas Assad todavía los está buscando.
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Todo ese movimiento de tropas y cadáveres despertó el interés de Naciones Unidas, que mandó a su ex secretario Kofi Annan para mediar y a un equipo de veedores para que informe desde el terreno. Casi al mismo tiempo Assad denunció una campaña internacional para voltearlo y, terminada su ofensiva y retomadas las ciudades insurgentes, permitió el ingreso de los principales medios del mundo, que llegaron junto a los veedores de la ONU. Por un lado, los veedores y los periodistas constataron los bombardeos y, peor, masacres, crímenes de lesa humanidad cometidos por los soldados y las milicias de Assad. Por otra parte constataron que los combates continúan en distintas partes del país y, más grave, los asesinatos de civiles en atentados terroristas contra objetivos del régimen sirio.

Annan propuso un plan de paz de seis puntos que consistían de un alto el fuego y un llamado al diálogo entre el gobierno y la oposición. Fue aceptado por el gobierno y por las distintas facciones de la llamada oposición, pero ninguna de las partes cumplió y, según pudieron constatar los veedores y los periodistas, la matanza continúa.

Es que el plan de Annan no es tan fácil de implementar. Llama al diálogo con la oposición, pero hoy la oposición consiste básicamente en un grupo de exiliados, un “ejército libre” de desertores y una red terrorista anónima, que nunca firma sus atentados. También estarían los activistas por los derechos humanos que denuncian al régimen desde Siria y los manifestantes pacíficos que sobrevivieron la represión. Pero no se trata de una coalición articulada ni nada que se le parezca, sino más bien de un conjunto de voluntades dispersas a las que sólo las une el mismo enemigo. Para dar cuenta de la dispersión basta decir que Damasco acusa a la red terrorista Al Qaida por la serie de atentados, al mismo tiempo que acusa a Estados Unidos y Europa de violar el alto el fuego al continuar la provisión de armas para la insurgencia desde Jordania y Turquía.

En otras palabras, Estados Unidos y la OTAN están en guerra con Al Qaida en Afganistán, Pakistán, Irak y Yemen. Pero en Siria los enemigos de la guerra global trabajarían juntos a la par para derrocar a Assad (y en Libia se juntaron para voltear a Khadafi).

¿Qué hacer? En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el único organismo con mandato para autorizar intervenciones militares extranjeras, las opiniones están divididas. Europa y Estados Unidos quieren tratar a Siria como un país débil, Rusia y China quieren tratarlo como un país importante. A los países débiles, cuando no pueden controlar su propia violencia, se los presiona, se los sanciona y eventualmente se los invade. A los países poderosos se les permite aplicar soluciones drásticas en sus territorios y esferas de influencia bajo el principio de no intervención en los asuntos internos de una nación soberana. Para Washington y la OTAN, la solución pasa por votar una “no fly zone” en Siria, o sea controlar el espacio aéreo con aviones supersofisticados, asegurarse de que los rebeldes están bien pertrechados y así debilitar a Assad hasta que caiga. Esta semana Francia hizo punta en el Consejo y pidió “aplicar presión” al régimen de Assad.

Pero Rusia, aliado histórico de Siria, y China, superpotencia emergente, rápidamente contestaron que no. Dijeron que se oponían a cualquier sanción o intervención en Siria. No quieren que pase lo mismo que en Libia, donde el “no fly zone” se convirtió en una campaña de bombardeos masivos porque los rebeldes se caían a pedazos, Khadafi los tenía rodeados, y sin esos bombardeos era imposible dar vuelta la situación.

Yo creo que a todos los países hay que tratarlos de la misma manera. No estoy de acuerdo con el intervencionismo que plantean Estados Unidos y Europa, ni con apañar y proteger a Assad como Rusia y China. Hay que parar la violencia, hacer reformas democráticas y que Assad se vaya cuando se tenga que ir. Es un poco lo que plantea Kofi Annan. Difícil.

El empate catastrófico en el Consejo de la ONU deja a la población siria expuesta a una espiral de violencia con final incierto. Cada día aparecen nuevas evidencias de masacres, atentados, bombardeos y desplazamientos, de terrorismo estatal y terrorismo en contra del Estado. Hoy, el plan de paz de Annan es sólo un papel que apenas sobrevive en la mente de los diplomáticos más optimistas.

Tras quince meses del conflicto algunas cosas están claras. Está claro que hay injerencia extranjera, que los extranjeros arman, financian y propagandizan a la insurgencia. Pero también está claro que los muertos no son extranjeros, sino ciudadanos sirios. O sea, que miles de sirios están dispuestos a dar la vida para que caiga Assad. También queda claro que unos cuantos sirios están dispuestos a dar la vida por la permanencia del régimen. Por eso los muertos se acumulan día a día.

Los países que ejercen el liderazgo en materia de derechos humanos a nivel mundial no pueden callar ante estos crímenes que ahora sí se pueden constatar y verificar. No pueden esperar a ver qué termina decidiendo el Consejo de la ONU.

Publicado en Página/12 el 17 de junio de 2012

martes, 12 de junio de 2012

Entrevista en "Bajada de Línea" con Víctor Hugo Morales



Emitido por Canal 9 el 11 de junio de 2012
Tic tac tic tac. El tiempo se acaba para Assange. La semana pasada la Corte Suprema británica le dio quince días para dejar el país. Sus abogados consiguieron demorar la orden con una apelación de último momento que se va a resolver en estos días. Después habrá alguna otra instancia pero más temprano que tarde el fundador de Wikileaks muy probablemente termine en Suecia, donde lo investigan por asalto sexual. En ese país, según las estrictas reglas vigentes, Assange sería detenido y confinado no bien ingrese, mientras la fiscalía que se encarga del caso evalúa sus méritos para decidir si presenta o no una acusación a la Justicia.

No se trata de un caso más. Assange, como todos sabemos, facilitó la filtración de cientos de miles de documentos secretos del gobierno estadounidense y de grandes empresas. La Casa Blanca le ha pedido al fiscal general de ese país que investigue a Assange por espionaje, decisión que ha disparado un debate sobre libertad de expresión en Estados Unidos y el mundo, porque los propios diarios estadounidenses publicaban los documentos secretos que les facilitaba Assange. Algunos de esos documentos indican que un Gran Jurado de Alexandria, Virginia, habría acusado a Assange de una serie de crímenes, pero esa acusación permanece “sellada”, como se dice allá, o sea secreta, hasta que la fiscalía decida el momento de aceptarla y abrir la investigación. (El gran jurado es una instancia preliminar del sistema judicial estadounidense.)
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El temor de Assange es llegar a Suecia y enterarse que los fiscales de Alexandria acaban de abrir la acusación del Gran Jurado y que por lo tanto exigen la extradición de Assange a Estados Unidos. Entonces, lo que a lo sumo podría ser una pena de semanas o meses en Suecia por un episodio sexual se convertiría en la posibilidad concreta de pasar varias décadas en una cárcel de Estados Unidos por espionaje. Con respecto al episodio sexual, se puede resumir así: Assange estuvo en Suecia parando en lo de una admiradora a la que la Justicia sueca llama Mujer A. Assange tuvo sexo con Mujer A, ella dice que el profiláctico se rompió y que él insistió con el sexo y la forzó a ella sin protección. A los pocos días Assange tuvo sexo con la llamada Mujer B. Según ella, después de la primera vez Assange intentó una segunda sin protección, forzándola. En la estricta ley sueca existirían tres clases de violaciones según el nivel de violencia. A Assange se le imputaría la categoría menos violenta. Como suele ocurrir en estos casos, son crímenes difíciles de probar, donde la veracidad de los testimonios llevan buena parte de carga de la prueba. Pero quienes conocen las conducta privada del fundador de Wikileaks no parecen tan sorprendidos por las acusaciones de las mujeres suecas.

Más allá de las culpas que pudiera tener, Assange no quiere ir a Suecia porque sospecha que el sistema judicial de ese país es maleable a los deseos de la Casa Blanca de extraditarlo por espionaje. En cambio en el Reino Unido, donde él está ahora, además de contar con una tradición de Common Law de protección al individuo, recibe el apoyo masivo de la opinión pública y también el de buena parte de los medios de comunicación británicos y angloparlantes. Por eso una extradición de Assange desde Gran Bretaña a Estados Unidos sería impensable sin la triangulación vía Suecia.

Pero Assange, más temprano que tarde, de no mediar un milagro, se tiene que ir a Suecia. La semana pasada, en fallo dividido por cinco a dos, la Corte Suprema británica dio lugar al pedido de extradición del país escandinavo. En una conferencia de prensa para anunciar su decisión, el presidente de la Corte británica explicó el razonamiento detrás del fallo. Resulta que poco importó lo que dijeron las mujeres suecas y menos aún la presunta acusación por espionaje de Estados Unidos. Assange no está acusado de ningún crimen. Un fiscal sueco lo anduvo buscando para interrogarlo, pero nunca lo encontró. Entonces lo citó por la fuerza pero como no estaba en el país le mandó una orden de captura de la Unión Europea. La ley europea que rige las capturas internacionales dice que los pedidos los tiene que hacer una “autoridad judicial”. ¿El fiscal es una autoridad judicial? Esa es la pregunta que decidió el caso, explicó el magistrado. Para la minoría que votó en contra, según la tradición legal británica, “autoridad judicial” significa un juez o una corte. Pero la mayoría interpretó que la ley europea sancionada en Bruselas, a la que adhirió el Reino Unido, no se basó en la tradición británica sino en el espíritu del código napoleónico y la expresión francesa del término “autoridad judicial”, en cuyo caso el término sí incluiría a los fiscales. Aunque parezca una disquisición menor, se trata de una decisión importante, que excede por mucho el caso Assange. Sucede que la ley, llamada Orden de Arresto Europea, creada en el 2004, permite que los fiscales, con mayor o menor dependencia de los gobiernos, decidan detenciones de personas sin la supervisión de una autoridad judicial, como sería un juez, que supuestamente pertenece a un poder independiente. Esto ha dado lugar a varias quejas de organismos de derechos humanos por abusos contra inmigrantes y perejiles, que incluso han sido debatidas en el Parlamento Europeo.

Por eso es probable que cuando termine la apelación en Gran Bretaña, Assange prolongue su estadía en el Reino Unido unos días más a través de otra apelación ante la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo, sin dudas una vidriera importante para difundir y discutir un tema que hace a libertades civiles, oportunidad que Assange no suele desaprovechar.

Hermético, solitario, vive sus últimas horas de libertad condicional en Gran Bretaña en una casa prestada sin los lujos del castillo que había ocupado hasta el año pasado tras su paso por la cárcel de Londres en diciembre del 2010, cuando Suecia libró la orden de arresto. Deja la comunicación en manos del número dos de la organización, el periodista islandés Kristinn Hranfsson, que atiende el teléfono desde Rekiavic.

Hranfsson dice que hay muchas razones para pensar que Suecia quiere mandar a Assange a Estados Unidos. Señala que Karl Rove, la eminencia gris de George W. Bush, es un asesor oficial del gobierno sueco. Que la semana pasada Hillary Clinton estuvo en Suecia vendiendo helicópteros. Que los Wikileaks mostraron que existe un acuerdo secreto entre el Servicio de Inteligencia de Suecia y la CIA. Que una muestra de esa colaboración es que la CIA secuestró a dos egipcios en Suecia y los mandó en un vuelo secreto desde Suecia derechito a las salas de tortura de Mubarak en Egipto.

Del caso mucho no quiere hablar, pero finalmente dice: “Assange fue acusado por una fiscal y al día siguiente la noticia se filtró en un tabloide. A día siguiente un fiscal superior determinó que no había elementos para presentar cargos en contra de Assange y el pedido de captura se levantó y la investigación se cerró, sólo para ser reabierta semanas después por una extrema presión política, a días de una elección presidencial”.

El caso Assange se da en el contexto del boicot mundial que las principales entidades financieras le vienen aplicando a Wikileaks desde noviembre del 2010. Visa, Mastercard, Bank of America, Paypal y Amazon cerraron sus cuentas de Wikileaks a pesar de que la organización no ha sido acusada de ningún crimen en ningún país. El boicot se torna más incomprensible cuando las mismas entidades financieras canalizan fondos para organizaciones racistas como el Ku Klux Klan.

Hranfsson dice que Wikileaks le ha hecho juicio a esas entidades en Bélgica, Dinamarca, Gran Bretaña y Australia. Dice que Wikileaks sigue recibiendo y difundiendo información, pero que gran parte de sus recursos, ya de por sí drenados por el boicot, se los termina llevando la batalla legal en sus distintos frentes. “Aunque hemos tenido que cerrar nuestros sitios seguros debido a las restricciones económicas, puedo confirmar que nos sigue llegando información por vías convencionales. Pero nuestra política es no adelantar detalles de nuevas filtraciones hasta el día de publicación”, cuenta el vocero de Wikileaks.

Ahora hay que esperar y estar atentos a la actitud de Estados Unidos ante una eventual extradición de Assange a Suecia. ¿Las Mujeres A y B son espías plantadas por la CIA? Hasta ahora no ha surgido ninguna prueba concreta. Sin embargo, aún está fresco en la memoria el caso del ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, falsamente acusado de violación por una prostituta en una operación mediática que fulminó la carrera del político socialista. El caso recuerda que desde los tiempos de Mata Hari a esta parte, explotar las debilidades y los vicios de las figuras públicas molestas forma parte del repertorio de las agencias de Inteligencia.

Tic tac tic tac. El tiempo se acaba para Assange. Pronto sabremos si hubo violación o trampa sexual, o si filtrar información equivale a espionaje. Veremos si

Assange, después de Suecia, se vuelve a Gran Bretaña como hombre libre o si termina preso en Guantánamo con los muchachos de Al Qaida.

Mientras tanto, el fenómeno Wikileaks sigue sacudiendo a los centros de poder. Esta semana le tocó al Vaticano, cuyo banco quedó comprometido en maniobras de lavado de dinero gracias a las filtraciones de un mayordomo supuestamente infiel, factótum de lo que la prensa italiana no dudó en bautizar como los “Vatileaks”.

Los ídolos pueden caer y sus instituciones pueden ser asfixiadas. Pero es más difícil encarcelar a las ideas.
 
Publicado en Página/12 el 10 de junio de 2012

lunes, 21 de mayo de 2012

Viejos aires - Por Santiago O’Donnell

Esta semana el veterano presidente socialdemócrata Karolos Papoulias (foto) propuso la formación de un gobierno de notables para salir de la crisis griega. Pensando un poco en el corto plazo, habrá razonado que, como dice su ministro de Economía, a Grecia le queda plata para pagar un mes más de pensiones y jubilaciones. Dado que están esperando cualquier día de éstos un desembolso de 130 mil millones de euros para tapar el agujero, entonces habría que aguantar un poquito más, cobrar el rescate de la Unión Europea y a seguir remando con la esperanza de que las cosas mejoren de a poco.

Había que aguantar, razonaba el presidente, porque el rescate había sido prometido a cambio de durísimas medidas de ajuste que vienen soportando los griegos desde hace dos años, a un costo enorme. Recortaron casi un tercio de las jubilaciones, cerraron fábricas, cesantearon a empleados públicos y hoy más de un quinto de la población activa está en la calle por falta de empleo. Entre otras consecuencias que ni hace falta nombrar, la recesión generó una crisis política que ya se ha cargado a dos primeros ministros y a los grandes partidos que apoyaron sus gestiones. Ahora la Unión Europea le exige a Grecia 11.000 millones de euros más en recortes para los próximos dos años. Claro, a cambio le permiten refinanciar una deuda que ya casi duplica el producto bruto interno del país. Los italianos pusieron un gobierno tecnócrata y la van llevando, habrá razonado el presidente griego. ¿Por qué no nosotros?
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Era un plan. Un plan para solucionar el problema. El problema es que los griegos están hartos del ajuste. Hace dos semanas hubo elecciones y el ajuste perdió. Necesitaba 151 bancas, sacó 149. Pero eso no es nada. El problema es que al ajuste lo bancan los dos principales partidos políticos de Grecia, el del centroderecha y el de la socialdemocracia. En las elecciones del 2009 esos dos partidos habían sumado cerca del ochenta por ciento de los votos y ahora sacaron el treinta y dos. O sea, paliza histórica para el ajuste que se lleva puesto al bipartidismo griego, pero el veterano político a cargo de la presidencia cree que lo puede arreglar. Total, bien visto, el problema se soluciona con dos bancas, dos diputados que se borocoticen, que se cambien de bando, para que el bando del ajuste pueda sumar 151 bancas. Entonces el ajuste tendría mayoría parlamentaria y se podría formar un gobierno al gusto de la Unión Europea.

Total, los griegos no quieren abandonar el euro, se habrá justificado el presidente. Y es así. Los griegos en su inmensa mayoría están hartos del ajuste, pero también en su inmensa mayoría no quieren salirse de la moneda europea. No es un país que se autoabastezca ni que cuente con grandes recursos naturales. Los griegos intuyen, más bien se dan cuenta, que no están para cortarse solos.

Entonces, el veterano presidente, acostumbrado seguramente a estas situaciones, miró por ahí y se encontró con el tal Fotis Kubelis, de Izquierda Democrática, quien se había alzado con el 6,1 por ciento de los votos en la última elección y por ende había pasado a comandar una bancada con la nada despreciable cifra de diecinueve parlamentarios.

Era la pieza que faltaba. El miércoles, el presidente anunció que conversaría con los partidos pro ajuste más Izquierda Democrática con la idea de formar un gobierno. No dijo “gobierno de tecnócratas pro ajuste”, sino que usó una frase más marketinera: “gobierno de notables”. Tampoco dijo que el objetivo del gobierno era bancar el ajuste y patear las elecciones, sino “flexibilizar y renegociar a largo plazo las drásticas medidas de ajuste del Memorándum firmado con la Unión Europea”. El líder socialdemócrata Venizelos fue más sincero. “El objetivo es evitar las elecciones”, dijo al salir de su reunión con el presidente. Habrán pensado que la maniobra podía salir bien, pero es difícil saberlo. Al día siguiente, cuando le preguntaron al presidente si pensaba que el gobierno de notables podía prosperar, sólo contestó con una sonrisa.

Es que había que ganar tiempo. La plata sólo alcanzaba para un mes más, y el presi sabía que no le iban a dar el rescate si no se formaba un gobierno que bancara el ajuste. Por ley, si no se formaba el gobierno antes del fin de semana había que llamar a nuevas elecciones dentro de un mes. Pero no podía. No podía llamar a elecciones porque ganarían los que están contra del ajuste, esta vez por mucho más que hace dos semanas según todas las encuestas, y entonces chau rescate. Entonces la cuna de la civilización occidental, la patria de los filósofos, la tierra donde viven millones de personas, de laburantes como vos y yo, entra en bancarrota y entonces agarrate Catalina. Chau ahorros, chau laburos y a empezar de cero. Entonces el veterano presidente concluyó que tenía que patear las elecciones.

Pero al final el tal Fotis Kubelis, de Izquierda Democrática no resultó ser una rata. Está bien, se sentó a la mesa con los grandes, por un rato jugó a ser el salvador de la patria, se ganó sus diez minutos de fama, pero al final le dijo no a la idea del gobierno de notables. Quizá lo hizo por convicción, pero las encuestas de opinión mostraban que su imagen había entrado en picada.

Reaccionó el tal Kubelis y entonces al presidente no le quedó más remedio que resignarse y llamar a elecciones para el 17 de junio.

En medio de tanta incertidumbre, que Europa sí que Europa no, que Merkel afloja o no afloja con el ajuste, que Grecia entra o no entra en bancarrota, que la izquierda triunfante el mes que viene será más o menos moderada, al menos surge un indicio. Los viejos aires están de salida.

Publicado en Página/12 el 20 de mayo de 2012
Imagen: AFP

lunes, 14 de mayo de 2012

Nuevos aires - Por Santiago O’Donnell

Se llama Alexis Tsipras (foto), le dicen “cool Alexis” y buena parte del futuro de Grecia está en sus manos.

Tranquilo, canchero, 37 años, ingeniero civil, cara redonda, pelo corto y negro, amplia sonrisa, en pareja y esperando su segundo hijo, le gusta vestirse de traje oscuro y camisa blanca abierta dos botones, vive en un departamento de un barrio de inmigrantes, se inició en la juventud comunista. Cuando el partido se alejó de una coalición de izquierdas en 1991, él se quedó en la coalición y saltó a la fama en las elecciones para alcalde de Atenas en el 2006, donde salió tercero. Esta semana dio el batacazo al entrar segundo en las elecciones parlamentarias griegas con el 16 por ciento de los votos (y 51 parlamentarios), cuadruplicando el caudal que su partido había sacado en el 2009.

Desde entonces no para de crecer. De no mediar sorpresas habrá nuevas elecciones el mes que viene y, según las encuestas, Tsipras marcha primero en la intención de votos por varios puntos, con el 24 por ciento del total.

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El fenómeno Tsipras tiene sus razones. Desde mayo del 2010 Grecia viene haciendo recortes salvajes para comprar rescates financieros de la Unión Europea que le permiten pagar sus cuentas. Los recortes traen recesión y un desempleo que ya supera el veinte por ciento de la población, amén de una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores del 50 por ciento desde que empezó la crisis.

Ahora la Unión Europea le exige a Grecia que recorte once mil millones de euros en el 2013 y 2014, casi el cinco por ciento del producto bruto de ese país.

Tsipras dice basta de ajuste, basta de receta fracasada. “Nuestra línea roja es que el mandato popular no puede ser ignorado. El pueblo griego ha dado un claro mandato de cancelar estas duras medidas de austeridad que en los últimos dos años y medio nos han llevado a la catástrofe. Si esta condición básica que estamos exigiendo en esta negociación no se acepta, está claro que por lo menos no podemos ser parte de un gobierno”, explica en un cable de Associated Press.

Como era de esperarse, el auge de Tsipras puso nerviosos a los popes de la Unión Europea. “Queremos ayudar a Grecia y vamos a ayudar a Grecia. Pero Grecia tiene que querer que lo ayuden. Si se desvían del camino de reformas acordado, entonces el pago de nuevos segmentos de ayuda no será posible”, dijo esta semana el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, en una audiencia del Parlamento sajón.

Tsipras entiende el chantaje pero hace su juego. Grecia no puede funcionar sin el rescate. Las cuentas no cierran. Eso nadie lo discute. Pero la Unión Europea también necesita a Grecia, también es vulnerable y hay mucho más en juego que la suerte de un solo país, retruca el ingeniero.

“Abandonar el euro sería un acontecimiento excepcionalmente negativo, no sólo para Grecia sino para toda Europa. Estamos diciendo que la receta debe cambiar. Hasta hace poco, nos decían que la receta estaba bien pero el cocinero era malo. El cocinero no era malo. En todos los lados donde la receta se aplicó, el resultado fue un fracaso. El método de austeridad está causando problemas en España, Italia, Portugal e Irlanda”, dijo Tsipras.

No hace falta ser muy revolucionario para entender el juego que plantea Tsipras. El blog Capitalismo Dogmático (www.dragcap.com) lo plantea así: “Así que están todos con una moneda única. Así que no hay flotación de tasas de intercambio para equilibrar el comercio. Tampoco hay soberanía de moneda así que cada uno de los países es susceptible a una crisis de solvencia. Entonces lo que pasó es que los países con déficit comercial tuvieron que salir a pedirles prestado a los países con superávit comercial para seguir financiando su gasto. ¿Y quién daba la mayoría de los préstamos? Por supuesto, el sector bancario alemán. Así que los dos están unidos. Si por ejemplo Italia entrase en default, mataría a los bancos alemanes. Además, como Alemania es el país de mayor superávit comercial primario en la región disfruta de los beneficios del sistema de moneda única. Si Italia volviera a la lira en este clima, el euro se apreciaría contra la lira y Alemania sería menos competitiva con Italia. Así que Alemania tiene mucho para perder. Yo diría que en esta partida la periferia tiene la mejor mano”.

Tsipras sabe bien dónde está parado. Un socialista acaba de ganar en Francia. Gran Bretaña entró en recesión. España cuelga de una cornisa, Italia presa del mal humor, Irlanda y Portugal esperando el próximo cachetazo de los mercados. “Muy pronto (la canciller de Alemania, Angela) Merkel tendrá que enfrentar la realidad. Estará en la difícil posición de tener que enfrentar la desintegración de la Zona Euro si ella insiste con estas políticas de austeridad.”

Tsipras dice que no desea que la Unión Europea vuele en pedazos por culpa de las decisiones que pueda tomar Grecia. “Voy a ir tan lejos como pueda para mantener a Grecia en la Eurozona”, declara. Pero enseguida agrega: “El acuerdo para el rescate griego es nulo y vacío y debe ser abandonado”.

Ahora hay que esperar. Primero esperar a ver si Tsipras gana las elecciones y consigue formar gobierno. Después, si Tsipras mantiene su palabra de no negociar el mandato popular, habrá que ver si la Unión Europea afloja con el ajuste y cambia la receta, o si negocia seguir con las medidas de austeridad a cambio de una zanahoria que pueden ser los Eurobonos, o si Grecia abandona definitivamente el euro. Igual podrá seguir siendo parte de la Unión Europea pero manejando su propia moneda como Gran Bretaña y los países escandinavos. Si Grecia se sale de la convertibilidad y repunta como la Argentina cuando se salió de la suya, entonces España e Italia querrán hacer lo mismo. Entonces los bancos alemanes y franceses no podrán soportarlo. El euro dejará de existir, aunque no por ello caerá la Unión Europea, organismo supranacional que se sustenta en acuerdos aduaneros, migratorios, comerciales, legales, diplomáticos, agrícolas, ictícolas, militares, sanitarios, medioambientales, académicos y culturales que en su conjunto exceden por mucho la cuestión de la moneda única.

La buena noticia es que el futuro de Grecia ya no depende solamente de lo que disponga la burocracia del Banco Central Europeo. En un continente diezmado y tambaleante, surge otro discurso. Y cambian los protagonistas. Ahora apareció Tsipras, el ingeniero civil griego de 37 años que promete defender del ajuste al salario y la dignidad de su pueblo.


Publicado en Página/12 el 13 de mayo de 2012
Imagen: AFP

jueves, 10 de mayo de 2012

Vara diferente (Mensajes sobre "Disidentes")

Estimado Santiago (¿puedo llamarlo Santiago?), estoy de acuerdo con el contenido de su nota. El motivo por el cual le escribo es que hay una contradicción que no deja de inquietarme.  No lo digo por ud. en particular, pero existe una preocupante tendencia de un sector importante de la intelectualidad progresista argentina de medir con una vara diferente las violaciones a los derechos individuales, dependiendo de la afinidad política del gobierno que atenta contra estos derechos. Condenas furibundas por un lado y silencio y complicidad cuando los atropellos provienen de Cuba o Venezuela. Si vamos a aceptar que todos los seres humanos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros, estamos en el horno. Me parece que hay temas en los que no caben las medias tintas: si robas un peso o mil millones, eres un ladrón, es cualitativo, no cuantitativo. Si estás a favor de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, entonces debes exigir el mismo respeto (y respetar por tu parte) por igual a todos, independientemente de las ideas políticas de cada cual. 

Otra cosa es ser hipócrita.
Saludos, Gabriel Arias
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 Se puede dar parte de la noticia y todo lo que halla en ella puede ser parte de variantes subjetivas. Al incluir esta referencia quizás podamos demuestrar donde empieza y donde termina. Los  intereses pueden variar a beneficio de la duda en cuanta información uno pueda alcanzar, y más allá de las fuentes de los grupos de noticias, medir el interes de propagandizar estos actos de disidencia, - o como bien has escrito - parte de la disidencia y sin desestimar, ni subestimar, la investigación que hayas hecho.

Pienso que por el interés hacia los derechos humanos, originás esta opinión sobre el disidente chino, la imagen de foto en su silla de ruedas y el poder de la imagen que ello genera, es otro recurso de la subjetividad a vista que a costumbre se emplea para representar las heridas que tenga y no son vistas. El poder para atropellar el libre pensamiento es una causa que se sucede en otros paises del mundo, y aunque su constitución no se base en el autoritarismo, tienen aparatos represivos que influyen en ámbitos reservados de la politica nacional - internacional; pero bien: se puede asociar  autoritarismo del poder donde participan los medios de comunicación, y aquellos ciudadanos quedan acorralados en esa parte de la noticia y de la imagen. Hay noticias que se manejan desde el profundo sentimiento autoritario que las agencias sostienen,  con fuerte énfasis en el contenido de sus ámbitos, bajo el predominio imperial de su diplomacia.

Se sabe que prima el valor de acuerdos. En otros casos, está suscripto a que modifiquen el imaginario desde lo hueco de la libertad y quienes reciclan al leer y comentar estos mensajes, se hace un inciso que los sumerge en la base  de creencias  que se aprovechan de lo miserable de la situación y entran a concevir el plan de quienes mueven la estrategia en la psueda protección que se otorga a cambio de.
Desconozco las estadísticas de atracción al ir en busca de refugio y al entrar por la puerta de embajada de Estados Unidos. Puedo retener cierta cantidad de lecturas en esta historia de relatos a lo largo de la historia de estas embajadas; que " socorren " a casi todos aquellos que entren al intercambio de estados de libertades.
Da para sostener debates y hasta quizás refrendarlos por falta de un análisis que congenie y sastifaga a la mayoría - minoria en  que insistan ser disidentes al verso y contraverso en tantos hechos que se sucedan en la redondez del mundo.
Es oportuno insistir en una investigación, tanto como para recavar datos de los presos politicos que se encuentren en las cárceles especiales de los Estados Unidos de América. Favor de cotejar entre el predominio del país de la democracia y los regímenes autoritarios revestidos de democracia como en Europa y otros lugares del planeta llamado Tierra.
Esta es mi inquietud después de leer tu nota y esta es una humilde opinión, sobre este juego de disidencias, sean del origen que provengan y cuál es el fin que quieran alcanzar, en nombre de los derechos humanos..

Saludo atentamente a tu persona. Rodolfo Librero 







iMPRESIONANTE SANTIAGO, GRACIAS.

Alejandra Cornejo Sanz







 ‎...y ni hablar de las atrocidades q cometen contra los practicantes de Falun Dafa...ojala algun dia haya coherencia entre lo q declaman y lo q hacen los gobiernos y no sean mas socios de asesinos y torturadores.

La Flor de Barracas

lunes, 7 de mayo de 2012

Disidentes - Por Santiago O’Donnell


Los disidentes molestan a los regímenes autoritarios. No importa si están libres, o presos en la cárcel, o presos en sus casas, o presos en un hospital: se quejan y arman un barullo, atrayendo los interesados oídos de la prensa internacional. Algunos se quieren ir, otros se quieren quedar. Cuanto más autoritario el régimen, más molestan los disidentes.

En estos días, en China el abogado ciego Chen Guangcheng (foto) es un disidente muy molesto y además inoportuno. Acaba de escaparse de un arresto domiciliario y de viajar 300 kilómetros para refugiarse en la Embajada estadounidense de Beijing, justo cuando Estados Unidos había mandado una delegación de funcionarios de primer nivel para acordar con China los grandes temas de la agenda internacional.
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Señal de los últimos reacomodamientos geoestratégicos, los principales funcionarios de China y Estados Unidos se reúnen anualmente por tratarse de la primera y la segunda potencia del mundo. En la reunión de esta semana en Beijing la delegación estadounidense encabezada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario del Tesoro, Timothy Gaithner, llegó con una agenda cargada. Al tope de la lista, las ventajas competitivas que una moneda supuestamente devaluada le da a China y la respuesta china a las supuestas amenazas nucleares de Norcorea e Irán. China no cedió en ninguno de los dos temas. Dijo que la valuación de su moneda era una cuestión de mercado y respecto de posibles sanciones en el tema nuclear, apenas aceptó estudiarlas.

Pero esta reunión era especial por otros motivos. China está en el medio de una transición presidencial que no ocurre desde hace diez años. El futuro presidente chino designado, Xi Jinping, había visitado Estados Unidos hace tres meses para presentarse en sociedad. Estuvo con Obama en Washington y con productores rurales en Iowa, y después en Los Angeles fue a ver un partido de los Lakers. Sonriente, entusiasta y accesible, marcó un contraste con el actual presidente, el sobrio y distante Hu Jintao. La gira de Xi mostró la creciente importancia que China la da a su imagen en el exterior. Por eso también lo del disidente molestó.

El escape de Chen tampoco cayó en un buen momento para Estados Unidos. El presidente Obama se encuentra en plena campaña y sus rivales republicanos se aprovechan para criticarlo por su supuesta debilidad ante las violaciones de derechos humanos en China. “Nuestro país debe desempeñar un papel importante para instar a China a realizar reformas y en apoyo a quienes luchan por las libertades que disfrutamos”, Mitt Romney le espetó al presidente la semana pasada en un comunicado en el que le exigía a Obama que proteja a Chen.

Chen se metió en la Embajada estadounidense el miércoles, dos días antes de que lleguen Hillary y compañía. Tenía el pie fracturado en tres partes por un mal paso dado durante la fuga. En cuanto llegó, los norteamericanos empezaron a negociar con los chinos sin admitir públicamante que tenían a Chen, buscando una solución discreta que no opacara las negociaciones bilaterales.

Chen se había hecho famoso mundialmente por documentar y denunciar las campañas rurales de esterilización y abortos forzados del gobierno chino para imponer la política de un solo hijo por hogar y así bajar el índice de natalidad en el país más poblado del mundo. Los chinos querían que la embajada entregue a Chen y Chen les había dicho a los estadounidenses que quería quedarse en China.

Entonces los norteamericanos negociaron que Chen saldría de la embajada para tratar sus fracturas en un hospital de Beijing, donde lo estarían esperando su mujer y sus hijos. Chen tenía mucho miedo por su familia. Había pasado los últimos dos años bajo arresto domiciliario sin ser acusado de nada y, antes de eso, cuatro años y medio en prisión, acusado, según él falsamente, de destruir propiedad y obstruir un carretera durante una manifestación. Chen les dijo a los norteamericanos que estaba precupado porque él y su esposa ya habían recibido varias palizas durante su arresto domiciliario, y temía que su familia sufriera represalias por haberlo ayudado a escapar.

Los norteamericanos le dijeron que se quedara tranquilo que habían arreglado con los chinos para que pueda estudiar abogacía en una universidad a cuarenta kilómetros de Beijing, sin que nadie lo vuelva a molestar.

Eso sí, para que agarre viaje, los norteamericanos le dijeron a Chen que, si no aceptaba su familia sería devuelta a su casa donde fueron golpeados, a 300 kilómetros de Beijing, donde la embajada no podría garantizarles su seguridad. O sea, una oferta que Chen no podía rehusar. Entonces aceptó y salió de la embajada horas antes de que empezaran las reuniones de alto nivel.

No bien partió Chen de la sede diplomática, la Embajada norteamericana emitió un comunicado triunfalista destacando que la solución alcanzada con China en el caso Chen podría servir de modelo para otros disidentes que quisieran quedarse en China y expresarse con libertad. El embajador estadounidense acompañó a Chen al hospital, donde efectivamente esperaban los familiares del disidente.

Parecía que todos ganaban con el acuerdo. Estados Unidos solucionaba el problema del disidente chino más famoso. China evitaba el papelón de ver partir al exilio a un ciudadano reconocido. Y Chen se reunía con su familia y empezaba una vida tranquila. Pero algo salió mal.

No bien terminó el horario de visitas, los médicos y los diplomáticos estadounidenses que acompañaban a la familia Chen fueron invitados a retirarse y los Chen quedaron en manos de agentes de seguridad chinos que interceptaban sus visitas y limitaban sus comunicaciones telefónicas. A Chen no le gustó nada y a la mañana siguiente, cuando volvió el horario de visitas, reunió a corresponsales extranjeros y les dijo que había cambiado de opinión, que quería irse de China y que temía por la seguridad de su familia.

Las declaraciones del disidente cayeron mal entre la dirigencia china. El gobierno emitió un comunicado criticando la “intromisión inaceptable” de Estados Unidos en los asuntos internos chinos. Sin embargo, las reuniones bilaterales se llevaron adelante con normalidad, sin que se diga mucho, al menos en público, de los derechos humanos.

Ayer, terminadas las reuniones, con Hillary y Gaithner de regreso en su país, Estados Unidos anunció que se había llegado a un nuevo acuerdo con el gobierno chino sobre el futuro de Chen. Tras unos días en el hospital, el disidente viajará a Estados Unidos con su mujer e hijos para estudiar derecho en la Universidad de Nueva York, señala un comunicado del Departamento de Estado. O sea, no viaja como un asilado de embajada, sino como un simple estudiante extranjero becado.

Beijing y Washington salvan las apariencias, pero Chen no está contento. Le preocupa la suerte de su hermano mayor y su sobrino, que cayeron presos la semana pasada. Y más todavía le preocupan su madre y su padre, que siguen viviendo en el mismo pueblito con las mismas autoridades que encerraron y golpearon a Chen y a su esposa.

Los disidentes molestan a los regímenes autoritarios. Molestan también a los gobiernos que buscan negociar con regímenes autoritarios. Sobre todo cuando esos gobiernos pretenden mostrarse, ante sus propios electorados, como referentes de la defensa de los derechos humanos.

Como en el caso de Estados Unidos con Chen, buscan una solución intermedia entre la denuncia y la inacción. Suelen apelar a la llamada “diplomacia silenciosa” de acuerdos no escritos que permiten mejorar la condición de los perseguidos, pero sin castigar a los perseguidores. A veces sale bien, a veces sale mal. Cuando sale mal, los disidentes quedan expuestos y desprotegidos.

Por suerte, Chen sigue molestando. Por más que lo metan preso, lo manden a su casa, lo escondan en una embajada o lo internen en un hospital, por más que lo saquen volando para que vaya a estudiar en Nueva York. El disidente molesta porque no le encuentran lugar.


Publicado en Página/12 el 6 de mayo de 2012

lunes, 30 de abril de 2012

Murdoch - Por Santiago O’Donnell

El poder de los medios es medio raro. Nada impide que un tipo como Rupert Murdoch pueda heredar un diario en Australia y transformarlo en un imperio mediático, desembarcar en Estados Unidos y Gran Bretaña y de ahí proyectarse al resto del mundo, y expandirse como jugador global en los negocios de la televisión, Internet, eventos deportivos globales y la comercialización de plataformas de lanzamiento satelital. Un día nos enteramos de que tiene un diario de domingo que vende cinco veces más que Clarín, que se dedicaba a espiar a la gente con pinchaduras telefónicas y hackeos informáticos. Gran revuelo gran. Le abren cinco causas judiciales, dos investigaciones parlamentarias y otras dos ordenadas por el primer ministro. Las víctimas empiezan a salir a la luz e incluyen celebridades tales como la familia real, el futbolista Wayne Rooney y la actriz Sienna Miller, miembros del Parlamento, comentaristas deportivos y la ex esposa de Paul McCartney, además de familiares de soldados que fueron a la guerra, sobrevivientes del 11-9 y víctimas de casos escandalosos de secuestros y violaciones que habían saltado a las portadas de los tabloides. Murdoch debe pagar decenas de indemnizaciones millonarias. Más de treinta periodistas van presos, empezando por su jefa de operaciones para Gran Bretaña, pasando por editores, corresponsales y cronistas de toda clase de temas. En el camino se descubre que los periodistas de Murdoch además coimeaban a la policía para conseguir información y para que nadie investigue sus pinchaduras y caen un montón de policías, incluyendo un jefe de Scotland Yard, un comisionado y el jefe de comunicaciones de la policía británica. Y también una colección de agentes, soplones, investigadores privados y burócratas de escritorio de distintas dependencias del gobierno. Además se conocen algunas cosas de las relaciones de Murdoch con los políticos y deben renunciar, primero el jefe de prensa del primer ministro y después el ministro de Cultura. El ministro de Cultura era el encargado de aprobar una compra de acciones que permitiría a Murdoch redoblar su posición dominante en el mercado de la televisión paga en Gran Bretaña. El negocio se pinchó cuando estalló el escándalo de las escuchas en julio del año pasado. Esta semana aparecieron unos mails de hace un par de años, donde el ministro asesoraba a un lobbista de Murdoch sobre cómo manejar al ente regulador que obstaculizaba la compra de las acciones y le decía al lobbista que se quedara tranquilo, que todo iba a salir bien. Chau ministro. Renunció ayer.
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A los 81, años Murdoch es presidente del directorio, presidente de la empresa y accionista principal del conglomerado de medios más grande del mundo, News Corporation, 57.000 empleados, activos valuados en 62 mil millones de dólares que incluyen los estudios y la cadena Fox y el diario The Wall Street Journal en Estados Unidos, y el canal Sky y los diarios The Times y The Sun en Gran Bretaña. Esta semana el magnate se presentó ante una comisión investigadora presidida por un juez de la Corte Suprema británica por mandato del primer ministro, el conservador David Cameron. Lejos de admitir culpa alguna, el testigo estelar se presentó como víctima de algunos periodistas haraganes que hicieron trampa para ahorrarse el trabajo de investigar bien, y de algunos editores que taparon el asunto. “Culpo a una o dos personas a las que creo que no debería nombrar porque por lo que yo sé puede que ya hayan sido arrestadas, pero no tengo ninguna duda de que incluso el director, pero desde luego más allá del director, alguien se encargó del encubrimiento, del que fuimos víctimas y que lamento”, testificó Murdoch. “Pinchar teléfonos es una manera haragana que tienen los periodistas de hacer su trabajo.”

Mostrándose como un viejo maestro del oficio dolido por la traición de unos aprendices, procedió con una encendida defensa del periodismo y los rectos principios que supuestamente lo guían. “Yo trabajé muy duro para establecer un ejemplo de ética”, proclamó.

Eso sí, reconoció todo tipo de reuniones con todos los primeros ministros que gobernaron Gran Bretaña en los últimos treinta años y hasta se permitió cachetear un poco al mandatario actual. Por ejemplo, cuando le preguntaron a Murdoch por qué le pagó a Cameron un vuelo en avión privado para que el primer ministro visite su yate anclado en la isla griega Santorini, donde ambos pasaron un fin de semana en agosto de 2008, Murdoch contestó: “No me acuerdo de esa reunión, pero habrá tenido ganas de conocerme”.

A pesar de tantos encuentros y paseos, comprobados y admitidos, con los políticos más poderosos de su tiempo, el magnate dijo que nunca le pidió ningún favor a nadie y se mostró casi ofendido cuando le preguntaron si alguna vez había usado esos contactos para avanzar en sus negocios. “Me quedé horrorizado por la declaración del señor Dacre (director del Daily Mirror, un diario competidor) el otro día, cuando dijo que su política editorial está guiada por intereses comerciales. Creo que debe ser la cosa más falta de ética que he leído en mucho tiempo”, se indignó.

Sin justificar las pinchaduras, argumentó que las figuras públicas deberían acostumbrarse a vivir vidas públicas. “Mucha de esta gente se ve muy grande en la vida de la gente común, grandes estrellas de televisión, estrellas de cine, y por supuesto, debo incluir a los políticos. Si nos vamos a meter en el tema de la privacidad, gente con responsabilidades públicas –y yo incluiría a los propietarios de los medios– no creo que tengan derecho a la misma privacidad que el hombre de la calle. Si vamos hacia una sociedad transparente, saquemos todo para afuera.”

Si de algo se lo puede culpar, concluyó Murdoch ante la honorable comisión investigadora, es de haberse excedido en la búsqueda de la verdad. “Mi objetivo en el periodismo es siempre decir la verdad, ciertamente en vistas al interés público, buscando llamarle la atención, pero siempre diciendo la verdad.”

El poder de los medios es medio raro. Si un tipo como Murdoch tiene un diario que roba información, sus periodistas van presos. Pero si un sitio llamado Wikileaks publica información robada es al revés. Lo meten preso al jefe con cualquier excusa, pero los periodistas pueden publicar lo que se les da la gana y encima los aplauden. Siendo tan distintos sus objetivos, Murdoch y Wikileaks esgrimen los mismos argumentos para hacer lo que hacen: la búsqueda de la verdad está por sobre todo, vamos hacia un mundo transparente donde no existe la privacidad. Pero aunque hacen lo mismo y lo justifican con el mismo discurso, Murdoch y Wikileaks representan intereses contrapuestos. Wikileaks rompe las reglas para denunciar a los poderosos, mientras que Murdoch las rompe para fortalecer su imperio.

Los medios nacieron como un negocio, pero también como un servicio público con la función social de vigilar a las corporaciones en favor del individuo, del ciudadano en tanto consumidor de información. Pero de a poco esos mismos medios se fueron transformando o fusionando en corporaciones tan grandes como las que debían controlar. Dejaron de ser medios para convertirse en extremos, extremos de los grandes conglomerados privados y estatales. Perdieron su legitimidad de origen. Rompieron las reglas y ahora vale cualquier cosa: todo se puede mostrar, nada se puede esconder, transparencia es verdad, verdad es transparencia. Aunque en el caso de Wikileaks esto parezca un ejercicio de igualdad, el caso Murdoch es su contracara. Las definiciones del magnate a propósito del deplorable comportamiento de sus periodistas muestra hasta qué punto el nuevo paradigma comunicacional deja al ciudadano-consumidor indefenso, confundido y sin intermediaciones frente al avance de ese poder raro que es el de los medios. O sea, el poder cada vez más concentrado de las corporaciones que controlan los canales, las bocas y las nuevas tecnologías de la información.

  
Publicado en Página/12 el 29 de abril de 2012
Imagen: EFE

martes, 24 de abril de 2012

Cuando se terminan los sueños (Mensajes sobre "Desigualdad")

Muy buena su desacralización de Estados Unidos y  su supuesto bienestar.  Cuando se terminan los sueños a veces enfrentamos la realidad.

Inés Olarra
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hola Santiago O’Donnell

Leyendo el articulo de hoy en pagina me encuentro que tiene a mi entender información  mal traducida y cito
"En 2010 las veinticinco empresas más ricas recibieron 304 millones de devoluciones impositivas pese a reportar ganancias por 1900 millones de dólares"
Esto dato es sin dudas falso, no por mal intencionado sino por que 1900 M de dolares es una cifra irrelevante para la economía norteamericana y dejo un dato para demostrar que solo Microsoft declara beneficios  por mas del cuádruple de ese dinero

http://www.businessinsider.com/chart-of-the-day-microsoft-operating-income-by-division-2010-2

Cito uno mas "Mientras tanto, el sector financiero se alzaba con importantes beneficios. En 1982 el empresario promedio ganaba 42 veces más que el empleado promedio; en el 2010 el mismo empresario ganaba 325 veces más que el mismo empleado. Según otro estudio, el cambio de reglas que impulsó Reagan produjo una transferencia de entre cuatro mil quinientos y cinco mil millones de dólares al sector financiero entre 1980 y 2008"

Nuevamente esta cifra es mínima para el mercado financiero norteamericano y mas para un lapso de 28 años
En este enlace  se detalla el volumen del sistema financiero no tradicional  de USA y su componte toxico

http://www.elblogsalmon.com/mercados-financieros/sistema-bancario-en-la-sombra-sigue-siendo-mas-grande-que-la-banca-tradicional

http://www.newyorkfed.org/research/staff_reports/sr458.pdf

saludos,
Alejandro Garelli







Estimado Santiago O`Donnell

Leí su artículo de Pagina 12 de hoy titulado "Desigualdad".

Al respecto deseo trasmitirle dos comentarios

- A mi entender hubo un error al mencionar China como el tercer país de la OECD con mayor inequidad en la distribución del ingreso respecto de Estados Unidos de Norteamérica. El país con el peor índice es Chile. Creo que China no pertenece a la OECD.

- Vale la pena mencionar el país que, no por mucho orgullo, antecede y casi iguala en esta triste posición a Estados Unidos. Se trata de Israel. Así como usted menciona que el sueño americano se terminó, sin mayor riesgo de equivocación se puede afirmar que la equidad y solidaridad judía pasó a ser un cuento de la bobe.

Atentamente,

Daniel Kupervaser

Herzlya Israel

lunes, 23 de abril de 2012

Desigualdad - Por Santiago O’Donnell

El sueño americano se terminó. Un artículo académico de la profesora de la Universidad de Stanford Terry Karl muestra hasta qué punto Estados Unidos se ha convertido en uno de los países más desiguales del planeta. Según el trabajo de Karl, de los 34 países más desarrollados que forman parte de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), sólo China, México y Turquía tienen disparidades más grandes en los ingresos que Estados Unidos. Además, según la OCDE, Estados Unidos tiene las políticas menos efectivas en gasto social para aliviar la pobreza y el nivel más bajo de impuesto a las ganancias de todos los países desarrollados.

El artículo, titulado “Desigualdad y Democracia: lecciones latinoamericanas para Estados Unidos”, se basa en distintos estudios sobre el tema. Dice que en Estados Unidos el diez por ciento más rico gana quince veces más dinero que el diez por ciento más pobre. La brecha ha crecido mucho en las últimas décadas, y es todavía más pronunciada si se toma en consideración al uno por ciento más rico, que promedia un ingreso de 1,3 millón de dólares anuales y que se lleva cuatro quintos de lo que aumentaron los ingresos de todos los estadounidenses desde 1980 hasta el 2002. Los súper ricos, que representan el 0,1 por ciento de los estadounidenses, son los que más se beneficiaron con esta tendencia. Los súper ricos captan un ingreso anual promedio de 27.322.212 dólares. Y los recontra súper ricos, el 0,01 porciento de la población, reciben el seis por ciento del total de los ingresos de las familias, estadounidenses.
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La enorme brecha entre ricos y pobres que aparece en sus ingresos anuales se multiplica cuando se mide la riqueza acumulada, señala el artículo. El 20 por ciento más rico es dueño del 87 por ciento de la riqueza de todos los estadounidenses y el uno por ciento tiene el 69 por ciento. Las cuatrocientas familias más ricas tienen lo mismo que la mitad más pobre, es decir dos mil individuos tienen tanto como el capital acumulado de ciento cincuenta millones de personas.

En términos raciales, el cuadro se ve así: la familia blanca promedio gana dos tercios más y tiene doce veces más riqueza que la familia negra promedio. La mitad de los hispanos y casi dos tercios de los negros no poseen activos financieros. Sin embargo, a diferencia de la desigualdad total, en términos económicos la brecha racial en Estados Unidos se ha acortado en las últimas décadas.

La autora cita un estudio de 23 países desarrollados realizado por el economista Richard Wilkinson y la antropóloga Kate Pickett, en el que Estados Unidos aparece como el más desigual en términos de ingresos por persona. En ese estudio, Estados Unidos también figura primero en índices de encarcelamiento, madres menores de edad, mortalidad infantil, niños obesos, costo de cobertura médica, gasto militar y uso de drogas ilegales. En cambio, aparece en último lugar en exámenes educativos, expectativa de vida y cuidado del medio ambiente.

A pesar de ser el país del Sueño Americano, otros estudios citados muestran que la movilidad social es más difícil en Estados Unidos que en otros países del primer mundo. Uno de esos estudios muestra que Estados Unidos tiene menos movilidad social relativa que Canadá, Alemania, Francia y los países escandinavos, y que está a la par de una sociedad notoriamente clasista como es la británica. Otros estudios muestran que la clase media estadounidense se está encogiendo y que por primera vez la generación de treinta y pico gana menos que sus padres a esa edad.

La desigualdad en Estados Unidos tiene raíces que llegan hasta la etapa fundacional de su historia, continúa el artículo, ya que su normativa favorece estructuralmente a los intereses de los ricos. Un estudio muestra que entre los países occidentales desarrollados, Estados Unidos es el que tiene más actores con capacidad de frenar el cambio social. También señala que el Senado estadounidense es el de peor representación proporcional de toda la muestra de los países estudiados.

Esa desigualdad de origen creció dramáticamente en la década del ’80, cuando el entonces presidente Ronald Reagan desarrolló un programa económico neoliberal para salir de la recesión creada por la crisis petrolera en Medio Oriente, la derrota de Vietnam que dispararon la inflación y el desempleo, prosigue el artículo. “La crisis creó el escenario para una nueva orientación económica del gobierno federal, caracterizado por la clásica receta neoliberal: desregulación de empresas y finanzas, renunciar a las políticas fiscales anticíclicas, fuertes recortes en el gasto social, rebaja de impuestos para los ricos y las empresas, y un nuevo marco normativo en el que predominan las soluciones del mercado para todo tipo de problemas”, señala Karl. “Irónicamente, en 1980 Estados Unidos se sometió a la misma receta que venía empujando hasta el hartazgo en América latina.”

La orientación económica de Reagan convirtió a los lobbistas en la nueva clase dominante de Washington. En 1971 había 175 firmas de lobby registradas en Washington. En 1982 ya habían trepado a 22.245. Los comités de acción política que financian las campañas crecieron de 89 en 1974 a 1682 en 1984.

La política se había vuelto muy cara y sólo los más ricos podían aspirar a los principales cargos electivos. Para las legislativas del 2010 los candidatos recaudaron un total de 1270 millones de dólares. Ese mismo año el costo promedio de una campaña para ocupar una banca en el Senado alcanzó los ocho millones y medio de dólares y para una banca en la Cámara baja, casi un millón y medio de dólares.

Mientras tanto, el sector financiero se alzaba con importantes beneficios. En 1982 el empresario promedio ganaba 42 veces más que el empleado promedio; en el 2010 el mismo empresario ganaba 325 veces más que el mismo empleado. Según otro estudio, el cambio de reglas que impulsó Reagan produjo una transferencia de entre cuatro mil quinientos y cinco mil millones de dólares al sector financiero entre 1980 y 2008.

Durante ese mismo período el esquema impositivo se alteró para favorecer a los ricos. Según el Brookings Intitution, en el 2007 el quinto más pobre de la población recibió en promedio 29 dólares en descuentos impositivos, el quinto del medio recibió 760 y el uno por ciento más rico recibió descuentos promedio de 41.077 dólares. Las familias con ingreso por encima del millón de dólares recibieron descuentos promedio de 114.000 dólares. Gracias a estos descuentos impositivos, los más pobres mejoraron sus ingresos en 0,4 por ciento, mientras que los más ricos mejoraron sus ingresos en un 5,7 por ciento. En 2010 las veinticinco empresas más ricas recibieron 304 millones de devoluciones impositivas pese a reportar ganancias por 1900 millones de dólares. La desigualdad se acentúa porque en promedio los estadounidenses pagan pocos impuestos. En 2008 la carga impositiva promedio fue del 26 por ciento, mientras que en los demás países del OCDE la carga promedio era del 35 por ciento. Entre 1982 y 1994 la carga impositiva promedio de los ricos cayó del 67 por ciento al 28 por ciento. Mientras tanto, los directivos de las principales empresas se alzaban con ganancias extraordinarias, estirando la brecha de desigualdad. En 2010, 25 CEO de las cien empresas más importantes ganaron más dinero del que sus empresas pagaron en impuestos federales. Lo que se ahorraba en el fisco solía gastarse en esfuerzos de lobby. General Electric lleva gastados 4200 millones de dólares en donaciones de campaña.

Al mismo tiempo en que los ricos aumentaban su influencia en las políticas públicas, los trabajadores perdían representatividad. En 2010 el porcentaje de afiliación sindical, que viene declinando sistemáticamente desde 1982, cayó al 11,4 por ciento (7 por ciento en el sector privado), comparado con más de 27 por ciento en Canadá y 70 por ciento en Finlandia.

Sin un sindicalismo fuerte para defender a los trabajadores, el salario mínimo se desplomó, cayendo de 9,2 dólares en los años sesenta (presidencia de Johnson), a 5,4 dólares en el gobierno de Bush, a 5,30 en el gobierno de Bush hijo, el nivel más bajo desde que se fijó el salario mínimo en 1949. Así, la brecha entre los más ricos y más pobres llegó a niveles que no había alcanzado desde la Gran Depresión de 1928.

“Las consecuencias de esta política agresivamente neoliberal se vieron a las claras en la crisis de 2008”, concluye la catedrática de Stanford. “Al combinarse la desregulación financiera y la falta de control sobre las instituciones del sector con la caída en la afiliación sindical, el declive en transferencias de ingresos, la reducción del Estado de Bienestar, el desmantelamiento del esquema impositivo progresivo y otros factores, Estados Unidos entró al siglo XXI como el país más desigual de todas la democracias ricas.”

Publicado en Página/12 el 22 de abril de 2012
Imagen: AFP

lunes, 16 de abril de 2012

Miedo - Por Santiago O’Donnell

 El miércoles pasado arrancó en Guantánamo el juicio a los terroristas acusados por los atentados del 11/9 del 2001. Son cinco y enfrentan la pena de muerte. El importante se llama Khalid Sheik Mohammed (foto), quien confesó haber planeado y dirigido “de la A a la Z” el ataque coordinado en el que murieron cerca de tres mil personas. Los otros cuatro están acusados de adiestrar o ayudar de alguna manera a los suicidas que estrellaron dos aviones de línea cargados de pasajeros en las Torres Gemelas de Nueva York y un tercero en el Pentágono, mientras que un cuarto avión fue derribado por los propios pasajeros en Pennsylvania cuando se dirigía al Capitolio o la Casa Blanca.

Al menos ésa es la verdad histórica que busca establecerse con el procedimiento que acaba de empezar el miércoles con la presentación de los fiscales militares anunciando que están listos para empezar el juicio. Esto le da al juez militar treinta días para llamar a audiencia para la presentación formal de los cargos. El momento elegido por el Departamento de Defensa del gobierno de Barack Obama coincide con la campaña electoral en la que el presidente buscará su reelección en noviembre. Servirá para recordar uno de los mayores logros que se adjudica Obama, el haber conseguido matar a Osama bin Laden, supuesto jefe de Mohammed y de los pilotos suicidas. Bin Laden, el líder de la red terrorista Al Qaida, habría aprobado y ayudado a financiar el atentado luego de reunirse varias veces e intercambiar correspondencia con Mohammed, según documentos secuestrados cuando se detuvo al acusado en Pakistán en el año 2003, y que forman parte del expediente.
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Mohammed es un buen candidato para lo que se le acusa de hacer. Ostenta una larga trayectoria de actividades terroristas. Ha pasado por todos los puntos calientes del planeta, desde Filipinas hasta Afganistán, desde Yemen a Qatar. Tuvo un rol en el anterior atentado a las Torres Gemelas y ha sido acusado por distintos países de cometer brutalidades varias, incluyendo la decapitación filmada y transmitida por YouTube del periodista del Wall Street Journal Daniel Pearl. Aun antes de ser detenido Mohammed se había adjudicado el atentado en una entrevista con la cadena Al Jazeera. El informe de la Comisión 11-S del Congreso estadounidense no duda en señalarlo como el organizador y principal responsable de los atentados.

El problema es que el juicio se va a hacer en Guantánamo, con todo lo que eso significa. Significa que el juicio más esperado, el más importante, el que debía cerrar uno de los capítulos más dolorosos de la historia estadounidense, se va a hacer en el extranjero, en un lugar semisecreto, bajo reglas que nunca se usaron. Porque no van a ser juzgados en las cortes federales estadounidenses que ya habían juzgado a cientos de terroristas domésticos y foráneos. Tampoco serán juzgados por la Justicia militar ordinaria, ya que nunca fueron reconocidos como combatientes enemigos según la convención de Viena. Serán juzgados por una “comisión militar” con su propio librito de lo admisible e inadmisible y lo punible y no punible. Las comisiones militares fueron creadas especialmente por el gobierno de George W. Bush como un sistema judicial adaptable a las nuevas metodologías de la Guerra al Terrorismo, o sea la tortura y el secuestro. Obama las mejoró un poco, pero las comisiones militares siguen siendo eso: organismos ad hoc con reglas ad hoc, básicamente creadas para condenar a prisioneros que han sido torturados y privados de sus derechos. Según admitieron la propia CIA y el Departamento de Defensa en documentos oficiales, Mohammed fue sometido a 183 sesiones de submarino mientras confesaba su participación en 31 grandes complots terroristas, un record difícil de creer aún para un agente operativo de su talla.

Como era de esperarse, los organismos de derechos humanos estadounidenses no se alegraron con el anuncio del miércoles.

“La administración Obama está cometiendo un error terrible al llevar al juicio por terrorismo más importante de nuestro tiempo a un sistema de justicia de segundo nivel. Cualquier veredicto que salga de las comisiones militares de Guantánamo estará teñido por un proceso injusto y por la política que equivocadamente arrancó estos casos de la Justicia federal, que ha manejado con éxito y seguridad cientos de juicios por terrorismo”, declaró en un comunicado Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión por las Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU, siglas en inglés).

“Aquellos que se complotaron para hacer los ataques del 11-S deben ser juzgados por sus crímenes. Las familias de las víctimas del 11-S merecen justicia, así como todos los estadounidenses. Lo que no se merecen los estadounidenses es un juicio estilo hágalo-usted-mismo ante un tribunal en el que las reglas están bajo constante escrutinio y revisión”, dice el comunicado de Human Rights First firmado por Dixon Osburn.

El problema es el miedo. Un miedo casi irracional que llevó al Congreso a pasar una ley en el 2010 que hace prácticamente imposible que los prisioneros de Guantánamo sean juzgados en Estados Unidos, o tan siquiera que pisen suelo estadounidense. Lo irracional es que desde el 2003 a esta parte Estados Unidos ha transferido casi 600 prisioneros de Guantánamo a distintos países de cuatro continentes, pero no ha permitido que ninguno ingrese a Estados Unidos, ni siquiera para pudrirse en una cárcel de máxima seguridad. Según los archivos filtrados por Wikileaks, la decisión de Estados Unidos de no recibir a ningún graduado de Guantánamo aparece una y otra vez en las quejas a las embajadas cada vez que Washington le pide a algún gobierno amigo que se hagan cargo de algún prisionero de la base.

El miedo no es sólo de Obama. Por Guantánamo pasaron cerca de 800 prisioneros y en su pico, allá por el 2003, la cárcel llegó a albergar a cerca de 600. Algunos eran terroristas, otros habían caído ahí medio de casualidad, muchos habían pasado por cárceles clandestinas de la CIA en otros lugares, todos habían sido torturados. Cuando empezaron la críticas Bush empezó a sacarse de encima a los casos más vergonzosos, mandándolos de vuelta a su país de origen. Cuando asumió Obama en enero del 2009 quedaban unos 242, ahora son 171.

En su segundo día de gobierno, en cumplimiento de una de sus principales promesas de campaña, Obama firmó una orden ejecutiva ordenando el cierre de la base en un año. En esa orden instruyó al fiscal Eric Holder a que separe la población carcelaria entre prisioneros de bajo riesgo que serían enviados a terceros países, y prisioneros de alto riesgo que serían juzgados. Entre estos últimos ordenó a Holder discernir quiénes serían juzgados en Estados Unidos por la Justicia federal y quiénes, por las características especiales de sus casos, serían juzgados por comisiones militares. Al mismo tiempo Obama le ordenó al fiscal general que remozara y mejorara garantías del acusado en el sistema de comisiones militares para que los testimonios obtenidos bajo tortura no sean admisibles.

Holder hizo todo eso, aunque los críticos señalan que las reglas de evidencia de las comisiones siguen siendo demasiado laxas comparadas con las del sistema federal y que permitirían, a través de dichos de terceros, la introducción de información obtenida bajo tortura. Holder también mandó a un “equipo limpio” de interrogadores a Guantánamo para que Mohammed confiese otra vez lo que había dicho bajo tortura. Un año más tarde Holder anunciaba que el juicio por el 11-S se haría en una Corte federal de Nueva York, al tiempo que retiraba los cargos militares que pesaban en contra de Mohammed y sus codefendidos. Bueno, no pudo ser. Todos los políticos de Nueva York se pusieron en contra. El alcalde Bloomberg dijo que el juicio era “demasiado costoso y peligroso” como para hacerse en su ciudad. El Congreso pasó una ley prohibiendo al Pentágono a gastar dinero en traslados de prisioneros de Guantánamo a los Estados Unidos, con lo cual cerró la discusión.

Obama se agarra de eso para culpar al Congreso por no haber cumplido su promesa. Esta semana volvió a decirlo en sus discursos de campaña, al tiempo que volvió a prometer que cerrará Guantánamo, esta vez sin plazo, sino “en un tiempo indefinido”. Pero fue Obama quien firmó esa ley que prohíbe el traslado de los prisioneros de Guantánamo, podría haberla vetado. En vez de eso se puso a tono con los tiempos y le dio para adelante con los comisiones militares, donde no corre riesgos de que algún jurado se deje impresionar por las torturas aplicadas a los acusados. Entonces los cargos militares contra los acusados por el 11-S fueron restituidos y esta semana arrancó el proceso judicial. Igual, Mohammed y sus cuatro presuntos cómplices ya dijeron que se quieren declarar culpables y que desean que los maten, así pueden empezar su martirio de una buena vez.

Pero aun así, presos, torturados y prácticamente condenados a muerte, estos tipos le meten miedo a un país que hasta hace muy poco se creía invencible.

Cuando asumió Obama cuatro años atrás, poco más de la mitad de los estadounidenses apoyaba el cierre de Guantánamo. Hoy el sesenta por ciento quiere que siga abierta. Mitch McConell, jefe de la bancada republicana en el Senado, declaró hace poco que le gustaría ver un crecimiento en la población carcelaria de la base, hasta llegar a más o menos ochocientos presos. Bermuda, Bulgaria, Palau y Portugal han aceptado recibir prisioneros de Guantánamo, pero Estados Unidos no se anima. El juicio por el 11-S no será televisado en directo como nuestro Juicio a la Juntas. Eso es sí que es miedo.

Publicado en Página/12 el 15 de abril de 2012
Imagen: AFP